Capítulo 4
El Dolor Sólo Sabe Crecer
Nadie sabía cuánto tiempo había pasado desde que Kankuro se abalanzó sobre Shikamaru por intentar proteger a su hermana, la cual todavía sangraba por la nariz a pesar de que Yashamaru se la había cubierto con varias servilletas.
Gaara, sintiendo que las cosas podrían ir a mayores si su hermano no se detenía, se atravesó con valentía entre él y el Nara observando a Kankuro con el ceño fruncido.
El castaño detuvo sus movimientos casi al instante al ver al pelirrojo ahí.
-¿¡Qué se supone que haces!? ¡No he terminado con ese idiota!-Gritó Kankuro exasperado.
Gaara no respondió nada y miró a Shikamaru de reojo.
-Mejor levántate, Nara. Te ves ridículo ahí en el suelo y completamente demacrado.-Dijo el pelirrojo con una mirada inexpresiva.
Shikamaru no supo por qué motivo había sido protegido, pero prefirió no preguntar y acceder a las indicaciones de Gaara. Corrió a su padre y lo abrazó asustado.
-Te dije que esta familia estaba llena de monstruos.
-¡El monstruo eres tú por haber golpeado a mi hermana!-Le gritó Kankuro a Shikamaru.-¡Ya de por sí haces de su vida un infierno peor de la que ya es!
Aquella última frase hizo que el Nara enfureciera de nuevo.
-¡¿Peor de lo que ya es?! ¡Pero si ustedes lo tienen todo en la vida y no necesitan esforzarse para lograr lo que quieren! ¡No son más que unos mimados!
-¡Jamás entenderás lo que tenemos que…!-Sin que Kankuro pudiera completar su respuesta, Gaara le puso una mano en el hombro y negó con la cabeza.
-No vale la pena hablarle de eso Kankuro.
El castaño se resignó y suspiró. Observó a Shikamaru con un gran odio.
-Te vuelves a meter con mi hermana y te juro que lo lamentarás. -Exclamó Kankuro señalando al pelinegro con el dedo.-Quedas advertido Nara.
Kankuro tomó la mano de Temari y salió de la heladería. Gaara los siguió.
Yashamaru se acercó a Shikaku avergonzado.
-Lamento que mis sobrinos hayan causado este escándalo Shikaku-san. Le puedo asegurar que ellos no son malos.
Shikaku sonrió.
-No se preocupe Yashamaru-san. También reconozco que mi hijo fue un grosero con ustedes. Yo no le he enseñado ese tipo de actitudes.
Shikamaru miró a su padre sorprendido tras la actitud tan pacífica que estaba tomando.
-¿Es en serio papá? ¿No piensas defenderme?
La mirada de Shikaku se tornó tan seria que hizo que su hijo tragara saliva.
-Hablaremos de esto en casa Shikamaru.-Dijo el Nara mayor para prestar nuevamente su atención a Yashamaru.-Espero podamos vernos en otras circunstancias Yashamaru-san.
El rubio hizo una leve reverencia en señal de agradecimiento.
-Sería un honor para mí Shikaku-san.
Yashamaru salió de la heladería en busca de sus sobrinos, quienes tampoco se habían ido tan lejos del lugar.
El rubio tomó aire antes de comenzar a darle una reprimenda a los pequeños.
-¿Alguno de ustedes tres me puede explicar qué pasó allá adentro?
Los tres hermanos se miraron entre sí esperando que alguno tomara la iniciativa de hablar antes de que su tío pudiese ponerse histérico.
Kankuro suspiró.
-Yo sólo hice lo que tenía que hacer. No iba a permitir que ese tonto siguiera metiéndose con mi hermana.
Yashamaru se cruzó de brazos.
-Entiendo tu punto Kankuro, pero las cosas no se solucionan a los golpes. Ya sabes que la violencia sólo trae más violencia.
