Hola.


CAPÍTULO XII

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El matrimonio es como unas tijeras, tan unidas que no pueden ser separadas, se mueven constantemente en direcciones opuestas, y siempre listas para castigar a quien se interponga entre ellas. Sydney Smith.

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Sakura hacía la guardia, justo cuando el tratado de paz se firmaría. Dijo que revisaría un poco más adelante y se alejó de sus compañeros, sin embargo sabía perfectamente que estaba al alcance del poderoso Byakugan de Neji. A lo lejos podía ver el toldo donde Neji junto con Tsunade y otros representantes, estaban reunidos. No tenía miedo, pero estaba preocupada. Esta era su meta, el inicio y la disolución de su matrimonio con Neji, habrían valido la pena cuando se estamparan las firmas.

Lanzó una mirada al vasto bosque y su corazón dio un vuelco cuando a cierta distancia hacia el este reconoció una capa negra con rojo. Con el mayor cuidado posible, tomó sus binoculares y, con pesar, descubrió que se trataba de Itachi Uchiha.

Lo observó, temerosa de apartar los ojos, hasta estar completamente segura. No había duda. Posó la visión en el toldo y a lo largo de los alrededores. Si había más akatsukis presentes, no los notó….

Volvió a centrar su vista en Itachi y angustiada notó que él veía en dirección a ella. Cerró los ojos con terror: la había descubierto. Cuando los volvió abrir, Itachi la veía directamente. Sakura bajó sus binoculares y empezó a buscar su intercomunicador, con una mano que se había vuelto atolondrada: había entrenado para este momento, y ahora se comportaba peor que una gennin. Se detuvo cuando Itachi desapareció de su vista, solo para aparecer más cerca, le hizo un leve asentimiento con la cabeza, advirtiéndole que no hiciera nada estúpido.

La mujer aguardó, quieta. Cuando el encapuchado dirigió su atención al toldo, tuvo la impresión de que él solo tenía curiosidad, que no estaba planeando nada contra ellos. Sintió una extraña tranquilidad. Dejó de lado su mente lógica que la advertía de la búsqueda incansable de Akatsuki por los últimos dos Jinchūriki, y se entregó a una lógica menos fría, más vital, que le ofrecía su corazón: después de todo, Itachi Uchiha provenía de la Hoja y era de esperarse que quisiera conocer, por motivos personales, sobre la firma del tratado. Además, era imposible que Neji no hubiese notado a Itachi, porque estaba en su rango de visión…

¿Y qué iba a hacer ella, ampliar con su vida la cifra de muertes a manos de Itachi, arruinar por completo la firma de un importante tratado de paz anunciando la aparición de un traidor de su aldea, demostrarle a la Aldea de las Nubes por qué era una mala idea hacer una alianza con ellos?

Suspiró resignada y juró que lo atacaría con todas sus fuerzas si el hombre le prestaba atención a Naruto. Y antes de que pudiera elucubrar algún pensamiento más, Itachi había desaparecido y escuchó los vítores de sus compañeros, a través de su intercomunicador. El tratado había sido firmado, y en medio de la algarabía, la voz suave de Neji, se escuchó:

Déjalo.

Volvió rápidamente a reunirse con sus compañeros, pero se detuvo en seco sobre una rama. Cayó en cuenta de algo: Sasuke no se habría marchado de la aldea si no tuviera alguna idea de dónde estaba Itachi: ¿y si estaba rondando por ahí?, ¿y si iniciaban su duelo mortal en esa zona y ponían en peligro a Neji y a la alianza? Ni siquiera Killer Bee podría detener a Naruto, si este se daba cuenta de que Sasuke estaba cerca.

