Naruto no me pertenece.


CAPÍTULO IX

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Love can keep on moving in both directions
How to be happy and true is the quest we're taking on together. Pearl Jam, Thin air.

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Hanabi Hyuga demostró que sería capaz de evitar que el Byakugan fuera robado y se le declaró como un miembro de la Rama Secundaria del clan. Sin embargo, no esperó a vivir esa nueva etapa en su familia. El Clan Aburame le hizo frente al Consejo, que no tuvo más remedio que mirar con recelo como Hanabi salía de la casa paterna envuelta en una nube de insectos. Evitó el sello, pero quedó muy claro que en cualquier momento lo podría tener.

Por otro lado, Hinata Hyuga se sintió desolada cuando su hermana partió. Para no volver, como le había dicho la joven.

Hinata pasó dos días llenos de dolor. Le angustiaba la ausencia de su hermana y, a la vez, sentía envidia de su suerte. Lloraba por su hermana y lloraba por su amor. Pero la decisión de su Hanabi y lo que había ocurrido con Neji, hicieron que Hinata buscara el valor dentro de ella y decidiera su futuro.

Se dio cuenta que ya no podían amenazarla con dañar a su hermana, porque ya no tenían ningún tipo de control sobre Hanabi. Ahora, Hinata podía estar con quien quisiera, sin temer que algo malo le pudiera suceder a alguien que amara.

Entonces, Hinata, en un acto valiente y consciente, decidió ser sellada. Pidió al Consejo que marcaran el sello maldito en su frente, que controlaran su Byakugan, con la condición de que podría marchar con Naruto.

Y aquello no le gustó a nadie. El Consejo no pensaba sellar a su heredera. Nunca. Se dieron cuenta que ya habían perdido cualquier posibilidad con Neji y Hanabi, y no la perderían con Hinata: la pieza más débil (y manipulable) de su ajedrez.

No la sellarían, pero se encargarían de hacerla olvidar cualquier intención de irse o de abandonar el clan...

Naruto Uzumaki aún no podía creer como Hinata, de un día para otro, lo había abandonado. No podía creer que regresaba a la mansión Hyuga. Pero él la amaba y respetaba su decisión, por más dolor que le causara. Sin embargo, supo que algo andaba mal cuando descubrió que Sakura y Neji estaban fuera de la aldea. Si los Hyuga querían hacer algo malo, Naruto sabía que esperarían a que Neji no estuviera en casa. Por eso, había corrido en busca de Hinata.

Naruto había irrumpido en la casa de los Hyuga con todas sus fuerzas, clamando por Hinata a la que encontró en un templo apartado, postrada en una cama, con múltiples heridas e inconsciente.

Había sido torturada.

Naruto a duras penas pudo controlar su furia, y debió enfrentarse a los Hyuga. La batalla fue de tal magnitud que Tsunade, Shikaku y Shikamaru Nara se vieron obligados a intervenir: debían controlar a la secta loca que se habían convertido los Hyuga y evitar que Naruto matara a alguien.

Al final, Hiashi Hyuga pudo aplacar la fuerza y violencia de su familia y, de muy mala manera, consintió que Shizune le prestara ayuda médica a Hinata, en el Hospital, muy lejos de la casa Hyuga… con la condición de que el escándalo no saliera de las puertas de su casa.

Sakura no pudo contener el temblor de su cuerpo cuando terminó de leer la carta. Miró, de nuevo, la letra redonda de Rock Lee e incapaz de enfrentar la verdad ahí escrita, se dedicó a pensar cómo había llegado ese papel a sus manos.

Pensó con dolor por qué Neji le había dado la carta, por qué le había mostrado lo que ahí estaba escrito, por qué la llenó de tanto miedo y angustia. Recordó la mirada apagada de Neji cuando le dijo que tenía una carta del exterior, para ella era una excelente noticia, pero qué incauta que era. La voz de Neji, explicándole como la carta había entrado a la casa gracias a los artilugios y habilidad con los hilos de Tenten le llenó la cabeza, que se resistía a continuar leyendo… necesitaba pensar en otra cosa.

