Fecha: 5 de Agosto del 2283
Hora: 5:30 P.M.
Lugar: Órbita del Planeta: Fronteras del Meridiano…
23 Horas Después de Haber Iniciado el Combate Estelar.
La batalla estelar rugía con la potencia de mil relámpagos chocando en el vacío, estallando y desvaneciéndose en millones de piezas de metal, las naves de caza que eran las primeras, y segundas líneas de defensas de ambas naves luchaban las batallas más difíciles de sus vidas, los cazas conocidos como Skyriders se enfrentaban a sus enemigos en el oscuro y frío vacío del espacio, disparando infinitas rondas de disparos de plasma, haciendo maniobras imposibles de realizar con gravedad.
Las súper naves de transporte se enfrentaban una a la otra utilizando los cañones laterales, dando cobertura a ciertos escuadrones que se encontraban en apuros, pero no podían protegerlos a todos, un último caza de la compañía F trataba de escapar de dos enemigos que lo perseguían, aunque lograba eludir varios de sus disparos de plasma su nave no era lo suficientemente rápida para perderlos, su motor principal había sufrido grandes daños y sus retro propulsores laterales y frontales no eran suficientes para ayudarlo a resistir más tiempo.
El escudo se encontraba al mínimo y el daño al casco era crítico, aunque pudiera llegar a la bahía de carga la nave ya no estaba en condiciones para realizar un aterrizaje de emergencia, este era el fin para él.
Pero aun así debía intentarlo, debía seguir en la lucha, no para sobrevivir, no para demostrar la supremacía del titán y ciertamente no para demostrar que sus habilidades de pilotaje eran mejores, sino porqué deseaba pelear solo un segundo más… quería quedarse al lado de esta nave que sabía que se convertiría en su propio ataúd de metal, por qué un piloto de caza entendía que al final solo quedarían él y su nave, un sentimiento que aunque deprimente era justo, pues sentir esta fuerza dentro de la cabina, en la presión en los controles y sí mismo era lo que lo obligaba a permanecer vivo…
Aunque fuera solo unos segundos más., aunque solo fuesen unos miserables segundos quería seguir escuchando las alertas de su nave, quería seguir sintiendo los controles bajos sus dedos, anhelaba seguir viendo las estrellas.
Pues todo eso era el mundo entero para un piloto.
Finalmente un torpedo incinerador alcanzó su motor, haciéndolo estallar en una bola de fuego, calcinando todo tanto fuera como por dentro, un grito de desesperación fue silenciado ante el vacío imperdonable del cosmos, silenciando una voz desesperada por auxilio, perdiéndose eternamente en este enorme cementerio de naves.
Ante la muerte del último miembro del escuadrón F la compañía S comenzó a salir de la bahía 9 del titán de acero, volando en una sólida línea de combate, como patos en una manada, haciendo una V perfecta sobrevolando por el casco del enorme ser hecho de tuercas, placas, hierro y acero.
Alcanzando una velocidad imposible de igualar por vehículos terrestres, para finalmente comenzar con su asalto espacial, ofreciendo ayuda a los demás equipos que se aferraban a la vida en este combate tan intrincado entre naves pequeñas de uno o dos pasajeros.
Pero si algo era real era que ningún caza interestelar, ya fuera del Titán o del Commonwealth podía acercarse lo suficiente a la súper nave enemiga, los cañones como las defensas exteriores de ambas naves lo impedían, aun así las enormes toneladas de plomo y plasma que cruzaban millones de kilómetros del espacio vacío hasta llegar a sus objetivos lograban impactar contra los escudos de energía del adversario.
Nada podía atravesar las defensas del adversario, tenían que perforar primero los escudos tanto de una como de otra nave para empezar a hacer daño real.
De lo contrario esta colosal batalla naval no llegaría a ninguna parte, el equipo S comenzó con su misión abriéndose paso entre los infinitos disparos de plasma que cubrían casi toda la atmosfera del planeta.
Obligándolos a utilizar maniobras defensivas y de ataque para tratar de acercarse lo más posible al Commonwealth, casi 20 naves de asalto en una única misión de combate, volando a través de la oscuridad para alcanzar al objetivo, siendo interceptados por otra fuerza defensiva con la misma cantidad de naves.
Sabían que la misión sería un suicidio en sí, la mayoría tal vez no saldría de este combate pero debían acercarse, al menos lo suficiente para comprobar el estado de la nave enemiga y proporcionar datos para una estrategia de ofensiva para Titán.
El tiempo era crucial y los datos eran demasiado importantes, sus vidas… no significaban nada cuando tenían algo más importante por qué luchar.
El escuadrón de la compañía S comenzó a separarse en equipos de 3 para agilizar mejor la navegación, por supuesto que los adversarios harían esto mismo, separándose en equipos más grandes que darían inicio a la persecución y consecuentemente a la batalla interestelar.
El choque fue inevitable una vez ambas comenzaron a descargar sus rondas de plasma sobre el adversario, una vez el Capitán del escuadrón comenzó a guiar su propia nave hacia el súper carguero las demás que se encontraban junto a él comenzaron a seguirlo de cerca, suministrándole apoyo en combate.
El capitán empujó la palanca izquierda hacia adelante, mejorando la velocidad de sus propulsores, mientras que con la derecha dirigía el curso de la nave a detalle, con un ojo en el objetivo y otro en la pantalla del radar, con cientos de puntos rojos y azules moviéndose en un ángulo de 3 dimensiones a la vez, el único que le interesaba eran los puntos que marcaban a su equipo, además de la consola que le permitía ver el estado de salud de cada uno.
Sería una misión arriesgada, donde cualquiera de ellos perdería la vida en cualquier instante, pero si no hubieran conocido de antemano el riesgo y la recompensa de dicha misión ninguno de ellos se habría subido a su nave el día de hoy.
Avanzando con velocidad, pisando a tope usando los propulsores a su máxima capacidad.
Las naves cazas enemigas comenzaron a seguirlos a sus espaldas, pero estos Skyriders eran diferentes al modelo estándar, pues además de ser más grandes estas podían llevar a dos pasajeros, uno en el asiento del piloto y otro en el asiento del artillero, que se ubicaba justamente en el medio de la nave, con la capacidad de girar las torretas en un grado de 120, lo cual significaba que podía disparar a sus perseguidores.
Los cañones gemelos apostados debajo de la nave dieron una vuelta rápida hacia la parte trasera de la nave para comenzar a disparar ráfagas de plasma a la velocidad del sonido, dañando los escudos de energía de las naves enemigas, lo suficiente para hacer que su puntería se viera afectada.
Avanzando rápido, seguro, firme, atravesando las defensas principales y secundarias del Commonwealth ahora vendría la parte difícil, acercarse a las proximidades de súper carguero, apenas entraron en su rango de alcance los cañones de plasma junto con los misiles rastreadores comenzaron a activarse fijando sus objetivos sobre los cazas, los cuales comenzaron con una nueva formación de combate, llevando a la escolta una a la línea delantera, a la segunda escolta a la línea trasera y dejando al capitán en el medio para así agilizar la ruta de reconocimiento.
Los radares de las naves detectaban el peligro de los cañones así como de los misiles que iban a ser disparados apenas las naves entrarán en el rango de alcance.
Por eso mismo comenzaron a tomar acciones evasivas, utilizando tanto sus habilidades de pilotaje como la información recomendada de las pantallas que mostraban información real de combate el ángulo, la trayectoria y el momento en el que debían aplicar dichas maniobras, ni un momento antes y ni un momento después pues el tiempo era sumamente valioso.
Al llegar fueron recibidos con disparos de calibre pesado que fácilmente podrían hacer pedazos sus naves, pero ellos comenzaron a moverse con rapidez y precisión.
Debían hacer esto en tiempo record. Ya iban demasiado demorados…
La nave que iba al frente comenzó a marcar el paso, evadiendo disparos de plasma que despedazarían completamente una nave pequeña en cuestión de segundos, obligando a las demás a seguirlo, sincronizándose casi a la perfección.
Uno tras otro, finalmente el capitán tomó control del Scanner, una pequeña cámara apostada directamente en la parte inferior de la nave, comenzando a recabar datos, tanto de los escudos, como la estructura interna y el casco de la nave, era un proceso tardío ya que mientras los datos se recopilaban debían ir avanzando a velocidades ultrasónicas, lo cual no daba espacio a un análisis detallado y profundo por lo que debían reducir la velocidad, pero teniendo cañones tan pesados apuntándoles en todo momento era más que imposible.
Más aún con la caballería del Commonwealth llegando para destruir a los invasores, la nave de caza que funcionaba como la retaguardia, trataba de distraerlos disparando directamente, un error que le costaría la vida, pues apenas dejó de eludir con la misma precisión que sus compañeros un disparo de plasma destruyó completamente sus escudos de energía al lado de la nave, la cual terminó impactándose fuertemente contra los escudos de energía desperdigando todas sus piezas sobre la superficie.
El capitán miró a sus espaldas, con una evidente sensación de pena y tristeza, las señales de vida de esa nave desaparecieron, junto con todo lo demás en el vacío… esta batalla ya tenía a muchos amigos y compañeros fallecidos, si estos datos ayudaban a que ninguna muerte fuese en vano debían seguir recopilando información así fuese lo último que hicieran, la formación cambió nuevamente esta vez con la nave frontal y la del capitán lado a lado.
Bajo el casco de piloto ambos se vieron mutuamente, asintiendo con la cabeza, comenzando a volar en perfecta sincronía haciendo círculos en el vacío, logrando evitar disparos de plasma y cinéticos por igual.
Apegándose tanto a los escudos de energía del Commonwealth que estos se activaban con la proximidad de las naves, el análisis estaba casi completo, debían mantener la formación o de lo contrario todo esto habría sido para nada.
Nuevamente cazas enemigos aparecieron tratando de frenarles el paso, pero ahora las maniobras debían ser suficientes para evitar disparos de plasma, debían serlo, por dios debían serlo.
La nave del Capitán comenzó a recibir daños en el escudo, lo cual también comenzó a afectar el sistema de escaneo deteniendo un par de veces la sincronización, estaban a punto de conseguirlo pero los enemigos les estaban pisando los talones, tan de cerca que casi podían sentir el peso de sus vehículos sobre de ellos.
Solo faltaba un 98% para terminar el análisis… pero aun así estaban lejos de finalizar, una vez recopilados debían enviar estos datos al Titán, no sabían si para entonces llegarían en una pieza o en varias.
Los enemigos siguieron atacando, arremetiendo contra ambas naves de caza, el capitán del escuadrón miró una última vez a su compañera en la cabina de la segunda nave…
Ella sabía que tenía que hacer, hizo un gesto con la mano derecha, después otro y después otro…. No eran necesarias las palabras a este punto.
Ella dio media vuelta encarando a los Skyriders enemigos, disparando su torreta de plasma para debilitar el escudo de la nave enemiga frente a ella, para finalmente y sin previo aviso estrellarse de lleno con esa nave, causando que el choque logrará golpear también a la segunda nave que en un intento fallido por estabilizarse chocó duramente contra el escudo de energía estallado en millones de piezas, para que la tercera que acompañaba en la retaguardia fuese envuelta entre las partes de metal y acero despedazados, descendiendo torpemente hacia los escudos de energía del Commonwealth para que allí todas sus piezas comenzarán a desbaratarse una a una hasta que lo único que quedó fue una ala de la misma, flotando a la deriva entre la oscuridad del vacío estelar.
El capitán ya tenía lo que quería, todos los datos estaban en la consola de la nave, dio un giro brusco hacia las coordenadas del titán, encendiendo los motores a su máxima capacidad para salir disparado de vuelta por donde vino no sin antes dedicar una última mirada hacia atrás.
Observando el cuerpo de su compañera flotando en el frío y oscuro cosmos…
―Karen…― Fue todo lo que pudo murmurar, para que en un solo instante su nave se lanzará a una velocidad casi imperceptible para los radares de los cañones del supe carguero, dejando atrás todo lo demás…
Ya habría momento para llorar, para sufrir por aquellos amigos que nunca volverían a casa…
Pero este no era ese momento, era el momento de enviar estos datos al comando de la Nave Titán de Acero, para que los estrategas pudieran idear una estrategia y así darle fin a esta cruel batalla espacial.
En poco tiempo regresaron hacia la cruel batalla estelar, el frente seguía rebozando de millones de luces causadas por los disparos de energía de las naves, los escombros se podían contar por miles.
Las piezas esparcidas iban y venían, pero los soldados seguían en la refriega, dando todo de sí mismos.
El artillero del capitán trataba de dar soporte a sus aliados, pero a la velocidad que iban era imposible fijar un blanco, más a parte una nave caza aún seguía al Skyrider del Titán.
Disparando plasma hacia los motores para entorpecer su movimiento.
Cosa que claro no terminaría de funcionar puesto a que el movimiento en gravedad 0 no se detenía con solo dañar los motores, aun así evitar que los destruyeran era crucial para evitar que destruyeran la propia nave.
Esquivando y arremetiendo, utilizando giros arriesgados y casi suicidas a través de la galaxia para ganar ventaja, pero el piloto enemigo era bueno, demasiado bueno.
En una movida arriesgada el capitán hizo un movimiento complicado, haciendo un giro de 190 grados para ír hacia la atmosfera del planeta, empezando a ser tirado por la gravedad, la nave enemiga también lo hizo pero antes de que pudiera seguirle el paso la nave del capitán dio otro giro extremo que casi ocasiona que la nave se rompiera a la mitad, utilizando casi toda la energía de reserva de los motores para impulsarse una última vez hacia el titán, dejando que el caza enemigo siguiera su ruta directa hacia el planeta para encontrar una muerte lenta y tortuosa ante la gravedad y las fuerzas G que de seguro aplastarían a cualquiera que estuviera dentro de ese vehículo de combate.
Solo fue una mirada, un momento en el que ambas cabinas coincidieron en que él pudo ver el rostro del piloto enemigo.
El rostro de un cadáver viviente que tenía en su poder los controles de dicha maquinaria, era imposible de creer que un Ghoul pudiese ser capaz de pilotar de esa forma, pero, había tantas cosas que no entendían e los espectros, los conocimientos que poseían mientras aún seguían con vida era uno de ellos.
Sin más dilación el Capitán del Escuadrón S siguió con su camino hacia el titán de acero, dejando que la nave enemiga cayera hacia el planeta, para que la gravedad y el suelo terminarán el trabajo.
― Tenemos más bajas del equipo Jester, dos naves más abatidas. ― Habló uno de los coordinadores estratégicos en el centro de mando, observando los signos vitales de todas las naves a su mando, sin duda estaban sufriendo muchas pérdidas… pero tal vez las más importantes eran de los pilotos cuyas misiones habían sido de reconocimiento y análisis de la nave enemiga, los cuales no habían podido regresar.
*¡No puedo perderlos, están detrás de mí! * Hablaba desde la radio uno de los pilotos enviados a las líneas delanteras, el cual tenía a dos enemigos siguiéndolos muy de cerca, sin poder fijarlos en la mira y sin poder eludir la persecución tan agresiva de ellos.
―Entendido Jester-4, a todas las unidades disponibles del Equipo Voyager suministren a Jester-4 con apoyo de fuego. ―Pidió una de las operadoras de radio, colocando la nave en el punto de interés de los radares de las naves cercanas para que le suministrarán ayuda en combate.
*Recibido Comando, aquí Voyager-9 y 5 en camino, ¡¿escuchaste Jester?! ¡Resiste un poco más! * Respondió el piloto de dicha nave dirigiéndose fugazmente hacia la ubicación del piloto que requería ayuda.
*¡Están atacando mi nave!* Un piloto de la compañía Delta exclamaba a través de su comunicador, sintiendo como los disparos estaban atravesando el casco de su nave, lo suficiente para hacer que le motor y los sistemas dejaran de funcionar.
*Los controles… ¡Noooo!* Fue lo único que se echó de su lado, para que su señal al igual que sus signos vitales quedarán en blanco por completo.
*Maldita sea perdimos a Kilo-1, repito perdimos a Kilo-1* Dijo un compañero de su escuadrón en total rabia, shock, miedo y desesperación todas esas emociones combinadas en una sola emoción de desconcierto.
― El equipo Kilo está comprometido, solo quedan 2 naves, ¡no podrán seguir en combate mucho más tiempo! ― Exclamó otro operador observando hacia sus espaldas, donde el Capitán Rehuel observaba con detenimiento el mapa estelar sobre la batalla que se desarrollaba en esos momentos ante ellos, tomando decisiones y haciendo estrategias en tiempo real para contrarrestar las amenazas no muertas.
― Ordénenles que regresen no podemos permitirnos perder más naves del equipo Kilo. ―Comandó el Capitán Rehuel manteniendo la calma, la táctica de combate que estaban utilizando para refrenar el asalto hacia el Titán estaba funcionando, pero aun así las naves enemigas no parecían terminar nunca,
― No podemos dejar que suceda lo mismo que al último Piloto de la compañía Farron. ― Dijo impresionado por la forma de atacar y coordinarse de las naves enemigas, no estaba totalmente seguro si los estaban coordinando desde el comando del Commonwealth, pero la estrategia que estaban utilizando para mantenerlos a ralla y empujarlos tan bestialmente como lo hacían era casi impecable.
―El capitán Louis de la compañía Sentinel ha confirmado los datos de la Commonwealth. ―Dijo otra de las operadoras al lado del capitán Rehuel, quien estaba recibiendo todos los datos recopilados por el Caza del Líder del escuadrón S.
―La capacidad de los escudos sigue a un 87% de capacidad… aún no hay daños estructurales importantes en el interior o el exterior de la nave. ―Decía con un evidente tono de decepción, esperaba que por lo menos un par de sus disparos de sus armas más poderosas hubiera podido hacer más daño, esto era sencillamente decepcionante en todos los aspectos posibles, los únicos que estaban recibiendo grandes cantidades de daño eran ellos, esto era sencillamente inaceptable.
― ¿Nuestros disparos de plasma no han logrado dañar el escudo? Pero nuestra potencia de fuego es mejor que la capacidad del Commonwealth. ―Preguntó el timonero, observando casi con impotencia como ni con sus mejores armas habían sido capaces de hacerle un rasguño al casco interno de la nave enemiga.
― Es posible que su diseño más ligero y aerodinámico permita maniobras más defensivas y arriesgadas. ―Recomendó otra asistente del capitán que junto a su tableta holográfica podía hacer un análisis más detallado de la situación que estaban enfrentando.
―Mientras que el Titán es más grande y tosco, es imposible seguirle la pista a una nave como el Commonwealth desde esta distancia, además con nuestro tamaño somos prácticamente un pato sentado para los cañones de Plasma de la nave enemiga. ―Señalaba presentando los pros y contras de tanto el Titán como del Commonwealth, sin duda los espectros tenían una ventaja, aunque ellos tenían más armamentos el enemigo tenía mayor facilidad de movimiento, lo cual dificultaba aún más toda esta situación.
―La única forma de hacerle un daño real al Commonwealth es acercándonos, pero con nuestro movimiento y nuestra trayectoria lograrán atravesar nuestros escudos si coordinan buen sus Skyriders disparos de plasma.
―La única forma de destruirlo es acercándonos, pero eso nos dejaría expuestos a sus cañones y nuestros escudos no lograrían resistir la arremetida… Cristopher, muéstranos un aproximado del daño que esa maniobra nos costaría. ―Pedía Rehuel en búsqueda de una mejor opción de ataque, pues la que estaban aplicando en estos momentos no estaba dando ningún fruto.
―Con nuestra posición y velocidad actual los cañones del Commonwealth destruirán los escudos de energía, calculando el daño aproximado más del 78% de la estructura interna y externa de la nave será completamente destruido. ―Respondió la I.A de la nave mostrando los posibles daños que se sufrirían, sin duda el Titán de acero quedaría casi irreparable si optaban por una opción suicida y arriesgada como esa.
―Más del 90% de nuestro personal está en riesgo de morir por dicha acción, capitán. ―Con esas palabras y con el daño que la nave presentaría, era más que evidente que no muchos quedarían con vida después de eso, sería un verdadero suicido intentar maniobras ofensivas de ese tipo con un enemigo tan implacable como al que se enfrentaban.
―No podemos comprometer la integridad de nuestra nave y de nuestra tripulación por destruir una sola nave. ―Murmuraba el Capitán suspirando pesadamente, recargándose sobre el panel holográfico tratando de pensar en una estrategia mejor para afrontar esta difícil situación.