Sin embargo, al recordar lo cerca que estuvo de un asesino clase S, el único pensamiento que tenía en la cabeza era miedo: la serenidad en el rostro de Itachi la hizo temer por la vida de Sasuke. ¿Cómo se podía derrotar a un monstruo capaz de semejante matanza? Atraída por el misterio de la familia Uchiha, se había cuestionado los motivos de Itachi para asesinar a sangre fría a su propia familia, sabía que no se trataba de un simple estado psicótico, pero le costaba creer que lo hubiese hecho solo porque podía. Si ella sentía curiosidad de saber sus verdaderos motivos, a Sasuke lo carcomía vivo. Aunque le costó mucho aceptarlo, ahora sabía que Sasuke necesitaba su venganza…

No pudo evitar pensar cómo sería Sasuke si Itachi no lo hubiera abandonado… Arrugó un poco la nariz, lidiar con Sasuke era difícil y la verdad era que los buenos ratos que pasaron juntos se disiparon y solo le quedó la incomodidad. Ahora, Sasuke y ella… eran desconocidos. Y, por primera vez, en toda su vida, fue realmente consciente de que el final de uno de los Uchiha se acercaba.

Al llegar al campamento, abruptamente, fue interrumpida por Danzo Shimura, quien alejado de las personalidades que habían acudido a la actividad, se paró frente a ella junto con uno de los generales de la Aldea de Las Nubes, y le solicitó un reporte de inspección y del área.

Sakura se sorprendió mintiendo y supo que Danzo sabía que le mentía.

No queremos amenazas externas en un evento tan importante—gruñó Danzo, mirándola con atención; pero Sakura no debió elucubrar ninguna respuesta, por cuanto el hombre que lo acompañaba habló:

Todos sabemos que la principal amenaza para Konoha es interna.

El Clan Hyuga no es una ninguna amenaza para Konoha, es el futuro de nuestro país—respondió Danzo, sin darle importancia, y mirando el lugar donde se encontraba Neji—, ¿cierto, Kunoishi?

Sakura asintió levemente. Y los dos hombres se marcharon.

.O.o.O.

Con la firma del Tratado, Naruto y Killer Bee se escondieron para entrenar juntos. Neji debió asistir a otras actividades protocolarias y Sakura se sintió un poco extraña de regresar a ningún lugar: la casa de sus padres había sido incendiada y en la Casa Hyuga no era bienvenida. En su cabeza, sentía que su hogar eran las dependencias del Bouke, en las que había vivido los últimos meses; aunque las dependencias del Bouke sí existían, sabía que nunca más volvería a ellas y eso debería alegrarle, pero no sentía dicha.

Aquel horrible hombre, Hoshi, el Hyuga capaz de activar el sello de Neji sin mover ni un dedo, había sido el primero de los Hyuga en ser juzgado y liberado; y su primer acto había sido recuperar la Mansión Hyuga y, para sorpresa de Sakura, enviarle una carta a ella en la que exponía mil razones por las cuales nunca más una persona que no fuera un Hyuga volvería a pisar sus tierras, y aunque sabía que no debía prestarle atención, porque oficialmente Neji era el Líder del Clan, y todo apuntaba a que sería respaldado por el Consejo de la Aldea, no dejaba de sentirse como si la estuvieran echando de su propia casa.

Konoha sin Neji, se sentía como estar divorciada y, es que, legalmente, lo estaba. Los últimos eventos aun daban vueltas en su cabeza, los preparativos para la firma del Tratado tenían extenuados a sus amigos y ella aun no lograba encontrar su ritmo. Tanto había deseado el final de esta época de su vida y ahora solo sentía que la vida se le escapaba vertiginosamente, sin tener ningún tipo de control, y a veces se encontraba pensando que el Neji de hacía unos meses tenía razón: No hay nada que puedan hacer contra su destino, no tienen ningún control sobre lo qué sucede con sus vidas… Porque si realmente fueran capaces de tomar sus propias decisiones: ella y Neji estarían juntos, como debe ser, con todas las de ley y por amor.

Neji regresó de su misión pacífica en el País del Rayo en la misma carroza de Tsunade, tan solo unas pocas horas después de Sakura; pero los dos traían sus peores caras, como si no trajeran un gran logro en sus espaldas. Incluso, la comitiva venía cargada de provisiones y armas, para aplacar la crispación del pueblo, pero ellos parecían ayunos de energía y vida.