-¿Y qué querías que hiciera tío Yashamaru?-Preguntó Kankuro volviendo a sentir la misma rabia de hace unos minutos.-¿Qué felicitara al estúpido ese por tratar a Temari como se le diera la gana?
-No me refiero a eso y lo sabes.-Respondió Yashamaru con más seriedad.
Enfocó la vista en su sobrina y su mirada se ablandó un poco.
-¿Cómo te sientes Temari?
La pequeña conservaba una servilleta bajo sus fosas nasales.
-Estoy bien. Mi nariz ya no duele tanto.
Yashamaru se agachó frente a Temari, sonrió y la tomó de la mano.
-Lamento que este día haya terminado así.
Temari le devolvió la sonrisa y le dio un suave beso en la frente a su tío.
-No te preocupes tío Yashamaru. Mientras papá no se entere de lo que pasó podemos sobrellevarlo.
La familia Sabaku No continuó caminando por las calles hasta dar con la mansión. Los tres hermanos creían que iban a poder llegar tranquilos a tomarse un descanso tras aquel día tan largo y tedioso, sin embargo, parecía que este todavía no iba a tener final.
Rasa se encontraba sentado en el sofá revisando el periódico. Al escuchar el sonido de la puerta cerrándose, volteó a ver hacia aquella dirección para toparse con sus tres hijos y su cuñado.
De inmediato se levantó, dobló el papel que tenían entre las manos y avanzó hacia ellos a paso firme y con la mirada seria al tiempo que sentía cómo su ira aumentaba.
-¿Se puede saber qué hice yo para merecer humillaciones cada día gracias a ustedes tres?
-No sabemos de lo que estás hablando papá.-Contestó Kankuro sin titubear.
-¿En serio? Yo creo que sí.-Dijo Rasa mientras buscaba una página específica en el periódico y se la mostraba a su hijo.-¿Esto no te refresca la memoria?
Kankuro al leer el título de la noticia en el periódico, sintió seca la garganta.
Temari y Gaara no quedaron menos atónitos ante la situación. ¿Cómo era posible que lo sucedido hubiese circulado tan rápido? Parecía un chiste de mal gusto.
-¿Y bien? ¿Ninguno piensa dar su opinión al respecto?
Los tres hermanos agacharon la mirada aterrados y preparados para lo peor.
-Déjalos Rasa. No ha sido culpa de ellos, fue mía.
Los niños miraron a su tío con sorpresa. Una vez más, Yashamaru se había vuelto a sacrificar por sus sobrinos y ellos no podían hacer más que permanecer en silencio.
-¿Cómo dices?
-Lo que escuchaste. Los niños no tuvieron nada que ver en esto, ha sido por mí.
Rasa frunció el ceño y explotó.
-¡¿Me quieres ver la cara de imbécil o qué?! ¡Claramente estos tres inútiles causaron todo ese alboroto en esa heladería! ¡En la imagen se ve con lujo de detalle!
Yashamaru no supo cómo contrarrestar la furia de su cuñado, por lo que se limitó a aferrar a los niños a su cuerpo en caso de que Rasa intentara una locura como las de siempre.
-Rasa, sólo son niños.
-¡Pero no niños cualesquiera, son mis hijos, y como mis hijos tienen que comportase a la altura de su estatus!
-Tienen que vivir su vida independientemente de si son hijos tuyos o no.
-¿¡Tienes idea de la cantidad de chisme que se riega sobre esta familia cada vez que estos tres hacen de las suyas!? ¡Arruinan mi reputación como empresario y hombre millonario que soy!
La ira de Yashamaru también se disparó.
-¡A ti lo único que te importa es tu maldita reputación de mierda y tu puto y mugroso dinero! ¡¿No te das cuenta de que tienes tres pequeños bajo tu cargo?!
-¡Si no saben comportarse prefiero que no sean mis hijos!
Los tres hermanos se taparon los oídos sintiéndose aterrados ante lo que veían sus ojos. Jamás habían visto a su tío tan enfurecido.
