Hola :)
Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Capítulo II
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"El matrimonio es un intercambio de malos humores durante el día y de malos olores durante la noche". Arthur Schopenhauer.
El fuerte olor del alcohol médico inundaba toda la casa. Neji arrugó la nariz. No necesitaba activar el Byakugan ni acercarse al foco del olor para saber qué sucedía. Sakura Haruno llevaba toda la mañana trabajando en la preparación de alcohol médico con chakra curativo.
Ese día cumplían dos semanas y empezaba a creer que Sakura era una mujer silenciosa, que quizá no representaría ningún obstáculo para él, salvo el de ser su compañera por fuerza. No la había visto ni oído en esos días y, a veces, hundido en su propia infelicidad, se olvidaba que ella existía. Para él, eso estaba bien.
Pero ese día, tenía una enorme curiosidad por saber qué hacía. Empujó la puerta entreabierta de la habitación de ella.
—¿Cuánto más tardará este recogimiento? — escuchó la voz de Sakura.
—Una semana más— le dijo. Su familia pretendía que la aldea creyera que disfrutaban de su luna de miel, por lo que no podían salir de la casa.
—¿Alguno de los dos puede salir?
—No— dijo con voz cortante.
—Me pareció escuchar que podíamos salir juntos…
Neji no respondió. Pero miles de pensamientos le golpearon con fuerza la cabeza. Temió que ella creyera que vivirían una historia de amor y de felices recién casados. Su rostro se tensó. Quizá ella pretendía amarlo como esposo, quizá era una estúpida niñata romántica que creía en el amor y pensaba que podrían enamorarse en pocos días…
A su aguda memoria, llegó, como un punzante dolor, el recuerdo de Sakura llorando por el Uchiha… ¡era una romántica! Y él su próxima presa.
Se preguntó si pensaba exhibirlo ante sus amigas o si se estaría enamorando de él. ¿Realmente, pensaría que darían juntos un paseo por la aldea? ¿Se habría vuelto loca o ya venía loca?
—Quiero entregar estos medicamentos. Siempre los he entregado por mi propia cuenta, no quisiera que eso cambiara… ahora—la voz de Sakura trastabilló un poco al final, pero Neji a penas lo notó.
Sakura no quería que él se hiciere ideas erróneas, pues no era tonta, y notó la desagradable mirada que le dio cuando le mencionó salir juntos. Ella necesitaba entregar aquella carga de provisiones médicas lo antes posible. Interpretó que el silencio del hombre le exigía una razón para salir del enclaustramiento y presentarse en público con ella. Continuó con voz queda:
—Pensé que podríamos decir que quiero hacerme un chequeo médico. Tsunade podrá tratarlo con discreción.
Neji aún no se sentía convencido, pero podía recordar que un equipo de exploración había salido a una peligrosa misión y ya era hora de su regreso. El hospital de la aldea, pronto necesitaría del suplemento médico que Sakura preparaba.
Valoraba si la posible urgencia de medicina era razón suficiente para salir de la casa –aunque fueran juntos, estarían desobedeciendo la orden de no salir- cuando una idea inconsciente pero persistente le atravesó todo el cuerpo: Sakura abandonó su vida. Peor aún, ella tenía una vida y, voluntariamente, en un acto consciente y valiente, decidió abandonarla, por su aldea, por el bien de su gente. Porque Sakura creyó que aquel matrimonio podría evitar la guerra, que serviría para mostrarle a la aldea de Kumo que los Hyuga seguían siendo fuertes y que estaban presentes en la dirección de la aldea, que no eran un clan en desgracia como los Uchiha o los Senju…
—Mañana antes del almuerzo—dijo él finalmente.
.O.O.O.
La visita al hospital y a la oficina de la Hokage no levantó sospecha alguna sobre la falsedad del matrimonio; ya que nadie esperaba que un Hyuga diera muestras de afecto en público y parecía normal que rindieran sus respetos a la Quinta.
Sin embargo, Neji sintió el peso de la impotencia y preocupación caer nuevamente sobre él. Esperó fuera de la oficina mientras Sakura hablaba en privado con Tsunade y tuvo que obtener información sobre el acontecer de la aldea a través de un pequeño gennin que también esperaba.
