Hola queridas y tal vez queridos míos! :)
¿Qué puedo decirles? Ando muy inspirada. Siento que tuve buena respuesta con los capítulos pasados y también con el one shot alterno de Luna y Draco. Y eso me hace inmensamente feliz y me pone en modo escritora automático. Las palabras y las escenas fluyen bien rápido. Así que ya saben: mientras más me lean y me dejen su review, más rápido actualizo.
(Soy una sobornadora, muajaja.)
Muchísimas y enormes gracias desde el fondo de mi corazón a genievieve7, Nicole SHBRCOPG, Lily Masen y GabriellaGroff por su review del capítulo pasado, y también gracias a artemisa twin que anda por ahí a mitad de esta historia. Son tan bonitas todas y me ponen muy contenta con sus palabras. Este capítulo ha quedado así de rápido gracias a ustedes. Espero que les guste, pues va para todas ustedes :D Me han hecho muy feliz por dejarme sus opiniones y por seguir leyéndome y emocionándose con esta pareja a lo largo del fic. Las aprecio un montón :3
Al igual que a todas las lectoras que rondan por ahí pero no comentan, mil gracias por seguir en esto. En especial un saludo a aquellas que comenzaron esta historia conmigo pero han dejado de hacer acto de presencia, no sé la razón, no sé ni siquiera si aún siguen por acá, pero si regresan, quiero que sepan que aún me acuerdo de ustedes y me pondría muy feliz volver a leerlas :)
Lucky this time, la canción que da título al capítulo, como no, es de Mr. Big, al igual que el fragmento del inicio.
TO BE WITH YOU
By Aurum Black
Capítulo 19
Suerte esta vez
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Te he visto llorar en la lluvia
Quiero devolverte la alegría otra vez.
Quiero secar todas tus lágrimas
Sabes que no hay nada que temer
Abre tu corazón al mío
Yo creo, yo creo que no lo lamentarás esta vez.
Abre tu corazón esta noche
Yo creo, yo creo que podrías tener suerte esta vez.
Podrías tener suerte esta vez.
-Oigan, es hora... -dijo la voz de Draco Malfoy saliendo al claro en donde estaban, sorprendiéndolos, haciendo que se separaran bruscamente -... del brindis -susurró muy bajo, mirándolos sorprendido, pero con un atisbo de sonrisa en su rostro y un brillo divertido en los ojos.
Cedric y Ginny se quedaron ahí parados sin poder emitir palabra, mirándolo sin saber qué hacer. Maldita fuera su suerte.
-Yo... debo... debería ir a... -titubeó ella con nerviosismo sin poder mirar a Draco a los ojos, los cuales la enfocaban intensamente; pero antes de que volviera a entrar al salón, él la detuvo poniéndose enfrente para cortarle el paso.
-Hey, tranquila -dijo él de pronto alzando los brazos en señal de paz -Ya no soy el soplón que antes fui, si es que eso les preocupa -Los dos siguieron en silencio sin entender realmente lo que les quería decir y entonces Draco resopló sacudiendo la cabeza -No le diré a Luna lo que acabo de ver.
-¿Qué? ¿Por qué? -preguntó Ginny contrariada
-A menos que quieras que sí le diga...
-No -soltó de inmediato -Es sólo que... pensé que ustedes se decían todo.
-Lo hacemos. Pero por esta única vez haré una pequeña excepción.
-¿Por qué habrías de hacerlo? -intervino Cedric mirándolo intrigado y entonces Draco se encogió de hombros.
-Ustedes me caen bien. Me aceptaron sin poner mucha resistencia -soltó una risa suave y luego les sonrió -Honestamente, pensé que iban a tardar mucho en darme su bendición. Sé que no lo hicieron por mí, sino por Luna, pero aún así lo aprecio mucho.
-Ella se ve feliz a tu lado -dijo Cedric -Eso es lo que nos importa a ambos.
-Y créeme que así seguirá. No tengo intenciones de crear problemas ni chismes, quiero caerles bien así que guardaré su pequeño secreto -Y entonces se giró para regresar por donde había llegado, sin embargo antes de irse, se animó a decir -Aunque... la verdad es que Luna ya lo sospecha.