-¡¿Cómo puedes decir una cosa así?! ¡¿No tienes ni siquiera una pizca de amor en tu corazón?!
-¡¿Quién carajos necesita amor cuando tienes dinero?!
Yashamaru apretó los puños esperando bajarle el tono a su voz para no seguir asustando a sus sobrinos.
-Todavía no puedo entender qué fue lo que Karura vio en ti para aceptar casarse contigo y formar una familia.
Rasa agarró a su cuñado de la camiseta reflejando en su mirada una ira incontenible.
-No vuelvas a mencionar ese nombre en esta casa o te juro que te mato.
Yashamaru sujetó la muñeca de Rasa y se liberó del agarre inicial.
-Lo único que lamento en esta vida es no haber alejado a mi hermana de ti cuando tuve la oportunidad.
Ambos adultos se fulminaban con la mirada, por lo que los pequeños aprovecharon para salir corriendo y esconderse en sus habitaciones. Sabían que tarde o temprano su padre les iba a dar una paliza por lo sucedido, pero mientras pudieran escaparse de ese destino podían estar tranquilos así fuese por un breve instante.
-No merecías tener a tu lado a una mujer tan maravillosa como lo fue Karura.-Continuó hablando Yashamaru.
Rasa sonrió victorioso.
-Yo no la obligué a quedarse conmigo, fue su decisión.
Los ojos del rubio se aguaron y comenzaron a rodar lágrimas por sus mejillas.
-Y luego la dejaste morir.
Rasa se zafó del agarre de Yashamaru.
-Lo único que necesitaba era una mujer fértil capaz de darme descendencia de calidad, pero ni para eso sirvió esa estúpida.
-No te atrevas a hablar así de mi hermana.
Rasa se rio con sorna.
-¿Por qué? ¿Acaso me vas a golpear?
-No, sólo esperaré a que la vida te cobre todo lo malo que has hecho.
-No creo en esas supersticiones.
Yashamaru se quedó mirando a Rasa por un largo rato para finalmente suspirar.
-Me iré a despedir de mis sobrinos, y más te vale no volverles a pegar o te denuncio.
-¿Y como lo harás? Es imposible que consigas pruebas.
-Algo se me ocurrirá.
Yashamaru subió las escaleras en busca de sus sobrinos.
Los tres pequeños salieron de sus respectivas habitaciones corriendo para abrazar a su tío.
-No te vayas tío Yashamaru, por favor.-Insistió Temari haciendo un puchero.
-Lo siento mi princesa, pero no tengo elección. Les prometo que volveré a visitarlos tan pronto como sea posible.
-Papá nos pegará si te vas.-Agregó Gaara con un deje de terror.
-Prométanme que si vuelve a pegarles me lo contarán. Con testigos podemos hacer la denuncia contra él.
Los tres hermanos asintieron con la cabeza y se mantuvieron aferrados a su tío por unos cuantos minutos más.
Finalmente, Yashamaru se separó de ellos y le dio un beso en la frente a cada uno.
Bajó nuevamente las escaleras encontrándose con un Rasa mucho más molesto que el de hace un rato.
-Eres un idiota al no darte cuenta de lo bonito que tienes en tu vida.-Afirmó el rubio cruzándose de brazos.
-Mientras tenga dinero no necesito nada más.-Contestó Rasa.
-Algún día te arrepentirás de ser tan mezquino.
Con esa última frase, Yashamaru salió de la mansión y se dispuso a volver a su hogar.
Teniendo lejos a su cuñado, Rasa se quitó el cinturón del pantalón y subió las escaleras con paso apremiante en busca de sus hijos para castigarlos por su mal comportamiento en medio del sector público.
Los pequeños escucharon las pisadas, por lo que optaron por esconderse una vez más.
Temari se metió debajo de su cama, Kankuro se ocultó en el armario y Gaara trató de camuflarse entre las cortinas.
