Capítulo 8: Orígenes
En la estación de tren de Ponyville, un poni terrenal verde bajaba del tren que acababa de llegar estando bastante apurado al punto de empujar a quienes tuviera enfrente indiscriminadamente. Intentaba llegar al hospital debido a una situación que se presento.
– ¡Maldición! ¡Si no llego me van a matar! – gritaba eufórico el poni mientras corría su maleta, pero está se le cayó debido a un descuidó, se detuvo por unos momentos para regresar a recogerla, pero al ver la hora decidido mejor dejarla tirada, no consideraba que fuera importante de momento distraerse con ello.
Mientras el poni terrenal corría para llegar al hospital lo antes posible. En la sala de espera del hospital se encontraba una pareja de pegasos, el semental es de pelaje rojo y la yegua de pelaje amarillo. La pegaso amarilla cargaba entre sus patas delanteras a dos pequeños pegasos de aproximadamente 1 año de edad, uno pegaso de color rojizo y una pegaso de color azul aqua. El pegaso rojo caminaba dando vueltas por el lugar algo impaciente y con cierta molestia.
– Si no llega en 5 minutos juro que no vuelvo a aceptar un favor suyo. – decía entre molestia el pegaso. La yegua sonrió un poco a la vez que decía que no se preocupara demasiado.
– Ven, ya sabes cómo es. – comento la pegaso amarilla. El semental se resigno y se sentó aun lado de ella mirando hacia el techo. – ¿Por qué no cargas a Terra un rato? – el pegaso volteo a verla, pero se llevo la sorpresa de que ya tenia enfrente al pequeño pegaso y ella con una sonrisa dijo. – Te hará sentir mejor. –
– Si, tienes razón. – el pegaso tomo al bebé en cascos para después acariciarlo y jugar un poco con él. – Serás un gran caballero cuando crezcas al igual que yo. – comento el semental cargando a su hijo mientras sonreía alegre y orgulloso.
Para sorpresa de los pegasos, las puertas principales se abren de golpe y ven como entra rodando el poni terrenal verde hasta estrellarse en la recepción. El pegaso rojo devolvió al bebe a la pegaso amarilla y se acercó al terrenal mirándolo molesto. El terrenal al ver al pegaso sonrió nervioso para acto seguido levantarse como si nada. La recepcionista del hospital empezó a gritarle al terrenal por entrar tan bruscamente y este se trataba de disculpar.
– Tienes suerte que hayas llegado a tiempo, de lo contrario te iría peor, Brodek. – Brodek volteó a ver al pegaso sonriendo tranquilamente provocando que se molestara más.
– Oh vamos Ventus. Sabes que siempre llego a tiempo cuando me llaman. – se excusa el terrenal, aunque sabía que no calmaría del todo al pegaso. – Además, está el dicho "más vale tarde que nunca", ¿no? –
– No cuenta cuando se trata de tu yegua y tu bebé. – Ventus señala al terrenal bastante molesto, después suspiro tratando de calmarse y regreso con la pegaso. – Si no fuera porque se trata de Pinkie y por qué los demás están ocupados organizando la fiesta de bienvenida para el bebé, podría estar haciendo otra cosa mejor. –
– ¿Por mejor te refieres a seguir entrenando a pesar de que ya estas al límite que puedes alcanzar? – decía sarcástico mientras se acercaba a los pegasos. El bebé pegaso al ver al terrenal agito las alas acercándose a el y este lo toma en cascos. – Hola pequeño Terra, sí que has crecido al igual que tu hermana. –
––Los dos deberían calmarse, es un gran día después de todo. – comentaba la pegaso amarilla con tranquilidad mientras miraba como Brodek jugaba con el bebé pegaso. – Y recuerda Ventus, que Brodek estaba lejos por lo que es entendible que llegara en tan poco tiempo. –
– Si, lo se Flu. Pero aun así pudo haber llegado más rápido. – el pegaso rojo se cruza de cascos y relinchaba echando humo. Brodek coloco enfrente de Ventus al bebé pegaso y este lo tomo en cascos nuevamente. – Es increíble que te tenga tanto aprecio a pesar de que solo lo has cuidado junto con Pinkie un par de veces. –
– ¿Qué te diré? Fue bueno ayudar a Pinkie cuando eran mas pequeños los bebés Cake. – decía Brodek a la par que realizaba una pose orgullosa. – Aunque no puedo decir lo mismo de Aqua. –
– Solo casi pierdes a los bebés Cake en más de una ocasión. – comento la pegaso amarilla disimulando su risa cubriendo su boca con un casco. El terrenal se desplomo en el suelo después del comentario.
