Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Lily Jill, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Lily Jill, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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—Encantado de conocerte, Bella. —Deja caer mi mano y coloca la suya en su bolsillo trasero—. Parece que te estás acomodando muy bien.
Ambos echamos un vistazo superficial a la propiedad; me pregunto si mi presencia aquí ha cambiado la atmósfera que él prefiere. Si tengo que hacer suposiciones, asumiría que se siente atraído por la paz y la calma que este lugar genera naturalmente.
—Lo estaba hasta, tal vez, hace diez minutos. —Suspiro, refiriéndome a mi camioneta inservible.
—¿Hay algún lugar donde necesites ir? —pregunta, dándose cuenta de que debo haber necesitado mi camioneta descompuesta para algo. Señala hacia su entrada por el camino—. Puedes tomar la mía si quieres.
Niego con la cabeza.
—No, está bien. Sin embargo, gracias. Puede esperar.
Realmente no puede, no debe, esperar. Mi vida depende de esas balas. Pero no puedo decirle esto: solo nos conocemos hace cuatro minutos, y no me siento cómoda contándole a nadie sobre mis asuntos personales, especialmente cuando se trata de balas y un arma que definitivamente no tengo por qué tocar, y mucho menos disparar.
—Incluso en los próximos días —indica Edward, sus palabras me sacan de mis pensamientos ansiosos—, la oferta sigue en pie.
Da la impresión de ser un vecino amable, teniendo en cuenta que no sabe nada de mí. Por otra parte, también lo era Alice, y pensar en ella me hace extrañar su distante compañía. Ha pasado poco más de una semana desde que la vi o hablé con ella, y de repente siento una profunda nostalgia por ella y Rose.
Vuelvo a pensar en lo verdaderamente sola que estoy aquí. ¿Pero no estoy tan sola ahora como lo estaba con él? Al menos esta vez, la amenaza de violencia física es baja.
Creo.
Ante este pensamiento, vuelvo a mirar a Edward, recordando que todavía está aquí y me ha ofrecido su vehículo en caso de que necesite algo en la ciudad.
—En realidad, fui de compras ayer. Con suerte, estaré bien por un tiempo antes de tener que volver.
Asiente.
—Solo avísame si necesitas algo.
Sin saber qué más decir, decido decir lo que tengo en mente por una vez.
—Gracias, Edward.
Realmente. Ha salido de la nada para ayudarme sin pensarlo dos veces.
—Me pondré en contacto con mi conocido después de revisar mejor la camioneta. Por lo general, le toma un par de días conseguir las piezas, pero una vez que las tenga, no debería tomarme más de un día tenerlo de vuelta en marcha.
—Seguramente tienes mejores cosas que hacer aquí que trabajar en mi camioneta —me burlo, lo suficientemente valiente esta vez como para mirarlo directamente a la cara. Se ha convertido en un hábito para mí dejar mi mirada sumisa en el suelo, pero esta vez algo me obliga a levantar la vista.
Lo que veo es una sonrisa desdeñosa en su rostro mientras está de pie junto a mi camioneta.
—No me importa.
—No sé cómo te pagaría —recuerdo abatida—. Quiero decir, puedo pagar el repuesto, pero el costo de la mano de obra puede estar un poco fuera de alcance por ahora.
Parece que buscaré trabajo antes de lo planeado.
—Ah, no te preocupes por eso. —Me ignora de nuevo como si no fuera gran cosa—. Es mi manera de darte la bienvenida al vecindario.
Miro alrededor de la zona de nuevo.
—¿Esto cuenta como un vecindario?
Observo que Edward hace lo mismo, excepto que cuando mira a su alrededor, hace un círculo pequeño y lento mientras asimila todo.
—Dos cabañas y dos personas que viven cerca una de la otra. Voy a llamarlo vecindario.
—Funciona para mí. —Me río—. En serio, te pagaré por tu tiempo con mi primer cheque de pago. Cuando encuentre un trabajo.
Él no dice nada por un momento; observo mientras sus ojos buscan en mi rostro para ver si hablo en serio o no.
—Si digo que sí, ¿te haría sentir mejor?
—Un poco —respondo asintiendo, y la sonrisa de respuesta que me envía me hace querer verla más.
—Entonces sí.
No me doy cuenta hasta más tarde que un hombre dijo algo a propósito para hacerme sentir mejor.
Y de hecho me sentí mejor.