Rasa sujetó el cinturón con fuerza y volteó a ver a todas las direcciones posibles.
-¡Ni crean que se salvarán de la golpiza que les voy a dar a los tres!
Rasa empezó entrando al cuarto de Kankuro sin costarle nada encontrarlo en el armario. Así que lo tomó de la camiseta y lo arrastró fuera.
-¿¡Qué necesidad tenías de ponerte a golpear a ese niño de esa manera!? ¡Y justo el hijo de Nara Shikaku!
Kankuro miró a su padre lleno de ira.
-¡Ese tipo se estaba pasando con mi hermana! ¡Tenía que protegerla!
-¡¿Y es que ella no puede protegerse sola?! ¡Creo que les he dado la educación suficiente como para defenderse por cuenta propia!
Aquella frase hizo que la rabia de Kankuro se hiciera mucho más grande.
-¡¿Educación?! ¡No nos has enseñado nada! ¡Lo único que haces es golpearnos cada vez que se te da la gana!
Eso hizo que Rasa le diera un golpe certero en una de las mejillas de su hijo con la hebilla del cinturón, sacándole sangre al instante debido a la fuerza aplicada.
El pequeño se acarició la cara y en su mano quedó la mancha de sangre.
En un intento por zafarse del agarre de su padre, trató de agarrar el cinturón para evitar que Rasa les hiciera lo mismo a sus hermanos.
-¡Como tu padre debes respetarme Kankuro!
-¡Nunca te respetaré porque no te lo mereces desgraciado!
Rasa volvió a asestarle otro golpe a Kankuro, dándole esta vez en la frente. Su ira lo cegó tanto que volteó al niño y comenzó a golpearle en toda la espalda sin que este tuviera la oportunidad de escapar.
Luego de liberar toda su furia y sentirse satisfecho, el dueño de casa se dirigió a su habitación y se recostó en la cama de un salto para dormir. Todavía sentía que debía desquitarse con sus otros dos hijos, pero era preferible hacerlo al día siguiente aprovechando que sólo quedaban dos días para que los niños entraran a estudiar en la nueva escuela. De esa forma conseguiría que las marcas que dejara en sus cuerpos no fuesen visibles.
Temari salió asustada de la cama al no sentir a su padre cerca. Miró hacia todos lados asegurándose de que el peligro ya había pasado, al menos de momento.
Gaara apareció unos cuantos segundos después igual o más aterrado que su hermana. Ambos se abrazaron al encontrarse sin dejar de temblar. Sin dudas vivir en aquella mansión era aprender a sobrevivir con la tortura y el dolor.
Duraron así un buen rato mientras esperaban que Kankuro llegara, pero este nunca salió. Aquello los preocupó al extremo, por lo que decidieron ir a buscarlo a su habitación, donde lo encontraron inconsciente en el suelo.
-¡Kankuro!-Gritó Temari y corrió hacia él mientras Gaara la seguía.
-¿Será que papá lo mató?
Los ojos de Temari se llenaron de lágrimas.
-¡No digas eso Gaara! Mejor ve por un vaso con agua para echárselo en la cara.
Gaara siguió las órdenes de su hermana y a los pocos minutos volvió con lo que le habían pedido.
Temari tomó el vaso y le echó toda el agua a Kankuro en la cara. Afortunadamente, este despertó de golpe, aturdido y asustado, pero al ver a Temari y Gaara ahí, sin ninguna herida, su semblante se relajó.
-Qué alivio. Creí que era papá de nuevo.
Entre Gaara y Temari lo ayudaron a levantar y lo sentaron en la cama.
Temari al fijarse en las horribles heridas que tenía Kankuro en la cara se alarmó aún más.
-¿Qué te hizo papá?
-Una buena paliza con la hebilla de su cinturón.-Contestó el castaño sintiendo cómo todo su cuerpo le dolía de los pies a la cabeza.-No sé cómo sigo vivo.