– Gracias por los ánimos, Fluttershy. – decía Brodek haciendo un pequeño drama al estilo Rarity. A los pocos segundos se repuso como si nada. – Nah, sé que lo hare bien... – comento confiado de sí mismo. – De lo contrario Pinkie me matara… –
– O peor, podría ya no estar contigo. ¿Lo has pensado? – ante lo comentado por Ventus, Brodek se quedo paralizado mirando a la nada ante la idea de que lo dejaran. – Creo que se terminó de descomponer. –
– Yo lo arreglo. – dijo una voz conocida para los pegasos que provenía de la entrada, después vieron como un maletín se estrello en la cara de Brodek haciendo que este reaccionara. – La dejaste atrás, Brodek. –
– Ey, pero si es mi maletín, gracias Rockaid. – agradeció al poni terrenal amarillo que esta en la entrada. – ¡Espera! No va a explotar en cuanto lo abra, ¿cierto? –
– No puedo prometerte nada. – Brodek iba a abrir el maletín, pero Ventus se adelantó y mirándolo serio mientras negaba con la cabeza bajaba el maletín despacio indicando que no lo abriera.
– Cierto, es un hospital, mejor lo abro después en un lugar más seguro. – el terrenal verde dejo el maletín sobre una de las sillas de la sala un poco apartada de donde estaban ellos.
– Bueno, debo volver, tengo que seguir ayudando en la bienvenida de tu bebé, Brodek. – comento el terrenal amarillo y ambos se despidieron chocando los cascos, luego se acercó a los pegasos para también despedirse de ellos. – Al paso que vamos todo estará listo para cuando Pinkie salga del hospital con el bebé. –
– Agradécele al resto de parte mía y de Pinkie. – Rockaid se despedía alzando un casco sin voltear hacia atrás en señal de que lo hará. – A todo esto, ¿A quién se le ocurrió hacer una fiesta de bienvenida para los bebés? –
– A Pinkie Pie. – contesto Fluttershy con una sonrisa alegre y Ventus afirmaba moviendo la cabeza. – Acuérdate que fue cuando nacieron Terra y Aqua. –
– Ah cierto, también cuando nació el bebé de Applejack y Copper. – menciono Brodek mientras trataba de recordar. – Si mal no recuerdo Terra y Aqua tienen ya poco mas de un año, ¿no? –
– Si, y la bebé de Aj y Copper fue 7 meses después de que naciera Terra. – comento Ventus mientras acomodaba al pequeño Terra para que durmiera un poco. – Y ahora 5 meses después será el bebé de Pinkie y tuyo. –
– Que rápido pasa el tiempo. – el terrenal miro al pegaso bebé poniéndose algo nostálgico. – En cualquier momento los demás tendrán a sus hijos y cuando menos lo esperemos ya se estarán casando con algún poni. –
A los pocos segundos un doctor se acerca a ellos indicándoles que ya podían pasar a ver a Pinkie, emocionados los pegasos se levantaron para ir con la poni rosada. Ventus se detuvo al ver que Brodek no se movía, se acerco a el y noto que estaba temblando un poco por los nervios que sentía. El pegaso rojo hizo una seña a Fluttershy de que se fuera adelantando mientras animaba al terrenal de ir. Pocos minutos después Brodek se calmo lo suficiente como para acercarse hacia donde estaba Pinkie, pero al llegar a la entrada se volvió a detener debido a que volvieron sus nervios.
– Vamos, ¿Qué esperas? ¿Una invitación por escrito? – comento Ventus con una sonrisa tranquila a la par que palmeaba en la espalda a Brodek alentándolo para que este avanzara lo suficiente como para poder ver el interior del cuarto. El pegaso se adentró pasando a un lado de él acercándose a la pegaso amarilla que estaba al lado de la cama donde esta Pinkie.
Pinkie miraba con una sonrisa alegre a Brodek mientras sostenía un bulto envuelto en una manta entre sus cascos. El terrenal verde trago saliva y empezó a acercarse poco a poco hacia la poni rosa. Al estar cerca pudo ver que envuelta en la manta se encontraba una pequeña poni rosada dormida. La bebé se despertó de poco a poco hasta estar completamente despierta y miraba a Brodek curiosa sin saber quién era.
