Hola a todos! Estoy de vuelta, creo que no tardé tanto pero igual me alegra volver jeje.
Se que ya es un poco tarde para esto, pero les deseo un muy feliz año nuevo a todas. Mil gracias por haberme acompañado a lo largo del 2014 y espero que podamos seguir estando en esto juntas durante el 2015. Mil gracias por su apoyo y constancia, significan muuuuucho para mí.
Un saludo enorme a Teddy Mellark, genievieve7, Nicole shbrcopg, Lily Masen, Kairi1196, Dark Ryuk, Gabriella Groff y artemisa twin. Gracias por su review! Me da una enorme alegría saber de quienes se habían quedado atrasadas en capítulos anteriores, un saludo muy especial de mi parte. Gracias por volver y ponerse al día, me han hecho muy feliz. :)
Este capítulo es cortito pero espero que les guste, así como también espero que este fic no se les haga cansado o interminable. Aún hay mucho Cedric/Ginny para ustedes.
TO BE WITH YOU
By Aurum Black
Capítulo 21
Pequeños pasos
ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ
Ginny no podía creer que la felicidad en la que vivía fuera creciendo a cada segundo que transcurría en su nueva vida al lado de Cedric. Segundos que sin darse cuenta se iban convirtiendo en horas y días. Semanas de infinita tranquilidad. De amor desmedido. Semanas enteras de creer que su corazón explotaría repentinamente de lo feliz y enamorada que se sentía. Ginny moría de las ganas de contarle a Luna todo lo que Cedric la hacía sentir, recordando que su mejor amiga le había pedido que cuando fuera completamente feliz corriera a decírselo; sin embargo tanto Luna como Draco se encontraban con mucha carga de trabajo y no habían vuelto a verse desde aquella fatídica noche en que habían encontrado a Harry en la recepción del restaurante.
Afortunadamente para ella, Harry Potter parecía sentir vergüenza cada que la veía, por lo que procuraba no permanecer en la misma habitación que ella por más de diez segundos. Además se encontraba en una racha incontable de misiones, por lo que pasaba mucho tiempo fuera de la oficina y gracias a Tonks ellos dos nunca coincidían en ningún caso, sin importar de qué fueran. No sabía exactamente a qué se debía pero agradecía que Harry ya no quisiera ni verla. Había estado preocupada por cómo se comportaría con ella después de que Cedric lo hubiera golpeado por haberla defendido, pero ahora todo eso parecía irrelevante.
Ahora Ginny se encontraba reconstruyendo su vida y en ella no figuraban las mismas cosas que un año atrás. Tristemente dentro de ese grupo no figuraba su familia ya que a pesar de que seguía viéndose con Hermione regularmente y su amiga le llegaba a dar noticias de ellos de vez en cuando, el trauma de la pelea de año nuevo aún la tenía muy desilusionada de todos sus hermanos y de sus padres. Sabía que algunos de ellos habían intentado ponerse en contacto con ella y que eventualmente debía volver a verlos, pero por el momento aún se sentía dolida y no se sentía lista para enfrentarlos de nuevo. Platicando con Cedric había llegado a la conclusión de que tal vez inconscientemente quería castigarlos con su ausencia por haberla tratado del modo en que lo hicieron. Ginny a veces se sentía muy contrariada al pensar en su familia y como terminaba irremediablemente triste por la situación en la que habían quedado, prefería ser egoísta y tratar de no pensar en ellos para mejor concentrarse en Cedric y en esa maravillosa burbuja de felicidad en la que se encontraban inmersos.
A pesar de que no habían hecho oficial lo suyo y realmente ni siquiera tenían una relación declarada, a ninguno de ellos parecía importarle. Nunca se habían sentado a hablarlo y mucho menos le habían puesto alguna etiqueta, simplemente se dedicaban a vivirlo y a Ginny le parecía infinitamente mejor. Ya no se escondían pero tampoco iban por el mundo gritándolo a los cuatro vientos. A pesar de que salían abiertamente a la calle juntos, procuraban no dar demostraciones demasiado reveladoras de lo que tenían. Por alguna razón preferían guardarse la pasión para ellos dos.
