Hola a todos y todas! No tengo mucho por decir, más que gracias por seguir leyendo. Espero que les guste y ahora sí, (creo) ya entramos en la recta final de este interminable fic.

Un abrazo enorme para todos los lectorxs!


TO BE WITH YOU

By Delilah Lannister

Capítulo 30

Volver a empezar

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Cuando Ginny despertó apenas estaba amaneciendo. No entendía porque se sentía tan despierta, si sólo había dormido unas cuantas horas. Aprovechó entonces para levantarse a tomar las pocimas de su recuperación. Se quitó el vestido de fiesta y lo dejó encima de una silla de su lujosa habitación de hotel. En su lugar se puso el short y playera de su pijama y tras tomarse un vaso de agua, regresó a su cama. Allí, durmiendo profundamente estaba Cedric. Se sentó a su lado sin poder dejar de admirarlo, de observarlo embelesada porque era tan hermoso, porque su presencia era tan reconfortante aunque no estuviera despierto. Sin poder evitarlo pasó los dedos por su cabello castaño, suave y liso. Un poco temerosa de que fuera a despertarlo, bajó la mano para acariciar su mejilla con el dorso, pero él no se inmutó. Ginny suspiró con angustia al pensar en lo poco que Cedric había descansado en los últimos tres días. Trató de hacer un cálculo aproximado de horas y se sintió terrible al darse cuenta de lo pequeña que era esa cantidad. Tal vez esa era la primera vez que él dormía sin preocupación, en un lugar cómodo y de esa forma tan profunda desde que hubiera sido su donador de magia.

Ginny no pudo evitar sentir un inevitable agradecimiento formarse en su corazón. Y mucho amor. No podía creer que aquel hombre siguiera salvándola, una y otra vez. Ahora él estaba allí frente a ella, inconsciente y exhausto por haberla salvado, y ella sentía que no lo merecía. Antes de que las lágrimas se formaran en sus ojos, ella sacudió la cabeza y se acercó a él. Cedric aún llevaba el traje de fiesta, así que con mucho cuidado comenzó a desvestirlo. Se sorprendió al darse cuenta que ni siquiera los zapatos se había quitado antes de acostarse. Con mucha delicadeza y ayudándose de su varita le quitó el pantalón y la camisa, dejándolo en boxers y en una delgada camiseta blanca. Aquella imagen, más que provocarle alguna tensión sexual, sólo le provocó ternura. Lo tapó con una frazada y volvió a rescostarse a su lado, pero ya no se pudo dormir. En lugar de eso, sólo se quedó contemplándolo, infinitamente enamorada, decidida a aprovechar cada segundo, porque cuando él despertara...

Cuando él despertara... sólo Merlín sabía lo que pasaría después. Los recuerdos de los últimos días se remolinaban en su mente muy difusos como si no fueran reales. Si la gente a su alrededor no se lo repitiera sin parar, ella no podría creer que la habían atacado con magia negra y que estuvo a tan sólo unos instantes de morir, de no ser por el Sanador Richardson, por Annia y por Cedric.

Ginny suspiró nuevamente y trató de enfocarse en la respiración calmada de Cedric. Se acercó a él y lo besó tiernamente en los labios, recordando los besos de la noche anterior. Me dijo que me ama, pensó Ginny con su corazón inflándose, saliéndose de su cuerpo y volando hacia el cielo.

Me amas -susurró sonriendo sin poder evitar que sus ojos se cristalizaran -Yo también te amo... pero eso ya lo sabes...

Su sonrisa se extinguió de pronto. Ojalá todo fuera tan fácil como amarse uno al otro. Volvió a suspirar, esta vez muy triste, intentando pensar qué le diría al despertar, intentando ordenar todas las ideas y los hechos en su cabeza, intentando inventar una forma... tratando de formular el discurso perfecto, que lo convenciera, que le dijera "Dejemos el pasado atrás, toma mi mano y volvamos a empezar". ¿Pero acaso eso sería suficiente?

La mente de Ginny voló a cuando ella y Cedric se encontraron solos por primera vez en su habitación de San Mungo, cuando por fin estuvo completamente consciente y cuando por fin todo el clan Weasley los dejó a solas. Él mantuvo su distancia, pero aún así fue muy cariñoso. Sentado junto a su cama la tomó de la mano y acarició su piel suavemente al preguntarle cómo se sentía y al responder todas las preguntas que ella tenía.