-¿Dónde más te golpeó papá?-Preguntó Temari aterrada.
-En la espalda.
Kankuro se quitó la camiseta para poder mostrar las marcas que el metal había dejado en toda la zona de su espalda. Había tantos golpes que era casi un milagro que ninguno hubiese sido directo en la columna.
-Gaara, trae el kit de primeros auxilios.
El pelirrojo asintió con la cabeza y corrió hasta el baño en busca de lo necesario para curar a Kankuro y volvió en casi un instante.
Temari sacó del kit un par de gasas, un pañuelo y alcohol para tratar las heridas de su hermano mayor. Aplicó un poco de aquel líquido en cada una de estas y Kankuro no pudo evitar quejarse.
-¡Ay!
-Calma, esto no tardará mucho.
A medida que Temari aplicaba el alcohol también iba limpiando las heridas una por una. Una vez terminó con esto, tomó la gasa y le rodeó el rollo por todo el torso.
Kankuro suspiró una vez su hermana acabó todo el proceso de su espalda.
-Gracias por la ayuda Temari. Al menos así esto ya no duele tanto.-Dijo Kankuro dándose media vuelta para quedar frente a frente con sus hermanos para que así su hermana continuara con las heridas de su cara.
-¿Pero cómo es posible que papá haya llegado hasta este punto en el que casi te asesina?
-No sabría decirte, sólo sé que se descontroló como nunca lo había visto. La mirada que tenía… parecía la de un psicópata.
-¿Un psicópata?
Los ojos de Kankuro se llenaron de un terror inmenso para luego pasar a la preocupación extrema.
-Tenemos que salir de esta situación como sea. Un día de estos, papá nos matará y culpará a otro.
-Pero no podemos hacer nada.-Aseguró Gaara.-Al ser niños no nos es permitido irnos lejos de él.
-Gaara tiene razón. Incluso aunque el tío Yashamaru ya haya intentado librarnos de este mal, no ha llegado muy lejos.
Kankuro suspiró con pesadez.
-Sí, tienen razón. Hasta que alguno de los tres sea mayor de edad podremos escapar de aquí y ser libres de una buena vez.
-Por ahora lo mejor es que nos vayamos a dormir. Mañana será un nuevo día en el que tendremos que aprender a sobrevivir.-Dijo Temari sin muchos ánimos.
-Sí…-Balbuceó Gaara.
Los tres niños se fueron a dormir todavía con el terror en el cuerpo, sin estar seguros de que su padre pudiese despertar y hacerles algo mientras dormían. Cada día lo sucedido en aquel lugar era más impredecible.
…
Shikaku y Shikamaru llegaron a su casa, donde Yoshino ya los esperaba con la cena; un ramen casero.
Ella no se había fijado en las marcas que tenía su hijo en el rostro, ya que no estaban del todo marcadas en esta.
Ambos hombres se sentaron en el comedor y empezaron a degustar el plato.
-¿Y bien? ¿Qué tal está?-Preguntó Yoshino expectante.
-Delicioso como siempre cariño.-Respondió Shikaku sin dejar de comer.
-Sí mamá, es delicioso.
Yoshino se dio cuenta de la tensión que había en la mesa. Tenía que averiguar qué había pasado para que esos dos que son tan unidos hubiesen llegado tan callados.
-¿Qué pasó cuando fueron a la escuela?
-Nada mujer, no te preocupes.
-Shikaku…-Le recriminó Yoshino a su esposo.
-Mendokusai…-Masculló el hombre.-¿Se lo cuentas tú o yo?-Preguntó a su hijo, a quien se le veía que lo último que quería era hablar.
-Da igual.
Shikaku suspiró y volteó a ver a Yoshino.
-Nos encontramos con los hijos de Rasa-sama en una heladería cercana de allí, y todo acabó en una pelea donde a Shikamaru casi le destruyen la cara a punta de golpes.
-¿Es en serio Shikamaru? ¿Te volviste a pelear con la hija de Rasa-sama?
