Hello everybody!
Mil gracias por pasarse a leer. Después de este ya sólo quedan otros dos capítulos, puede que más dependiendo de si los parto en caps más cortos.
Enormes gracias totales a Rini Booh por el review del capítulo anterior y por haberte devorado este fic en unas cuantas madrugadas.
Espero que les guste mucho! Y perdonen si hay typos o uno que otro errorsillo. Saludos y no olviden dejar su review. ;)
TO BE WITH YOU
By Delilah Lannister
Capítulo 31
Sin fantasmas
ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ
Cuatro meses.
Los cuatro meses más maravillosos de su vida. Ginny creía que tanta felicidad era imposible. Volver a estar con Cedric era como un sueño, una hermosa imposibilidad hecha realidad. Las primeras semanas despertaba en las noches con miedo, creyendo que todo era una ilusión de su mente, pero no. Allí a su lado, siempre estaba él. Tan perfecto como siempre, tan guapo, tan varonil, tan real. Y todas las noches él le apretaba la mano con la suya y le depositaba un dulce beso antes de volver a dormir.
Cuatro meses que podían resumirse en esa sensación que le electrizaba la espina dorsal al sentir las yemas de los dedos de Cedric pasar como al descuido sobre su piel.
Cuatro meses de besos en la frente, de risas y té en el desayuno.
Cuatro meses de atardeceres en el balcón, compartiendo un cigarrillo, mil suspiros y mil besos.
Cuatro meses de adorar a Cedric mientras él la adoraba a ella en un inexorable y cursi círculo vicioso.
Cuatro meses de infinitos "te amo", que se habían convertido en algo tan básico como respirar pero que a la vez seguían dejándola desarmada como si fuera la primera vez.
Cuatro meses de sentirse el ser más afortunado de la tierra, de la galaxia, de todo el universo.
Cuatro meses que se habían sentido como cuatro segundos. Que a la vez se habían sentido como cuatro eternidades.
-No quiero despertar nunca -le susurró una noche entre sus cálidos brazos, a lo que él la apretó con más fuerza
-No es un sueño, linda
-Lo sé... -suspiró antes de caer en la inconsciencia suavemente.
Cedric no podía creer que las horas se habían convertido en semanas y esas en meses en lo que le había parecido un abrir y cerrar de ojos. Parecía ayer que los dos habían vuelto a estar juntos, después de la boda de Luna. Unos instantes después Ginny se encontraba mudándose a su departamento, dejando vacío el suyo, llegando a iluminar cada rincón de su vida una vez más, pero esta vez de forma definitiva. Justo después de eso Ginny lo tomaba de la mano firmemente mientras ambos caminaban despacio por el jardín hacia la casa de la familia Weasley. Sin preveerlo las cenas en aquel lugar lleno de cabezas pelirrojas se volvieron periódicas y de pronto también la madre de Cedric era parte de ellas.
¿En qué momento había sucedido todo aquello? Se preguntó una tarde mientras caminaba hacia Ginny.
-Como te amo, señorita Weasley... -le susurró al oido, abrazándola por detrás, llegando a donde ella se encontraba sola mirando el atardecer en el jardín que incontables veranos pasó al lado de sus hermanos cuando niña.
-Y yo a ti, señorito Diggory -le dijo con un suspiro y una sonrisa, volteando a verlo, sin que él dejara de abrazarla.
Sin decir ni anticipar más, se besaron. Fue un beso tierno y suave, pero ahí se quedaron una vida entera.
-¿Tu mamá...?
-Ya se fue... -Cedric le acomodó un mechón de cabello pelirrojo detrás de la oreja con tanta ternura que Ginny sentía derretirse -Ella está feliz por nosotros
Ginny le sonrió enternecida
-Me alegro que a ella le alegre -Cedric asintió
-Es bueno para ella venir y convivir con tu familia. Le hace bien después de tantos años sola...
-¿No le afecta regresar al lugar donde antes vivían... con tu padre?-preguntó Ginny recordando súbitamente que la familia Diggory vivía cerca de la madriguera hacía mil eternidades.
-Supongo que sí -contestó suspirando y mirando hacia la dirección en donde estaba su antiguo hogar
Ginny siguió su mirada y adivinó su pensamiento
-¿Quisieras ir a...? -Ginny dejó la pregunta en el aire, pero Cedric entendió y sólo atinó a negar con la cabeza.
-No estoy listo...
Ginny vio su semblante triste y entonces lo abrazó con fuerza.