Sakura respetó el cansancio de Neji y no lo cuestionó; sin embargo, Neji le preguntó sobre el encuentro con Itachi Uchiha. Le relató lo sucedido y también la conversación con Danzo y Mifune. Neji cerró los ojos y murmuró lacónico:

Dice Tsunade-sama que Itachi Uchiha suele rondar a Danzo.

Neji y Tsunade sabían que la orden de la Masacre Uchiha había venido de Danzo. Y por algún tiempo habían temido que las circunstancias ameritaran una orden igual. Sin embargo, los Hyuga no eran como los Uchiha. Nunca habían mostrado un interés claro por el poder en Konoha, sus habilidades extremadamente útiles, siempre serían necesarias. La situación con la Aldea de la Nube había provocado tensión política, y los Hyuga habían sido arbitrarios con sus ataques desmedidos a la población civil; pero los Hyuga tenían algo que valía la pena: una técnica de sellado, capaz de doblegar a prodigios.

Neji Hyuga se salía del control para el Clan. Su poder e importancia para la aldea crecían con cada misión, con cada día fuera de la Casa Hyuga. La activación de su sello, con el ojo vigilante de Naruto y el remordimiento de Hiashi, eran considerados casi un delito. Así que la manera que el Consejo del Clan encontró para doblegarlo, fue aquel matrimonio forzado con una mujer que no quería ni respetaba. El Clan Hyuga sabía que las cadenas y las jaulas más poderosas son las que están en la propia mente.

En contra de todo pronóstico, el matrimonio se convirtió en un frente unido y supieron enfrentar al Concejo del Clan, tanto que las dos herederas salieron de la casa y la crisis se salió de las manos de Hiashi. Entonces, en la Aldea, la Hokage no podía evitar una guerra con otra potencia militar al mismo tiempo que lidiaba con una posible guerra civil; y debió rendirse a los consejos de Danzo, que implicaba darle más recursos al hombre.

En el momento en que firmó, tuvo certeza de que el plan de Danzo no era acabar con los Hyuga, como había hecho con los Uchiha; sino acabar con todos los clanes. Usarlo a él, un ejemplo para el pueblo y las otras aldeas, de lo que podría pasarle a los ninjas cuando no obedecían a Konoha: la activación de un sello maldito, que ni siquiera un prodigio, como él, podía evitar.

La liberación de Hoshi, tan repentina, solo podría justificarse si él le explicaba a Danzo el funcionamiento del sello maldito. La implementación del sello se justificaría para el bienestar de Konoha, después de todo, el pueblo no quería unos pocos individuos destruyendo sus hogares por asuntos personales.

Descansa, ha sido un largo día—murmuró Sakura, sin prestarle mucha atención, consciente de que necesitaba descansar. Al meterse a la cama, sintió el bulto de un portapergaminos. Neji no se había quitado toda su indumentaria.

Es un mensaje—murmuró él, a modo de disculpa—. De Danzo. Quiere verme mañana al anochecer.

¿Y vas a dormir con ese mensaje? —preguntó incrédula, parecía como si Neji tuviera miedo de esa reunión.

No sé.

Hoshi me envió una carta, y no vamos a traer a ninguno de esos hombres a nuestra cama—dijo ella, decidida y arrojó el portapergaminos con el mensaje de Danzo lejos.

Por supuesto que no—susurró Neji, y se sintió más aliviado, Sakura, una vez más, había alivianado su carga. Ya tendría tiempo para preocuparse. Mañana, cuando Danzo activara su sello.

.O.o.O.

Apenas dormiste—murmuró Sakura, acomodó mejor su cabeza para mirar a Neji, que tenía la vista perdida en el techo.

No me explico cómo duermes tanto—trató de bromear él, pero sonó bastante serio y melancólico; si ella no lo conociera mejor, habría interpretado ese tono como un insulto.

¿Qué sucede?

Y su respuesta fue el sonido de las alarmas de emergencia del hospital y golpeteo fuerte a la puerta.

