Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Lily Jill, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Lily Jill, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
—¿Cómo lo sabes? —le pregunto, el ablandador pesado en mi mano mientras mi mente corre con todas las horribles formas en que Edward tendría razones para estar familiarizado con las armas. Siento que esta es la peor parte de vivir un trauma. Desconfiar. La sensación de estar insegura a pesar de que tu instinto te dice que está bien confiar en esta persona o en esta situación. Incluso sin la confirmación de Emmett y Embry de la buena naturaleza de Edward, puedo verlo por mí misma, y sé que es verdad, a pesar de que la desconfianza siempre resuena en mi mente.
Hago todo lo posible por ignorarla mientras conducimos, aunque todavía no puedo soltar el ablandador que traje en caso de que necesite... ¿machacar un poco de carne?
Sueno horriblemente ridícula.
No sé en qué estaba pensando. Pensamiento impulsivo, supongo.
Edward se encoge de hombros y sigue conduciendo.
—No puedes vivir aquí sin saber este tipo de cosas. —Vaya. Cierto. La caza es una gran parte de la vida aquí—. Así es como me criaron. Demonios, en realidad a la mayoría de nosotros aquí.
Asiento, mordiendo mi labio. Un momento después, niego con la cabeza y me río de mí misma.
—Debo llamar mucho la atención, ¿eh?
Decido usar este momento para mirar mi reflejo en el espejo lateral para ver si hay algo de verdad en mis observaciones. Para cualquiera, solo soy una pequeña extraña que no tiene idea de cómo vestirse en este nuevo clima. No tengo idea de qué esperar con este clima, y se nota.
Edward se ríe a mi lado.
—Solo porque todos aquí ya se conocen. —Me mira por el rabillo del ojo—. Aquí nadie te conoce.
Es un hecho que me tranquiliza y me preocupa al mismo tiempo.
—Bien —respondo, volviendo mi mirada hacia el pueblo que pasa frente a mi ventana—. Nadie necesita hacerlo.
Veo en el reflejo de la ventana la breve pero extraña mirada que Edward me lanza. Independientemente de lo que esté pensando, acepta mi respuesta sin dudarlo.
—Está bien.
Los siguientes minutos son los mismos que antes, aunque ahora el aire está cargado de asombro. Sé que lo tengo pensando. Sé que mi historia, mi pasado, amenaza con definirme mientras hacemos nuestros mandados del día.
Es curioso cómo incluso yo no puedo seguir el ritmo de mis propios cambios de humor. Un minuto estoy aceptando mi pasado y decidida a levantarme en victoria de las cenizas. Al siguiente, estoy lamentándome por la mujer en la que me he convertido. Fluctúo entre estos dos estados de ánimo como un viento pasajero: rápido y al mismo tiempo prolongado.
—¿Entras? —La voz de Edward me trae de vuelta al presente. Ni siquiera me di cuenta de que habíamos llegado a la casa de su amigo para conseguir el repuesto para mi coche. Él ve mi vacilación y agrega—: Solo será un minuto.
Niego con la cabeza y le doy una pequeña sonrisa.
—Esperaré aquí.
En este momento, la única persona en la ciudad que sabe que existo es Edward.
Incluso eso es demasiado.
Estoy decidida a mantenerlo así.