-No entiendo cómo viviendo tan cerca nunca nos tratamos -dijo Ginny después de un rato en silencio
-¿Qué? -preguntó Cedric aún absorto en sus pensamientos
-Tu y yo. Cuando niños...
-Tu eras una niña. Yo no...
Ginny bufó separándose de él
-Discúlpame abuelo Ced -él rió levemente -¿No te sientes terrible de salir con una "niña"?
-No. Porque mi novia es una hermosa mujer -la tomó de la cintura y la besó con ganas mientras ella sentía que todos sus sentidos se intensificaban. Se separaron, pero entonces Cedric la tomó de las manos y la miró fijamente al rostro, como embelesado.
-¿Qué?
-Cuando pienso en los primeros recuerdos que tengo de ti, cuando yo acompañaba a mi padre y tu al tuyo, me viene a la mente la imagen de una adorable pequeñita pelirroja.
-Eso no ha cambiado mucho ¿eh?
Pero Cedric se quedó callado, desviando la mirada de la suya
-¿Eso fue un sí o un no? -preguntó un poco confundida
-Nada -dijo suspirando con una sonrisa volviendo a mirarla, apretando sus manos cariñosamente -Sólo pensaba... -titubeó un poco y luego prosiguió - que me encantaría poder abrazar a una pequeñita pelirroja... igual de adorable que tu
Ginny sintió que su corazón se paralizaba al comprender lo que Cedric le estaba diciendo y en tan sólo unos segundos vino a su cabeza aquella película con la que tanto fantaseaba últimamente: un pequeñito de cabellos castaños corriendo por aquel jardín en el que estaban parados.
Ginny comenzó a reír y entonces Cedric apagó su sonrisa en un instante.
-¡No! No me estoy riendo de ti, cielo. Es sólo que... tu sueñas con una pequeña Ginny... y yo sueño con un pequeño Cedric.
La luz en los ojos de Cedric volvió súbitamente de forma más intensa, mientras sonreía maravillado, sin poder creerlo
-¿De verdad? -Ella asintió sonriendo también -¿Tu quisieras...?
-Con todas mis fuerzas... aunque, bueno... no ahora... pero algún día
-Algún día -le dijo él sin dejar de sonreír, tomándola entre sus brazos y dándole vueltas en el aire mientras ambos reían, llenos de felicidad.
-¿Qué te parece si desaparecemos de aquí? -le dijo Ginny cuando él por fin la bajó, para después darle pequeños besos sugestivos en la barbilla, abrazándolo suavemente-Podemos ir practicando cómo hacer un pequeño Cedric.
Cedric soltó esa risa ligera que Ginny tanto amaba
-O una pequeña Ginny...
-Pero primero un pequeño Cedric... -
Ginny se dispuso a sacar su varita pero entonces él la interrumpió
-Antes tengo una partida de snap explosivo con los gemelos
Ginny se separó bruscamente, sorprendida e indignada
-¿En serio prefieres ir a jugar un juego tonto y no practicar hacer bebés conmigo?
-Amor, ¿en qué momento dije que no lo haríamos? Tu y yo practicamos todas las noches, y no planeo que eso cambie -le dijo tomándole el rostro con las manos y besándola
Pero Ginny siguió protestando
-¿En serio prefieres a mis latosos hermanos primero que a mí?
Él volvió a reir y le depositó un beso en la frente
-No dije que los prefería. Sólo quiero caerle bien a los hermanos favoritos de la mujer que amo tanto.
Ella suspiró enamorada, ocultando el gesto con un resoplido falso. Cedric la tomó de la mano y caminaron de vuelta a la casa.
-Quisiera poder castigarte y decirte que esta noche no pasará nada... ¿pero a quién engaño? -dijo Ginny con voz triste. Él volvió a reir.
-Te prometo que el juego será rápido.
-¿Sabes que dejarás de caerle bien a mis hermanos si sigues ganándoles en todas las partidas, verdad?
- Tal vez tu debas jugar conmigo para que tenga posibilidad de perder
-¡Oye! -le reclamó ella entre las risas de Cedric -Jugaré contra ti y te patearé el trasero.
ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ
Los días seguían pasando, convirtiéndose en semanas sin que nadie pudiera evitarlo. La felicidad de Ginny era tan absoluta que parecía sacada de otro mundo. Se sentía tan plena en todos los aspectos: todo iba perfecto con su familia, en el cuartel de aurores Tonks la había nombrado investigadora principal de los ataques al ministro y todo iba por buen camino, y finalmente con Cedric el sueño de paraíso no parecía tener fin.
