Whoola :) ¡Hey, queridos y queridas mías! He aquí mi más reciente capítulo. Favor de mandar los tomatazos en su respectivo review! Jejeje

No, en serio, de verdad aprecio mucho que me escriban, me hace mucho bien que me digan lo que opinan. Si les gusta o si no les gusta, yo necesito saberlo ¿ok? Así que ya saben, si leen, escríbanme!

Mil millones de gracias a Lady Ann Marie, genievieve7 y LilyMasen por su review y su continuo entusiasmo. Gracias DE VERDAD, por su apoyo, por sus palabras, por su aliento y sobre todo por su presencia. No puedo expresar en palabras lo que siento de tenerlas como mis lectoras. Soy inmensamente feliz por haberme topado con ustedes. Les mando un enorme abrazo. Les dedicaría este capítulo pero mejor no lo hago ya que seguramente no les va a gustar jaja. (Lo siento).

Y bueno queridos lectores, no me queda más que agradecerles. Hace dos años, en estas vacaciones de semana santa, me dispuse a publicar el primer capítulo de "Mírame". Y henos aquí a todos los que restamos, después de todo este viaje, a muchos capítulos y a muchas palabras e historias de distancia. Mil enormes gracias a todos los que me han acompañado en este viaje. A los que comenzaron a mi lado, a los que se quedaron en el camino, a los que se unieron después y a los que se mantienen desde el principio, gracias totales mis lectores, gracias totales.

Oh y perdonen los typos, mala ortografía y horrores de sintaxis y redacción. Son las 2:22 am y estoy muriéndome del sueño.

/EDIT: Qué vergüenza, pero qué fea vergüenza. :$ CamilaCabeyo una ENORME disculpa por no haberte agradecido el review en la zona de arriba. Ando con la cabeza en las nubes o algo así. Mil gracias por tu review y espero que la historia te siga gustando. Gracias también a la amiga que le recomendó este fic. Bien hecho mis lectoras! Háganme feliz y recomiendenme con sus amigas jeje. Un saludo enorme :)


TO BE WITH YOU

By Delilah Lannister

Capítulo 23

El recuento de los daños

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Todo aquello parecía una horrenda pesadilla. Tenía que serlo. Apretó los ojos lentamente, respirando muy despacio, intentando no perder el control. ¿Qué demonios había pasado?

Su mente era un difuso remolino de escenas, sueños, irrealidades. El dolor de cabeza se hizo increíblemente mayor. Tal vez era la confusión fusionándose con la culpa. ¿Qué había hecho? Volvió a abrir los ojos y observó a Harry a su lado. Las lágrimas salieron sin que pudiera evitarlo y entonces alejó su cuerpo del de él casi de forma involuntaria. Necesitaba salir de allí cuanto antes. Con ese pensamiento ocupando por completo su mente, salió de debajo de las sábanas y se vistió como pudo en absoluto silencio pero con una rapidez inusitada. Su ropa en el suelo, junto con su varita y su bolsa le hicieron pensar que no había sido llevada allí a la fuerza. Antes de que Harry pudiera despertar, ella desapareció del lugar.

No había pensado con detenimiento su lugar de aparición, se había concentrado más en salir de aquella habitación que en el destino al que la llevaría la magia. No sabía explicar por qué, pero había aparecido en un solitario parque. Casi sin tener control de sí misma y dejándose llevar por sabría Merlín qué motivación, caminó hasta una banca y sentada entre la obscuridad comenzó a llorar con fuerza. No podía aclarar su mente, no podía pensar de forma detenida, la única imagen que tenía presente era la de esa maldita habitación. Harry y ella desnudos. Entonces los sollozos descontrolados comenzaron.

Una parte de sí misma le rogaba por tomar el control de la situación, pensar fríamente como la talentosa auror que era. Pero no podía. La culpa, el odio hacia sí misma le nublaba el juicio por completo. Angustia. Tristeza. Era todo lo que la llenaba en ese momento.

¿Qué había hecho?

De pronto una música suave sonó proveniente de su bolso, espantándola, haciéndola reaccionar. Sin dejar de llorar, sacó el celular casi de forma autómata tan sólo para ver en la pantalla del aparato la enorme razón por la que deseaba que la tierra se abriera y la tragara para dejar de existir.

Cedric.

No contestó esa llamada, ni la siguiente. Se suponía que él ya debía de estar en el baile desde un par de horas antes y que ella iba a alcanzarlo.

Idiota, idiota, idiota. Las lágrimas volvieron a agaloparse en sus ojos, nublándole la visión, para luego correr ferozmente por sus mejillas. Era tan irónico que la única persona en el mundo que podía hacerla sentir bien en ese momento era también la persona a quien estaba evitando. Sentía la culpa ascendiendo por su pecho, atorándose en su garganta en un nudo que parecía querer estrangularla.

Nunca iba a perdornarse lo que había hecho. Pero... ¿En realidad que había hecho? Estando consciente de que no pensaba con claridad, supo que necesitaba de alguien que le ayudara a reaccionar de ese estado de shock en el que se encontraba... o tal vez, en el fondo sólo necesitaba de alguien que le dijera que no estaba loca y que no era un monstruo, a pesar de que cada fibra de su ser le decía que sí lo era. Con un gran esfuerzo tomó el celular y con manos temblorosas realizó la llamada. Espero hasta que entró el buzón de voz. Volvió a marcar. Estaba a punto de darse por vencida cuando escuchó la voz de Luna.