Con valor, movido por una cruel curiosidad, leyó el estado médico de Hinata. La mujer tenía lapsos muy cortos de consciencia y Naruto estaba desolado. Sakura quiso llorar, pero no pudo. Sentía que debía estar con sus amigos, no ahí, encerrada en aquella casa de demonios. Ella debía estar tratando de sanar las heridas de Hinata y ayudando a Naruto a cuidarla… lejos, lejos.

Sakura con pesadez dirigió sus ojos al murito de piedra que separaba las dependencias entre el Souke y el Bouke. Habían dos ninjas de Konoha, Hyugas, que custodiaban la entrada a las dependencias del Bouke. Sakura no recordaba sus nombres, pero los había visto antes. Uno, inclusive, era compañero de Ino, cuando esta estuvo en un equipo de espionaje profesional. ¿Ellos habrían atacado a Hinata?

Sakura, ve a tu habitación—dijo Neji quedo.

La muchacha no hizo amago de escucharlo. Él se acercó a ella y la tomó de la cintura para

levantarla, Sakura se dejó hacer y en cuanto reconoció su habitación, apoyó su cabeza en

el hombro de Neji. No podía llorar, pero necesitaba calor humano. Saber que había

alguien que podría sufrir como ella, que podría comprenderla… y como si su dolor fuera el

mismo dolor de Neji, se aferró a él, como si él fuera el último bastión de humanidad.

.O.O.O.

Al atardecer, Neji logró permiso para salir de la casa y poder visitar a Hinata en el hospital. Sakura lloró, pataleó, gritó e intentó con todas sus fuerzas salir de la casa con él: pero aquellos centuriones cumplían bien su papel y en la casa de los dueños del Byakugan nada pasaba desapercibido.

Esperó, sola y desgraciada, contando cada segundo, con el alma en los pies, la llegada de Neji.

No está bien—dijo él, con mucha seriedad. Sakura lloró y Neji quiso poder llorar. Quería

sacar de su cuerpo y de su alma el dolor que sentía.

En pocas, pero suficientes, palabras, Neji le explicó cómo era la vida de Hinata en aquella casa. Le dijo que la heredera tardó en dominar el Byakugan y eso le había causado severos castigos físicos y psicológicos desde una muy temprana edad. Él sabía. Él sabía que cada fallo de su prima, le acarreaba un castigo físico… y fueron tantos.

Pero nunca le dio importancia, porque él también era castigado, con mucha más frecuencia que ella y con mucho más odio… y a él le causaban más dolor y las heridas de él tardaban más en sanar… y Hinata podía llorar y recibir un abrazo de su madre o de su maestra y él tan solo podía sentir la laceración del fuego sobre su piel.

Pero ahora, él tenía un hombro cálido en el cual apoyarse y Hinata estaba grave en el hospital. Y él no podía soportar la culpa y el dolor: porque las heridas que él le había causado a su prima hacía más de diez años en los exámenes chunnin, empeoraban su, ya de por sí, mala salud.

Neji clavó sus ojos en Sakura y la atravesó con la mirada: no aguantaba más sufrimiento y temía paralizarse. Necesitaba la compañía y la confianza de Sakura… necesitaba que no lo abandonara… la necesitaba. Siempre.

Ella notó la intensidad de los ojos de Neji y se estremeció por el poder de su mirada. Se dio cuenta que lo ansiaba de una manera casi innatural: quería sentirse protegida por él y quería ofrecerle protección, quería huir con él y quería enfrentarse al mundo con él, quería cubrirse con él bajo una manta de placidez para descansar y quería que las tormentas que ambos guardaban reventaran y destruyeran todo a su paso.

Irás inmediatamente al Hospital. Tsunade me ha dada una nota en la que requiere tu

presencia. El Consejo no podrá negarse, pero tardarán en responderla. Tu empaca lo que

necesites, yo me encargaré del clan.

.O.O.O.

Sakura se percató con sus propios ojos del estado lamentable de Hinata y, solo la devoción y cariño que mostraba Hanabi al cuidarla, la hizo contener sus lágrimas. Puso todo su empeño en atender las heridas de Hinata y agradeció contar con una especialista como Tsunade en su aldea.