Neji—gritó Konohamaru desde afuera—. Tsunade te quiere en su oficina. Sakura ve con Kiba a las residencias del Clan Hyuga, lo más pronto posible.

Sakura terminó de colocarse sus sandalias y salió corriendo. Kiba y Akamaru la encontraron y avanzaron juntos.

El olfato de Akamaru los guió a uno de los patios internos de la Rama Principal de la Casa Hyuga, Sakura nunca había estado en ese lugar, y aunque trató de evitarlo, se sintió un poco incómoda ante la majestuosa y lujosa arquitectura.

Esta casa siempre me pone nervioso—susurró Kiba, olfateó el aire—. Hay dos heridos más adelante—informó.

En el patio principal de la Casa Hyuga, encontraron a Shizune inclinada ante un cuerpo en un charco de sangre. El cuerpo estaba partido a la mitad, una línea de chakra marcada en el césped, y Shizune trataba de unirlo con chakra.

Esto es una herida de Samehada—exclamó Sakura, horrorizada, colocó su mano en el hombro de Shizune para que se diera cuenta de que no había nada más que hacer. Hoshi Hyuga, el hombrecillo que tantos dolores de cabeza le había dado, ahora yacía sobre su propia sangre y entrañas. Como médicos, no podían hacer nada por él… pero notó asustada que el ataque era reciente. Si acaso unos dos minutos… Kisame debía estar cerca.

Sakura—llamó su atención Kiba. Unos metros más adelante se erguían varios árboles, robustos, que desentonaban con la cuidada jardinería de los patios, y bajo uno de ellos se encontraba una persona—. Es Danzo Shimura.

Tras ellos aparecieron Kakashi, Anko y Hayate, al ver que nada se podía hacer por el Hyuga se dirigieron hacia Danzo.

¿Quién hizo esto? —preguntó Hayate.

El cuerpo de Danzo estaba irreconocible, tenía signos de haber liberado sellos, su cuerpo estaba semienterrado bajo un árbol deforme, su brazo derecho estaba de color blanco y agujereado, su cara estaba destruida, faltaba uno de sus ojos. La imagen era horrible.

Fue Itachi Uchiha—murmuró Kakashi, reconociendo las señales de un duelo entre Sharingans. Shizune asintió, trémula.

¿Qué hacían Hoshi y Danzo juntos? ¿Por qué dos akatsuki habían entrado a la Aldea, y además a la Casa Hyuga? ¿Por qué Itachi mataría a Danzo?

Hokage-sama, me pidió que vigilara a Danzo. Lo seguí hasta aquí…—explicó Shizune, y notaron lo nerviosa que estaba. Su nerviosismo no era usual en una mujer que estaba acostumbraba a las malas decisiones de Tsunade. Sin embargo, el tiempo apremiaba.

Kiba, ¿puedes rastrearlos?—preguntó Kakashi, el muchacho asintió—. Hayate, Kiba y yo iremos tras ellos. Anko y Sakura revisen la escena, Shizune informa a la Hokage.

¿Cuál es la causa de muerte?—preguntó Anko, observando con atención las múltiples heridas. Por las pocas marcas en el campo y el asesinato rápido del Hyuga, la batalla no fue larga.

Ese corte con espada—murmuró Sakura, señalando una profusa herida en el abdomen—. Sin embargo, con un poco de chakra en su mano, se acercó al brazo derecho del hombre, y abrió una de las heridas, solo había cenizas—. Estos diez agujeros, todos con ceniza adentro… qué extraño.

La falta de su ojo… y lo rápido que dedujo Kakashi que se trataba de Itachi Uchiha, me hacen pensar que Danzo poseía al menos un Sharingan. Ese podría ser el móvil.

Sakura asintió, pero agregó preocupada:

Esto es un jutsu del elemento Madera.

Definitivamente, es un jutsu del elemento madera… pero viene de él mismo.

Pareciera que no pudo controlarlo… Esto implicaría que su ADN tenía células del Primer Hokage, como el caso de Yamato-sensei.