-¿Qué? -preguntó Ginny más fuerte de lo que había planeado.
-¿A qué te refieres? -preguntó Cedric con voz pausada
Draco se volteó dedicándoles una sonrisa condescendiente.
-Oh vamos, ¿creen que somos ciegos? Han pasado toda la noche coqueteando entre ustedes.
-Nosotros no-
-Claro que sí -interrumpió Draco rodando los ojos -Han estado intercambiando miradas sospechosas y hasta se estuvieron tomando de la mano. Tooodo el mundo se dio cuenta.
-Bueno ¿y qué hay de malo en eso? -declaró Cedric -Es sólo eso y ya...
-Oh no -negó Draco con la cabeza -Tal vez a mí puedan engañarme, pero Luna sabe que hay algo más. Tiene en realidad, más o menos un 80 por ciento de seguridad.
-Estás bromeando ¿verdad? -inquirió Ginny frunciendo el ceño
-Para nada.
-Pero ¿cómo? ¿desde cuándo? ¿por qué?
Draco sólo rió a modo de respuesta.
-Me sorprende que estén sorprendidos. ¿Acaso no conocen a Luna?
-Lo hacemos -dijo Cedric resoplando -Por eso sabemos que es imposible saber cómo piensa.
-Ok. Voy a decirles, pero sólo porque de verdad quiero caerles bien.
Pero entonces Draco se quedó unos segundos más en silencio, sonriendo, observándolos fijamente como esperando que alguno de ellos dijera la respuesta correcta antes de que él la dijera, pero ambos seguían esperando que él hablara.
-¿Y bien? -dijo Cedric impaciente.
-Luna está al tanto de todo lo que hacen
-¿Todo?
-Bueno, no todo pero sí más de lo que ustedes creen.
-¿Pero cómo sabe... o intuye... o lo que sea? -dijo Ginny trastabillando
-Aún no te enteras, entonces...
-¿De qué? -preguntó ella comenzando a perder la poca calma que tenía
-Luna soborna a la gente de San Mungo. Cada mes le mandan una copia de tu expediente.
-¿Pero qué mierda? ¿Por qué hace eso?
-Porque esta preocupada por ti. Desde que terminaste con Potter ha estado al pendiente de tu salud. En parte tenía miedo de que te mataras o algo así de estúpido -dijo él con el mismo poco tacto característico de Luna, logrando que Ginny se sonrojara pero él no pareció notarlo y siguió hablando -Luego estaba preocupada porque parece que dejaste de alimentarte bien y dormías poco, así que hacía que los sanadores de San Mungo te revisaran periódicamente y te dieran toda clase de vitaminas y suplementos.
Ginny lo escuchó sin poder creerlo tan sólo por un segundo, pero enseguida supo que era cien por ciento verídico. Definitivamente esa era una de esas cosas que llevaban el sello de Luna Lovegood. No sabía si sentirse halagada o molesta.
-Pero entonces...
-Luna se enteró de tu accidente. Por lo tanto supo de quién fuiste paciente.
Ginny sintió que aguantaba la respiración. Luna había sabido todo el tiempo que había chocado y que casi había muerto, y más importante aún, que Cedric la había salvado. Sabía todo aquello y ni siquiera lo había mencionado. Frunció el ceño extrañada, confundida, sin alcanzar a comprender eso que faltaba, algo que no encajaba.
-¿Sabe que estuve a punto de morir y no me dijo nada?
-Tranquila. Ella casi muere al enterarse, si es lo que te importa, pero cuando lo supo tu ya estabas fuera del peligro y sabía que estabas en buenas manos.
-¿Y por qué no nos dijo algo? -preguntó Cedric con un tono de voz que dejaba entrever su incredulidad.
-Porque no quiere entrometerse más. No del mismo modo en que lo hizo hace más de tres años -Ginny y Cedric lo miraron contrariados, aún sin entender, y entonces él les sonrió -¿No lo ven? Luna se siente culpable.
-¿Culpable? -repitió Ginny mirándolo fijamente
-De separarlos. A ustedes. Ella cree que lo de ustedes no prosperó porque ella se puso en medio y a pesar de que ya pasó mucho tiempo y que no lo diga explícitamente, yo sé que aún se siente mal por ello.
