Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Lily Jill, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Lily Jill, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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―¿Alguien viene por ti, Bella?

Su tono es uniforme; más como afirmar un hecho en lugar de pedirme que amplíe lo que he dicho. Maldiciéndome a mí misma, inclino la cabeza hacia el cielo, suspiro ruidosamente, exasperada por mi estupidez.

He dicho demasiado y no puedo retractarme. Crucé los límites que me impuse, e internamente estoy arrastrándome de regreso como si mi vida dependiera de ello.

―No ―balbuceo eventualmente antes de sacudir la cabeza en señal de derrota. Es demasiado esfuerzo cubrir mis huellas ahora, y estoy más allá de ver lo que digo y cómo lo digo―. No lo sé con certeza.

Edward me estudia por un segundo, la expresión neutral en su rostro mientras lo veo procesar las palabras que he dicho, y más importante, todas las palabras que no he dicho. Observo la forma en que su mandíbula se contrae en una línea firme, sus cejas se profundizan mientras toma una pequeña inhalación antes de aceptar que no podré darle más que eso.

Por ahora.

―Entonces tengo que enseñarte a matar.

Hay una finalidad en su voz que no he escuchado hasta este momento, y en solo unas pocas palabras, ha revelado algo de sí mismo que instantáneamente me hace desear más. Ha confirmado que sabe más sobre armas de lo que pensé originalmente, pero no tengo miedo. En cambio, estoy llena de una abrumadora sensación de que algo me ha traído hasta aquí. Algo más grande que yo me trajo a esta cabaña, a este hombre, quien sé sin necesidad de pruebas que cumplirá con sus palabras. Con solo mirarlo ahora, mientras se para alto y ancho en el prado abierto, sé que su confianza detrás del cañón del arma es una pieza de rompecabezas para mi propia vida que no sabía que necesitaba.

Tomo una pequeña bocanada de aire para procesar lo que ha dicho.

―Matar.

Él asiente levemente.

―Esta no es una película en la que apuntas el arma a la rótula de un tipo y lo golpeas exactamente donde quieres que vaya. Estarás luchando contra tu propio cuerpo: adrenalina, respiración, nervios, tienes una oportunidad para hacerlo bien. ―Se vuelve hacia mí, sus ojos exploran profundamente los míos para ver si puede encontrar las respuestas que no estoy lista para dar todavía―. Dime que me equivoco, Bella, pero cuando se trata de eso, va a ser una cuestión de su vida versus tu vida.

Cierro los ojos, sin estar preparada para los sentimientos que me inundan, cuando me doy cuenta de lo perceptivo que ha sido sobre mí todo este tiempo. Él sabe lo suficiente.

Y sé que él estará aquí para asegurarse de que nada como mi vida en Rhode Island vuelva a sucederme. Se me llenan los ojos de lágrimas y me las seco a toda prisa, abrumada por cómo me ha hecho darme cuenta de cuántos de mis propios muros he tenido que construir a lo largo de los años para protegerme de cualquier forma que pudiera.

―Desearía que estuvieras equivocado ―admito―, pero cuando me encuentre aquí, me va a matar.

El firme apretón de su mandíbula aparece de nuevo, y cuando niega con la cabeza, creo en lo que dice a continuación.

―No ―afirma―. No lo hará.