Tsunade sabrá reconocer si este hombre buscó a Orochimaru para hacerse más fuerte…—repuso Anko, con certeza de que Orochimaru tenía algo que ver con el poder de Danzo—, Tratar de controlar el elemento madera, qué orgullo. Eso lo mató.

Fue la herida de la espada—repuso Sakura, con seriedad.

Igual que al otro, entonces.

Sakura sacudió la cabeza: ¿A caso era un mal sueño? Y esa pregunta volvió a ella, cuando minutos después de rendir su informe a la Hokage, esta le pidió que guardara discreción respecto a lo ocurrido.

Danzo lo habría preferido así, siempre fue una raíz en las sombras…

Tsunade-sama, no puede esperar que acepte guardar silencio por la muerte de un miembro de nuestro Consejo a manos de un traidor… ¿Cómo se atreve ese hombre a hacer algo así?

Política, Sakura—dijo con amargura Tsunade—. No es momento para anunciar que Akatsuki ha entrado a la Aldea, como si nada, y además ha matado a dos hombres en el jardín de nuestro Clan más importante.

Lo que me pide es espantoso.

Si algún día llegas a estar en mi posición, entenderás por qué te lo pido… y si sientes compasión por el hombre que amas, entonces harás lo que te pido. Esa reunión a la que Danzo citó a Neji no acarreaba nada bueno para él.

Acataré sus órdenes, maestra—dijo Sakura, inclinando la cabeza. Recordó el día de su encuentro con Neji en el hospital, cuando él le había hablado con muchísima preocupación de una posible alianza entre Danzo y Hoshi, pero ella no había encontrado mucho sentido en aquellas palabras sobre el anciano compañero del Tercer Hokage, que había dedicado toda su vida al servicio de Konoha. Sin embargo, reconocía que su reunión secreta en la casa Hyuga era sospechosa y... peligrosa. Sin embargo, no le dedicaría ni un segundo más de sus pensamientos a ese hombre.

Es lo que espero, Sakura. Por favor, retírate y búscate un lugar donde vivir. El hospital no es un motel.

Sakura enrojeció.

.O.o.O.

Sakura, puedes quedarte en mi casa—le ofreció Ino al verla rondando el hospital—. No creo que Neji necesite un médico personal de ahora en adelante. Además, ya debería volver a su casa.

Sakura se negó con amabilidad, pero le dolía notar cómo sus amigos se alegraban de que ya no estuviera casada con Neji; y ella callaba el dolor que la distancia con él le causaba. Debería ser sencillo, decir que querían estar juntos. Pero todos sus amigos sabían que fue un matrimonio por conveniencia, una simple misión, que les drenó energías y los hizo infelices, una vida insoportable y paralela a los momentos más traumáticas en las vidas de Tenten, Hinata y Hanabi. Era imposible que algo bueno surgiera de esa unión y todos estaban dispuestos a olvidar que alguna vez existió. Incluso, los instaban a borrar ese pasado que los unió.

Pero ese pasado, solitario, encerrados, era donde surgió su cariño.

Sakura encontró a Neji en el campo de entrenamiento del equipo 8, gracias a Lee, y la hora coincidía con la reunión que debía tener con Danzo.

Mi reunión con Danzo fue cancelada…—dijo atípico, y Sakura pensó que si estaba tratando de sonar gracioso, porque su semblante lucía sereno.

Ese comentario es de mal gustosusurró Sakura, consciente de que Neji ya debía saber de su muerte.

Tenía miedo de reunirme con Danzo…—confesó—. Y ahora dos de mis más grandes amenazas no existen. Siento que podemos empezar de nuevo…

En la mañana, cuando Sakura fue enviada con Kiba a su casa y él al lugar más seguro de toda Konoha, se sintió como el peor ninja y hombre, los celos y la necesidad de protegerla casi lo hicieron perder el control. La respuesta que recibió de su Hokage era que el apoyo médico era necesario; pero unos minutos después apareció Shizune, alterada, verborreando sobre una traición.

