Bueno, los personajes no me pertenecen, si no a su creador Masashi Kishimoto.

Continuación de "Tonos de Frío"

La historia no se basará en el SasuHina para la continuación, si no en la guerra.

Advertencia: Hay mucho drama en el capítulo.


Capítulo 2.- Way Maker.

Un día, cuando saliera de esa celda, cuando sus brazos no estuvieran atados, ni su boca seca anhelante de agua.

Un día, cuando pudiera mantener sus ojos abiertos para algo más que mantener los jutsus que era forzado a realizar, cuando tuviera fuerza en su cuerpo, ese día…

− Te mataré – Susurró viendo la máscara con un solo ojo.

Obito le sonrió a Kabuto, que no pudo ver la sonrisa, mientras lo veía desplomarse en el suelo frío.

− ¿También quieres matarme?

El cabello castaño apenas se movió cuando Obito tomo el rostro del hombre con brusquedad, escuchando apenas un quejido en el cuerpo agonizante.

Casi rio al ver la escena.

El mejor ninja de la aldea del sonido, el que era leal a Orochimaru y que incluso estaba a su nivel, y el hermano del Kazekage, aquel experto en marionetas que era el encargado de la seguridad de la aldea. Ambos ninjas estaban bajó su poder, agonizando en una cela de esa fría cueva.

− El Zetsu blanco no volvió.

Obito miró tras él y asintió con la cabeza con lentitud.

− Supongo que la mocosa lo descubrió, ¿Atraparon a Itachi?

El hombre tras él negó con la cabeza.

− Konan y Kisame quiere ir en su búsqueda.

Obito asintió, pensando en la situación por un momento.

− Aun no es tiempo – Dijo viendo a Kabuto – Dentro de unas pocas semanas quebraremos a la alianza shinobi, no hay necesidad de apresurarse.

La persona salió sin hacer ruido.

Obito miró los dos cuerpos inconscientes con algo de molestia.

Eran muy molestos porque le recordaba todo lo que faltaba para que el mundo pudiera tener paz, lo mucho que faltaba para ese día se hacía cada vez más cercano, pero el seguía mirándolo como una meta a un muy largo alcance.

− A…

Escuchó el susurró en la celda, mirando con extrañeza los dos cuerpos.

− A…

Vio a Kankuro mover sus labios, pero no podía entender lo que decía, así que se acercó a él con calma, viéndolo fijamente.

− Ma…Má…

Obito soltó una carcajada mientras sostenía a Kankuro del cabello con fuerza, escuchando apenas el quejido que fue capaz de emitir.

− ¿De verdad llamas a tu madre? – Se burló dejando caer la cabeza de Kankuro – Sabiendo que amaba más al pelirrojo.

Se dio la vuelta con brusquedad, mientras veía de reojo al agonizante Kankuro balbuceando sobre su madre.

− Son estupideces – Murmuró azotando la puerta de la celda.

En este mundo cruel no había alguien a quien recurrir, todas las personas terminaban muriendo, las cosas crueles eran siempre inevitables, así como la miseria de la vida.

Él había sacrificado todo para brindarle al mundo una paz que fuera verdadera u duradera. Ver a alguien aferrándose a su vida de esa forma tan patética, mientras suplicaba la ayuda de quien ya llevaba décadas muerto, le hizo sentir más enojado de lo que ya estaba.

− Como si un muerto pudiera protegerte – Escupió caminando hacía el salón general del cuartel.

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Las situaciones cambiaban cada dos segundos.

Hinata miró de reojo a Sai hablar con Sakura con una forma muy precavida y silenciosa. Sabía que ambos no se toleraban, pero en medio de una guerra, los sentimientos inútiles como el rencor no servirían en un momento como ese.

Las cosas no habían ido para nada como lo habían planeado, las tropas fueron infiltradas, varios aliados les habían dado la espalda, e incluso llevaban 3 semanas sin saber nada de la esposa de Sai y su equipo.

Hinata suspiró viendo a Hoshizora al lado de Sai informándole algo. Ese ninja tan inexpresivo la hacía sentir incomoda por alguna razón.

