Capítulo 3: Diane… ¡¿Embarazada?!

Terra logro hacer que Diane saliera de su cuarto, y mientras ella se arreglaba decidió limpiar un poco su departamento, tardo por lo menos unos treinta minutos en limpiar todo. Justo cuando termino de limpiar, Diane salió del cuarto ya arreglada, después de salir de su cuarto, se encamino a la sala y se acostó en el sofá, luego se cubrió el rostro con sus patas delanteras. Terra se le acerco a ella y se sentó en el sillón que está cerca del sofá, mirándola, apreciando su belleza, y muy en el fondo, con un deseo enorme de estar con ella por siempre.

-Entonces, ¿Por qué no quieres volver a Ponyville?- pregunto Terra estando algo intrigado sobre ese tema. Diane soltó un leve suspiro melancólico y giro su cabeza un poco para poder verlo, teniendo los ojos cristalinos al punto de estar a nada para llorar. -¿Pe-pero por que me vez así?-

-Si vuelvo a casa se armara un caos a lo grande, y mas si se le ocurre al tío Discord unirse- comento Diane con cierta pesadez, luego tomo una cojín y se tapa la cara con el. Terra se ríe levemente ante la actitud de Diane, en cierto modo se miraba adorable.

-¿Que tal si vamos a comer algo, y dejamos eso para después?- pregunto Terra, se levanto y le quito el cojín de la cara a Diane, al verla sonrió y beso su frente, haciendo que ella se ruborizara levemente por el gesto.

Al final, Diane y Terra fueron a comer, y por alguna extraña razón Diane tenia un gran antojo de comer algo dulce. Uno pensaría que algo estaba mal, pero Terra sabia que ella comía mucha comida dulce como sus padres, así que le dio la menor importancia a eso. Después de caminar durante un buen tiempo por las calles de Canterlot, Diane y Terra llegaron a la tienda de Donas Joe, ambos entraron y se sentaron en una de las mesas que tiene el local. El dueño del local se acerco y les dio la bienvenida, seguido de preguntarles que ordenarían. Terra pidió solo una malteada, en cambio, Diane pidió una gran cantidad de cosas dulces, donas, galletas, muffins, cupcakes, entre otras cosas. El pegaso rojizo se sorprendido por todo lo que pidió, sabia que era mas de lo que comía habitualmente.

-Eeehh… Diane, ¿no crees que pediste de mas?- pregunto Terra temiendo lo peor, y era quedarse con la billetera vacía. Diane volteo a verlo con una carita triste y los ojos llorosos, mirándolo casi a punto de llorar. Por su parte, Terra giro su vista hacia un lado y con un gesto seria hablo. -Olvídalo, no caeré en eso otra vez-

-Por favor- dijo la pony rosada con una tierna voz como la de una niña inocente. En eso, Terra sintió como una flecha atravesaba su corazón al verla de esa manera y oírla con esa voz, por dentro, estaba sufriendo al tener que aguantar todo eso.

- ¡Aaaahhh! ¡Está bien! Pide lo que quieras- al final no pudo resistir y termino accediendo, sucumbiendo ante los encantos de su pareja. Diane se emociono mucho y siguió pidiendo comida.

-Y no olvides también que quiero una donatopia como la que hiciste hace en el ultimo concurso- finalizo Diane con una gran sonrisa y regresándole la carta a Joe, quien luego se retiro a preparar lo pedido. Para sorpresa de Terra, escucho el gruñido del estómago de Diane, ella se sonrojo bastante y soltó una risa traviesa mientras desviaba la vista.

-Y yo me sigo preguntando, ¿Cómo es que tú, tus hermanos y tus padres pueden comer tanto dulce?- ante la interrogante, Diane se puso a pensar en ello, llevándose un casco a la barbilla, cerrando sus ojos e inclinando ligeramente la cabeza hacia abajo. Mientras su estómago no dejaba de gruñir por el hambre que sentía.