En el momento en que Danzo citó a Neji, este le informó a Tsunade, quien confió en Shizune la trea de seguirlo. Shizune siguió al anciano hasta la Casa de Los Hyuga, donde fue recibido por un hombre al que sinceramente no conocía. Tardó varios minutos ideando un plan para poder entrar y burlar la vigilancia; sin embargo, se dio cuenta de que nadie vigilaba. El Hyuga debió tomar las previsiones necesarias para que esa reunión fuera secreta.

La Mansión era enorme y no tenía ni idea de dónde buscar, pero los ruidos de un ataque la hicieron correr hacia el patio principal. Itachi Uchiha y Kisame Hoshigaki estaban delante de Danzo y el Hyuga. Y Danzo, altanero, acaparaba la conversación.

Todos los clanes tienen sus prodigios. Lo que he tratado de explicarle al Clan Hyuga es que lo realmente importante es que los prodigios sirvan a los intereses de la Aldea. Tu ejemplo, Itachi, me viene bien en este momento. Gracias a ti, tenemos a dos prodigios fuera de control, buscándose, para matarse… Sin embargo, el Clan Hyuga no es el Clan Uchiha. Y yo aprendí de mis errores…

Mi error no fue dar esa orden, ni permitir que pusieras condiciones respecto a tu hermano… Mi error fue dejarte ir, Itachi.

Pero Hoshi me ha mostrado la manera de evitar que eso suceda de nuevo. El Sello del Pájaro Enjaulado, que se esconde en la frente del prodigio Hyuga, será mi nueva arma… y después de dominarlo a él, seré capaz de recuperarte… o de utilizar a tu hermano, da igual cual sobreviva. En poco tiempo, el sello del Pájaro Enjaulado estará sobre todas las frentes de los Ninjas de Konoha.

Así que deja de buscarme, Itachi. He respetado la parte de mi trato y sé que entiendes que esto es lo mejor para nuestra Aldea: No es momento de cometer una masacre y los intereses personales de los poderosos no deben estar por encima del bienestar de todos. Estoy seguro que no quieres que las niñas Hyuga merezcan el destino de tu familia o el de tu hermano. Shisui lo entendería.

Ante la mención de Shisui, Itachi atacó y Kisame lo secundó, asestándole un golpe mortal al sorprendido Hyuga. Danzo habría resistido unos instantes más, pero sucumbió ante el Amaterasu de Itachi. Shizune no tenía todo el conocimiento para conocer la profundidad de aquellas palabras, pero Tsunade y Neji sí: Confirmaban que Danzo había dado la orden a Itachi de acabar con su familia. Descubrían que su temor de que Neji recibiera la orden era vano. La intención de Danzo con Neji era doblegarlo con el uso del sello maldito: por eso le interesaba tanto un hombre como Hoshi.

Neji, con cuidado, se quitó la venda de su frente, y se giró hacia Sakura.

Ella se acercó, lentamente, y con una sonrisa, sin apenas fijarse en aquellas marcas en su frente, dijo:

Has dicho "podemos"; tú y yo….

Eso era en lo único que podía pensar desde que se enteró de la muerte de los dos hombres: que tenía el camino libre para amar a Sakura y ser el líder de su clan. No le importaba la acusación de traición, no le importaba nada más, solo ella y su futuro juntos. Su destino era conocerla y amarla.

¿Cuál es tu plan ahora, Sakura?

Sakura sintió un calor hondo en su pecho. El camino que habían recorrido para lograr que Neji pensara en un futuro que ellos podían decidir y que les pertenecía era increíble: Neji había cambiado, su visión, su destino.

Mi plan es ser tu compañera.

.O.o.O.

A Neji no le sorprendió encontrar a Sakura en la Biblioteca de Konoha, estaba tan acostumbrado a verla rodeada de pergaminos, que otro escenario habría sido sospechoso. Aun tenía algunas dudas sobre su comportamiento en público con ella, propiamente, no estaban casados y no se sentía con el derecho de besarla, o si quiera tocarla en público, por temor a iniciar rumores que pudieran afectarla. Y podía notar que ella tenía las mismas reticencias.

