Disclaimer: Los personajes de Naruto no son míos, son propiedad de Kishimoto. La historia tampoco me pertenece, es de Catriana y fue beteada por geekgir7.

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La muerte era parte del orden natural de la vida. Todo lo que existía en el mundo no podía escapar a esta verdad fundamental. Incluso aquellos shinobi que buscaban la inmortalidad, eventualmente sucumbían a la dura realidad de que cualquier vida en algún momento dejaría este plano mortal.

Dejaba el plano mortal, pero no necesariamente dejaba de existir. Los fantasmas eran prueba de la existencia de la vida después de la muerte y Uchiha Sasuke creía en los fantasmas con todo su ser. Después de todo, los fantasmas de su clan lo habían perseguido durante toda su vida. Ahora, años después de la guerra con un antiguo miembro del clan Uchiha, en la que se conocía como la guerra más grande jamás librada, Sasuke se consolaba con el hecho de que, aunque nunca volvería a estar con su familia, porque él estaba vivo, al menos ellos fueron vengados y actualmente descansaban en paz.

Para él, la muerte ya no era un enemigo ni una entidad a la que temer. A los shinobi se les enseñaba a no temer a la muerte, pero pocos tomaban esa lección en serio; Orochimaru era un buen ejemplo de la tenacidad y deseo de vivir de los humanos. Por supuesto, la falta de miedo de Sasuke no significaba que buscara la muerte. Al menos ya no. No, porque había encontrado su razón para vivir y los lazos que tenía con esa persona le eran preciosos. Solo unos pocos habían logrado entrar en su íntimo circulo de amistad y solo una persona se había adentrado en su corazón.

Esta noche, esas mismas manos que delicadamente cuidaban su corazón, también estarían manchadas de sangre.

Hyūga Hinata poseía una falta de miedo a la muerte, pero su fuerza también tenía una increíble debilidad; se preocupaba demasiado por todos menos por ella misma. Un rasgo desinteresado, pero también uno que debería haberla descalificado como parte del Escuadrón Especial de Asesinato y Tácticas, mejor conocidos como los ANBU. Un asesino que se preocupaba demasiado nunca sería capaz de tener una gran carrera, pero discutir ese punto con su pareja había sido un ejercicio inútil. De hecho, sus intentos de disuadirla bien podrían haber sido palabras de aliento. Por mucho que amaba su terquedad y orgullo, también odiaba verla herida o molesta. Esta noche sería su primera misión real en solitario y él la conocía lo suficientemente bien como para saber que su primer asesinato dejaría un impacto en ella. Después de todo, ni siquiera él había estado preparado para la oleada de emociones que lo consumieron durante su primera muerte y la suya había sido por venganza.

No importa cuán endurecido creyera que estaba su corazón, Sasuke sabía que lo necesitaría una vez que la adrenalina se desvaneciera y ella se diera cuenta de las consecuencias de sus acciones. Practicó mentalmente su discurso sobre la vida y la muerte mientras caminaba por los pequeños confines de su apartamento, queriendo hacer más que darle palabras falsas o un insensible "te lo dije". No podía dejarse llevar por la ansiedad. Ella regresaría pronto, lo necesitaría y él estaría allí para ella... Para Hinata, porque por ella él...

Todos sus sentidos se pusieron en alerta en el momento en que Sasuke sintió el familiar destello de su chakra en su balcón. Envuelto en la oscuridad, solo con la tenue luz de la luna llena brillando a través de las persianas, sus ojos ya estaban sobre ella cuando Hinata entró por las puertas del balcón sin hacer ningún sonido. El fresco aroma del jabón de lavanda en su piel no pudo ocultar el persistente olor cobrizo en su uniforme. Ella inmediatamente comenzó a quitarse la camisa, pero se detuvo en el momento en que sus miradas se encontraron.

Rápidamente acortó la distancia antes de que ella pudiera deshacerse de su camiseta, el discurso sin sentido fue olvidado cuando la envolvió en sus brazos. Un suspiro de alivio escapó de sus labios al sentirla contra él, al saber que finalmente estaba a salvo.

Rápidamente sus ojos se llenaron de lágrimas, había estado reprimiendo sus emociones y él la dejó enterrar el rostro en su pecho sin decir una palabra.

—Todo salió mal —su tono de voz frío y muerto desmentía sus lágrimas y él dedujo que ella se refería a otras cosas, menos a la muerte. Si Hinata hubiera fallado, no hubiera regresado tan rápido.

Hinata se negó a dar más detalles y Sasuke no tenía intención de presionarla. En cambio, sus manos se movieron a la parte de atrás de su camisa, abriendo el broche alrededor de su cuello. Ella levantó los brazos sin dudarlo mientras él tiraba del material por encima de su cabeza. La piel de la Hyūga se sentía fría y suave. El Uchiha paso sus manos por la espalda y brazos de Hinata. Ella comenzó a esparcir suaves besos a lo largo del cuello de Sasuke, enviando deliciosos escalofríos a lo largo de su columna.

Entonces seria sin palabras. Igual de bien, siempre tuvo más habilidad para demostrar sus emociones con acciones.

Sus labios se fundieron en un exigente beso. Con más cuidado que de costumbre, la guio hacia su dormitorio. En la oscuridad solo se escuchaba el sonido de sus respiraciones, labios sobre la piel; suaves gemidos y gruñidos mientras sus cuerpos se deslizaban uno contra el otro en una íntima caricia. Sasuke tuvo cuidado de adorar el cuerpo de ella, de apartar las lágrimas mientras caían. Hicieron el amor lentamente, tomándose el tiempo para dar y recibir placer. Las lágrimas de Hinata se convirtieron en sollozos devastadores cuando disminuyo el éxtasis. Sasuke la abrazó, acarició su cabello y murmuró tonterías tranquilizadoras hasta que ella finalmente se calmó.

—¿Se vuelve más fácil? —susurró, mucho después de que él cubriera sus cuerpos con las mantas.

—Sí —respondió con honestidad—. Algunas personas se vuelven insensibles a la muerte.

—No quiero ser insensible.

—Entonces renuncia o encuentra una forma para lidiar con esos sentimientos —se negó a endulzar la severidad de su decisión—. Cualquiera que elijas, estaré aquí para apoyarte.

«—No me gusta, pero estoy aquí para ti.»

Ella le dio las gracias con un suave apretón y él sintió un poco de orgullo al saber que había dicho lo correcto. Si se quedaba o no en ANBU, seria decisión de ella, muchos se retiraban después de su primera asignación. Aceptar la muerte, no solo la de ella sino la de los demás, la convertiría en una asesina eficaz, pero dudaba que ella aceptara el cambio dentro de sí misma. Si era honesto, preferiría que ella nunca cambiara.

Aunque, aceptar las duras realidades del mundo no significaba que algo cambiaria entre ellos.

FIN

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Notas: Y mi poco autocontrol ataca nuevamente… Y otra vez vengo con nueva publicación. Por favor alguien quíteme el pc. Esto había querido subirlo el lunes, pero estuve con una migraña del diablo y bueno, eso me pasa por descuidar mis horas de descanso. Espero les guste ese OS.

Se me cuidan y nos estaremos leyendo en otras historias. Bye!

Naoko Ichigo