-¿Cómo...? -trastabilló Ginny contrariada -¿Cómo supiste...?

-¿Qué nuestra magia es compatible? - Ella asintió. Él se encogió de hombros - Sólo lo supe. Tuve una corazonada y... tenía que intentarlo.

-¿Pero esto... qué significa?

-No se sabe a ciencia cierta. Sólo hay... teorías

-¿Qué teorías?

Él volvió a encogerse de hombros y la soltó. Se pasó esa mano por el cabello desviando su mirada hacia la pared

-Algunos dicen que es algo al azar... Otros que representa una conexión muy fuerte entre dos personas, un nivel de entendimiento "mágico", de forma literal.

Ginny contuvo el aire de forma ligera, sintiéndose muy extraña. ¿Acaso eso significaba que eran una especie de almas gemelas? Se llevó la mano al pecho, sintiendo su corazón latir muy fuerte, avergonzada de que él de alguna forma pudiera escucharlo.

-Gracias -le dijo entonces volviendo a captar su mirada. Le dedicó una sonrisa amable -Sin ti yo no...

-No lo digas -la interrumpió él con voz triste

-Tú me salvaste la vida. No puedo pasarlo por alto -Pero Cedric había vuelto a mirar a otro lado - Siempre te voy a estar agradecida -Él no emitió palabra, así que Ginny siguió hablando - No sé que fuerza sobrenatural o mágica sea la culpable, pero le agradezco infinitamente el que te haya puesto en mi camino. Desde que nos reencontramos no has hecho más que salvarme una y otra vez -su voz se quebró inesperadamente y entonces bajó la mirada hacia la sábana que cubría su cuerpo, parpadeando para alejar las lágrimas -Yo... te debo tanto y no tengo idea de cómo pagarte, no sé cómo agradecerte...

La mano de Cedric volvió a tomar la suya

-No hay nada que debas hacer. Ginny... -la llamó él, pero ella siguió con la cabeza gacha -Mírame -ella sólo cerró los ojos y él no volvió a insistir. Se quedaron en silencio unos momentos hasta que él volvió a decir: -Sabes que lo hice... que todo lo he hecho porque así lo he querido, porque así lo he sentido... es sólo que... me hubiera gustado que no hubiera sido necesario... -Ella sólo asintió -Ginny, necesito que me digas algo...

Ella por fin levantó la mirada y asintió levemente. Él volvió a soltarla.

-Tu... -comenzó Cedric pasando saliva con lentitud, como evaluando sus palabras -Necesito saber si... ese hechizo... los hechizos que te tocaron...

-¿Sí?

-Dime... dime si de alguna forma tu pudiste haberlos evitado y no lo hiciste...

-¿Qué? -preguntó muy confundida

-Las últimas veces que estuviste en San Mungo, fue porque te dejaste herir a propósito

-Ced...

-Y no puedo quedarme tranquilo con la idea de que tal vez todo esto fue mi culpa

-Cedric

-No podría vivir con la idea de que pudiste haber muerto por mi culpa

-¡Cedric!

Él por fin dejó de hablar y la miró fijamente.

-Nada de esto fue tu culpa -dijo de forma enérgica -Claro que fui una estúpida por dejarme herir a propósito cuando lo hice. Pero te juro que esa última vez fue en verdad la última. Y de cualquier modo, tu no eres el culpable de mis actos, sean los que sean. Yo soy la única responsable de mis acciones y cómo tal me haré cargo de ellas -Cedric sólo la observó en silencio - En verdad... yo estaba en mi misión, estaba protegiendo al hijo del ministro, su peso me impidió ser más rápida y además el atacante parecía tener algo personal conmigo...

-¿Qué? -preguntó preocupado frunciendo el ceño de la forma en que Ginny tanto amaba

-Aparentemente el tipo era un excompañero de la escuela de aurores.

-¿Y por eso te atacó?

Ella se encogió de hombros

-Recuerdo que eramos los mejores de la clase, íbamos muy a la par en todo, hasta que comencé a superarlo en varias materias, y al final él no se presentó a las pruebas para entrar al cuartel y no volví a saber de él. Supongo que es por eso... Aunque en verdad no entiendo ¿por qué habría de atacarme con tanta saña?