Su vida, poco a poco volvía a la normalidad. Como líder temporal del clan, exigió que se eliminara la práctica del Sello del Pájaro Enjaulado. Sin Hoshi en el Consejo de Clanes, envenenando la mente, y con el apoyo de su tío, los demás miembros aceptaron que era un sello maldito y despreciable. Hiashi, incluso, prometió que no volvería a separar a los hermanos en distintas castas. El proceso de reunificación para el Clan Hyuga empezaba.

En cuanto Sakura lo vio le sonrió, realmente alegre, pero mantuvo la compostura como una mujer que sabía que no debían ser vistos juntos. Le molestaba ese recelo. Le molestaba saber que Sakura era de él, pero solo por las noches, que en la calle debían tratarse casi como desconocidos, por qué quién les creería que sí se habían enamorado y que estar separados les dolía.

Neji notó que la mujer no tenía ninguna intención de irse pronto.

En tu familia, siempre se han realizado matrimonios arreglados—explicó ella, y le mostró el pergamino que leía: Costumbres y Tradiciones de los Clanes de Konoha: el Clan Hyuga.

Neji no respondió inmediatamente, admiraba el temple de la mujer para leer los pergaminos que mencionaran al Clan Hyuga, y a pesar de todo el tiempo que llevaban juntos, a veces le costaba entender su línea de pensamiento. O como estaba aprendiendo a reconocer, a veces le daba miedo pensar tan arriesgadamente como ella.

Para empezar, no son mi familia. Son el Clan Hyuga. La división de grupos familiares por ramas implica la necesidad de arreglar los matrimonios, para evitar endogamia y que se mezcle la misma sangre.

Y yo fui la primera persona fuera del Clan Hyuga que se casó con uno—murmuró ella.

Pasarás a la historia por eso.

Ah, Neji, pasaré a la historia por eso y otras cosas más—gruñó ella, haciendo un mohín.

¿Piensas irte pronto? No me apetece seguir pasando nuestro tiempo libre en medio de estos pergaminos.

Estoy buscando algo, para Hinata—La Hyuga debía ser la única persona en Konoha que sabía dónde se encontraba Naruto, entrenando, y regresó de una de sus visitas con la noticia de que esperaba un niño—. Quiero encontrar un rito para el nacimiento de su hijo.

Neji lo meditó unos instantes.

Hinata debe conocer mejor que nadie cualquier rito o ceremonia de nacimiento.

Lo sé, pero no quiere nada que tenga que ver con los Hyuga. Así que he tenido que leer todo sobre los Hyuga, para encontrar algo totalmente distinto. Le ha puesto muy feliz saber que en su hijo no se ha desarrollado el Byakugan.

Neji asintió.

Algún tipo de ojo tendrá.

Ya lo descubriremos, cuando llegue el momento. Por ahora, me gustaría encontrar algo bonito para recibir a Boruto.

¿Y lo buscas en los pergaminos sobre matrimonio? —preguntó con desidia, dentro de los pergaminos ya revisados, estaban varios tomos sobre matrimonios—. ¿A caso te quedan dudas?

Sakura se mordió los labios y desvió la mirada. Realmente, no esperaba que Neji la encontrara en ese lugar, pero no debía sorprenderle que para él fuera fácil ubicarla.

¿Te parece que nuestra boda fue nuestra? —suspiró ella. Después de todo, sabía que su mejor camino era decirle lo que pensaba.

¿Qué?

Ella lo miró a los ojos: su alma temblando.

¿Algo de lo que sucedió ese día, el día de nuestra boda, te parece que lo merecíamos, que era nuestro deseo, que esa era la forma en que debía iniciar lo nuestro? A veces pienso que merecemos algo mejor…

Sakura, si no fuera por eso, nunca nos habríamos dicho más de dos palabras.

Nuestras circunstancias nos unieron, pero ¿tienen que ser siempre horribles circunstancias? ¿Tengo que vivir con la carga de que nunca quisiste casarte conmigo? Ah, Neji, lo siento… No… no quería

Sakura… Ya no estamos casados.

