Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Lily Jill, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Lily Jill, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
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No sé qué esperar cuando entro en la… ni siquiera sé cómo llamarla. ¿La tienda de armas, como la llama Rose? ¿El proveedor de municiones?
Supongo que no importa mientras sigo a Edward hacia donde descansa la respuesta a mis problemas. Se detiene en un mostrador en la parte trasera de la tienda, y escucho atentamente mientras recita de memoria exactamente lo que necesito para mi pequeña pistola.
Lo ha explicado antes. Es un cazador. Conoce de armas. Se siente cómodo con el hombre detrás del mostrador, diciéndome sin palabras que es un hombre respetable por aquí.
De confianza. Confiable.
Experto en lo que respecta tanto a la reparación de camionetas como a la seguridad de las armas.
Debería hacerme entrar en pánico, la idea de cuán fácilmente podría desmantelar mi camioneta a propósito y usar esa arma contra mí en lugar de que yo la use para protegerme.
Pero no es así.
En cambio, siento algo que no he sentido desde que mis padres murieron cuando yo era pequeña.
Me siento a salvo.
Nerviosa por mi propia admisión, paso una mano por los rizos que me quedan mientras me paro junto a Edward, que espera que el hombre regrese.
—Toma —digo de repente, rebuscando en mi bolso debajo de mi arma ablandadora de carne para darle un fajo de billetes. No tengo idea de cuánto cuestan estas cosas.
De todos los lugares en los que he estado desde que dejé Rhode Island, aquí es donde me siento más fuera de lugar.
Lo siento girar su cuerpo hacia mí, su brazo choca contra el mío accidentalmente, mientras alcanza el dinero. Su pequeña sonrisa está de nuevo en su rostro, pero asiente sin palabras y lo acepta.
En el breve tiempo que lo conozco, sé que Edward es un hombre sencillo y de pocas palabras. Él no cuestiona las cosas que hago; bueno, cuestiona algunas de ellas, pero no lo convierte en un gran problema.
Estoy mareada cuando nuestra compra está completa y estamos caminando de regreso al Jeep. Me entrega la bolsa justo cuando estamos a punto de separarnos, él para conducir y yo para sentarme a su lado. La sonrisa en su rostro es contagiosa, y no puedo evitar que una sonrisa propia haga acto de presencia.
Estoy en las nubes cuando abro la puerta del pasajero para subir al Jeep de Edward. Estoy tan perdida en la emoción de haber comprado las balas que pierdo el equilibrio al subir y caigo hacia adelante, yo, la bolsa de municiones y mi bolso yendo conmigo.
El contenido de mi bolso se derrama en el asiento delantero de Edward, y ambos nos congelamos cuando él mira el ablandador de carne con una ceja levantada.
—¿Esto es…?
—Sí, es mi arma, ¿de acuerdo? —lo interrumpo y me muevo rápidamente para agarrar todas mis pertenencias, que se han esparcido por todo el lugar.
Me observa mientras tomo todo apresuradamente y lo meto en la bolsa de la tienda.
—¿Por qué haces eso? —pregunta Edward en voz baja—. ¿Sientes la necesidad de protegerte?
