Todos los personajes y la historia pertenecen a Kohei Horikoshi y Masashi Kishimoto
Katsuki Bakugo abrió lentamente los ojos. Estaba completamente desorientado. Solo veía una luz que le dañaba las retinas de los ojos así que optó por cerrarlos.
—Al fin despiertas, Bakugo.—oyó Bakugo que seguía con los ojos cerrados. Le sonaba haber escuchado esa voz en algún sitio pero estaba demasiado desorientado para ubicarla. Intentó abrir los ojos, pero la luz era demasiado intensa para hacerlo. —Mmmm ... Sé que no estás en tu mejor momento para hablar, pero no tengo mucho tiempo hasta que vengan a visitarte. A decir verdad, no sé como sigues vivo. Pero ya hablaremos de eso más tranquilamente más tarde. Ahora lo importante es que necesito que me hagas un favor.—
—¿Uihh ... eees?—Bakugo intentó preguntar quién era, pero no le salían sonidos inteligibles de su boca.
—¿Eh? No entiendo lo que dices. Aunque lo raro sería que pudieras hablar sin problemas nada más despertar. Al fin y al cabo has pasado en coma casi tres meses.—explicó el desconocido.
—¿Eee eess?—Bakugo intentó decir ¿Tres meses? pero eso fue lo que salió de su boca. Abrió débilmente su ojo izquierdo tratando de aguantar el dolor de la luz cegadora para averiguar la identidad del sujeto que le hablaba. Solo veía una silueta borrosa.
—Mmmm ... —murmuró el chico desconocido.—De nuevo no te entiendo, pero diría que tú sí me estás entendiendo. Espero que así sea. Soy el chico de cabello blanco que vino a hacerte una visita en la enfermería cuando derrotaste a la chica del abanico. En ese entonces no me presenté. Me llamo Killua Zoldyck y necesito que me ayudes. Ayúdame y yo te ayudaré a regresar a tu mundo.—
Bakugo quiso abrir los ojos como platos, pero estaba muy débil para poder hacer ese gesto. Ya solo el tener que respirar por su cuenta sin ayuda de respiradores artificiales le suponía un gran reto.
—¿De... e... ea... ha... ando? —dijo Bakugo, aspirando grandes bocanadas de aire entre sílabas.
N/A: Bakugo le quería preguntar ¿De qué estás hablando?, pero por su estado solo podía decir eso.
—...—Killua se llevó una mano en la sien. Anduvo hasta uno de las docenas ramos y recogió la cámara de vigilancia que había instalado para ser la primera persona en hablar con Bakugo. —Seguimos en las mismas, Bakugo. Sigo sin entenderte y no tengo mucho tiempo hasta que aparezca una enfermera por aquí. Está claro que hasta dentro de minutos o incluso horas no vas a recuperar las fuerzas suficiente para poder hablar de manera inteligible. Pero tengo que asegurarme que al menos has entendido lo que te he dicho, Katsuki Bakugo. Así que vamos a hacer una cosa, pestañea una vez para decir sí y dos veces para decir no. ¿Has entendido lo que te acabo de decir?—Killua esperó unos segundos hasta que vio como Bakugo pestañeaba una vez. —Bien, ahora para asegurarme que no haya sido un pestañeo involuntario ... ¿te gusta que te llamen Katsuki en lugar de Bakugo?—
—Grr ...—gruñó Bakugo pestañeando dos veces con fuerza.
—¡Perfecto!—exclamó Killua con una sonrisa, satisfecho. Aunque la sonrisa se le esfumó al oír pasos lejanos desde el pasillo. —Maldición se acerca alguien ...—susurró para sí mismo.— Tanto mi hermana como yo venimos de tu mundo.—Bakugo abrió la boca para hablar, pero Killua lo interrumpió.— Escúchame atentamente porque calculo que en menos de 1 minuto aparecerá alguien por la puerta a ver como te encuentras y yo me tendré que ir. El tiempo es crucial así que las preguntas que tengas deberán esperar hasta que nos reencontremos. Cuando te pregunten, debes decir que conoces a Killua Zoldyck y a mi hermana Alluka Zoldyck de cuando éramos niños en Japón. Y también tienes que decir que tanto mi hermana como yo no conocíamos a Ochaco Uraraka. Que solo te conocíamos a ti. ¿Ha quedado claro?—Killua vio como Bakugo arqueaba la ceja, dubitativo.—Si quieres hablar conmigo de nuevo y que te ayude a regresar a nuestro mundo solo será posible si no me detienen por creer que soy un espía o algo parecido. Así que te lo vuelvo a preguntar, ¿te ha quedado claro lo que te he dicho?—
—...—Bakugo pestañeó una vez para indicar que estaba de acuerdo.