Por su parte Cedric creía estar en la cúspide de su vida, o al menos cuesta arriba hacia ella. Nunca antes había estado tan enamorado, ni siquiera la primera vez que se enamoró de Ginny. Porque esta vez parecía ser definitivo. Parecía ser un felices para siempre, aunque el temor de que aquello no fuera así le causaba miedo a veces. En su trabajo incluso todos querían a Ginny y les encantaba que ella fuera de visita. La desafortunada ex novia temporal había pedido su cambio a otro hospital para fortuna de ellos y vergüenza de él. Aún no se perdonaba por esa tontería pero era la misma Ginny quien lo reconfortaba y le decía que no tenía por qué sentirse mal.
Incluso lo que sucedía fuera de su relación era bueno. Desde que habían vuelto a ser pareja, esta vez de forma oficial, sin ocultarse ni importarles nada más que ellos; la noticia en el mundo mágico explotó. Ni a Ginny ni a Cedric les importaba mucho, pero frecuentemente por alguna casualidad siempre había alguien que les comunicaba de su más reciente aparición en la revista Corazón de Bruja. Y por alguna extraña razón, la farándula y el público mágico los adoraba. Cedric había dejado de ser el soltero más codiciado para pasar a liderar las encuestas de las parejas más populares al lado de Ginny. Y ese apoyo inesperado no hizo más que intensificarse cuando la entrevista publicada por esa misma revista en que Harry aceptaba que había engañado a Ginny, salió a la luz. La entrevista original la había dado a Rita Skeeter, pero Harry se ocupó de mandar evidencia a la revista de que él le pagaba cada que escribía un artículo para desprestigiar a Ginny y entonces la corrieron. Ginny no había querido saber detalles de aquella entrevista, pero fue Hermione quien le había informado del tema y quien le había asegurado que no tenía nada de que preocuparse. Por más que Ginny le repitió que no quería saber nada del asunto, su cuñada no pudo evitar decirle que Harry había usado toda la decencia que aún tenía para confesar todo de la mejor forma posible pero que a la vez lo había hecho con mucho desinterés por lo que se pensara de él. Cuando Hermione le dijo que él había confesado que le fue infiel con Cho Chang, Ginny se dio cuenta que en verdad todo aquello era parte de su pasado y que no tenía efecto ni interés alguno en su presente y entonces hizo callar a Hermione de una vez por todas. Lo último que supo de Harry Potter fue que había regresado a Australia y de eso habían pasado más de tres meses.
Después del ataque a la casa del ministro (Cedric se estremecía si llamaba aquel evento el "accidente de Ginny"), el ministro Moore había tomado en gran estima no sólo a Cedric que lo había atendido, sino a Ginny que había salvado a su hijo, exponiendo su propia vida. Cada que la familia Moore le agradecía a Ginny por aquello, ella sólo se limitaba a responder que solo hacía su trabajo. Y Cedric no podía hacer más que adorarla porque cada vez le recordaba más a él mismo.
Debido al ataque en su casa, a la pelea y seguramente a algún golpe que el ministro se había dado en la cabeza aquella noche, una pequeña lesión cerebral se había producido, intensificándose lentamente. Cedric llevaba todo aquel tiempo atendiéndolo y estaban por agendar la última operación, que removería aquella lesión por completo. El ministro no dejaba de llamarlos sus salvadores oficiales y con frecuencia los invitaba a cenar a su casa, les enviaba regalos o les daba acceso a lugares exclusivos. Y ellos no podían estar más contentos porque hasta el ministro de magia apoyaba su relación. Así que cada que él les mandaba una botella de whiskey de fuego, aprovechaban para tener una cena romántica en su departamento.
ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ
Sin darse cuenta cómo, llegó la noche de la siguiente cena de recaudación de fondos de San Mungo. Ambos se encontraban emocionados de que por fin iban a poder asistir como pareja, sin embargo también les quedaba el agrio recuerdo de la cena anterior en que su no-relación de ese entonces, se desplomó. Ninguno de los dos había querido mencionar que la vez anterior había sido el ataque al ministerio. Ninguno de los dos había querido ni recordar en voz alta que Ginny no había podido acompañar a Cedric al evento. Ninguno de los dos quería volver al pasado, porque el presente era su única realidad y el futuro su mayor ilusión. Así que lo único que les restaba era emocionarse por poder vivir aquello juntos.