Shikamaru apretó los palillos con furia.
-No, fue su hermano mayor quien me atacó.
-Pero porque tú le golpeaste la nariz a su hermana.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo es posible que le pegaras a una niña?! ¡¿Acaso no te he enseñado valores?!
-¡Los valores no pueden aplicar con una basura como ella! ¡Se merece lo que le hice y mucho más!
Shikaku se levantó de su silla y miró a su hijo con mucha seriedad.
-¿Cuántas veces tendremos que hablar de esto Shikamaru? Que su padre me haya despedido no quiere decir que ella o sus hermanos tengan algo que ver.
Shikamaru siguió los movimientos de su padre y también se paró.
-Si así es el padre, no quiero ni pensar en cómo serán sus hijos. Unas basuras igual que él.
-Eso no puedes saberlo.
El pequeño suspiró. Sabía que por mucho que quisiera hacerle entender a su padre que su opinión era la correcta, jamás lo iba a convencer porque parecía idolatrar al hombre que los dejó en la miseria en cierto punto.
-He perdido el apetito. Iré a mi habitación.
Shikamaru dio media vuelta y subió las escaleras hasta llegar a su habitación y cerrar la puerta con todas sus fuerzas.
Yoshino y Shikaku se miraron con tristeza.
-No puedo creer que nuestro hijo se haya comportado de esa manera y más con personas a las que no debería odiar en verdad.
-Apenas es un niño mujer. Puede que con el paso de los años olvide esa absurda idea de menospreciar a los Sabaku No por el simple hecho de que me despidieran.
-Es verdad que todavía es muy inmaduro para entender muchas cosas de la vida.
-Sí, tienes razón.
Shikaku tomó la mano de su esposa.
-Sólo espero que cuando crezcas no cometas otra locura de estas Shikamaru.-Pensó Shikaku para sí mientras sujetaba con mucha más fuerza la mano de Yoshino.
-Ya verás cómo olvidará su obsesión con esa familia y decidirá seguir adelante.-Dijo Yoshino como si hubiese podido leer la mente de su marido.
-Me conoces muy bien cariño.
-Más de lo que te imaginas corazón.
Yoshino depositó un beso en la cabeza de su esposo.
-Creo que será mejor descansar. Mañana será otro día.
La pareja subió a su habitación para dormir.
Por otro lado, Shikamaru se la pasaba dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Era la primera vez que esto le sucedía.
-No puedo creer que mi padre no vea que esa familia debe ser destruida antes de que acaben con las vidas de otros. No permitiré que ese sujeto siga haciendo las cosas como le venga en gana.
Shikamaru al final supo que no iba a poder dormir bien, así que prefirió irse a la cocina y tomarse un vaso de leche con la esperanza de que el sueño lo venciera pronto.
Una vez estuvo frente al refrigerador, sacó la leche y se la sirvió en un pequeño vaso, tomándosela de un solo trago.
-Bueno, por lo menos de momento me puedo librar de tener que verle a la cara a la tonta de Sabaku No Temari y sus dos hermanos malignos con el cambio de escuela. Tal vez pueda estar más tranquilo.
-¿Shikamaru? ¿Qué haces despierto?
Shikamaru volteó a ver en la dirección de aquella voz.
-¿Mamá?
-Creí que ya estarías durmiendo como siempre cuando tu cabeza apenas toca la almohada.
-Esta noche no he podido.
Yoshino se acercó a su pequeño y lo abrazó.
-Cuéntame, ¿qué sucede?
-Yo… no puedo dejar de pensar en que mi padre se está tomando a la ligera el hecho de haber sido despedido de una gran empresa y que ahora nuestra situación económica esté casi por el suelo.
Yoshino acarició la cabeza de su pequeño.
-Te aseguro que no se está tomando nada a la ligera. Tu padre hace hasta lo imposible porque esta familia no caiga en la pobreza, y yo igual.
