Aquella noche apenas comenzaba, Adora no perdió el tiempo y simplemente abrazó a Catra por la cintura, sus labios se sentían bien, su lengua se movía maravillosamente, tan maravillosamente que todo el fuego que había intentado aplacar mientras estuvo en el baño revivió como un incendio abrasador, quemándolo todo hasta reducirlo a cenizas.

Catra se separó con dificultad de la rubia, pero ya no quería estar en ese lugar, ya sentía ciertas miradas pervertidas a su alrededor, por lo que había llegado el momento de irse. Agarró de la mano a Adora para llevarla afuera, no sin antes despedirse de su hermano, quien le dijo adiós con un gesto con la mano, sonriendo, lo cual hizo pensar a la rubia en su teoría de que ambos eran swinger, lo que la hizo tragar saliva.

La morena tomó un taxi de los muchos que esperaban fuera de la salsoteca, al parecer conocía al conductor, quien la saludó y le preguntó cómo estaba. Catra charló alegremente con él los 5 minutos que duró el viaje, pero Adora parecía extrañamente callada. La morena notó aún más su incomodidad una vez que estuvieron en su departamento, lo cual le parecía bastante extraño.

—Adora, ¿te sientes bien? Te noto incómoda. Puedes decirme lo que sea.

Adora se llevó una mano a la nuca, no sabía cómo plantear el problema.

—Catra, tu sabes que soy lesbiana, ¿verdad?

La morena se rio suavemente, quizás con qué le salía ahora, pensó.

—Claro que lo sé, se te nota bastante, te diré.

—Bueno, es que no sé muy bien cómo es lo tuyo con Melog, pero si son swinger o algo así prefiero que me lo digas ahora porque…

—Espera, ¿qué acabas de decir? ¿Qué tiene que ver Melog?

Adora suspiró y tomó aire antes de hablar, se sentía más nerviosa de lo normal.

—Que al principio no quería meterme entre ustedes dos, pero al parecer tienen una relación abierta o son swinger, pero yo no puedo con algo así, soy monógama, ¿me entiendes? Yo…

—Adora, Melog y yo no somos swinger ni estamos en una relación abierta porque somos hermanos.

Adora palideció. Hermanos, la palabra resonaba en su mente. Melog no era su pareja, Catra estaba soltera.

Y así como la calentura puede subir rápido, puede esfumarse con la misma rapidez. Eso fue lo que le pasó a Catra, quien se puso a reír a carcajadas.

—Así que creías que éramos pareja, eso explica muchas cosas. Eres una idiota Adora. Y ahora me confirmaste que no eres una acosadora, porque si buscas en google te van a aparecer muchas noticias de mí y mi hermano ganando competencias.

Adora estaba sonrojada, y completamente enmudecida. Sus palabras habían arruinado el ambiente, tenía muchas ganas de largarse de ahí. Se aclaró la garganta para poder al menos articular algunas palabras.

—Yo creo… creo que mejor me voy.

—Sí, creo que es lo mejor —contestó Catra, con cierta decepción, la noche no había terminado como esperaba.

Adora se retiró con cierto pesar, se sentía muy avergonzada por lo que había sucedido, había asumido cosas que no eran y gracias a eso todo se había vuelto raro y no tenía idea de cómo arreglarlo. Se devolvió caminando a la salsoteca, que por suerte aquella noche cerraba tarde, tomó su bicicleta y pedaleó lo más rápido que pudo hasta su casa.

Una vez acostada en su cama, se acordó de Scorpia. Quizás ella sabía desde hace rato que eran hermanos y no se lo había dicho, después de todo, ella sí había averiguado sobre ellos dos. Así que sin más rodeos abrió whatsapp y le preguntó.

—Scorpia, ¿tú sabías que Catra y Melog eran hermanos?

—¿Por qué, por fin te diste cuenta que lo son?

—¿Es en serio? Me escuchaste hablar de Catra todo este tiempo, ¿y no pudiste decírmelo?

—Adora, sólo bastaba con que revisaras su Instagram para saberlo, o meterte a google.

—Pensé que éramos amigas.

—Lo somos, por eso te hice esta broma cruel.