―Debe haber algo más que podamos hacer.
―Si lo desea capitán puedo crear simulaciones de batalla para planear una estrategia de contramedida para destruir al Commonwealth. ―Recomendó la I.A. Con la esperanza de que eso pudiera ayudar al Capitán a tomar mejores decisiones en este momento de crisis.
―Hazlo…―Pidió esperando a uno o varios buenos resultados que pudieran aplicar en esta batalla, tenían que tomar cualquier opción disponible, para dar un buen contrataque y así destruir al crucero enemigo, tenían que destruirlo, no por el Bien de la Titán, sino por el bien de todos los planetas colonizados.
―Corriendo simulaciones de combate…―Cristopher comenzó a proyectar diferentes de escenarios posibles, de diferentes formas y diferentes conclusiones, en algunas estrategias el Commonwealth ganaba aplastantemente, en otras la titán demostraba su supremacía, pero algo era verdad, ninguna simulación era 100% exitosa o un fracaso monumental, todas podían aplicarse y aun así existía una alta probabilidad de ganar o perder, pero todas las opciones comenzaron a reducirse a solo 3 opciones viables.
―Simulaciones completadas, dos simulaciones de combate tienen un 65%, 81% de éxito y un 39% de éxito. ―Comenzó explicando mostrando el primer escenario posible.
―El primero es un bombardeo coordinado hacia los escudos de energía y disparar el cañón electromagnético frontal en una posición de tiro elevada para dañar el sistema interno de la nave y hacerlo explotar desde el interior. ― Decía mostrando la proyección Holográfica de cómo se aplicaría dicho plan gráficamente hablando, no era una victoria segura pero tampoco podría considerarse una derrota.
―La segunda es más arriesgada, pero con una posibilidad de éxito tal vez mayor, que es infiltrar a un equipo de Soldados de acero, colocarlos dentro de una nave de transporte, abrir una abertura a través de los escudos de energía con el cañón pesado y dejar que se abran paso hasta el reactor, coloquen cargas explosivas o lo sobrecalienten y lo hagan estallar junto con todo lo demás. ―Al igual que la anterior comenzó a mostrar la proyección grafica de cómo se aplicaría dicho plan siendo llevado a cabo por una pequeña nave de transporte, siendo utilizada de la manera correcta siendo lanzada en el lugar indicado.
―¿Hay alguna otra alternativa? ― Interrogó Rehuel observando las proyecciones holográficas con una mano sobre su mentón y otra sobre su codo, recapacitando toda la información que estaba recibiendo por parte de su I.A.
―Una última, pero requiere acercarse lo suficiente para alinear el titán con el motor del Commonwealth y utilizar el 80% de energía de la nave para un disparo concentrado, la carga durará 10 minutos aproximadamente y nos dejaría expuestos a un ataque total…― Insinuó mostrando como se vería dicha táctica realizada gráficamente, sería un completo suicidio por no decir una completa locura, tendrían que utilizar la mayor parte de energía de la nave sin contar las energías de reserva con el riesgo de que el tiro fallará dependiendo de a que distancia se encontrarán sería una jugada arriesgada se viera donde se viera, de enorme riesgo y aún más alta recompensa.
―¿Que deberíamos hacer Capitán? ―Interrogó su asistente observándolo detenidamente, mientras que él no apartaba la mirada del tablero tratando de pensar en un buen plan de acción para poder destruir la Commonwealth sin perder a la mayor parte de su tripulación, iban a necesitar mucha ayuda apenas el combate estelar entre cazas terminará.
―Necesito pensar… en ambos casos de fallar quedaríamos expuestos, nuestra nave sería devastada totalmente o de lo contrario el 90% de nuestra tripulación perecería y el Titán quedaría totalmente indefenso ante el enemigo. ―Decía el Capitán del Súper Transporte pensando detalladamente la situación, pensando la mejor aproximación a este conflicto, aunque algo se le ocurrió, con dos opciones dejando al Titán en total desventaja aún existía una que podían utilizar, no era tan factible como las demás y su riesgo de fallo era aún más alto, pero podía funcionar, en verdad que podía funcionar .
―Suena a una locura… pero tal vez si infiltramos a un equipo especial de asalto, tal vez tengamos una oportunidad de destruir ese barco. ―Comentó llamando la atención de todos los presentes en la nave, quienes observaron al capitán Rehuel anonadados, con la situación actual enviar a cualquiera sería un suicidio…
No hacía unas horas habían enviado varias naves de descenso orbital y desde lo que podían asumir que eran días en el planeta no habían visto ni escuchado ninguna transmisión, ya fuera de los Comandantes puestos en diferentes escuadras, del Sargento Martín y mucho menos de los Herederos.
No querían asumir que estaban muertos, pero hasta que resolvieran el problema del Commonwealth no podían arriesgarse a enviar más naves de descenso a comprobar la situación, menos tratar de establecer comunicaciones con los de abajo con el riesgo de que fueran interceptadas por el enemigo hasta asegurar una línea segura con la que poder comunicarse con ellos.
Pero tampoco podían descartarla, si lograban atraer la atención lo suficiente y evitar que una nave de transporte se acercará lo suficiente para infiltrar a un equipo podrían causar estragos internamente en la nave, destruir el núcleo y hacerla estallar desde el interior.
Sonaba a un buen plan pero aún quedaban dudas sobre la ejecución, como a que equipo enviarían, a cuantas naves enviarían como señuelos y que clase de horrores indescriptibles se encontrarían dentro de la Commonwealth, sin duda era una misión suicida de gran riesgo pero gran recompensa que nadie en su sano juicio sería capaz de aceptar.
Hubo silencio por momentos a excepción de las transmisiones de radio, hasta que una alerta saltó en la pantalla, llamando la atención de la operadora principal de sistemas de la Enorme Nave.
―¡El Commonwealth se Mueve va a Disparar! ―Exclamó observando como el Supercarguero se movía hacia una posición de Tiro seguro, poniendo en la mira al coloso de Acero, aún si lograban mover el Titán no conseguirían hacer que la inmensa nave logrará evitar un tiro con tal trayectoria, era en palabras simples un disparo certero.
―¿Que dices? ―Interrogó el Capitán del titán mirando hacia la dirección, apreciando la trayectoria que estaba tomando, estaba apuntando justamente hacia las zonas de carga.
―Un disparo sobrecargado de plasma desde la proa… las lecturas indican que apunta hacia nuestras bahías de carga. ―Dijo la operadora, en un evidente tono de urgencia y terror al tener a un cañón de ese tamaño apuntándoles directamente, eso destruiría la mitad de la nave de acabar con los escudos de energía.
―Maldición, Cristopher ajusta los escudos defiende las zonas de carga 3, 4, 5 y 6. ―Ordenó el Capitán tomando acciones rápidamente.
―Entendido, capitán. ―Asintió la I.A. preparando todos los protocolos de defensa para evitar el mayor daño posible, dando un estado de emergencia a toda la zona, para prepararse para un impacto inminente, tratando de que todos los que se encontrarán allí corrieran hacia las zonas seguras designadas o se prepararán para un golpe certero, sin duda esto iba a doler.
―¡Colisión Inminente! ―Exclamó la misma operadora, preparando a todos para la colisión, sin duda esto iba a dejar una marca profunda sobre el casco de la nave.
―¡Sujétense! ―Informó el capitán preparado para el impacto.
El Commonwealth disparó su cañón de plasma lineal, a través de las fronteras espaciales de Recclaimer, impactando severamente contra el escudo de energía del Titán de Acero, la nave se sacudió violentamente, los estabilizadores hicieron su mejor esfuerzo para evitar que la nave se precipitará hacia el planeta o hacia el vacío, el golpe fue lo suficientemente fuerte como para hacer que muchos salieran despedidos hacia arriba cayendo duramente hacia el suelo, mientras que algunas naves en el interior se precipitaron hacia los muros de contención, causando obstrucciones en los puentes de salida.
―Cristopher informa…―Pidió el Capitán del titán esperando un informe de la situación, rezándole a cualquier dios que estuviera allí afuera que no fuera nada grave.
―¡El escudo recibió el impacto, aunque nuestra defensa ha disminuido considerablemente, el escudo está a su 51% de capacidad, tenemos varios heridos en las bahías 6 y 5, además el reactor se ha sobrecalentado! ―Informó con la rapidez que podía procesar toda la información que recibía del sitio de impacto, más las demás zonas de la nave afectadas por el disparo concentrado.
―¿Que sucede en el área de máquinas? ―Interrogó preocupado porque el reactor o el motor e hubieran dañado de algún modo inconcebible que los dejará varados, si algo les sucedía a esas dos cosas podían considerarse muertos.
―Los motores se han pagado, hay un error critico en el generador de energía y en el reactor de escudos, los ingenieros tardarán en reiniciar todo el sistema. ―Respondió Cristopher analizando todos los datos de ambas zonas, por lo menos no había riesgo de que la nave explotará, pero otro impacto como ese y no dudaba de que el titán quedaría totalmente ciego, sordo e inmovilizado ante el enemigo.
―¿Por cuánto tiempo? ―Preguntó esperando buenas noticias, tanto de su I.A como de sus ingenieros en sistemas.
―¡55 Minutos aproximadamente señor!
―No tenemos ese tiempo, quiero un informe detallado de la situación en el cuarto de máquinas y en el reactor, que todos los equipos de emergencia acudan a la zona del impacto. ―Pidió tratando de agilizar las reparaciones necesarias, sabía que sus ingenieros no podían ír más rápido, pero debían ganar tiempo, lo suficiente para hacer que el Titán pudiera recuperarse y contratacar, debía evitar la destrucción de su nave a como diera lugar. ―Enciendan los motores vamos a replegarnos, que los escuadrones retrocedan vamos a dar vuelta al planeta para ganar algo de ventaja.
―¿Y cómo contra atacaremos señor? en este momento estamos en la mira del enemigo. ―Preguntó el técnico a cargo de la sala de máquinas, estaban en una situación precaria, el escudo de energía aún resistía de puro milagro, pero si eso fallaba todo lo demás sería lo siguiente.
―Haremos el segundo plan de acción. ―Dijo determinado, tal vez no sería el plan más viable, pero tal vez sería el único que podría ayudarlos en esta situación, no se consideraba a sí mismo, pero estaba más que dispuesto a apostarlo todo en este plan de ser necesario.
―Traigan ante mí a los caballeros de respaldo, quiero que todos estén preparados y en sus posiciones en menos de 5 minutos. ―Pidió mirando a sus comandantes, quienes se pusieron en posición de firmes para saludar.
―¡Entendido! ―Exclamaron al unísono, para comenzar a salir rápidamente del puente de mando en dirección hacia los jóvenes caballeros que habían llegado después de los herederos.
―Creía que utilizaríamos a los caballeros de apoyo en caso de que los herederos fallarán. ―Murmuró su asistente, mirando confundida al capitán, ese era el plan B en el caso de que los herederos hubiesen fallado en destruir el Qliphoth, utilizarlos ahora les quitaría su estatus como ese as bajo la manga.
―Bueno, hasta que establezcamos nuevamente comunicaciones con ellos este es el nuevo plan, por ahora. ―Dijo reafirmando su determinación en acabar con esta amenaza que quería destruir su nave, no estaba siendo precipitado pese a que su segunda al mando lo pensará así, estaba siendo precavido pues si el Titán caía, habría graves consecuencias, no solo para ellos, sino para todo el universo.
―Además hace casi 26 horas que comenzó la batalla estelar y aún no sabemos nada de ellos, no creo que sea buena idea jugar todas nuestras mejores cartas si queremos ganar esta lucha. ―Decía nuevamente su segundo al mando insegura de tomar este plan de acción, Titán era importante por supuesto, pero eso a perder todo un planeta era aún más arriesgado, la confianza que tenía sobre los caballeros casi parecía ser ciega.
Pero la realidad era diferente, no era que tuviera su confianza apostada en ellos, era que no había otra forma, tenía que confiar en los milagros que ellos realizaban y de los que había escuchado en más de una ocasión, si no eran capaces de hacerlo… entonces nadie podría ser capaz de lograr lo que ellos consideraban como: imposible.
―A menos que tengas un mejor plan de acción no creo que podamos optar por una opción más segura…―Dijo esperando a una respuesta, pero aunque ella trató de imaginar un mejor plan para ejecutar, sin gastar recursos valiosos en la batalla la verdad es que sus opciones eran pocas o sencillamente nulas, prefiriendo quedarse en silencio.
―Nuestra oportunidad para vencer a estos malnacidos dependerá de que tan bien juguemos nuestras cartas y como nos preparemos tanto en la batalla que estamos luchando en estos momentos como la que deben estar peleando en tierra. ―Afirmó observando hacia la silueta del Qliphoth, ellos tenían que estar vivos, tenían que seguir en la lucha… si la Directora de Palestra no los había engañado, ellos serían la piedra angular que le daría fin a esta guerra entre dioses y humanos.
―Debemos tener fe en que el Sargento Martín y los 6 caballeros del santuario estén haciendo su trabajo, por ahora tendremos que trabajar con lo que tenemos a la mano, solo así podremos ganar. ―Pedía esperando que su oficial secundaria entendiera la importancia de tener la misma fé que les tenía a los caballeros que el Santuario y la máxima casa de estudios del mismo podían ofrecerles.
―Lo entiendo, pero… sigo pensando que no deberíamos precipitarnos hasta estar completamente seguros, Capitán. ―Rogaba su segunda, deseando que hubiera otra forma, de haberla él no dudaría en utilizarla, pero este no era el momento de pensar en opciones, era el momento de actuar.
―Tomaré en cuenta tu consejo Comandante, pero este no es el momento de pensar es el momento de actuar. ―Dijo mirándola fríamente a los ojos, en verdad también deseaba tener otra alternativa, pero era eso o la muerte… y no permitiría que su tripulación o su nave sufrieran el mismo destino que el de la Commonwealth.
―Si vamos a apostar, apostemos todo a nuestros ases bajo la manga.
―¿Nos llamó Señor? ―Preguntó una voz ante las puertas del puente de mando, y al dirigirla, el capitán observó al equipo de caballeros que habían venido a asistirlos.
―Así es. Escuché de cierta persona que sus tácticas y habilidades de combate son igual o mejores que los Cinco herederos que llegaron al titán de Acero hace un par de horas. ―Dijo observando detenidamente a los seis, quienes portaban los mantos del Carro Estelar, Lobo, León, Hidra, Orión y el Unicornio, listos para recibir órdenes.
―Así que por eso, tengo una misión especial para ustedes Seis. ―Con eso dicho, la curiosidad del líder del equipo se centró en el capitán, pues si era para superar a sus pares, siempre tratarían de ser mucho mejores que ellos en cada aspecto posible, tanto en combate como estratégicamente.
―Muy Bien… Los escuchamos. ―Habló Kobu listo para lo que sea que fuera su primera misión como soldados oficiales de la U.R.E.
Caballeros del Zodiaco: Guardianes del Universo.
Libro 2: El Reino de Hades.
Capítulo 23: La Gran Gatalla de Recclaimer20.
En el puente de Mando, las instrucciones habían sido claras, pero aun así existía desconcierto de lo que se suponía que debían hacer, pero aun así no existía ninguna objeción, pues la amenaza era clara, si no hacían nada pronto esta nave iba a volar por los aires en mil pedazos, junto con todos dentro de ella.
El hecho de que recurrieran a ellos era un llamado desesperado por detener ese evento catastrófico de suceder.
Los siete caballeros de Bronce y Plata pensaban mientras observaban la situación frente a sus narices, no era la misión de combate que esperaban que fuese su primer acercamiento a la batalla, esperaban que fuese en tierra firme en terreno medianamente conocido pero…
Eso parecía ser para otra ocasión, de cualquier manera, sabían que en el momento que colocaron un pie en la nave entendieron que debían protegerla a cualquier costo.
― Espero que hayan entendido su misión caballeros, por qué estamos en un serio predicamento y no podemos seguir arriesgando más tiempo con charlas infructíferas. ―El Capitán Rehuel habló hacia el equipo de Caballeros, quienes pensaban detenidamente la situación, al ser una orden directa del mando de la nave no podían ignorarla, pero aceptarla significaría que estarían en peligro ya que el lugar a donde se dirigían era hacia la nave infestada de espectros poseídos y dos enemigos de rango medio.
―Bueno estoy tratando de entender la situación. ―Kobu respondió después de unos segundos en completo silencio, en los que se dedicó exclusivamente a analizar la situación frente a él.
―El enemigo está aplastando la nave más grande del universo con una nave la mitad de su tamaño y ustedes quieren enviarnos en una misión suicida para sobrecargar el reactor y hacerla explotar desde adentro. ―Repitió un pequeño resumen del cómo se iba a desarrollar la misión de infiltración para destruir la Commonwealth.
―¿Estoy en lo correcto?
―Sí, esa es la idea en general. ―Dijo el Comandante de flota, observando el rostro del muchacho frente a sus ojos con esa expresión tan seria y calmada, casi parecía estar ocultando sus verdaderas emociones, como en un juego de Poker en el que el primero que mostrará angustia, sorpresa, regocijo o sencillamente una mueca de inconformidad revelaría que su mano era adecuada o poco afortunada.
―Suena a un plan arriesgado, pero de ser ejecutado bien podría funcionar, solo que hay un detalle capitán. ―Dijo cerrando sus ojos por unos instantes, demostrando su completa calma ante la situación.
―¿Y cuál sería ese detalle, caballero Unicornio? ― Interrogó el capitán sin apartar su expresión serena, sabía que el unicornio reclamaría algo a cambio, nadie aceptaría una misión así sin tener o asegurar una forma de resguardar sus vidas.
―Que no encuentro por ningún lado la parte en donde salimos antes de que el reactor explote. ―Dijo el unicornio, provocando que el capitán asintiera levemente, intuía que eso sería, un buen jugador nunca mostraba sus cartas a menos de que la victoria fuese segura, pero un buen apostador sabía cuándo hacer jugadas arriesgadas y cuando hacer jugadas seguras.
―No creerá que mi equipo y yo nos quedaremos a morir allí, somos caballeros, lo nuestro es pelear y sobrevivir, no morir atrapados en un enorme ataúd de hierro y acero. ―Tenía razón, la misión por más arriesgada que pareciera tenía una ventaja, esa era de que al salir bien, nadie más tendría que morir.
―Lo sabemos, pero por eso no deben preocuparse, lo único que deben hacer es asegurarse de que el reactor se sobrecargue un 87%―Comentó la subordinada del capitán Rehuel, sosteniendo una tableta holográfica, mostrando la estructura interna y externa de la nave, marcando el camino desde las posibles entradas del Commonwealth hasta el reactor.
―Si se sobrecalienta los motores causarán una reacción en cadena que ocasionará que la nave implosión, destruyendo todo dentro, la reacción ocurrirá 5 minutos después de alcanzar ese porcentaje, lo que les dará el suficiente tiempo para escapar. ―Conociendo lo rápido que se movían y las enormes distancias que podían recorrer en cuestión de segundos. 5 minutos de ventaja sonaban como una nimiedad, tendrían tiempo para entrar, activar los protocolos de sobrecalentamiento, luchar contra cualquier malnacido dentro de la nave, darle el suficiente tiempo al reactor de alcanzar el punto crítico, tomar un bocadillo del comedor, correr hacia la nave de evacuación, escapar y observar al Commonwealth destruirse de dentro hacia afuera, todo en un día de trabajo, o varios dependiendo del tiempo que transcurriera en la superficie de Recclaimer.
―Aunque si algún percance sucede y alguien logra anular la sobrecarga a la nave es posible que pueda recuperarse en poco tiempo… tal vez alguien deba quedarse a asegurar que el reactor colapse, por lo que si se necesitaría que alguien se quede pero…―Con decir eso más de uno arqueó una ceja, si ya era una idea estúpida que todos se quedarán a que la nave estallará ahora más con la implicación de que alguien tuviera que quedarse a ver el espectáculo en primera fila frente a una bomba de tiempo.
― No creo que eso suceda, si todos hacen su parte del trabajo correctamente todos saldrán vivos en una sola pieza.
―Sigue sin convencerme…―Comentó Darrel cruzándose de brazos, a decir verdad, todo sonaba a la trama de una película de acción, pero una cosa era una película donde el final era predecible y otra era la vida real donde todo podría salir horriblemente mal.
