Hola chiquillas mías. Les juro que ando con la cabeza en las nubes. Ando un poco enferma, mándenme sus buenas vibras (?)
Cooomo sea. Miles de millones de gracias a FlorFleur, ddlovemy, Nicole SHBRCOP, Lily Masen y yesica7448. Wiii, me alegra ver caras/users nuevos en la zona de reviews :D Bienvenidas a las nuevas, y re bienvenidas a las que ya estaban jeje. Les mando un abrazote y un saludote y toda mi felicidad de que sigan leyendo este fic. De veras gracias.
Espero que les guste este capítulo. Las leo hasta abajo.
TO BE WITH YOU
By Aurum Black
Capítulo 18
Cicatrices
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A pesar de la música sonando en la terraza de aquel pintoresco bar y a pesar del ruido nocturno de la ciudad, el silencio en su mesa era abrumador. Ginny sentía que podía cortar la tensión con un cuchillo. Los tenía allí frente a ella, aún abrazados esperando su reacción y sin embargo no podía creer que aquello fuera real. ¿Luna y Malfoy? ¿Malfoy? ¿El molesto principito de Slytherin? Ginny sólo atinó a fruncir el ceño incrédula, con la boca abierta, sin saber qué decir y sin saber cómo reaccionar. En su mente hizo un recorrido de todos los escenarios posibles para que los caminos de la vida hubieran juntado a aquellas personas tan diferentes y sin embargo nada de lo que pensara era coherente o verosímil. Simplemente no había forma en que aquello que sus ojos veían fuera cierto. Y entonces mientras su mente se convertía en una maraña de ideas y posibilidades, la risa de Cedric resonó en su cerebro, amplificándose con cada segundo que pasaba. Ginny desconcertada, volteó a su costado para verlo, pero él se encontraba riendo con muchas ganas.
-¿De qué te ríes? -susurró ella sin dejar de echarle un vistazo a Luna y a su dichoso prometido, como si al perderlos de su campo de visión se fuera a perder de aquello que no comprendía.
-¿Es que no lo ves? -dijo él aún entre risas -¡Esta debe ser la broma del siglo!
Y simplemente siguió riendo mientras Luna cambiaba su expresión impasible por un ceño fruncido, manteniéndose firmemente aferrada a Malfoy.
-No es broma -dijo Luna alzando la voz para hacerse escuchar -Draco es mi prometido. Estamos enamorados y vamos a casarnos.
-¿E- enamorados? -titubeó Ginny mil veces más desconcertada que segundos antes. Había pensado en muchas razones por las cuales Luna se estaría casando con Malfoy. Pensó en alguna maldición, algún extraño contrato, dinero o incluso una de esas cosas sin sentido que Luna hacía, pero no había considerado como opción viable que ellos se amaran. Cedric dejó de reírse y se irguió en su totalidad, observando a la pareja fijamente.
-Tienes que estar bromeando...
-¿Qué parte de "no es broma" no entiendes? -soltó Luna comenzando a exasperarse
-La parte en que teníamos entendido que te ibas a casar con Gerard el francés y ahora resulta que mágicamente se ha convertido en el para nada francés Draco Malfoy.
-Yo nunca dije que iba a casarme con Gerard
-Ah bueno, eso aclara todo -musitó Cedric visiblemente molesto -Si no es una broma, entonces ¿qué demonios es todo esto, Luna?
-Cuidado con cómo te diriges a Luna -intervino Malfoy por primera vez desde que había llegado a donde ellos estaban. Ginny lo observó con curiosidad y sobre todo con incredulidad. ¿Draco Malfoy defendiendo a Luna Lovegood? ¿Enamorado de ella?
-Yo sé cómo me dirijo a ella -espetó Cedric levantándose -No te metas...
Ginny se levantó imitándolo, poniéndole una mano en el brazo, súbitamente preocupada por lo que pudiera llegar a pasar.
-Luna, ¿podemos hablar contigo a solas? -dijo ella con voz insegura
Malfoy pareció entenderlo y cuando estaba a punto de girar para dejarlos solos, Luna lo tomó del brazo, deteniéndolo.
-No - dijo con voz firme -Lo que sea que quieran decirme, háganlo frente a él.