-Espero que sea algo de verdad importante, de otra forma voy a matarte -Ginny quiso hablar pero su voz se había ido, intentó aclararse la garganta mientras escuchaba la risa de Luna mezclada con la de Draco al otro lado de la línea, pero en vez de palabras, de sus labios sólo salieron sollozos. -¿Ginny? -preguntó Luna, dejando de reír de golpe, enfocándose en ella, claramente preocupada -¿Qué pasó? ¿Dónde estás? -Sin embargo Ginny se encontraba muy inestable como para contestar. ¿Para qué diablos había marcado? ¿Qué iba a decirle?

-¿Qué pasa? -escuchó decir a Draco que también había dejado de reír

-Maldita sea, Ginny. Di algo...

-Yo... -sollozó con fuerza -Luna...

-Por Merlín, Ginny ¿Qué tienes? - "Me estoy muriendo por dentro" pensó ella. -Dime dónde estás, iré por ti -Entonces respiró profundamente rogándose por tomar el control. No había sido su intención preocupar a Luna de esa forma -¡GINNY!

-Lo siento -dijo con voz ahogada -Estoy bien, estoy... -¿bien? ¿Cómo podía decir que lo estaba?

-No estás bien, eso es obvio. ¿Te atacaron? ¿Estás completa?

-No, quiero decir... no me atacaron, creo...

-¿Crees? ¿Cómo que crees? ¿Estás herida?

-No. Estoy completa, es sólo... -suspiró confundida, llorando -es... es una idiotez...

-Ginny, cielo, no creo que estés así por una idiotez, ¿dónde está Ced? -Ginny sintió que su pecho daba una sacudida, siendo para ella inevitable soltar un gemido de dolor. Se cubrió la boca con su mano libre para ahogar el sollozo pero no pudo ocultarlo. Y entonces comenzó a llorar de nuevo -¿Es por él? ¿Te hizo algo el imbécil? -Sus sollozos se volvieron más intensos al sentir como la culpa y el remordimiento le quemaban por dentro

-No -alcanzó a decir en medio del llanto, estremeciéndose mientras apretaba los ojos con fuerza y su amiga se quedaba en silencio.

-Oh, cielo... -contestó de pronto Luna, comprendiéndolo, mientras la dejaba llorar -Ay Ginny -susurró más para sí que para ella -¿Dónde estás? Voy para allá

-No -dijo de forma instantánea. No podía imaginarse a Luna consolándola, abrazándola mientras le ayudaba a deshacerse de una culpa que no quería olvidar

Su amiga parecía estar evaluándolo y al final cedió.

-Está bien... ¿pero qué pasó?

-Me acosté con Harry -soltó Ginny de golpe, hiriéndose con cada palabra que había pronunciado.

-¡¿QUE?! ¿Por qué diablos...? ¿Cómo crees...?

-¡Luna! -La reprendió Draco que parecía haberlo estado oyendo todo

-Es que-

-Calla -volvió a decir él y entonces le quitó el teléfono -¿Ginny?

-Draco... -dijo ella con voz triste, sorbiendo la nariz, entre sollozos.

-¿Es en serio? ¿Cómo pasó?

-Yo... no lo sé.

-¿Qué quieres decir? ¿Te obligó?

-No lo sé... Todo es demasiado confuso. No recuerdo nada, sólo... me desperté en una cama junto a él

-Ya, pero eso no quiere decir que...

-Los dos desnudos.

-Mierda.

-Lo sé -dijo ella soltando una risa que terminó convirtiéndose en llanto.

-Mira, hay algo raro en todo esto. Intenta pensar coherentemente. ¿Qué es lo último que recuerdas?

-Yo...-suspiró intentando recordar- estaba en el cuartel de aurores, teníamos una junta con el ministro... Entonces fui al baño... y luego todo se puso negro...

-Alguien te atacó

-¡Ese malnacido de Potter! -concluyó Luna a su lado

-No lo sé -dijo Ginny poco convencida -no parecía un ataque...

La voz de Draco fue cortada de pronto por un timbrazo en el teléfono. Alguien más le estaba llamando. Vio la pantalla y se horrorizó nuevamente.

-Es Cedric -sollozó desesperada -¿Qué voy a decirle?

-No tienes por qué decirle nada -dijo Luna -No por ahora, sino hasta que descubras bien qué es lo que ha pasado...

-No Luna, ¡no lo entiendes!

Y siguió llorando mientras tanto Luna como Draco se quedaban en silencio y la llamada de Cedric se quedaba sin contestar.

-¿Qué, Gin?

-Ellos están juntos -escuchó que Draco le decía a Luna.

-Eso ya lo sé, pero...

-No - la interrumpió él -Están de verdad juntos

-¿Qué? ¿Ginny? -Ella volvió a quedarse en silencio - ¿Es en serio?

-Sí -susurró -Estamos juntos. Vivimos juntos...