―Muy bien, sabemos que el riesgo es extremadamente alto, pero si toman esta misión les aseguro que haremos todo lo posible para sacarlos de allí. ―Afirmó el Capitán Rehuel, con la esperanza de que eso les diera la suficiente confianza para hacerlo, pero aun así seguían existiendo miles de dudas con respecto a esta operación.
―Si el plan resulta regresarán a esta nave como héroes y serán reconocidos por sus actos por los altos mandos militares de la U.R.E. ―Sus palabras, sin duda Eso elevaba mucho los la moral del equipo, pero aún si les prometían el cielo y la tierra, nada podría prepararlo para las consecuencias si fallaban en esta misión.
―¿Y si no? ―Interrogó Ahiri cruzándose de brazos, nada la convencía a menos de que fuese algo tangible, que pudiera verlo y tocarlo con sus manos, de lo contrario era algo que no valía ni su tiempo
―Una pregunta válida si tuviéramos otra opción, no la hay…―Determinó, aún si se negaban alguien tendría que tomar esta misión, fueran ellos o no esta misión se haría justo como se maquinó en el código de la I.A. Personal del capitán rehuel.
―Pero, si lo que su directora nos dijo es cierto ustedes fueron los caballeros más sobresalientes del torneo galáctico, aunque algunos no llegaron lejos la mayoría supo utilizar sus habilidades de combate con inteligencia y astucia. ―Sus palabras eran irrefutables, sabían demasiado de ellos y de sus habilidades de combate, las mismas que los ayudaron a pasar a través de las 12 casas, las mismas que de ser utilizadas con precisión lograrían sacarlos de este aprieto
―Siendo esa su mejor antecedente y carta, estoy seguro de que no tendrán problemas en demostrarme sus resoluciones. ―Sus palabras daban justo en el clavo, alimentando sus egos y dándoles la confianza de tomar esta misión en sus manos, aunque las dudas persistían y en el rostro de toda la inseguridad se mantenía, sobre todo en el joven Unicornio, quien en ningún momento apartó su mirada seria e inquebrantable.
―Hummm… ¿que hay de los otros? ―Interrogó Kobu, mostrando un peculiar interés sobre el equipo de Herederos, interés que captó la atención del comandante del Titán.
―Sí que pasó con Seinma y su equipo? ―Preguntó Mabel preocupada por el paradero del Pegaso y de sus demás amigos de bronce.
―Ellos descendieron hace casi 25 horas después del primer enfrentamiento naval…―Declaró observando hacia la ventanilla que miraba directamente hacia Recclaimer, el plantea donde la enorme sombra del Qliphoth se cernía.
―Cayeron cerca de la zona oscura del planeta, no hemos sabido nada de ellos desde entonces. ―Dicho esto todos los caballeros de la escuadra de Kobu temían lo peor, sabían que el equipo de herederos era poderoso, pero… ante los enemigos, la muerte era el pronostico más elevado en la batalla, aún más estando en su territorio.
―Creen… ¿creen que ellos estén? ―Matt murmuró inseguro de si terminar de formular esa pregunta o no, después de todo no hace poco los habían visto con vida… sería incluso desgarrador saber que todos habían muerto en ese planeta.
―Imposible. ―Kobu interrumpió rápidamente callando al Oso Mayor antes de que terminará de hablar. ―Conociéndolos habrán encontrado una forma de sobrevivir… Sobre todo, Seinma, ese idiota es demasiado testarudo como para morirse. ―Dijo con una enorme certeza
―Parece que son cercanos. ―Comentó el capitán después de escuchar las palabras del Joven Unicornio y el como se refería a él sintió cierto apego hacia el guerrero del Corcel Alado, al no conocer su pasado podría afirmar sin ninguna duda de que se trataba de un amigo cercano de guerrero de bronce.
―No diría eso exactamente, tan solo que…―Fue entonces que él bajó la mirada, indeciso de lo que debía decir, no eran amigos Per-se, pero habían sido rivales por mucho tiempo, habían luchado las mismas batallas, sobrepasado los mismos retos y se habían enfrentado, se decía que no se conocía verdaderamente a una persona hasta que se luchaba contra ella… y hasta este punto él podía afirmar que conocía a Seinma mejor que cualquiera de sus compañeros de equipo.
―Bueno, digamos que sé que no se daría por vencido tan fácil. ―Con eso dicho, Rehuel pudo notar una cierta disconformidad en su voz, era la primera vez que había visto un cambio tan cláro en sus expresiones, pese a que su rostro no había cambiado su voz sí, lo que le otorgó una herramienta para utilizar a su favor.
―Humm, como sea…―Murmuró Rehuel nuevamente enfocándose en el asunto que ocupaba la presencia de los caballeros de Bronce y Plata auxiliares.
―Si logran entrar y salir, le aseguro que sus acciones no pasaran desapercibidas por El Ministerio de Defensa Intergaláctica. ―Dicho eso el interés se siguió acrecentando, los pros y los contras casi parecían ír de la mano una con otra.
―Eso no me interesa. ―Murmuró Kobu negando las propuestas del Comandante, aún si era por reconocimiento, no quería arriesgar su vida y la de su equipo en una misión Suicida, necesitaban algo más, algo que lo obligará a él a tomar acciones.
―A mí sí. ―Comentó el caballero del León menor alzando su mano, para ser rápidamente interrumpido por el caballero del Lobo.
―Cállate Albión. ―Dijo Kazuto, obligándolo a bajar la mano, aunque la oferta sonará tentadora, era más que claro que ceder sin más sería una clara estupidez, permitirse ser manipulados de esa manera, solo haría que después quisieran hacer lo que desharán con ellos.
―Solo quiero saber, si después de esto podremos elegir la misión que queramos. ―Pidió con la esperanza de que esta acción no los terminará convirtiendo en perros de la marina espacial.
―Tal vez, pero eso solo dependerá del éxito de su misión, de lo contrario solo puedo asegurarles que el fracaso no es una opción aquí. ―Remarcó el capitán esperando que entendieran la situación en la que todos se encontraban, no era cuestión de que si aceptaban o no, era que debían hacerlo o todos iban a morir aquí.
―La vida de cientos de hombres y mujeres dependen de ustedes, ¿aceptarán el Desafío?
―Eso no es una opción es un Ultimátum. ―Comentó Ahiri reconociendo la diferencia entre pelear por sobrevivir y pelear por obligación, ellos estaban aquí porque era su deber, más no era su obligación defender esta nave, hasta donde ella le concernía su deber era allí abajo destruyendo ese árbol de la muerte.
―Lo sé, pero si esto no fuera tan importante como para recurrir a ustedes, no lo habría hecho y hubiera elegido a un equipo de asalto especializado de soldados de acero, más aún habría evitado enviar a los Herederos hacia Recclaimer para que lucharán la batalla aquí y después en tierra, así que. ¿Que escogerán? ―Con esa mención Kobu finalmente suspiró, Rehuel sabía que lo tenía donde quería, desde que mencionó al caballero Pegaso y a su equipo y de la forma a la que se refirió a él entendió que no era una amistad, era una rivalidad que él anhelaba superar, una cuestión de orgullo y principios que quisieran o no le afectaba duramente al autoproclamado Líder del equipo.
―Kobu creo que esto es algo que deberíamos pensar con calma y…
―Aceptamos. ―El santo del unicornio interrumpió a Matt quien trató de ser la voz de la razón y falló, sin duda el tamaño no importaba cuando se tenía una voluntad de acero.
―¿Que? ―Fue la pregunta que se hizo en general por todos los caballeros de bronce y plata presentes en el puente de mando, ¿quién en su sano juicio tomaría una decisión por todos sin consultar primero sus opiniones al respecto? En verdad su rivalidad con él
―Bien, pediré que preparen una nave de transporte para ustedes. ―Comentó Rehuel mirando hacia la proyección holográfica de Cristopher quien asintió apenas sus ojos holográficos entraron en contacto con los del comandante.
―En seguida capitán. ―Dijo desmaterializándose, para hacer los preparativos para esta misión.
―Alístense, irán directamente hacia la oscuridad. ―Ordenó a todo el equipo de Caballeros, quienes se miraron mutuamente y a Kobu, no estaban satisfechos con cómo los habían comprometido a una misión de combate tan arriesgada, pero… tampoco era que tuvieran muchas opciones a la mano, era hacerlo o esperar sentados a la muerte y ambas opciones no sonaban para nada agradables.
―A partir de ahora serán conocidos como el Equipo Omega, trabajarán bajo órdenes directas del comando del titán de Acero y serán parte de nuestro equipo de choque especial para misiones del alto riesgo. ―Dicho eso ahora podían comprender por qué los necesitaban, iban a ser la carne de cañón para el ejército espacial… esperaban que por lo menos al equipo de Herederos les fuese un poco más difícil como para compensar este mal momento.
―Entendido. ― Respondieron saludando al Capitán Rehuel, quien escuchó un leve pitido proveniente de su muñeca, un mensaje entrante de la I.A que había completado su solicitud con una nave de transporte que llevaría a otro equipo de caballeros directamente al infierno.
―Diríjanse a la Bahía 2 allí habrá una nave de transporte que los llevará hacia su destino, pueden retirarse. ―Pidió dándose media vuelta para atender los asuntos de la nave, ahora que ya tenían a un equipo de asalto era menester seguir coordinando a los equipos de cazas estelares y al equipo de infiltración desde aquí, el trono del Titán de Acero, donde las decisiones más importantes se tomaban.
―Sí señor. ―Todos bajaron sus manos, para entonces comenzar a salir en orden del puente, sin duda iban a tener una larga charla con Kobu una vez que todos salieran, pero no aquí… oh no, eso sería después.
Al caminar directamente hacia el tren elevado, los caballeros de Bronce y plata sostenían una conversación poco agradable con el autoproclamado líder de su escuadra, dejando en claro la inconformidad de que él se hubiera convertido en la voz de todo el grupo
La verdad no estaban muy seguros de esto, ir directamente contra un acorazado lleno de Poseídos parecía la sentencia de muerte más que una misión de infiltración, el riesgo de muerte era aún más elevado que la probabilidad de salir victoriosos, las probabilidades estarían siempre en su contra y encima no estaban seguros si la mayoría iba a sobrevivir dado su expediente durante el combate en el santuario.
Algunos no habían logrado pasar más allá de la tercera fase, otros tuvieron de la suerte de llegar a los cuartos de final.
Solo uno había estado tan cerca de la victoria, el mismo que había puesto a todos los presentes en el mismo tren hacia una muerte segura, lo cual aderezaba aún más el malestar general.
El Líder de Equipo, se mantenía en silencio, mientras era increpado incesablemente por los demás caballeros que conformaban su escuadrón.
Era una batalla que parecía imposible de completar, pero si algo había aprendido durante estos meses y años, era que nada era verdaderamente imposible para los caballeros de Athena.
―¿Que carajo fue eso Kobu? ―Preguntó la Saintia de Hidra, mientras viajaban por el tren de energía hacia el hangar 2 donde su nave los esperaba para la que supondría su primera y tal vez última misión fuera de Ninbus, el planeta en el que muchos habían nacido y crecido.
―Sentenciarnos a todos a una misión suicida sin consultarnos primero, no porque nos hayas ayudado a entrenar y a pasar a la segunda fase del torneo galáctico te vuelve automáticamente en nuestro Líder. ―Al escuchar eso él miró hacia sus compañeros, comprendía que estaban enojados con él, pero de una u otra forma
―Creí que eso ya estaba implícito una vez los ayudé a entrenar. ―Respondió el caballero del Unicornio, con una expresión seria y calmada, no parecía que ni esta conversación ni nada que sus compañeros de equipo pudieran decir podía hacer que su temple se rompiera.
―Además ¿quién lideraría este equipo si no fuera yo? ¿Darrel? ―Preguntó mirando al caballero de Orión, quien durante todo el trayecto se mantuvo en completo silencio.
―Por favor, no me hagan reír y no me hagan hablar de Albión o Kazuto, ellos no verían ni por ellos mismos aunque sus vidas dependieran de ello. ―Al mencionar a ellos, sus posiciones relajadas se convirtieron en desafiantes y un tanto agresivas, pero eso solo reafirmaba que sin una guía adecuada, no sabrían cómo demonios utilizar sus propios puños.
―No es por querer darle la razón, pero tampoco se equivoca. ―Murmuró Ahiri, desviando su mirada hacia el suelo y ella creía que era arrogante.
―Hey, ¿a qué te refieres con eso? ―Interrogó Albión molesto por las palabras de la Hidra, quien desvió su rostro hacia él, demostrando su total falta de interés, incluso ella debía admitir que no se le daba bien dar órdenes, pese a que le gustaba que los demás hicieran las cosas por ella.
―¿En verdad confiarías en Darrel para liderar al equipo? ―Le interrogó posando sus ojos azules sobre el león menor, quien trato de responder, pero segundos más tarde su garganta quedó totalmente seca de palabras.
―¿O en Kazuto? ―La pregunta hizo que el Lobo también observará con molestia a la Hidra, no se equivocaba… pero darle la razón sería más doloroso que tener que perder contra Dannyela otra vez en su vida.
―Bueno, no pero…
―Y allí tienes tu respuesta. ―Dijo simplemente, aceptando tanto la derrota de Albión como la derrota del lobo ante su lógica y la lógica de Kobu respecto al liderato de su equipo.
―¡Oye! ―Se quejó kazuto evidentemente molesto, pero más molesto aún de reconocer que de cierto modo Ahiri tenía toda la razón, eran un montón de idiotas que habían viajado hasta acá por haber tenido suerte en el Torneo Galáctico.
―Nah, tiene razón, si fuera por mí haría esta misión solo. ―Declaró Darrel despreocupado como siempre, lo suyo era pelear solo sin que nadie le estorbará, así había logrado pasar por las 12 casas y así pudo pasar por el torneo galáctico, haciendo pedazos a todo el que se le pusiera en frente hasta que Seinma lo detuvo en seco.
―Ustedes solo me retrasarían y yo no puedo aguantar el peso muerto.
―Lo dices como si nosotros no fuéramos capaces de sobrevivir por nuestra cuenta. ―Comentó Matthew molesto por las suposiciones, aunque se había mantenido en silencio, él junto a Mabel tenían la fuerza y el poder para sobrevivir, podían hacer todo esto de infiltrarse en la nave por ellos solos, pero tampoco podían hacerse los invencibles, si los espectros eran tan implacables como lo decían, tal vez ni la fuerza bruta de Mabel sería suficiente en esta ocasión para mantenerlos a raya.
―Por favor a ustedes los eliminaron en las primeras fases del torneo. ―Respondió el caballero de Orión, apuntando hacia Matt y Mabel, aunque su hermana pequeña logró mantenerse en la contienda más tiempo, él fue el primero en ser completamente aplastado en su primer combate.
―Ahiri pudo haber tenido posibilidades de avanzar si no hubiera subestimado al enemigo. ―Añadía, evidentemente, molestando a la Hidra, quien clavó su mirada completamente en el santo del Cazador.
―Solo Kobu llegó hasta el final, nosotros dos tenemos más posibilidades de sobrevivir a esta misión que todos ustedes juntos. ―Dijo dando la impresión de que él apoyaba que el unicornio fuese el líder de este equipo, pese a que todos los demás no estuvieran muy de acuerdo.
―Lo dice el tarado que también subestimó a Seinma y que por eso le atravesaron el pecho. ―Respondió Ahiri de manera casi irónica, ese idiota pudo haber avanzado más de no ser porque se confió y dejó que el Pegaso le reventará las costillas de un solo movimiento cuando creía que la victoria estaba en la palma de su mano..
―Oh ¿entonces dices que si no hubiera sido por Seinma tu habrías logrado vencerme? ―Preguntó casi de manera desafiante hacia la Hidra, quien también se levantó de su asiento solo para mirarlo directamente a los ojos.
―Cualquier día Darrel, si un pequeño golpe en el pecho te detuvo entonces mis garras no tendrán problema en paralizarte. ―Dijo esbozando una sonrisa orgullosa de que el orgullo de Darrel fuese fácilmente destruido por palabras.
―Será mejor que cuides tu vocabulario, ¿o quieres que te destroce tu pequeña armadura, para que termines llorando y rogando por tu vida como lo hizo Pegaso? ―Declaró ahora él golpeándola donde más le dolía también en su orgullo, apreciando como sus ojos se volvían de un color pálido.
―Quiero ver que lo intentes. ―Dijo haciendo crecer las uñas de sus manos anormalmente rápido, si sus palabras eran de verdad y no pura fanfarronería quería ver de que era capaz el caballero de Orión.
―Chicos ya basta, no podemos tratarnos así, debemos actuar como un equipo, como una unidad. ―Pedía Matthew interponiéndose ante ellos dos, la facilidad con la que los hacía retroceder a ambos era aterradora, pues a pesar de que fue uno de los primeros eliminados por Seinma, sabían que no estaba utilizando toda su fuerza para separarlos.
―Es verdad nos equivocamos, fallamos y por eso… la mayoría perdió contra los herederos…― Comentaba rememorando, como él mismo perdió contra su amigo, tal vez si hubiese utilizado otra táctica o hubiera sido más rápido habría logrado vencerlo, pero por desgracia solo pudo acercarse a noquearlo, más allá de eso solo pudo acariciar la victoria para que de un golpe certero ese triunfo se convirtiera rápidamente en una derrota. ―Pero ahora si queremos sobrevivir debemos aprender de nuestros errores y ser mejores. ―Decía tratando de calmar las cosas, todos lo habían arruinado, no había razón de creerse mejores o peores solo por el puesto que habían conseguido en el torneo. ―Yo no quiero morir… y tampoco quiero que mi hermana muera, así que debemos dejar las discusiones de lado y enfocarnos.
―Matty tiene razón, no peleemos muchachos, estoy segura de que podremos ganar si nos mantenemos juntos y actuamos como un equipo. ― Decía Mabel retroalimentando las ideas de su hermano, reconociendo que fue descuidada y se dejó llevar por la pelea, si hubiese sido más lista, tal vez habría derrotado a Danny en uno o dos movimientos, pero ella logró superarla con menos movimientos y con más inteligencia.
―Digo a los muchachos les fue bien haciendo eso en las pruebas del santuario, si nosotros podemos hacerlo de igual forma nuestras probabilidades serán mejores, ¿no lo creen? ―La ursa menor preguntó sonriendo a todos los presentes quienes… no se veían muy convencidos respecto a trabajar en equipo, pero era su única opción en estos momentos porque la segunda era quedarse a morir aquí.
―Supongo… aún así no entiendo por qué tenemos que pelear esta batalla específicamente. ―Comentaba Ahiri fastidiada, prefería una misión con el mismo nivel de reto pero que no implicará que apenas salieran de la nave o al espacio vacío fueran a morir casi inmediatamente de la peor forma posible.
―Bien podríamos esperar a que el titán se las arregle y podríamos dirigirnos a tierra, a ver si alguien queda con vida.
―Esa es la idea más estúpida que se te ha ocurrido en toda tu vida y mira que estás llena de ideas estúpidas. ―Declaró Darrel mirándola con decepción, a decir verdad, nunca esperaba nada de su parte y de alguna forma siempre se las arreglaba para decepcionarlo.
―Ah sí, pues vete a la mierda tú también yo quiero sobrevivir, no ser comida viva por Poseídos. ―Respondió enfurruñada, ese era otro punto y era que nadie de los presentes quería ser devorado vivo, conocían las historias, sabía lo que les pasaba a aquellos que cruzaban caminos con los espectros, ya fuera de mayor o menor rango y todas las historias terminaban de la misma grotesca, dolorosa y sangrienta forma.
―Oh cierto, se me olvidaba quien nos puso en todo este predicamento. ―Murmuró la Hidra posando nuevamente sus ojos en Kobu quien ya estaba harto de toda esta discusión, no viendo la hora para salir finalmente de este vehículo e ir a su respectiva nave.
―Hice lo que tenía que hacer y punto, si quieren venir o no es su decisión, yo puedo hacerlo solo. ―Kobu declaró hastiado, hasta él pensaba en no ser el líder de este escuadrón y dejar a todos atrás.
Tal vez le iría mejor si peleaba solo con una nave repleta de esbirros salidos de los abismos más profundos del infierno, eso parecían más entretenido que escuchar todas las quejas de este "Equipo" que de equipo solo tenía el nombre, eran el escuadrón más disfuncional de todos… Y tenía que hacerlos trabajar juntos de la forma que fuera posible.
