El viernes había llegado al fin, y Adora tuvo el día su cabeza en otra parte. No estuvo muy presente en su trabajo, varias veces le gritaron por estar soñando despierta, pero a ella no le importaba. Lo único fructífero que hizo en el día fue reconciliarse definitivamente con Scorpia, quien se disculpó y todo quedó olvidado con un fuerte abrazo de ambas. Sin embargo, como había recibido la invitación directamente de Catra, no podía ir con alguien más como apoyo emocional, por lo que estaba algo nerviosa.
Además, no había hablado mucho con Catra, ya que estaba ocupada con su propio evento. Decidió que esta vez no iría en bicicleta, por si se le ocurría la mala idea de tomar alcohol. Catra le dijo que todo comenzaba a las 9 de la noche, por lo que llegó una media hora después, para no ser la primera en llegar. Cuando por fin llegó a la salsoteca, se dio cuenta que era un evento con entrada, y ella no la había comprado.
Sacó su teléfono con rapidez y le escribió a Catra, ya que no sabía qué más hacer. El problema era que quizás no leyera sus mensajes, porque probablemente estaba atendiendo a sus invitados o algo así. Suspiró. Estaba tan en las nubes que no pensó en que tal vez el evento era pagando entrada. Para su suerte, Melog estaba por entrar a la salsoteca cuando la vio de pie al lado de un poste de luz.
Al despedirse, Catra le dio un beso en la mejilla a Adora con toda la intención del mundo de descolocarla.
—Te espero el viernes —le susurró.
—Nos vemos —murmuró Adora, Catra había logrado su cometido.
La rubia se llevó una mano a la mejilla, ¿era idea suya o estaba ardiendo? Estar con Catra era una montaña rusa de emociones, además, esa clase con ella la había dejado algo excitada. Se mordió la mano sin quererlo, ya estaba deseando que fuera viernes.
—¿Adora? Supe que Catra te invitó, pero veo que no te pasó una entrada ni nada. Ven conmigo, entremos.
—Oh, gracias Melog, me salvaste la vida.
—No es nada.
Adora se sentía algo incómoda con su presencia, ya que había pensado en algún momento que él tenía una relación con su hermana. Por suerte no tuvo que estar mucho tiempo junto a él, ya que al entrar él pareció desvanecerse por completo, así que comenzó a buscar con la mirada a Catra. La encontró en un rincón de la salsoteca, charlando y riendo con una amiga. Al verla reír, su corazón dio un pequeño vuelco, le gustaba demasiado verla sonreír.
Catra sintió que la observaba al parecer, porque giró la cabeza para encontrarse directamente con los ojos de Adora. La rubia observó que se volvió más seria por un segundo, y le dio algo de vergüenza ser observada por la morena. Ese día Adora había decidido pasar a su casa a cambiarse de ropa, estaba usando unos jeans negros, con una blusa blanca y una chaqueta de cuero negro ajustada. Aunque con ese look se creía toda una badass, lo cierto era que ella misma sabía que no podía ser ruda, sólo aparentarlo.
Catra caminó hacia ella siendo seguida de cerca por su amiga, pero Adora no distinguía bien al resto, sólo era capaz de ver a la morena caminar hacia ella, lo que le hizo despertar sus nervios.
—Hey, Adora, llegaste.
—Eh, sí, espero no haber llegado tan temprano. Melog me ayudó a entrar.
—Oh, cierto, la entrada, olvidé darte una, perdóname. Te presento a Mary, es una amiga que vino de Brasil a visitarme.
—Mucho gusto —dijo la chica besando en la mejilla a Adora —las dejo un momento, tengo que hablar con Susy.
—Claro —dijo Catra. Miró de reojo a Adora, realmente le hacía difícil el no querer arrancarle la ropa ahí mismo, ¿por qué la rubia tenía ese efecto sobre ella?
—Espero no haber llegado muy temprano —la rubia no sabía qué más decir. La morena no usaba un vestido esa noche, sino una minifalda de jeans y una camiseta sin mangas que resaltaba su busto en cierta manera, sus ojos querían desviarse a su escote con desesperación.
—Llegaste justo a tiempo, pronto se harán las demostraciones. Lo mejor de esto es que Melog hará de animador, por fin podré descansar —suspiró Catra, estirando sus brazos hacia atrás, captando la atención de Adora, que no pudo evitar mirar sus pechos. La rubia tragó saliva, no sabía qué hacer, sólo llevaba 5 minutos en esa salsoteca y ya estaba caliente.
—Me alegro que puedas descansar —murmuró Adora. Catra no pudo escucharla, por lo que se acercó más a ella, preguntándole que le había dicho. Al acercarse, sus pechos chocaron contra el brazo de Adora, que se puso más nerviosa.
Casi corriendo, le contestó que necesitaba un trago, así que se dirigió a la barra. Catra la siguió divertida. No había demasiada gente en el lugar todavía, así que podía jugar un poco con la rubia. Adora pidió una cerveza, era un trago que sí podía manejar, en ese momento tenía demasiada sed. Mientras esperaba al bartender, unos brazos la rodearon por atrás, y vio las manos de Catra apoyadas contra la mesa de la barra, acorralándola.