Adora no sabía cómo lidiar con la frustración que sentía en ese momento, así que se descargó en Scorpia, a la que terminó insultando en una conversación que poco a poco fue subiendo de tono. Se durmió con un sabor amargo en la boca.

Al día siguiente, decidió ir al gimnasio a entrenar. Llevó una botella de agua y otra de un batido de proteína. Desgastar su cuerpo mientras escuchaba música a todo volumen en sus audífonos le parecía la mejor manera de evadirlo todo. Se topó con Mermista y Seahawk, quienes la saludaron pero ella los ignoró, no porque fuera maleducada, sino porque simplemente no los vio, su mente estaba en otra. Ellos se dieron cuenta que probablemente quería estar sola así que la dejaron en paz.

Adora comenzó a hacer dominadas en la barra, concentrada en la música, hasta que de pronto saltó una canción, llamada Bailar, que le hizo pensar en Catra. La noche anterior, además de hacer el ridículo, había sido una cobarde. En vez de haber huido, debió haberse quedado ahí, superar su vergüenza riéndose de sí misma, y haber pasado una noche maravillosa con la morena. Ahora todo se había vuelto raro y no sabía cómo diablos hablarle, después de todo era ella la que había metido la pata, no Catra.

También estaba su pelea con Scorpia, claramente entendía por qué le había hecho la broma, ella tampoco era una santa, le había jugado muchas bromas pesadas a Scorpia, sin embargo no era capaz de dejarlo pasar, seguía enojada con ella a pesar de que se había pasado un poco con los insultos que le dijo, incluso le mandó audios llenos de odio. Tampoco estaba bien haberse descargado en su amiga, por una morena sexy que hacía poco conocía.

Decidió dejar la barra por un rato, e ir a la sala de boxeo. Sacó sus vendas y comenzó a golpear el saco, intentando canalizar toda esa frustración e ira, porque luego debía arreglar el desastre que había hecho. Por alguna razón pensó en su madre, Mara, ella siempre había sido amable con los demás, incluso cuando estaba enfadada. Adora supo que estaría decepcionada de su actitud, sobre todo hacia Scorpia.

Suspiró, ya se había calmado gracias al ejercicio intenso, por lo que se fue a las duchas. Se sintió renovada completamente, incluso se sintió optimista. Pero todo se fue por la borda cuando miró su teléfono, no sabía aún como iniciar una conversación con Catra. Usualmente era fluida, pero como la noche anterior estuvieron juntas después de la clase de salsa, no hubo ninguna conversación, y lo último en la conversación era un meme que había enviado Catra.

Tragó saliva. Eso quería decir que ella debía iniciar la conversación de nuevo. Por alguna razón, su mente recordó la noche anterior, en cómo bailaba Catra, cómo la había provocado y… cómo sabían sus labios. Deseó en ese momento besarla de nuevo, tenerla cerca y oler su perfume, hasta que cayó en la cuenta de que estaba fantaseando demasiado y sacudió la cabeza.

Decidió salir a pasear un rato en bicicleta, eso siempre le despejaba la cabeza y además se le ocurrían buenas ideas. Pero cuando salía del gimnasio, se topó con Scorpia, que iba a buscar algo que había olvidado. Adora sintió todo su rencor florecer de nuevo y no la saludó, mirando hacia otro lado de manera infantil. Su amiga decidió pasar de largo e ignorarla por el momento, no quería armar una escena ahí en su lugar de trabajo.

La rubia se subió lo más pronto que pudo en su bicicleta, y pedaleó lo más rápido que pudo para alejarse del gimnasio lo más pronto posible. A pesar de que sabía que se estaba comportando de forma infantil, aún no estaba lista para perdonar a Scorpia. Se sumió en sus pensamientos mientras sentía el viento sobre su cara, le gustaba mucho esa sensación de libertad que le brindaba la bicicleta.

Entonces, notó que se sentía de la misma manera cuando estaba con Catra, o más bien cuando hablaba con ella, ya que no se veían demasiado. Adora pensó que deberían verse más, así que se detuvo, miró a todos lados, sacó su teléfono sonriendo y abrió whatsapp.

—Hey, Catra, ¿quieres salir mañana conmigo? —escribió con rapidez. Luego, emocionada aún, guardó su teléfono para pedalear de vuelta a su casa, no quería darse la oportunidad de arrepentirse y borrar el mensaje.