Cedric chascó la lengua, mientras Ginny pasaba saliva con lentitud.
-No me lo tomes a mal -dijo ella intentando cuidar sus palabras -Pero ¿de verdad estás pensando bien todo esto?
-¿Estás en tus cabales.? ¿En tus cinco sentidos? ¿Libre de hechizos y enfermedades? -añadió Cedric atreviéndose a externar lo que ella no había querido preguntar
-Sí -fue todo lo que contestó Luna
-¿Estás... segura? -prosiguió Ginny inspeccionando su rostro minuciosamente, como esperando encontrar algún gesto que le indicara que la estaban obligando a todo aquello.
-Nunca había estado más segura de algo en mi vida.
Ginny y Cedric se quedaron en completo silencio, mientras Luna y Malfoy esperaban sus reacciones. Ginny no quería ser grosera pero simplemente no lo entendía.
-Es que...
-¿Sí?
-No entiendo, Luna -dijo con una sonrisa nerviosa -¿Por qué? Habiendo tantos hombres en el mundo... ¿Por qué él?
-Porque lo amo, Ginny. ¿Qué más hay por entender?
-Que no lo conoces, amiga. Él es...
-¿Un Slytherin? ¿Mortífago? -intervino Malfoy interrumpiéndola, dedicándole una sonrisa condescendiente. Ginny no contestó, pero sí, básicamente eso era lo que estaba pensando y justo lo que no pudo terminar de decir. Entonces él resopló divertido -Ustedes los aurores ingleses siguen teniendo demasiados prejuicios con la gente que ha cometido errores en el pasado. Sí, fui un mortífago y es algo que he pagado muy caro, pero he intentado durante años dejar eso atrás, por eso decidí venir a Francia donde cualquiera es libre de comenzar desde cero, sin gente apuntándote con el dedo. Algo que hicieron muchos... como Luna o Diggory -añadió mirándolo fijamente, para luego volver a verla a ella -No creo que eso sea pecado. Y sí, Luna me conoce, más de lo que me conoce cualquiera, más de lo que me conozco yo mismo -entonces la rodeó entre sus brazos, acunando su cabeza contra su pecho, protegiéndola -Tal vez no hemos pasado una vida juntos, pero así se siente -Ginny resopló sin poder creerlo, sintiendo que había una trampa que aún no alcanzaba a visualizar, y entonces la expresión de Malfoy se endureció- ¿Y de qué sirve conocer a alguien durante años si al final no es quién dice ser? ¿Si al final te engaña de la forma más vil y cobarde? Tu dímelo, Weasley. Debes saberlo bien.
Ginny se quedó callada, sintiendo que sus mejillas comenzaban a arder, sintiendo su interior enmarañarse, entendiendo que Malfoy se refería a Harry, pero no podía ser. Él no tenía forma de saberlo... A menos que...
-¡Luna! -gritó Ginny sorprendida, molesta, incrédula -¿Le contaste?
-Yo le cuento todo -murmuró Luna bajando la cabeza
-¿Cómo te atreves?
-Él es mi prometido, entre nosotros no hay secretos -le dijo Luna con una mirada que pedía comprensión. Sin embargo Ginny se encontraba furiosa.
-¡Pero mis secretos no son tuyos para que los cuentes! ¡Quién sabe a qué tantas personas se lo ha ido a contar!
-Eres una idiota, Luna -murmuró Cedric casi sin pensarlo, pasándose una mano por la cara.
-En primer lugar, no ando por el mundo divulgando tu secreto -dijo Malfoy dirigiéndose a Ginny -No cuando es algo que Luna me ha confiado con el corazón. Y en segundo lugar -volteó a ver a Cedric -si vuelves a hablarle así a Luna, te parto la cara.
Y Ginny sintió su estómago tensarse porque a pesar de que Cedric era un hombre pasivo, tranquilo, que pensaba con la cabeza fría; Malfoy era alguien que bien podría sacarlo de sus casillas. Sin embargo, Cedric no cayó en la provocación ni intento avivarla. En lugar de eso sólo suspiro con cansancio.