Sus deseos de hablar con Naruto o con Tsunade no pudieron cumplirse. Tsunade había tenido que reunirse de urgencia con Gai, Shikaku Nara y Kurenai. Naruto había sido solicitado por su maestro para tratar temas importantes sobre el demonio y sus actuaciones. Por lo que Sakura divagó por los pasillos del hospital hasta encontrar alivio en la leve mejoría que Hinata empezaba a tener.

Al día siguiente, se vio obligada a regresar a la mansión Hyuga.

.O.O.O.

Todo el asunto está siendo tratado con mucha discreción. Nadie de la aldea se ha enterado de lo que sucedió. Ni siquiera saben lo de Hanabi—explicó Sakura—No sé como Tsunade pudo aceptar tal cosa—Puso más fruta en el jarrón—No sé por qué el Consejo no ha hecho nada aún con nosotros. Han perdido la línea hereditaria y pareciera que se han olvidado de nosotros.

No se han olvidado de nosotros. Solo tienen cosas más importantes qué hacer—replicó Neji.

Un mes después de los hechos ocurridos con Hinata, la vida en la casa Hyuga estaba tan apacible que resultaba de lo más sospechoso.

Muchos miembros de la rama secundaria habían sido enviados a los campos de trabajo y los miembros de la rama principal, nunca se relacionaban con ellos. Los centuriones se mantenían en las puertas. Y ellos estaban solos. Hacían lo que les placía, siempre que no tuvieran intenciones de salir de la casa o de compartir mucho tiempo con Rock Lee o Ino Yamanaka.

Lo cierto es que era demasiado bueno para ser verdad, pero lo era. No podían salir de la casa, pero ya el Consejo no los molestaba. Estaban ellos, nada más, y empezaban a disfrutar de la compañía del otro… y sin la presión del Consejo sobre ellos, la tensión empezó a desvanecerse y ellos se conocían con detenimiento.

No habría mucho que contar en ese tiempo, salvo el descubrimiento que hizo Sakura una tarde de marzo y que no tardó en comunicar a Neji.

Sakura lo invitó a dar un paseo y se dirigieron a uno de los templos de los patios cercanos. Estando en el templo, Sakura no encontraba las palabras para decir lo que ocupaba su mente. Al cabo de un rato, dijo:

Neji… ¿Alguna vez ha nacido un Hyuga sin técnica sucesoria?

No.

Sakura dio varios pasos en círculo sin decir nada. Cuánto deseaba que la respuesta del hombre fuera positiva.

Creo que el Consejo espera un heredero pronto—murmuró.

Neji la observó, la mujer miraba por la ventana. La dejó continuar.

Los he visto entrevistar a mujeres casaderas, tanto de la rama secundaria como de la principal.

Neji cerró los ojos, y en forma cautelosa activó su Byakugan. Notó pequeñas congregaciones de mujeres. El Clan Hyuga tenía unos 120 habitantes… la mayoría del Bouke, y entre esa población unas cincuenta eran mujeres, en edad casadera unas doce. Sin embargo, en las reuniones participaban mujeres mayores para él, en su humilde opinión.

¿Saben que los has visto?—preguntó Neji.

No. Me he cuidado de eso. Empezó hace varios días, pero no estaba segura.

¿Ahora estás segura?

Sí.

Hubo un silencio, muy incómodo para la mujer.

Revisaré el contrato.

Ya lo hice—murmuró Sakura–Dice que no habrá obligación de tener hijos… La redacción es ambigua, podría entenderse que la obligación es solo mía.

Si la redacción es ambigua, lo someteremos a interpretación. Tendremos dos representantes.

Contra cuatro representantes del Consejo, Neji. No tendremos opción.

Si soy infiel, tendrás causal del divorcio.