De no serlo dejar que se los comieran a todos no sonaba como una mala opción, demonios… si se comían a la mayoría dejando solo a Matt, Mabel y Darrel estaría más que a gusto con ese resultado, tal vez incluso lograría encontrar a otros compañeros menos quejicas que a los que tenía aquí.
―¿Y dejarte toda la gloría a ti? Ni lo sueñes. ―Dijo Albión decidido a ír a la batalla, aun sabiendo que las probabilidades estarían en su contra no perdería esta oportunidad para demostrar de lo que era capaz de hacer.
―Aún así eso no excusa, nos estás enviando a nuestras muertes a una nave llena de Poseídos. ―Kazuto volvió a inquirir, suspirando pesadamente y con eso Kobu ya estaba cansado, levantándose de su asiento una vez llegaron a la estación del Hangar.
―¿Si no están aquí para pelear entonces por qué están aquí en primer lugar? ―Les preguntó a todos de manera severa, observándolos con sus ojos bicolores, recorriendo todo el compartimiento del vagón en el que iban con una actitud desafiante ante todos ellos.
―Vengan o quédense a morir, no me importa. ―Dijo dándole las espaldas a todos, abriendo las puertas deslizables con el botón, colocando un pie fuera, listo para enfrentarse a su destino.
―No volveré a perder… nunca volveré a perder nuevamente y menos en contra de Seinma. ―Finalizó comenzando a caminar fuera del vehículo, dejando a todos dentro en un silencio poco tranquilizador.
Pues, aunque fuese un obstinado cabeza dura y poco amigable debían reconocer cuando la boca la tenía llena de razón, no podían escapar o ocultarse a esperar a que las cosas mejorarán como por arte de magia, tenían que hacer algo, les gustará o no era su deber, la obligación que todos tenían una vez abandonaron el planeta Ninbus, les gustará o no…
Sino porqué decidieron acompañarlo en primer lugar, porqué estaban aquí pero sobre todo… ¿porqué peleaban entre ellos cuando la verdadera pelea se encontraba a tantos kilómetros de distancia? Esperando a que todos madurarán de una maldita vez y tomarán sus destinos entre sus manos.
―Ahhh, de verdad detesto cuando ese idiota tiene razón. ―Darrel suspiró pesadamente, levantándose de su asiento para comenzar a seguirlo, aunque no fuera la mejor opción debían resignarse a que él ahora era su líder e iba a llevarlos hacia la pelea de sus vidas.
―Vamos. ―Pidió haciendo un gesto con su mano para que los acompañaran o se quedarán, hasta este punto lo que los demás decidieran ya era irrelevante.
―Supongo que no hay de otra, vamos allá…―Murmuró Albión rascándose la nuca, para seguir al cazador y al unicornio hacia el infierno.
―Si regresamos vivos quiero un baño caliente y algo refinado de comer, es lo mínimo que pueden hacer por nosotros, tú pagas, por cierto. ―Comentó Ahiri esperando una buena recompensa por lo que iban a hacer, si iban a seguirlo quería tener por lo menos la certeza de que habría una recompensa al final de todo esto.
―Si es que regresamos. ―Murmuró Kazuto desanimado, pero con la esperanza de que lo que le esperará al otro lado de este conflicto, fuese algo que valiera la pena, si iban a morir por algo, que fuera por proteger los mundos y las vidas que tanto deseaban que los reconocieran.
―Podrían evitar hacer comentarios así, por dios que apenas nos dieron una misión y ya estamos pensando en que vamos a morir. ―Pidió Ahiri molesta, todos hablaban de que iban a morirse, al menos debían pensar positivo, de lo contrario si iban a morir, pero no por poseídos, sino por sus garras por ser tan jodidamente negativos.
―Es eso o pensar que moriremos y que además no salvaremos al titán, así que tómalo o déjalo. ―Declaró Darrel arrogantemente, aunque en realidad él también pensaba lo mismo, pero prefería ser un optimista realista a un pesimista o peor aún, un nihilista.
―Bueno al menos yo creo que será una experiencia enriquecedora para todos, ¿no lo creen chicos? ―Preguntó Mabel tratando de mejorar el humor de todos, sonriendo tranquilamente como naturalmente siempre lo hacía.
―Por supuesto que tu estarías emocionada, este es tu tipo de misiones, alocadas y suicidas, ¿que más podrías pedir? ―Ahiri declaró molesta por la actitud de Mabel, como si todo esto no fuese una situación de peligro real con un enemigo real y más un juego de guerra como los entrenamientos de palestra.
―Hey, déjala ya en paz, solo querer animar el ambiente. ―Pidió Matt defendiendo a su hermana menor, aunque sabía que no era necesario, en cierto modo era redundante ya que ella podía defenderse perfectamente sola.
―Pues no lo está logrando. ―Murmuró nuevamente Albión bajando el rostro, hasta que se detuvo una vez todos lo hicieron, no se dio cuenta, pero ya se encontraban frente a frente a la nave de transporte que los llevaría hacia la batalla, con la escotilla abierta, invitándolos a todos a aceptar sus inevitables destinos.
―Silencio todos, tenemos que concentrarnos. ―Ordenó Kobu observando al interior de la nave, tan silenciosa y taimada como un león, esperando pacientemente a sus presas a que entraran en su territorio, valor no le faltaba, determinación le sobraba… pero la seguridad de que lograría completar esta misión así tuviera que asesinar a todo el que se le cruzará por el frente era irrefutable, con ese pensamiento dio un paso al frente guiando a todos con él hacia la gloría que tanto había soñado.
―Muy bien equipo Omega… vamos allá. ―Dijo sin miedo o dudas, solo una poderosa sensación de adrenalina recorriendo todo su ser, si hoy iban a morir, entonces todos se irían con una grandiosa explosión que sería rememorada hasta que el último de los suyos diese su último aliento.
Ahora se enfrentaban al enemigo real y estaba ansioso de saber cuan fiero era, si no habían entrenado para esto, entonces no estaba seguro para qué demonios lo habían hecho en primer lugar.
La nave de transporte comenzó a despegar, llevando al equipo de caballeros hacia el vacío, comenzando a tomar una trayectoria que comenzó a recorrer el largo y ancho del super transporte, la nave más grande del universo con capacidad de 700 naves.
Muchas de las cuales se encontraban flotando inertes en el espacio, moviéndose indefinidamente alrededor de la atmosfera de Recclaimer, esperando a ser tragadas por la gravedad del planeta, para consecuentemente ser pulverizadas por el descenso, que las dejaría completamente carbonizadas hasta no quedar ni un solo rastro de ellas.
El plan era sencillo, entrar, buscar el reactor, sobrecargarlo y salir.
Demasiado sencillo como 1, 2, 3 y 4, aunque la ejecución sería aún más compleja, al observar su posición Kobu se percató de que el Titán de acero se encontraba en posición del lado oscuro del planeta, en contraposición de la estrella madre de este sector estelar, lo cual indicaba que se habían alejado para poder realizar las reparaciones concernientes con el súper transporte, pero a su vez para preparase para un nuevo asalto, El Commonwealth por su parte apenas era divisible desde esta distancia, era un punto de tamaño sumamente pequeño pero sabían que estaba allí, su forma casi triangular lo hacía un objetivo de cierto modo resaltable.
El cual brillaba tenuemente con la luz del Sol, el cual podía verse a la distancia, creando una enorme proyección de su energía sobre el planeta, aunque era imposible que dicha brillantes fuese capaz de abarcar toda la extensión de espacio vacío que era el universo, pero gracias a esa luz podían ver los demás puntos celestes que eran los planetas del sistema solar Goodspeed.
con eso dicho la posición del Titán podría ser de cierto modo benéfica, pues al estar en el lado oscuro, esta resplandecía captando la atención del enemigo, mientras que por otro lado el sistema de camuflaje sería capaz de cubrirlos por un breve periodo de tiempo, aún así tenían enormes dudas de cómo iban a proceder, siendo una de ellas el escudo de energía, los radares de proximidad para los cañones defensivos y los misiles y por supuesto por qué no podía faltar ¿cómo demonios se iban a abordar la nave?
Las bahías de carga no parecían ser una opción viable, esas estarían atiborradas de enemigos apenas entrarán a su rango de proximidad, los radares por supuesto que podían detectarlos con o sin el camuflaje, pues detectaban casi cualquier movimiento cercano a 900 metros. Y si iban adentrarse debía ser en un lugar donde no los notarán para aumentar las probabilidades de supervivencia, por lo que sus posibilidades se veían cada vez más reducidas.
Hasta el punto en el que cualquier error por más minucioso que pareciera causaría la muerte de todos dentro del transporta tropas.
*Una vez terminen con esto, esa nave ya no será un peligro para nadie más.* Habló el Capitán del Titán de acero por la radio, captando la atención de todos en la nave de transporte.
―Sigo teniendo mis dudas respecto a esta misión capitán. ― Comentaba Kobu manteniendo su expresión seria y taimada, pero de cierto modo se sentía nervioso como la mayoría de sus compañeros en la nave, sobre todo por qué no entendían como iban a actuar desde este punto..
*Lo sabemos, pero no se preocupen, trataremos de coordinar cada movimiento desde aquí, por ahora manténganse alerta ante la señal.* Aseguró el capitán del Titán, tratando de tranuilizar a los caballeros de bronce, si todo transcurría como en las simulaciones, ninguno de ellos tenía porqué morir.
―Esa es la parte que sigo sin entender, ¿como entraremos sin que nos detecten? Estamos dirigiéndonos justamente hacia ellos. ―Preguntó Darrel observando la trayectoria de la nave desde la ventanilla de la cabina, observando con atención la oscuridad que los rodeaba, al lado de los titánicos cuerpos celestes, las partes desperdigadas de naves que flotaban a lo lejos y por supuesto, por qué no podía faltar los enormes acorazados de hierro y acero.
―Dime paranoico pero siento que el modo de infiltración no será suficiente para lograr entrar y salir, ¿están seguros de que esto funcionará? ―Preguntó mirando a todos a su alrededor, quienes… tampoco tenían una mínima idea de cómo transcurriría todo esto… se sentían asustados si eran totalmente honestos.
―Tranquilos, como ya les dije su único deber es entrar y sobrecargar el reactor de la nave, más allá de eso no tienen que hacer nada más. ―Dicho así sonaba sencillo, pero cuando algo sonaba tan fácil era porque en realidad no lo era.
*Bueno eso sigue sin relajarme. * Murmuró la Saintia de la Hidra, suspirando pesadamente, desde el titán podían ver la cámara del transporte, la mayoría se veían preocupados, confundidos mayormente, nerviosos por lo que sabían que iba a ocurrir era un sentimiento tan opresivo que todos incluyendo los presentes en el puente de la nave compartían a flor de piel.
―Ya entenderán todo pronto, por ahora enfóquense en la misión. ―Pidió el Comandante Rehuel, observando en el holograma del mapa estelar como la pequeña nave a diferencia de los dos gigantes de acero se acercaba lenta y sigilosamente hacia su objetivo, apenas cruzaran las proximidades del Commonwealth la comunicación comenzaría a interrumpirse hasta que esta misma desapareciera por lo que debían mantener la comunicación constante mientras aún pudieran hacerlo.
*¿Por lo menos nos dirán como entraremos? * Preguntó el caballero del León menor intrigado, haciendo la pregunta que todos se estaban haciendo.
―Por supuesto, por un agujero en el lado derecho de la nave. ―Respondió la asistente del capitán haciendo los últimos ajustes, en la nave por supuesto que no iban a mandarlos a una misión suicida sin un plan de respaldo, pero después de ponerlo en marcha, los únicos que quedarían para defenderlos serían la flota del Titán y los caballeros, en quienes recaían las esperanzas de toda la tripulación del Titán.
―¿Un agujero? ―Preguntó Kobu, confundido por las palabras de la asistente del comandante Rehuel.
*Solo confíen en nosotros, todo saldrá bien…* Pidió la segundo al mando a través de los parlantes, con eso parecía darles algo de alivio, pero nadie de los presentes se sentía seguro aún, al menos no hasta que estuvieran en la nave enemiga… o devuelta en tierra firme, lo que fuese a suceder primero.
―Sí usted lo dice…―Murmuró Kazuto cruzándose de brazos, aunque los altos mandos militares siempre tenían un haz bajo la manga, nada les aseguraba que iban a sobrevivir por mucho que les reiterarán que así sería.
*Ahora, comiencen la operación, Aguja Enhebrada.* Habló la I.A Personal de Rehuel, quien alzó la mirada y una ceja por parte de la mayoría de los presentes en la nave.
―¿Es en serio? ¿Es el mejor nombre que se les ocurrió? ―Preguntó Kobu, pensaba que una misión tan importante como esta tendría un nombre más épico como: "La Aniquilación del Commonwealth, La Caída de Un Titán, El Estallido Legendario." O algo más impactante que "Aguja Enhebrada" Sonaba estúpido de cierta forma.
―Yo creo que suena bien. ―Murmuró Mabel sonriendo inocentemente, por supuesto que a ella le sonaba bien, todo le sonaba bien, incluso si la misión se llamara cachorritos atómicos ella lo aceptaría sin rechistar.
―Muy bien chicos… sujétense fuerte, vamos a ír a máxima velocidad. ―Habló la piloto de la nave, aumentando la energía de los propulsores principales para comenzar a viajar hacia el súper carguero.
―Hasta ahora todo va bien…―Comentó Kobu observando la trayectoria, aunque viajaban lo más rápido que la falta de gravedad les permitía debían ser cuidadosos, el sistema de camuflaje podía hacerlos invisibles, pero los radares de las súper naves aún podían detectar el movimiento cercano.
―Sí demasiado diría yo…―Murmuró Darrel tranquilo pero nervioso a la vez, recapacitando un poco tal vez esta misión sería un éxito, se acercaban en completo silencio siendo axiliados por el sistema de camuflaje y el enemigo no esperaba que los atacarán de sorpresa, en verdad podría funcionar.
Pero como se había dicho en el pasado, el problema no sería entrar, el problema era salír.
Todos estaban atentos y alerta, tratando de enfocarse aunque la únia que no parecía enfocarse en el problema frente a ellos, pues su mirada se encontraba observando el planeta, las estrellas en la lejanía, los planetas que se posaban en el horizonte infinito pero algo llamó terriblemente su atención en un instante al posar su vista sobre el Súper Transporte.
Algo que llamó poderosamente su curiosidad.
―¿Eh? ¿Que es eso? ―Preguntó arqueando una ceja y levantándose de su asiento para ver mejor que sucedía.
―¿Que sucede Mabel? ―Preguntó Matt a su lado, notando el repentino interés de su hermana que no fuera la misión.
―Miren eso, el frente del titán está brillando. ―Declaró apuntando hacia la enorme nave a sus espaldas, la cual en efecto emitía un brillo desde el frente de la misma, cuyo resplandor se encontraba justo en el medio del enorme vehículo de acero. Un destello tan poderoso que casi hacía palidecer al resplandor de la estrella madre de este sector.
―Es verdad… ¿qué pretenden hacer? ―Preguntó Kazuto uniéndose a la conversación, junto con Albión, Darrel, Ahiri y una mirada sutil de Kobu, quien no pudo evitar desviar sus ojos hacia el súper carguero a sus espaldas.
―Esperen, ¿no es ese el cañón electromagnético? ―Preguntó el caballero del Unicornio al reconocer el sitio de donde dicha luz estaba saliendo, destello que estaba apuntando directamente en su dirección y en la del Commonwealth.
―Oh carajo, ¡va a disparar! ―Exclamó Albión aferrándose a los soportes de la nave, algo que instintivamente todos sin excepción hicieron, no estaban seguros de que era lo que el comando del Titán haría, pero desde un inicio sabían que no les habían contado todo el plan.
―Oh solo sujétense fuerte y agárrense de donde puedan. ―Pidió la Piloto corrigiendo un poco el rumbo de su nave para evitar interponerse entre el disparo del Titán y el Commonwealth, para evitar así que terminarán hechos pedazos.
―¡Es la señal! ―Dijo Kobu rememorando lo que en algún momento dijo el capitán Rehuel, que les darían la señal para que pudieran infiltrarse sin mayores complicaciones, y a falta de algo más claro esa debía ser.
―¡Agarrense fuerte! ―Exclamó sujetándose a su propio asiento, no estaban completamente seguros de como ese rayo se sentiría una descarga de energía de tal magnitud, pero estaban seguros que sería violento y muy aparatoso.
Dicho y hecho, apenas el rayo de energía salió disparado hacia adelante el mismo pasó muy cerca de la nave de transporte, que comenzó a sacudirse preocupantemente, tanto por dentro como por fuera, obligando a la piloto a utilizar todos los propulsores auxiliares para estabilizar el vehiculo y evitar que este se perdiera en el espacio.
Mientras el mismo también les otorgaba un impulso adicional para seguir acercándose al Commonwealth, el cual trató de moverse antes de que el rayo de energía impactará directamente sobre su cubierta, lo que no evitó que el impacto fuera desde el lado derecho destruyendo todo en su interior para sobresalir de una fuerte explosión desde el lado izquierdo.
―¡Le dio! ―Exclamó Mabel con emoción en su voz, eso había sido espectacular, sin duda un evento que cambiaría el curso de esta batalla definitivamente, o al menos eso esperaba no estaba tan segura de si ese impacto sería suficiente para poder destruir la nave o no.
―¡Fue un impacto Directo! ―Exclamó la Segunda al Mando del súper transporte, estaba anonadada que aun teniendo un enorme margen de error, Cristopher fue capaz de calcular la trayectoria del disparo con tanta precisión, utilizando cálculos de distancia, relatividad, tiempo y utilizando la atmosfera del planeta a su favor, sin duda sería algo digno de celebrar si la nave ahora no tuviera todos sus sistemas de armas y defensa en un punto crítico, debajo del 50%,
―Ahora todo dependerá de los caballeros de Bronce. ―Dijo el comandante Rehuel, dando la orden de replegarse y utilizar la energía de reserva solo para mantener el sistema de soporte vital, los radares, la navegación y el sistema de comunicaciones.
Debían recuperarse rápido, pues si el Commonwealth lograba hacerlo primero estarían en serios problemas, le agradecerían a Cristopher luego una vez que los demás sistemas estuvieran en línea de nuevo, por ahora debían anticiparse y prepararse para lo que sabían que sería el inicio de una sangrienta represalia.
Ahora que el Tián había hecho de su parte era trabajo de los caballeros de cumplir con la suya, si la idea seguía siendo que todos salieran de aquí vivos. Entonces debían aprovechar que el enemigo estaba débil para atacar.
―Huh… habría sido mejor si nos hubieran dicho cuál era el maldito plan desde un inicio…―Murmuró Darrel un tanto aturdido, recuperándose del mal momento que el disparo del Titán les había hecho pasar, si aún hubiera sonido en el vacío estaba completamente seguro que ahora tendrían un molesto pitido tanto por el disparo y por la explosión.
―Bueno, sus razones habrán tenido…―Comentó Matt, respirando agitadamente, este sin duda no era su día, pero eso lo supo desde que el asalto interestelar comenzó, esperaba que después de esto, las cosas fueran tranquilizándose, al menos un poco.
―Muy bien chicos… prepárense, hacia la victoria. ―Añadió Mabel
―¿Si pudieron hacer eso desde un principio, porque nos están enviando a nosotros a hacer el trabajo sucio? ―Preguntó Kobu un tanto molesto, no porque no les hubieran dicho sobre el plan o por que los estaban enviando directamente hacia el peligro, más bien era por la sencilla razón de que otro disparo como ese sin dudas destruiría la nave enemiga en un segundo.
―El cañón electromagnético requiere de mucha energía, ahora el titán está prácticamente indefenso, debemos actuar de inmediato. ―Respondió la Piloto rápidamente, era de conocimiento casi universal que las armas electromagnéticas requerían de una munición especial, un sistema de alineamiento y magnetismo en el cañón, una buena puntería pero sobre todo mucha energía para atravesar hasta los escudos más fuertes, lo cual haría que el siguiente disparo tuviera que ser mejor que el anterior para destruir una nave o un vehículo más pequeño, de fallar, tanto la nave o el artillero estarían totalmente expuestos ante el fuego enemigo, lo cual en ambos casos era una sentencia de muerte.
―Además esa cosa actuó rápidamente, logró evitar el golpe, no colisionó contra los motores o el reactor, solo hizo una abertura superficial. ―Añadió apuntando hacia el Commonwealth que en efecto había logrado moverse lo suficiente para evitar que el impacto fuese crítico, pero en verdad, a nada estuvo la armada aliada de destruirlo de ese primer disparo.