Lo sé… Lo siento, Neji… No debí…

Y me gustaría casarme contigo.

.O.o.O.

Sakura suspiró. Miró la almohada que estaba a su lado, la cabeza que debía estar ahí, se había ido. Suspiró.

La aldea del Rayo se había convertido en un aliado de Konoha. Los Hyuga cedieron muchos de sus terrenos para pagar los daños que habían causado y se recluyeron tras sus murallas: después de todo, muchos de sus miembros tenían trabajos asegurados y gran experiencia: sus finanzas se reestablecieron rápidamente bajo la guía de Neji.

La muerte de Hoshi fue manejada con absoluta discreción, Hiashi retomó sus funciones como líder cuando Neji pidió ser reconocido como representante de la Rama Secundaria y servidor de la Hokage, con el objetivo de ganar más experiencia para ser el líder cuando su tío se retirara, en mejores condiciones; Hinata y Hanabi volvieron a usar orgullosas su apellido Hyuga; y Neji a pesar de dedicar todo su tiempo y esfuerzo en servir a su clan y, en especial a los miembros de la Rama Secundaria, decidió seguir el camino de sus primas de vivir lejos de la mansión, y junto con Sakura buscaron una casa que se ajustara a su presupuesto.

Por fin, su casa, donde eran, simplemente, una familia.

La ceremonia de la boda se celebró en la Mansión Hyuga, donde por fin, todos sus amigos fueron bienvenidos y agasajados, donde de manera íntima, los dos juraron que permanecerían juntos, esforzándose para ser mejores personas y mejorar la vida del otro. Fue la actividad que Sakura siempre había soñado, con el hombre que nunca se habría imaginado.

Sakura se levantó con pereza. Notó que en su habitación no había muestras de la noche movida y su vestido de novia estaba cuidadosamente colocado en una repisa, ella no se lo había quitado de esa manera y supuso que su vida de orden y minimalismo empezaría más pronto de lo que pensó.

Escuchó ruidos en el patio, y supuso con éxito que fueron esos sonidos los que la despertaron.

Gritó cuando vio en su pequeño patio un agujero de más de seis metros de ancho y por los menos ocho de profundidad.

Buenos días—le dijo una voz que ella reconoció inmediatamente como el culpable.

¿Qué demonios es esto, Neji? —preguntó y señaló exageradamente el agujero que los separaba.

Los efectos de mi nueva Rotación Celestial. La circunferencia es perfecta—sonrió él, orgulloso de sí mismo.

¡Es un agujero en mi casa! —exclamó ella.

Lee se ofreció a rellenarlo—murmuró Neji, sin entender por qué la reacción tan exagerada. Solo era un agujero.

¡Hyuga! —gritó ella molesta. Él sonrió levemente. Ante la sonrisa, ella se dio por vencida, antes de regresar a la casa, le preguntó—¿Y qué haces todavía aquí, no te fuiste al amanecer?

Me salí de la cama al amanecer—respondió él quedo—. No sé cómo haces para dormir tanto.

¿Por qué será? No me dejas dormir—murmuró ella entre dientes—. Llama a Lee y rellena ese maldito agujero perfecto antes de que te vayas a trabajar.

Fin.


La última actualización fue el 24 de marzo del 2013… El final ya estaba escrito, era esa viñeta del agujero en el patio… pero ¿cómo llegaba a eso? Tuve un bloqueo, trabajé en otros 33 fics y hace unos meses pensé: esto es el cliché del matrimonio forzado, hace sentido que termine con una boda real. No escribí la ceremonia, porque, conociéndome, tendría que investigar cómo se hace una boda no religiosa en Japón o inventar un rito, y bueno, ahí sí que nunca habría terminado la historia.

Les agradezco infinitamente su apoyo y que no hayan perdido la fe en mí, espero que no se sientan muy defraudadas. Si quieren hablar más, escríbanme. Siempre ando por aquí, en las sombras, como un ninja.

Nos leemos.