-La verdad no tengo idea. De hecho, creo que papá y mamá me concibieron mientras estaban bañándose en una tina llena de crema batida- Terra quedo entre confuso y en shock al recibir esa información, mientras trataba de procesar lo que acababa de decir Diane. En el proceso salía humo de las orejas de Terra. Diane al verlo solo fingió que no estaba viendo el humo y a su vez, trataba de contener la risa al ver la cara de su pareja.

-Genial, ahora estaré traumado de por vida- dijo Terra tras reaccionar y volver en sí, llevándose los cascos a la frente mientras recargaba los codos en la mesa. Tras escuchar eso, Diane estallo en risa y usaba su casco derecho para taparse la boca e intentar disimular lo más que pudiera, pero muy a pesar de eso, no podía aguantar la risa, ni mucho menos disimularla.

-Es una broma, cielo- dijo ya un poco más tranquila mientras soltaba ligeras risas. Terra soltó un suspiro de alivio que le dio al escuchar esas palabras, y aun así le entraba un escalofrió que recorría toda su espalda al recordarlo y para su desgracia imaginarlo.

Tras varios minutos de espera, llego un carrito bastante lleno teniendo todo lo que pidió Diane, seguido de otro carro más con la donatopia de Joe hecho de donas, y la malteada de Terra. Diane miro toda la comida con un brillo en los ojos que cegaría a quien los viera. Joe empezó a dejar los platos de muffins, galletas, panes, cupcakes y demás en la mesa, a su vez, Diane comía veloz cual rayo y parecía que estaban al ritmo ya que con un casco Joe dejaba un plato y con el otro quitaba el vacío, siendo reemplazados los platos con la comida dulce por los platos vacios dejando ya varias columnas de ellos.

-Uhm… Pinkie Pie come mucho dulce y Brodek come muy rápido, y verte así eres el reflejo de ellos dos- comento Terra mientras miraba como más platos vacíos se acumulaban en el carrito y a su vez le daba ligeros sorbos a su malteada. –Si nos casamos tendremos que tener al menos tres refrigeradores para almacenar la comida-

Al terminarse los platos, Joe puso su donatopia encima de la mesa. Por su parte, Diane dio un ligero grito de la emoción y empezó a comerse la donatopia, que al final solo duro unos 30 segundos en comérselo completamente, sin dejar ni una miga de pan. Diane saco un pañuelo de su crin y se limpió la boca, soltó un leve eructo, se disculpó y guardo el pañuelo.

-¿Puedo pedir más? Porque aún tengo hambre- pregunto Diane para después sonreir y mirar a Terra tiernamente. Por su parte, el pegaso rojizo se tomó lo que quedaba de malteada de golpe y se empezó a ahogar, rápidamente se golpeó el pecho tratando de que la malteara pasara hasta que lo logro.

-¡No!- grito Terra una vez que se recuperó después de casi ahogarse con una malteada, asustando a Diane y haciendo que se escondiera debajo de la mesa. –Ya te comiste el do…- Terra miro a Joe y este le hizo un gesto con su casco dando a entender que comió mas. -¿El triple? ¡¿Comiste el triple de lo que tú sueles comer?!-

-Bueno, tal vez si comí un poquitito más de lo normal, pero es que tengo hambre- dijo Diane con las orejas caídas y con la barbilla pegada a la mesa. Terra dio un suspiro tratando de tranquilizarse lo más posible, se trataba de la pony que ama, así que tenía que tranquilizarse de sí o sí.

-Diane, iremos con un doctor, no es normal que comas tanto- demando Terra con una voz y mirada seria hacia la pony rosada. Diane por su parte, hacia pequeños círculos en la mesa mientras asistía con la cabeza, teniendo la mirada y las orejas bajas. –La cuenta Joe-

-Aquí está la cuenta- dijo Joe dándole el recibo de lo consumido a Terra. Este quedo impactado al ver la cifra, quedo inmóvil en su lugar y comenzó a respirar fuertemente tratando de no estallar en cólera.

