Disclaimer:

Good Omens es una serie de televisión basada en la novela de 1990 Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch de Terry Pratchett y Neil Gaiman.

Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.

Estas son una serie de historias cortas no relacionadas entre sí, en su mayoría sobre Gabriel y Belcebú, pero también habrá la aparición de otras parejas.


Desde el lugar que pertenezco te seguiré queriendo

Capítulo VI

¡Debe caer!

¡Que lo arrojen fuera del cielo!

¡Únete al resto de los traidores como tú!

La multitud seguía vociferando y más rápido de lo que cualquiera de los arcángeles pudiera reaccionar se desato una batalla.

Los bandos se dividieron en aquellos que defendían a Lucifer, indicando que Ba'al al igual que el ex -arcangel no merecían un castigo tan horrible, por su parte, los fervientes siervos de Dios quienes creían en su inmensa gracia y veían como aborrecibles los actos de traición insistían en que cualquiera que apoyase en lo que el "enemigo" promulgará también debía de ser expulsado de su hogar sagrado y caer.

Poco a poco aquellos que habían sido vistos acudiendo a las reuniones ilícitas que organizaba Lucifer fueron expuestos, algunos por su propia voluntad como las virtudes acompañadas por su sapo y camaleón, otros arrancados de sus compañeros ángeles quienes apelaban que no habían hecho nada malo, su único error fue prestar oídos a aquellas palabras de rebelión.

—¡Querido! —Gritó Azirafel cuando sintió como su compañero era separado de su lado— ¡No! ¡Él no es culpable de nada! ¡Él estuvo a mi lado todo el tiempo!

—Ángel… —El pelirrojo de melena brillante cubrió la boca de su amigo, temiendo que si este decía más también se vería involucrado— yo fui el único que tiene algo que ver aquí… Déjenlo en paz…

—¡No!

—¡No quieres acompañarme allá abajo, ángel! —Exclamo con una sonrisa el más alto tratando de ignorar las lágrimas de su amado—probablemente sea un viaje muy largo y haga mucho calor…

Un par de ángeles sostenían con fuerza al principado quién gritaba y lloraba para que lo dejaran acompañar a su amigo.

—¡Iré a buscarte! —Gritó Azirafel antes de ser empujado lejos de los futuros caídos— ¡Prometo que te encontraré! ¡Por favor espera por mí!

—¡SILENCIO!

La voz de Dios retumbo por todo el lugar y cada presente (incluyendo a Gabriel quien hasta escuchar aquel gritó permaneció atónico en su lugar) se arrodillo de dolor cubriendo sus oídos.

—Esta claro que para algunos —continúo con voz tranquila el todopoderoso—el cielo ha dejado de ser un hogar, sin embargo, rechazar los dones, roles e infinito amor que se les han ofrecido es una grave afrenta que no puede ser ignorada…

Hubo una breve pausa, en la que los seres celestiales se pusieron de pie, todos a excepción de los denominados "traidores" agacharon la cabeza en señal de sumisión, mientras estos con ceños fruncidos, expresiones de indiferencia y hasta lágrimas, alzaban la vista esperando su sentencia.

—Michael, Uriel, Metatron y Gabriel los escoltarán…

Los aludidos no parecían contentos con aquella indicación, Uriel y Metatron parecían serenos por fuera, pero evitaban mirar a los que alguna vez fueron sus compañeros, compadeciéndose del destino que les aguardaba.

Michael apretó su lanza, mordió su labio inferior y si su cuerpo hubiera sido el de un mortal, un hilo de sangre había brotado de la herida. No podía creer que Dios le pidiera realizar nuevamente aquella tarea.

En cuanto a Gabriel, su rostro palideció si hubiera tenido algo en el estómago probablemente hubiera vomitado allí mismo, "tendré que verle caer" pensó con pánico "su cuerpo siendo destruido por el fuego… Su dolor… Su decepción por no salvarle…" su visión se volvió borrosa y sin que se diera cuenta gruesas lágrimas cayeron por sus mejillas.

—En cuanto al resto de mis amados ángeles —prosiguió su divinidad con una voz llena de dulzura— no sería capaz de verlos sufrir nuevamente, hasta que esto termine, cerraran sus ojos, se sumirán en un profundo sueño y cuando despierten no habrá más angustia en sus corazones.

Sin dar tiempo a replicas, uno a uno los habitantes del cielo se sumieron en un apacible sopor, se encogieron en sus lugares, dejando que sus alas los acurrucarán mientras sus mentes ignoraban lo que estaba a punto de suceder.

No hubo reclamos de la boca de los condenados, aún cuando en número superaban a los arcángeles no intentaron hacerles frente, con la cabeza en alto se dirigieron hasta su destino.

—Esto no será lo último que sepan de nosotros —declaró una de las voces alzando sus alas— un día nos volveremos a encontrar, y entonces todos los que nos rechazaron se darán cuenta de que se equivocaron de lado…

Y saltó al vacío, uno a uno, dieron un paso al frente de manera voluntaria mientras los guardianes que había enviado Dios observaban la escena, conforme avanzaban Gabriel se ponía más y más ansioso, Ba'al ni siquiera se había dignado a mirarle, mucho menos cruzar unas últimas palabras con él ¿realmente es así como terminarán las cosas? Pensó desesperado.

—¡Esperen!

Antes de que el mensajero de Dios pudiera decir algo, el ángel de frondosa cabellera roja se giró hacia Michael, Uriel y Metatrón, él era el único que quedaba además de Ba'al.