− ¿Crees que todo esté bien? – Escuchó a Kiba tras ella.

Hinata negó levemente con la cabeza, mirando el rostro serio de Sai.

− ¿Esas personas que encontramos?

Shino asintió con calma, mirando un insecto en su mano.

− Eran cadáveres reanimados supongo que esa fue la razón por la que secuestraron a Kabuto.

Kiba miró una vez más a Sakura.

La pelirosa era extremadamente molesta cuando quería, era gritona y agresiva, pero desde que llegó a la comitiva se había comportado con mucha seriedad. No había gritado ni lanzado golpes, tampoco había perdido la paciencia, e incluso le hablaba cortésmente a Hinata.

Si incluso alguien como Sakura se comportaba de esa manera, significaba que las cosas iban realmente mal.

− ¡¿Qué dijiste?!

El gritó los sobresaltó, pero lo que los sobresaltó no fue el grito, si no de quien había venido. Hoshizora sostenía a Inoichi Yamanaka por el cuello del chaleco. Sai y Sakura no hacían nada para detenerlo, por el contrario, parecían querer ayudarlo a sujetarlo.

− ¿Qué pasa? – Pregunto Shino caminando hacia ellos.

Hoshizora lanzó a Inoichi al suelo con fuerza, sobresaltando aún más a los miembros de la comitiva.

− ¡Kiba, Shino, Hinata, prepárense para un rastreo!

Los tres asintieron ante la orden de Sakura que corrió hacía las tiendas gritando aún más cosas, con Sai corriendo hacia el lado contrario gritando aún más fuerte que la pelirosa.

Hinata vio a Hoshizora apretar sus puños hasta volverse blancos, dándole a Inoichi una aterradora mirada, que estaba segura que era casi como una maldición.

− Preparemos – Dijo Shino llamando su atención.

Hinata asintió con calma, corriendo junto a él con rapidez.

Al parecer las cosas se habían vuelto a complicar.

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Los papeles cayeron del escritorio apenas con un susurró. Shikamaru vio a Naruto ponerse blanco mientras Sasuke apretaba el escritorio hasta partir la madera. Él también se vio tentado a hacer lo mismo que Sasuke.

− Fue solo un error – Susurró Naruto sujetando su rostro.

Los errores eran necesarios en la vida, pero en medio de una guerra, el "error" que cometió Naruto junto a los líderes de algunos clanes, había costado ya demasiadas vidas.

− Tengo que regresar pronto – Se escuchó la voz femenina tras Shikamaru – Hemos logrado interceptar con éxito a algunas comitivas, pero no pudimos encontrar el rastro de las demás.

Shikamaru miró a la rubia alumna del Jinchuriki de 6 colas hablar con calma. Aún tenía un rostro pálido. Aunque no lo había aclarado, el moreno estaba seguro que fue después de vomitar luego de ver la primera comitiva que no pudieron salvar. Por cómo había descrito los cuerpos… No creía que una niña como ella estuviera lista para ver ese tipo de imagen.

− ¿Quién va con quién? – Preguntó Sasuke mirándola luego de un momento − ¿Van a ir por Kabuto? ¿Qué fue lo que pasó exactamente?

La rubia miró al suelo sin saber cómo proseguir. Las cosas fueron bastante caóticas luego de despertar del genjutsu y ver la cueva salpicada de sangre por todos lados.

− Ella salió del Genjutsu – Dijo con calma, evitando los detalles sangrientos – Nos dimos cuentas de las ordenes y de que esas cosas podían imitar a los demás, así que la investigación dio como resultado los lugares a atacar, entonces decidimos separarnos para rescatar al señor del modo sabio serpiente.

Sasuke se tomó la frente, sin imaginar que era lo que había pasado.

− ¿Entonces quien fue a dónde?

− Sensei y Uchiha˗San se dirigieron a la guarida de Akatsuki, nosotros nos uniremos a ellos cuando está situación este controlada.

− ¿Entonces la esposa de Sai está luchando sola contra los equipos de ataque? – Preguntó Shikamaru preocupado.