-¿Lo ves? Si supieras por lo menos un poco acerca de Luna, sabrías que ella y yo-
-Siempre se han llevado así -lo interrumpió Malfoy -Que es su forma de demostrarse cariño, con apodos e insultos, y así ha sido desde que se conocieron en la Academia de Sanación... pero eso no significa que me guste el tono que usas -Cedric no contestó y Ginny se quedó también en silencio, sin saber qué pensar, sin saber qué decir -Aunque les cueste creerlo, yo lo sé todo de ustedes. Luna me ha contado hasta el más pequeño detalle porque son las personas más importantes para ella -Ambos se mantuvieron en silencio -Hemos estado juntos durante casi tres años y-
-¡¿Qué?!
-¡Tres años!
-¿Pero cómo? Pensé que... -dijo Cedric confundido sacudiendo la cabeza -Un momento... ¿y qué diablos pasó con Gerard? Yo lo conocí...
Luna se separó del abrazo de Draco y se sentó a la mesa, haciéndoles gestos para que la imitaran
-Es una historia muy larga -comenzó a decir con su suave voz, mirándolos a ambos con seriedad -pero para hacer esto corto sólo les diré que todo comenzó con Gerard. Fue mi paciente y me estuvo coqueteando. Eso fue cuando me visitaste cerca de Navidad y lo viste conmigo -dijo dirigiéndose a Cedric - Y la siguiente vez que lo volví a ver, tiempo después, iba acompañado de Draco -entonces lo volteó a ver al mismo tiempo que le tomaba la mano.
-Gerard fue mi compañero en el cuartel de aurores del ministerio Francés. Hubo una bomba y ambos salimos un poco heridos. En el hospital encontramos a Luna...
-Gerard volvió a insistir conmigo y cuando apenas estaba considerándolo, ocurrió un grandísimo malentendido -dijo con una sonrisa apareciendo en su rostro -Un maravilloso malentendido que nos dejó juntos a Draco y a mí desde entonces. Comenzamos a platicar, a vernos, a salir... y poco a poco sin quererlo, nos enamoramos. Y ahora estamos aquí, después de tres años...
-Por Merlín, Luna -intervino Ginny contrariada -¿Tres años y no nos dijiste nada?
-Sí se los dije. Les conté todo acerca de mi novio.
-Salvo su nombre real...
-Porque estaba aterrada. De lo que estaba sintiendo, de lo que nos estaba pasando. No podía alcanzar a comprender lo perfectos que somos juntos, era tan increíble que la persona menos esperada fuera la indicada para mí, que no podía terminar de aceptarlo. Yo no planeé que todo esto pasara, pero pasó y ahora no puedo estar más agradecida. Tal vez somos la pareja más inusual del mundo y tal vez somos las personas más opuestas... pero al final somos tan compatibles que parece perfecto. Es como... como si de verdad fuéramos almas gemelas.
La voz soñadora de Luna había cobrado una intensidad incomparable, haciendo que el corazón de Ginny se conmoviera por la devoción que su amiga mostraba. Al final de su última frase, tanto Ginny como Cedric habían suavizado sus expresiones y habían relajado la tensión que habían cargado desde que Malfoy había llegado. A Ginny le hubiera gustado seguir insistiendo en el por qué de ocultar todo durante tanto tiempo, pero al final sentía una punzada que la hacía sentir culpable, ya que ella llevaba varios meses ocultándole a Luna todo lo concerniente a Cedric. De cualquier manera, haber dejado que ellos creyeran que su prometido era alguien más, era algo digno de Luna. Así como dejó que ella conociera a Cedric sin realmente saber quién era, tres años atrás.
De pronto, Cedric comenzó a reír, pero esta vez alucinado por la locura e irresponsabilidad de Luna; logrando que Ginny se contagiara y comenzara a reír también mientras Draco le rodeaba los hombros a Luna con un brazo y sonriéndole le depositara un beso en la mejilla.
-Si quieres párteme la cara -dijo Cedric hablándole a Draco -Pero maldita sea, Luna ¡Estás loca! ¡De remate! -dijo riendo mientras ella le sonreía muy ampliamente y luego le enseñaba la lengua al mismo tiempo que se acercaba a su prometido para recargarse en su costado.