―Maldición… ¿entonces vamos a entrar desde allí? ―Preguntó Ahiri nerviosa, aunque el daño era evidente la mayor parte de la nave seguía intacta, lo cual les daría tiempo de sobra para reiniciar los sistemas e ír directamente a contratacar con toda la artillería pesada en el Commonwealth.
―Por lo menos no entrarán desde las entradas principales. ―Aseguró la piloto de ojos magenta que piloteaba el vehículo de transporte, cuyo cabello oscuro era casi totalmente cubierto por su casco de protección.
―Soy Faridah por cierto, Faridah Stone, un gusto trabajar con ustedes. ―Aclaró sonriéndoles a los jóvenes guerreros a sus espaldas, tratando de mantener su mirada centrada en el objetivo.
―Sí, no te preguntamos, llévanos lo más cerca posible. ―Ordenó kobu en tono autoritario, ocasionando que la piloto arqueara una expresión de disgusto.
―Eso intento, pero entrar a su radio de alcance solo nos hará más vulnerables, trato de hacernos pasar lo más desapercibidos posibles. ―Aclaró la Piloto femenina con un tono de molestia, aunque tenía razón no era motivo para que un mocoso de la mitad de su edad la estuviera mangoneando, en todo caso la que debía dar las ordenes aquí era ella al ser la adulta de la situación… o eso creía ya que el tipo gigante en la nave la hacía dudar, más teniendo en cuenta que la mayoría de ellos no tenían más de 16 años.
Al estar más cerca pudieron percatarse del gran daño que el cañón electromagnético había provocado, escombros sobrevolaban por todo el súper carguero, la perforación había sido tan poderosa que había conseguido atravesar toda la nave desde el punto de entrada hasta el punto de salída.
El tamaño de dicho orificio era, por decirlo de alguna forma amigable, colosal, de un tamaño casi similar al del edificio de habitaciones para estudiantes de palestra, casi era imposible creer que un agujero de ese vuelo no fuese capaz de destruir toda la nave.
Pero estaban hablando de un súper carguero, estaban diseñados para resistir ataques de este tipo siempre y cuando no fuese un golpe directo al núcleo o a los motores.
Al irse acercando los caballeros de bonche y plata notaron un comportamiento sospechoso de las armas apostadas cerca de la zona de impacto, apuntando en dirección a la pequeña nave de transporte que sobrevolaba su espacio, aunque el camuflaje seguía activo Faridah podía intuir que los radares de movimiento ya los estaban detectando.
Eso y que el sistema de armas aún seguía en línea.
―Sus cañones nos apuntan. ― Dijo Albión sintiendo una fría sensación recorriendo su espalda al observarlos.
―¿Creen que nos ven? ― Mabel preguntó preocupada.
―Solo un poco más…―Murmuró Faridah, ya estaban cerca, tan cerca que casi podían tocarla nave.
―En serio chicos creo que nos tienen en la mira. ―Dijo nuevamente el León Menor observando hacia sus compañeros, especialmente a la piloto.
―¿Nos pueden ver? ―Interrogó nuevamente Mabel con un temor creciente en su voz.
―Solo un poco más…― Susurró la Piloto apretando fuertemente los dientes, tratando de concentrarse, aunque los comentarios de sus pasajeros no la ayudaban en nada.
―Están cargando energía… eso no puede ser bueno. ―Añadió Kazuto tragando saliva pesadamente.
―Nos están viendo. ―El caballero de bronce de cabellos castaños volvió a decir empezando a entrar en pánico.
―Solo un poco…―Faridah musitó una última vez, antes de que el primer cañón dispara´ra una ronda de plasma directamente hacia ellos.
―¡Pisa el maldito acelerador de una maldita vez! ―Exclamó Darrel harto de toda esta situación.
―¡Nos disparan! ―Gritó Mabel divisando el resplandor de energía dirigiéndose directamente hacia ellos, haciéndose tan grande como para aplastarlos de una sola sentada.
―¡Sujétense fuerte! ― Respondió la conductora a todo pulmón, tomando la palanca del acelerador y empujarla a tope esquivando dicho proyectil incandescente, comenzando a maniobrar agresivamente a través del campo de escombros a su alrededor.
―¡Esto apesta! ―Dijo Kazuto aferrándose como pudo a los barrotes de seguridad, sintiendo las sacudidas violentas de la nave.
―Maldita sea, yo no me alisté para esto. ―Murmuró Matt, sujetándose nuevamente con fuerza hasta que creyó que él mismo iba a romper las barras de seguridad.
―¿Es normal que los disparos pasen tan cerca? ―Preguntó Mabel siendo testigo de cómo los cañones cinéticos y de energía hacían que sus proyectiles rozaran el escudo de energía alrededor de la nave.
―Tranquilos, aunque parezca que no sé lo que hago. ― Pedía la pelinegra evadiendo escombros y disparos como una verdadera piloto experimentada en este tipo de situaciones, dándoles una pizca de seguridad de lo que ella estaba haciendo, hasta que sintieron un fuerte golpe en la parte trasera de la nave.
―¿Que fue eso? ―Preguntó Ahiri mirando a sus espaldas al igual que todos.
―Descuiden tal vez un disparo nos rozó, pero es normal cuando se vuela entre cañones disparando en sucesión. ―Reveló la Piloto, tratando de mantenerse tranquila y colecta, el pánico no era un buen aliado en esta situación.
―¡¿Eso es normal?! ―Interrogó Albión incrédulo de lo que le decía, lo normal era no recibir ningún impacto en su totalidad.
―¡Descuiden yo sé lo que hago! ――Dijo sintiendo otro impacto sobre los escudos, está vez sobre uno de los alerones de la nave.
―En parte…―Tal y como lo decía parecía que no tenía ni una mínima idea de lo que hacía, preocupando aún más a los caballeros.
―Ok sé que dices que eso es normal, pero empiezo a pensar que debimos haber pensado mejor esto. ―Apuntó a decir Darrel al sentir otro impacto, justamente en el lado izquierdo de la nave, sitio donde él se encontraba.
―Tranquilos, he hecho esto varias veces en las simulaciones y una vez en la realidad. ―Sus palabras fueron como un baldazo de agua fría para todos los presentes.
―¿Y esa vez cuando fue? ―Preguntó kobu rompiendo su silencio con una nerviosa y desoladora pregunta.
―¿Contando con esta? Ahora…―Sí aún quedaba una pizca de confianza sobre la conductora de la nave, esa pizca se había desvanecido al instante que dijo esa última frase.
―Sip, vamos a morir, ¿algo que quieran decir antes de que nos reencontremos en el inframundo? ―Preguntó el caballero de Orión mirando a todos a su lado y frente a él.
―No empiecen, no vamos a morir. ―Declaró el santo del unicornio tratando de mantener la calma.
―¡Los odio a todos! ―Gritó Albión a todos los presentes, en una fusión de ira y miedo que se había apoderado de su cuerpo.
―Desearía estar donde quiera menos aquí, desearía estar donde quiera menos aquí, desearía estar donde quiera…―Repetía Kazuto aferrándose a todo lo que tuviera en frente si con eso tenía la posibilidad de seguir viviendo, aunque fuera un momento más.
―¡En secreto me gustan las comedias románticas! ―Exclamó Matt, al mismo tiempo que Mabel gritaba por su papá.
―Si vamos a morir Ahiri, yo quiero que sepas que…
―No puede ser, ¿te gusto? Ewww…―La Saintia de Hidra interrumpió a Orión antes de que terminará de decir lo que tenía que decir.
―Que eres una perra malnacida, arrogante, estúpida, exasperante, mimada y que te odio. ―Aclaró el santo de Plata, sin pelos en la lengua sorprendiendo enormemente a Ahiri, quien pensaba que diría otra cosa menos placentera.
―Oh… bueno no es lo que esperaba, pero…
―Además de que… me apena decir esto, pero creo que eres mi mejor amiga. ―Finalizó el guerrero de Orión, sorprendiendo aún más a la joven de cabello albino.
―Huh… bueno eso… es significativamente menos incomodo… pero si sobrevivimos a esta te juro que te patearé el Culo… mejor amigo. ―Murmuró esa última parte agradecida de que por lo menos, en sus últimos momentos alguien era genuinamente agradable con ella, pese a los insultos anteriores de los cuales sin duda iba a cumplir con su última amenaza de salír de este ataúd de metal,
―¡Cállense ya! ―Ordenó Kobu a todos apretando fuertemente los dientes, no podía creer que iba a morir rodeado de este grupo de idiotas.
―¡Prepárense para el impacto! ―Exclamó Faridah finalmente adentrándose al orificio provocado por el titán.
La nave se adentró en la apertura antes de que los disparos de energía y de munición pesada los alcanzarán, consiguiendo adentrarse en la Nave, ahora que la parte difícil había pasado la parte más difícil se encontraba ante ella, teniendo que maniobrar la nave ante la velocidad actual, con la trayectoria y el nulo espacio para acciones evasivas tenía que ingeniárselas para hacer una aterrizaje forzoso, disminuyendo la velocidad con sus retro propulsores delanteros y buscando un espacio amplio para detenerse, encontrando casi al final del recorrido lo que parecía ser una bahía de mantenimiento, colocando toda la energía en los propulsores delanteros, en los estabilizadores y en las turbinas inferiores, solo que para una maniobra arriezgada logrará entrar al compartimiento de carga, deteniéndose abruptamente chocando contra un muro de acero.
Un minuto entero de silencio invadió el interior de la nave de transporte, auspiciando lo peor, pero eso solo fue un momento de realización antes de que la vida regresará a ese pequeño punto en toda una enorme nave llena de muertos.
― ¿Seguimos vivos? ―Preguntó El caballero del unicornio Aturdido sujetándose fuertemente la cabeza, aunque en lugar de sentir su piel o su cabello sintió un casco que le cubría su cabeza, el mismo que le suministraba oxigeno directamente.
―Eso creo… ¡Luces!— Comandó Faridah haciendo que la nave encendiera la luz roja de emergencia.
―¿Todos están bien?.― Preguntó observando a todos los jóvenes guerreros a su alrededor quienes se encontraban prácticamente ilesos,
―¿Físicamente? Sí, ¿emocionalmente? No mucho…Respondió Darrel, con un terrible dolor de cabeza, aunque al igual que Kobu y sus demás compañeros tenía un yelmo que cubría perfectamente todo su cráneo, a excepción de sus ojos, los cuales tenían un visor que les permitía ver a través del casco.
―Cierra la boca… ¿estamos dentro? ― Preguntó Ahiri mirando en dirección a la conductora que por puro milagro había logrado llevarlos dentro de la nave.
―Así es, el soporte vital se activó cuando chocamos, así que nuestros trajes se activaron a tiempo, justo a tiempo diría yo. ― Dijo la piloto con su voz siendo transmitida a través de una conexión de radio directa con los cascos a prueba de vacío que los trajes especiales les habían proveído, quien quiera que hubiera diseñado estos había hecho un excelente trabajo.
―Aunque los sistemas están sobrecalentados, tendremos que esperar a que el sistema se enfríe y reinicie para volver a activarlos manualmente. ―Comentaba observando su panel de control, mostrándole los datos de su nave, por suerte el daño se había reducido al mínimo, de lo contrario no la habrían contado.
―¿Por cuánto tiempo? ―Interrogó Kobu acercándose a Faridah, para ver lo mismo que ella.
―Un par de minutos, horas dependiendo del estado de los motores, pero tranquilos estoy segura de que este pájaro volverá al vuelo cuando esta misión terminé. ―Aseguró sonriendo por debajo de su casco, agradeciéndole a esta nave en específico por haber resistido tanto.
―Además estas naves están diseñadas para resistir impactos mucho peores, los escudos nos amortiguaron bien. ―Quien quiera que hubiese creado los escudos de energía se había ganado su lugar en el cielo, junto con todos los ángeles que residían allí por tan magnifico invento.
―Genial, ¿ahora en dónde estamos? ―Preguntó mirando a por la cabina para tratar de ubicarse, pero apenas podía ver nada gracias a la oscuridad que los envolvía.
―En el lugar indicado, pero no en el lugar planeado, el reactor debe estar 6 niveles por debajo de nosotros. ―Respondió Matt checando el mapa que era proyectado desde el brazalete de su traje, mostrando una ubicación a varios metros por debajo del reactor.
―Bien… eso me reconforta, supongo…―Murmuró Kazuto tratando de aguantarse las ganas de vomitar, no estaba seguro de si su traje estaba diseñado para aguantar ese tipo de desechos orgánicos, pero tampoco estaba dispuesto a descubrirlo.
Una vez todos se aseguraron de estar bien caminaron hacia la escotilla, listos para comenzar con la misión, siendo Darrel quien puso su mano sobre la palanca de emergencia para abrir el vehículo y darle un vistazo a la zona.
―Hey esperen, antes de abran la compuerta deben saber que estamos en espacio vacío, aunque hayamos aterrizado no hay oxígeno en nuestra zona de aterrizaje, por lo que debemos esperar a que el oxígenos se vacíe del transporte o la descomprensión podría…―Sin esperar un segundo más, él giró la palanca y empujó, ocasionando que el oxígeno fuese despedido forzosamente hacia afuera, ocasionando que todos sintieran un fuerte empujón en esa dirección, siendo asistidos por las medidas de contención de la nave que evitaron que todos salieran despedidos al vacío.
―Sí exactamente eso iba a decir…―Murmuró después de que los sonidos dentro del vehículo desaparecieran junto con el aire.
―Huh… en verdad estamos dentro…―Murmuró Albión observando sus alrededores, caminando fuera de la nave con un poco de dificultad, debía acostumbrarse a las botas de antigravedad, que lo ayudaban a mantenerse en el suelo pese a la falta de un campo magnético que los mantuviera pegados al suelo, esta parecía una bahía de carga aunque más maltrecha y abandonada, era un milagro que partes del mismo permanecieran aún intactos.
―De milagro, buenas habilidades de pilotaje chica voladora. ―Dijo Darrel agradecido de que ella hubiera logrado llevarlos a todos allí con vida.
―Faridah, me llamo Faridah. ―Respondió recordándoles su nombre por si lo habían olvidado, aunque nadie se lo hubiera preguntado en realidad.
―Como sea…―Murmuró el caballero de Orión tratando de no darle importancia.
―Hey miren, wow…―Mabel habló al filo del orificio provocado por el disparo del Titán, apreciando el enorme y vasto universo frente a ella, con el sol, los fragmentos desperdigados e metal, las estrellas y por supuesto por qué no podía faltar el planeta junto con los tres satélites naturales que el mismo contenía, una vista sencillamente magnifica por donde se viera.
―Es hermoso…―Comentó mirando con asombro y alegría este hermoso mundo frente a sus ojos.
―Sí, pero no podemos quedarnos a mirar el paisaje tenemos trabajo que hacer. ―Respondió Kobu a su lado, echándole un vistazo al horizonte infinito, pero sin perder de vista su objetivo.
―Lo sé pero, es la primera vez que estoy en el espacio y no me detuve a admirarlo en su totalidad hasta que llegamos aquí. ―Comentaba Mabel maravillada por la vista, puede que durante el viaje hubiese visto y sentido millones de cosas, pero esta era la primera vez que lo observaba y experimentaba de primera mano.
―Es hermoso en verdad…―Murmuró con una expresión de encanto que era cubierta casi completamente por su casco.
―Si sobrevivimos… contemplaré la vista contigo, pero ahora hay cosas más importantes que atender, ¿de acuerdo? ―Aseguró el caballero de Unicornio posando su mano sobre el hombro de su compañera, negarlo sería inútil pues él también se sentía igual que ella, pero… este no era el momento para dejarse sorprender por las rarezas del cosmos.
―Sí Kobu…Susurró la joven Ursa, un tanto triste, aunque de cierto modo feliz porque él fuese quien le dijera esas palabras.
―La buena noticia es que los motores están bien, la mala es… bueno lo que ya dije, así que si nos apegamos al plan como lo dictaminó el capitán Rehuel estaremos fuera de aquí antes de la cena. ―Decía la Piloto después de una extensiva revisión a la ave, le alegraba que el transporte de entrada tuviera la posibilidad de volverse el vehículo de escape, pero eso dependería de que tan rápidos fueran o de que tan lenta fueran los protocolos de mantenimiento internos de la nave.
―Huh… eso es a lo que llamo un aterrizaje forzoso, ¿tengo razón o tengo razón? ―Dijo observando la posición de su navío, era un día lleno de milagros y el que la nave pudiera seguir pese a la mala posición en la que había quedado dejaba más que clara esa afirmación.
―Podrías… evitar hacer bromitas, ¿por favor? ―Preguntó Ahiri de mal humor, aún si era un comentario para relajar el ambiente ella no estaba para eso en estos instantes.
―¿Cuantos años tienen 80? Deberían estar felices de que sobrevivimos. ―Decía un tanto fastidiada de la actitud de los jóvenes, estaban vivos eso ameritaba una celebración en su libro, aunque solo fuese por unos instantes.
―Oh no creas que no compartimos el espíritu. ―Respondió Albión, compartiendo un poco del humor general de todos los presentes.
―Solo que no creo que este sea el lugar o el momento. ―Aunque deseará negarlo, el momento para festejar y bromear sería una vez todos estuvieran fuera de esta maldecida Nave.
―En eso, tienes razón… vaya supongo que hay una primera vez para todo supongo. ―Musitó Ahiri molestando enormemente al caballero del león menor por dicho comentario, él no era tan tonto, "tan" siendo la palabra clave.
―Vamos, el mapa dice que el camino es por aquí…―Comentó señalando una de las trampillas automáticas cercanas, después poner atención al mapa en su muñeca.
―No tienes que decirlo dos veces. ―Respondió Darrel comenzando a caminar hacia ella junto con todo su grupo.
―Yo me quedaré… a asegurar nuestra vía de escape. ―Aseguró Faridah desde la entrada de su nave, tomando su rifle y pistola reglamentarias que cada piloto debía llevar en caso de emergencias, no iba a quedarse esperando totalmente desprotegida mientras rubiera con que defenderse de los peligros que acechaban.
―Nos mantendremos en contacto por radio. ―Señaló a su casco, esperando que todos captarán las instrucciones.
―Copiado chica Voladora. ―Asintió Kobu refiriéndose a ella, aunque el apodo no le agradará ella no se ganaría su propio nombre hasta que los llevará de regreso al Titán, aunque fuera un tanto triste no los nombres no eran importantes, al menos no en esta línea de trabajo donde cualquiera estaba en peligro de morir constantemente y donde fácilmente podían ser olvidados.
―Muy bien, equipo Omega, dirijámonos hacia la oscuridad. ―Comandó guiando a todos directo hacia el abrumador destino que les deparaba.
Era hora de demostrar lo que los caballeros de Bronce secundarios eran capaces de lograr, no iban a perder en contra de los Herderos… Nunca más iban a ser opacados por ellos, no mientras las llamas de sus vidas siguieran ardiendo dentro de sus corazones.
Iban a demostrar que ellos también merecían ser recordados, que sus vidas por poco útiles o insignificantes que parecieran habían servido para un propósito más grande que ellos.
Una razón para vivir y para morir, una razón para pelear y existir, una razón para demostrar que ellos también podían ser los héroes del mañana.
Mientras Tanto en Recclaimer.
Hora: 4:27 P.m.
El equipo en tierra se enfrentaba a las hordas incesantes de poseídos, resistiendo y manteniendo la línea defensiva mientras sus demás compañeros buscaban una apertura para dirigirse a la ubicación de las raíces del inframundo, los Siete caballeros luchaba por todo el bosque daban todo de sí en sus respectivas partes del bosque, Johnathan junto con Danny atacaban y defendían respectivamente, mientras que Shinryū y Benjamín se apoyaban mutuamente con sus habilidades manteniendo a raya a los enemigos.
Pero quienes estaban tratando de mantener distancia y ocultarse eran Seinma y Mary, quienes corrían a través del bosque buscando una forma de perder a los Ghouls, eventualmente atacando a sus espaldas para tratar de minimizar las amenazas, pero el número no disminuía, casi parecía como si una colonia de hormigas estuviera atacándolos en sincronía.
Comprendían que si no les cortaban la cabeza o los despedazaban hasta el punto de impedir sus resurrecciones los mismos volvían a levantarse.
Pero cada vez que eliminaban a uno tres más aparecían, casi parecían como cucarachas.