Y mucha gente de la rutina de Cedric, se había ido acostumbrando a su cercanía y amistad con Ginny. Específicamente las personas de San Mungo, ya que ella había comenzado a visitar el hospital más de lo que regularmente ya lo hacía. Ahora cada vez que llevaba a algún herido de sus misiones, ya no se mostraba reticente de que la revisaran y en cambio pasaba automáticamente a consulta con Cedric de forma voluntaria y terminaba quedándose por ahí más de lo normal. A Ginny le encantaba verlo en su elemento, completamente sumido en su vocación de sanador y le encantaba también preguntarle cientos de cosas acerca de lo que hacía. No había día en que no se maravillara con él y todo lo que sabía. Siempre le había parecido un joven inteligente e interesante y ahora no podía negar que los años lo habían convertido en un hombre sabio y astuto. Sumamente hábil, entregado por completo a sus habilidades y a su pasión. Nunca dejaría de verlo como un sanador nato y devoto. Nunca dejaría de verlo como el hombre más maravilloso del planeta.
-¿Qué tanto me miras? -le había preguntado una vez que estaban en su oficina de San Mungo mientras él escribía tranquilamente en el expediente de una pequeña niña que Ginny acababa de llevar.
Ginny le sonrió a modo de respuesta pues se había quedado embobada viéndolo hacer esa expresión de concentración que tanto adoraba.
-Me gusta cómo se frunce tu frente cuando piensas
Cedric soltó una risa y simplemente sacudió la cabeza mientras seguía escribiendo, pero ella no dejó de verlo. A veces le sorprendía cuánto tiempo podía perderse observándolo y nada más. Adoraba estudiar cada rincón de su rostro y sumergirse en él. A veces no quería apartar su vista ni un segundo por temor a que se desvaneciera en el aire. Tal vez en el fondo aún creía que era demasiado perfecto como para ser real y que un día repentinamente de la nada despertaría de ese maravilloso sueño que era tenerlo a su lado. Tal vez por eso mismo le encantaba merodear por San Mungo cada que le era posible, porque quería aprovechar cada segundo compartido con Cedric.
Sin embargo no siempre le resultaba posible verlo ya que a veces él se encontraba muy ocupado y aunque Ginny se arrepentía de distraerlo tanto, no podía evitar preguntar por él cada que llegaba al hospital.
Después de mucho tiempo de no ir realmente herida, hubo una misión en la que la alcanzó un hechizo punzocortante en el rostro. A decir verdad la herida no fue grave, pero al tomarla desprevenida, había dado de lleno en la comisura de su ojo, rasgando la piel con un sucio corte provocando que la sangre escurriera a chorros y logrando que sus compañeros se alarmaran más de lo que la situación ameritaba por lo que la mandaron de inmediato a San Mungo. Y no es que eso le molestara sino que simplemente no le gustaba preocupar a Cedric, sobre todo porque creía que la herida en su rostro era algo mínimo.
Al llegar al hospital descubrió de inmediato que Cedric se encontraba ocupado puesto que enseguida fue atendida por Annia, aquella enfermera con la que regularmente solía platicar desde que había rescatado a su hermano de un ataque en una de sus misiones y que tiempo después había ayudado a Cedric a salvarla cuando se había accidentado y estado a punto de morir.
-¡Hola Ginny! -la saludó alegremente acercándose a ella -¿Pero qué te pasó? -preguntó cambiando su expresión jovial por una de preocupación al ver su rostro.
-Hechizo punzocortante. ¿Está por aquí...?
-¿Cedric? -adivinó ella -Está atendiendo a alguien más.
-¿Crees que puedas curar esto? -le preguntó señalándose la herida
-Claro, vamos a una habitación.
Y entonces la dirigió hacia dentro de una de las puertas y tras sentarla en una camilla, comenzó con su labor de sanación. Annia comenzó a parlotear de un tema al que Ginny no pudo prestarle mucha atención ya que de pronto sintió un fuerte dolor de cabeza.
-El corte fue muy profundo -le dijo la muchacha -está demasiado cerca del hueso -y entonces pasó su varita por encima susurrando un hechizo que desprendió una luz blanquecina que le hizo sentir una infusión de calor en la piel -Afortunadamente no es nada grave así que esto quedará como nuevo en un par de horas.
-Perfecto -dijo Ginny parpadeando repetidamente sintiéndose mejor gracias a la curación de Annia -Muchas gracias -dijo dedicándole una amplia sonrisa que la chica le respondió.