—Bien, ahora me tengo que ir.—Killua abrió la ventana de la habitación.—Sé que hay miles de preguntas que te rondan en la cabeza. Yo también tengo muchas preguntas que hacerte. Cuando te dejen que mi hermana y yo te visitemos, tendremos todo el tiempo del mundo para aclarar muchas cosas. Confío en que mañana o pasado mañana. Hasta entonces, recuerda lo que te he dicho. Hasta pronto, Katsuki Bakugo.—
Bakugo vio como Killua saltaba por la ventana desapareciendo de su vista.
—Así que hay otros de mi mundo aquí que no conozco ¿Y cómo tiene pensado ese mocoso llevarme de vuelta a Musutafu (N/A: la ciudad donde se desarrolla BNHA)—pensó Bakugo mirando el techo de su habitación.
—¡Aaahhhh!—
Bakugo oyó el grito de una mujer a su derecha. Volteó la cabeza hacia la dirección del grito y allí estaba una enfermera que se había llevado las manos a la boca.
—¡HA DESPERTADO! —la enfermera gritó encaminándose al pasillo donde había un par de enfermeras transportando unas camillas .— ¡KATSUKI BAKUGO HA DESPERTADO! ¡INFORMAD A TSUNADE-SAMA! ¡Yo me quedo con el muchacho!—
—¿Tsunade?—pensó Bakugo, cerrando los ojos de nuevo.—¿Ya ha vuelto la vieja bruja? ¿Cómo estará Uraraka?—
Bakugo notó ruidos procedentes de la enfermera, pero estaba demasiado cansado para hacerle caso. El cansancio se apoderó de él y se puso a dormir. Bakugo no supo cuánto tiempo durmió, pero no se despertó por si solo sino por una tierna caricia en su mejilla.
—Mmm ...—Bakugo abrió lentamente los párpados, distinguiendo la persona que le había despertado al acariciarle la mejilla. Era Tsunade.— ¿Iea ... ua?— N/A: Bakugo quiso decir ¿Vieja bruja?—
—¿Katsuki?—Tsunade se limpió las lágrimas que brotaron de su arrugado rostro al oír hablar al chico. Se contuvo para no abrazar con fuerza al rubio por su delicado estado de salud, pero no se reprimió en darle un beso tierno en la frente del muchacho. —No sé que tenía más ganas, de hacer esto ...—le volvió a dar otro beso en su frente. Y de nuevo más lágrimas resbalaron del rostro de Tsunade cayendo en el pecho de Bakugo. Cuando se las limpió de nuevo, se puso seria cruzándose de brazos.—¡...O de recordarte lo muy idiota que llegas a ser! ¡Eres el idiota entre los idiotas! ¡El rey de los idiotas! ¡Casi consigues que la que le de un infarto sea a mí y no a ti! ¡Pedazo de idiota!—
—¿Ia ... ro? N/A: Bakugo quiso decir ¿Infarto?
—Ssshhhh...—Tsunade se quitó la cara seria para volver a poner una cara de preocupación.—No hables, aún estás demasiado débil. Siento haberte despertado, pero cuando Akiko vino a verme para decir que habías abierto los ojos tenía que asegurarme. Ahora vuelve a dormir, Katsuki. Cuando estés algo me tendrás que explicar por qué llegas a ser tan idiota, Katsuki. —Tsunade le movió un mechón rubio. —No me moveré de tu lado, así que no tienes qué preocuparte de nada. Duerme un poco más, Katsuki.—
Bakugo quiso protestar, pero Tsunade tenía razón. Estaba demasiado débil para hacer otra cosa que no fuera dormir. Así que cerró los ojos de nuevo esperando que cuando los abriera al menos tuviera la fuerza necesaria para hablar.