-¿Se siente mal? -preguntó esta vez Cedric confundido
-¿Ustedes son idiotas o qué? -soltó Draco resoplando -¡Luna los quiere ver juntos! En el pasado tuvo sus reservas, pero casi de inmediato entendió que había hecho mal en entrometerse. Luego te volviste un amargado solterón -dijo mirando a Cedric -Y de ti ni hablar con todo tu drama de San Potter -dijo señalando a Ginny -Así que su sexto sentido le dice que ustedes debieron haber estado juntos. Por eso ahora no quiere repetir la historia y aunque sabe que se han visto entre ustedes, no sabe a qué grado ha avanzado su interacción. Y aunque me muero por ir a contarle lo que vi, no lo voy a hacer porque supongo que tienen alguna buena razón para mantener todo esto oculto.
-Nosotros, sólo... no queremos problemas -susurró Ginny sin saber qué más decir. ¿Cómo poder explicarle todo lo que sentía?
-Sí, bueno, no tienen por qué darme explicaciones. Ni a Luna, supongo. Sólo...
-¿Sí?
-Cuando decidan que es momento, háganselo saber a Luna. Se pondrá muy feliz, de verdad. Ella está muy esperanzada en que algo pasará entre ustedes dos, aunque no esperaba que fuera tan pronto.
Y sin decirles nada más, simplemente se giró y regresó al salón, dejándolos solos.
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Los días siguieron transcurriendo, y esta vez Cedric pudo notar que Ginny se sentía realmente ligera, sonriente, casi hasta podía decir que feliz. Después de la cena de compromiso de Luna, donde Draco les había contado que su amiga sabía que algo pasaba entre ellos y no sólo eso sino que le gustaría verlos juntos, los dos ya no sintieron esa carga de preocupación por lo que Luna haría si se enterara de que estaban juntos. Era casi absurdo, pero era real y no podía estar más agradecido con la vida porque todo fuera fluyendo aún más.
Y Ginny, ella parecía ser la más contenta con todo aquello y no dudaba en demostrarlo. Desde que se había enterado de que Luna aprobaba todo aquello, lo besaba con más ganas y se entregaba a él con menos reservas si es que aquello era posible. Cedric sentía una calidez indescriptible en el pecho cada mañana al despertar y encontrarse con su fino cuerpo apretujándose al de él, y cada tarde al regresar del hospital y encontrarse con una sonrisa radiante en ese rostro que había visto llorar tantas veces.
En ocasiones Ginny tenía pequeños brincos hacia atrás, pero eran para ella inevitables, como cuando pasaban por algún lugar que le recordaba algún momento de su pasado y los recuerdos la golpeaban sin preverlo. Sin embargo, ahora Ginny sólo cerraba los ojos y respiraba profundamente, dejaba pasar el recuerdo y luego apretaba su mano con más fuerza para luego dedicarle una sonrisa tímida y murmurarle un suave "Lo siento". Cedric podía darse cuenta que esta vez ella lo estaba intentando con todas sus fuerzas, esta vez era ella misma quien estaba luchando por salir del hoyo al que había caído y él se sentía inmensamente orgulloso al verla lograrlo.
Sin embargo había algo en lo que Ginny no había cedido ni un ápice en todo aquel tiempo y eso era salir disfrazada como alguien más. A Cedric le había parecido adecuado en un principio y hasta divertido, pero conforme fueron pasando los días se hartó de aquel ritual de mujeres diferentes. A pesar de eso, simplemente suspiraba cansado y seguía accediendo pues no quería presionarla, hasta que una noche ya no pudo contenerse más.
Cuando Ginny apenas comenzaba con los encantamientos de disfraz, Cedric se acercó a ella por detrás y la abrazó de la cintura, besándole el cuello dulcemente. La sintió suspirar y aunque no la veía supo que ella estaba sonriendo.
-Ya no hagas esto... -murmuró contra su piel, muy bajo.
-¿Qué?
-Salgamos sin que te disfraces.
Esta vez sintió el cuerpo de Ginny tensarse y por un segundo se arrepintió de haber hablado.
