Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Lily Jill, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Lily Jill, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
—Esas son buenas noticias —dice Rose por teléfono un poco más tarde. Pasé los últimos minutos informándole sobre el estado de mi camioneta—. Estará lista y funcionando pronto entonces.
Una vez que el chili estuvo listo, y Edward sonrió y me dijo de nuevo que mi ayuda no era necesaria, le lancé una botella de agua y salí a caminar. Un poco más tarde de lo que lo haría normalmente en cualquier otro día, pero aun así es terapéutico.
—Con suerte —respondo, cómoda para caminar por los senderos y hablar por teléfono al mismo tiempo. Me he acostumbrado a la disposición del terreno y ya no siento la necesidad de quedarme demasiado cerca de casa—. Edward parece saber lo que está haciendo.
—Emmett ciertamente habla muy bien de sus habilidades con los autos —indica Rose—. Solo por lo que Embry le dijo.
Me encantaría saber más sobre ellos, Embry y Emmett, desde la perspectiva de Edward, pero ¿cómo podría hablar con él sobre eso sin desenterrar involuntariamente mi pasado? Él querría saber mi conexión con ellos, y no es algo que esté lista para desenterrar todavía.
Me esfuerzo mucho por concentrarme en mi vida ahora, en el presente, y hablar de mi vida en Rhode Island solo destruiría cualquier progreso que haya logrado aquí hasta ahora.
Y creo que realmente estoy empezando a disfrutar mi vida aquí. Cada día puedo sentir que me libero un poco más de mis cargas, y quiero aferrarme a este sentimiento todo el tiempo que pueda.
—Tener mi camioneta en la carretera será una cosa menos de la que preocuparme.
—Me alegro de que Edward esté allí para ti entonces.
—Yo también. Creo.
Rose se detiene un poco al otro lado de la línea.
—Mira, sé que no quieres hacerlo todavía. O no puedes. —Exhala una respiración profunda y continúa—. Pero tener a Edward, tener a alguien con quien hablar va a ser bueno para ti. Es algo que necesitas para que puedas sanar y seguir adelante.
Ella siempre ha sabido lo que es mejor para mí y, por primera vez en mucho tiempo, le creo de inmediato y no le doy pelea.
—Lo sé —concuerdo, y admitirlo en voz alta es liberador y aterrador al mismo tiempo. Permitirme acercarme a alguien permite más vulnerabilidad de la que me siento cómoda mostrando en este momento. Pero sé que es algo que eventualmente necesito hacer si alguna vez quiero seguir adelante con mi vida—. Voy a cocinar el chili de papá hoy.
Si Rose nota mi cambio de tema, no menciona nada al respecto.
—El clima debe estar cambiando entonces —comenta, y puedo sentir la sonrisa en su voz. Todavía se puede sentir un pequeño toque de nostalgia a todos estos kilómetros de distancia.
—Creo que está empezando a hacerlo. Estoy usando pantalones y una sudadera con capucha hoy si eso te dice algo.
—Me encantaba llegar a casa de la escuela y entrar por la puerta y oler su chili —recuerda.
—A mí también. —Suspiro con tristeza, ralentizando mi paso cuando puedo ver que mi caminata llega a su fin—. La cabaña debería oler bastante bien cuando regrese. No es lo mismo, ya que no tenía todos los ingredientes, pero servirá por ahora.
—Estoy celosa —gruñe Rose, y me río—. Todavía hace calor aquí, y no tengo idea de qué hacer para la cena.
—Haz que Emmett te sorprenda. —Me encojo de hombros.
—Probablemente me dará una intoxicación alimentaria —se ríe Rose—. Emmett puede hacer muchas cosas, pero cocinar no es una de ellas.
—Pizza entonces —ofrezco en su lugar—. ¿Recuerdas que mamá solía hacer pizza casera con nosotras?
—Dios, éramos pequeñas. Me sorprende que todavía lo recuerdes.
—Recuerdo ciertas cosas —musito, encogiéndome de hombros—. Principalmente relacionado con la comida y la cocina. ¿Qué dice eso sobre mí?
—No lo sé, pero me está dando hambre —gruñe Rose.
—Ve a comer —me río—. Te avisaré cómo resulta el chili.
Cuando llego al claro cerca de la cabaña de Edward, la cubierta de los árboles ahora detrás de mí, salgo al día nublado y observo el lago. Demasiado frío para mi gusto hoy, pero se ha convertido en un hábito para mí dejar mis preocupaciones flotando. Aprender a encontrar otras formas de calmar mi alma es algo bueno, y cuando veo a Edward cerrando el capó de mi camioneta, mi respiración se atasca en mi garganta.
A pesar de que hoy no hace exactamente calor, todavía se limpia el sudor de sus horas de trabajo en la manga de su camisa. Se para frente a la camioneta, la mira fijamente por un momento, y me pregunto qué está pasando por su cabeza.
Porque lo que pasa por mi cabeza no es familiar. Algo a lo que no estoy acostumbrada, ya que he tenido esa parte de mi cerebro y mi cuerpo apagada durante demasiado tiempo.
Pero cuando me mira y sonríe cuando me ve, siento... algo.
Todo.
Y de repente, apenas recuerdo cómo hablar.
—¿Tienes hambre?
Pero no estoy segura de a qué tipo de hambre me refiero.
