Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Lily Jill, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Lily Jill, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic


Jugueteo con la radio mientras espero que Edward termine lo que tiene que hacer en casa de su amigo. No estamos en una tienda; es una casa pequeña y sencilla a la que Edward entra para comprar el repuesto de la camioneta. No hago preguntas. Es mejor así. Cuanto menos sepa, más fácil será para mí seguir viviendo la vida que necesito en este momento.

Acomodándome en mi asiento, apoyo mi cabeza contra la ventana del Jeep de Edward, cerrando los ojos mientras espero. No me importa esperar, aunque mi ociosidad me recuerda cómo pasaba mis días en casa antes de irme. La única diferencia entre entonces y ahora es que no me invade una sensación de pavor a medida que pasan los minutos.

Es difícil no hacer comparaciones entre lo que se siente como dos vidas diferentes mientras espero que Edward termine. Ahora estoy contenta con solo... ser, mientras que antes, cada segundo del día sentía que mi vida estaba en juego. No me siento obligada a mirar la hora con tanta frecuencia como antes. Es casi como si el tiempo no significara nada ahora; me siento ingrávida para el mundo y finalmente libre.

Es un pensamiento aleccionador que hace que mis ojos se abran de repente. No sé cuándo podré decidirme por una idea: la idea de ser completamente libre y desapegarme de mi pasado o la idea de que todos, incluido Edward, quieren matarme.

Es agotador, pero creo que tengo que aceptarlo como parte de esta nueva vida mía.

No todo en mi vida anterior fue horrible. Pienso en Alice y Rose y cuánto las extraño a ambas. No estaría aquí sin ellas, y desearía que hubiera una forma segura de contactarlas sin despertar sus sospechas.

Sacudiendo la cabeza, me recuerdo a mí misma que poner sus vidas en riesgo no justifica mi nostalgia. Su seguridad es más importante que cualquier otra cosa. Pensando en su seguridad, me doy cuenta de que estoy cada vez más convencida de que sé lo que está tramando mi marido.

Es meticuloso. Calculador. Es un camaleón que esconde sus verdaderos colores en la oscuridad; él nunca haría nada que pudiera potencialmente incriminarlo de ninguna manera.

Combinado con mi ausencia, el asesinato de cualquiera de las dos mujeres levantaría sospechas, tanto sobre mi paradero como sobre su participación.

Entonces, a menos que pierda la calma que sé que ha perfeccionado, cementada en su lugar después de años de práctica, Rose y Alice están a salvo.

Pero sé que me está buscando.

… A su manera.

Tengo que decirme a mí misma que no debo presionar el pie de Edward sobre el acelerador para llevarme a comprar esas malditas balas que necesito poner en la cabeza de mi esposo.

—¿Siquiera tengo que preguntarte si vendrás conmigo para esto? —O Edward siempre es un tipo feliz, o siempre me encuentra divertida, no estoy segura. Pero se ríe de lo rápido que me quito el cinturón de seguridad cuando llegamos a nuestro destino final. Aunque no tengo idea de lo que estoy haciendo con un arma, me siento mejor sabiendo que tengo las balas que necesitaré para protegerme.

—Creo que sabes la respuesta a esa —indico por encima del hombro mientras bajo del Jeep.

—Simplemente no sé por qué —responde casualmente. Caminamos hasta llegar a la puerta de cristal transparente de la tienda—. Tengo que admitir que me está matando no saberlo.

No debería. Debería fingir que no ha dicho nada.

Pero no lo hago.

—¿Confías en mí lo suficiente como para creerme cuando digo que las necesito para mi propia paz mental?

Me estudia por un momento, sus ojos verdes intensos mientras trata de entenderlo. A mí y a mi historia. Con un asentimiento de satisfacción, abre la puerta.

—Sígueme.