-No... no creo que sea adecuado por ahora
-¿Y entonces cuándo va a serlo? -preguntó soltándola y resoplando por lo bajo.
-No lo sé -susurró Ginny volteando a verlo -Sólo... no ahora.
Cedric apretó los labios, reprimiendo todo lo que en verdad quería decir. Se pasó una mano por el cabello y sin mirarla sólo dijo:
-Está bien -Y entonces salió de su propia habitación con paso firme, sin embargo ella caminó detrás de él.
-Ced, espera...
-Termina de disfrazarte -dijo él con voz seca, entrando a la cocina sin voltear a verla.
Ginny sintió un nudo en el estómago, y una angustia inmensa en su corazón. No Cedric, él no podía odiarla también.
"No te odia, tonta" se dijo a sí misma "Sólo está harta de ti y tus estúpidos disfraces."
Respiró con nerviosismo y entró a la cocina detrás de él.
-Ced -dijo en voz baja, encontrándolo recargado en la mesa, de espaldas a ella. Él no se giró.
-Olvídalo -murmuró él con la cabeza gacha, pero entonces Ginny sintió una necesidad imperiosa de que él la abrazara. Se sintió una grandísima idiota. Entonces se acercó y se colocó frente a él, alzando una mano para acariciar su mejilla con suavidad, logrando que él se relajara un poco.
-Lo siento -dijo ella -Es sólo que... tengo miedo de que alguien nos vea y que te pueda pasar al-
-No -la interrumpió él tensándose de nuevo -Está bien si quieres seguir haciéndolo, pero por favor acepta que no es por eso.
-Sí lo es...
-No -repitió, y entonces quitó la mano que Ginny tenía en su rostro, alejándose de ella unos pasos -Esto no se trata de los demás, se trata de ti y de mí.
-No es eso...
-Sí, Ginny. Tienes miedo de esto, de nosotros. Porque cuando estamos sólo los dos, aquí, entre nosotros, te entregas completamente. Sueltas todas las riendas, te dejas llevar... pero en cuanto salimos al exterior, cuando hay más personas, te reprimes. No sólo se trata de quién pueda o no vernos. Todo esto es porque no te atreves a admitir que algo serio está pasando entre nosotros.
-Yo...lo siento... no estoy en condiciones de ofrecerte algo, te lo dije antes.
-Lo sé -dijo él mirándola fijamente con un destello de tristeza en la mirada -Lo sé, no puedes ofrecer nada, pero ¿te has puesto a pensar? ¿por qué?
-No sé... a que te refieres -contestó sintiendo cómo se llenaba su pecho de angustia.
-Que no puedes ofrecer algo porque no quieres hacerlo. Aún estás atada a toda tu vida pasada pero ha sido por decisión propia.
Ginny suspiró con tristeza
-Mira...
-No, ya no digas más -dijo él pasándose la mano por el cabello, despertando en Ginny unas ganas de hacerlo ella misma -Todo esto es culpa mía. Tu dejaste claro desde el principio que no querías que pasara algo entre nosotros
-No es que no quiera... -murmuró ella pero Cedric no pareció escucharla
-Y yo dije que no habría problema, que no te preocuparas por mí, que no ibas a lastimarme, que sabía que tu no podías ofrecerme nada... pero fui un idiota -dijo de pronto con la voz ahogada, mirando hacia el techo -Un idiota iluso. Creí que el destino nos había juntado y que sólo sería cuestión de tiempo para que tu te enamoraras de mí como yo... -y entonces se detuvo, conteniendo la respiración al mismo tiempo que Ginny contenía la suya.
-Ced...
Él volteó a verla y la miró directamente a los ojos.
-Estoy enamorado de ti -Ginny soltó el aire de sus pulmones y se llevó una mano al pecho de forma automática -Estoy enamorado porque eres para mí la mujer más hermosa e increíble del mundo -Los ojos de Ginny se aguaron inevitablemente -Estoy enamorado y tu también podrías estarlo, pero tienes miedo de abrir tu corazón otra vez, a pesar de que sabes que conmigo no tienes nada que temer -Ginny se quedó en silencio, mirándolo fijamente, notando la tristeza en sus palabras y en sus ojos, pero ella se quedó helada, petrificada sin saber qué hacer o decir -Tal vez no es lo que esperabas pero fue inevitable. Igual de inevitable que hace tres años cuando me enamoré la primera vez -Cedric suspiró sacudiendo la cabeza con desilusión -Lo que Malfoy dijo fue cierto... yo le prohibí a Luna que me hablara de ti.