Cedric volvió a tomar su mano, apretándola con fuerza, como si quisiera despejar sus dudas y su angustia. Como si quisiera hacer que olvidara sus temores, que olvidara el ataque y todo lo malo. Como si quisiera decirle que ya estaba a salvo y todo iba a estar bien. Y de cierto modo, lo estaba logrando. Ginny sólo podía enfocarse en la sensación de la piel de Cedric haciendo contacto con la suya. Lo adoraba tanto. Cedric le sonrió y ella le devolvió el gesto. De pronto Cedric reparó en algo.

-Tus cicatrices ya no están - le dijo acariciando ese lugar en su muñeca donde había estado una serie de marcas pequeñas.

Ginny no pudo más que encogerse de hombros, sin saber bien qué decir. Él la miró a los ojos como intentando descubrir las respuestas en ellos.

-Yo... -balbuceó ella un poco intimidada - Sentí que era el momento... - Él asintió ligeramente -de borrarlas...

Él pestañeó confundido

-Osea que... ¿no fueron las únicas? -preguntó señalando su muñeca. Ella negó con la cabeza. Cedric giró su muñeca para poder observar su antebrazo, para comprobar que las cicatrices que tenía allí también se habían ido. Ginny sonrió al darse cuenta que Cedric recordaba con claridad la ubicación de aquellas marcas.

-Te puedo mostrar todo mi cuerpo, si quieres -le dijo bromeando, aunque en el fondo esperaba que le tomara la palabra.

Pero Cedric no dejó de estar serio. Sin meditarlo dirigió su mano al hombro de Ginny.

-¿Puedo?

Ella asintió. Cedric deslizó con suavidad la bata de hospital un poco hacia abajo, tan sólo lo suficiente para corroborar aquello que al final fue cierto. La piel de Ginny estaba intacta, como nueva, sin indicio alguno de que allí antes hubo alguna marca.

Antes de que cualquiera de los dos pudiera haber dicho algo, su sanador había entrado a verla para completar su siguiente revisión.

Ginny volvió a acariciar el rostro de Cedric acostado a su lado, pensando que no habían vuelto a tener una conversación así de personal desde esa vez en su habitación de San Mungo. No habían tocado temas tan cruciales como su plática con Harry y que este le había pedido perdón para luego despedirse. Desgraciadamente él tampoco pudo mencionar el asunto de su novia y desgraciadamente Ginny tuvo que conocerla de la forma menos favorable.

Ginny se encontraba recostada en su cama de hospital, apenas unos minutos después de despertar de una siesta, mientras Annia le ayudaba a tomar las pociones de recuperación y tomaba algunas notas de sus signos vitales. Annia con su característica calidez y energía le relataba una historia graciosa de su hermano pequeño, haciéndola reir. En eso estaban cuando de pronto tocaron la puerta y la cabellera dorada de una chica asomó con cuidado. Cuando Annia la vió, su sonrisa y su buen tono desaparecieron por completo, haciéndola respingar.

-Disculpa la molestia -dijo la chica entrando con timidez -pero el Sanador Coleman te está buscando para algo importante.

Annia dio un par de pasos hacia la puerta y le hizo señas a la chica para que saliera de la habitación

-Iré en unos segundos

-Si quieres yo termino lo que-

-No -la interrumpió tajante -Ya estaba terminando

La chica frunció el ceño aparentemente desconcertada ante la actitud de Annia. Ginny se encontraba igual. No entendía por qué el repentino cambio de ánimo. Pero entonces la chica reparó en la presencia de Ginny y la miró fijamente.

-¿Ginevra Weasley? -Annia resopló por lo bajo

-Dile al Sanador que no tardaré mu-

-¿En verdad es la paciente del Ferire Ater? -la interumpió acercándose a ver el expediente que Annia tenía en las manos

-Andy, sé más profesional -le soltó Annia moviendo el expediente a un lado para que no lo viera.

Ella tuvo el atino de sonrojarse y entonces se dirigió a Ginny

-Lo siento mucho. Es sólo que todo el hospital está hablando de ti.