—¿Realmente es esto necesario? —Indico el celestial— Es decir… Ya sólo quedamos dos… Y nadie tiene que saber que nos dejaron ir…

Incluso Ba'al puso un rostro de incredulidad ante tal proposición, pero aquello no pareció desanimar a su compañero.

— Podemos ahorrarnos todo este acto político y ya saben… ¿Llegar a un acuerdo? Ustedes nos dejan marchar sin las llamas y dolor, nosotros no pisamos por lo que resta de eternidad…

—Debes estar bromeando —exteriorizo Uriel lo que probablemente todos pensaban en ese momento —¡¿tienes siquiera idea de lo grave que es lo que hiciste?!

—¡Yo no hice nada! —Giró los ojos con desesperación el ángel— sólo escuché cosas y estuve con malas amistades… ¿Es eso tan malo?

Michael apretó el puente de su nariz, la expresión en Uriel era digna de un retrato y Metatron meneó la cabeza de un lado a otro sin poder creer lo que sus oídos escuchaban.

Y ese breve momento de confusión fue el que Gabriel aprovechó para realizar su jugada. Con lentitud y habilidad se deslizó lejos de la vista de sus compañeros quienes se encontraban demasiado concentrados en tratar de hacer entender al ángel pelirrojo.

Ba'al también atento en aquella discusión sin sentido, ni siquiera se dio cuenta cuando un par de brazos le tomaron por la cintura alzando el vuelo lejos del lugar.

—¡¿Qué crees que estás haciendo?! —Gritó tras pasar el ángel tras pasar el momento de asombro— ¡Has perdido la cabeza! ¡Si el resto de los arcángeles se dan cuenta de esto…!

—¡No permitiré que caigas! ¡Y mucho menos si es para asumir la culpa de algo que yo hice!

El arcángel viro sin rumbo, tratando de alejarse lo más posible de sus compañeros y del centro del cielo donde el resto de los ángeles seguían sumidos en un sueño profundo.

—Gabriel debes detenerte —continúo el pelinegro, abrazando el cuerpo de su amigo, con su rostro hundido en el pecho del más alto.

—No… ¡Tiene que haber otra forma! ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡Debiste mantenerte al margen dejarme caer a mí! ¡Es mi castigo, no el tuyo!

El más pequeño sonrió a medias, se apretó con más fuerza contra el castaño y cuando este parecía ya no saber hacia donde dirigirse abrió sus alas y lo guío hasta una saliente escondida entre un par de nubes.

—Puedes esconderte aquí —dijo Gabriel mirando el lugar— yo les diré que caíste, que no hay necesidad de buscarte, no tienes que preocuparte porque te encuentren…

No pudo continuar, las delgadas manos de Ba'al acunaron su rostro, sus finos y suaves labios cubrieron su boca en un beso hambriento.

El arcángel no separó, a diferencia de la primera vez, en esta ocasión correspondió por completo, cerro sus ojos y dejo que sus manos se acomodaran en la delgada forma corpórea, con sus alas extendidas cubrió a ambos, aquel momento sólo pertenecía a ellos, no quería que nadie más en el cielo fuera testigo de aquello.

—No podrías mentirle a Dios —murmuro el pelinegro al separarse, pero el arcángel no pareció escucharle intentando rozar sus labios nuevamente— no podrías vivir en un lugar que no fuera el cielo que amas…

—¡No podría vivir sin ti! —Gritó Gabriel escondiendo su rostro en el hueco del cuelo del pelinegro— ¡Me importas tanto como lo hace el cielo! Te quiero… Te quiero tanto…

Ba'al cepillo su cabello tratando de consolarlo, en el fondo deseaba poder permanecer para siempre de aquel modo, sintiéndose seguro entre sus brazos, escuchando decirle que le quería, pero era un sueño imposible de realizar.

—No puedo hacerte decidir entre el cielo y yo, así como tampoco puedo permanecer más en este lugar…

—¡No! ¡No sigas! —Su agarre se hizo más fuerte— no digas más, por favor…

—Pero debes creerme —volvió a tomar el rostro del arcángel, admirando sus ojos lilas surcados de dolor— aun cuando caiga y me transforme en algo completamente diferente a lo que conoces, aún cuando me vuelva enemigo de Dios, aun cuando pertenezcamos a lados diferentes, nos enfrentemos, seamos rivales o tengamos que destruirnos…

—No, no, no...

—Aún con todo eso —continúo el pelinegro, besando el rastro de lágrimas que manchaban aquel rostro— aún así te seguiré queriendo, cuando el ángel que soy desaparezca por completo, lo único que conservaré eternamente son estos sentimientos por ti…

—Ba'al…

—Así que recuerda que siempre te he amado, y que siempre te amaré…

El pelinegro beso fugazmente a su compañero, tomándolo desprevenido alzó sus alas para escapar de su agarre y huyó lo más rápido que pudo, no quería que Gabriel se diera cuenta que también lloraba o intentará detenerle.

Para cuando el castaño se dio cuenta de lo que planeaba, ya era demasiado tarde, Ba'al voló lo más alto posible para luego esconder sus alas y comenzar a caer sin mirar atrás, todo ante la atónita mirada del arcángel, cuyo cuerpo y mente no fueron capaces de responder a las súplicas desesperadas que ordenaba su corazón.


¡Muchas gracias por leer! Ya tenía tiempo que no actualizaba este fic, la verdad es que se alargó mucho más de lo que tenía planeado, agradezco inmensamente si lo han continuado hasta aquí, de verdad que significa mucho para mí su apoyo. Sin más que agregar les deseo una hermosa semana y les mando muchos abrazos y amors~