-Es que sigo sin creerlo -añadió Ginny sacudiendo la cabeza, observando a la pareja como si fuera algo imposible -¿Ustedes dos juntos?
-La vida nos lleva por caminos extraños -respondió Luna -ustedes mismos lo dijeron hace unas semanas...
Y Ginny guardó silencio, saboreando la verdad de aquella afirmación: la vida tiene formas demasiadas extrañas de juntar a las personas más inusuales. Allí estaban frente a ella Luna y Malfoy y a la vez allí se encontraba también Cedric, unido a su propia vida de forma inexplicable. Parejas que hubiera creído posibles solamente en universos alternos. Pero no, todo era real. Luna entrelazando su brazo al brazo de Draco era real, tan real como la rodilla de Cedric rosando su propia rodilla haciendo que ansiara que el contacto fuera más directo. Real. Las noches haciendo el amor con Cedric, todas eran parte de esa bella realidad.
-¿y entonces...? -dijo Draco repentinamente rompiendo la idea que se formaba en su mente -Ustedes par de idiotas ¿no van a felicitarnos? ¿O tendremos que buscar otras damas de honor?
-Pues qué demonios -murmuró Cedric sacudiendo la cabeza rendido -Esto es una locura, pero me uno. Todo sea por ti, Loony -y entonces se levantó para abrazarla con fuerza, mientras le susurraba cosas al oído que Ginny no alcanzó a escuchar al principio, pero al levantarse ella también, escuchó que él le decía lo mucho que la quería.
Para no interrumpirlos, se acercó a Draco cautelosa.
-Felicidades -le dijo dedicándole una sonrisa amistosa -Sé que no tenemos la mejor historia, pero creo firmemente en los nuevos comienzos y las segundas oportunidades -Y entonces le extendió la mano ofreciéndole escribir una historia nueva, sin embargo él no sólo la estrechó, sino que la jaló para darle un gran abrazo, sorprendiéndola por completo.
-Malfoy... -dijo con una risa nerviosa, y entonces el la soltó.
-Draco -la corrigió él sonriéndole -Mira, tu lo has dicho: nunca nos llevamos bien, y sé que me tienes en un concepto muy malo, pero no soy lo que antes fui. Nadie lo es, en realidad -Ginny estuvo a punto de disculparse por haber intentado hablar mal de él minutos atrás, pero él pidió seguir hablando -Y ahora que me case con Luna vamos a ser casi como de la familia... Quiero que sepas que cuentas conmigo así como cuentas con ella, para lo que sea.
Ginny le sonrió, mirándolo con curiosidad.
-De verdad sabes todo acerca de mí ¿no es así?
-Hasta el último detalle -accedió y luego su tono se hizo serio -Pero ten por seguro que no voy por el mundo contando tu vida, ni busco entrometerme. Tal vez lo único que llegaría a hacer es utilizar el pretexto para tirarle los dientes a Potter.
Y Ginny rió, sacudiendo la cabeza, comprendiendo por una vez que tal vez Luna y Draco eran más compatibles de lo que en realidad parecían.
-Vale, cuando lo hagas avísame para estar presente.
Y entonces Ginny se acercó a Luna que ya había sido liberada de entre los brazos de Cedric. Por un segundo sintió envidia de su amiga y añoró la calidez de ese abrazo. Enseguida fue ella quien envolvió a la rubia, felicitándola, sin reprochar nada más.
-Es un disparate, Luna. Tu y Malfoy. Pero espero que seas muy feliz.
A su lado, Cedric y Draco se daban la mano y luego un abrazo cortés.
-Sólo quiero que sepas que si la llegas a lastimar me encargaré de que debas orinar por un tubo por el resto de tus días -le dijo Cedric con voz tranquila.
-Anotado -contestó Draco sin inmutarse -Pero creéme que no será necesario.
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Al día siguiente fueron a un pueblito de Francia, el cual era completamente de población mágica. Allí, Luna los llevó a varias tiendas de ropa y les hizo probarse muchos conjuntos. Cedric y Ginny habían comenzado a fastidiarse al comenzar la segunda hora de búsqueda de los atuendos perfectos para dama y damo de honor, ya que a Luna nada parecía complacerle y lo que a ella le gustaba, a ellos no; por lo que se estaba convirtiendo en una misión imposible.