Hotaru apretó los labios sin saber cómo continuar.

− Ya que ellos son cadáveres… Sus ataques son muy efectivos.

Sasuke sintió que su rostro se ponía un poco azul al escuchar a la chica decir eso con calma. Él aún sentía escalofríos luego de recordar ese aterrador ataque que había arrastrado el alma de Orochimaru al infierno.

− ¿Por qué Uchiha Itachi no la apoyo? ¿No hubiera sido más fácil si hubieran acabado pronto y luego dirigirse a la guarida? – Preguntó Naruto.

Hotaru negó con la cabeza.

− Los muertos no pueden caer en un genjutsu y Uchiha˗San aún no recupera por completó su estado corporal, solo la atrasaría – Dijo con calma.

Shikamaru pensaba en la fuerza con la que fue conocido el hermano de Sasuke, y también como su mayor fortaleza siempre habían sido sus ojos.

Mientras Hotaru pensó en la conversación entre los dos morenos, donde la mujer le había aclarado a Uchiha Itachi que con ese tipo de cuerpo era inútil y que seguirla solo la atrasaría.

Aunque ella se había alegrado de poder separar a esos dos. Luego de que se despertó y vio la sangre en la cueva, su maestro fue a buscar al Uchiha. Ella se asustó al ver a la mujer convertirse en gelatina en el agua para recuperarse antes de salir limpia con una mirada molesta en su rostro. Cuando su maestro había intentado aliviar la tensión entre el grupo preguntándole a la morena como sabía que esa persona no era el Uchiha, ella había respondido simplemente que "No lo sabía". El hecho de que el Uchiha no refutará, sabiendo que no podía reclamar nada luego de no avisar sobre el genjutsu en él que obviamente no había caído…

− ¿Dónde está la guarida? – Preguntó Sasuke con calma.

Hotaru miró al moreno y le entregó un papel.

− Skiadrum˗San dijo que diría algo así y me pidió que le entregara esto.

Sasuke miró la nota con extrañeza. Cuando la abrió la arrugo con fuerza con algo de molestia. Esa niña era la única que podía irritarlo de esa manera.

"No hagas nada estúpido, sigue con tú misión"

− ¿Sabes que rumbo tomaron los otros grupos?

Hotaru negó con la cabeza.

− Se separaron en varias direcciones. Estamos siguiendo los grupos de la zona noroeste y suroeste – Dijo con calma.

− Nos encargaremos de las otras direcciones – Dijo Shikamaru con calma.

Hotaru asintió y dio una inclinación.

− Entonces me retiro.

La rubia no se detuvo a observar a Naruto ni a nadie más presente en el lugar. Lo que había visto no podía solo ser descrito como un "error".

− Ya avisaron a Sai – Dijo Shikamaru – Está organizando al equipo de búsqueda – Miró a Sasuke – Hyuga Neji fue dado de alta.

− Correcto – Dijo Sasuke con calma saliendo de la oficina.

Shikamaru miró a Naruto, que se había recuperado de la impresión inicial a la que fue expuesto con las palabras de Hotaru.

− Llama a la abuela Tsunade – Dijo mientras se levantaba y se dirigía a la sala de comunicaciones – Dile que venga en cuanto pueda.

Shikamaru asintió con calma, viendo al rubio salir antes de dar un suspiro frustrado mientras veía la aldea por la ventana. Las cosas que creyó que no podía ser peor que antes, estaban complicándose aún más.

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Hinata se sentía nerviosa con la mirada del ninja de Raíz. Hoshizora era usualmente muy inexpresivo, pero en esos momentos veía al equipo de rastreo con mucha desesperación en su rostro, al igual que el resto de miembros de Raíz en la comitiva.

− Esto…

Se detuvo al ver los cuerpos. Kiba y Shino continuaron caminando para detectar el olor, tratando de olvidar la imagen ante sus ojos.

Ese era el trabajo de explosivos y ataques a larga distancia.

− Fue una emboscada – Dijo Kiba mirando a Hinata – Busca sobrevivientes.