Ginny alzó las cejas sorprendida, lo que aparentemente hizo avergonzar más a aquella chica.

-No de mala forma -se apresuró a decir - Es sólo que es algo muy inusual, incluso para los que nos dedicamos a esto.

-También lo fue para mí -le dijo Ginny dedicándole una media sonrisa, que la chica le devolvió.

-Sí, como sea -interrumpió Ania -Por favor, dile al Sanador Coleman que enseguida voy.

Ella sólo asintió aún visiblemente contrariada pero no dijo más y salió de la habitación.

-¿Puedo preguntar que acaba de pasar?-se atrevió a decir Ginny dejando salir su curiosidad

Pero Annia simplemente le dedicó una enorme sonrisa

-No - Y sin esperar respuesta, prosiguió en su labor de revisarla mientras retomaba su historia desde la parte en que la habían interrumpido.

Cuando pensaba que Annia la dejaría allí para ir a atender sus asuntos, le indicó que la sacaría a pasear para que se distrajera. Ella no opuso nada de resistencia pues estaba ya bastante harta de estar todo el tiempo en aquella cama, así que no dijo nada y sólo obedeció. Ginny se sorprendió al necesitar la ayuda de Annia para dar unos cuantos pasos a la silla de ruedas.

-Mañana estarás mejor -le dijo Annia empujando su silla hacia afuera una vez que estuvo sentada -Y para el día de la boda estarás como nueva

-Eso espero -suspiró Ginny - no quiero pasar toda la noche en esta silla

Annia la dirigió por los pasillos del ala con más rapidez de la que Ginny hubiera esperado

-Espero que no te moleste que te deje en una de las salas comunes por unos minutos

Ella negó con la cabeza

Pero cuando se encontraron frente a la puerta de la sala, Annia se detuvo. Antes de que Ginny pudiera preguntar algo, vio al final del pasillo frente a ella a Cedric doblar la esquina y dirigirse hacia ellas.

-Claro que no te dejaré sola -dijo Annia con voz cantarina

Pero a unos metros de que Cedric las alcanzara, Ginny vio que aparecía la figura de la enfermera que antes había puesto de tan mal humor a Annia, justo por donde Cedric había llegado. Ginny frunció el ceño al pensar que aquella chica parecía estar persiguiendo a Cedric, tratando de alcanzarlo. Cuando volteó a ver a Annia ella se encontraba con el rostro tenso haciéndole señas incomprensibles a Cedric.

Entonces todo pasó muy rápido.

La chica gritó el nombre de Cedric detrás de él.

La sonrisa de Cedric se esfumó, pasando la mirada preocupada de Ginny a Annia y luego volteó hacia la chica.

-¿Qué haces aquí, amor?-le dijo la chica

Annia había empujado con fuerza y velocidad la silla de ruedas de Ginny, a través de las puertas, dejando a Ginny dentro de la sala. El mareo provocado por aquel movimiento la tomó por sorpresa, así que tuvo que cerrar los ojos. Su corazón latía a mil por hora. Su respiración se comenzaba a agitar y sus manos temblaban.

-Pensé que ya te habías ido para la boda -alcanzó a escuchar desde fuera antes de que Annia la empujara esta vez con suavidad hacia el centro de la sala, esquivando a otros pacientes que se encontraban allí inmersos en diferentes actividades de distracción. No pasó mucho antes de que comenzaran a escucharse gritos ininteligibles desde fuera de la sala. Pero Ginny se sentía tan súbitamente desconcertada que no le interesaba poner atención a aquellas voces que se fueron apagando y luego, se escuchó la puerta abrirse una vez más. Ginny no quiso voltear aunque suponía quien era.

-Ginny... -le susurró Annia poniéndose en cuclillas frente a ella -Lo siento mucho -Ginny le dedicó una sonrisa triste que se descompuso en cuestión de segundos pero no abrió los ojos. Aún estaba mareada. Se tomó la cabeza con una mano -Lo siento... -repitió Annia con preocupación a lo que Ginny sólo hizo un gesto con la otra mano

-Estoy bien-le dijo entonces respirando profundamente mientras el mareo comenzaba a desvanecerse y entonces abrió los ojos, descubriendo que Annia negaba con la cabeza hacia la puerta, a la espalda de Ginny.