-Si quieres puedes esperar un rato aquí.
-No, creo que debo volver a la oficina de aurores de inmediato.
-Oh vaya, yo pensé que ibas a esperar a Cedric.
-Ah... no, supongo que hoy no podré esperarlo, pero gracias. Sólo... dale un saludo de mi parte.
Pero Annia no contestó y en lugar de eso simplemente le sonrió de forma suspicaz haciendo que Ginny la mirara extrañada hasta que la enfermera volvió a hablar.
-Ustedes... son buenos amigos ¿verdad?
-S-sí -susurró ella con lentitud sin saber a qué venía aquello.
-Entonces ¿crees que podría preguntarte algo acerca de él?
-Oh -respondió sorprendida -Yo... bueno... no sé si realmente pueda...
-Es sólo una tontería.
-Ok -contestó ella no muy convencida, pero Annia ya se encontraba tomando aire para preguntar.
-¿De casualidad sabes si está saliendo con alguien?
-¿Qué?
-¿Que si tiene alguna chica especial?
Ginny abrió la boca en forma de O, conteniendo un poco de aire en sus pulmones, completamente desprevenida por aquella pregunta y sin poder evitarlo de pronto sintió celos de Annia. ¿Acaso aquella agradable chica estaba poniendo sus ojos en Cedric? Si era así no tenía como culparla, pues de estar en su lugar ¿quién no lo haría?.
-Tranquila -dijo Annia adivinando de alguna forma su pensamiento -No tengo interés en él, sólo era curiosidad.
-¿Por qué?
-¿Por qué no tengo interés o por qué me da curiosidad? -Ginny se quedó en silencio sin saber qué era lo que realmente quería saber. Entonces Annia se acercó a ella y le dio un apretón amistoso en el hombro -No tengo interés porque tengo novio y tengo curiosidad sólo porque sí. He visto a Cedric cambiado, es todo.
-¿Cambiado?
-Sí, ha estado realmente diferente todo este último mes. Completamente distante al Cedric que llegó aquí por primera vez. Aunque tal vez pueda ser sólo que ya se ha acoplado a la vida aquí ¿no crees?
-Pueda ser, aunque... ¿A qué te refieres exactamente?
-Pues son muchos detalles... Los primeros días que llegó aquí, no había hora que no estuviera atendiendo pacientes, incluso en sus horas libres o en sus días de descanso. ¿Recuerdas cuando te accidentaste y él te salvó? Pues ni siquiera estaba en su horario de trabajo. Y ahora es como si contara los minutos para salir corriendo de aquí, como si tuviera que llegar a algún lado de inmediato.
Ginny parpadeó un par de veces levemente sorprendida.
-Vaya, parece que esa chica especial lo está distrayendo mucho.
-Osea que sí hay una chica...
-¿Qué más podría interferir tanto con su profesión? -dijo Ginny sonriéndole con tristeza
-Oh no -sacudió Annia la cabeza -No, no. Para nada. Esa chica no está interfiriendo con nada. Él sigue siendo un sanador extraordinario. Y yo creo que le hace bien distraerse. Tan joven y tan guapo era demasiado triste verlo siempre por aquí sin ningún lugar al cuál ir y ninguna persona a la cual ver. La verdad es que no lo había visto así de feliz -Ginny sonrió ampliamente, esta vez con una chispa de alegría brillando en sus ojos -Al igual que tu -le dijo Annia de pronto mirándola fijamente -Que curiosa coincidencia ¿no crees?
Ginny sintió que sus mejillas se sonrojaban de pronto y casi de forma inconsciente apartó su mirada de la de aquella muchacha, tratando de pensar en alguna excusa o cualquier cosa para llenar aquel pequeño silencio. Pero entonces la suave risa de Annia resonó en sus oídos y no pudo evitar volver a alzar la vista hacia ella.
-Yo creo que hacen una pareja magnífica.
Ginny la observó sintiendo una mezcla extraña de emociones. Se sentía avergonzada pero a la vez feliz, contrariada, curiosa. No comprendía cómo es que Annia sabía de ellos dos.
-¿Acaso Cedric te...?
-Claro que no, él es increíblemente discreto.
-Entonces...
Annia se encogió de hombros, con una sonrisa de oreja a oreja.
