Capítulo 9
Habían pasado un par de días desde que Brodek se había ido de Ponyville. Diane estuvo algo deprimida porque sentía que en parte era su culpa que se fuera. Por otro lado, Terra trataba de animarla de alguna forma, tratando de sacar el tema de dónde empezar a vivir juntos, si en Canterlot o en Ponyville. A pesar de todo eso y el transcurso de los días, las cosas no cambiaban mucho, Diane trato de ocultar su depresión para ya no preocupar a quienes la rodean y aun así seguía siendo algo obvio.
El tiempo paso habiendo transcurrido ya un mes desde la partida de Brodek, era el cuarto mes de embarazo de Diane y tomo la decisión de ir a Canterlot para platicar con su antiguo jefe, ambos han tenido una relación de amistad a pesar de lo ocurrido ya hace tiempo atrás con el despido de ella que en parte fue de manera injusta por parte del príncipe Blueblood solo por haber perdido su caso y terminar obligado a comprometerse con la poni que lo demando además de tener que cuidar del bebé. Diane estaba interesada en preguntarle a su ex jefe como fue el embarazo de su esposa, ya que quería saber de varios ponis sobre el tema para tener una idea por lo que pasaría los siguientes meses que quedan. Después de eso platicaron sobre ver lo de mudarse a una nueva casa para ella, su novio y él bebe, comprar lo básico que necesitaría un bebé y planear la boda que sería después del nacimiento del bebé.
Poco después Diane decidido retirarse teniendo también en cuenta lo que Bob aconsejo. Antes de salir de la oficina su ex jefe se disculpó nuevamente con ella por haberla despedido e hizo la oferta de volver a contratarla si así lo quería después del nacimiento del bebé. Ella agradeció la oferta y comento que extrañaba trabajar en el despacho de abogados, luego de eso se retiró tranquilamente para volver a casa, en el camino recordó que ya no faltaba mucho para que Terra terminara su jornada del día en la guardia real, por lo tanto, se encamino hacia el castillo de Canterlot a esperarlo ya sea en la entrada o cerca del campo de entrenamiento. Al llegar al castillo pregunto a los guardias de la entrada si podía esperar al pegaso cerca del campo de entrenamiento, ellos accedieron amablemente siempre y cuando no se moviera del lugar.
Pasaron los minutos mientras esperaba tranquilamente sentada en una sección con césped, miraba al cielo a la vez que acariciaba suavemente su vientre, tenía una expresión seria y pensativa quería ver a su padre al menos para decir todo lo que sentía al respecto de lo que paso antes de su partida, pero sabía que eso no pasaría pronto y mucho menos sabía si iba a volver a verlo.
– ¿Diane? – la mencionada fijo la vista hacia la dirección de quien había dicho su nombre, se trataba de su hermano Renji. Este se había fugado un poco antes de su salida sin que nadie se diera cuenta, o al menos eso pensó antes de toparse con su hermana, así que sin más se acercó a ella y se sentó a su lado. – ¿No deberías estar en casa en vez de aquí? –
– Si, pero quería hablar con mi exjefe sobre el embarazo, entre otras cosas más. – ella explico lo acontecido en el despacho de abogados de Canterlot, omitió algunas cosas de poca importancia así que fue un resumen general de lo que hablo con su exjefe.
– Ya veo, ya veo. – expreso el semental a su vez que alzaba la vista para apreciar el cielo, poco después cerro los ojos y pensó un poco lo que conto su hermana. – Supongo no estaría mal que volvieras a trabajar. – Renji sabía que no podía tomar la decisión por su hermana así que sonrió como si nada a la vez que reía provocando que su hermana se molestara un poco, volteo a verla y acaricio su cabeza suavemente con su casco, – No importa que decisión tomes hermanita, seguro Terra, mamá, y todos los demás te apoyaran sea cual sea la opción que elijas. –
Diane quedo sorprendida ante la respuesta de su hermano, no recordaba cuanto había pasado de que dijera algo sensato desde hace ya varios años lo que provocó que riera divertida ante lo dicho por él dejándolo confundido. Ella se acercó a su hermano para recargarse en él y recostar su cabeza en su hombro, se sentía mejor ya que por un momento sintió que el peso que cargaba se aligeraba.