Se enteró que las tensiones en la frontera norte aumentaban, que habían perdido dos puestos de control fronterizos y que pasaban una escasez alarmante de trigo y carbón. Cuando preguntó por el equipo ocho de Maito Gai, el gennin le contestó en forma distraída que muchos ninjas iban rumbo a la aldea de las Nubes. Poco después, Neji entró al despacho.
—He estado pensando en alegrar la vida de ustedes—dijo Tsunade después de los saludos iniciales. Neji frunció el ceño, sus pensamientos ligaron la frase de la mujer con muchas cantidades de licor y no logró recordar qué significaba la palabra alegría—Misiones diplomáticas. Prometo que serán grandiosas. Y lo mejor, podrán ir los dos.
—¿Qué tiene de bueno, Hokage?—inquirió Neji con frialdad.
—Tú decides, Hyuga. Simulas vida marital aquí en Konoha, o se alejan de la aldea una temporada— gruñó de mal modo la mujer.
El Hyuga miró de reojo a Sakura. Ella ya estaba al tanto de la noticia. ¡¿Misiones diplomáticas?! ¿Qué clase de solución estúpida era esa? Ni siquiera podía considerarse solución, tan solo era una suspensión de su pesadilla… y probablemente, ni eso alcanzaría a ser.
—Simular vida marital ante ancianos y cotillas no es lo que pretendo hacer de mi vida.
—Lo que pretendías, Neji. Tu vida ha cambiado. La de ambos— dijo Tsunade, severa. No estaba de acuerdo con la unión entre Neji y Sakura, pero no podía hacer nada más por ellos y la vida debía continuar, como fuera—Y empieza a mejorar tu comportamiento. Las obligaciones han cambiado, y créeme, me estoy esforzando por hacer esto más llevadero para ambos.
—No puedo, Hokage. No puedo creer que esto sea mi destino.
—No lo tuerzas. Puedes hacer que sea un destino agradable. Además, el matrimonio no es tan malo.
—No es para mí… y dudo que sea para ella—señaló a Sakura, que observaba silenciosa. Miró con dureza a la vieja. —¿Por qué ella? ¿Por qué permitió que Haruno saliera del hospital? En mi casa jamás la dejaran trabajar en un hospital ¿Qué tiene de ventajoso que las habilidades de ella, se queden entre las paredes de la casa más avasalladora de esta aldea? ¿Cómo pudo destruir las posibilidades de su mejor médico?
—Fue mi decisión— intervino Sakura. —Quiero lo mejor para mi aldea.
—¿La escucha, Hokage? Ya piensa como mi tío ¿Eso era lo que usted veía en su pupila, cuando decidió entrenarla? ¿Este es el futuro que esperaba para ella?
Neji se sintió victorioso cuando los labios de Tsunade temblaron y el sentimiento de culpa le brilló en los ojos amarillos. Ahora que tenía a la Quinta en frente podía recordar sus lágrimas cuando se despidió de Sakura el día de la boda, y eso tan solo le afirmaba lo mucho que quería a la joven y cuanto lamentaba lo que había ocurrido. La mujer nunca habría querido que su discípula le fuera entregada a un hombre que no amaba, pero no tenía forma de impedirlo… y él, incapaz de encontrar algo que aliviara su propia angustia, la haría sentir culpable por el destino de Sakura.
Sakura se enfureció con las palabras de Neji. Sabía muy bien por qué lo decía y sabía, perfectamente, que a él no le importaba la vida que ella había dejado atrás y no tenía el menor interés en su porvenir, que Neji tan solo quería que Tsunade se sintiera culpable, y, probablemente, pretendía obligar a la vieja a cometer alguna violación al pacto que habían hecho, por desesperación o culpabilidad.
No se lo permitiría. No dejaría que él la usara para menguar su pena… La joven devolvió a Neji a la realidad: a su realidad. Él no podría escapar de un matrimonio, porque así lo mandaban las leyes de Konoha y de Kumo, y de nada servía que hiciera sentir culpable a Tsunade y nunca a costa de ella. Sakura le dijo, con dureza:
—Neji, aunque nos divorciáramos, te casarían con otra persona.