Guardaron silencio. La infidelidad es una causal de divorcio… si llegaba a oídos del pueblo que Neji le era infiel, el matrimonio casi que se daría por finalizado. Sin embargo, Neji acotó algo importante:

Semejante escándalo no será patrocinado por esta familia—la miró, ella abrió la boca al tomar consciencia de lo que decía el hombre—Probablemente, coordinen un viaje a las zonas termales para ocultarte mientras dura el embarazo de otra mujer. Quizá hasta tengan que ir las dos.

No. No es posible.

Neji frunció el ceño. El silencio del Consejo se debía a ese nuevo plan. Por un segundo, agradeció que Sakura lo percibiera antes de que el Consejo lo comunicara, pero no dejaba de ser una de las peores noticias que había recibido. Nuevamente, el Consejo de su clan lo había dejado sin posibilidades. Necesitaba pensar en algo.

La situación actual del Clan Hyuga era desconcertante. Sobre la aldea se cernía la amenaza de una guerra, provocada por la existencia misma del Clan Hyuga, que se desboronaba poco a poco y ya no contaba con un próximo sucesor. El Clan más fuerte de la aldea, tan solo era un frágil cascarón. Y el silencio del Consejo solo era el preámbulo de sus arremetidas más fuertes contra ellos.

Por supuesto que lo obligarían a tener un hijo. El Clan necesitaba un heredero, que fuera fuerte y sano, que pudiera encargarse de liderar el clan… Pero él no tendría un hijo, y nunca consentiría entregarlo al Consejo.

Miró el rostro compungido de la mujer a su lado y recordó las letras del contrato que Sakura había creado con tanto esmero.

El contrato dice que no concebirás un hijo, no que no te harás cargo de uno. El Consejo puede obligarte a aceptar un niño.

No—saltó Sakura—No nos pueden obligar a eso. No pueden obligarme. Hablaré con Tsunade, tiene que detener esto. Tenemos que evitar esto.

No había nada que lo evitara. El Consejo necesitaba un heredero… aunque fuera un heredero nacido del Bouke… y la única persona que podía ofrecer un heredero era él. El Clan Hyuga no daría marcha atrás hasta encontrar una mujer que tuviera un hijo con él… y Sakura sería obligada a tratarlo como un hijo, y eso afectaba gravemente su promesa de un matrimonio corto y de que ella lograra sus metas.

Podríamos tener un hijo—dijo él de pronto, como si fuera muy obvia la respuesta.

Otra cosa.

Podríamos tener un hijo, Haruno.

Eso es lo que ellos quieren. No les daremos lo que ellos quieren.

Podríamos tener un hijo, y rezar para que no herede mi línea sucesoria.

No sabemos si es posible que no se herede, Neji.

Sería divertido ver la cara de mi tío, si me presentara ante él con dos mujeres preñadas…—el contacto del puño de Sakura en su hombro, lo hizo soltar un suave quejido, que se desvaneció tras la sombra que dejó Sakura salir de la habitación.

.O.O.O.

Hanabi es de la rama principal.

No te justifiques, Neji.

Estaban discutiendo… como era cada momento más usual. Pasaban sus largos días juntos, callados y taciturnos, gritando y culpándose. Las actividades que inventaban para distraerse, a penas cumplían su objetivo, y la sensación de ahogo, los sofocaba.

Ninguno se sentía del todo cómodo con la presencia del otro, pero era mejor que estar solos. No tenían cómo distraerse, por lo que descargaban sus frustraciones entre ellos –y contra ellos mismos- constantemente.

Ahora tú eres de la rama secundaria.

No. ¡Ni ahora ni nunca!

Neji la miró suspicaz.

Existen muchos tipos de marcas.

No tengo tu maldita marca.

Pero estás atada a mí, y es lo mismo.

No. No es lo mismo. Neji, yo no tengo ninguna marca.

Ese era el único consuelo que Sakura Haruno había encontrado. Ella no era una Hyuga, y nunca lo sería, y sobre su frente no había tinta alguna y sobre sus ideas no había control alguno… y deseaba que Neji fuera como ella.

Si tuviéramos un hijo, lo marcarían. El Consejo lo robaría para marcarlo, estoy seguro—dijo con pesadez Neji. Todas sus conversaciones iniciaban o terminaban con aquel tema.