– Gracias Renji. – Diane sonrió alegre haciendo que su hermano también sonriera de igual forma. Ella beso la mejilla de él para luego abrazarlo sin razón aparente. – Se que todos han intentado animarme y les estoy agradecida por apoyarme en estos días. Había pensado que no sonreiría igual que antes por lo que paso a pesar de que mamá lo intento todo. –
– No te preocupes Diane. Mamá sabe bien por lo que pasas, después de todo ella lo ha dicho no sé cuántas veces de que papá se desaparecía por varios días preocupando a todo el mundo. – lo decía con cierto tono de sarcasmo a pesar de que no era mentira lo antes dicho. Luego correspondió el abrazo de su hermana y ambos rieron un poco recordando cada vez que Pinkie le echaba en cara a Brodek las veces que desaparecía cuando discutían por algo que no tenía nada que ver.
– ¿Sabes? ¿No te parece extraño que la tía Twilight nos haya dicho que mamá no ha cambiado casi nada desde que la conocen? – ante la interrogante Renji quedo pensativo para al final responder de forma indiferente.
– No lo sé, mamá siempre ha sido mamá. No me la imagino de otro modo. – ambos rieron alegres, pero dicha alegría termino para el semental verde al sentir recorrer un escalofrió por toda la espalda. Sentía que tenía a alguien detrás con intenciones no muy amigables y que probablemente su vida esté en peligro.
– Hola Diane. – la voz se oía familiar para ambos hermanos. Diane se inclinó un poco hacia atrás para ver quién era y devolvió el saludo. – Hola Renji… – al ser mencionado este último con un tono de voz serio y amenazante decidido ver quien lo llamaba, se trataba de su tío Ventus que se encontraba mirándolo bastante molesto y cruzado de cascos. – Dime soldado, ¿Creíste que podías escapar de tus labores sin que yo me diera cuenta? –
– ¡Tío Ven! Que alegría verte, ¿Cómo está la familia? – hablo Renji con la voz temblorosa esperando a evadir el tema y así no sufrir tanto. – ¡Huy! Mire la hora, creo que me esperan en algún lugar muy… muy lejos de ¡Aquí! – al decir lo último salió disparado a toda prisa alejándose de su tío sin mirar atrás.
– ¡Ha no, vuelve aquí! ¡Ni creas que te saldrás de esta, mocoso! – grito enojado el pegaso y salió volando en persecución de su sobrino. Diane observo la velocidad en la que ambos sementales se habían alejado, aunque ya sabía cómo terminaría todo.
Paso poco más de unos cuantos minutos después de lo ocurrido con su hermano y tío, para cuando se dio cuenta Terra ya había salido de su jornada y el pegaso se sorprendió al ver a su pareja esperándolo. Ambos se acercaron mutuamente para luego abrazarse y darse un pequeño beso en los labios, los dos sonrieron y empezaron a caminar de regreso a casa. Antes de tomar el tren a Ponyville decidieron llegar a comer algo, más que nada porque Diane tenía algo de antojo por alguna que otra cosilla que miraba en el camino, luego de eso se dirigieron finalmente al tren. Durante el camino ambos se mantenían en silencio, pero estaban abrazados. Cada vez que parecía que Diane se iba a dormir Terra la despertaba dándole un pequeño toque en la nariz.
– Ah, es cierto. Casi olvido decirte lo que escuche hoy. – menciono el pegaso llamando la atención de ella. Terra había sonreído con cierta alegría y procedió a decir lo que había escuchado durante sus horas de trabajo. – Escuche algunos guardias decir ciertos rumores sobre un poni verde caza recompensas. –
– ¡¿En serio?! – grito la yegua con alegría ya que podría tratarse de su padre. – Dime, dime. ¿Qué rumores escuchaste? –
–Bueno, uno de ellos y creo el más importante, es que subió a un barco en Las Pegasus – contesto el semental ante la interrogante de la yegua. – No sabría decirte hacia dónde. Dicen que iba tras un pirata infame –
Al escuchar eso, Diane se desanimó, pero luego sonrió un poco y se recostó sobre el hombro de su semental. Pocos minutos después el tren llego a Ponyville y ambos se propusieron a bajar tranquilamente. En eso, Diane miro a su hermano más pequeño, Darek.
– ¿Darek? ¿Qué haces aquí? – pregunto la poni rosada al ver a su hermano acercarse a ellos.
– Hola hermana, hola cuñado. Lo que pasa es que estaré fuera por un tiempo, hare algo de dinero ya que se me acabo el que tenía. – comentaba Darek sonriendo un poco. El a diferencia de su hermano Renji, decidió seguir los pasos de su padre como caza recompensas.
– Primero papá y ahora tú, ¿al menos volverás pronto? – ante la pregunta Darek quedo pensativo por unos cuantos segundos.
– Si, no te preocupes Diane, volveré en uno meses. – al decir eso Diane abrazo a su hermano.