Hinata asintió activando el Byakugan, desactivándolo solo unos segundos después con una expresión de horror en el rostro. Negó levemente con la cabeza mientras miraba en dirección a Sai.

El moreno se sujetó la frente, queriendo olvidar lo que veían sus ojos.

− Era el equipo Gamma – Dijo Sakura después de revisar uno de los cadáveres – Los demás deberían estar cerca, tal vez estemos a tiempo.

Sai asintió rápidamente ordenando dirigir el equipo.

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Se detuvo a tomar aire, mirando el largo camino que aún faltaba por recorrer. Su compañero se detuvo junto a él solo por cortesía.

− Aún falta mucho – Aclaro Itachi tratando de respirar correctamente.

Cerró los ojos con frustración, ni siquiera cuando estaba enfermo había batallado tanto para mantener el ritmo en una misión. Aunque Kabuto le había explicado la diferencia entre su cuerpo enfermo y su cuerpo en recuperación, no pudo evitar la desesperación al saber que tantas personas inocentes estaban muriendo en ese instante.

− ¿De verdad querías matarla?

Itachi miró a Utakata y desvío la mirada.

Aunque la mocosa tampoco podía alegar nada, ella había cortado la garganta del Zetsu que aún mantenía su imagen, sin un solo rastro de remordimiento, sin siquiera saber o pretender que no era él quien intentaba dañarla.

Se sonrojo levemente al recordar la imagen de la chica rearmando su cuerpo de agua al salir del rio, con su ropa mojada cubriendo su cuerpo que no dejaba mucho a la imaginación, así como su mirada fría y molesta, que le indicaba que no tendría remordimientos en matarlo si lo consideraba necesario.

− No exactamente – Dijo Itachi mirando el camino – Pero no creo que a ella le importe.

Ukataka asintió con calma, viendo el largo camino que aún tenían por recorrer.

− No llegaremos a tiempo, ¿Cierto?

Itachi apretó los puños negando con la cabeza. Incluso si lograban llegar al día siguiente, lo cual era poco probable, el daño de las comitivas era demasiado grande como para reponerse. Además de que Madara debería haber copiado el Jutsu de Kabuto en caso de que este huyera o muriera.

Rescatar a Kabuto solo les daría una leve ventaja para reponerse del duro golpe que les había dado Akatsuki.

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Obito miró con calma a los hombres frente a él, mientras sonreía tras su máscara.

− ¿Creen que lograran ganar?

El líder de los hombres se puso de pie, mirando con ferocidad al hombre de la máscara.

− ¡No dejaremos que esos shinobis se salgan con la suya!

Obito asintió lentamente, analizando al grupo de samuráis renegados, que fueron vencidos por los shinobis, aquellos que hasta el honor de la muerte les fue arrebatado por las aldeas uno a uno.

− Quisiera escuchar sus motivos – Dijo Obito con calma.

El líder de los hombres expresó furia en su mirada mientras miraba a Obito.

− Toda nuestra identidad, nuestras tierras y nuestro honor, todo nos fue arrebatado por los shinobis, ¡Queremos hacerles pagar por todo eso!

Obitó asintió con calma.

− Pero… ¿No son los shinobis más fuertes que ustedes?

El líder negó rápidamente con la cabeza.

− Sin su famoso chakra, no son nada para nosotros.

El hombre de la máscara sonrió complacido mientras le lanzaba una pequeña caja al líder de los samuráis. El aparato que les daría el tiempo suficiente para preparar un ataque en contra de los shinobis.

− Hay una condición – Dijo Obito con calma.

Los hombres lo vieron con calma y asintieron con la cabeza.

− Haremos lo posible por cumplirla.

Obito asintió caminando hacia ellos.

− Verán a una mocosa con parche y un ojo azul, estará con un hombre de cabello marrón cubriendo su ojo izquierdo, tiene un soplador de burbujas – Obito señalo hacía los samuráis − A ellos los quiero vivos.

Los hombres asintieron con calma.

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Se preguntó cuánto tiempo podrían resistir así. Sin comida y apenas bebiendo algo de agua, escapando de las explosiones y los kunais envenados que lanzaban sus enemigos hacía ellos.