-¿Qué? Pero... ustedes... Yo pensé que estaban comenzando a salir...

-Vivo con él desde hace cuatro meses.

-¡¿Cuatro meses?! -Ginny se tapó los ojos con la mano -¿Cómo pudieron ocultármelo?

-Cariño -le dijo Draco -Tú me ocultaste durante tres años...

-Ya sé pero... ellos son mis dos mejores amigos. Hubiera esperado que alguno me contara que iban tan en serio y tan de prisa.

-Da lo mismo ahora -intervino Ginny entre espasmos -No sé qué voy a decirle -dijo con voz ahogada -Nunca va a perdonarme

-Amiga, es Cedric. Es el más tierno del mundo. Habla con él, explícale todo. Él va a entenderte.

-¿Lo crees?

-Claro que sí

-¿Draco?

-Supongo que Luna tiene razón.

Ginny sintió un pequeño soplo de esperanza en su pecho.

-¿De verdad piensan que pueda perdonarme?

-Sí -dijeron los dos al unísono

Ginny se limpió las lágrimas del rostro con el dorso de la mano y entonces se dio cuenta que se encontraba mucho más calmada. Respiró profundamente antes de despedirse de la pareja, no sin agradecerles por su apoyo. Pasó un rato más en aquel parque, recordándose todo lo bueno que Cedric tenía: todo el tiempo que la había comprendido y esperado, cómo nunca la había presionado más de lo que ella hubiera soportado y cómo todo había resultado bien al final gracias a él. Se levantó de la banca un poco animada y llena de esperanza.

Apenas había dado un par de pasos cuando su teléfono volvió a sonar. Por un segundo creyó que era Cedric pero enseguida pudo ver que era Tonks, quien al no recibir respuesta, siguió marcando una y otra vez. Ginny no quería contestar puesto que no quería lidiar con cosas del trabajo, mucho menos cuando no recordaba haber regresado a la junta del ministro y seguramente su jefa la regañaría por haberla abandonado. Así que decidió lidiar con ella después, lo primero que tenía que resolver era cómo decirle lo que había pasado a Cedric. ¿Debería llamarle? No, lo que tenía para decirle debía ser de frente... sin embargo no se imaginaba cómo podría lograrlo, ¿cómo escogería las palabras para expresarle su traición? De pronto comenzó a ponerse nerviosa nuevamente al darse cuenta de la terrible magnitud de lo que había hecho. Caminó unos minutos más sin rumbo fijo, tratando de recordar algo, cualquier destello que pudiera volver a su mente acerca de lo que había sucedido, pero era inútil. Su mente tenía una laguna inmensa en la que no podía penetrar.

Suponía y esperaba que aquel recuerdo perdido debería jugar a su favor contra ella. Quería creer que Cedric la comprendería y la ayudaría a averiguar qué era lo que había pasado, si Harry la había atacado u obligado, o ambas cosas. Sin embargo también existía en ella el miedo a encontrar que había participado en todo aquello de forma voluntaria... le aterraba la idea de descubrir que se había acostado con Harry porque así lo había decidido. Se pasó la mano por el cabello con desesperación, estremeciéndose. Iba a morir si resultaba que había sido así, aunque no podría creerlo incluso si todas las evidencias apuntaran hacia ello. Ella no podía haberlo querido así, no por gusto propio. Algo más debió haber pasado, algo retorcido y extraño. Sólo bajo un imperius volvería a estar con Harry, eso o con miles de litros de alcohol sobre ella.

Entonces recordó que había bebido el hidromiel del ministro. Harry y ella habían brindado con el mago. Un signo de alerta se despertó en su cerebro, tratando de recordar ese momento con exactitud en busca de cualquier indicio de extrañeza. Sin embargo no recordaba que Harry hubiera intervenido explícitamente, ya que había sido el propio ministro quien les había llamado a ambos y quien había proporcionado el hidromiel. Además, recordó al final, que ella ni siquiera había bebido toda la copa sino un simple sorbo, el cual no era suficiente para dejarla ebria a tal grado que perdiera la consciencia. Necesitaba estudiar todos sus últimos recuerdos de forma minuciosa, sabía que algo raro había pero no lograba dar con ello.

Su celular volvió a emitir sonido, pero esta vez era un mensaje. Cedric una vez más. Ginny sonrió con tristeza, con culpa, casi con desesperación. Sin embargo antes de poder seguir sintiéndose mal, sus sentidos se pusieron alerta, despertando del trance en el que había entrado.

"Me enteré del ataque al ministro, sé que seguramente estás ocupada pero sólo quiero saber que estás bien. Por favor, comunícate en cuanto puedas. Te quiero."

¿Ataque al ministro? ¿Qué demonios...?

Sin detenerse a pensarlo se fue de allí, apareciendo al segundo siguiente en las afueras del ministerio. Con toda la prisa del mundo, corrió hasta la entrada en los baños muggles que daba acceso al edificio mágico. Corrió todo lo que pudo hasta llegar al cuartel de aurores. Los pasillos estaban llenos de gente que corría para todos lados y dentro de la oficina podía ver los escritorios destrozados, el piso lleno de hojas y pedazos de vidrios. Nadie pareció reparar en su presencia y nadie parecía tener tiempo de explicarle lo que había sucedido. Llevaba la varita en la mano pero no parecía haber peligro inminente, ya que sólo había quedado el caos posterior al ataque. Examinando todo a su paso se dirigió a la oficina de Tonks.