Cuando Bakugo recuperó la consciencia se sentía algo más fuerte, pero no mucho. La cabeza le dolía como un demonio y sentía como el cuerpo le pesaba 10 toneladas.
—Joder ...—Bakugo se quejó del dolor agudo que sintió en su brazo izquierdo. Su voz estaba ronca por tanto tiempo sin usarla. Notaba una extraña molestia en las cuerdas vocales. Abrió los ojos para ver el por qué le dolía tanto el brazo izquierdo, pero al ver a Tsunade dormida a su lado se extrañó. Luego recordó vagamente las caricias, besos e insultos hacia su persona por parte de la sannin.—¿Vie.. ja. bru... ja? —Bakugo carraspeó un poco la garganta para aliviar algo el dolor. Tsunade se frotó los ojos para despejarse. —¿Qué ha ...ces a... quí?—
—Salvarte la vida, pedazo de idiota ...—respondió Tsunade con una sonrisa sincera. La sannin trajo un vaso de agua que estaba apoyado en la mesita de la habitación de Bakugo.—Bebe un poco, anda.—
—Tsk...—masculló Bakugo, pero obedeció a la mujer. Prácticamente se bebió todo el contenido de un trago.—Dijiste ... que ... Uraraka ... necesitaba ... unos ...días ...de ...reposo ...para ...poder viajar... a... Konoha. —Bakugo inspiraba profundamente entre palabra y palabra, pero cada vez se sentía más suelto al hablar. —No ... entiendo ... porque ... estás... aquí ...—
—Je.—sonrió Tsunade. —¿Cuánto tiempo crees que has estado dormido, Katsuki?—
—¿Eh?—Bakugo se extrañó por la pregunta de Tsunade.—No sé ... ¿12 horas? Tal ... vez ... un día entero.—
—Casi tres meses.—respondió Tsunade, divertida ante el horror que mostraba la cara de Bakugo al oírla. —Y sino hubiera sido por mí y por tu amigo Killua Zoldyck estarías muerto.—
—¿Killua ... Zoldyck ...?—pensó Bakugo en voz alta. Al instante le vinieron recuerdos borrosos de su charla en el hospital
—No entiendo lo que dices. Aunque lo raro sería que pudieras hablar sin problemas nada más despertar. Al fin y al cabo has pasado en coma casi tres meses.—
—Me llamo Killua Zoldyck y necesito que me ayudes. Ayúdame y yo te ayudaré a regresar a tu mundo.—
—Killua... Zoldyck ... Tengo que hablar con ese bastardo.—Bakugo apretó los dientes con fuerza, aguantando el dolor por decir tantas palabras seguidas sin pausar para tomar aire.
—¿Ese bastardo? ¿Killua no es tu amigo?—preguntó Tsunade, frunciendo el ceño.
—¿Eh?—arqueó una ceja Bakugo, luego le vino a la cabeza otra parte de la conversación
—Cuando te pregunten, debes decir que conoces a Killua Zoldyck y a mi hermana Alluka Zoldyck de cuando éramos niños en Japón. Y también tienes que decir que tanto mi hermana como yo no conocíamos a Ochaco Uraraka. Que solo te conocíamos a ti. ¿Ha quedado claro? Si quieres hablar conmigo de nuevo y que te ayude a regresar a nuestro mundo solo será posible si no me detienen por creer que soy un espía o algo parecido. Así que te lo vuelvo a preguntar, ¿te ha quedado claro lo que te he dicho?—
—Sabía que no me podía fiar de ese mocoso ...—Tsunade apretó los puños con fuerza.—Cuando le pille se va a enterar ...—
—¡Espera un momento, vieja bruja! —exclamó Bakugo, con sudor frío por haber fastidiado algo tan importante.—¡Sí que es amigo mío!—se apresuró a decir Bakugo para remediar su error e ignorando el dolor de su garganta.—Bueno, más bien es un viejo conocido. Conozco tanto a Killua como a su hermana Alluka de mi vida pasada en Japón.—
—Uff ...Menos mal ...—suspiró Tsunade aliviada.—Es un chico algo extraño, pero su hermana me cae muy bien. Ha hecho buenas migas con Ochaco. Mi instinto me decía que algo no encajaba . Pensaba que podían ser espías de alguna villa extranjera. En fin, me alegro haberme equivocado con ellos—
—Antes has dicho que sino fuera por ese bastar ... Killua estaría muerto.—rectificó Bakugo a tiempo.—¿A qué te referías?—preguntó Bakugo para cambiar de tema sobre la mentira que acababa de contar. No se sentía a gusto mintiendo a Tsunade.