-¿Por qué? -preguntó con voz entrecortada sin saber qué otra cosa decir, sin saber cómo pedirle que repitiera las palabras que habían hecho a su corazón saltar...
-Por imbécil, qué se yo. Por ridículo, porque me sentí herido cuando al irme a América me di cuenta que me había enamorado de ti mientras tu te comprometías con alguien más...
-Yo...
-Olvídalo, Ginny -dijo dedicándole una sonrisa triste -Todo ha sido culpa mía, te dije que no iba a presionarte y no cumplí con mi palabra. Tal vez lo mejor es que ahora sigamos con nuestras vidas.
Y entonces salió de la cocina, dejándola ahí parada, con un remolino de emociones llenando su alma. Cerró los ojos sintiéndose culpable por lastimar a Cedric, ella sabía que iba a pasar y aún así decidió quedarse con él. Decidió besarlo, abrazarlo, hacerle el amor una y otra vez. Qué estúpida había sido al pensar que todo aquello sólo sería superficial. Y ahora el daño estaba hecho y lo más razonable sería alejarse de él.
Una lágrima inesperada salió por la comisura de su ojo, sorprendiéndola. Y entonces supo que nadie más en el mundo la haría sentir como él lo hacía. Ni en esa vida ni en ninguna otra.
"Estoy enamorado de ti"
Cedric había llegado a su vida en un momento en que creyó que todo estaba perdido. Él había tomado los trozos en que había quedado su alma y los había reparado, acudiendo a ella con una sonrisa una y otra vez. La había salvado de la muerte física y de la muerte espiritual. Le había devuelto la vida incontables veces ya, convirtiéndose en su ángel guardián, su protector, su sanador personal. Pensó por un segundo qué habría sido de ella si no lo hubiera vuelto a encontrar y entonces supo que ya no quería estar sin él nunca más.
Salió corriendo de la cocina y lo buscó por todas las habitaciones sin encontrarlo, hasta dar con él recargado en la esquina del balcón, fumando.
-No deberías fumar -le dijo con voz tímida, pero él no volteó a verla -Es malo para tu salud -Y entonces se acercó a él y lo abrazó por detrás, recargando la mejilla en su espalda -He sido una idiota, por favor perdóname.
Él negó con la cabeza
-No te preocupes por mí.
-He sido tan ciega, tan egoísta. He estado tan preocupada pensando que nunca volvería a estar bien, que no me di cuenta... -su voz se quebró. Cedric se giró en ese momento y la tomó del rostro.
-Perdóname tu a mí por presionarte -le dijo secándole las lágrimas -No te sientas mal por mí, estoy bien -Ginny negó con la cabeza, apretando los ojos, logrando que más lágrimas salieran -Ya no llores, linda.
-No lo entiendes... -dijo riendo entre sollozos -He sido una estúpida por no darme cuenta de lo que en verdad estoy sintiendo -Y más lágrimas surcaron su rostro mientras sonreía -Cedric tardó un segundo en comprender. ¿Estaba llorando de felicidad? -Creí durante tanto tiempo que nunca volvería a sentir esto, creí que nunca más me volvería a enamorar -Abrió los ojos y miró directamente en esos pozos castaños, derritiéndose en el cariño que desbordaban -También me estoy enamorando de ti.
Y entonces Cedric no pudo aguantar más su propia felicidad. La besó. Unió sus labios a los de ella con todo el cariño que tenía dentro de él, logrando sentir la misma intensidad por parte de ella. Y al separarse no pudo evitar reprimir un suspiro al darse cuenta que en verdad Ginny sentía lo mismo que él. La envolvió en sus brazos, mientras ella lo aferraba con fuerza de la espalda, como si no quisiera separarse nunca más de él.