-¡¿600 bits?! Esta cuenta debe estar mal Joe- comento Terra mientras le regresaba el recibo a Joe. Este miro el recibo y se disculpó debido a que entrego la cuenta equivocada, guardo el recibo equivocado y saco otro para luego mirarlo y confirmar que era el correcto.

Un poco más tarde, Diane y Terra se encontraban caminando por Canterlot con dirección al hospital para ver a un médico. Diane iba dando pequeños saltos mientras tarareaba una canción, estaba muy feliz ya que hace mucho que no paseaba por la ciudad con tanta tranquilidad sin tener que preocuparse del trabajo. Por otro lado, Terra iba bastante desanimado, tenía una billetera al revés y la agitaba tratando de sacar algo de dinero pero lo único que salía era polvo acumulado, esto hizo que soltara un suspiro bastante desanimado.

-2 mil bits… nunca había gastado tanto- decía cada vez más desanimado, estando cabizbajo, y estándole saliendo alguna que otra lágrima al ver su billetera vacía. En eso, Diane se acuesta sobre el lomo de él, lo abraza y le da un beso en la mejilla, haciendo que Terra se animara un poco, luego le susurro algo al oído. El pegaso rojizo se sonrojo mucho al escuchar lo que le dijo Diane y volvió a animarse estando normal como siempre y acelero ligeramente el paso.

Después de varios minutos de seguir caminando, llegaron al hospital. En cuanto entraron, Terra registro a Diane para una revisión, luego se sentaron a esperar su turno. Durante un par de minutos estuvieron hablando de muchas cosas, Terra notaba que Diane se miraba mucho más relajada y alegre a comparación de la mañana cuando llego a su departamento, eso lo alegraba mucho. Tras una media hora de espera, el doctor mando a solicitar que pasaran a Diane. Ella se levantó de su asiento y fue con el doctor, Terra lo acompaño, así que lo tomo del casco y camino junto a él. Tras entrar con el doctor, Terra cerró la puerta atrás de él, y ambos se sentaron en las sillas que están enfrente del escritorio del doctor.

-Tiene un hijo muy lindo- dijo Diane al ver la foto que tiene el doctor en el escritorio, donde sale él, su esposa y un potrillo de no más de 5 meses. El doctor agradeció el cumplido con una sonrisa tranquila.

-¿A qué se debe su visita? Eeehhh… señoría Diane ¿D. Seiber Pie?- el doctor quedo algo confundido al leer el nombre de Diane, en parte era algo largo y lo que más le confundía era la "D" de su nombre.

-Solo Diane Pie, por favor. Es más corto así- comento Diane con una sonrisa alegre. El doctor le regreso la sonrisa contestándole un "muy bien, señorita". Diane respiro hondo y trago algo de saliva, estaba preparándose para hablar sobre él porque estaba ahí. –Bueno, resulta que desde hace un par de días me ha entrado mucho antojo de comer cosas dulces, y también de vez en cuando vomito por las mañanas-

-Uhm… ya veo. Creo saber la causa, pero me gustaría hacerle una revisión general-dijo el doctor bastante tranquilo y con una voz que reflejaba bastante confianza. Diane volteo a ver a Terra y este asistía con la cabeza dando a entender de qué le hiciera caso al doctor.

-Bueno, usted es el doc, doc- dijo Diane tranquila, así que acompaño al doctor para hacerse la revisión médica. Mientras, Terra se quedó sentado en su lugar esperando tranquilamente, miro unas revistas aun lado de su asiento y empezó a leerla.

-Esto tomara tiempo- comento Terra después de haber soltado un ligero suspiro. Sin mucho que hacer se puso a leer la revista que en la que salían varias fotos de modelos que modelaban diferentes conjuntos de ropa como bikinis, ropa para fiestas formales, ropa casual, entre otros más.