—Cualquiera diría que estás huyendo de mí, Adora. Te aseguro que no muerdo, no a menos que quieras que lo haga —le dijo al oído en un tono bastante sensual. Adora se quedó muy quieta, como si quedándose congelada fuera la solución y Catra la dejaría ir. Pero ella en realidad no quería que la morena la dejara ir. En el espacio entre ambas comenzó a emanar calor, las dos podían sentirlo.
Cuando el barman le entregó el schop, Catra se alejó un poco de Adora, sonriendo con malicia. Adora tomó un largo trago antes de girarse y enfrentar a Catra.
—No estoy huyendo de ti, es sólo que me puse algo nerviosa —dijo con sinceridad la rubia. Una vez más, estaba siendo adorable. Catra no pudo evitar sonreír y acariciarle la mejilla por un breve momento. Luego la tomó de la mano para llevarla a una mesa. Se sentaron para esperar el espectáculo que pronto comenzaría.
Conversaron un rato sobre cosas triviales, lo que hizo que finalmente Adora se relajara, y comenzó a hacer más preguntas personales a Catra.
—¿Cómo conociste a Mary? Después de todo ella es brasileña.
—Bueno, nos conocimos en una competencia, nos llevamos bien enseguida, y ella incluso me invitó al festival de Río de Janeiro.
—Oh, cool. Nunca he ido a Río de Janeiro, pero me gustaría ir.
—La verdad lo pasé muy bien, Mary fue mi guía, tenía alojamiento gratis y todas las noches… —hizo una pausa como si dudara algo— todas las noches bebíamos hasta el amanecer. Fue bastante salvaje, viéndolo en retrospectiva, pero eso nos unió bastante como amigas.
—No me digas que todas las noches "reforzaban la amistad" —dijo bromeando Adora, pero Catra no se rio con ella. La morena sólo la observó con seriedad. Entonces la rubia entendió que algo había pasado entre ellas.
—Espera, ¿ustedes tuvieron algo en ese viaje que hiciste? —preguntó con algo de pánico Adora.
—Bueno… la mayor parte del tiempo estábamos ebrias, éramos bastante pendejas, así que una cosa llevó a la otra, pero nunca fuimos novias ni nada parecido. No te voy a mentir Adora, aunque eso pasó hace varios años atrás. Ahora somos buenas amigas.
Justo en ese momento, Mary apareció, sentándose junto a Catra. Comenzaron a charlar animadamente de inmediato, como buenas amigas que se reencuentran después de mucho tiempo. Adora no se sentía capaz de integrarse a la conversación, seguía pensando en lo que le había contado Catra, y verlas conversando con tanta confianza no le hacía sentir mejor. Estaba comenzando a molestarse, y a la vez se molestaba consigo misma por actuar así.
¿Por qué sentía celos, si no eran nada? Ni siquiera estaban saliendo, ¿o sí? Miró a Catra de reojo, luego a Mary, percibía que ella aún le coqueteaba a la morena, o tal vez era sólo su idea. Un ardor se apoderó de su estómago, que intentó aplacar tomando otro trago de su schop. Sin embargo, aunque a la rubia le pareció una eternidad, Mary se fue al poco rato, ya que tenía una presentación y debía prepararse.
—No pensé que fueras tan celosa —molestó Catra a Adora cuando se fue.
—¿Qué? No estoy celosa, es sólo que me siento algo fuera de lugar cuando ustedes dos hablan y…
—Adora, en serio, sólo somos amigas y nada más. Estoy saliendo contigo ahora ¿ok? No pienses en nada más por favor —le dijo mientras sostenía una de sus manos.
Adora se sonrojó inevitablemente luego de ese gesto, Catra le había dicho exactamente lo que necesitaba oír, disipando todas sus dudas y haciendo que su corazón se acelerase. Poco tiempo después, apareció Melog en el escenario, presentando a los participantes del evento y diciendo otras cosas que ninguna de las dos realmente escuchaba. Catra no había soltado la mano de Adora, haciendo que esa tensión entre ambas renaciera.
Cuando comenzaron al fin las presentaciones, Adora le hacía muchas preguntas a Catra, sobre ciertos movimientos, los bailarines, si los conocía o no, entre otras cosas que la morena respondía de buena gana. La curiosidad de la rubia parecía infinita, casi como la de un niño, lo cual reforzaba la idea de Catra de que era demasiado adorable. En el transcurso de la noche, varias personas se acercaron a la morena, haciéndole pensar a Adora que era toda una celebridad y ella tenía mucha suerte.
Cuando el evento llegó a su fin, Mary se acercó por última vez a Catra para despedirse, no sin antes invitarlas a una fiesta en otra parte, a la que la morena amablemente declinó.
—Bueno, me despido entonces. Suerte Adora —le dijo guiñándole un ojo, sorprendiendo a la rubia. Al parecer Catra le había hablado acerca de ella, porque cuando la miró se veía algo avergonzada por lo que hizo su amiga. Adora vio que Melog se unía al grupo de la brasileña, al parecer el sí había aceptado la invitación.
—Lo siento por responder que no sin consultarte —le explicó Catra cuando perdieron de vista a Mary.
—No te preocupes, de todas maneras no quería ir.
—¿Ah, sí? ¿Entonces qué quieres hacer Adora? —estaba usando su tono de voz de diversión.
—¿No es obvio? Quiero pasar la noche contigo, Catra —respondió son seguridad Adora, lo le pareció bastante sexy a la morena.