Las trincheras estaban llenas de hombres desesperados que no pudieron seguir corriendo por falta de fuerza al no haber comido por varios días. También estaban los cuerpos congelados, sin abrigo adecuado habían sucumbido al frio.

Esas últimas semanas habían vivido en un completo infierno. La nieve había vuelto todo irreconocible, de forma que no sabía siquiera donde estaban. ¿Era este el primer punto de encuentro? ¿Habría cerca un arroyo? ¿Qué bosque se suponía que era este?

Cerró los ojos unos momentos, mirando al líder de escuadrón tratando de tranquilizar a sus compañeros.

− Lo sabremos cuando se despeje el cielo…

− Tranquilos, lo sabremos al llegar al río….

− Con un poco de suerte podremos escondernos entre la nieve…

− Alguien por favor contacte a los Kages, que les informen que necesitamos refuerzos.

− Este no es el lugar en el que deberíamos estar, pero es tan bueno como cualquier otro…

Pero sus palabras habían dejado de tener efecto hacía ya bastante tiempo, porque sabían que los refuerzos no llegarían, por qué el hambre cala más que cualquier ideal en medio de esa guerra.

¿Qué importaban si eso era una derrota?

A la mierda la victoria, la estúpida y fría guerra que nadie se había tomado el tiempo de explicarles.

¡Que viva Akatsuki! ¡Que viva Madara si con eso terminaba todo ese sufrimiento!

Si con eso lograban que acabara la muerte fría entre la nieve, los cuerpos destrozados con las entrañas de fuera, los huesos machacados y los estómagos vacíos de alimentos pero estallados por explosivos y desgarrados por espadas y kunais.

Que alguien por favor detuviera los dedos paralizados y congelados, los ataques sorpresa, los jóvenes destrozados y todas las mentes inocentes que habían sido llevadas a la locura.

Si tan solo alguien por favor, llegaba a ellos para darles aunque sea una esperanza.

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Revisó los documentos, uno a uno durante toda la noche.

Tsunade había acordado cubrirlo mientras él salía a las filas enemigas para tratar de equilibrar la balanza de la batalla. Apretó los puños con fuerza, sintiendo el peso de cada decisión que había tomado hasta ese momento.

Solo había sido un simple error, una distracción que podía incluso influir en el resultado de la guerra. Cuando Inoichi le notificó el cambio de dirección según las ordenes de las comitivas no le tomo importancia ni lo verifico.

Él creyó que era algún otro Kage desviando las tropas para evitar encontrarse con miembros de Akatsuki.

Pero no había sido ese el caso.

Las tropas se habían dirigido a una trampa tras otra solo por no confirmar con los demás si habían sido sus órdenes.

− ¿Estás bien?

Naruto miró a Jiraiya y negó con la cabeza.

− Sabes que no – Murmuró mirando los papeles con enojo – Creo que se me a echo costumbre fallar.

El hombre tomó el hombro de Naruto como muestra de apoyo.

Era una guerra que Akatsuki llevaba años planeando, era lógico que tuvieran una clara ventaja sobre las aldeas que apenas habían decidido partir hacía la guerra después de tiempo y antes de prepararse.

La guerra no era solo una pelea al azar, Akatsuki lo había planeado bien.

− ¿Qué harás?

Naruto miró los papeles una vez más, para después ver a su maestro.

− Iré a la guerra, no puedo hacer nada más.

Jiraiya asintió con calma, sabiendo que esa era la única decisión que el rubio se pudo permitir.

Aun no sabían cuántos hombres habían perdido en la batalla, pero el número sin duda sería alto.

− Iremos con la mejor de las suertes – Dijo el hombre tratando de animarlo.

Naruto solo asintió levemente.

Aunque había soñado desde niño con el puesto de Hokage, ciertamente ese puesto le quedaba muy grande en esos momentos. Cada decisión que tomara, afectaría a todas las tropas y a toda la alianza. Con eso en mente no pudo si no sentir toda la presión sobre él.

No quería causar más muertes.

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Sai había alargado su mano hacía Hoshizora, pero no pudo retenerlo.