-¡Por Merlin, Weasley! -dijo su jefa en cuanto la vio. Era una expresión de alivio más que de reproche -Pensamos que los atacantes te tenían. Estábamos a punto de salir en tu búsqueda.

-¿Qué?

-Dos escuadrones. Uno para ti y uno para Potter -Ginny se estremeció al escuchar ese nombre -¿Dónde está Potter? ¿Estaba contigo?

-No -mintió de forma automática.

-El escuadrón de Potter, salga ahora -indicó Tonks a los aurores que obedeciendo salieron en su búsqueda. A Ginny no le importaba. No estaba dispuesta a admitir que había estado con él.

-¿El ministro?

-Está a salvo, pudimos protegerlo antes de que llegaran a él. Pero ¿tú donde estabas? Tanto Harry como tu habían desaparecido para cuando el ataque comenzó.

-¿Pero qué sucedió? ¿Cómo es que hubo un ataque en nuestras propias oficinas? -preguntó Ginny ignorando las interrogante que Tonks le había hecho.

-No tenemos idea. Tengo a todo el cuartel intentando averiguarlo. Están investigando, siguiendo pistas. ¡Pero no tenemos idea! -espetó ella apretando las manos con frustración -¿Te atacaron a ti? -preguntó volviendo la mirada hacia ella -¿Qué fue lo que te pasó?

Ginny la observó directamente a los ojos.

-No lo sé. Tal vez... -susurró entrecerrando los ojos con sospecha -Salí al baño en medio de la reunión y luego todo se puso negro.

El pulso de Ginny comenzó a acelerarse. ¿Acaso Harry estaba involucrado con el ataque? No tenía sentido.

-¿Y luego?

-Desperté en una habitación...

No. ¿Qué ganaría Harry con apartarla del ataque? ¿Por qué habría elegido aquel momento para aprovecharse de ella?

-¿En dónde?

-Yo... no lo sé. No me fijé, sólo... desaparecí de allí.

-¿Y estabas sola? ¿No estabas atada o algo así? ¿Vigilada?

-No... yo... no-comenzó a balbucear con torpeza

-¡Harry! -gritó Tonks con alivio mirando hacia la puerta

-¿Qué diablos pasó?- dijo él con voz enérgica entrando con paso firme, examinando todo a su alrededor tal como lo había hecho Ginny minutos antes.

-Hubo un ataque, parece que querían matar al ministro. Pero ¿dónde mierda estabas? -espetó Tonks con un tono menos amable del que le había dirigido a ella.

-¿Dónde mierda? Es lo que yo quisiera saber -respondió en el mismo tono hostil y molesto -Tu estúpida junta sin sentido era tan aburrida que tuve que salir a tomar aire. Luego, lo siguiente que sé es que despierto desnudo en una habitación de motel a miles de kilómetros de aquí.

-¿Desnudo? -preguntó Tonks extrañada

-Sí, desnudo, si es lo que de verdad te importa. No sé cómo diablos llegué allí.

Tonks giró para dedicarle a Ginny una mirada de confusión y luego les susurró:

-Vengan, vamos a un lugar más privado.

Caminó dirigiéndolos a una oficina que casi nunca se usaba y que estaba cerrada con magia. Ginny caminó con Harry detrás de ella, sintiéndose nerviosa por su presencia, sin embargo él parecía no advertir ni siquiera que ella estaba ahí, como si no le importara, como si no supiera lo que había pasado. ¿Acaso no lo recordaba?

Un ataque... ambos sin poder recordar lo que les había pasado. Todo era demasiado raro, demasiado sin sentido. Sin embargo... ¿por qué estaban desnudos? ¿por qué Harry parecía no recordar que ella había estado con él? Tal vez estaba mintiendo al igual que ella. Tal vez estaba actuándolo todo. Sabía perfectamente lo falso que podía llegar a ser. Tal vez el ataque sí tenía que ver con él, tal vez hasta él lo había orquestado. Al entrar a la oficina privada, metió la mano en su bolsillo, apretando con fuerza la varita entre sus dedos, manteniendo todos sus sentidos alerta, bajo un sólo pensamiento: "No confíes en él".

-Ok -dijo Tonks cerrando la puerta -Alguien los atacó a ambos para alejarlos del ministro. Es obvio que saben que son mis mejores elementos. Quiero que vayan a descansar.

-¿Qué? -espetó Harry molesto -¿No vamos a averiguar qué pasó?

-No, no ustedes. Supongo que los estarán vigilando así que no quiero que se involucren en el caso. Protéjanse, manténganse a salvo. Confío en ustedes. Manténganse alerta y sigan con su rutina normal. Si ven algo extraño o sospechoso díganmelo de inmediato para poner algún grupo de aurores para que los vigilen.

-¿Me estás jodiendo? -soltó Harry enojado -¿Aurores para que me vigilen a mí? El propio ministro me pidió que yo fuera su guardaespaldas.