-No estoy diciendo que no sea así, pero siento que papá debería darse cuenta de que lo mejor que podemos hacer es acabar con los Sabaku No de una vez por todas antes de que terminen destruyendo a más personas.
Yoshino suspiró.
-Shikamaru, no puedes estar toda la vida con esa obsesión hacia un hombre que ya no es el jefe de tu padre. Ahora, sólo debemos seguir adelante para sobrevivir.
Shikamaru se separó ligeramente de su madre para poder mirarla a los ojos.
-Te juro que no descansaré hasta ver cómo se cae toda esa familia llena de egoístas.
-¿En serio no te das cuenta que el único daño que te estás haciendo es a ti mismo con ese odio que tienes en el corazón?
-Al contrario, este odio que tengo me ayudará a cumplir mi objetivo.
Yoshino agachó la cabeza con resignación. Sin duda alguna su hijo había heredado su carácter terco y perseverante cuando algo se le metía en la cabeza.
-Lo que quieres hacer no vale la pena hijo. No ganarás nada.
-No quiero ganar, sólo quiero que el mundo deje de estar lleno de personas falsas.
La mujer acarició la mejilla de su hijo con ternura.
-Sabes que sin importar el camino que escojas siempre nos tendrás a tu padre y a mí, ¿verdad?
Una sonrisa ladina se posó en los labios de Shikamaru.
-Ustedes dos son los únicos en los que puedo confiar.
El pequeño abrazó a su madre, lo que le ayudó a relajarse lo suficiente como para tener su buen merecido descanso.
Luego de unos largos minutos, se separaron.
-Bien, ya es hora de dormir.
-Sí.
Cada uno entró en su respectivo cuarto y se acostaron.
A la mañana siguiente, Shikamaru se despertó con más pereza de la habitual, sin embargo, su barriga comenzaba a suplicarle comida.
-Mendokusai…-Balbuceó y bajó las escaleras, donde su madre ya se encontraba sirviendo el desayuno.
-Buenos días mi pequeño. ¿Dormiste bien?-Preguntó su madre al verlo bajar.
-Sí, al final logré descansar.
Yoshino acomodó tres platos con huevos y tocino en la mesa.
Shikamaru se sentó en el comedor.
-¿Y papá?
-Se está terminando de arreglar para ver si le aceptan la hoja de vida en alguna parte.
Shikamaru agachó la cabeza pensando en lo difícil que seguía siendo para su padre encontrar un nuevo empleo.
-¿En serio no puedo hacer nada para ayudarlo?-Pensó el pequeño en voz alta.
Yoshino se enterneció ante la actitud de su hijo y le dio un beso en la mejilla.
-Para él es más que suficiente que seas un buen hijo.
-Pero yo quiero hacer más por él, mucho más.
Yoshino se arrodilló frente a su hijo y tomó su rostro entre sus manos.
-Lo más importante para tu padre es que tú lleves una vida feliz, y que puedas vivir cada etapa de tu vida de la forma correcta.
Shikamaru suspiró.
A los pocos segundos, Shikaku bajó corriendo las escaleras mientras trataba de acomodarse la corbata.
-Demonios, ya voy tarde.
-Espera, ¿no vas a desayunar?-Le preguntó su esposa alterada.
-No me da el tiempo.
Shikaku besó a su esposa como despedida y después acarició la cabeza de su hijo para luego salir a toda velocidad.
Yoshino se limitó a recoger el plato que le había servido a su esposo y lo cubrió en papel aluminio para guardarlo en el refrigerador.
-Apenas tenemos dinero para comer. No podemos desperdiciar lo poco que se cocina, así como así.
Shikamaru terminó de desayunar y miró a su madre preocupado. La situación cada día era más complicada y Shikamaru sentía que lo único que hacía era estorbar.
-No me gusta ver a papá así de alterado por dinero.
Yoshino suspiró.
-A mí tampoco.
