Queridos lectores, estoy de vuelta en la recta final de este fic. Mil gracias a FlorFleur y LadyAnneMarie por sus reviews en el capítulo anterior, mil gracias a todos los que esperan actualización y a todos los que se encuentran leyendo esto. Por todos ustedes vuelvo a sentarme a escribir, y por estos dos personajes que merecen seguir con esta historia de amor.

De verdad, ahora sí les prometo que entramos a la recta final jaja, viene una mini serie de capítulos cortitos para terminar con este fic. Nuevamente gracias totales y espero que les guste este capítulo.


TO BE WITH YOU

By Delilah Lannister

Capítulo 32

Perfect

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En la mente de ambos, la idea había sido en un inicio tener una boda pequeña. Algo familiar. No más de cincuenta invitados en un fin de semana cualquiera. Pero poco a poco los preparativos fueron saliéndose de control. El tamaño, el alcance e incluso la fecha de la boda se habían extendido sin que se dieran cuenta y sin que pudieran hacer algo para detenerlo.

-Debimos haber huido y casarnos en las Vegas ese mismo fin de semana- dijo Ginny haciendo un mohín con la nariz, para luego darle un trago a su copa de vino mientras veía el montón de invitaciones apiladas en la mesita de la sala.

Cedric rió sentado a su lado a modo de respuesta y se acercó para darle un beso corto en los labios.

-Te lo propuse y me dijiste que no - dijo Cedric animado, mientras ponía las invitaciones, una por una, dentro de un discreto envoltorio de plástico y escribía el nombre del invitado en una pequeña etiqueta. Todo esto con un movimiento casi mecánico de su varita. Había pasado aquel sábado repitiendo esa secuencia de pasos casi él sólo, ya que Ginny se quejaba más de lo que ayudaba en la labor. -"Ced, quiero una boda como Merlín manda" -dijo él imitando su voz. Ginny resopló dándole un manotazo en el brazo con fastidio.

-Sólo quería una boda normal. Vestirme de blanco y caminar al altar para encontrarte ahí. No quería diez platillos diferentes en la cena, ni mil variedades de canapés. Ciertamente no quería quinientos invitados en mi ceremonia... No entiendo por qué tenemos que invitar a todos los compañeros de quidditch de Ron, o a todo San Mungo...

-Bueno, pues discúlpame por convertirnos en la pareja más popular del mundo mágico. Es mi culpa que nos amemos tanto que todos los reflectores estén sobre nosotros... -dijo él indignado mientras continuaba absorto rotulando invitaciones. Ginny frunció el ceño sin poder quitar la vista de él que se encontraba evidentemente feliz por todo aquello. A Ginny le sorprendía que estuviera disfrutando toda aquella atención que antes le había molestado tanto. Y entonces no pudo evitar sentir algo de vergüenza al recordar lo emocionado que Cedric se había mostrado ante cada detalle que habían estado planeando y preparando para el día importante. La música, los arreglos, la comida... Merlín, si por él hubiera sido hasta el vestido de Ginny habría elegido, de no ser porque Hermione, Luna y Annia, sus tres damas de honor, lo obligaron a mantenerse fuera de ese asunto. Incluso ellas se burlaban diciendo que Cedric parecía su dama de honor principal, preocupado porque todo saliera perfecto. Ginny se sintió culpable por no compartir su entusiasmo ante cada preparativo, porque claro que se sentía emocionada por su propia boda... era sólo que para ella lo importante era volverse su esposa, eso y nada más. Ginny suspiró y tomando su varita siguió en la labor de envolver y rotular invitaciones, esperando que por fin terminaran de hacerlo ese mismo día.