—Será mejor que regresen— prefirió interrumpir Tsunade.
—Sí. Hasta tenemos toque de queda—dijo Neji bastante molesto.
Tsunade miró a su discípula marchar seguida de un agrio Neji y lanzó un suspiro profundo y dolido. Aún no podía perdonarse la indecisión que mostró al afrontar la posibilidad de una guerra con el país del Rayo, pero el miedo a sacrificar a su gente le había hecho aceptar aquella perniciosa propuesta: aumentar el poder de los Hyuga, y una de las acciones que se habían tomado fue casar a la influyente discípula de la Sannin con el prodigio Hyuga. Si tan solo algo bueno pudiese salir de ahí, todo habría valido la pena.
.O.O.O.
En el regreso a casa ninguno habló. Neji se marchó a sus habitaciones, mientras que Sakura dio indicaciones para el almuerzo. Nunca comían juntos, pero ese día la mujer lo buscó después de comer.
—Sé que podemos encontrar una solución a esto—dijo y logró captar la atención de él que levantó la cabeza para mirarla, ella continuó—La misión que nos ha dado Tsunade no está mal. Las misiones diplomáticos podrían sernos útiles, no tendríamos que pretender nada y no estaríamos bajo tanto… control.
Neji chascó la lengua. Se preguntó cómo se le ocurría pensar que el Consejo del Clan aceptaría que se marcharan sin más a alguna estúpida región paradisíaca en la que Konoha no necesitaba tener enviados ni misiones diplomáticas en media crisis… solo la borracha de Tsunade podía idear eso.
—Eso no soluciona las cosas. Simplemente, las suspende. Además, no tengo ninguna intención de estar atado a ti, ¿queda claro?—dijo él con acidez.
—Muy claro, Neji. Yo no espero que eso suceda. Yo también me esforzaba por cumplir una meta, y a mí también me la arrebataron. Podrás creerlo imposible—dijo con algo de ironía, empezaba a impacientarse y le temblaba un poco una pierna por la emoción contenida—Pero mis planes estaban muy lejos de compartir mi vida con hombre, y mucho menos un hombre como tú.
—¿Estabas comprometida?— no se detuvo a pensar aquella pregunta. Se le ocurrió que quizás ahora ella notaba que estar casada con él la separaba de su amor.
—¿Me estás escuchando? No. No estaba comprometida. No tenía intenciones de casarme, con nadie. Mucho menos con alguien que ni conozco.
Neji clavó sus orbes en la mujer, como si nunca la hubiese visto. La pequeña y traicionera idea que había tenido el día anterior, cuando imaginó por un segundo la vida de Sakura antes del matrimonio, le golpeó con fuerza nuevamente. Él no era el único que sufría y, contrario a la opinión de la gente, saber que compartía su angustia con otra persona no lo aliviaba. Es más, lo contrariaba… hacía que se sintiera aún más molesto consigo mismo y con ella.
Su habilidosa mente, capaz de mantenerse serena aún a las puertas de la muerte, fue capaz de imaginarlo a él mismo como un obstáculo en la vida de Sakura para obtener aquello que ella más quería: su trabajo en el hospital, o seguir entrenando, quizá, convertirse en una mejor ninja o el amor del Uchiha. La meta que fuera, él sería el obstáculo.
De la misma forma en que la peligrosa idea llegó, se fue. La víctima de todo eso era él. Era él quien debía soportar la presión de ser un Hyuga y de que controlaran –y arruinaran- cada aspecto de su vida. Era él quien sufría y era él el rey que habían aniquilado. Ella, simplemente, era un peón.
—Ahora somos un equipo—dijo ella—Tenemos una misión.
—Nosotros no somos un equipo, Sakura, somos dos desconocidos. Y esto es una pesadilla— dijo con tono duro, enojado. No podía soportar por más tiempo la presencia de la mujer, y menos aún, si ella le devolvía la mirada con atrevimiento y le hablaba de esas estupideces.
—Al menos, podrías pensar un poco en nuestra situación y en cómo salir de esto. Podrías empezar con una visión más positiva de esto.