Con molestia y un nudo en la garganta vio al hombre correr entre las explosiones y las espadas enemigas. Sin intención de dar un paso atrás, corrió hacía él con rapidez, siendo seguido por el resto de la comitiva.

Vio a los ninjas luchar y sacar a los heridos, de un momento a otro incluso lo alegro escuchar el habitual sonido de ataque de Sakura y como se rompía el suelo. Sin embargo no pudieron avanzar más que unos cuantos metros.

El fuego estaba por la mitad del bosque, también los gritos agonizantes de los que fueron sus amigos y subordinados. Corrió entre el fuego con ayuda de Shino, mientras sacaban a sus hombres uno a uno, lamentando el estado en el que estaban, pero sin tiempo para lamentarse.

Esa era la última dirección que podían tomar.

Era el último campamento, y era el único que contaba con sobrevivientes.

− ¡Repliéguense hacía la zona de reunión y lleven a los sobrevivientes con ustedes! – Gritó Sai con fuerza.

Vio a sus compañeros alejarse con los hombres a cuestas, lamentando no poder entrar más entre el fuego abrazador que consumía el bosque. Se asustó levemente al ver a Hoshizora salir de entre el fuego, parte de su cabello estaba quemado, y en sus brazos y espalda había varios de sus compañeros.

No se detuvo a preguntar, simplemente tomó a los hombres con los que pudo ayudar y se retiró del fuego. Hinata le indico con la mirada que ya no había más sobrevivientes, por lo que dieron pasó atrás y corrieron lejos del fuego, para poder ayudar a los hombres heridos.

Sai vio de reojo a Ryu en los brazos de Sai. El hombre estaba en mal estado, tanto como sus compañeros.

También pudo distinguir el trato delicado que Hoshizora le dio, pero no dijo nada al respecto mientras seguían corriendo, esperando estar a salvo en el campamento por al menos unas horas.

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− ¿Entonces Kankuro está probablemente en el mismo lugar que Kabuto?

Temari asintió con calma, viendo a Gaara sujetarse la frente.

− Naruto quiere saber si queremos participar en esa misión, pero parece que solo lo pregunta por cortesía.

Gaara asintió lentamente. Con todo lo que había pasado en los campamentos y las tropas, sería imprudente que él o Temari se movieran en busca de su hermano, pero Naruto tampoco podía no informarles, después de todo era de su hermano de quien estaban hablando.

− Dile que esperamos atentamente noticias – Dijo el pelirrojo viendo a Temari – Y que en cuanto la situación este controlada nos moveremos para alcanzar al equipo.

Temari asintió saliendo de la tienda, mirando el rostro preocupado de su hermano.

Ella también estaba preocupada por su hermano, pero no podía hacer nada para remediarlo, salvó confiar en alguien más para rescatarlo.

Por primera vez sintió que no estaba preparada para la guerra, que habían sido imprudentes al no analizar todo lo que Akatsuki llevaba tiempo preparando. Esa no era solo una batalla entre ninjas, era una batalla contra la muerte y más tropas de las que se hubieran imaginado.

− Por favor sigue vivo – Susurró la rubia caminando hacía el área de comunicaciones – Kankuro debes regresar a casa por favor.

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Aunque el ambiente era tranquilo, sabía que no podía haber peor situación en ese momento.

Sai apretaba y aflojaba los puños para mantenerse en calma, después de ver todo lo que Akatsuki le había hecho a sus hombres.

Cuerpos destrozados y hambrientos, no sabía cómo podían continuar después de eso. Muchos, pero no los suficientes, tendrían que regresar a la aldea para descansar y reponer fuerzas. Una gran parte de las tropas habían sido acabadas por Akatsuki en solo 3 semanas.

− ¡Heridos entrando!

Sai se sobresaltó ante ese grito, viendo a la rubia alumna del Jinchurinki de 6 colas entrar al campamento acompañada de varios heridos, así como a su esposa, que venía cargando a más heridos. Se levantó sobresaltado caminando hacia ella, que le hizo un gesto con la mano, señalando tras ella a un gran número de hombres que necesitaban atención médica.