Y no es que Ginny no quisiera hacer aquello, pero preferiría mucho más acostarse abrazada a Cedric y quedarse dormida alli en su pecho. Se sentía tan cansada... Y es que había pasado las últimas semanas, los últimos meses tal vez, tras la pista de el grupo anti ministro Scott Moore liderado por los primos Dennis, aquellos que habían orquestado el ataque al ministro. Poco a poco habían ido dando con cada uno de ellos y ahora los tenían presos, excepto a unos pocos, lo cual era de celebrarse, salvo que el más importante, Marlon Dennis, seguía desaparecido y sin dejar rastro alguno. A Ginny le daba ansiedad aquello, ya que Marlon había sido quien le había lanzado el maleficio Ferir Ater. Cuatro veces. Y aunque no significaba que aquello le diera miedo, no le gustaba saber que esa persona seguía suelta por el mundo, en algún lugar, pudiendo causar esa clase de daño a personas inocentes. Habían pasado poco más de diez meses desde que Marlon la atacó. Diez meses y Ginny seguía sin procesar que estuvo a punto de morir. Un escalofrío recorrió su cuerpo y Cedric lo notó.

-¿Estás bien amor? - Ginny sonrió. Amaba que pudiera leerla tan bien. Ella asintió pero Cedric no desistió. Dejando su varita sobre la mesa se volteó hacia ella y le acarició la mejilla con el dorso de la mano -¿Sigues estresada por los Dennis? -Ginny suspiró, resignada a no minimizar su preocupación. A veces no amaba tanto que él pudiera leerla tan bien.

-Es sólo que... quisiera tener algo, alguna pista o indicio de él... No comprendo como después de tanto tiempo, no tengamos nada... -dijo suspirando con tristeza mientras Cedric le extendía los brazos para que ella se acomodara en su pecho. Ella se dejó abrazar por él y respiró profundamente, inundando sus pulmones del perfume de Cedric, logrando olvidar todo por unos instantes. Si tan solo pudiera quedarse ahí para siempre...

-Verás que pronto sabrán algo. Ninguna persona puede desaparecer de la faz de la tierra...

-Lo sé...

-Sé que lo atraparás - le dijo él separándose de ella para darle un beso en la frente - Porque eres la mejor auror que hay en el mundo.

Ginny rió cantarinamente, haciendo que a Cedric le latiera con fuerza el corazón.

-¿Lo soy?

-Definitivamente

Sin embargo, a pesar de los ánimos que Cedric trataba de infundirle, sus preocupaciones no se iban del todo. Incluso, tras platicarlo con Tonks, con el ministro Moore y con el mismo Cedric, todos habían acordado que la boda contara con la máxima seguridad posible y gran parte del cuartel de aurores asistiría al evento, previniendo cualquier tipo de ataque. Después de todo, la boda de Cedric y Ginny sería el evento del año del mundo mágico y era un foco muy importante de varias figuras importantes. Sería el momento ideal para captar la atención, si es que Marlon Dennis así lo quería. Especialmente porque el ministro sería uno de los invitados de honor, quien se encontraba realmente emocionado por asistir ya que se había vuelto buen amigo de la pareja. Incluso, había persuadido a Cedric de que cambiaran la fecha de su operacion final del tratamiento al que se sometía con él a causa de una contusión que sufrió la noche que atacaron su casa. El ministro argumentaba que no quería estar en recuperación antes de la boda sino hasta después.

A Ginny le causaba una confusión tremenda que otras personas parecieran estar más emocionadas que ella misma ante su casamiento. Pero es que ella no quería seguir discutiendo de flores o de manteles. No quería saber de la pista de baile, ni de las melodías ni de las mesas de invitados. ¿Era mucho pedir casarse con el amor de su vida y no más?

Así que de ese modo continuó, resoplando con culpabilidad mientras la fecha seguía acercándose poco a poco. Hasta que los resoplidos de fastidio se tornaron en nerviosismo y preocupación. ¿Y si había dejado pasar algo importante por estar resongando? ¿Y si su día especial no resultaba siendo perfecto por haberse portado tan testaruda? Cuando quiso involucrarse, todo ya estaba arreglado, ordenado y sin oportunidad de cancelación o modificación. Cuando quiso tener meses enteros para planearlo todo con delicadeza y cuidado, ya era una noche antes de su boda. ¿Cómo había pasado tan rápido el tiempo? Ginny sintió su estómago revolver al darse cuenta que no sabía cuál canción bailaría con Cedric en el primer baile... ¿La había escogido él? ¿O Luna, Hermione y Annia?