—Por lo que me han contado Kakashi, su perro y tu amiguito. Después de derrotar a ese tal Sabaku no Gaara, Kakashi, Killua y unos enfermeros te llevaron al hospital.—dijo Tsunade.
—¿Estamos en el hospital?—echó un vistazo a su alrededor. Estaba lleno de ramos de flores.—Con tantas flores pareciera que estuviéramos en un funeral.—
—Si estuviéramos en un funeral, sería en el tuyo. —Tsunade se puso seria.—Moriste, Katsuki. Pakkun y Kakashi aún no se creen como conseguiste llegar al hospital vivo. Tu corazón había dejado de latir. —Tsunade desabrochó la camisa del hospital de Bakugo y señaló una enorme cicatriz en su pecho.—Killua hizo que tu corazón latiera todo ese tiempo atravesándote el pecho y masajeó tu corazón directamente para que volviera a latir. Durante más de 6 horas. ¡6 horas, Katsuki! Una completa locura que te salvó la vida. Le debes una muy grande a tu amigo, Katsuki—
—Sí. Por eso me gustaría hablar con él, para agradecérselo.—mintió Bakugo, ya que el agradecimiento por salvarle la vida era lo último en las cosas que quería hablar con Killua. Había cosas mucho más urgentes que eso, como por ejemplo el cómo podía ayudarle ese chico a regresar a su mundo.—¿Sabes dónde está, vieja?—
—¡No tan rápido, Katsuki! ¡Y esos no son modales para tratar a la otra persona a la cual debes agradecer de que sigas vivo! ¡Deberías ...!—
—Gracias, vieja bruja.—la interrumpió Katsuki con una sonrisa traviesa.—Puedes quedarte con uno de los ramos esos como agradecimiento.—
—Mocoso estúpido ...—Tsunade fingió enfadarse, pero no pudo evitar sonreír. Luego se dio la vuelta para que Bakugo no la viera llorar.—Me conformo con que me prometas que dejarás de actuar como un completo loco e imbécil en el futuro.—
—Bueno ... al final todo ha salido todo bien, ¿no? —bromeó Bakugo. —Quitando el pequeño detalle que me he pasado casi tres jodidos meses durmiendo y que me encuentro como una jodida mierda, todo ha salido bien.—
—Hablo en serio, Katsuki.—dijo Tsunade, arrugando el entrecejo. La sannin tocó el brazo izquierdo del rubio ceniza con su índice.—¿Duele, a qué sí?—
—Pues sí.—se quejó Bakugo. Tsunade le volvió a aplicar presión en el antebrazo.—¡Ay! ¡Para ya, joder! ¿Y por qué me duele tanto? —luego se miró el brazo derecho que estaba inmovilizado en un cabestrillo. —¿Y por qué tengo mi brazo derecho así?—
—El monstruo de la arena te reventó el brazo izquierdo. Por no hablar que tú mismo llevas meses reventándote el brazo sin ayuda de nadie. Y en cuánto tu brazo derecho salió aún peor parado porque fuiste aún más idiota autolesionándote con tus explosiones. Tuve que hacer una cirugía que me llevó casi una semana entera con sus días y sus noches para reparar tejidos, huesos, músculos, reparar conexiones neuronales, células, etc. —el rostro de Tsunade se arrugó por la ira.—¡Una ...semana ... entera ... trabajando ... como ... una ... esclava ... solo ... porque... eres ...el ...idiota ... más ... grande ... del ... universo!—a cada palabra que pronunciaba, con más fuerza clavaba su índice en el brazo.