Ginny se encontraba sentada, esperando mientras la dueña de la tienda y Luna revoloteaban alrededor de Cedric, quien lucía una ridícula túnica color verde, y él resoplaba con fastidio. Aquello le hubiera parecido gracioso de no ser porque llevaban ya mucho tiempo en eso y tenía mucho sueño y hambre.
La noche anterior habían estado hasta tarde en el bar, festejando el compromiso de Luna y Draco, mientras ambos les contaban historias acerca de ellos y de su relación. La verdad muchas de aquellas historias ya las había oído antes, lo que no podía creer era que el protagonista de ellas fuera su archi-enemigo de la infancia. Luego pensó que realmente no había sido un enemigo declarado ya que ella no había tenido problemas directos con Malfoy en su época en Hogwarts, sino que más bien la rivalidad era con Harry y todos los demás se tomaban la enemistad también como suya. En cuanto a lo demás, el Slytherin solía meterse con su familia por ser pobres; sin embargo Luna y su padre tampoco gozaban de una alta posición en la comunidad mágica, ni eran de familia adinerada... Y muchos años después, allí se encontraban, enamorados. Mientras Ginny miraba a Draco con curiosidad pudo llegar a la conclusión de que al final el muchacho sí había cambiado. Después de todo, todos allí lo habían hecho.
-Estoy a punto de rendirme con ustedes -declaró Luna mientras sacaba a Ginny de sus cavilaciones, indicándole con gestos que salieran del local. Afuera el viento soplaba con mucha fuerza, haciéndolos tiritar. Caminaron unos pasos más a lo que era la última tienda de ropa y antes de entrar, Luna le dijo a la puerta: -Eres mi última esperanza.
Los tres cruzaron el umbral en fila india, y al entrar casi de inmediato supieron que ese era el lugar que habían estado buscando. La ropa que colgaba de los maniquíes tenía un gran toque de moda muggle, sin embargo no olvidaba los detalles de la ropa de magos. Era una combinación extraña, pero acertada. Al mismo tiempo, Luna y Ginny llegaron a un hermoso vestido amarillo tipo strapless con velos en la túnica de la falda que se pegaban a las muñecas. Era sencillo pero a la vez exótico, tal y como Luna lo había imaginado y a Ginny le agradaba, por lo que se metió directo al vestidor a probárselo mientras Cedric, Luna y la chica de la tienda se dedicaban a buscar algo a juego para él.
A Ginny le fascinó aquel vestido y cuando salió para mostrárselo a los demás, supo que a ellos también, sin embargo a Cedric no le iba tan bien pues estaba envuelto en lo que parecía una pesada cortina amarillo brillante.
-Preferiría ir desnudo -declaró él intentando acomodar la tela de sus mangas
Ginny no pudo evitar reír y entonces se dedicó a verse en un gran espejo, girando para admirar todos los ángulos del vestido.
-¡Ginny! -dijo Luna de pronto con un grito ahogado, espantándola.
-¿Qué?
-¿Aún tienes esa horrenda cicatriz?-preguntó acercándose a ella para tocar la marca en su hombro.
-No es horrenda -murmuró ella buscando algo con qué taparse, pero Luna no desistió. Se colocó frente a ella y la tomó de los brazos.
-¿Por qué quieres seguir manteniendo un recuerdo que te hace daño? -Los ojos de Luna le mostraban ternura y compasión, pero Ginny sintió sus mejillas hervir, preocupada por Cedric que se encontraba escuchando.-Hace mucho que debiste deshacerte de tus cicatrices, no es algo sano.
-¿De qué hablas Loony? Son sólo cicatrices -intervino Cedric sin comprender a lo que su amiga se refería.
-Hablo de su salud mental, Ced. Ginny conserva todas las cicatrices de las misiones que ha compartido con Harry.
-¡Luna! -exclamó Ginny entre dientes, abriendo mucho los ojos, sorprendida por el poco tacto de Luna, que se mantenía igual que siempre.
-¿Qué? Es la verdad
-Yo no...