-¿Qué?

Cierto. Ginny no lo recordaba. Pero tal vez todo aquello era una trampa.

-Nos lo pidió a ambos durante el receso -intervino Ginny sin dejar de mirar a Harry y estudiar todas sus expresiones, pero él se mostraba simplemente molesto por estar siendo minimizado en el caso.

Tonks se quedó en silencio unos minutos y luego concluyó:

-Bien, supongo que es lo que todo el mundo espera que se haga. Los dos mejores aurores siendo guardaespaldas del ministro. Hasta los atacantes sabían que tenían que hacerlos a un lado -Harry sonrió con suficiencia por un segundo -Está dicho: quedan completamente fuera del caso.

-¿Qué? -dijeron los dos al mismo tiempo.

Ginny ya había estado pensando en un plan para mantener a Harry observado en cada paso que hiciera.

-Es lo último que esperan que haga, así que lo haré. No estarán en el caso y no serán guardaespaldas del ministro. Y no hay forma en que me hagan cambiar de opinión. Ahora, si me disculpan tengo muchas cosas que hacer.

Y entonces salió de la oficina con paso firme antes de que cualquiera de los dos pudiera reaccionar o reclamarle. Se quedaron los dos solos, sin más sonido que el de sus respiraciones. De pronto Ginny recordó que se habían acostado esa misma noche y volvió a sentirse nerviosa, sin embargo no dejó de apretar su varita con firmeza. Esperando a que Harry hiciera un movimiento, ella se quedó quieta. Casi en seguida él se giró hacia ella con lentitud y la observó fijamente, haciéndola estremecerse por dentro. Ginny hizo uso de toda su fuerza para mantenerse firme ante su extraño escrutinio, sin saber qué esperar. Entonces lo vio sonreír de lado con suficiencia y acercarse a ella, que retrocedió, pero de todas formas él se pegó a su cuerpo. Ginny sacó su varita y le apuntó directo al abdomen.

-Un movimiento más y te parto en dos -susurró con rabia contenida, pero él sólo rió a modo de respuesta. Sin hacer caso de su amenaza, le dio un beso en la mejilla, descolocándola por completo.

-Olvidaste esto -susurró muy bajo pegándose a su oreja, dejándole la sensación de su aliento contra su piel. Entonces él tomó su mano y depositó algo ahí, para luego cerrarle los dedos. Hecho eso, salió de la oficina, dejándola helada.

Ginny tardó un par de segundos en reaccionar. Cuando tuvo la suficiente consciencia de lo que había pasado, abrió su puño y encontró en él un pequeño arete de un juego que Cedric le había regalado. Era una flor con pequeños rubíes como pétalos. Era el juego que se había puesto aquel día. De forma automática se llevó ambas manos a las orejas y entonces descubrió que uno de sus lóbulos estaba vacío. Había dejado perdido un arete en la habitación en la que despertó al lado de Harry. ¿Había sido un accidente o Harry se lo había quitado a propósito?

Daba lo mismo. Lo único que significaba era que Harry recordaba que habían estado juntos.

Se quedó parada en ese lugar, conteniendo el aliento, sin comprender nada de lo que había sucedido. Apretó los ojos con fuerza, deseando que al abrirlos todo volviera a la normalidad. Una vez más el sonido de su celular la sacó de su estado, llevándola de vuelta a la realidad. Y una vez más, era Cedric. Ginny recordó entonces el mensaje que él le había mandado. "Sólo quiero saber que estás bien" le había dicho. Pero la verdad era que no lo estaba. Respiró profundamente y entonces contestó.

-Ced...

-Ginny, por Merlín. Estaba preocupado. ¿Cómo estás? ¿Por qué no me contestabas?

-Estoy bien, sólo que... -balbuceó un poco -No... no había visto el celular -mintió apretando los ojos

-¿Dónde estás?

-En el cuartel, estamos haciendo investigación y todas esas cosas. El ministro está bien.

-Que bien. Aunque quien me importa eres tu...

Quería derretirse, quería que un rayo le cayera encima. Era una mala persona. No merecía a alguien como Cedric.

-Sí... yo... necesito hablar contigo.

-Bueno yo también quería hablar contigo de algo hoy.

Ginny sintió su corazón encogerse. Parecía como de una vida pasada todo lo que había tenido planeado para el baile de esa noche.

-El baile... -susurró recordándolo de pronto -Perdón por no haber ido...

-No te preocupes, entiendo que no haya salido como planeamos.

-¿Aún estás ahí?

-Sí, pero está bastante aburrido. Estaba pensando en salirme e ir a verte pero no sabía...

-¡No! -soltó de pronto demasiado exaltada como para contenerse -Quiero decir... yo... aún estoy ocupada con las evidencias y los rastros y todo esto -volvió a mentir. ¿Por qué le estaba mintiendo? Contuvo un sollozo, ocultándolo con un suspiro -Yo... te veo más tarde ¿sí? Tu sigue en el baile y... no sé, tal vez lo mejor sea vernos mañana -dijo de pronto sintiendo sus manos y piernas temblar a causa del nerviosismo. No sabía que iba a hacer cuando estuviera frente a él.