-Era sólo una sospecha que acabo de comprobar.
Ginny la miró con incredulidad, sintiéndose tonta por haber caído en su trampa pero luego reconoció que debía darle puntos por su astucia. No pudo evitar volver a sonrojarse, esta vez sonriendo divertida, para luego comenzar a reír al mismo tiempo que aquella chica.
-Eres lista -concedió Ginny mirándola amistosamente
-Sólo presté un poco de atención.
-¿Tan obvio es?
-No, no realmente. Antes creí que eran sólo un par de buenos amigos, pero poco a poco me fui dando cuenta de que había algo más. Son detalles, como la forma en que él te mira o cómo sonríes cuando hablamos de él.
Ginny no supo que contestar, y simplemente atinó a sonreírle una vez más.
-En verdad se ven bien juntos -añadió Annia y luego simplemente salió de la habitación, dejándola sola y con una hermosa sensación de cariño en su pecho. No era la primera vez que le decían aquello y honestamente lo adoraba. Era algo a lo que podría acostumbrarse.
ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ
Cedric había estado particularmente ocupado aquel día, sin embargo eso no le molestaba sino todo lo contrario. Mientras más actividad había él se sentía más cómodo, yendo y viniendo, dejando su mente entrar a un estado de concentración muy profundo, pero a la vez alerta de sus pacientes. Lo que más le gustaba era sentir que podía ayudar a las personas, que podía sanarlas, hacerlas sentir mejor. Era algo que estaba dentro de sí mismo, un instinto protector.
Al final de su turno fue a cambiarse al vestidor de los sanadores, con unas ganas tremendas de salir de allí para encontrarse con Ginny. Cuando se encontraba doblando su uniforme y guardándolo en su locker, Annia entró a la habitación y se dirigió al suyo, volteando a verlo y saludándolo con la mano.
-¿Cómo te va? -le preguntó él cordialmente
-De maravilla -le contestó ella sonriente
-Eso es genial
-Lo sé... -La chica rebuscó entre su bolso con descuido, mientras Cedric se disponía a irse -Hoy vi a Ginny, por cierto.
La simple mención de aquel nombre lo hizo detenerse por completo.
-¿Ginny? ¿Pero dónde...? ¿Ella vino al hospital?
-Sí, fue una visita rápida. Pero como no estabas tuve que atenderla yo.
-¿Qué? ¿Le pasó algo?
-Tranquilo, Cedric. Ella está bien, sólo fue un hechizo punzocortante leve. Le hice la curación y se fue casi enseguida, aunque me pidió que te mandara sus saludos.
Él se relajó, soltando el aire que había contenido.
-Por un momento pensé que había sido algo más.
-Te lo hubiera avisado enseguida -le contestó ella sonriendo de forma divertida, como si supiera algo que él no.
-¿Qué?
-Nada, sólo que me parece adorable lo mucho que te preocupas por ella.
-Oh... Bueno, ella... Quiero decir, nosotros... tenemos una amiga
-En común, sí, ya lo sé -se adelantó Annia antes de que el pudiera terminar y entonces comenzó a acomodar unas cosas dentro de su locker, dejando a Cedric un poco contrariado y confuso -En fin... ¿Irás mañana al baile de recaudación de fondos del hospital?
-No soy muy fan de esos eventos.
-Es lo que he notado en todos los que ha habido. Muchos notan tu ausencia.
-Pues supongo que la seguirán notando.
-Yo digo que deberías ir al de mañana.
-No lo sé...
-Anda, será divertido. Habrá comida deliciosa y un salón con hermosas decoraciones...
-Me suena a que gastan más en esos eventos de lo que realmente recaudan.
-No seas aguafiestas, ya sabes que el evento se paga con nuestra cooperación.
-Que damos voluntariamente por obligación...
-¡Por eso mismo! Si ya pagaste, deberías ir a disfrutar. Habrá música y baile y muchísima gente.
-Lo siento, ya no soy de esos que disfrutan bailar con desconocidas...
-¿Y por qué no invitas a Ginny?
-¿Perdón?
-Ginny Weasley, la amiga de tu amiga -Cedric se sintió extraño, nervioso, azorado bajo la mirada de Annia que despedía un brillo travieso -Digo que deberías invitarla al baile.