-Y no te atrevas a negarlo, tu misma me lo contaste.
-Cierra la boca ya, Luna -y entonces se dirigió al vestidor para cambiarse, sintiendo unas inexplicables ganas de llorar. Respiró un par de veces para controlarse Y luego se cambió sintiéndose tonta, ya que su amiga no había dicho más que la verdad, sólo que ya no se atrevía a aceptarlo, ni siquiera para sí misma. Era una estúpida, y una ridícula. Una ilusa. Luna tenía razón. ¿Para qué conservar recuerdos que sólo le hacían daño? Se había convencido durante meses que sus cicatrices eran recuerdos de otras cosas, sus marcas de batalla, pero en el fondo sabía que habían iniciado como un lazo hacia el que entonces era el hombre que amaba con toda su alma.
Escuchó que afuera Luna y Cedric discutían por su ropa y luego escuchó a Draco llegar, hecho que aprovechó para salir del vestidor. Lo primero que se topó fue la mirada de Cedric, en ella había tristeza pero nada más. Enseguida él rompió el contacto y Ginny sintió un nudo en el estómago.
-¿Qué tanto peleas, cielo? -Le preguntó Draco a Luna, abrazándola.
-Mis damas son imposibles. Ced no quiere usar lo que le elegí.
-Parece la túnica de mi abuela -dijo Draco mirando a Cedric con compasión -Por favor no lo hagas usar eso.
-Gracias -dijo Cedric comenzando a sacarse de encima aquella vieja cortina
-¿Y Ginny?
-Está enojada conmigo porque dije que sus cicatrices le recuerdan a Harry. Y es verdad.
Allí estaba Luna de nuevo, con su maldita poca sutileza. Ginny le dedicó una mirada furibunda.
-Pero eso no es lo que te molesta ¿verdad? -le preguntó Draco a Ginny, confundiéndola inmediatamente.
-¿Qué?
-Que lo que te molesta es que lo haya dicho enfrente de Cedric.
-¡Draco! -murmuró Luna, reprendiéndolo con la mirada mientras Ginny se sonrojaba
-¿Qué? Pensé que ya no importaba el secreto de Diggory
-¿Cuál secreto? -preguntaron Luna, Cedric y Ginny al unísono
Draco los miró a los tres con desconcierto.
-Ustedes y sus dramas me confunden -resopló contrariado
-¿Cuál secreto? -insistió Ginny. Draco se giró para ver a Luna como pidiéndole permiso, pero ella no dijo ni hizo nada.
Suspirando, contestó:
-Cuando Cedric se fue a América le prohibió a Luna que le hablara de ti...
-¡Oye! -reclamó Cedric ruborizándose pero Draco no hizo caso a su interrupción
-Desde que se enteró que habías empezado a salir con San Potter, ya no quiso saber nada de ti.
-Ustedes dos sí que son el uno para el otro -dijo Cedric mirando a Luna y a Draco y luego se encerró en otro de los vestidores.
Ginny se había quedado perpleja, sintiendo un peso en su pecho. Volteó a ver a Luna y susurró muy bajo:
-¿De verdad?
Luna sólo asintió, y después todos se quedaron en silencio. Como intentando arreglar su indiscreción, Draco se dispuso a encontrar algo para Cedric, hasta dar con un traje negro con detalles amarillos en las solapas y convenció a Luna de que lo dejara usar aquello en lugar de túnica de mago.
Por la noche, asistieron a un restaurante que habían reservado en donde se llevó a cabo la pequeña cena de compromiso, en donde sólo estaban unos cuantos familiares y amigos cercanos de Luna y de Draco.
Aquella cena era una de las cosas más inverosímiles que Ginny había presenciado en su vida. La familia Malfoy, seria y recatada, conviviendo tranquilamente con la estrafalaria e inusual familia Lovegood. Era como un sueño extraño en el que no sabes cómo reaccionar.