– Está bien, cuídate mucho hermanito. – Darek correspondió el abrazo de su hermana para luego despedirse y subirse al tren.
Después de ver partir a Darek, Diane y Terra se dispusieron a ir a casa, o al menos eso pensaron ya que se toparon con Ventus y un pobre Renji inconsciente lleno de golpes.
– Creo que exageraste un poco con él, papá. – comento nervioso el joven pegaso. Su comentario provoco que su padre lo mirara seriamente.
– Mejor no digas nada Terra, o terminaras igual que él. – al decir eso Ventus, Terra rio brevemente notándose sus nervios y agito sus cascos delanteros dando a entender que no iba a comentar nada más, – Maldita sea, es igual a su padre o peor. –
– ¿Puede haber algo peor que mi padre? – comento Diane ante lo dicho por el pegaso rojo, lo que provoque que este último se quedara en duda para después omitir respuesta ante la pregunta.
– Solo diré que es una pregunta que no quiero saber su respuesta. – Terra y Diane se miraron mutuamente y rieron un poco, a lo que Ventus no puedo también reír un poco.
– ¡Ah! Es cierto. Terra, ocupo ir al hospital antes de ir a casa. – el pegaso mencionado se sorprendió un poco. – Lo que pasa es que tengo una revisión médica más tardecito. –
– Por lo del embarazo, ¿cierto? – la poni rosada asintió con la cabeza acompañada de una sonrisa.
– Bueno, llevare a tu hermano a casa de tu madre, Diane. – comento Ventus mientras levantaba al inconsciente de Renji sujetándolo de la crin.
Ventus se dispuso a llevar a Renji a casa, mientras que la joven pareja se dirija al hospital de Ponyville para la revisión de Diane. Tras unos cuantos minutos de caminata llegaron al hospital, fueron llevados a la sala de espera y una vez ahí esperaron pacientemente a ser llamados. Media hora después ambos fueron llamados, al llegar con el doctor pasaron a realizar un ultrasonido.
– Vaya, esto es interesante. – comento el doctor al ver el interior del vientre de Diane.
– ¿Interesante en qué sentido? – pregunto Terra quien no entendía del todo lo que miraba en el monitor.
– Bueno, lo que pasa es que no tendrán un bebe – al decir eso el doctor, Diane se hizo a la idea de lo que se refería. –Felicidades, tendrán un par de gemelos–
– ¡¿Escuchaste eso Terra?! – gritaba alegre la poni rosada y miraba a su semental con una gran sonrisa notándose un brillo inusual en sus ojos.
– Gemelos… ¡Eso es fantástico! – grito emocionado el pegaso y beso a su amada sorprendiéndola un poco. – ¿y que serán? ¿potrillos, potrillas, potrillo y potrilla? ¿Serán pegasos, o terrenales, o pegaso y terrenal? –
– Bueno, según lo que veo… – antes de que el doctor pudiera decir algo más Diane lo detuvo de seguir hablando.
– Doc. No hace falta que nos diga, quiero que sea sorpresa – Terra se sorprendió ante la respuesta de su yegua, luego rio un poco y se calmó ya que entendía lo que ella quería.
– Perdón Diane, no me esperaba que fueran gemelos – Diane tomo del casco a Terra mirándolo con una sonrisa dando a entender que no había razón de disculparse.
– A mí también me emociona que sean gemelos, Terra. Así que no te preocupes, ¿sí? – Terra acerco el casco de ella a su boca plantándole un beso diciendo todo con ese gesto.
– Entonces, si eso es todo nos vemos en dos meses señorita, recuerde tener cuidado con su alimentación y evite realizar actividades que requieran mucho esfuerzo físico. – el doctor guardo el equipo que utilizo y junto a Terra ayudo a la yegua a bajar de la cama.
– Comer bien y descasar mucho, sencillo. – Diane sonrió tranquilamente. El doctor la miro seriamente haciendo que ella se sintiera nerviosa. – ¿Qué? ¿tengo algo en la cara? –
– Por buena alimentación me refiero a no comer grandes cantidades de azúcar. – el doctor se cruza de cascos mientras la yegua se reía nerviosa. – Lo mismo le dije a su madre hace años y ni su padre pudo contenerla, afortunadamente todo salió bien en el embarazo. –
– No sé de qué me está hablando. – decía Diane mientras miraba a otro lado completamente sonrojada y apenada por lo mencionado por el doctor.
Sin darse cuenta, el dia más deseado para la joven pareja, había llegado. Terra se encontraba caminando en círculos entre ansioso y nervioso en la sala de espera del hospital. El pegaso se encontraba acompañado por sus padres Ventus y Fluttershy, también se encontraban Renji con ellos.