-Ummm ¿de verdad? ¿No prefieres que nos quedemos juntos? -preguntó Cedric confundido

-Es sólo que... -respiró nerviosa -Estoy muy agotada... -Cobarde. Se dijo a sí misma, mientras Cedric se quedaba en silencio por unos segundos. Seguramente estaba considerando aceptar su petición. Sonrió con tristeza al pensar en lo comprensivo que era siempre con ella. Luna tenía razón, Ced era el más tierno. Fue entonces cuando se sintió como basura. Necesitaba decirle la verdad cuanto antes -Oye, ¿sabes qué? Mejor te espero en mi departamento cuando salgas del baile ¿sí?

Ginny pudo sentir su sonrisa a través de aquella llamada. La sonrisa que tanto adoraba. La sonrisa que tenía miedo de ver desaparecer cuando le dijera lo que había pasado.

-Te veo en un rato -fue todo lo que dijo y después colgaron.

Iba a morir. Si Cedric no la perdonaba iba a morir. Pero no podía resultar tan mal, Cedric siempre se había mostrado comprensivo en el asunto concerniente a Harry. Él le había ayudado a superar todo lo que había sufrido con su ex prometido, le había ayudado incluso a perdonarlo. Cedric era una persona racional, que pensaba claramente y entendía las situaciones. Estaba casi segura de que él la iba a perdonar, sin embargo eso sólo la hacía sentirse peor. Podía imaginárselo, entendiendo todo, dándole una explicación válida, diciéndole que aquello que había sucedido era algo normal. Y luego simplemente la abrazaría y le diría que todo estaba bien, mientras Ginny se quedaba sintiéndose la peor basura del mundo, sabiéndose no merecedora de su cariño. En el fondo de su ser por un segundo deseó que Cedric se molestara con ella, porque lo único peor que eso era que no lo hiciera.

Salió cuanto antes del ministerio y se dirigió a su departamento. Estando allí lo primero que hizo fue darse un baño. Con el agua cayendo sobre su cuerpo desnudo, por primera vez se sintió consciente de lo que había pasado desde que había salido de aquella cama y entonces se sintió sucia. Sin poder evitarlo volvió a llorar, restregándose con fuerza cada parte del cuerpo, imaginando que ese cuerpo que Cedric acariciaba de forma tan delicada era el mismo cuerpo que había vuelto a estar con Harry Potter. Al salir del baño, se puso su pijama y se quedó esperando a Cedric mientras seguía llorando sin poder controlarse. Intentó pensar en mil maneras para decirle la verdad, pero ninguna le convencía, ninguna le hacía parecer menos culpable. Ensayó las palabras, las frases y hasta los movimientos, pero estaba segura que en cuanto él entrara al departamento, olvidaría todo por completo.

ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ

Buscó la llave dentro de su pantalón sin dar con ella a la primera. Debía ser culpa de esos tragos que se había tomado antes de irse del evento del hospital. Después de haberse comunicado con Ginny y haber hecho a un lado su preocupación, se sintió ampliamente relajado y se dedicó a disfrutar del baile durante la última hora en la que estuvo presente. Hubiera deseado con todas sus fuerzas que ella hubiera acudido acompañándolo, pero había salido un grandísimo imprevisto. Se sentía algo decepcionado por cómo había resultado el día, pero no podía hacer nada ya para cambiar las cosas que habían pasado, más podía hacer mucho por lo que aún estaba por pasar. El alcohol aleteando en su mente se abría paso, desatando su imaginación, acelerando su pulso y sus ansias, deseando con excitación poder estar con ella cuanto antes. Se dijo a si mismo que debía compensar el tiempo que no pudieron pasar juntos en el baile, con horas sin dormir debajo de las sábanas, el resto de la noche y buen rato de la madrugada. Era el plan perfecto para un sábado, pasar toda la madrugada haciendo el amor de forma desenfrenada.

Cuando por fin dejó de sonreír como estúpido, encontró la llave y abrió la puerta. Las luces estaban prendidas. Cedric se sorprendió puesto que creía que Ginny llegaría después de él a causa del ataque al ministro. Sabía que era una de las mejores del cuartel de aurores, por lo que era obvio que estaría involucrada en la investigación.

En cuanto entró al departamento, la vio sentada en un sillón.

-Pensé que ibas a llegar más tarde -le dijo con voz alegre -Me hubieras avisado que ya estabas aquí -Ella se levantó, girando para quedar de frente hacia él y entonces pudo verla claramente. Había estado llorando -¿Qué tienes? -Preguntó acercándose a ella dejando de sonreír. Ginny bajó la mirada y negó con la cabeza. Cedric se acercó e intentó abrazarla pero ella retrocedió. Frío recorrió su espalda, dejándole saber que algo iba mal -¿Gin? -Ella se giró, dándole la espalda, y luego respiró con dificultad -¿Qué te pasó? -Volvió a acercarse a ella con sumo cuidado, y esta vez logró poner una mano en su hombro -¿Estás bien?