Esas criaturas, hechas de odio, oscuridad y sombras, gritando como animales salvajes, en búsqueda de carne tibia, fresca, palpitante.
No comprendían como podían seguir saliendo, no entendían de donde salían en sí, parecía que venían de todos lados, era una escena sencillamente opresiva no habían logrado atraparlos, pero no podían correr para siempre, sus piernas en algún momento se iban a terminar cansando, y sus cosmos también llegarían a acabarse, debían cambiar la estrategia si querían evitar ser comida de muertos vivientes.
Mientras que de otro lado la batalla era más agresiva, los vehículos terrestres no paraban de escupir balas y plasma, disminuyendo una enorme porción de seres no muertos, pero a su vez más aparecían haciendo que el combate se volviera una pesadilla, era fácil cuando golpeaban un enemigo y este se quedaba en el suelo desapareciendo entre cenizas, lo que no era fácil era repetir ese mismo proceso con miles sino que cientos de esos seres, quienes solo con fallar unos centímetros, caían y se volvían a levantar, los peores eran aquellos que aún con media cabeza y cuerpo todavía lograban levantarse o arrastrarse hacia ellos, haciendo crecer sus extremidades pérdidas o reconectándolas a sus cuerpos después de encontrarlas desprendidas en el suelo.
La sangre oscura que tenía el suelo se desvanecía casi al instante, desapareciendo como las cenizas que componía el cuerpo de los poseídos-
La batalla se había vuelto muy complicada, demasiado, no podían avanzar, no podían retroceder.
La única forma de atacar era mantener la posición y esa no era la opción más viable pues jamás podrían destruir el Qliphoth.
Uno no podía ganar nada sin sacrificar algo a cambio.
Debían comenzar a avanzar, debían pelear para llegar a sus objetivos, pero con un enemigo tan opresivo como este debían ser cautos, tomar decisiones rápidas y precisas para evitar bajas, pero como todos sabían la muerte sería inevitable.
Debían presionar, encontrar las Raíces de este ente hecho de almas, sangre y sufrimiento
― Ah, ah, ah, ¿crees que los perdimos? ―Preguntó Benjamín en la copa de un árbol marchito respirando pesadamente, los habían seguido por un par de horas ya, al parecer habían logrado perderlos, pero no sabían por cuanto tiempo.
― No estoy seguro, pero creo que al menos logramos despistarlos…―Murmuró Shinryū junto a su compañero, él estaba igual o más fatigado que el Cisne, esperaba que sus energías no se gastarán corriendo pero era eso o pelear por sus vidas.
―Maldición, esas cosas no se cansan nunca… ¿de dónde vinieron? No había ninguno cuando llegamos. ―Murmuró el caballero de Cisne mirando hacia abajo, aún había varios, pero no los suficientes como hacía un par de horas.
― Tengo una teoría, pero no podría comprobarla aquí, además tampoco es como que podamos regresar. ―Murmuró Shinryū, pensando en el sitio donde todos estos poseídos pudieron haber salido, si su teoría era correcta entonces habían entrado a una trampa segura y nadie se percató de ella, sin siquiera alguien tan atenta como Danny.
―Rayos, son muchos…―Dijo el santo del Dragón suspirando pesadamente sabía que entrar al bosque sería peligroso pero, no esperaba que fuese tan peligroso.
―Y que lo digas…―Murmuró Benjamín recargándose sobre las ramas para descansar unos instantes.
―Ahhh... puede que no tengamos comunicaciones pero aún puedo sentir el cosmos de los nuestros amigos, hasta ahora todo va bien. ―Comentó enfocándose en las energías de sus amigos, Danny, Seinma, Mary y Johnathan, todos seguían vivos y peleando, pero determinar donde se encontraban hasta este punto le era imposible debido a todo el ajetreo que previamente había experimentado.
―Eso es bueno. ―Murmuró Shinryū tranquilo, aunque estaría más tranquilo de estar en un lugar más seguro, al dirigir su vista hacia abajo nuevamente se encontró con sus enemigos muertos en vida, quienes con sus ojos buscaban en todas las direcciones donde ambos pudieran encontrarse
―Por todos los dioses son demasiados, a este paso jamás podremos destruir las raíces. ―Dijo desviando su mirada hacia Benjamín quien tenía en sus ojos una expresión de determinación y seguridad.
―¿Dime aún puedes sentirlas? ―Preguntó posando sus ojos azules sobre Shinryū, quien a su vez se sorprendió por la pregunta.
―¿Eh? ―Al momento no comprendió lo que le decía, pero al razonarlo se percató de que hablaba sobre las raíces de los Qliphoth, él cerró sus ojos y se concentró en el Séptimo sentido, logrando localizar un punto rojo muy cerca de su posición.
―Claro, ¿qué tienes en mente Benjamín-kun? ―Preguntó abriendo nuevamente sus ojos para ver a su compañero, deseaba saber qué clase de plan se le iba a ocurrir para salir de eta situación.
―Podemos seguir avanzando entre los árboles, si nos escabullimos sin que nos detecten podremos seguir hacia el objetivo, pero solo si actuamos en equipo…―Dijo observando con detenimiento a su compañero de equipo, quien mantuvo su expresión firme y decidía a seguir con el plan, aún si parecía un suicidio premeditado.
―¿Cuento contigo?
―Sabes que sí pero…―Shinryū miró hacia abajo, se preguntaba cómo estaban los demás, como estaría Seinma, John, Danny o Mary, si les había sido complicado ahora se preguntaba como estarían ellos.
―Me preocupan los muchachos, ¿crees… que ellos estarán bien? ―Preguntó el caballero del Dragón ajustando sus lentes sobre su rostro.
―No hagas eso. ―Pidió el Cisne ladeando la cabeza.
―¿Eh? ―Murmuró confundido por la mención del santo de hielo.
―No dudes de sus capacidades, todos fuimos entrenados para superar situaciones como estas. ―Pidió el muchacho de cabellos rubios, no era el más idealista pero en estos momentos no podía ser fatalista, debía confiar en ellos y en sus habilidades de la misma forma que sabía que ellos confiaban en las habilidades de sus compañeros.
―Debemos confiar en los demás. ―Apuntó recordándole que los demás también confiaban en ellos y en sus habilidades, ellos iban a sobrevivir, al igual que ellos lo iban a hacer, solo debían seguir concentrándose.
―Tienes razón, discúlpame, Benjamín-kun. ―Pidió el joven de cabellos oscuros asintiendo levemente.
―Muy bien, parece que la horda se ha disipado un poco, sígueme y no hagas ruido. ―Comentó el muchacho de ojos azules, observando como la cantidad de enemigos se había reducido considerablemente, podrían seguir avanzando si guardaban silencio y corrían rápido.
―Voy detrás de ti. ―Aseguró el caballero de Dragón asintiendo, para que junto con su compañero del Cisne comenzarán a saltar entre los árboles, para dirigirse hacia la raíz del Qliphoth.
Tenían poco tiempo, no podían seguir desperdiciándolo, debían enfrentarse a la oscuridad o morir en el intento, pero el juramento de todos ellos fue que nadie moriría, todos vivirían, todos presenciarían el final de esta guerra, una batalla a la vez, un paso más cerca del final.
Mientras tanto en otra parte del bosque Johnathan y Danny seguían luchando contra las legiones interminables de Poseídos, las cadenas de Andrómeda habían hecho un excelente trabajo manteniendo a los enemigos a raya y John se había encargado de acabarlos uno por uno, pero tal parecía que cuando derribaba a uno 30 más salían en su lugar, lo cual solo hacía que tuviera que seguir aumentando su velocidad para destrozar y cortar cabezas.
Esto no parecía tener fin y a la lejanía podían escuchar a más de ellos corriendo hacia sus direcciones, sin duda estarían en problemas, por lo que la mejor táctica parecía correr y ocultarse, pero primero tenían que encargarse de estos espectros antes de que las cosas fueran a peor.
―Maldición estos bastardos no se acaban nunca. ―Comentó John forcejeando contra tres poseídos quienes trataban de atacarlo al mismo tiempo sin éxito, siendo retenidos por sus brazos, que envueltos en llamas quemaba sus pieles, pero parecía que eso sencillamente sería imposible de refrenarlos, uno más trato de atacarlo por la derecha pero fue en ese preciso momento cuando y utilizando toda su fuerza los apartó bruscamente, haciéndolos caer al suelo para finalmente hacer arder las furiosas llamas de su cosmos.
―¡Danny! ―Exclamó listo para atacar con todas sus fuerzas, haciendo arder su corazón lo cual se reflejaba sobre sus ojos, los cuales comenzaron a arder en llamas.
―¡Sí! ―Exclamo ella preparada para su ataque en conjunto, obligando a las tormentas nebulares acumulados en sus brazos, imbuyéndose en sus cadenas al mismo tiempo que la energía comenzaba a recorrer todo el terreno bajo sus pies.
―¡Cadenas de Fuego! ―Exclamaron ambos al unísono, siendo envueltos en una corriente de viento protectora que contrastaba bastante con la energía eléctrica que recorría las cadenas de Andrómeda, las cuales atrapaban y paralizaban a todo el que se encontrará en su radio de alcance, momento justo para que las furiosas llamas del Fénix cubrieran el suelo como una poderosa marea de fuego la cual comenzó a incinerar todo a su alrededor, ya fuese el pasto seco, a los poseídos e inclusive los árboles marchitos.
―¡Ohhhh! ¡ARDE COSMOS! ― John tenía una Teoría que necesitaba comprobar y esa era que, si despedazar a los poseídos o cortarles la cabeza era suficiente para detenerlos, entonces que sucedería si los quemaba a todos hasta que no fueran menos que cenizas.
―¡Ave FÉNIX! ― su teoría resultaría ser bastante acertada, pues al momento que las llamas de su ataque comenzaron a disiparse solo quedaron las cenizas de lo que alguna vez fue, incluyendo la de los árboles cercanos, quienes terminaron totalmente incinerados.
―Esos fueron todos, espero…―Murmuró Danny observando a su alrededor, todavía podía sentir la presencia del enemigo, ella y sus cadenas, pero estaban lejos lo cual le daba tiempo a ella y a John para escapar.
―¡Maldición! ¿Que es esto? ―Murmuró John cayendo de rodillas al suelo, sintiendo una aguda punzada de dolor atravesando todo su cuerpo, obligándolo a caer de rodillas, solo había utilizado una décima parte de su cosmos solar, pero eso fue más que suficiente para hacer lo caer de rodillas, alterando todos sus sentidos.
―¿Que sucede John? ―Preguntó la joven de ojos esmeraldas acercándose a ver que le sucedía a su primo, el cual trataba de respirar, siendo igual de difícil ya que cada vez que lo hacía sentía un millar de navajas accediendo por sus pulmones…
―No es nada, creo que me sobre esforcé… ―Murmuró tratando de recuperar la compostura, pese a que sus extremidades parecían arder en llamas, era un sentimiento que ya había experimentado antes, pero por alguna razón se había potenciado aún más… tal vez era necesario entrar en calor para activar su segundo elemento cósmico.
―¿Crees que hayan sido todos? ―Preguntó mirando a su alrededor, ya que un molesto pitido se había apoderado de sus oídos, no permitiéndole escuchar nada más allá de 10 metros.
―No, aún escucho más por el bosque, debemos irnos rápido antes de que vengan más. ―Comentó Danny prestando atención a sus oídos y a sus cadenas, no estaban cerca pero pronto lo estarían, debían ser rápidos antes de que la horda estuviera encima de ellos nuevamente.
―Entendido, vamos. ―Respondió el caballero de Fénix reincorporándose, comenzando a caminar, lento pero seguro de que recuperaría algo de fuerza en el camino, pero al momento de darle la espalda a su prima esta se quedó completamente paralizada ante lo que vio.
―¿Seguro que está bien John? ―Preguntó un poco asustada, sorprendida y molesta por la visión frente a ella, era tan… doloroso de observar, que las palabras eran insuficientes.
―¿Sí porqué lo dices? ―Interrogó él de vuelta, volviendo a encararla.
―No es nada… Vamos. ―Respondió ella tragando saliva pesadamente.
―Cláro…―Dijo dándose nuevamente la vuelta mostrando que sus antebrazos y codos se encontraban ennegrecidos, chamuscados de una forma inusual, con grietas o lo que suponía que eran sus venas y arterias aun resplandeciendo en un color anaranjado brillante, no comprendía que era pero… no le estaba agradando.
Ella comenzó a caminar en silencio, siguiendo el liderato de John, aunque no le gustará estaban luchando para sobrevivir y ahora en este lugar donde la muerte era una seguridad debían pelear con todas sus fuerzas, ya habría tiempo para ser cauto.
Por ahora debían enfrentarse a la oscuridad y traer la luz de regreso a este mundo cubierto por desoladoras tinieblas.
Y En Otra Parte.
―¡Vamos Mary! ―Seinma exclamó corriendo por el bosque, tratando de perder a la enorme horda a sus espaldas, tratando de conservar la mayor cantidad de cosmos para despejar el terreno, pero las sombras del bosque no dejaban de hacerse más grandes y poderosas, gritando en un solo coro de mil voces el hambre animal que todas esas bocas putrefactas tenían.
Los estaban perdiendo, pero aún los seguían, podían escuchar sus respiraciones salvajes, sedientas se sangre a través del bosque, siguiéndolos sin descanso, obligándolos a seguir corriendo por la oscuridad tratando de camuflarse con las sombras que dominaban todo el bosque.
―¡Eso intento pero estos desgraciados no se terminan! ― Mary respondió dándose la vuelta rápidamente para darle una patada a la cabeza a un poseído que estaba demasiado cerca de ella, sin notar que otro había aparecido a su lado izquierdo, abriendo la boca para arrancarle la yugular a la amazona de Plata.
―¡Cuidado! ―Exclamó Pegaso interponiéndose en su camino recibiendo el ataque por ella.
―¡Sein! ―Exclamó preocupada, observando como espesas gotas de sangre caían al suelo, consternándola aún más.
―No lo harás… no devorarás… ¡a Mary! ―Decía Seinma forcejeando contra el poseído interponiendo su brazo en la boca del espectro quien mordía fuertemente la superficie de bronce de su armadura, destrozando sus dientes casi al instante lo cual hacía sangrar sus encías con esa sustancia viscosa, espesa y oscura que simulaba ser su sangre, para acto seguido darle un poderoso golpe en la cabeza que logró alejarlo de ellos dos.
―Disculpa estoy bien… La armadura me cubrió. ―Dijo observando a su propio brazo, por suerte había conseguido bloquear la mordida del Ghoul antes de que esos putrefactos colmillos lograran perforar su carne.
―Aún así no deberías haber hecho eso, yo habría podido…―Ella trato de argumentar, pero cuando el caballero de miró hacia ella impidiéndole seguir hablando.
―Basta… detente…―Pidió el caballero Pegaso mirando a sus espaldas, reconociendo su preocupación pero ella también debía reconocer la razón del porqué él hacía esto.
―Lo sé, ¿pero recuerdas lo que te dije? ¿Qué nos protegeríamos mutuamente? ―Preguntó el santo de cabello castaño, mirándola con atención.
―Sí…―Asintió la amazona de Plata, suspirando pesadamente.
―Fue en serio, completamente en serio Mary…―Respondió Posando su mano sobre el hombro de su compañera, otorgándole la seguridad que ella requería.
―Regresaremos a casa… Juntos. ―Aseguró, sin quitar su mirada de los ojos de la máscara de Mary.
―Entiendo, aún así necesito preguntar, ¿Puedo ver tu brazo? ―Preguntó con la esperanza de que Seinma no estuviese herido y que la mordida no hubiese logrado atravesar su carne.
―Uhhh… claro. ―Dijo alzando su brazo derecho, mostrando el área del ataque, estaba manchada de sangre oscura y putrefacta pero la piel del caballero de Pegaso seguía intacta, lo cual la hizo suspirar de alivio.
―Por suerte no dejó marcas, pero debes tener más cuidado y dejar de ser tan impulsivo. ―Pedía Mary en un tono más relajado, pero no menos alerta.
―Jeh, ¿te estás escuchando? ―Preguntó él, haciéndola ver la ironía de todo este asunto, pues ella era la primera que dejaba de pensar en su propio bien para pensar en el de Seinma y ocasionalmente en la de Danny, la conversación fue rápidamente interrumpida por el sonido de pisadas cercanas a ellos.
―¿Oíste eso? ―Preguntó ella, rememorando de que este no era el lugar ni el momento para estar hablando, debían ocultarse y rápido.
―Ven por aquí…―Dijo el caballero de Pegaso tomando la mano de su compañera, para conducirla hacia una cueva cercana que se cubría con un par de troncos caídos, por suerte se había percatado de ello de lo contrarío habrían perdido un sitio medianamente seguro para refugiarse por momentos, adentrándose en la oscuridad.
―Dioses ¿es que no se cansan nunca? ―Preguntó ocultándose en la oscuridad, apreciando las siluetas que la tenue luz lograba proyectar, las cuales corrían ferozmente por el bosque.
―Esa es una excelente pregunta. ―Dijo la amazona Rubia presionando sus dientes fuertemente.
―Shushhh…―Silenció el caballero de Bronce asomándose por las aperturas, utilizando su brazo izquierdo para cubrir a Mary con su brazo izquierdo, tocando suavemente su cadera, ocasionando que ella sintiera un ligero rubor en sus mejillas.
Pero la presencia de sus acechadores, hizo que eso pasará a un segundo plano, ahora debían enfocarse y dejar que las hormonas hablarán más tardes, los gemidos y gruñidos de las bestias nacidas de la oscuridad pasaron por la cueva corriendo como una manada de lobos hambrientos, buscando a sus presas, ansiando devorar la carne fresca de los jóvenes guerreros.
Ellos sabían que podrían matarlos, pero ni siquiera ellos eran infalibles, una sola equivocación, un solo error, una simple falla y serían la cena de cada uno de esos monstruos revividos por el poder del dios Hades.
Una vez los sonidos guturales y chillidos de los Poseídos comenzaron a desvanecerse, tuvieron un momento para respirar.
―Ahhh, eso estuvo cerca, ¿qué hacemos ahora Mary? ―Preguntó posando sus ojos sobre su compañera quien también tuvo un segundo para recuperarse y respirar.
―No lo sé Sein…―Murmuró ella sentándose en el suelo, para poder pensar en sus opciones.
―Ahhh demonios…―Dijo él también sentándose al lado de su compañera, esta era la peor situación posible pero quizá la peor parte es que no sabía cómo se encontraban sus demás amigos, si para ellos había sido difícil, no se imaginaba como era para los demás.
―Me pregunto cómo estarán los muchachos, ¿crees que ya habrán llegado a sus respectivas raíces del Qliphoth? ―Interrogó posando su mano sobre su rostro, levantando los cabellos de su frente para acto seguido dejarlos caer sobre su cara nuevamente.
―No estoy segura Sein, pero puedo sentir algo cerca, algo… ominoso. ―Comentaba Mary centrándose en sus sentidos, sobre todo en el Séptimo para poder localizar la raíz que suponía que estaba más lejos de lo que esperaban.
―¿Crees que sea nuestra Raíz del Qliphoth? ―Preguntó centrando su mirada sobre su compañera, quien posó la mirada en blanco de su máscara sobre Seinma.
―No estoy segura… podría jurar que lo es, pero, no se siente como cuando Danny nos hizo concentrarnos en el Séptimo Sentido. ―Comentaba tratando de recapacitarlo, de darle forma y poder explicarlo porque lo que ella sentía era algo totalmente opresivo, inhumano por así decirlo, una sensación tan pesada que la hacía sentir incomoda.
―Más bien parece, como si un millar de voces cantarán en un único coro de agonía, por un dolor que no puede ser silenciado, mil voces dolorosas que cantan la canción del sufrimiento, a través de sus dolorosas y cansadas gargantas.
―Cuando lo díces de esa forma parece que te refieres al infierno… aunque…―Fue entonces que miró hacia afuera, no veía enemigos pero podía sentirlos, estaban cerca, demasiado cerca… debía esperar hasta que esas energía se disiparán.
―Viendo nuestra situación no parece muy alejado de la realidad…
―Sí pero, pareciera que esta voz va de un lado al otro, es confuso, mi cosmos solo puede percibirlo pero no puede discernír de donde provienen dichos lamentos. ―Comentaba Mary observando hacia arriba, no podía ver que ocasionaba eso pero lo sentía y era como si el peso del mundo estuviera sobre sus hombros.