-Todo ha sido muy difícil para mí últimamente, pero lo estoy intentando. Dame un poco más de tiempo ¿sí? -dijo ella contra su pecho, respirando con tranquilidad
-El que necesites -contestó sonriendo, dándole un beso en el cabello, quedándose así por una infinidad de segundos más, hasta que se soltaron pero se mantuvieron allí, uno frente al otro, tomados de las manos.
-Salgamos a cenar. Tu y yo, nada más. Sin disfraces -propuso Ginny sonriéndole.
Él le respondió con otra sonrisa y suspiró feliz.
-Dejémoslo para otro día. Para hoy tengo otra cosa en mente.
-¿Qué?
La tomó del cuello para acercarla a él y la besó, esta vez sin ternura, sino pura pasión y ella accedió con el mismo deseo quemándole cada parte de su cuerpo. La necesidad de ambos no logró llegar a otra parte de aquel departamento que estaba lleno de noches de recuerdos, así que se desvistieron allí, en medio del balcón, recorriendo cada milímetro de su piel como si se sintieran por primera vez. Como la primera vez que habían estado juntos, tan sólo unos cuantos meses atrás y que para ellos parecían eternidades. Habían vivido demasiado estando juntos en tan poco tiempo y sin embargo siempre necesitaban de más. Del uno, del otro.
Y al estar al borde del éxtasis, acostados en el piso del balcón, Ginny sintió que su cuerpo desbordaba una calidez que rebasaba lo físico. Era algo inmenso, que la rodeaba, que la hacía unirse a él con toda su alma.
-Te quiero -le susurró mirándolo a los ojos, tomándolo del rostro para besarlo inmediatamente después y juntos explotar de deseo. No necesitó una respuesta por parte de él, puesto que ya la sabía.
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Las siguientes tardes y noches comenzaron a salir juntos. Cedric y Ginny, sin disfraces de intermedio, sin mujeres señuelo para confundir a los demás. E inesperadamente, a nadie parecía importarle. El mundo siguió girando y ellos continuaron enamorándose. La revista Corazón de Bruja del siguiente mes no incluyó absolutamente nada de ninguno de los dos y mucho menos algo de ellos juntos. Nadie preguntó por ellos ni nadie se interpuso. Y Ginny no podía sentirse más feliz, se sentía ligera, liviana, con una tranquilidad que no había poseído como en mil años. La mano de Cedric entrelazada a la suya era todo lo que sabía y quería conocer, era lo que le impulsaba a seguir cada día. Él y su hermosa sonrisa.
Sólo había algo de lo que aún no se podía librar, y peor aún, era algo que debía enfrentar tarde o temprano: Harry Potter.
Sus días de descanso estaban llegando a su fin y su inminente vuelta al trabajo la hacía sentir ligeramente nerviosa. Ligeramente. Ya que Cedric no paraba de darle ánimos y besos de apoyo. Cómo desearía poder llevárselo a la oficina de aurores para poder afrontar aquello a su lado, pero sabía que eso era imposible. Una pequeña parte en su interior también tenía miedo por cómo reaccionaría ante Harry. No quería volver a derrumbarse ahora que había logrado reconstruirse a sí misma con ayuda de Cedric, no quería perder todo lo que había logrado en el último mes a su lado. Y también debía aceptar que había otra pequeñísima parte en su interior que temía porque sus sentimientos se confundieran cuando volviera a ver al hombre que había amado antes, sobre todo ahora que poco a poco había ido esclareciendo lo que sentía por Cedric Diggory. Confiaba en que Harry siguiera comportándose como el imbécil que en realidad era y que eso le facilitara la tarea de seguirlo odiando.
Sin embargo, Cedric había estado platicando días atrás con ella acerca de que debería perdonarlo. Como si eso fuera a pasar...
-No digo que lo hagas por él -le había dicho sonriéndole con ternura -Sino por ti, por tu tranquilidad.
-Sólo estaré tranquila si no lo vuelvo a ver. O si desapareciera de la faz de la tierra.
-¿Ves? Ahí está todo
-¿Cuál?
-Odiar a alguien sólo significa que aún te importa lo suficiente como para desearle algo así -Ginny no había contestado y simplemente había bajado la vista -Cuando logras perdonar a alguien, es que en verdad estás listo para que se vaya de tu vida.