No tendremos un hijo.

No—dijo quedo él.

La insistencia del Consejo en cuanto al tema de un heredero aumentaba. Como Sakura había previsto, dos mujeres, ambas del Souke, habían sido seleccionadas como vientres para el heredero Hyuga. Sakura había montado en tal cólera que las dos mujeres fueron trasladadas a fincas lejanas, en donde supuestamente, mejorarían su salud y bienestar para alimentar al futuro Hyuga… lo que, por los menos, les habría dado un tiempo para pensar su próximo movimiento.

Sin embargo, el Consejo no les daba tregua y los atacó por todos los flancos. Cambiaron de domicilio a todos los Bouke con los que se relacionaban y barrieron con todos los logros de Sakura y Neji. Sin un heredero, el puesto de Neji en la cabeza de la rama secundaria, pendía de un hilo.

Según lo que habían entendido, la liberación de responsabilidad hecha a Hanabi, debilitaba el poder de Neji. Tanto en la rama principal como en la rama secundaria, las sucesiones se habían interrumpido y el Consejo requería, de urgencia, un Hyuga que se hiciera cargo.

Neji, no tendremos un hijo. Esa no es una opción para nosotros. Por favor, ni sigas pensando en eso.

Pero Neji no podía escucharla. Porque un heredero era lo que el Clan buscaba y él sabía que lo conseguirían… pero ¿dónde, cómo, cuál sería su papel y, sobre todo, cuál sería el papel de Sakura, en aquella grotesca idea?

Hiashi Hyuga no podía tener más hijos y su viudez lo obligaba a respetar la memoria de la madre de sus hijas. Sabía que los Aburame no permitirían que los Hyuga conocieran la existencia de un hijo de Hanabi y Hinata estaba incapacitada, por el momento, para concebir… En la línea directa: solo quedaba él y su posible descendencia.

Sakura no tendría hijos… ¿pero él? ¿Cuándo regresaran las mujeres elegidas tendría que concebir un hijo con alguna de ellas? ¿O tendrían que aceptar el hijo de otro? No. Imposible. El clan necesitaba que sangre de su sangre corriera por las venas del nuevo heredero.

Quizá si tenía un hijo las diferencias entre las ramas terminarían. Un heredero suyo, lo sería tanto para la ahora acéfala rama principal como para la rama secundaria… y quizá no fuera sellado y su destino fuera mejor que el de él… y por eso no podía dejar de pensar en un heredero… ¿y si un hijo suyo aliviaría el dolor de tantos años?

Un hijo solo complicaría las cosas… más de lo que están ahora—la voz tranquila de Sakura interrumpió sus pensamientos—Tendrían algo con lo cual manipularnos por siempre. Nunca nos dejarían tranquilos y nos lo arrebatarían para hacer con él, lo que les dé en gana… y es muy poco probable que no herede la técnica sucesoria, y si por algún milagro, no la heredera, no lo aceptarían como miembro del Clan. Sería peor.

Neji tan solo negó con la cabeza en un gesto que Sakura nunca terminaba de comprender y que le helaba la sangre. Ella no quería perder la esperanza, no quería rendirse… pero cómo costaba.

.O.O.O.

Las horas se pasaban lentas y los días eran amargos. La noticia de una tregua con el país del Rayo los sorprendió negativamente. La creación de una tregua implicaba presentar sus respetos ante las autoridades de la aldea de las Nubes: y la situación interna del clan no daba para eso.

Los dos sabían que en la celebración de la tregua sería ideal que Sakura se presentara encinta y temían que el Clan reforzara sus presiones para lograrlo… y así fue.

Pero Sakura no perdería… no cuando algo tan importante estaba en juego. Ella daría pelea.

Neji—dijo ella, muy suave, cuidaba cada una de sus palabras—Sé que es difícil, que no crees que sea una buena idea… pero, por favor, escúchame. La única opción que tenemos es enfrentar al Clan.