Neji se levantó y se marchó. Sakura lo miró salir de la habitación y lanzó un hondo suspiro. Se llevó la mano al corazón y lamentó lo mucho que había cambiado su vida. Apretó con fuerza su camisa cuando recordó la mirada de él, como si ella fuese la peste personificada.
Sakura tuvo plena consciencia que podría derrumbarse si continuaba respirando el mismo aire de aquel hombre, que ahora era su infeliz esposo. Quiso llorar, gritar, salir corriendo de ahí.
Si él tuviera idea de lo mucho que le costaba estar ahí de pie, soportar la asfixia de las paredes grises y la presión de los muchos ojos que se cernían sobre ella, rapaces, esperando cualquier error para lanzarse sobre ella y devorarla. Si él tuviera idea de los pensamientos que surcaban, lacerantes, la cabeza de Sakura y de lo mucho que se repetía que encontraría una salida a ese laberinto de oscuridad en el que estaba. Si él tuviera idea de la tristeza y el miedo que la inundaban…
La mujer aspiró con fuerza, llenó sus pulmones y puso su cerebro a trabajar. Al menos, había hablado con él. Quizá con el tiempo, él también entendería que podían hallar una solución, que había una salida… que solo debían concentrarse y trabajar. Ojalá más temprano, que tarde.
.O.O.O.
Neji después de la breve conversación con Sakura huyó a su lugar habitual de entrenamiento en los amplios patios. Gruñó con desespero y se dio por muerto. Llegó a la conclusión de que ella estaba enamorada –de él o del amor, a quién le importaba- y que creía que podían amarse, que él la encontraría agradable y que querría estar con ella…
¿Le había dicho que tuviera una visión más positiva de ese matrimonio arreglado?
Él era el dueño de la mejor visión. Y no había nada positivo en su vida ni en su visión. Nada cambiaría eso. Nada.
Maldita, Haruno.
.O.O.O.
Habían pasado dos semanas y no se hablaban. Pero algo había cambiado: Neji Hyuga empezaba a notar a Sakura Haruno. No era ya la sombra en sus pesadillas ni la verdugo de su vida, como la había imaginado al principio. Ahora percibía una mujer que –verdaderamente- le había puesto su vida de cabeza en formas inimaginables.
Aunque nunca la viera ni la escuchara, él sabía que Sakura Haruno estaba ahí: bajo el mismo techo. Los primeros cambios los percibió en el comportamiento de los criados, que casi habían desaparecido: sus actividades se había limitado a preparar y servir las comidas y a mantener el aseo. Después, notó que los muebles y las habitaciones habían cambiado. Flores nuevas en los patios y comidas menos insípidas.
No se sorprendió cuando la mujer reacomodó la biblioteca y colocó un escritorio para ella. Siempre le veía el escritorio lleno de papeles y pergaminos, como si en esa casa de apatía hubiese suficiente trabajo de escritorio para mantener alguna cabeza ocupada… qué tontería.
No sabía qué hacía con su vida ahí, pero, demonios, que algo hacía, porque siempre que regresaba de su entrenamiento o de alguna reunión, notaba la presencia de Sakura Haruno en su casa, como si estuviese en todas partes, pero él no alcanzará a mirarla. ¡Por todos los cielos! Si él tenía la visión pura, ¿dónde diablos se metía y qué hacía?
Tan solo sabía que saludaba por las mañanas a todos los habitantes del Bouke, y por las tardes a los Souke. Hacía reverencias formales y educadas a su tío cuando lo encontraba y le preguntaba en tono amable por sus hijas; como si los Hyuga estuviesen acostumbrados a tener buenas migas con otras personas.
Los Hyuga, como él mismo y como algunos miembros del Consejo, eran maestros en esconder situaciones y en aparentar… porque esa era la única forma que tenían para sobrevivir: el secretismo. Neji le había escondido a su familia sus entrenamientos con el Byakugan, su creciente poder, sus contactos con los altos mandos de la aldea y muchas de sus relaciones y misiones: él sabía cómo engañar a un Hyuga y cómo evitar que se enterara de algo y le descolocaba enormemente que Sakura estuviese haciendo lo mismo: le estaba ocultando algo.