Ginny volvió a negar con la cabeza y para su preocupación, volvió a repeler su contacto, alejándose unos pasos de él. Cedric se quedó en silencio, petrificado en su mismo lugar, sin comprender qué estaba pasando. ¿Había hecho algo mal? Frunció el ceño confundido, tratando de pensar en las posibles razones por las cuales ella estaba así.

-¿Estás molesta por algo?

Ella suspiró exasperada y luego giró para verlo fijamente, pero su mirada se alejó de inmediato de sus ojos, como si quisiera ocultar algo.

-Pasó algo... -dijo finalmente mirando al suelo -Hice algo...

El corazón de Cedric comenzó a latir más rápido de lo normal

-¿Algo?

Ginny se pasó la mano por el cabello y entonces respiró profundamente.

-Por favor... necesito que me escuches primero -Cedric volvió a fruncir el ceño sin comprender pero comenzando a preocuparse -Te necesito -dijo ella volviendo a mirarlo a los ojos -Necesito que me ayudes a comprender todo esto que me pasó, porque no sé cómo fue que pasó.

Cedric pudo ver un par de lágrimas bajar por sus mejillas. Entonces ella se acercó a él y lo tomó de las manos. Él las envolvió entre las suyas de forma protectora, sintiéndolas frías, tratando de transmitirle su calor. Ginny lo guió hasta el sillón y ambos se sentaron frente a frente, sin embargo Ginny se quedó en silencio por un par de minutos, mientras que por la mente de Cedric pasaban mil posibles escenarios.

-Voy a contarte lo que me pasó... te diré cómo lo viví, porque quiero que entiendas cómo me siento de confundida en estos momentos.

-Ginny, me estás asustando -le dijo mirándola preocupado, apretando sus manos con fuerza, queriendo por un segundo abrazarla, pero ella no lo soltó.

-Yo estoy aterrada... -dijo con voz ahogada

-¿Qué pasó?

-Dime que vas a perdonarme... -susurró mientras sus ojos se llenaban de lágrimas

-¿Por qué?

-Sólo promete que vas a perdonarme... por favor.

-Te lo prometo -dijo él con la voz más firme que pudo emitir, sin querer pensar en la razón del llanto de Ginny -Pero ya habla por favor... -Ella cerró los ojos y le apretó las manos con fuerza mientras las lágrimas caían y él la miraba angustiado, aguantando las ganas de acunarla en sus brazos -Ginny...

-Hubo una estúpida reunión no planeada.

-Sí...

-Fue orden del ministro... nadie pudo zafarse.

-Ajá... -balbuceó él sin saber a dónde quería llegar Ginny. Ella alzó la vista hacia el techo, como intentando recordar, y luego prosiguió.

-Después de hablar contigo, en el pequeño receso que tuvimos... el ministro me sirvió hidromiel y me hizo brindar con él. A mí y a... Harry -El corazón de Cedric dio un pequeño pero inmenso vuelco -Luego siguió la junta y yo tenía mucho sueño. Creí que todo el mundo se sentía así... pero luego salí al baño y ahí comencé a sentirme mal -Las palabras de Ginny fueron saliendo cada vez más rápido -Me sentí mareada y creo que me desmayé... la verdad es que ya no recuerdo nada. No supe que pasó. Todo se puso negro y por más que intento no sé cómo... no sé por qué... no comprendo... -Cedric sintió su cuerpo tensarse. A pesar de que no entendía nada, estaba seguro de que algo iba verdaderamente mal -Estuve tratando... te juro que estuve tratando, y te juro que no sé cómo, pero...

-Ginny -la interrumpió de pronto, mirando sus ojos acuosos y su rostro bañado en lágrimas -¿Por qué tengo que perdonarte? -Ella lo miró fijamente y sollozó con fuerza. Cedric sintió su corazón encogerse al ver la culpa dentro de esos ojos que tanto adoraba -Ginny...

-Te juro que no sé cómo pasó...

-¿Qué hiciste?

-Yo no sé... no lo recuerdo... te juro que no lo recuerdo -dijo llorando -Estaba en el baño y luego...

-¿Y luego qué? -Más silencio -¿Luego qué? -preguntó impaciente sintiendo que su pecho se encogía angustiado.

-Desperté en una cama... -susurró con voz queda.

Cedric contuvo el aliento. En el fondo de sí mismo, ya lo sabía. Lo había sabido desde que la había visto.

-Con él...

-¿Qué? -preguntó Ginny contrariada

-Con Potter ¿verdad? -Sabía la respuesta antes de que ella la contestara. Sin pensar realmente en hacerlo, soltó sus manos y las alejó de ella -¿Estuviste con él?

-Ced...

Su mirada, su actitud, sus palabras. Todo en ella gritaba un sí, pero quería escucharlo de sus propios labios. Cerciorarse de que no estaba loco, y tal vez en el fondo, caer en ese 1% de posibilidad de que estuviera equivocado.

-¿Te acostaste con él?

-No lo sé...

Cedric se levantó del sillón y suspiró agitado, sintiendo cómo su corazón comenzaba a desgarrarse.

-¿No lo sabes?

-Es que no recuerdo nada... no sé cómo llegué ahí, no sé ni siquiera si él y yo...

