noches de sedosa pasión: capitulo 2: Alice

Habían pasado pocas noches desde que la hermosa Tifa estuvo tumbada en mi cama y notaba otra vez la soledad de mi cuarto. Bueno, la hermosa Tifa no es exactamente una persona, pero me sentiría mal tratándola de una simple muñeca. Una empresa de citas ubicada en la ciudad oferta este servicio de citas tan particular: miras el catalogo, eliges una de las damas y esta aparecerá ante ti en la hora pactada y el lugar acordado, pero hay un detalle que lo hace para gente como yo mas maravillosos: las chicas son preciosas además de vinilo inflable. No baratas muñecas sexuales, autenticas damas.

Esta noche quería cambiar un poco de tercio y de registro: me enfoque en algo mas precioso, un poco picante y mas delicado. En mi primera visita no pude evitar toparme con aquellos ojos verdes y aquel pelo negro tan lindos: Alice Lidell, no la que fuera musa de la novela que todo el mundo conoce, sino su versión del videojuego Alice´s: madness returns. Era preciosa y, si bien era una sensación rara el pedirla como compañera, no pude evitarlo al ver las fotos de sus preciosas piernas. Además, parecía que alguna diosa le había concedido un poco mas de volumen en el pecho: no es que estuviera plana de antes, pero ahora se veía mas juguetón y delicioso.

No dude mas y tras decidirme llame y espere como hice con mi anterior cita. Aun tenia los parches que me regalo y lo tenia en la mesita de noche, por si acaso, pero esperaba no tener que usar ninguno.

Perdido en estos pensamientos alguien llamo a la puerta, y allí estaba ella con su vestido clásico de color azul. Ero esa peculiar, pues Tifa vino con otro conjunto de ropa, pero en fin. No portaba su mítica espada Vorpal, pero en su lugar portaba una pequeña bolsa de tela colgada al hombro:

-¿te vas a quedar mirando toda la noche o me vas a invitar a pasar?

-claro preciosa, pasa por favor.

Ella entro con paso firme y después, al igual que Tifa se presento, aunque haciendo una semi-reverencia:

-soy Alice y soy tu compañera de esta noche, espero que nos lo pasemos bien y esas cosas... hay una serie de norma sencillas, que cualquiera puede seguir, hasta tu... uno: no muerdas o arañes, quiero decir, a no ser que tu sueño sea pagar por un montón de plástico. Si tengo alguna fuga, llevo parches en la bolsa, pero espero NO usarlos. Dos: límpiame tras el uso, nada de entregarme llena de tu corrida o con nada escrito encima, seria asqueroso y agiliza todo. Tres: puedo ser mas que un lindo juguete sexual y puedo acompañarte en lo que quieras, aunque en lo personal me parece mas aburrido... así que... ¿que me dices, vaquero?

Durante esta conversación me fue moviendo lentamente al sillón y me empujo con la mano al mismo. Ciertamente para ser una damita de vinilo tenia bastante fuerza. Su expresión tenia una mezcla de deseo, dominancia y algo mas. La mire intrigado y se echo a reír: me había empalmado ya con este simple gesto:

-tranquilo, no muerdo... fuerte... y aun con todo creo que voy a tener la boca llena espero mas de cinco minutos... ¿no te parece "cielito"?

Me bajo los pantalones y los calzoncillos y empezó a masajear con las palmas de las manos, movimientos suaves pero firmes y dominantes, al poco comenzó a chupar sin mucha ceremonia. Iba a agarrarla de la cabeza cuando me paro con una mano. En fin, tampoco es que lo estuviese haciendo mal que digamos. Aunque quise aguantar mas llego un punto que no pude y me vine, a ella se le hincharon levemente los carrillos y separándose y mirando digna, echo la cabeza atrás y se lo trago:

-pobre de ti, esto será complicado de limpiar, apesta ser tu... dame un minuto y ven conmigo, que este vestido es incomodo para lo que vamos a hacer...

Desapareció en mi cuarto y al poco me reclamo: tenia allí no una princesa, una reina con medias a rayas y lencería blanca. Tenia un rotulador en la mano y había una raya dibujada en el brazo izquierdo:

-cada vez que te vengas hare un recuento... ¿quieres dibujar algo antes de que procedas a besar mi portal al país de las maravillas?

Tome el rotulador y escribí encima de su monte de venus: reina Alice, señora de los siseos. Ella tomo el rotulador y añadió justo abajo: bébeme y en sus pechos escribió: lámeme. El poder de las palabras es un misterio, pero no tanto como las feromonas de una diosa sentada en un cojín: no dejaba dudas y tome la opción erótica.

Comencé a besar suavemente, a toquecitos, aquel lugar. Al igual que la otra vez, pase de usar mis dedos para usar solo mi lengua. Mis dedos se entretuvieron en sus muslos, por encima y por debajo de la lana de sus medias. Ella gemía y se movía lentamente, como movida por una música extraña y encantadora. Si previo aviso, cuando paso un rato, ella empujo mi cabeza y placo mi sed viniéndose encima.

-ahora sabes por que no me gusta... ¿no?