La mente de Neji detuvo la línea de sus pensamientos, cuando notó que había demasiadas flores en su casa y aquello lo hizo detenerse en media sala, alterado. No tenía ni la menor idea de cómo Sakura lo lograba, pero era la segunda vez en la semana que Ino Yamanaka la visitaba… y siempre dejaba de recuerdo aquellos aromáticos floreros.
Su memoria, que era bastante buena, le indicaba que Kurenai-sensei debía ser la persona que entrara más veces a la casa, y debió haber entrado unas ocho veces desde que entrenaba a Hinata, hacía más de once años. Entonces, si la entrada a personas de afuera era tan estricta, y creía entender que existían fuertes razones para esas restricciones, ¿cómo Hiashi Hyuga permitía que las amistades de Sakura entraran a las dependencias de la rama secundaria, casi todos los días?
Era una duda que le carcomía por dentro. El día anterior los había visitado el heredero del clan Akimichi, y lo agradecía, porque la cena fue deliciosa. Unos días atrás supo de la presencia de Naruto y de Kakashi, cuando escuchó la inconfundible voz de Naruto despidiéndose. ¿Cómo la mujer logró que Naruto, tan poco querido por su familia, entrara a la casa? Eso era algo más impactante que un Bouke supiera ejecutar las técnicas del Souke. Ese día no resistió más la curiosidad. Sus pies lo dirigieron a la respuesta de sus dudas.
—Haruno—dijo para atraer la atención de ella. Se encontraba sentada en el patio frente a su habitación. Ella hizo un sonido, indicando que le prestaba atención, aunque tenía algún tipo de tejido entre las manos—¿Por qué vienen?
—Porque los invito. No es necesario que estemos los dos en casa.
—¿Cómo es que el Consejo acepta las invitaciones y permite la entrada?—continuó insistiendo él. Esas respuestas no eran suficientes. Era imposible que el Consejo aprobara aquellos invitados, pero también era imposible, que no estuvieran al tanto de las visitas… Sakura había encontrado una manera para evadirlos o para convencerlos… y cualquiera de las dos, era demasiado importante para pasarlo por alto.
—He revisado los papeles de esta casa, Neji. Como matriarca— hizo una pausa —me encargo de conectar a la aldea con esta familia y de iniciar proyectos ventajosos. Por ejemplo, haremos inversiones en las floristerías de Ino…
Neji se sorprendió un poco: "conectar a la aldea con la familia", ¿de dónde había sacado eso? Si a la rama secundaria tan solo le correspondía parir y cuidar, todo por el bien de los herederos puros del clan –clan, nunca familia-… pero si el Consejo no había encontrado reclamo alguno (y seguro que había buscado) a las actuaciones de Sakura, era porque ella tenía razón. Consideró de suma importancia revisar los papeles de la casa. Al parecer, Sakura había encontrado algo realmente atractivo y útil entre las tareas de la cabeza del Bouke. Algo que él, quien llevaba veintitrés años de vivir en aquella casa, había ignorado.
Neji tragó grueso cuando se percató de que él seguía siendo un esclavo y un infeliz, mientras que ella había encontrado la forma de seguir en contacto con sus amigos y, de paso, ayudarles.
—Entiendo. Supongo que debo revisar los informes.
Continuará...
!Hola!
Muchas gracias por acompañarme hasta acá: espero este capítulo les haya gustado.
Se ve un poquito el asunto de la guerra: Kumogakure está detrás de todo, y ahora que el Clan Uchiha y el Clan Senju casi han desaparecido, será el clan Hyuga el que deberá dar la cara por Konoha, por los menos, en cuanto a diplomacia.
Neji sigue siendo un "tarado infeliz" y vemos un poco más de participación de Sakura, ¿qué les pareció? Sakura empieza a mover sus piezas, mientras que Neji está de dramático, jeje.
Bueno, gracias a todas las chicas que han leído y me han regalado su opinión, se les quiere. :) (A las chicas que escriben en anónimos, me gustaría pudieran dejarme un correo electrónico al cual responderles los reviews)
Y ya saben, cualquier duda, comentario, crítica, es súper bienvenida. Un fic con reviews es un fic feliz.