La cena fue tranquila, el banquete delicioso, recordándoles a ambos un poco aquellos banquetes de su infancia y adolescencia mientras estudiaban en Hogwarts. A pesar de estar en la misma mesa que otros empleados de San Mungo, Annia entre ellos, Ginny y Cedric no podían evitar irse a su propia burbuja que los absorbía y los aislaba del mundo entero cuando se tomaban de la mano y compartían alguna confesión profunda entre ellos, mirándose fijamente a los ojos, ahogándose en los colores tan similares uno del otro. Era cuando alguien en la mesa tenía que alzar la voz para hacerlos volver a la conversación, que ellos despertaban, rompiendo la burbuja, que no tardaba mucho antes de volver a formarse, envolviéndolos.
Luego, comenzó el baile. Y entonces la burbuja volvía, esta vez elevándolos, haciendo que el corazón de ambos flotara mientras se movían lentamente al ritmo de las baladas, Ginny hundiendo el rostro de lado en el cuello de Cedric, y él ladeando su cabeza para chocar suavemente con la de ella mientras sostenía su cintura con una mano y con la otra, envolvía la pequeña mano de Ginny. Él no podía evitar juguetear despreocupadamente con los dedos sobre la piel de Ginny, sus manos, su cuello, su rostro y toda aquella superficie que su elegante vestido no cubría. Con los ojos cerrado, no pudo evitar suspirar, aspirando su aroma, completamente entregado a aquel ser que aferraba entre sus brazos.
-Te amo -le susurró ella adivinando su pensamiento para luego depositarle un suave beso en el cuello. Él sólo sonrió mientras la abrazaba con más fuerza.
Cuando el evento terminó, se dirigieron a la entrada tomados de la mano, exhaustos, con ganas de volver a su hogar y abrazarse hasta quedarse dormidos o lo que sea que pudiera pasar en el camino. Cuando Cedric la dejó sola en el vestíbulo cuando fue en busca de sus abrigos, Ginny se sorprendió de ver pasar una figura conocida que no había encontrado en toda la noche.
Caminando lentamente, con un andar felino y una cara de fastidio, pasó a escasos metros de ella Cho Chang. Molesta por alguna razón caminó hacia un lado y luego hacia otro. Ginny sólo la vio con desinterés desde donde estaba pero para su desgracia, ella también la vio. Sus miradas se cruzaron, la de Cho emitiendo sopresa y luego más molestia, la de Ginny sin emoción alguna. En seguida apartó la vista de aquella mujer que ya no le provocaba nada y se dedicó a intentar cubrirse los brazos desnudos que comenzaban a ponerse fríos. No quiso dedicarle más tiempo ni atención a Cho. Pero al contrario, ella parecía dispuesta a enfocar toda su energía en Ginny.
-¿Tienes frío comadreja? -Ginny tuvo que hacer un esfuerzo enorme para no saltar ni hacer gesto alguno ante aquel mote. Ni siquiera volteó a verla -Deberías ponerte ropa más decente - Esta vez Ginny no pudo evitar rodar los ojos, puesto que el vestido de Cho tenía la mitad de tela que el de ella -¿Acaso no te alcanza para un vestido fino desde que Harry se fue?
Ginny se desconcertó por lo estúpido de su comentario, pero no la descolocó que era lo que buscaba Cho. Ella siguió ignorándola.
-¿No vas a llorar esta vez porque te volvió a dejar?
Ginny miró a su delicada pulsera que era un reloj y luego volteó hacia donde estaba el cuarto de abrigos para ver si venía Cedric, pero no había señales de él.
-Claro -chasqueó Cho -Como la zorra que eres ya vienes con otro
Ginny resopló sorprendida sin anticiparlo ni poder detenerlo, incrédula pero de cierto modo torcido, divertida. ¿Cómo podía hablar de ella así, si parecía que Cho se estaba describiendo a sí misma? ¿Que no tenía sentido del criterio? ¿O de la vergüenza? Ginny estaba a punto de soltar la risa pero siguió sin voltear mirando un punto fijo en el techo.
-Vaya vaya... Cedric Diggory
Esta vez su bajó la guardia. Volteó a ver a Cho y de inmediato a Cedric que llegaba a su lado, ofreciéndole el abrigo, observando la escena desconcertándose poco a poco.
-Claro... los vi en Corazón de bruja -dijo Cho mordazmente dejando a un Cedric pasmado y a una Ginny tomando el abrigo y comenzando a ponerse el abrigo tratando de seguir ignorándola -Pensé que era una aventura más la tuya - Ginny no supo si le hablaba a él o a ella. Cedric seguía petrificado. Cuando se disponía a girarse y tomar del brazo a Cedric para irse, Cho avanzó hacia ellos y se les puso enfrente, tapándoles el paso. Ginny resopló dispuesta a decirle un comentario sarcástico pero ella habló primero.
