Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Lily Jill, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Lily Jill, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic


―¿Me veo así todo el tiempo? ¿Enojada? ―le pregunto a Edward mientras permanecemos sentados en el césped junto a nuestras pertenencias. Estaba disfrutando el lado más ligero de las cosas con él mientras caminábamos, y no desvié intencionalmente la conversación hacia algo serio, pero parece que me las arreglé para hacerlo de todos modos.

―Solo estaba bromeando ―responde Edward―, pero no. No enfadada. Tal vez un poco... insegura, pero no enfadada.

Trato de verme a mí misma a través de los ojos de Edward, y es justo decir que últimamente he estado un poco asustadiza y atrevida con mis cambios de humor. Tal vez él pueda sentir la forma en que un minuto me atrae con su perspicacia, y al siguiente, estoy retrayéndome otra vez.

Sin palabras, asiento lentamente en señal de aceptación.

―Mmm.

―No hay nada de malo en eso si es lo que te preocupa. Eres nueva en la ciudad y yo soy casi un extraño.

Me río por la nariz y miro la hierba entre mis dedos.

―Eso es lo que estoy tratando de no hacer. Preocuparme. He pasado demasiado tiempo haciendo eso en mi vida.

Dios, estoy jodidamente cansada de preocuparme.

―Creo que has elegido un buen lugar entonces ―afirma, señalando con sus manos alrededor del prado pero también insinuando la cabaña en casa―. Este fue el lugar al que vine a olvidarme de las cosas por un tiempo.

Me río de mí misma.

―¿Soy tan obvia?

―No. ―Edward niega con la cabeza―. Aunque las lecciones de armas me han despertado la curiosidad. Y el corte de pelo.

Paso una mano por mi cabello cuando lo menciona, aún amando las ondas cortas.

―¿Qué pasa si me estoy preparando para el ataque de un oso?

Edward se ríe a carcajadas.

―Entonces serás la primera en unos buenos cincuenta años más o menos. Serás una celebridad. ―Se calla por un momento, pero luego se asoma por debajo del ala de su sombrero para mirarme. Su voz es suave cuando continúa―. Sin embargo, ¿estás bien? Al menos dime eso.

―Estoy bien por ahora ―admito, porque cada vez que estoy con él, estoy exactamente así. Más que bien, pero no confío lo suficiente como para admitirlo ahora mismo―. Pero no todo el tiempo.

Él asiente, aceptando mi respuesta como siempre y nunca empujándome a un lugar donde me sienta incómoda.

―¿Me dirás cuando no te sientas "bien"?

Está mirando al suelo de nuevo, pero sus ojos encuentran los míos cuando le respondo.

―De acuerdo.

―Vamos ―dice Edward, y caminamos hacia el centro del prado abierto―. Cierra tus ojos.

Hago lo que dice, pero no puedo dejar pasar la oportunidad de bromear un poco.

―¿Cerrar los ojos para disparar en mi primera lección?

Suspira con fingido fastidio.

―¿Puedes dejarme hacer lo mío aquí?

Me río a carcajadas al aire libre.

―Está bien, sí. Lo siento —mascullo, tratando de quitarme la sonrisa de la cara.

Me resulta muy difícil hacer eso.

―¿Sigues con los ojos cerrados? ―pregunta unos momentos después.

―Sí ―respiro.

―Quiero que te concentres en lo que escuchas ―pide, viniendo a pararse a mi lado. No me toca a propósito, pero puedo sentir las mangas de nuestras sudaderas chocando entre sí―. Dime.

―Los árboles moviéndose ―respondo. Tomo una respiración profunda, mis ojos siguen cerrados a todo lo que nos rodea―. Viento suave. Aves.

―¿Algo más?

―No.

―Quiero que recuerdes esto, Bella. Porque si llega el momento en que realmente necesites usar el arma, lo único que escucharás en tus oídos es pura adrenalina.