-¡Ginny! -le gritaron sus tres damas al unísono, sacándola de sus pensamientos. Ella volteó a verlas y a la pizza que engullían en la sala de Hermione, las tres sentadas sobre la alfombra.

-Te estaba preguntando si tienes ganas de hacer algo loco y salir en tu última noche de soltera - dijo Luna con un brillo pícaro en los ojos

Pero Ginny sólo movió la cabeza en negativa.

-¿Estás nerviosa? - le preguntó Annia

-No te estarás arrepintiendo... -susurró Luna

Ella volvió a negar y luego suspiró.

-Es sólo que... me siento mal de no haberme involucrado lo suficiente... Les dejé casi todo el trabajo a ustedes, y a Cedric.

-¿O sea que dudas de nuestro criterio?

-Claro que no... es sólo que... quiero que todo sea perfecto.

-Ginny - le dijo Luna con cariño - Te vas a casar con el amor de tu vida finalmente. ¿Qué hay más perfecto que eso?

Ginny sonrió sintiendo que la preocupación se iba de sus hombros, pues Luna no podía tener más razón.

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La mañana corrió como una película de momentos que Ginny no podía procesar por completo. Las palabras que otros le dirigían y sus propios movimientos le parecían mecánicos. No fue sino hasta que su mamá y sus damas la ayudaron a ponerse el vestido que ella volvió a sentir que era parte del mundo real. Más rápido de lo que esperaba, la peinaron y la maquillaron. Su madre le puso un tocado en el cabello que había pertenecido a varias generaciones Weasley, para después darle un prolongado abrazo. Cuando Ginny se miró al espejo, se quedó deslumbrada por su propio reflejo. Su vestido con acabados de encaje en el escote, le resaltaba el busto de forma discreta y la falda caía en pliegues que la hacían sentir como un ángel. ¿Sería muy arrogante de su parte admitir que se veía hermosa? Su cabellera rojo fuego caía sobre sus hombros y contrastaba con el blanco de su vestido y de su piel, haciéndola ver etérea, irreal. Ginny sonrió al espejo y sintió que nunca antes en su vida se había visto así de radiante, emitiendo un brillo muy peculiar. Luna le alcanzó el pequeño ramo y entonces volteó a verlas. Hermione, Luna y Annia vestían de color vino y las tres tenían una sonrisa enorme al verla. Su madre, al lado, se secaba las lágrimas. Un llamado a la puerta de su habitación en la madriguera, allí donde había crecido, les indicaba a todas que era momento de salir. Las cuatro mujeres que la acompañaban salieron en fila, y ella las siguió. Al pie de las escaleras se encontró a su padre que la envolvió en un abrazo y sin decir más le ofreció su brazo para guiarla hacia el jardín, donde sería la ceremonia. Ginny lo aferró con fuerza, creyendo que desfallecería, pero caminó con paso firme. El jardín estaba repleto de caras familiares y no tan familiares, pero aún así Ginny no dejó de sentirse feliz, con el corazón latiendo a mil por hora mientras caminaba hacia el hombre con el que pasaría el resto de su vida y que no dejaba de mirarla con esa sonrisa eterna que tanto amaba.

Cuando Cedric la vió su corazón se detuvo. No podía creer que tanta belleza fuera real. Que aquella mujer existiera en este mundo y no fuera una alucinación. Y sobre todo, que estuviera a punto de convertirse en su esposa, su compañera de vida. Cedric sentía que el amor que sentía por Ginny se desbordaba de su corazón e inundaba todo su ser. Suspiró y sonrió enamorado, sintiéndose la persona más feliz del planeta, no sólo en ese momento, sino sintiendo que lo sería para el resto de su vida.