-No puedo negarlo comadreja, tienes buen gusto - dijo guiñándole un ojo a Cedric. Ginny lo tomó del brazo y amagó con esquivarla - Después de todo, te gustan mis sobras...
Sin planearlo ni siquiera pensarlo, Ginny soltó a Cedric y se puso de frente a Cho.
-¿Qué mierda dijiste?
-Lo que oíste. Harry era mi sobra y fuiste por él. Cedric era mi sobra y mírate
El empujón que le dio Ginny la desestabilizó, haciéndola tambalear hacia atrás, gritando y comenzando a hacer un escándalo. Antes de que cualquier otra cosa pasara, Ginny tenía la varita en mano y la enterraba en las costillas de una Cho desquiciada
-Si te vuelves a acercar a nosotros, te cortaré en pedazos.
Volvió a guardar su varita y antes de que gente se acercara, tomó a Cedric de la mano y lo jaló hacia la salida. Caminaron en silencio, mientras Ginny sentía las interrogantes ahogándose en la garganta de Cedric, pero estaba muy encendida como para decir algo coherente. Llegaron al lugar donde los asistentes al evento estaban desapareciendo, y entonces sin soltarse también lo hicieron. Aparecieron en su departamento y fue entonces cuando Cedric habló:
-¿Qué rayos fue lo que pasó?
Ginny resopló tranquilizándose mientras se quitaba el abrigo y Cedric hacía lo mismo, comenzando a creer en un rincón de su cabeza que se había pasado de la raya.
-Yo... lo siento -Cedric le dedicó una sonrisa tierna con la cabeza de lado -Pero es que me hizo enojar -Dijo ella frunciendo el ceño consternada por lo que había hecho -Yo estaba ahí esperándote tranquilamente y llegó a molestarme...
-Tu... -comenzó Cedric pero luego se detuvo. Ginny esperó a que continuara pero no lo hizo.
-¿Sí? -Él negó con la cabeza, desviando la mirada y entonces Ginny se preocupó -¿Qué pasa?
-Nada, olvídalo
-Ced, por favor... -Él suspiró
-Es sólo... que recuerdo qué pasó la última vez que nos encontramos con Cho. -Ginny frunció el ceño tratando de entender lo que Cedric quería decirle -Aquella vez que fuimos a cenar con Luna y Draco y la encontramos... con Harry -Ginny contuvo la respiración unos segundos, pues era la primera vez que Cedric mencionaba su nombre desde que habían vuelto a estar juntos -Ginny no sabía que decir así que él prosiguió -Tu... te afectó mucho verla aquella vez, sólo...yo... no sé si esta noche tu
-No -saltó ella de inmediato por fin comprendiendo -No. Para nada. Por supuesto que no. Yo estaba bien, ignoré todas las estupideces que salieron de su boca, me ofendió, trató de hacerme sentir mal, pero yo estaba bien -Él la miró aún un poco reticente -Todo iba bien ¡hasta que dijo que tu eras sus sobras! -espetó indignada ella comenzando a sentir la rabia nuevamente en su estómago -¡Esa perra!
La risa de Cedric interrumpió su ira y entonces se sintió tonta. Sus risas avergonzadas se unieron a las de él.
-¿En serio te pusiste así por eso? -le dijo él abrazándola
-Sí -le contestó aferrándolo fuerte -¿Qué más podría ser? -Él suspiró cansado pero no dijo nada. Ginny se contrarió y entonces se separó un poco de él para verlo a la cara. Él miraba hacia un punto en el techo
-¿Ced? -Él no contestó -¿Qué pasa? -Él siguió sin decir palabra. Los pensamientos de Ginny pronto adivinaron los suyos -Ya todo eso está en el pasado, Ced. Mírame -le dijo aferrándolo con fuerza y él accedió. En su mirada había incertidumbre y algo de tristeza - Nada de eso me importa ya. Nada de eso me afecta. Ya le di vuelta a la página...
-Claro -Él asintió dedicándole una sonrisa triste, pero Ginny sabía que había algo más
-¿Qué es? ¿Por qué no me crees? ¿Acaso no hemos pasado los meses más felices de nuestras vidas? -preguntó ella con la voz comenzando a temblarle
-Claro que te creo, cielo -le dijo acariciándole suavemente la mejilla con el dorso de la mano
-¿Pero...?
-No hay un pero
-Ced... -lo miró con angustia. Cedric sabía que nadie más en el mundo había aprendido a conocerlo también como ella. Y Ginny estaba cien por ciento segura de aquella sospecha. Lo podía sentir en el aire, lo podía leer en el rostro de Cedric que tantas horas dedicaba a estudiar minuciosamente.