Es el momento propicio. Todo la aldea tiene los ojos puestos en el Clan Hyuga, y contamos con el apoyo de clanes importantes como el Aburame. Además, la solicitud de Sasuke de ser reconocido como clan fue rechazada y las familias de Kiba, Ino y Shika crecen y se hacen más fuertes.

Los trabajadores de las haciendas están dispuestos a luchar por sus derechos, solo necesitan un líder… alguien que haya estado tan oprimido como ellos.

Hanabi ya enfrentó al Clan. Y está bien. Y, Neji, esto no tiene que ver con la rama secundaria o que Hanabi sea hija de Hiashi. Es ese el pensamiento que debe erradicarse. La cabeza del clan no debe ser hereditaria y lo sabes. En todo caso, podríamos empezar a aprovechar la pertenencia a la rama secundaria y despertar su fuerza.

Tienes que dejar de callar. Tienes que decirle a la aldea cómo son las cosas aquí, cómo son las cosas contigo y lo que ha pasado en esta casa. El secretismo es la mejor arma que el Clan tiene contra nosotros.

Se miraron a los ojos, fijamente. Sakura veía sentimientos encontrados en los ojos de Neji.

No. Lo he pensado, lo juro. Pero no es una opción.

Créeme, Neji. Estás enjaulado, por eso no puedes verlo como yo lo veo. Es nuestra oportunidad. No solo acabaremos con esto del matrimonio, también tendrás la oportunidad de salir de aquí, con la cabeza en alto, vivo.

No. Sakura. No lo entiendes. Nunca podremos salir de aquí. No podría cargar con el peso de saber que algún mal les sucedió a tus padres.

Sakura se puso en pie, envalentonada. Hacía dos días habían recibido una amenaza certera a la integridad de los señores Haruno si Sakura continuaba impidiendo el regreso de las mujeres elegidas para tener un hijo de Neji. El Consejo dejó claro que los Haruno pagarían por la desobediencia de Sakura.

Tu padre tomó una decisión… y fue libre. Pero esa no es la única decisión… y tienes que saber, que cualquiera que sea la decisión que los libere de esas marcas, será difícil y requerirá mucha valentía… por eso, Neji, por eso tenemos que dejar el clan. Enfrentarnos al Clan Hyuga—dijo Sakura, con fuerza. Ella no se escondería más. Por el amor a sus padres, a su aldea y por lo que sentía por Neji, no dejaría que sus vidas desaparecieran tras los intereses de personas despóticas y crueles. Encontraría una solución y cuando llegara su final, podría decir con orgullo que ella luchó por no dejarse hundir.

No puedo enfrentarme al Clan Hyuga, yo soy un Hyuga.

Y este no es el clan que mereces.

Son mi familia. Lo único que tengo. No puedo enfrentarlos—dijo Neji en voz baja.

Yo soy tu familia. Y en este momento, ¡soy lo único que tienes!—gritó Sakura.

Neji. Toma a tu esposa—intervino, de pronto, la voz de Hiashi.

La joven pareja se giró hacia el hombre que había aparecido en el umbral de la puerta, rodeado por dos esbirros y un criado.

He escuchado que tu esposa reclama que no la consideras familia. Como patriarca de esta familia he decidido que es hora de la consumación del matrimonio—dijo Hiashi, con su porte adusto y su mirada inquebrantable.

Esta es mi casa—dijo Neji, con frialdad—Yo decidiré qué pasará bajo estas paredes.

Tienen esta noche para consumar el matrimonio, o se realizará el derecho de pernada, como lo exige nuestra ley.

No—dijo Sakura, con vehemencia—No ha sido así pactado, y no permitiré…

Señora—le interrumpió Hiashi con severidad—La he escuchado reclamar los deberes legítimos de Neji, como su esposo. Es un deber de todo hombre considerar a su esposa como parte de su familia, y así será en este matrim…

¡No lo he hecho! ¡Usted lo malinterpretó!—gritó Sakura, enfurecida.

Sakura tenía los ojos, furiosos, clavados en Hiashi, cuando a su lado, Neji cayó al suelo y con costos, él suprimió un grito de dolor.

Habían activado el sello.