Cuando Ginny y su padre pisaron el pasillo que llevaba hacia el altar, pétalos de rosas blancas se levantaron del suelo flotando ligeramente, repitiéndose a cada paso que daban, tocando una suave melodía mágica. Ginny se sorprendió ante aquello, al mismo tiempo que todos los asistentes, que soltaron expresiones de asombro y ternura. Se sentía flotar sobre una nube, y así la veía él, sonriéndole. Los pétalos la envolvieron hasta llegar a Cedric, haciéndole recordar un sueño lejano. Su novio, su prometido, el amor de su vida, la veía con un brillo inusitado en los ojos, y una sonrisa radiante. Él le ofreció la mano y Ginny la aceptó, aferrándolo y colocándose frente a él sin soltarlo y sin dejar de mirarlo durante el transcurso de la ceremonia.

-Tu me has salvado en todas las maneras posibles e imposibles en que se puede salvar a una persona - Le dijo Ginny con eterno agradecimiento y lágrimas amenazando salir de sus ojos - Y lo sigues haciendo cada día al despertar a mi lado - añadió sonriendo con amor al colocarle el anillo de bodas acariciando esas manos firmes que tanto adoraba.

-Esperé años -le dijo Cedric sonriendo, deslizando el anillo en el dedo de Ginny con lentitud sin dejar de mirarla - Viajé miles de kilómetros, reinicié mi vida en mil lugares... para llegar a esto, para poder estar contigo hasta el final de los tiempos.

Ella suspiró extasiada mientras Cedric le envolvía cariñosamente la mano.

-Te amo - le susurró articulando suavemente sin emitir sonido y él cerró los ojos suspirando. Sus votos no necesitaban ser más largos. La ceremonia no necesitaba prolongarse mucho más. Cuando el oficial los declaró marido y mujer, Cedric tomó el rostro de Ginny entre sus manos y la besó con ternura, mientras ella recargaba sus manos sobre el pecho de Cedric. En ese momento más pétalos cayeron sobre ambos con suavidad, envolviéndolos y tintineando su delicada melodía, haciendo que Ginny volviera a sentir que flotaba en un sueño.

Cuando Cedric rompió el beso, recargó su frente en la de ella, sin dejar de soltar su rostro y acariciar su mejilla tiernamente.

-Te amo, Ginevra Diggory.

Ella rió encantada, suspirando.

-Te amo, Cedric Diggory.

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El resto de la celebración, Ginny se sintió estar dentro de un sueño. Todo resultaba ser maravilloso. Las luces, el lugar, los sonidos, los aromas. La mano de Cedric aferrada a la suya en todo momento. Los besos esporádicos de Cedric en su rostro y en su cabello. Los brazos de Cedric envolviéndola, aferrándola, elevándola al cielo. Cuando el sol comenzaba a ocultarse, una delicada canción comenzó a sonar indicando su primer baile de esposos. Cedric se levantó de su asiento y le ofreció la mano, la cual ella tomó para levantarse y dejarse guiar al centro de la pista de cristal. Cedric colocó una mano en la espalda baja de Ginny y la apretó así si mismo con delicadeza, envolviendo con la otra mano la de Ginny. Ella se dejó envolver en el cuerpo de Cedric, en su aroma, en su ser y se abandonó a él mientras comenzaban a moverse al sonido de la música.

I found a love for me
Darling just dive right in
And follow my lead

Ginny alzó su mirada para conectarse con la de Cedric sin poder creer que aquello fuera real. Que a pesar de todo lo que habían vivido, se encontraran allí. Después de tantos años y tantos obstáculos de por medio. Nunca hubiera imaginado que aquel joven inteligente y apuesto, popular y encantador, terminaría siendo su esposo. Cedric le sonrió embelesado adivinando su pensamiento. Sin poder creer que había tenido la suerte de encontrar y terminar al lado de alguien como Ginny.