-Ella...bueno, nosotros... -suspiró con nerviosismo -No creo que ella quiera.
-¿Por qué?
-No lo sé...
-Bueno ¿por qué no le preguntas y sales de dudas?- Cedric observó a Annia, sintiendo su corazón latir con fuerza, intentando pensar en alguna excusa, una buena razón para no hacerle caso a la enfermera, pero no dijo nada -Apuesto a que si lo hicieras te diría que sí.
-¿Qué? ¿Por qué lo dices?
Annia simplemente sonrió de forma divertida, encogiendo los hombros, mientras Cedric entrecerraba los ojos intentando comprender la actitud de la chica.
-Sólo lo sé.
-¿Cómo?
-Estuve hablando con ella un poco cuando vino.
-¿Hablando? ¿De qué?
Annia soltó una risa suave.
-¿No es obvio? -pero él no contestó y simplemente se quedó parado en el mismo lugar -De cierto sanador obstinado.
El corazón de Cedric estuvo a punto de salirse de su pecho.
-Ella... ¿Te habló de mí?
-Bueno, no precisamente. Fui yo la que habló, ella simplemente se limitó a confirmar ciertas sospechas que yo tenía.
-¿Sospechas?
-De ustedes dos.
-¿De verdad?- Annia asintió -Pero ella... ¿Cómo lo dijo? ¿Estaba molesta?
-¿De qué hablas? No. De hecho fue todo lo contrario. Estaba sonriente, demasiado feliz- Cedric sonrió automáticamente, sintiendo una suave calidez inundar su cuerpo -Pero en fin, no sé que se traen ustedes dos con tanto misterio, pero lo que sea que tengan me alegra mucho. A los dos les ha sentado de maravilla.
De camino a su departamento no dejó de darle vueltas a lo que Annia le había dicho, sin poder despejar de su mente la posibilidad de llevar a Ginny al evento del día siguiente. Lo quería, lo deseaba, lo necesitaba desesperadamente. Quería a Ginny en cada aspecto de su vida y su rutina, quería integrarla en todo lo que hacía y quería que fuera su acompañante. Todo era tan fácil. Podía verla claramente tomada de su mano, compartiendo miles de momentos. A su lado. Llevando una vida juntos.
Pero no sabía cómo proceder. No sabía cuándo sería que ella estuviera completamente recuperada o si es que eso algún día pasaría. Aunque le costaba aceptarlo un poco, Cedric tenía miedo. No sabía si algún día haría algo que la incomodaría y de pronto todo se iría por un tubo. Solía ser muy cuidadoso con lo que sea que tenían, pero a veces le resultaba difícil. Apretó los ojos deseando que todo fuera igual de fácil que cuando estaban abrazados en la obscuridad. Allí todo era sencillo. Allí eran dos personas amándose uno al otro. En el mundo exterior resultaba un poco complicado. Cedric no sabía ni siquiera si quería definir o etiquetar lo que tenían. Tenía miedo de que al querer hacerlo, desapareciera.
Pero ahora, después de hablar con Annia, sabía que debía llevar todo al siguiente nivel. Era momento de seguir. Justo como lo habían estado haciendo todo ese tiempo. Con pequeños pasos de bebé.
Con un nerviosismo inusitado, después de haberse dado un largo baño en el que se infundió valor, llegó al departamento de Ginny. Tocó la puerta un par de veces y ella enseguida abrió.
-¿Por qué sigues tocando la puerta? -le dijo con una sonrisa encantadora y luego le echó los brazos al cuello, para besarlo con cariño. Ella pareció notar su tensión, puesto que enseguida se separó -¿Qué pasa? ¿Estás bien?
Cedric asintió y entró al departamento, el cual se mostraba completamente diferente a como había sido tiempo atrás. Ginny había redecorado y limpiado, dándole vida de nuevo al lugar que había descuidado por tanto tiempo.
-¿Ced?
Él se acercó a ella y le tomó una mano, envolviéndola entre las suyas.
-Mañana habrá una baile de recaudación para el hospital -soltó sin más preámbulos -Me encantaría que pudieras acompañarme -Ginny lo observó primero como confundida y luego enternecida. -Si es que quieres, claro.
Ella le sonrió conmovida y luego lo besó.
-Será un placer, Sanador Diggory. Será un placer.