Él volvió a suspirar, dándo la batalla por perdida.
-Gin, yo sé que estamos juntos y que somos inmensamente felices. Sé que te amo y que me amas y que nigún otro ser humano puede amar tanto a otro como nosotros nos amamos...Pero...-suspiró despacio -aveces...
-¿Qué...? -urgió ella con el corazón en vilo
-A veces tengo miedo -dijo él bajando la cabeza
-Amor no -se acercó más a él y le tomó el rostro entre sus manos intentando que volviera a verla -No hay porque tener miedo. Yo ya no tengo fantasmas, no los traigas tu. Estoy aquí...
-Lo sé. Créeme que lo sé... Es sólo...
-¿Qué?
-El hecho de que aún guardes el expediente de aquella noche...
-¿Cuál...? -Ginny sintió de pronto topar con pared, sin entender nada
-La noche del ataque al ministerio -Ginny se quedó atónita de pronto, con la frase atorada en los labios. Estática. Petrificada -No entiendo por qué... aunque es tu derecho... a mí ya no me importa
-Ced... -susurró confundida pero él prosiguió en su monólogo angustiante
-Cuando el paquete me llegó a mí, lo tiré de inmediato a la basura. ¡A mi no me importa ya nada de eso! Estamos juntos ahora, eso es todo lo que necesito saber... Pero tu... quiero creer que tu paquete sigue ahí porque es importante para ti saber la verdad, o tal vez por cuestiones de tu trabajo...
-Cedric...
-Pero en el fondo, siento que no sé... siento que quisiera entender...
-¡Cedric! -dijo alzando la voz descontrolada y por fin logrando que él se callara -¿De qué demonios estás hablando?
-Del expediente que mandó Harry
-¿Qué expediente? -le preguntó mirándolo directo a los ojos, más preocupada y confundida que nunca
-De ese enorme sobre amarillo que ha estado por meses en tu correspondencia
-No hay ningún sobre amarillo en mi correspondencia
Se miraron por unos segundos sin comprender nada. Entonces Cedric dio media vuelta y salió del departamento dejando a Ginny aún más descolocada. Lo siguió casi por instinto, bajaron los escalones del edificio casi corriendo, Ginny llamándolo pero él sin emitir palabra alguna, muy concentrado en lo que sea que pasaba por su mente. Cuando llegaron a la entrada del edificio, con la respiración entrecortada, Cedric se dirigió a la pared en que se encontraban los buzones de correspondecia de cada departamento. Con un movimiento de varita abrió una de las puertitas señalando su contenido. Ginny negó con la cabeza.
-Ese no es nuestro compartimiento -dijo frunciendo el ceño -El nuestro es... -comenzaba a señalar uno al lado de ese
-Sí. Este es MI buzón -le dijo señalándo el que Ginny señalaba -El tuyo es este -y entonces apuntó hacia el buzón que se encontraba abierto
-¿Tengo un buzón propio? -preguntó ella, mitad enternecida, y el resto en confusión
-Ginny linda, te lo dije cuando te mudaste...
-No. Tu sólo dijiste que había espacio para mí aquí...
Cedric hizo un gesto con las manos y sacudió la cabeza
-El caso es que tu correspondencia está aquí
Ginny observó aquel pequeño contenedor lleno a rebosar de papeles y plásticos y entonces se acercó a él. Con nerviosismo comenzó a vaciarlo
-¡Mis revistas de Quiddicth! -comentó emocionada sin poder evitarlo -Les escribí reclamando un reembolso de mi suscripción -dijo frunciendo el ceño
Cedric hubiera querido reír y abrazarla. Decirle que se detuviera. Que la amaba. Que olvidara todo. Que ya nada importaba. Pero entonces Ginny ya tenía el sobre amarillo entre sus manos temblorosas y en un segundo lo abrió.