Well I found a girl beautiful and sweet
I never knew you were the someone waiting for me

Mil vidas atrás, Cedric había conocido a la mejor amiga de su mejor amiga, y supo de algún modo que su vida nunca volvería a ser la misma. Porque nunca la pudo olvidar. Nunca la pudo apartar de su corazón. Conocer a Ginny lo había marcado. Enamorarse de ella había sido algo tan fácil y orgánico. Como si ambos estuvieran hechos el uno para el otro.

'Cause we were just kids when we fell in love

Not knowing what it was

I will not give you up this time

But darling, just kiss me slow, your heart is all I own

And in your eyes you're holding mine

Ginny se acercó sin poder contenerse y lo besó desbordada de amor. En ese momento las luces del lugar se apagaron, mientras comenzaba la noche, y sólamente la pista de baile bajo sus pies emitía un suave destello de luz verdoso. Ginny volvió a sentirse en un sueño, y entonces se dio cuenta que una vez más estaban envueltos en pétalos blancos. Y en ese momento, al mirar a Cedric se sintió invencible y eterna. Infinita. Unida para siempre al hombre de su vida, quien la había encontrado rota, la había salvado, la había sanado, le había construido unas alas y la había ayudado a volar una vez más. Cedric de algún modo sabía lo que ella pensaba.

-Para mi, siempre has sido perfecta - le susurró apretándola levemente entre sus brazos, cerrando los ojos al aspirar el perfume florar de su cabello pelirrojo.

Baby, I'm dancing in the dark with you between my arms
Barefoot on the grass, listening to our favorite song
When you said you looked a mess, I whispered underneath my breath
But you heard it, darling, you look perfect tonight

Horas después, cuando la corbata de Cedric había desaparecido y el peinado de Ginny se había desacomodado, después de más comida, de más felicitaciones, de más risas y momentos inolvidables al lado de familia y amigos, ambos volvían a estar al centro de la pista, esta vez acompañados por un mar de parejas, bailando al compás de una balada. Ahí al recargar la cabeza sobre el pecho de Cedric, fue cuando Ginny recordó de lleno aquello que había estado en el fondo de su mente todo el día.

-Los pétalos -susurró despegándose un poco de él para verle el rostro.

-Mmmm - murmuró él aún dentro de ese sopor de la canción.

-Era mi sueño... -titubeó Ginny - Pétalos blancos cayendo del techo... volando desde el pasillo al altar... sonando notas musicales... - Cedric le sonrió, pero Ginny sólo frunció el ceño confundida - ¿Cómo lo supiste? -Él no dejó de sonreír - Yo nunca... Hacía años que no pensaba en eso... era una idea tonta que tuve de niña...

-A mi me pareció hermosa...

-¿Cómo lo supiste? -inquirió ella desconcertada

-Tu me lo dijiste

Ella lo miró aún más confundida intentando recordar, pero nada aparecía en su mente.

-Yo... no lo hice...

Entonces Cedric rió divertido

-No creo que lo recuerdes, linda.

-¿Por qué no?

-Porque estabas casi en la inconsciencia

-¿Qué? Yo no...

-La noche que nos besamos por primera vez

Los recuerdos de Ginny se arremolinaron uno tras otro, rebobinando, buscando por aquel momento. Y entonces todo estuvo tan presente como si hubiera pasado apenas unos días y no casi cinco años atrás. Francia. La casa de Bob, el amigo de Luna y Cedric. Aquel juego de retos y castigos que fue intensificándose sin control. Un joven, apuesto y jueguetón Cedric. El beso. Ese beso que lo cambió todo. Y luego la inconsciencia. Ginny no lograba recordar mucho después de aquel apasionado beso. Sólo sabía que había bebido en exceso. Ante la confusión de Ginny, Cedric decidió explicarle, enternecido por su expresión:

-Cuando estabas borracha, muy borracha, comenzaste a hablar sin parar.