Tras casi una hora de espera, Diane y el doctor regresaron. Diane por su parte tenía una cara de que no creía lo que le dijo el doctor, pero en cuanto miro a Terra se lanzó sobre el abrazándolo bastante animada. Terra se sorprendió y a la vez estaba confundido. Por otro lado, el doctor se sentó en su silla y miro con una sonrisa a la pareja delante de ellos, llegándole un gran sentimiento nostálgico que tuvo hace un par de meses atrás.

-Diane, ¿Qué pasa? ¿Todo bien?- pregunto Terra para sí tratar de aclarar su duda del por qué Diane estaba tan feliz. Ella simplemente lo tomo de las mejillas con sus cascos y lo beso sorpresivamente. El pegaso rojizo solo se confundió más, pero no podía negar que le encantaban los besos de su pony.

-Terra… ¡Estoy embarazada!- dijo Diane después de separarse del beso con Terra, tenía en su cara una sonrisa llena de felicidad y sus ojos brillaban más que nunca. Terra quedo sorprendido a tal punto que no podía articular ninguna palabra con su boca.

-¿Es… es en serio? ¿No es ninguna clase de broma?- pregunto el pegaso rojizo aun sin poder creerlo del todo, hasta que el doctor le mostro la prueba de embarazo y su vista se centró en la parte donde venían los porcentajes, en la que decía que era positivo en un 99.99%. Terra no pudo contener la alegría y abrazo a Diane sonriendo lo más que podía. -¡Seremos padres!-

-Felicidades… a los dos- dijo el doctor con una sonrisa mientras miraba como la pareja que está delante de él, se abrazaban y besaban bastante alegres, recordando a su vez cuando se enteró de que su esposa iba a tener un potrillo. En eso, el doctor noto como Terra cambio bruscamente de un estado de felicidad a uno de preocupación, notando también que empezó a sudar mucho.

-¡Por Celestia!- grito Terra bastante asustado, empezando a morderse las pesuñas de sus cascos. Diane quedo confundida por unos segundos y luego termino igual, si no es que peor, que Terra. El doctor quedo confundido también por el cambio tan repentino que tuvieron, así que termino preguntando por qué tanta preocupación.

-¿Por qué el cambio tan repentino en su actitud?- Diane volteo a ver al doctor, y trato de calmarse para poder hablar, lo cual era algo difícil considerando que sabía lo que pasaría si un pony en concreto se enteraba de su embarazo.

-M-mi suegro… me va a matar…- Terra logro hablar después de recordar lo que pasaba con los ponys que fueron novios anteriores de Diane, también pensó en lo que le pasara ya que nunca antes había pasado algo como esto, de que una de las hijas de Brodek había quedado embarazada.

Ese mismo día, ya en la noche. Diane y Terra regresaron al departamento, y en cuanto llegaron ambos se tiraron sobre la cama. Aun no sabían qué hacer con respecto al tema de Brodek, y sin darse cuenta terminaron dejándolo para otro momento, ambos se abrazaron y se acomodaron en la cama estando pegados. Diane recargo su cabeza en el pecho de Terra, en su rostro se miraba una sonrisa bastante alegre, no podía evitarlo, ya que tendría un bebé, y el padre del bebé es el pegaso que más ha amado.

-Supongo que habrá que ir planeando la boda, ¿no?- menciono Terra con una sonrisa mientras frotaba con su casco el vientre de Diane. La pony rosada sintió cosquillas al sentir el casco de Terra y no pudo evitar reír a la vez que se sonrojaba.

-Claro, aunque tendrás que pedirle mi casco a mi padre y también decirle lo del embarazo- comento Diane con una sonrisa un tanto nerviosa. Terra soltó un suspiro desanimado y a su vez se quedó pensando en lo que podría hacer.

-¡Ya se!- grito Terra bastante animado, sorprendiendo a Diane, giro su cabeza un poco para mirarla a los ojos y con una sonrisa dijo. –Le diré en una semana, después de que me promuevan a guardia real-

To Be Continued…