-Espera -la interrumpió poniendo su mano sobre la de ella. Ginny lo miró a los ojos con mil preguntas flotando en ellos -¿En verdad no tienes idea de lo que es esto? -Ella negó con la cabeza -Él suspiró asintiendo. Buscó entre el resto de su correspondencia y sacó una carta. -Vayamos arriba ¿sí? -Élla accedió comenzando a sentir que su corazón latía al doble de velocidad. Comenzando a sudar, comenzando a preocuparse -Harry explica en esta carta qué hay en el sobre -Le dijo mientras subían las escaleras -Yo... no sé... más bien nunca te quise preguntar de qué hablaron ustedes cuando despertaste en San Mungo, pero asumí que él te había dicho algo, lo que fuera... -Ginny se mantuvo en silencio todo el camino hacia su departamento. Cuando entraron Cedric cerró la puerta tras de sí y entonces la hizo sentarse a su lado en el sofá, aún sosteniendo la carta y el sobre amarillo. A Ginny le hubiera gustado poder decir algo, pero había perdido el habla -Esa noche, en el ataque al ministerio a ustedes les dieron un filtro de amor -Ella asintió desconcertada y aterrorizada porque Cedric sabía aquello -Esa magia los hizo desaparecer juntos-
-Ced -lo interrumpió ella con la voz quebrada -Eso ya pasó -dijo respirando entrecortadamente -Lo que sea que haya mandado Harry no...- trató de tomar el sobre pero Cedric lo alejó -No deberíamos... Eso no significa nada... -el aire comenzaba a faltarle
-Gin, tranquila. Todo está bien -Ella negó con la cabeza y sus ojos comenzaron a aguarse. Pestañeó varias veces para alejar las lágrimas pero eso sólo logro que corrieran por sus mejillas. Cedric soltó de inmediato la carta y el sobre y tomó su rostro entre sus manos -Cielo, todo está bien. Déjame explicarte
-No hay nada que explicar -sollozó ella -Fue el filtro de amor... yo no quería, yo no lo hubiera hecho... si hubiera podido... -Comenzó a llorar -Lo siento tanto Ced...
Cedric la abrazó
-Ginny no hay nada por qué pedir perdón...
-Perdóname -sollozó ella enterrando el rostro en su pecho -Yo no quería acostarme con él
-¡No lo hiciste!
Una parte del cerebro de Ginny escuchó aquello, pero la otra parte lo ignoró y siguió sollozando, balbuceando más frases ininteligibles
-Ginny ¡escuchame! -la separó a la fuerza de sí mismo y la tomó de los hombros -¡Mírame! -Ella lo hizo con sus ojos bañados en lágrimas -¡De esto se trata el expediente! Nada pasó entre ustedes aquella noche
-¿Qué?
-El filtro de amor los hizo llegar a aquel motel. Pero ya que estuvieron allí tu te negaste...
-¿De qué hablas?
-Es lo que Harry me dijo ese mismo que día que habló contigo en San Mungo. Él me confesó todo y me dijo que mandaría las pruebas.
-¿Qué pruebas? -preguntó Ginny comenzando a sentir que su mundo se ponía de cabeza. ¿Acaso aquello que le decía Cedric podía ser verdad? Cedric se encogió de hombros
-Recuerdos, pruebas sanguíneas y cosas así...
-Osea que... ¿tu tuviste uno igual? -preguntó señalando el sobre. Él asintió.
-Me llegó. Pero no lo abrí... yo... Pensé que tu lo guardabas a propósito - Le tomó las manos -Lo siento mucho
Se quedaron en silencio por varios segundos sin saber qué decir o hacer. Cedric le dio un apretón afectuoso a Ginny, sin soltarle las manos y dejó que ella meditara un poco más. Sin embargo ella seguía desconcertada, así que se animó a hablar.
-¿Quieres...? - la soltó y volvió a tomar el sobre y la carta y se los ofreció
Ginny lo miró directamente a los ojos como pidiéndole consejo, pero él no dijo más. Ella entonces se animó a tomar los objetos con reticencia, casi con miedo. Los observó por unos segundos y entonces partió la carta por la mitad y esa mitad a la mitad.
-No quiero -dijo ella decidia sacando su varita y quemando todo con un pequeño fuego contenido -Ya no quiero saber nada de esto, ni de Harry ni de Cho, ni nada que haya pasado antes de estos 5 meses -Cedric no pudo evitar sentir que el peso en su pecho se desvanecía. Ginny dejó la varita al lado y se limpió el rastro de lágrimas de su rostro con cuidado. Su maquillaje se había corrido un poco pero aún así Cedric creía que eso la hacía ver hermosa. Instintivamente Cedric acarició su rostro, acunándolo con una mano. Ella ladeó la cabeza recargándose en la piel de Cedric por unos segundos. Volteó para darle un suave beso en la mano y luego la tomó entre las suyas y la alejó de su rostro, pero no la soltó. La envolvió acariciándola suavemente sin dejar de mirar a Cedric y entonces lo besó.
-Te amo -le dijo al separse de él
-Te amo -le respondió sonriente y entonces la atrajo hacia él, tomándola del cuello con firmeza, besándola detenida e intensamente.