—¡Ay, joder! ¡Deja ya de hacer eso, vieja bruja! ¿No ves cómo me duele?—protestó Bakugo haciendo una mueca de dolor.
—¡Y más que te va a doler! Tu brazo izquierdo estaba mejor parado y por eso que ya lo puedes mover aunque te duela como una patada en tus partes. Calculo que tardará aún un par de meses hasta que sane del todo. Sabrás cuando estás curado en el instante en que te vayas a dormir y no implores que alguien te ampute el brazo por el dolor.—explicó Tsunade.
—¿Dos meses con este dolor?—se quejó Bakugo, mirando su brazo izquierdo con odio. Luego observó el brazo derecho inmovilizado con un cabestrillo.—Un momento, antes has dicho que mi brazo izquierdo ha resultado mejor parado ...—Tsunade asintió con la cabeza.—Entonces, ¿por qué no me duele nada mi brazo derecho?—
—No te duele el brazo derecho porque directamente no lo puedes ni mover. Aún no he podido conectar todos los nervios de tu brazo con tus células. En tu estado de salud, era peligroso seguir con el operatorio más tiempo. Cuando tu brazo izquierdo esté totalmente recuperado, volveré a realizar una cirugía para que por fin puedas volver a mover tu brazo derecho.—explicó Tsunade.—Así que me toca otra semanita de trabajar como una esclava porque eres un completo idiota.—
—Sí, ya lo has dejado claro. No hace falta que lo repitas tantas veces—Bakugo puso los ojos en blanco.
—Las diré las que sean necesarias hasta que me quede a gusto. Idiota, más que idiota.—replicó Tsunade volviendo a clavar su índice en su antebrazo izquierdo.
—¡Ay! La madre que te ...—Bakugo interrumpió su improperio al ver la cara asesina de Tsunade
—Venga, continúa lo que estabas diciendo, Katsuki.—Tsunade sonrió como una psicópata.
—Mmmm, mejor no.—dijo Bakugo, con una gota de sudor en la nuca.
—Eso me imaginaba, pedazo de idiota—dijo Tsunade separándose de la cama. Bakugo se mordió la lengua para no despotricar contra la médico.—No me explico como un pedazo de idiota como tú tiene tantos admiradores.—
—¿Eh?—arqueó una ceja Bakugo.
—Este ramo es de Ino Yamanaka.—Tsunade se paseó por la sala, examinando las notas de las docenas de ramos de la habitación.—Este de Sakura Haruno ... Otra vez Ino Yamanaka ... Hinata Hyuga ... Kiba Inuzuka ... Ino Yamanaka de nuevo ... Ayame ... Killua Zoldyck ... Y otra vez Ino Yamanaka ... Rock Lee ... ¡Y otro ramo de Ino Yamanaka! —exclamó con una sonrisa perversa Tsunade.— Solo he eximando las notas de la mitad de los ramos, pero estoy segura que si leo la del resto ...—Tsunade cogió otra nota de una ramo en la pared.—¡Y en efecto, el primero que cojo también es de Ino Yamanaka! Este otro es de Sasuke Uchiha y este es de ... Chan chan chan . ¡De Ino Yamanaka!
—¿Además de vieja y bruja eres una cotilla?—cuestionó Bakugo con un resoplido.
—Voy a dejar pasar por alto lo que acabas de decir eso por lo mucho que me estoy divirtiendo.—dijo Tsunade con una vena hinchada en la frente.—¡Qué calladito te lo tenías! —
—¿El que tenía callado? ¿Qué a la friki de las flores le gustan las flores hasta rayar lo enfermizo?—dijo Bakugo incorporándose de la cama para beber agua.
—¿Friki de las flores?—Tsunade negó con la cabeza.—Lo que hay que oír, ¿así llamas a tu novia, Katsuki?—Bakugo escupió todo el agua que estaba apunto de tragar ante el último comentario de Tsunade.