-mi reina, eres preciosa...

-creo que te mereces un premio... ¿arriba o abajo?

Dudando a que se refería elegí abajo: su pecho era gentil, pero quizás podría ser un poco escueto para ciertas labores, mientras que abajo se extendía un autentico mundo de hermosas sensaciones.

Ella entonces se sentó en mi cara. Lejos de ser doloroso no lo fue en lo mas mínimo, pues obviamente ella poco pesaba y la vista era hermosa. Mientras me deleitaba con ello, empezó a mover sus pies entorno a mi pene, usando las plantas de formas que no cabía duda que cual era su intención. En algún momento perdido en su dulzura ella abrió su válvula de la nuca, al hacerlo se puso a reír un poco:

-deprisa don Juan o le estarás chupando el coño a una colchoneta de playa.

Aumente el rito y ella redujo el suyo. A diferencia de Tifa, su perdida de aire era rápida y bastante alarmante. Con miedo alcance y cerré le válvula abierta, cuando la pobre Alice apenas mantenía el aire del torso y las piernas. Nos venimos a la vez, pero ella parecía un poco molesta:

-¿por que has cerrado la válvula?

-por que quería complacer a mi señora y no quería que te volvieses un montón de plástico... por eso y porque si no, ¿como iba a poder darte loción en los pies?

-¿que? oh, ya... espera... ¿querías que me sintiera BIEN? ¿que insinúas?

-que en esto deben disfrutar ambas partes y una dama como tu se merece lo mejor.

-en fin, esta bien... otra ronda allá vamos.

Apenas dijo esto, se situó de espaldas a mi mientras me montaba. La posición de la vaquera invertida, pensé, que lindo.

-dos cosas: puede tocar donde quieras, menos en mi culo y cuando te diga, abre la válvula ¿vale? es lo que mas disfruto cielo.

Asentí contra su espalda y empecé a mapear con las manos cada una de sus curvas mientras besaba su cabeza y su cuello de forma alterna, arrancando pequeñas notas y gemidos de placer. Se notaba que estaba disfrutando la bella Alice y cuando menos esperaba me desmonto, abrí su válvula y me monto de frente. Ahora podía ver su rostro apunto de llegar, como yo, cada vez mas perdido y en estasis mientras cada vez mas y mas blanda iba colapsando dulcemente. Con un ultimo aliento llegamos juntos y de inmediato la volví a llenar, usando su válvula y lamiendo la misma mientras lo hacia...

-oh, mira lo sucia que estoy... creo que necesito una ducha... ¿vienes?

Juntos en la ducha, ella comenzó a lavarse y al poco de entrar yo, me miro con picardía y me dijo:

-ahora que estoy limpita... ¿que tal la ultima ronda? se ve que estas casi agotado, pero creo que una mas y quizás duerma abrazada a ti y todo...

Casi sin ceremonia la abrace contra la pared y la comencé a penetrar. El agua tamborileando, el pelo mojado, el vapor y el rostro de la dama bastaron para manejar todo. Me recree en su boca y en su hermoso rostro. Se sentía bien a cada movimiento, tan dulce, cálida y apretada como cabía desear y ella se relajaba cada vez mas, esta vez sin perder aire, lo cual era todo un honor.

Le di la vuelta y sonreí al ver su pecho y recordar lo escrito, así que obedecí y empecé a lamer sus hermosos pezones. Esperaba que su pecho se sintiese de otra forma, pero era algo maravilloso, tan único y distinto que sin duda era muy bueno. Pase de lamer a besar y así en bucle durante un buen rato, provocando armoniosos sonidos satisfechos. Me sentí tentado de lamer la axila, pero antes de hacerlo, ella me apretó contra si. No era dominante, era suplicante y dulce. La chica dura se había quitado su coraza ante mi, mi reina no podía ser mas dulce. Apretó mas las piernas y ella al terminar me hizo venirme dentro.

Al acabar me dio una sensual vista del goteo desde su ingle al suelo mientras reía contenta, se acerco y con un tierno gesto me susurro con cierto aire juguetón:

-ahora tendrás que limpiarme otra vez...

Tras una ducha relajada donde la ayude a limpiarse fuimos a mi cama. Ella se tumbo y abrió los brazos con una mirada dulce y serena, me acerque y me dormí acurrucado en su seno, y creo que mantuvo esa calma todo el rato en el rostro mientras lo hacia. La maña llego y ella no estaba, nada nuevo, aunque si sus lindas medias y coqueta lencería. En la mesa, como con Tifa, una carta:

"buenos días dormilón. Cuando leas esto me habré ido ya, cosas de la empresa y eso. Ha sido precioso y me asegurare que esto acabe en los archivos de tu perfil, para poder seguir donde lo dejamos vaquero. Has sido uno de los pocos que se ha preocupado de que me sienta bien y quizás el próximo día, tal vez, podamos jugar a algo fuera de tu cama... te dejo un recuerdo tras de mi. Por favor, no las acartones mucho, si entiendes a que me refiero.

En fin, nos vemos vaquero. Atentamente Alice Lidell"