Afortunadamente, Cedric y Ginny se mantuvieron juntos toda la noche, platicando de lo poco creíble que era todo aquello, hablando de Luna y la gran sorpresa que se había mandado al presentarles a Draco. Ambos reían, diciendo que aún esperaban que todo aquello fuera algún tipo de broma. Y sobretodo no podían creer lo inesperadamente cariñoso que se portaba Draco con Luna y la forma en que ella dejaba de ser ella y se volvía parte de él. Sin importar que tan ansiosa, desesperada o molesta ella estuviera, una sola palabra de Draco bastaba para que Luna se tranquilizara.
Increíblemente parecía que ambos eran el uno para el otro.
Después de haber salido del local de ropa donde compraron sus atuendos, ninguno de los cuatro volvieron a tocar los temas que allí habían surgido. Ni las cicatrices de Ginny, ni la prohibición de Cedric, y ambos parecían agradecidos de no hablar al respecto. Así que simplemente se dedicaron a disfrutar la noche, compartiendo miradas cómplices y sonrisas tiernas.
De forma inesperada, mientras la música sonaba, vieron cómo entraban a la pista inicialmente vacía, el señor Xenophilius Lovegood del brazo de la señora Narcissa Malfoy y comenzaron a bailar. Luego vieron como se unían a ellos Lucius Malfoy acompañado de una tía abuela de Luna.
-Esto es demasiado bizarro como para ser verdad -dijo Cedric sacudiendo la cabeza
-Lo sé. Siento que estoy dentro de una alucinación.
-Somos los espectadores de un show de circo.
-No sé que haría si estuviera aquí sola presenciando todo esto.
-Seguramente estarías haciendo una ronda con el señor Lovegood y el señor Malfoy.
Ginny rió divertida
-Suenan tan extraños esos apellidos dentro de la misma frase.
-Merlín -dijo Cedric sorprendido -Y ahora Luna ya no será más una Lovegood...
-Luna Malfoy -susurró Ginny sacudiendo la cabeza sin poder creerlo.
-Loony Malfoy... -recalcó Cedric saboreando la frase
-¿Sabes qué es lo más extraño?
-¿Qué?
-Que se escucha bien.
-¡Lo sé! -rió Cedric incrédulo pero divertido
Y Ginny lo observó sonreír y no pudo evitar sentir alegría en su corazón.
-Me da gusto estar en esto contigo -le dijo de pronto poniendo su mano sobre la de él, dándole un apretón amistoso.
-A mí también -contestó ampliando su sonrisa.
Él entrelazó los dedos con los de ella y ambos lo sintieron. Se miraron fijamente a los ojos, notando en ellos ansia, deseo, necesidad. Habían pasado apenas dos días sin acercarse, sin besarse, sin nada más y ambos sentían que había pasado una eternidad.
-No tienes idea de cuántas ganas tengo de besarte -le susurró él con un ansioso brillo en la mirada
-Pues ven y demuéstramelo -le dijo ella sonriente y se levantó de su silla, para dirigirse a un pequeño claro fuera del salón donde cenaban.
Segundos después, Cedric estaba a su lado. La tomó de la cintura, girándola hacia él y la besó. Con todas las ganas contenidas en dos días. Con todo el fervor de necesitarla en su vida. Ginny enredó los dedos en su cabello, acariciándolo como siempre le gustaba hacerlo. Juntaron sus labios en un inmenso remolino que no parecía tener final, moviéndose a un ritmo lento, suave, pero voraz.
-Oigan, es hora... -dijo la voz de Draco Malfoy saliendo al claro en donde estaban, sorprendiéndolos, haciendo que se separaran bruscamente -... del brindis -susurró muy bajo, mirándolos sorprendido, pero con un atisbo de sonrisa en su rostro y un brillo divertido en los ojos.
Ok. ESto es lo que tienen que hacer:
1. Escríbanme su review, díganme qué les ha parecido este capítulo. Qué opinan de lo revelado acerca de Ginny y Cedric y qué opinan de la historia de Draco y Luna.¿No les ha parecido suficiente? Ok, vayan al paso 2, obviamente después del paso 1 :P
2. Entren a este one -shot que he escrito como regalo de navidad para todas ustedes, espero que les guste. Va con todo mi cariño decembrino: www (punto) fanfiction (punto ) net/s/10892074/1/Maravilloso-malentendido
Y no olviden el paso 3 :P
3. Déjenme un review allá.
Saludos! :)