-¿Entonces por qué suenas tan culpable? -Ginny se cubrió la boca con ambas manos, ahogando un sollozo, mientras él sentía que su mundo se venía abajo -Supongo que eso significa que en el fondo sabes que sí lo hiciste...

-No... yo no sé -lloró ella negando con la cabeza

-¿No sabes...?-Caminó de un lado a otro, desesperado. Ginny se estremeció, abrazándose a sí misma y entonces él comprendió que aún había más. Entrecerró los ojos, mirándola fijamente -¿Qué pasó cuando despertaste? -Ella volvió a negar con la cabeza -Ginny... -rogó una vez más. Ella respiró de forma entrecortada y luego lo miró con súplica -Dime...

-Desperté y... los dos estábamos... desnudos... -Cedric cerró los ojos, produciendo que las lágrimas bajaran por su rostro. Se cubrió la cara con ambas manos y sollozó sin poder contenerse -Pero no sé...

-¿Cómo puedes creer que no pasó nada? -espetó él de pronto sintiendo que ya no tenía alma. Esta vez fue él quien negó con la cabeza, descontrolado y entonces caminó hacia la puerta.

-¿A dónde vas?

-A donde sea...

La escuchó levantarse y seguirlo.

-Prometiste que ibas a perdonarme...

Cedric jadeó sin poder creerlo

-¿Cómo diablos esperas que te perdone? -Ginny se estremeció dando un sollozo de dolor. Cedric se sentía contrariado, descolocado, herido. Quería consolar a aquella frágil mujer, pero a la vez quería salir corriendo, y tal vez eso era lo mejor por el momento -Será mejor que me vaya...

-No -susurró ella tomándolo del brazo, pero de inmediato él se soltó de su contacto.

-Tal vez será mejor que no nos veamos por unos días...

-¡No! -lloró con fuerza -¡Por favor...! Ced... por favor... No quiero que dejemos de vernos...

-Eso debiste haberlo pensado antes... - Se detuvo a tiempo, antes de decir el final de la frase. De acostarte con Potter. Se pasó las manos por el cabello, se cubrió la cara, respiró con dificultad. No quería llegar a aquello, no quería las palabras hirientes, no quería los reclamos. No con ella. Y era por eso mismo que necesitaba salir de allí cuanto antes. Necesitaba olvidar, necesitaba dormir. Necesitaba alejarse de todo aquello antes de que el remolino de confusión lo absorbiera. Necesitaba dar un paso atrás y poder pensar con claridad. Esperar a la mañana siguiente en que no se sintiera tan herido y tan atolondrado -Debo irme -dijo de pronto, haciendo uso de toda su fuerza para ignorar a la mujer que amaba. Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, para luego girarse y dirigirse a la salida.

-No puedes irte... -suplicó ella entre más llanto -Tienes que comprenderme...

El alcohol volvió a hacer presencia en su mente, tomando el control de sí mismo. Los sentimientos que con tanto esfuerzo había logrado contener, emergieron brutalmente de un sólo movimiento.

-¿Tengo que comprenderte? ¿Tengo que? -espetó girándose de vuelta hacia ella, gritando entre su propio llanto -Después de todo lo que te he comprendido, después de todo lo que he hecho... ¿aún crees que tengo que seguirlo haciendo sin importar lo que pase? -Ginny se quedó en silencio, asustada por su reacción, pero él se sentía molesto, furioso, traicionado, herido, con el corazón destrozado... -Te he comprendido más allá de lo imaginable, pero ¿esto? Esto está fuera de mis límites -Y entonces no pudo seguirse conteniendo -Ya no puedo seguir haciendo esto...

-No...

-Ya no puedo seguir engañándome. Ni a ti ni a mí... Es hora de que aceptemos que nunca vas a superar a Potter.

-Ced, por favor...

-¿Por favor? ¡Te acostaste con él! ¡No fue un accidente, Ginny!

-Sí lo fue...

-¡No es cierto! -sollozó desesperado, volcando una pequeña mesa a su lado, logrando que el florero en ella se hiciera añicos -La verdad es que aún lo amas... aún esperar volver a estar con él...

-Claro que no...

-Tu no piensas en mi del mismo modo en que yo pienso en ti -prosiguió ignorándola -No imaginas tu vida a mi lado del modo que yo lo hago contigo -dijo entre lágrimas -Aún ves tu vida al lado de Potter, imaginas sus hijos y no los míos... Nunca has pensado en ti y en mi de esa forma

-Cedric, ¡escúchame!

-¡No puedo hacerlo más! No puedo creerte más... No cuando aún conservas las cicatrices que te recuerdan a él y lo que han vivido juntos...

-¿Las cicatrices? ¡Eso es una estupidez!

-No lo es... no lo es... -sollozó destrozado -Es hora de dejar de engañarnos.

-¿Estás terminando conmigo? -susurró ella con voz ahogada, mirándolo fijamente.

Él soltó una risa triste que se convirtió en llanto.

-No podría, puesto que tu y yo no somos nada...

-Ced...

-Pero si fuera el caso, fuiste tu quien terminó con lo nuestro.

Y sin esperar más respuesta, sin esperar absolutamente nada más, Cedric salió del departamento, para enseguida desaparecer de aquel lugar.