Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de Lily Jill, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.
Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from Lily Jill, I'm just translating with the permission of the author.
Capítulo beteado por Yanina Barboza
Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic
El crepitar del fuego frente a nosotros es tan pacífico que casi me adormece. Y tal vez me rendiría a la pesadez de mis ojos si no estuviera acurrucada cálidamente en el regazo de Edward mientras la noche arde. Ahora que estoy aquí, físicamente aquí con Edward, pero mentalmente también caminando lento hacia una nueva forma de pensar, tengo miedo de cerrar los ojos y perderme algo.
El sueño puede esperar.
Por ahora, apoyo mi cabeza en su hombro y respiro profundamente. Sé que los aromas que me rodean envolverán este momento, convirtiéndolo en una noche que nunca olvidaré. El olor terrenal del lago, el humo del fuego, Edward, apretando sus brazos alrededor de mí mientras nos sentamos en un cómodo silencio con las brasas crepitantes.
―Dejé a mi esposo durante una tormenta eléctrica en Rhode Island. ―Solo decir las palabras en voz alta, a alguien que no sea Rose o yo, rompe otra restricción en la prisión a la que una vez me obligó―. Se había ido la luz, entré en pánico y simplemente corrí.
Cuando ve las lágrimas en mis ojos, niega con la cabeza.
―No tienes que hacer esto ahora mismo, Bella.
―Lo sé ―le digo, secándome los ojos para evitar que las lágrimas caigan. Por mucho que me prometí no derramar otra lágrima por él, esto tiene que suceder. Se siente catártico y necesario para la verdadera curación que necesito desesperadamente―. Pero quiero hacerlo.
Él me mira con cuidado, evaluando si debe o no presionar más o dejarlo ir. Como de costumbre, suspira para alejar sus pensamientos y nos mueve en el asiento que compartimos.
―Está bien.
―Mi hermana sabía que llegaría el día. Y estaba lista para mí ―sonrío, pensando en Rose y todos los planes que hizo para mí mientras pasaba mis días con él en aislamiento―, o escapaba, o él me mataba primero.
―Ya me gusta ella ―se ríe Edward, observando la forma en que nuestros dedos bailan juntos en mi regazo.
Niego con la cabeza ante mi siguiente pensamiento.
―Pero no me dejará salirme con la mía. Está actuando como si nada hubiera pasado, pero lo conozco. Me va a encontrar aquí.
Lo siento congelarse debajo de mí, su mandíbula se endurece mientras contempla nuestro escenario.
―Eso explica el corte de pelo y la pistola ―responde, levantando la mano para pasar los dedos por mis rizos más cortos. Sonrío y le envío un asentimiento de aprobación.
―Estúpido, lo sé. Pero tenía que hacer algo para despistarlo.
En el esquema de las cosas, no es mucho. Un pequeño corte de pelo y un tiro de principiante detrás de un arma es todo lo que tengo para enfrentarme a él.
―No es estúpido ―corrige Edward―. Protegerte de alguien que te ha lastimado es lo correcto.
―Sé que no es mucho ―me encojo de hombros―, pero me siento mejor conmigo misma por haber decidido hacer algo. La Bella que solía conocer nunca se defendería. Tal vez fue comprar esas balas. No lo sé.
―¿Él te hizo así? ¿Sientes que no eres digna de defenderte?
Asiento con un profundo suspiro.
―Una de las muchas cosas que hizo ―admito.
Está en silencio durante unos minutos, y estoy contenta de quedarme donde estoy en sus brazos junto a las llamas ardientes.
Cuando vuelve a hablar, hay un fuego no solo ardiendo frente a nosotros, sino también en sus palabras.
―Esos días terminaron, Bella. Él no se acercará a ti. ―Sella sus palabras con un beso que nos deja a ambos sin aliento―. No lo dejaré.