―Odio tener que decirlo… pero creo que estamos a punto de averiguarlo. ―Seinma respondió regresando sus ojos de roble hacia Mary.
―Ojalá no fuera así…―Murmuró la joven rubia, suspirando pesadamente.
―Tranquila, estamos juntos y mientras sigamos así seremos invencibles. ―Le respondió el caballero del Corcel Alado posando nuevamente su mano sobre su hombro para transmitirle confianza, cosa que le elevaba mucho el espíritu, aunque no lo suficiente.
―Creo que ya se fueron, debemos avanzar lentamente, pasos firmes y sigilosos. ―Comentó dando un último vistazo, aún sentía enemigos cerca pero no tanto como antes, si lograban ocultarse bien lograrían pasar inadvertidos.
―Sí…―Respondió ella asomándose al igual que su compañero, no había peligros cerca, podrían salir y continuar con su recorrido hasta llegar a la raíz del Qliphoth o por lo menos eso esperaba.
―Espero que a los demás les esté yendo mejor que a nosotros. ―Dijo comenzando a salir sigilosamente para asegurarse de que todo estuviera despejado, asintiendo levemente con la cabeza hacia atrás, diciéndole que era seguro hacerlo, ella finalmente logró salir, pero antes de dar un paso hacia adelante Seinma la detuvo mirándola fijamente.
―Mary antes de seguir avanzando quiero saber algo.
―¿Que sucede Sein? ―Interrogó confundida por el súbito cambio de humor del Pegaso.
―Descuida no es nada…―Él trató de decir algo, algo que le venía molestando desde hacía un rato, necesitaba saber si la directora de palestra había hablado con ella relevándole su identidad como amazona o no pero… no estaba seguro si sí lo habían hecho o no… así que lo mejor sería guardar esa pregunta para después.
―Solo quiero saber si no has estado utilizando tu habilidad Alfa. ―Cuestionó cambiando totalmente su pregunta hacia la habilidad de apoyo predilecta de su compañera.
―No aún no. ―Se sinceró, asintiendo con la cabeza, Mary no era ninguna tonta, sabía que utilizarla ahora sería perjudicial para ella, aunque en verdad estuvo tentada en hacerlo cuando pensó que Seinma había sido herido por ese espectro poseído de antes.
―Bien, evita utilizarla hasta que salgamos de aquí. ―Pidió el caballero de Pegaso sorprendiendo a la Joven águila de Plata, quien apenas podía comprender por qué él le pedía eso, en caso de una horrible incidencia ella tenía que actuar.
―Pero y si se presenta una emergencia? ―interrogó con una enorme sensación de angustia, ella estaba decidía a apoyar a Seinma per so él o alguien más resultaban heridos era su deber asistirlos para permitirles seguir sobreviviendo y peleando.
―Kiva vendrá ante la señal, él dijo que lo haría. ―Aseguró el caballero Pegaso incomodando nuevamente a la amazona de Plata.
―¿En serio confías tanto en él? ―Preguntó la muchacha de pecas insegura de que él fuese ese az bajo la manga que él estaba guardando, Kiva… no era un mal muchacho, pero tampoco era un guerrero como ellos, había dudado en el peor momento y eso la hacía dudar más a ella de sus capacidades.
―Sí, sé que no nos fallará, solo debemos creer en él y en su fuerza. ―Afirmaba el Pegaso totalmente seguro de que en el momento clave, Kiva vendría para asistirlos, estaba seguro y no tenía ningúna duda de que así sería.
―Pero… ¿él sabe cuál será la señal? ―Cuestiono nuevamente, nadie le había dicho de una señal a Kiva, demonios ni siquiera ella sabía cuál señal sería esa, pues… de cierto modo parecía que los recién integrados al equipo debía adivinar todos los movimientos de los herederos, incluso esos de los que nunca les habían hablado al respecto.
―Sí, lo sabrá… con solo verla lo sabrá. ―Aseguraba él, tal pareciendo que habían omitido una charla de equipo en la que ella jamás participó en ningún momento.
―Sé que no tienen mucha confianza, pero estoy seguro de que Kiva nos ayudará si todo comienza a ír mal, créeme yo lo sé. ―Pedía el Pegaso, ocasionando que ella mantuviera su duda, pero algo de lo que ella no sentía vacilaciones era de su confianza hacia él.
―Te creo, Sein. ―Asintió la chica de cabello rubio, moviendo su cabeza de arriba a abajo.
―Gracias Mary…―Dijo el muchacho, sonriéndole con absoluto aprecio a Mary, aunque ella aún se le notaba meditabunda e indecisa, estaba dispuesta a seguir sus intuiciones, pues si algo nunca le fallaba era la forma en la que lograba cambiar una situación opresiva en esperanzadora.
―Vamos, tenemos que encontrar esas raíces. ―Pidió comenzando a correr hacia la dirección que recordaba que se encontraba la raíz del Qliphoth.
―¡Sí! ―Afirmó la Águila, comenzando a seguirlo de cerca, pero antes de adentrarse nuevamente en el bosque miró una última vez a sus espaldas, con la esperanza de que si todo salía como lo esperaba, ya no tendría nada más que temer o por lo menos hasta el inicio de la siguiente misión.
―No nos Falles, Kiva…―Murmuró una última vez, antes de seguirle nuevamente el paso al Pegaso, a través de la infinitas sombras de este aterrador y desolador bosque.
Y en Otro Lugar… Con el Equipo del Sargento Martín.
Los soldados de acero se mantenían resistiendo, los vehículos blindados habían soportado la insaciable horda que no paraba de salir de los bosques hasta ese momento, pero pronto se encontrarían en aprietos, debido a que durante lo que podían asumir que habían sido horas de combate interminable, las municiones de sus armas como de sus vehículos estaban por acabárseles, incluso la armería de la que habían conseguido apoderarse se estaba quedando sin reservas de munición.
Debían anticiparse al peor de los escenarios porque cuando la última bala fuese disparada, los poseídos serían completamente imparables.
Pero, aunque fuese un suicidio en sí mismo quedarse aquí a esperar la muerte de pie, debían resistir, luchar con uñas, dientes, palos piedras o con sus propias vidas si era posible para darles a los equipos de asalto un poco más de tiempo para destruir las raíces del Qliphoth, una misión que parecía imposible, pero que debían completar a toda costa, aún si eso significaba sacrificarlo todo de sí mismos en la batalla.
―¿Cuanta munición te queda? ―Preguntó uno de los soldados de acero refugiándose dentro del vehículo acorazado para recargar su arma, este fungía como copiloto mientras que su compañero del mismo rango tenía control completo sobre el blindado.
―No la suficiente… a nuestro Python le quedan municiones pero pronto estará seco…―Decía observando la pantalla de estado del vehículo, estaban al 51% de sus reservas pronto estarían totalmente vacíos, esta batalla se estaba complicando mucho y no estaban ni cerca de terminar.
―Y las rondas de plasma estarán casi agotadas. ―Comentó observando las cargas de plasma, no estaban ni por encima del 20%, lo cual decía mucho de cuanto dependían de los disparos energéticos.
―Debemos resistir hasta que las raíces comiencen a caer, solo hasta entonces podremos pedir refuerzos. ―Comentaba el artillero preparando su arma, ante el pequeño mar de casquillos de bala que se habían hecho dentro del Python, miles de balas gastadas y podía jurar que solo unas cuantas de ellas habían logrado matar a los poseídos.
―¿Refuerzos? ¿Somos la carnada y estamos esperando apoyo? Encontrarán un maldito cementerio en lo que esperamos. ―Preguntó el conductor del Tanque, mirando a hacia atrás incrédulo de lo que su compañero decía, la idea era pelear hasta que ya no tuvieran más con que defenderse, esperar refuerzos era el equivalente a dejarles el trabajo pesado a ellos pues todos los demás ya serían parte de la enorme pila de cadáveres que era esta infernal batalla.
―Cállate y sigue disparando. ―Ordenó su compañero, saliendo por la escotilla, apuntando directamente hacia los enemigos, dispuesto a soltar otra ronda de balas sobre ellos.
―Debemos seguir resistiendo. ―Declaró accionando el cañón de su arma, haciéndola escupir plomo hacia el enemigo ante ellos.
Fue entonces que otro vehículo tripulado por sus demás compañeros, más rápido y versátil que los Pythons, el cual maniobraba ante los obstáculos con una facilidad indiscutible, a diferencia que los enormes blindados, estorbosos y pesados, la maquinaria más compacta y maniobrable hacía que el movimiento fuese más rápido y descuidado.
Haciendo que la torreta apostada en la parte de atrás del vehículo acribillara sin piedad a los enemigos, los cuales eran arrollados y aplastados por las llantas, mientras que la copiloto disparaba un sinfín de granadas, haciéndolos estallar por los aíres, era la técnica menos limpia pero sin duda la más efectiva, pero tal y como a sus compañeros en los blindados, pronto se quedarían sin municiones, sin energía y sin opciones más que pelear hasta morir.
Esta era una batalla que no iban a ganar y lo sabían, pero si iban a morir iban a llevarse a todos los que pudieran con ellos.
―A ese Panther no le quedará mucha munición, es un milagro que sus celdas de combustible no se hayan agotado aún. ―Dijo Willem, conductor del segundo Python observando el espectáculo, mientras que él también trataba de despejar la zona con sus disparos de energía pero eran tantos que pronto tendría que utilizar la munición cinética, la misma cuyo daño no era igual de potente que la de plasma, pero que tal vez podría darles más tiempo para seguir arremetiendo contra ellos.
―Tenemos la mitad de nuestras municiones y aún no han destruido las raíces, estoy empezando a creer que esta misión fue un fracaso desde el inicio. ―Comentaba fastidiado de toda esta situación, ser la carnada no le habría molestado tanto de no ser porqué sus mejores opciones eran quedarse a morir o pelear por sobrevivir un minuto más, algo que no estaba preparado para hacer aún.
―Cállese Marine, la pelea no termina hasta que el último hombre caiga. ―Respondió el Sargento Martín, descartando finalmente su rifle de asalto después de haber gastado todas sus municiones, tomando de su espalda el concentrador de plasma.
―Y nosotros no hemos caído aún. ―Dijo activando el mecanismo interno del arma, encendiéndola listo para descargar toda la energía de la misma sobre los malditos poseídos.
―Debemos tener fe en los muchachos estoy seguro de que van a conseguirlo solo debemos seguir resistiendo hasta que logren destruir las Raíces y si vamos a caer, ¡lo haremos caer peleando! ―Dijo totalmente determinado listo para salír a darles de comer plasma a todos esos desgraciados espectros.
*Sargento, creo que hay algo mal.* Habló Petra a través del comunicador, analizando la situación, algo debió haber ido muy mal para que después de las primeras 3 horas de combate ninguno de los herederos hubiese destruido una raíz, aunque no estaba tan segura de que sucedería cuando lo hicieran, podía apostar a que se percatarían de inmediato cuando una de ellas fuese destruida por completo.
*Si los caballeros y los demás equipos de asalto aún no han logrado destruir las raíces o por lo menos han logrado acercarse lo suficiente entonces deben haber muchos más de los que previmos en el bosque. * Añadía reconsiderando toda esta situación, no parecía que habría un fin con todos estos seres nacidos de la oscuridad, bajo esa idea, miles sino que cientos de más debían existir dentro del bosque.
*Tal vez los emboscaron y están peleando por acercarse.* Añadía haciendo que el Sargento también pensará de la misma manera que ella.
Tal vez debieron haber planeado mejor esta estrategia, pero era tarde para eso.
Ahora estaban peleando por sobrevivir y no estaba seguro de cuanto más aguantarían, pero como había dicho antes, iban a darles toda la ventaja que pudieran disponer, incluso si eso significaba morir en el intento.
―Si eso es cierto entonces debemos hacer aún más ruido. ―Dijo finalmente saliendo de la escotilla, observando directamente al Qliphoth una vez más, tal vez gastarían un par de disparos más con esto, pero de no buscar la victoria, sacrificar un par de municiones sería innecesario.
―Vamos muchachos, démosle más tiempo a los chicos. ―Dijo apuntando hacia el Qliphoth una vez más, si esto no atraía más atención de la debida, entonces no sabía que más lo iba a hacer.
Y finalmente… Con kiva…
El joven caballero del Caballo Menor observaba el suelo, dibujando la silueta de un carnero en la tierra estéril, pensando en su maestro, él alguna vez le dijo que no estaba listo para la batalla, por dicha razón le impidió participar en el torneo galáctico.
Antes de irse del santuario ellos hablaron una última vez, él dijo que, pronto estaría listo, que no dudaba de sus habilidades o de su poder, pero que él debía estar preparado para cuando el momento fuera oportuno.
Por eso quiso venir hasta acá, porque no quería estar solo en palestra, quería estar junto a sus amigos, quería ser parte del equipo, quería demostrar su poder tal y como su mentor lo dijo, pero ahora… ya no estaba tan seguro, no sabía si esta era la decisión correcta, si este era su momento o debió esperar más…
no lo sabía, pero lo que sí sabía era que quería ser útil, quería demostrar de lo que estaba hecho y no ser simplemente un peso muerto o peor aún, el recipiente del señor Hades, lo único que quería era demostrar que él también podía llegar a ser un valeroso guerrero, tal como su maestro, que él también podía ser un héroe, justo como todos los caballeros del santuario que él tanto admiraba.
Sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar varios estallidos a la lejanía, disparos que impactaron contra la barrera del Qliphoth, los cuales estallaron inmediatamente al impactar.
pudo contar al menos 6 disparos de un arma que no reconocía… Él se levantó del suelo observando hacia esa dirección, confundido pero sobre todo alerta.
¿Esa había sido la señal que Seinma le había dicho o había sido otra cosa?
―¿Que fue eso…?―Murmuró confundido, pero más que eso, sorprendido, no era un cosmos pero tampoco podía ser algo bueno, tal vez había sido un disparo como los de antes, pero este era diferente, algo para captar la atención de alguien, pero… ¿de quién?
―¿Fue esa la señal? ―Se preguntó posando su mano derecha sobre su pecho, con la intención de ír a investigar, pero al pensarlo mejor tal vez había sido algo más, algo que él no estaba entendiendo.
―¿Debería ír o esperar? ―Se preguntó apretando fuertemente sus dientes, todas las opciones parecían estar erradas, solo una era correcta, pero tal vez también podía ser la desición equivocada… ¿que debía de hacer?
―Seinma dijo que reconocería la señal cuando la viera pero…―Fue entonces que dio un paso hacia atrás, sentándose nuevamente sobre la tierra y la hierba marchitada.
―¿Cual será esa señal, por favor díganme cual será la señal? ―Se preguntó, inquieto, desesperado a punto de romper en llanto.
Quería ser útil, quería pelear, quería demostrarles a ellos como a sí mismo que en verdad podía hacer esto, pero… ¿cómo y cuándo lo haría?
Lo único que podía hacer era sentarse y esperar hasta que el momento fuese indicado, pero hasta entonces solo debía esperar, mantenerse tranquilo y evitar pensar en el peor escenario posible.
La victoria o la derrota penderían de un hilo muy delgado, tomar las decisiones correctas en el momento adecuado era crucial o de lo contrario, nadie saldría de ese bosque, al igual que las millones de almas atrapadas dentro de sus oscuros recovecos.
Pero al mirar hacia arriba también podía percatarse de que una furiosa batalla se libraba a través de las estrellas, todos estaban luchando por el mismo objetivo.
La victoria no se trataba de solo ganar y ya, la victoria dependería de quienes deseaban vivir y quienes debían morir para lograr ese objetivo.
Nobles soldados estaban dándolo todo para resistir un segundo más, él también debía hacer su parte, aún si el miedo se apoderaba de él, debía hacerlo, pues solo así lograría escapar de ese cruel destino que el rey Hades le había impuesto.
Solo así, lograrían volver… como los héroes que estaban destinados a ser.
Mientras tanto... Con Benjamín y Shinryū.
Ambos se detuvieron al escuchar varios estallidos en la lejanía, al levantar sus miradas trataron de ubicar el sitio de impacto, pero ninguno estaba seguro de que lo había provocado o de donde había surgido, estaban seguros de que no fue algo que habrían hecho los espectros pero, tampoco algo provocado por un equipo de asalto.
Era más bien algo que un equipo de maquinaría pesada lograría
―¿Que fue eso? ―Preguntó el santo del dragón observando a sus alrededores, buscando aquello que produjo dicho estallido.
―Una explosión, cerca del Qliphoth… ―Respondió el caballero del Cisne ubicando una fuerte pantalla de humo a un lado de la barrera que producía el árbol del inframundo, algo que cai era imposible de ver debido a la sombra que cubría al ente titánico frente a ellos.
―Ben, mira…―Shinryū en un instante bajó la mirada para observar toda la conmoción de abajo, los poseídos corrían salvajemente hacia aquella dirección donde se había producido el estallido, lo que sea que eso fuera les estaba quitando un enorme peso de encima.
―Los poseídos, están dirigiéndose hacia esa dirección, ¿crees que sea Martín-sama? ―Preguntó el caballero dragón mirando hacia atrás.
―Si lo fue, nos acaba de regalar una enorme ventaja. ―Comentaba observando de reojo a su compañero por encima de su hombro.
―Tratemos de no desperdiciarla. ―Dijo comenzando a descender del árbol, cuando los enemigos finalmente desaparecieron de su vista.
―¡Sí! ―Exclamó Shinryū corriendo a su lado, ambos continuaron adelante siguiendo la visión que el séptimo sentido les proveía, siguiendo la pista que provocaba en sus sentidos, buscándolo a través del bosque a través del silencio, a través de sus sentidos más refinados.
Sintiéndolo, escuchándolo, percibiéndolo con la visión que le proveía la mente, el cuerpo y sus almas, hasta que finalmente estuvieron frente a frente con lo que buscaban, aunque jamás creyeron que lo que encontrarían sería una visión tan grotesca y de cierta forma visceral.
Muy poco agradable a la vista.
―Allí está pero ¿que… ¿qué carajo es esa cosa? ―Preguntó Benjamín tratando de discernir la cosa palpitante que sobresalía del suelo, esa cosa… esa criatura, ese ser que parecía latír como un corazón parecía todo menos lo que se suponía que debía ser.
―Parece, parece un corazón, pero, más grande y… grotesco…―Trató de definirlo, pero en realidad no sabía si la forma de definirlo era la adecuada.
En verdad parecía como un corazón humano, pero con pústulas rojas que solo podían ser definidas como protuberancias o tumores que birlaban en un asqueroso color carmesí, los cuales se inflaban y vaciaban a un ritmo lento pero constante, podían ver también venas junto con las arterias que relucían debajo de lo que suponían que era la piel casi transparente y viscosidad la criatura, las cuales suministraban un líquido rojizo, espeso, sanguinolento que iba hacia todo el organismo conectados desde el suelo, observando lo que podían asumir que era su sistema cardiovascular, el cual si se mantenían en silencio podían escucharlo latir e incluso respirar…
Era una visión extremadamente bizarra de lo que se suponía que era, no podían darle un nombre pues no estaban seguros de que era un corazón o un pulmón o mínimamente un cerebro.
Era… lo que era una visión inhumana y aberrante de un órgano vital, el cual podían intuír que le daba vida al Qliphoth junto con las demás raíces de su tipo.
―Tal vez sea por toda la sangre que ha consumido por todo este tiempo, o tal vez… el Qliphoth sea en realidad un ser vivo…―Comentaba Benjamín al igual que Shinryū de darle sentido a lo que veía, pero algo que era claro es que esta cosa no podía catalogarse como un ser consiente, más bien como una entidad que daba soporte vital a su huésped principal.
―Bueno, ya que estamos aquí vamos a destruirlo, pero ¿cómo vamos a hacerlo? ―Preguntó el Dragón inmiscuido en cumplir su misión, aunque en realidad estaba confundido en cómo iban a lograrlo, pensaba que una vez estuvieran aquí sabrían que hacer y cómo hacerlo, pero… jamás creyeron estar tan lejos de la verdad.
―Tratemos de atacarlo…―Dijo Benjamín como si fuese lo más obvio del mundo, pero incluso él estaba confundido de en qué se suponía que debían hacer, ambos habían llegado tan lejos y aun así sentían que esta cosa, fuera lo que fuera estaba lejos de ser un objetivo fácil de destruir.
Ambos se prepararon, elevando sus cosmos al máximo con la esperanza de que un ataque concentrado fuese suficiente como para destruir la raíz.