– Si sigues caminando asi terminaras haciendo un agujero en el suelo. – comento el terrenal verde con cierto tono de burla.
– Oh, disculpa por estar nervioso por mi yegua que se encuentra en labor de parto. – tanto Terra como Renji empezaron a discutir armando un alboroto en mitad de la sala.
– ¡Pueden callarse los dos! – grito Ventus ante la actitud de los jóvenes, los controlo al darles un golpe en la cabeza a ambos, logrando que la discusión de ambos jóvenes empeorara.
– Disculpa papa, es solo que estoy preocupado de que todo pueda salir mal... – se excusa Terra mientras miraba al suelo llevando consigo una cara de preocupación. Entonces Ventus se acerca a él y pone un casco sobre su hombro.
– No tienes nada de qué preocuparte, es Diane, es tan testaruda y obstinada como su padre, y si algo aprendí de él, es que nada se lo llevaría tan fácilmente – ante lo dicho por Ventus hizo que su hijo se tranquilizara, así ambos sonrieron.
El tiempo pasaba y pasaba, los minutos se volvían eternos por la espera. Terra quería ver a Diane lo antes posible, quería saber si estaba bien, si los bebes nacieron sanos. Esos y más pensamientos pasan por la cabeza del joven pegaso rojizo. De un momento a otro, el doctor llega e informa que todo ha salido de maravilla y que podían pasar a ver a la poni rosada. Los presentes se encaminaron a ver a Diane y a los recién nacidos.
Entre más se acercaba Terra hacia la habitación donde tienen a Diane más nervios sentía, su paso se volvía lento quedándose atrás del resto. Sin darse cuenta, termina a un costado de la puerta mientras los demás ya habían entrado. Estaba nervioso más de lo normal, pues al fin conocería a sus pequeños. Nueve meses de espera y el día por fin había llegado, solo estaba a un paso. Un solo paso que no podía dar, a intentaba darlo con todas sus fuerzas. Entonces, sintió un empujón que lo hizo dar ese paso, al voltear quedo sorprendido de quien se trataba y justo después Diane lo llamo haciendo que volteara a verla.
Entre los brazos de Diane estaban dos pequeños bultos, uno era cubierto por un manto azul y el otro de color rosa. Diane miraba con un par de lágrimas de alegría a su pegaso, mientras, con cuidado, hacia una seña con uno de sus cascos para que se acercara más a ella.
– Si no te mueves pronto pateare tu trasero hasta que llegues allá. – tanto Diane, como Ventus, Fluttershy y Renji se llevaron una sorpresa al reconocer aquella voz detrás de Terra. El pegaso rojizo fue empujado una segunda vez y detrás de él entro Brodek sonriente como si nada.
– Viniste... papá... – Diane sonrió de oreja a oreja, pues su alegría era tanta que apenas podía contenerla. Brodek paso a un lado de Terra y se acercó rápidamente a ella, al estar a su lado planto un beso en su frente y le sonrió.
– Tu madre me hubiera matado si me perdía este día. – comento el semental verde entre risas mientras su hijo le da la razón. – Bueno, ya cumplí con mi promesa, ahora creo que deberíamos dejar a la pareja tranquilos un rato, ¿no?. –
– Para venir de ti no es tan mala idea. – comento Ventus con un ligero toque de burla entre sus palabras.
Después de un par de segundos, Terra y Diane quedaron solos junto a los bebes. El pegaso se había acercado hasta con Diane y pudo ver el rostro de sus pequeños. El potro tiene el pelaje de un bello color rojizo oscuro, la melena era negra con un mechón de cabello del lado izquierdo de color amarillo oscuro. La potranca tiene el pelaje de un tono rosado ligeramente más oscuro que el de su madre y la melena mantenía el color y el mechón de cabello igual que su hermano.
– ¿Se te ocurre algún nombre para los bebes? – pregunto Terra mientras acaricia suavemente la cabeza de uno de los bebes. Diane quedo pensativa por un momento, luego sonrió y miro al pegaso.
– Serán Roxas y Namine, ¿te gustan los nombres? – decía la yegua rosada sonriente mientras esperaba la respuesta de su amado semental.
– Son perfectos. – el pegaso rojizo abrazo a su familia y planto un beso en la frente de Diane.
Ambos sonrieron y disfrutaban lo más que podían del momento que estaba pasando. Aún faltaba la fiesta de bienvenida organizada por Pinkie junto a la ayuda de sus amigas y amigos. Pero esa, amigos míos, es una historia para otro día.