– Dile hola a tu papi, Diane. – Pinkie se acomodó de tal manera de que Brodek pudiera estar mas cerca de la bebé. La pequeña poni rio alegre y estiro sus pequeños cascos hacia su padre. – ¿Quieres cargarla? –
– ¿Puedo? – la yegua rosa confirmo moviendo la cabeza y el terrenal verde toma en cascos a su hija mirándola con una sonrisa mientras la acariciaba un poco. – En verdad que es el mejor día de mi vida. –
– ¿Ves, Ven? Te dije que todo iría bien. – comento Fluttershy sonriéndole a su pegaso mientras este suspiraba a la vez que rodaba sus ojos acompañada de una sonrisa ante la falta de argumentos para contradecir algo.
– Me recuerda cuando nació Terra y Aqua, fue el mejor día de mi vida. – Ventus acerco sus cascos a sus hijos para acariciarlos. – Mejor dicho, aún lo es. –
A los pocos días del nacimiento de Diane, tanto Pinkie y la bebé salieron del hospital, se celebro la fiesta de bienvenida para la nueva integrante de la familia. En la fiesta se encontraban todos reunidos con sus respectivas parejas, se divertían y claro, también tenían cuidado de no sobrepasarse debido a que había bebés que cuidar.
La fiesta se extendió hasta la noche, y con los bebés dormidos tuvieron que bajar el volumen de la música e intentar hablar lo mas bajo posible para no despertarlos. Los bebés que se encontraban en la fiesta se habían quedado dormidos entre todos abrazados haciendo que los demás sintieran mucha ternura al verlos dormir. Mientras todos se encontraban distraídos con los bebés, cierto poni verde se escabullo fuera del lugar, aunque no paso desapercibido por cierto pegaso rojo quien noto cuando el poni verde salió.
Una vez el terrenal verde salió del lugar, se alejó un poco solo para sentarse y apreciar el cielo nocturno lleno de cientos de estrellas. A los pocos segundos un tarro cubrió su vista sorprendiéndolo, al darse cuenta de que se trataba de Ventus sonrió y tomó el tarro cuyo interior estaba lleno de cidra de manzana. El pegado rojo se sentó al lado suyo teniendo también en un casco un tarro de cidra.
– No deberías estar solo aquí afuera. – comentó Ventus mientras daba un pequeño sorbo a su bebida. – De hecho, ¿Por qué saliste? – ante la pregunta, el terrenal se mantuvo en silencio. – Vaya, sin respuesta –
– Ventus, he pensado sobre lo que hablamos hace tiempo. – ante lo dicho por Brodek. Ventus tomó una postura más seria y mantenía su vista al frente. –No soy necesario y he tenido esta vida desde mis 14, creo ya es tiempo de retirarme. –
– Necesario o no, Brodek, te ganaste el lugar cuando más necesitábamos ayuda, demostraste ser un Caballero Real digno del título. – comentó Ventus mientras volteaba a ver al terrenal seriamente. – Pero… si es tu decisión final, la respetaré –
– Es lo mejor para todos, después de todo hemos estado en paz desde hace mucho tiempo. – Brodek saco una insignia y la coloco al lado del pegado. – Dásela a alguien que en verdad sea digno de ese título. –
El terrenal dio un trago largo a su tarro bebiéndose el resto de la cidra, después se levantó y se disponía a entrar de nuevo a la fiesta. Ventus miró la insignia que dejó Brodek, dio un suspiro ligeramente triste, luego tomó la insignia para guardarla en uno de los bolsillos de su chaleco. El pegaso decidió regresar a la fiesta, una vez dentro algunos de los invitados se estaban despidiendo ya que era tarde y tenían labores el día siguiente.
El tiempo transcurrió como si de un parpadeo se tratara, pues habían pasado ya 6 años, Los gemelos Fast ya tenían 7 años y se encontraban cursando el segundo año de primaria. Mientras que, por otro lado, la hija de Brodek había cumplido años recientemente días atrás alcanzando la edad de 6 años.
Todo estaba tranquilo, Brodek estaba recostado en el sofá boca arriba mirando el techo mientras que al lado de él estaba un pequeño potrillo de al menos 5 años de edad, su nombre es Renji, era casi igual a su padre Brodek, lo que los diferenciaba era que el bebé tiene la crin y la cola de color negro con rosado oscuro en vez de verde. La tranquilidad del semental se vio afectada al escuchare que alguien tocaba la puerta de la casa. Con pocos ánimos se levanto del sofá y subió a su hijo a su lomo para después encaminarse a la puerta.