Colocándose en posiciones de ataque, listos para soltar todo su poder sobre este órgano deforme.
―¡Dragón Naciente!
―¡Polvo de Diamantes!
Exclamaron al unísono lanzando sus mejores ataques, golpeando certeramente al objeto,
Con un objetivo cuyo movimiento era mínimo o nulo sus mejores técnicas tendrían que ser suficientes para aniquilarlo, una vez el ataque cesó ambos observaron a la criatura, la cual había sido destruida a medias, esperaban que al contrarío de que los poseídos esta no se regenerará… pero aunque habían logrado destruír la mayor parte de su estructura nada más estaba sucediendo, cosa que los confundió enormemente a ambos.
―¿Debió haber pasado algo? ―Preguntó el Dragón mirando con duras a su compañero de Cisne, el cual tampoco comprendía bien que estaba pasando.
―No lo sé, no estoy seguro… ¡Shin mira! ―Comentó en shock, observando como el tejido cuasi orgánico de la raíz comenzó a regenerarse, lenta y asquerosamente, observando como cada musculo, cada tendón, cada parte de piel y cartílagos dañados se regeneraba hasta regresar a su estado normal.
―Se está regenerando…―Murmuró Shinryū, tratando de ocultar su desagrado sin éxito, había visto cosas horribles en su vida pero esto… esto estaba tal vez un escaño más arriba, ambos observaron la regeneración de la cosa, hasta que un sonido ronco y pesado resonó por todo el bosque, obligándolos a cubrirse los oídos, no era precisamente fuerte pero lo suficientemente pesado como para hacer que la tierra comenzará a retumbar.
―Khgh… ¿que fue ese sonido? ―Interrogó el caballero dragón mirando a su alrededor, tratando de localizar la procedencia del mismo, pero a su vez pudo percatarse de que la barrera del Qliphoth parecía tornarse más inestable por momentos, ¿es que acaso esa era la voz del árbol del inframundo?
―Problemas… ¿escuchas eso? ―Murmuró Benjamín escuchando un aullido, se equivocaba, no era solo uno eran miles de gritos a través del bosque, una voz amplificada por miles de gargantas sedientas, hambrientas por carne y sangre.
―Sí… oh demonios vienen por nosotros. ―Dijo Benjamín preparado para pelear de nuevo, pero el retumbar que sentían bajo sus pies no era por la voz del árbol, era por miles de pisadas corriendo hacia ellos.
Millones de seres nacidos de las tinieblas quienes en el pasado fueron humanos corriendo directamente hacia ellos, con sus mandíbulas abiertas cantando la canción de a voracidad, listos para hacerlos menos que una plasta de huesos, músculos y sangre.
No podían enfrentarse a todos ellos, aún con sus mejores habilidades no podrían lograrlo.
Tenían que correr pero ya habían llegado demasiado lejos como para retroceder, el día no llegaría a su fin si se dedicaban solo a escapar, debían mantenerse en posición hasta que encontrarán una manera de destruir las raíces.
Fue por eso que en un acto de desesperación Shinryū elevó su cosmos, hasta el punto en el que comenzó a crear partículas de agua por debajo de ellos dos, ocasionando que estas subieran hasta crear un escudo alrededor de ellos dos.
―¡Cúpula de Agua! ―Exclamó creando un escudo que podría cubrirlos por todas las direcciones, el cual se movía lo suficientemente rápido como para ser el equivalente de una cascada de agua la cual no dejaría que nadie entrará o saliera sin su permiso, pero con tantos mantener una barrera así sería imposible.
―¡Escudo de Hielo! ―Por dicho motivo Benjamín utilizó su poder de Hielo para congelar el agua a su alrededor, protegiéndolos dentro de una barrera sólida, donde podrían refugiarse aunque no por mucho tiempo, escuchando los golpes de los poseídos a través del hielo, ambos sabían que el tiempo era un lujo que no podían permitirse desperdiciar.
―Eso no aguantará por mucho. ―Dijo Shinryū observando los miles de sombras golpeando furiosamente la barrera, tratando de entrar como fuese, el escudo de hielo podría ceder en cualquier instante, debían encontrar una manera de destruir esta raíz.
―Estoy de acuerdo, Intentaré mantener la barrera, tu ve a destruir esa cosa. ―Dijo Benjamín colocando sus manos sobre la superficie interior de la barrera, con la idea de seguir congelándola, aunque podía intuir que eso sería imposible, debido a toda la fuerza que estaban empleando sobre el escudo.
―Entendido…―Dijo el caballero dragón corriendo hacia la raíz, para poder analizarla y encontrar alguna debilidad, aunque fuese mínima, incluso llegó a pensar que si cortaban las arterias podían separarlo y así evitar su regeneración, pero conociendo a los espectros eso no sería fácil, nada fácil.
―Por su exterior parece blando pero, es más resistente de lo que aparenta…―Comentaba tocando el ser con sus dedos, era una estructura que parecía frágil, pero fuerte a la vez, maleable pero a la vez resistente, como piel verdadera expuesta frente a ellos.
―Es, como sentir el cutis de alguien pero más suave y espeso… ¿así se sentirá sentir un musculo expuesto? ―Se preguntó tratando de cortarlo con sus propios dedos, pero justo al momento este se comenzó a curar mucho más rápido de lo que él lo atacaba.
―Se regenera rápidamente, es como los espectros, pero quizá más resistente además… su sangre es roja como la nuestra. ―Señaló viendo el proceso de sanación, casi tenía una enorme similitud con como el organismo de los seres humanos lo hacía, pero con mucha más rapidez y menos agradable de ver.
―Debemos destruirla, ¿pero cómo? Necesitaríamos evitar que se regeneré, además debemos atacarla en un punto débil, sin mencionar que el golpe debe ser preciso y certeza para evitar que vuelva a resurgir, ¿Eh….?―Fue en ese momento que al ver detenidamente las partes que parecían ser más delgadas y transparentes pudo ver un… algo, una criatura que nadaba dentro y que se movía, diferentemente a todas las venas y arterias, este se movía con más libertad, con menos restricciones y de una manera que le recordaba a un gusano o algún parasito delgado y con millones de patas.
―¿Que es esa cosa? ―Se preguntó tratando de verlo mejor, hasta que un golpe fuera de la barrera hizo que un espacio de la misma se quebrará, haciendo que una mano pálida y putrefacta sobresaliera de la apertura.
―¡Shin rápido no tenemos todo el día! ―Decía Benjamín Tratando de amplificar su poder congelante para hacer que la carga de los poseídos fuese afectada, pero sin importar si sus pieles se pegaban o si sus brazos se congelaban estos no paraban de empujar y golpear por entrar
―Espera Ben… creo que veo algo dentro de la raíz…―Comentó el caballero Dragón, tratando de enfocar su mirada sobre esa cosa, cuya silueta era larga y rugosa, aunque al verla detenidamente podía notar algo más, una cabeza extraña que no se parecía a nada que hubiesen visto antes.
―¿Que es eso? ―Se preguntó Shinryū sintiendo una sensación escabrosa recorriendo toda su espalda, lo que fuera que fuera eso, estaba conectado directamente con la raíz, pues aunque podía ver su cabeza no podía ver su cola por ningún lado.
―¡Shin lo que sea que estés haciendo hazlo rápido! ―Exclamó Benjamín siendo incapaz de mantener la barrera por mucho más tiempo.
―En eso estoy Benjamín-kun, pero… pero…―Shinryū comenzó a pensar ruido, debían destruir el tejido de este organismo y a su vez debían destruir al insecto, serpiente, cosa que estuviera dentro, tan solo era un hipótesis, pero si era cierta entonces tanto la raíz como su huésped perecerían al unísono, pero tenían que hacer ambas cosas rápido antes de que la raíz volviera a regenerarse.
―Necesito tu ayuda, congela la superficie de la raíz y atraviésala con tu mano yo mantendré el escudo activo. ―Habló el caballero dragón mirando a sus espaldas, encontrándose con su compañero a quien le era imposible seguir manteniendo el escudo de pie.
―¡Bien! ―Exclamó Benjamín corriendo hacia su compañero, escuchando como el escudo comenzaba a quebrarse con aún más rapidez, momento que Shinryū aprovechó para cubrirlos con una nueva barrera de agua por fuera de la cúpula de hielo, para evitar que se acercarán, lo cual parecía fructífero por momentos, aunque no los suficientes para lejar a todos de ellos, instante que Benjamín aprovechó para poner sus manos sobre el apéndice del Qliphoth y comenzar a congelarlo rápidamente.
―Vamos pedazo de mierda, ¡vamos congélate! ―Exclamó haciendo que las funciones orgánicas de la criatura comenzarán a detenerse hasta quedar completamente inertes, aún se resistía, pero el "Toque Congelante" del Cisne estaba siendo aún más rápido y opresivo.
―Benjamín-kun, ¡rápido! ―Pedía el caballero dragón tratando de retenerlos a todos, pero era imposible, era la fuerza de miles contra uno, algo que ni siquiera un caballero de plata sería capaz de competir.
―¡Eso intento! ―Exclamaba Benjamín consiguiendo helar la mayor parte de este ser, consiguiendo impedirle el movimiento a la criatura dentro, consiguiendo inmovilizarla en un solo lúgar.
―Listo, ahora… ¡Rahhhhhh! ―Él golpeó fuertemente la superficie congelada rompiéndola en mil pedazos sanguinolentos y terribles, haciéndolos caer al suelo, para que acto seguido y con su mano comenzará a buscar aquella cosa que Shinryū había visto, hasta sostenerla entre sus dedos, jalándola hacia afuera para verlo, describir lo que sus ojos presenciaban le era absolutamente imposible.
―Pero que… ¿mierda es esta cosa? ―Se preguntó sosteniendo a la criatura dentro del Qliphoth, observándola detenidamente.
Parecía un ciempiés pero no lo era, tenía tantos tentáculos a sus lados que en realidad parecía una extraña especie de pulpo pero alargado como una serpiente y viscoso como un gusano, sumamente grotesco, pero más allá de eso tenía una especie de caparazón que todo su lomo, muy diferente a su parte baja la cual poseía todos estos atributos glutinosos, pero lo peor de lejos era su cabeza, con seis enormes ojos, que miraban a todas direcciones, una boca llena de afilados dientes, una nariz que parecía todo menos ser humana gritaba y se retorcía salvajemente, tratando de liberarse del agarre del cisne quien no paraba de verlo con asco y repulsión, si no fuera por qué era su deber destruirlo, habría vomitado al verlo.
Menos que eso, al sentir sus miles de patas adhiriéndose a su piel, tratando de resbalarse, o atravesarla con sus puntas gelatinosas.
―¡Ben! ―Shinryū exclamó nuevamente, apenas logrando soportar la presión que ejercían sobre su escudo acuático.
―¡Lo sé, lo sé! ―Exclamó sin darle más vueltas al asunto, intensificando su cosmos para congelar ahora a la criatura, la cual no dejaba de retorcerse y gritar de miedo y dolor.
―Kgh… Sea lo que sea es lo que le da vida a esta raíz, así que…―Fue entonces cuando su cuerpo dejó de retorcerse ante el abrazador frío que la criatura fue despedazada en manos de benjamín, lo que ocasionó que tanto la raíz como el ser dentro de ella comenzaron a desvanecerse, como cenizas arrojadas al viento.
Lo habían conseguido, habían destruido una raíz, pero al hacerlo nuevamente un sonido pesado e ignominioso comenzó a retumbar por todo el bosque, esta vez más agudo, más doloroso y sumamente desconcertante, ya habían completado su parte del trabajo y podían sentirlo.
―¿Que fue eso? ¿Fue el Qliphoth? ―Preguntó Shinryū alzando sus ojos hacia el cielo, captando el agonizante sonido del que habían sido testigos.
―Eso espero…―Murmuró Benjamín observando como lo poco que quedaba de la raíz se desvanecía, dejando salír de la abertura del mismo un enorme charco de sangre, el cual comenzaba a ascender lentamente, cubriendo sus talones y los de su compañero.
Fue en ese momento que sus auriculares comenzaron a recibir una extraña interferencia, parecida a la que tenían sus comunicadores al enlazarse con sus compañeros, lo cual obligó al Cisne a tratar de establecer comunicaciones inmediatamente.
―¡Muchachos ¿pueden oírme?! ―Preguntó colocando su muñeca sobre el botón de comunicación tratando de captar la señal de sus amigos.
―¿Ese es Ben? ―Preguntó John al otro lado de la línea, sorprendido de lo que su comunicador había captado.
―¿Ben me escuchas? mientras avanzaban por el bosque―Preguntó el Fénix intentando hablar con su compañero.
Eso era lo que menos pensaban haber captado en el bosque, después de horas de haber estado escapando y corriendo hacia las raíces, ahora recibían una señal de uno de sus compañeros, los cuales, parecían ser los primeros en completar sus objetivos.
*Leve pero sí, ¿tu me escuchas a mí?* Preguntó a través de su propio comunicador, en espera de una respuesta clara.
―Sí te escucho Benjí. ―Danny habló ahora alegrada de escuchar nuevamente a sus compañeros de equipo, el que las señales se estuvieran reestableciendo significaba que había buenas noticias de su lado.
*Gracias a Athena, escuchen, la única forma de destruir los Qliphoth es matar al gusano dentro de sus raíces, repito la única forma de destruir las raíces es matar al gusano dentro. * Dijo otorgándoles información vital para la supervivencia, no solo de su equipo, sino de todo el escuadrón que había sobrevivido a la caída.
―¿Gusano? ―Preguntó Danny confundida, ¿había un gusano dentro de las raíces? Muchas preguntas surgían por su mente pero este no era el lugar ni el momento para responderlas.
*Lo entenderán cuando lo vean, Shin, vámonos no podemos quedarnos más tiempo aquí.* ―Dijo después e que una ruptura se escuchará en los comunicadores alertando tanto a Danny como a John del destino de sus amigos, una vez las comunicaciones cesaron.
―¡Ben, Shin! ―John exclamó preocupado por ambos, ese último momento los puso en alerta, más que eso, hizo que ambos sintieran un escalofrío sobre sus espaldas, causando que ambos se mirarán mutuamente preocupados.
―Escuchaste lo mismo que yo ¿verdad Johnny? ―Interrogó Danny aún en estado de Shock por lo acontecido en la última conexión de sus amigos.
―Sí…―Murmuró alzando su mirada, no solo podían especular que el Qliphoth en verdad era un ser vivo, lo habían sentido después de escuchar sus gritos, ahora tenían que destruir la raíz y un gusano dentro de ellas, esta misión se estaba volviendo más y más compleja con el pasar de los acontecimientos y esperaban que se pusiera mucho peor.
―¿Un Gusano? Maldición, esta misión se está volviendo más complicada. ―Dijo anticipándose a lo peor.
Debían ser rápidos mucho más rápidos que antes, que sus amigos fuesen capaces de destruir una raíz significaba que podría volver a hacerse, ahora debían seguir haciéndolo seis veces más, sin duda alguna iba a ser un día largo y sumamente pesado.
Mientras que en otro lado Seinma y Mary habían escuchado en silencio la transmisión de sus compañeros, ¿era cierto que habían logrado destruir una raíz? ¿Además que era eso de un gusano? Millones de preguntas venían a ellos y no existía respuesta sólida, ya habría momento de hacerse las preguntas que nadie buscaba resolver, ahora era el momento de actuar.
Acercándose a su respectiva raíz, debían permanecer tranquilos y sosegados, de nada servía perder los estribos, más cuando la vida de millones de personas dependía de ellos y de que tan rápido lograrán completar esta misión.
―¿También lo oíste verdad Mary? ―Preguntó el caballero de Pegaso mirando hacia su compañera, quien también había notado los enormes eventos ocurridos tanto en comunicaciones como en el campo de batalla.
―Las comunicaciones mejoraron, eso quiere decir que la barrera se esta debilitando. ―Razonó mirando hacia arriba percatándose de que la barrera del árbol parecía haberse despejado aunque fuera un poco, consiguiendo revelar aún más su forma y apariencia.
―Si la debilitamos más es posible que podamos comunicarnos con el Sargento Martín y con los demás escuadrones. ―Esa era la misma ida que cruzaba la mente de Mary, si eran capaces de comunicarse entre ellos, sería posible comunicarse con los demás escuadrones de soldados, tendrían una oportunidad de ganar, siempre y cuando se apegarán al plan.
Sin mencionar que debían permanecer juntos, la misión dependería mucho de eso, si pudo lograrse una vez, podría lograrse de nuevo, si conseguían destruir este árbol, los demás Qliphoth de desolaban todo el universo también podrían caer.
Solo debían seguir adelante y no mirar hacia atrás.
―¡Vamos Mary debemos apurarnos! ―Dijo Seinma comenzando a correr nuevamente, dispuesto a destruir otra de las raíces, para que junto a sus amigos pudieran salvar este mundo.
―¡Sí! ―Exclamó ella siguiéndole el paso, a través de las sombras del inmenso bosque, con la esperanza de traer la luz de vuelta a este mundo recubierto por la oscuridad de Hades.
La esperanza los motivaba, los movía hacia su objetivo y dicha esperanza sería la que le pondría fin a esta cruel guerra santa.
Entre la Oscuridad una tenue Luz de esperanza se cierne sobre ustedes, el final de esta guerra está lejos del alcance de cualquiera de ustedes, pronto la tierra, el mar y el cielo estarán recubiertos de sangre, misma que teñirá el mundo en tinieblas.
Solo ustedes y su infinita voluntad para pelear podrán determinar un futuro de luz o de oscuridad, todo dependerá del delgado hilo entre la vida y la muerte, como lo que tengan que sacrificar para ganar esta, la primera gran batalla de la humanidad.
Su último desafío está aquí, las cartas están echadas.
Pelear o morir, ese es el dilema…
¿Y Tú, Has Sentido el Poder Del Cosmos?
No sé si es por el tiempo que le llevo dedicando a hacer esto o por los problemas en casa, pero cada día se me hace más difícil terminar los episodios y eso que son de menor duración, me encantaría decir que tal vez es por la edad, pero sigo siendo demasiado joven.
Tal vez solo estoy cansado.
Los eventos recientes me han deteriorado bastante, me encantaría volver a tomarme un descanso pero sé que si me detengo quien sabe cuándo vuelva a retomar esta historia.
Solo dios sabe que cuando dejo de dedicarme a algo en cuerpo y alma se queda allí comiendo polvo, literal y virtual, algo que no quiero que pase, por lo menos no de nuevo.
Pero voy a tener que hacer algo al respecto, por qué la verdad me es complicado, pero rendirme al haber llegado tan lejos no es parte de mí, debo de seguir, debo continuar.
Por qué si no hago esto yo mismo ¿quien más lo va a hacer?
Bien dicen que si quieres que algo se haga bien deberías hacerlo tú mismo.
Aun así siento que necesito relajarme un rato, tal vez después de culminar la saga de Recclaimer, pero eso aún no lo veo contemplado.
De cualquier forma espero que les haya gustado este capítulo, dejen sus reseñas y puntuaciones si les agradó o no, igual siempre termino leyendo las críticas.
Siempre que sean constructivas obviamente.
Un grand merci à ShainaCobra pour votre soutien, ces derniers mois ont été une torture romaine de haut en bas, semblant ne pas avoir de fin sanglante, mais j'espère que les choses vont bientôt commencer à s'améliorer, sinon je pourrais devenir fou, mais j'apprécie certainement et continue d'apprécier grandement votre soutien inconditionnel pour ce rêve qui devient lentement une réalité.
Une réalité que j'aimerais qu'il soit plus facile d'écrire... mais si ce n'était pas amusant, ce ne serait pas facile, n'est-ce pas ?
Salutations et un gros câlin de ma part en ces dates qui sont censées être très heureuses pour tout le monde.
Otro gran saludo a mi segunda seguidora más fiel: princesa del Tikal, pos sus comentarios en cada uno de los episodios que lleva esta serie, aprecio en enorme medida que le dediques tanto tiempo a esta historia, llena de fortuna e infortunios por igual.
Ojalá te haya gustado.
Mientras que a todos aquellos que llegaron hasta aquí, solo quiero decirles que, gracias, ojalá les haya gustado mucho, sino siempre es bienvenido una visita más, aunque sería bueno también que comentarán… solo digo…
Nos estaremos viendo próximamente en un nuevo episodio.
Saludos a todos y les deseo un excelente día.
Eddy la Estrella Negra Fuera.