Así que repitiéndose una y otra vez las palabras de Cedric, Ginny se presentó en la oficina de aurores como cualquier otro día normal de trabajo. Encontró a muchos rostros alegres de verla de vuelta y muchos otros hicieron hincapié en lo bien que se veía, no sólo físicamente, sino también en su energía personal. Muchos le dijeron que le habían sentado bien las vacaciones y ella no podía estar más de acuerdo con ellos.
Y cuando volvió a encontrarse con Harry, no sintió más que un absoluto e inmenso vacío. Añoraba aquel muchacho noble que había sido y que él mismo se había encargado de enterrar y entonces supo que no quería volver a saber de él nunca más. Aún sentía muchas ganas de gritarle, de reclamarle por todo lo que le había hecho. Exponerlo, golpearlo. Pero al verlo allí sentado sobre su escritorio, dedicándole una sonrisa burlona, consciente de todo el daño que le había hecho y sin haber obtenido nunca ni una sola disculpa de su parte, Ginny sintió asco por él. Cuando él se acercó a ella al final del día, después de haber estado soltando insultos, burlas e indirectas hacia ella, Ginny no pudo evitar sentir lástima. A diferencia de todas las veces anteriores en que se cansaba de él y le respondía con comentarios mordaces e incluso insultos, esta vez Ginny sólo se dedicó a ignorarlo, cosa que a él parecía enfurecerle aún más. Y con el paso de los días, él se fue cansando, mostrándose aún más molesto, intentando enfrentarla y provocarla, pero ella nunca cedió. Y realmente no tenía que esforzarse mucho, puesto que ya no sentía nada por él. Por lo menos nada intenso y abrazador, ni odio ni amor. Y él siguió molestándola hasta el día en que consiguió una única respuesta por parte de ella.
-Ya superalo, Harry. Por favor, consíguete una vida.
Las risas de los aurores presentes en la oficina no se habían hecho esperar, y la rabia contenida dentro de Harry tampoco; pero a partir de ese día él la fue dejando poco a poco en paz. Él no volvió a dirigirle la palabra si no era estrictamente necesario y ella hacía lo mismo. Durante semanas, no volvió a escuchar de sus insultos y creyó que finalmente se había librado de él, cosa que la hacía sentir más tranquila.
Cedric y Ginny seguían viviendo juntos, a pesar de que Ginny ya había regresado a su departamento y había puesto nuevos hechizos de protección sobre el lugar, prefería pasar su tiempo libre en el departamento de Cedric. Y ellos seguían conviviendo, conociéndose aún más, enamorándose.
Por otra parte, Luna y Draco los visitaban periódicamente, pero no habían decidido aún aceptar lo suyo frente a ellos, o más bien frente a Luna, puesto que Draco les sonreía con complicidad cada que se veían, lo que indicaba que él había mantenido su secreto oculto. Tal vez muy pronto pudieran dar ese gran paso de contarle a Luna, pues cada vez se sentían más felices al estar juntos y querían compartir esa felicidad con su mejor amiga.
Una noche en que Luna y Draco habían ido a Londres, los cuatro salieron a cenar. A pesar de que el lugar le traía malos recuerdos pues era el favorito de Harry, Luna insistió en ir a un restaurant de comida Italiana, ya que en un lugar muy similar había tenido su primera cita con Draco y quería recrearles todo a la perfección. Ginny no pudo hacer más que suspirar y acceder. Uno nunca podía negarle algo a Luna, ni siquiera cuando el lugar estaba abarrotado y no había mesas disponibles, y aún así ella los convenció de esperar a que alguna se desocupara.
Los cuatro estaban en la recepción del lugar, platicando de nada en especial, cuando una voz los sorprendió, llegando a donde estaban.
-Pero qué desagradable sorpresa, encontrarlos aquí reunidos -musitó Harry mirándolos con desagrado.
Bueno, ¿qué opinan?
Comenten y háganme feliz :)
No creo publicar antes de Navidad, así que Feliz Navidad a todos aquellos que planean no dejar review, ya que a los demás supongo que sí les contestaré antes.
Saludos a todos! :)