Cuando el semental abrió la puerta miro con algo de sorpresa de que se tratara de Ventus. Brodek suspiro desanimado después empezó a cerrar la puerta lentamente hasta que fue detenida por la pata del pegaso rojo.
– ¿Qué quieres Ventus? No es normal en ti que vengas de visita. – decía el terrestre verde tratando de cerrar la puerta, pero la fuerza del pegaso rojo era mayor por la que al poco tiempo se rindió de seguir intentándolo.
– Hoy me toco llevar a mis hijos a la escuela y recordé que es el primer día de escuela de Diane, así que porque no van juntos los potrillos – ante el comentario Brodek arqueo una ceja cuestionándose si era por eso o por algo más. Para sorpresa del terrestre verde su hija se sube encima suyo pidiendo que lo llevara a la escuela.
– Porfis, porfis, porfis, ¡Si…! – ante la insistencia de Diane, Brodek no tuvo mas remedio que aceptar la petición de su hija.
Ambos sementales se encaminaron a la escuela de Ponyville, ninguno de los dos hablaba con el otro siendo algo incomodo, por otro lado, los hijos de ellos platicaban en el camino tranquilamente. Terra y Aqua explicaban a Diane lo divertido que será estar los tres en la escuela y lo mucho que se divertirán durante el recreo. Sin darse cuenta los pequeños ponis, ya estaban en la entrada de la escuela siendo recibidos por su maestra. Los gemelos y Diane, bajaron de sus respectivos padres a la vez que se despedían de ellos.
– Pórtate bien, Diane. Y no te metas en problemas por lo que más quieras… – decía Brodek mientras acariciaba la crin de su hija despeinándola un poco. -De lo contrario tu madre me echaría la culpa a mi… de nuevo –
– ¡Papá! Me estas despeinando – la poni rosada se apartó de su padre para acomodarse la crin. – Yo no ocasiono problemas, ese eres tu y mi hermano Renji. –
Ventus se empezó a reír por el comentario de Diane, ganándose una mirada de molestia de Brodek. El pegaso se encogió de hombros manteniendo una sonrisa provocando que el poni verde se molestara más. Después de eso los pequeños se entraron a clases quedando ambos sementales solos. Brodek comenzó su camino de vuelta a casa, o al menos eso pensaba ya que Ventus detenía su paso.
– Al menos escucha lo que tengo que decir – Brodek relincho e hizo un gesto con su pata dando a entender que continuara hablando. – Tengo una misión para ti, ya que eres el mejor en moverte entre las sombras y fuera del sistema –
– Para eso esta Tennesse, después de todo, lo que se lo aprendí de él. – Ventus pensó sobre el comentario y en cierto punto tenía razón, pero lo que le pediría era por una razón muy simple.
– Mira, Brodek. Te lo pido a ti porque todo el mundo sabe que estar retirado y no sospecharían de ti. Tennesse, Ignos, Rockaid, los demas y yo, somos observados todo el tiempo. – el poni verde comenzó a caminar mientras negaba con la cabeza, dando a entender que no quería escuchar más. – Te conviene, después de todo, tiene que ver con el secuestro de Diane hace 4 años… –
Brodek se detuvo en seco al escuchar las palabras de Ventus, su rostro se inundo de ira y asombro pues aquel suceso que intento olvidar hizo que casi perdiera a su hija. El poni verde volteo a ver al pegaso y la ira que sentía era reflejada en los ojos del poni, pues si podía dar con los que tocaron a su pequeña, aceptaría tal misión solo para hacer que conocieran el peor sufrimiento que pudiera existir.
– Iré por mis cosas, en el camino… dame los detalles. – concluyo Brodek con tonalidad seria en su voz. Ventus sabia que era muy drástico haberle pedido esa misión al poni verde, pues sabia que cuando alguien lo hacia enojar mostraba una crueldad que era de temer.
Impulsado por la ira, Brodek se encamino a recoger sus viejas pertenencias guardadas en alguna parte cerca de Ponyville. Una vez Ventus dio los detalles de la misión el poni partido de inmediato, no sin antes pedirle al pegaso rojo que avisara a su esposa que estaría fuera una temporada por un asunto urgente.