Nunca elevarás la voz a tu señor—dijo uno de los miembros del Consejo que acompañaban a Hiashi, Sakura lo recordaba como el hombre rechoncho que había tratado de impedir la salida de Hanabi—Nunca discutirás una orden de tu señor.

Sakura lo miró horrorizada. Escuchó a Neji jadear y ponerse en pie, con cierta dificultad. No se atrevía a mirarlo, porque sus ojos, verdes y sorprendidos, se habían quedado prendados al terror de los ojos traslúcidos y sin vida, del Hyuga atacante.

Al menor signo de desobediencia, me veré obligado a reclamar la disciplina de Neji.

Un criado que los acompañaba dejó un sobre y se marcharon.

¡Neji!—exclamó Sakura sin aire. Temió acercarse a él, por culpa de ella había sufrido, de la peor manera… Se sentía culpable y tonta. ¿Por qué había osado a gritar? El asunto se corregía… no era tan grave, solo debían fingir, mentir… o hacerlo.

Yo… lo siento tanto…

Se llama Hoshi. Su madre era del Bouke, pero logró perfeccionar una técnica para activar el sello. Es el único miembro de la rama secundaria al que le fue removido el sello. Le ocasionó ceguera y perdió el Byakugan, pero mantiene su condenada habilidad para activar el sello—Neji se acarició la frente, se hizo un poco de presión para aliviar el dolor.

Era el encargado de mi entrenamiento, y un mal nacido. Además, él tendría el derecho de pernada.

No es un derecho, es una violación.

Siempre será una violación.

No—dijo ella con ahínco—Si consiento tener relaciones sexuales contigo, no. Además, no tenemos que hacerlo, podemos mentir o fingirlo.

No. Te harán pruebas, buscaran rastros de semen.

Guardaron silencio.

¿Para la activación del sello, tienen que estar cerca?

Huir no es una opción.

Pelear, sí. Vamos, Neji. Explícame, ¿cómo funciona? Si tan solo tuviera tiempo para estudiar el sello. Seguro puedo hacer algo… un medi ninja debió removerle el sello a Hoshi.

Sakura, no crees que me he pasado toda mi vida, tratando de entender cómo impedir que el sello se active.

Pero nunca te has enfocado con el conocimiento médico al alcance. No vi que hiciera ningún sello.

Esa es su habilidad, no necesita jutsu, su técnica es aún más limpia que la de los miembros de la rama principal.

Por favor, déjame ayudarte—ante el silencio del Hyuga, y sintiéndose la mujer más estúpida del mundo, murmuró con sinceridad—Cuánto lo siento.

Neji no respondió. Habían lastimado a Hinata, ahora él y mañana a Sakura.

Si Sakura se oponía, activarían su sello y le infringirían dolor a él, y aunque su cuerpo pudiera soportarlo, Sakura no lo toleraría. Y si él se oponía, dañarían a Sakura. Estaban acorralados. Habían encontrado una forma de arrinconarlos.

Podría consentir—murmuró Sakura.

¿Estarías dispuesta?

Bueno, es solo sexo, ¿no? Podría ayudarnos a liberar toxinas.

Continuará


¡Hola! Realmente, lamento el retraso, por eso me estoy esforzando en determinada escena que vendrá en el próximo capítulo. Les pido que no tengan muchas expectativas porque nunca he trabajado en algo explícito: si acaso en mis anteriores historias he mencionado un beso, ¡pero algo habrá! y espero les guste :)

Bueno, ¡cuéntenme! ¿Qué les pareció este capítulo: se esperaban lo de Hinata, Hanabi estará a salvo con los Aburame?

Creo que volví un poco al tono tristón de los primeros capítulos, pero tienen que tocar fondo, los dos, para volverse a levantar…

Muchísimas gracias por sus comentarios, no saben lo feliz que me hacen y me ayudan mucho a continuar escribiendo la historia. También, fue muy bueno leer nombres nuevos. Espero estar contestándoles pronto sus reviews, esque preferí primero publicar el capítulo. Las invito a comentar.

Espero estén muy bien.

Y muchas gracias por todo.