-Mamá, ¿crees que algún día superaremos esto?
La mujer le sonrió a su pequeño y acarició su cabeza.
-Claro que sí hijo. La esperanza es lo último que se pierde.
-Sí, supongo que sí…-Contestó Shikamaru sin ánimo.
-Bueno, será mejor que te arregles. Tenemos que ir a conseguir el uniforme de tu nueva escuela. No queremos que llegues mal presentado.
-Está bien.
Shikamaru se levantó de su silla, subió al baño para cepillarse los dientes y darse una ducha rápida.
Una vez terminó, volvió al comedor para salir con su madre.
…
Temari se despertó empapada en sudor. Lo que había pasado la noche anterior con Kankuro y su padre no hacía más que perturbarla. Tenía miedo de salir de su habitación, de no ser porque su padre abrió la puerta de golpe.
-Vaya, entonces sí estabas despierta.-Dijo Rasa con una mirada fría.
-Buenos días, papá. ¿Necesitas algo?
-Sólo que te arregles rápido porque tenemos que ir a comprar los nuevos uniformes para la escuela.
Temari quedó confundida ante las palabras de su padre.
-¿Tenemos? ¿Vas a ir con nosotros?-Preguntó la pequeña casi como un instinto.
-Sí, ¿hay algún problema?
-No, era simple curiosidad.
-Pues deberías curiosear menos y moverte más.-Dijo Rasa sin ánimos de continuar la conversación.-Iré a despertar a tus hermanos.
Una vez su padre salió de su habitación Temari sintió que podía volver a respirar.
-Este va a ser un largo día.
Cuando estuvo lista, bajó a la sala principal donde su padre y hermanos ya la estaban esperando.
-¿Por qué tardaste tanto?-Preguntó Rasa en el momento en que tuvo a su hija frente a él.
-Papá, solo ha pasado un minuto desde que estamos aquí abajo.-Intervino Kankuro.
-Lo siento papá.-Respondió Temari temblando.-Casi no encuentro mi otro zapato, por eso me demoré.
Rasa se agachó para quedar a la misma altura que su hija.
-Me importa un comino tus excusas. El tiempo es oro y cualquier retraso puede ser el inicio de un caos. ¿Te queda claro?
-Sí señor.
-Ya arreglaremos cuentas cuando volvamos de comprar los uniformes.
Rasa y sus hijos salieron de la mansión directo al centro comercial. Una vez llegaron allí, Rasa se acercó a la cajera.
-Ustedes tres siéntense ahí mientras yo les compro los uniformes.
-¿No tendríamos que probárnoslos para saber si nos quedan?-Preguntó Gaara confundido.
-No hace falta. Si algo los venimos a cambiar.-Respondió Rasa mientras volvía a prestarle atención a la cajera para continuar con su compra.
Los tres hermanos se sentaron en un pequeño banquito.
Temari volteó a mirar hacia la entrada de la tienda y al ver a Shikamaru allí también, sus ojos se abrieron de par en par.
-No puede ser…-Pensó Temari para sí.
El pelinegro sintió que lo estaban observando. Cuando sus ojos se encontraron con los de Temari, su reacción no fue diferente a la de la rubia.
-¿¡Tú!?-Pensaron ambos pequeños sin entender por qué la vida siempre se encargaba de hacer que se volvieran a ver aunque se odiaran con tantas fuerzas.
oooooooOOOOOOOOOoooooooo
Hasta aquí este capítulo. Espero que les haya gustado.
Díganme en los comentarios si creen que Shikamaru y Temari acabarán agarrándose a golpes en la tienda de uniformes.
-Kanku: ¿Esto va en serio? ¿Por qué disfrutas que haya tanta polémica en su sólo capítulo?
-Yo: Sin polémica los lectores se aburren y dejan de disfrutar la historia.
-Kanku: Un día de estos harás que nos maten con tanto drama.
-Ambos: Gracias por leer y nos vemos en el próximo capítulo.