Se olvidó por un momento de todo lo que había pasado, de su angustia al creer que estaba herida y se concentró en dar órdenes a todos a su alrededor, tratando de hacer lo más posible por todos los heridos. Al menos esas dos chicas habían tenido mucho más suerte que él.

Ayudo a poner las y a mover algunos heridos que no estaban tan graves. Atento a todo eso, apenas fue consciente de su esposa dándole una tienda a Hoshizora y Ryu, después de ver al hombre sostener la mano de su camarada.

− Lleva así 3 días – Le susurró Sakura cerrando la tienda – Le ayude a redactar una carta pero… No creo que dure más de unas horas.

La morena se tomó la frente, no queriendo imaginar la tortura para esos dos hombres, uno agonizando por 3 días, sabiendo que iba a morir, y el otro viendo a su gran amor morir en sus brazos.

− ¿Estás bien?

Sky se sobresaltó levemente por la pregunta de Sakura y asintió levemente con la cabeza, mirando a los hombres heridos a su alrededor.

Sakura también asintió antes de moverse entre los heridos. Ella miró la tienda por unos minutos, siendo capaz de escuchar el último aliento de Ryu en la tienda. Hoshizora no salió después de eso, pero sabía que no lo haría.

Hotaru le llevó agua y le empezó a explicar la nueva información que tenían. La morena solo asentía con calma sin prestar mucha atención. Después de esa noche ambas tenían que volver a partir para encontrarse con el resto de su equipo en su misión casi suicida de salvar a Kabuto.

− ¿Estás bien?

La morena giró ante la voz de Sai, que se veía tan exhausto como ella.

Sin saber que más hacer, avanzó los pasos que los separaban y lo abrazó con fuerza, queriendo sacar de su mente la imagen de las personas que no pudieron salvar. Sai le devolvió el abrazo con fuerza, sintiendo que su corazón por fin podía estar un momento en paz después de todo lo que había sucedido.

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"Esta carta te llega en manos de Hoshizora. No debó ni mencionarlo, tú ya lo conoces, este amigo mío y viejo camarada, hemos cruzado en muchas ocasiones juntos por las puertas del infierno. No te asustes por su aspecto al volver de la guerra, esas quemaduras fueron solo por intentar salvarme. Sabes tan bien como yo que es un hombre muy bueno y afectuoso, sus bromas me han mantenido cuerdo en momentos difíciles, sus manos me han reconfortado cuando tenía miedo, sus brazos me han transportado cuando estaba herido y exhausto. Por favor, trátalo siempre como un miembro más de nuestra pequeña familia. Es una persona leal y sincera, nunca ha existido hombre más excelente y será para nuestra hija un mejor padre de lo que yo fui.

Querida esposa, vine está guerra sabiendo lo que defendía y la dejo tan agotado que me alegro de morir. No quiero que estés triste, siempre habrá alguien que defienda nuestra aldea, alguien que pondrá fin a esta guerra.

Realmente las amo, con todo mi corazón, así que perdónenme por no poder estar a su lado por más tiempo. Vivan sanas y felices por siempre."


Y fin, por ahora.

Y este es el segundo capítulo.

El titulo está inspirado en un cover de Daniel Jang del mismo nombre, por si gustan escucharlo, realmente queda con el capítulo.

Me tardé un poco en escribirlo porque no sabía cómo abordar la temática de la guerra. La guerra es fría y cruel, no como la dibujo Kishimoto, y quería dar esa sensación. Un grupo que lo planeo por tantos años en el manga fue derrotado casi de inmediato, así que quería cambiar ese desarrollo.

Siento que tal vez quedó muy dramático pero también creo que es parte de la temática, no todos los buenos sobreviven y no todos los malos se tienen que pasar al lado bueno.

Un especial agradecimiento a quienes agregaron la historia a favoritos, así como a Soldemedialuna − ChiChi-San34 − Gab − Jana Boscastel − Milo − Marys por tomarse el tiempo para comentar, Muchas Gracias!

Espero les haya gustado y me digan que les parecío.

Sin más por el momento, Juds fuera.