-Te dejaré aquí sólo unos minutos, lo prometo - le dijo Annia mientras le ponía un objeto redondo en la mano a Ginny -Si necesitas algo o tienes el mínimo malestar, apriétalo y enseguida te atenderán.

Ginny sólo asintió suspirando sintiendo su pecho muy apretado. Después del ruido de la puerta, volvieron a escucharse voces provenientes del pasillo pero a Ginny ya nada le interesaba. El vacío que había caído en su pecho y en su estómago no se fue, ni siquiera cuando el mareo desapareció. Tampoco se fue en la noche mientras veía el techo de su habitación, ni al otro día mientras empacaba sus cosas y salía de San Mungo acompañada de Luna. Viajó en tren hasta París junto con su amiga, Draco y para su desolación, Cedric. Aunque fue amable y trató por todos los medios de actuar normal, no pudo evitar que la angustia la llenara durante todo el trayecto.

Con su mente de vuelta a aquella habitación de hotel y sin dejar de mirar el rostro Cedric tratando de memorizar sus facciones, Ginny reconoció que no podía culpar a Cedric por aquellos últimos recuerdos que habían llegado a su mente. Cedric estaba en todo su derecho de rehacer su vida. De superarla a ella, como mejor le pareciera... aunque eso le rompiera el corazón. Ginny pensó en aquella enfermera. Andy. La novia de Cedric. No pudo evitar estremecerse. Ahogó un suspiro.

La chica parecía agradable y buena persona. Era guapa. Trabajaba en lo mismo que Cedric. En realidad parecía un buen partido para él. Las lágrimas salieron de sus ojos sin aviso y corrieron de lado por su rostro perdiéndose en la almohada. Ginny sabía que había sido ella quien había arruinado todo, a propósito o no, todo había sido su culpa y ya no había marcha atrás. Lo único que le quedaba era seguirlo amando y esperar que él fuera feliz. Sin ella.

Las lágrimas siguieron cayendo y entonces Ginny supo que debía salir de allí. Pero primero se acercó a él y una vez más le dio un beso corto en los labios. Se alejó de él y se sentó en la cama. Pero cuando estaba juntando fuerzas para levantarse, la mano de Cedric tomó la suya. Cuando giró a verlo, él ya estaba incorporándose a su lado, sentándose junto a ella.

Él no preguntó nada al ver su rostro lleno de lágrimas, y sin emitir palabra lo tomó entre sus manos y la besó en los labios. Ella permitió derretirse en aquel beso por unos segundos y luego se retiró. Cedric arqueó la ceja a modo de pregunta y ella se alejó negando con la cabeza.

-Ginny... -comenzó él

-¿Y Andy? -preguntó Ginny atreviéndose a acabar con todo aquello de una vez pero sin poder usar la palabra "novia". Ginny suspiró mirando el rostro de Cedric entristecerse -Está bien Ced, yo sólo quiero que seas feliz

-Y yo quiero ser feliz -la tomó de la mano y la miró a los ojos -Contigo -Más lágrimas salieron de los ojos de Ginny -Ya no hay nada entre ella y yo. Terminamos -Ginny sintió su corazón detenerse -Ahora sólo estamos tu y yo...

-Ced, yo... -dijo ella bajando la cabeza, pensando en todo lo sucedido desde el ataque en el cuartel de aurores...

-Ya todo está en el pasado -dijo Cedric como si leyera su mente, tomándola de la barbilla para que la mirara -Ya nada importa. Quiero comenzar de nuevo contigo... porque te amo

Ginny sollozó y más lágrimas salieron de sus ojos, esta vez de felicidad

-Pero yo... perdóname por todo...

-No hay nada que perdonar. Te amo -recalcó de forma enérgica las últimas palabras, como intentando que ella por fin las escuchara

-Ced...

-Sólo dime que me amas -le dijo él entre risas limpiándole las lágrimas con los pulgares -O comenzaré a creer que no es verdad

-Te amo - se apresuró ella a decir con fuerza

Los dos sonrieron extasiados mirándose fijamente a los ojos

-Te amo- repitió ella esta vez susurrando sin poder creer que todo aquello estaba pasando

Cedric la besó

-Te amo -continuó diciendo ella entre besos, sonrisas y más lágrimas de felicidad.