Las manos de Ginny se posaron en el pecho de Cedric comenzando a acariciarlo, moviéndose hacia su torso y luego llegando a su espalda. Cuando Cedric comenzó a recorrer con besos su cuello, haciendo que ladera la cabeza con un suspiro profundo, de forma instantánea jaló de la camisa de Cedric, desfajándolo. Sus manos volvieron a su torso, desabotonándo hábilmente la camisa, mientras Cedric acariciaba con suavidad su silueta por encima de su ligero vestido, comenzando en su espalda, luego moviéndose a su cintura, y al final su cadera, aferrándose a sus curvas. Los besos se intensificaron, la fricción entre sus caricias hacía arder sus deseos, el apuro de ambos logró desnudarlos en cuestión de segundos. Sin poder retrasarlo más, comenzaron ese ritual de vaivenes con Ginny sentada sobre él, con las manos de Cedric en su cadera, ayudándola en el movimiento, echando la cabeza hacia atrás, perdiéndose en el perfume que la piel de Ginny desprendía. No tardaron mucho en llegar al éxtasis entre suspiros y besos. Entonces Ginny se desplomó sobre él, encorvando su cuerpo para que él pudiera acunarla en sus brazos. Y ahí se quedaron. Tal vez días enteros. Cuando comenzaban a quedarse dormidos, Cedric hizo que Ginny se separara de él, tomándole el rostro con el cabello pegado por el sudor y le dio un beso tierno antes de hacer que ambos se pararan del sillón y caminaran a su habitación.
Ginny se desplomó en la cama, exhausta, mientras Cedric entraba al baño. Cuando se encontraba en un delicioso sopor de felicidad a unos cuantos metros de la inconsciencia, sintió a Cedric llegar acostándose detrás de ella. Él la abrazó por la cintura, depositándo suaves besos en su hombro. Luego su mano subió por su vientre y comenzó a acariciar sus senos, despertándola y despertando al deseo una vez más. Y entonces volvieron a hacer el amor. Esta vez Cedric se colocó sobre ella mientras conectaban su alma por medio de su cuerpo. Y Ginny no pudo hacer más que amarlo mientras lo veía moverse, empujándola suavemente. Lo miró. Él tenía los ojos cerrados, frunciendo el ceño. Entonces Ginny lo amó aún más.
-Ced... -susurró entrecortadamente, pero él continuó con los ojos cerrados -Cedric -repitió ella firmemente alzando la voz. Sus miradas se conectaron -Cásate conmigo -Cedric se quedó petrificado por un instante viéndola directamente a los ojos pero entonces ella lo instó a seguir con el movimiento -Quiero ser tu esposa -le dijo aferrándolo de la espalda fuertemente -Quiero ser la madre de tus hijos -le dijo antes de soltar un suave gemido -Te quiero para mi, te quiero en mi vida para siempre.
Entonces Cedric la besó con pasión, con desenfreno, con locura. Con chispas saliendo de la fricción causada entre la piel de ambos. Cedric la acarició con intensidad y le hizo el amor hasta que los dos gritaron de placer, haciendo estallar fuegos artificiales en aquella habitación. Esta vez se quedaron dormidos casi de forma instantánea, a causa del cansancio.
Cuando Ginny abrió los ojos, a causa de la luz que entraba por la ventana, lo primero que vio fue a Cedric, observándola. Ella sonrió, pero antes de que pudiera acercarse a él para besarlo, Cedric habló.
-Cásate conmigo -La suave risa de Ginny llenó el silencio, enternecida.
-Yo te lo pedí primero
Pero entonces Cedric le puso enfrente un pequeño estuche negro y lo abrió. Allí se encontraba un pequeño anillo dorado con una piedra redonda, brillante.
El corazón de Ginny cayó a su estómago y luego flotó hasta la estratósfera.
-Ced... -él se irguió y luego se sentó en la cama, ella lo imitó, conteniendo el aliento.
-Haces que mi vida valga la pena. Te amo y sé que lo haré siempre.
-Ced...-se llevó una mano al pecho conmovida sin saber qué más decir.
-¿Te casarías conmigo?
-¡Sí! -soltó extasiada, llena de amor y de ilusión. Las lágrimas de felicidad no tardaron en hacer presencia, mientras Cedric sacaba el anillo del estuche y se lo colocaba lentamente en su dedo anular izquierdo. Ella observó su mano por unos segundos sintiéndose la persona más feliz del mundo. Entonces se abalanzó sobre Cedric, echándole los brazos al cuello, entre risas y más lágrimas de felicidad, sabiendo que lo mejor de su vida tan sólo estaba a punto de comenzar.