-¿Qué? Pero... pero pensé que prácticamente me había desconectado de todo...

Cedric negó riendo

-En teoría... pero en realidad seguiste hablando de muchas cosas. De hecho no paraste de parlotear en toda la noche. Una de ellas fue que querías que tu boda tuviera pétalos blancos flotando por todos lados. Pétalos que tintinearan como campanas de cristal. Muchos pétalos -Ginny soltó el aire de sus pulmones. Soprendida, contrariada, avergonzada. Incrédula que después de tanto tiempo, Cedric lo recordara.

-¿Cómo supiste que era verdad y no una tontería que dije en ese momento?

Él se encogió de hombros y le sonrió de lado.

-No lo sabía... pero me pareció una brillante idea.

Ella frunció el ceño sin poder creerlo.

-No puede ser que te conté eso... -dijo enterrando el rostro en el pecho de Cedric nuevamente. -Qué vergüenza... -Cedric sólo rió divertido y entonces ella volvió a despegarse para verlo de nuevo con preocupación. - ¿Qué más dije?

-Estuviste hablando de tu boda... porque me pediste que me casara contigo.

-¡¿Qué?! - explotó ella sintiéndose sonrojar súbitamente, mientras Cedric reía.

-Dijiste que yo era tan sexy que querías comerme como a un delicioso bombón cubierto de chocolate. Y estoy citando tus palabras exactas -le dijo dedicándole una enorme sonrisa que no podía contener.

-No es cierto...

-De verdad - asintió con sinceridad mirándola con mucho amor - Ahora sabes por qué nunca pude dejar de pensar en ti. Nadie me había llamado así en toda mi vida, y mucho menos me habían propuesto matrimonio - le dijo soltando una risa cantarina, pero innegablemente feliz.

Ginny hubiera querido seguirlo negando, pero había un recuerdo en el fondo de su mente que se parecía mucho a esa escena que Cedric le describía. Y entonces supo que todo había sido real.

-¿Por qué nunca me dijiste nada?

Él se encogió de hombros

-Fue hace mucho tiempo... - ella no dijo más y sólo se dedicó a observarlo en silencio mientras se iba relajando poco a poco para terminar riendo - Además... -añadió él volteando a ver a aquel personaje que obviamente había sido invitado a su boda, bailando a unos metros de ellos: - Lo que pasa en casa de Bob, se queda en casa de Bob...

Ginny sonrió tontamente, negando con la cabeza sin querer creer todo aquello.

-¿Y por qué me lo dices ahora?

-Por que ahora eres mi esposa y nada es más importante que tu.

Ginny lo besó, con delicadeza y ternura, y se quedó ahí pegando su rostro al de él.

-A veces quiero enojarme contigo pero no puedo -le dijo suspirando -¿Por qué eres tan perfecto?

Él volvió a reír

-Tu eres la perfecta aquí.

Ella negó con la cabeza, mirando a su alrededor, la fiesta, los arreglos, los invitados, todo en un segundo.

-Tu hiciste que todo esto, este día, fuera perfecto... Y fue aún más que eso. Ha sido maravilloso.

Cedric acunó el rostro de Ginny entre sus manos y la alejó un poco para verla directamente a los ojos.

-Quería que todo fuera perfecto, porque quería recordar el día más feliz de mi vida.

Ginny no pudo evitar desaparecer la distancia entre ellos y entonces volvió a besarlo. Esta vez con pasión, con deseo, con fervor. Con suavidad invadió la boca de Cedric, acariciándola con su lengua, sabiendo que eso lo volvería loco, pero eso justo lo que ella quería en ese momento, porque ella ardía por dentro.

-¿Crees que sea el momento correcto para irnos de aquí?

-Creo que es el momento perfecto para irnos de aquí.

Sin más que decir, ni pensar ni definir, ambos desaparecieron del lugar.


Notas de la autora: Gracias por leer! Nos leemos pronto en el siguiente capítulo ;)