Ese día
NANATSU NO TAIZAI © NAKABA SUZUKI
Sinopsis: ¿Qué pasa exactamente por la mente del Rey Hada durante el día de su boda? [Spoiler de Cursed By Light] [Regalo para RedWorld96].
Nota de la autora: Regresar del hiatus y mi constancia con los fanfics que la tenía en la basura es bastante satisfactorio. Más si el regalo es para una gran amiga como Reddy que le debo no sé cuánto.
Espero te guste este humilde regalo.
Aviso que hay SPOILERS GORDOS de la película.
Capítulo único: Ese día
¿Por qué su cabello eligió ser un desastre hoy, de todos los días?
Harlequin, conocido de manera informal como King, se secó una gota de sudor de la frente, maldiciendo la elección de peinado, y dejó ridículamente que sus manos revolvieran sus cabellos. Había una posibilidad remota de que surgiría algo adecuado para ese día tan importante.
El día de su boda.
Tomando un soplo de aire mientras volvía a revisar su peinado, King se sacudió en dirección a un hombre bastante alto con ojos rojizos. Una parte del Rey Hada se preguntó cómo había acabado permitiendo que Ban lo viera en ese momento, después de todo, mucho tiempo atrás, había querido matarlo.
—¿Qué hay de Harlequin? —llamó una voz femenina, el rey giró la cabeza para identificar a la dueña de la voz como su asistente real, o Gerheade.
—Gerheade, creo que deberías esperar un poco más —señaló Ban con su habitual tono cantado. Su mirada volvió hacia King, que había regresado a retorcer su cabellera como si fuera un trapo mojado.
Desesperado, el Rey Hada hizo más variaciones que Ban podía definir como desagradables: un corte redondo que recordaba a un hongo y otro sacado de algún relato grotesco de Gowther.
—¿Qué peinado es mejor? —terminó por preguntar King.
Ban simplemente lo miró con lástima y suspiró, añadiendo.
—Tu pañuelo es un desastre. Deberías acomodarlo.
—¿Eh? —King tragó saliva e inclinó ligeramente la cabeza—. ¿Mi pañuelo?
El antiguo inmortal extendió su mano apuntando al trozo de tela blanca que tenía el nudo flojo y estaba torcido hacia la izquierda. King se arregló apresuradamente y regresó a su estado de desesperación, haciendo que hasta sus alas vibraran del nerviosismo que cargaba en su cuerpo.
—¡No puedo creer que el Rey Hada se asuste por una boda! —apuntó Ban, descansando las manos sobre los bolsillos de su pantalón rojo. Parpadeó antes de seguir—. Solo ve como de costumbre —dijo en el tono más tranquilizador que la situación le permitía tener.
—¡El matrimonio es algo muy importante en la vida! —gritó King mientras sentía que la crisis lo invadía, llevándolo a su último destino durante esa vida—. ¡Especialmente para las mujeres! —casi abrazándose, añadió con agobio—. ¡Si hago algo mal, Diane me odiará!
La mirada de pesimismo en el rostro de King únicamente hizo que Ban se riera más fuerte. El Rey Hada volvió a sollozar de excesiva desesperación.
Entonces Elaine apareció y aquella escena la perturbó. Por lo general, haría un discurso irritante sobre su hermano, sobre su llanto irritado, pero por una vez, su boca permaneció cerrada. Decidió lanzar un comentario más adecuado.
—Ella no te odiará. Diane ama todo lo que eres, hermano.
King la miró parpadeando, perplejo. Su mente procesando la situación y dejando que vagara por todos los recuerdos. Recuerdos felices, tristes, pero al fin de cuentas, recuerdos. No pudo ocultar la creciente sonrisa en su rostro porque sabía que esos momentos estaban a segundos de volverse mucho más significativos en su boda. Su boda.
Le costó no echarse a reír. A primera vista, parecía que todo lo que había estado sufriendo hasta escasos instantes era nada comparado a lo bueno que había transcurrido y pasaría junto a Diane. Prefería eso a lo que fuera.
Con una mirada hacía su hermana, los nervios que lo ataban a un dolor innecesario, se diluyeron. Al igual que todo en su vida hasta ahora, el matrimonio debía ser algo que continuaría sin una pizca de dudas porque estaba al lado de la persona que amaba.
—Gracias, Elaine.
Esperó a que su hermana dijera algo, pero no lo hizo. En cambio, un comentario oportuno de Ban apareció.
—Dios, mi hermano mayor es un dolor de trasero.
King se atragantó con su saliva cuando, después de eso, la pareja se miró con una sonrisa y se besaron. No sabía qué responder a eso. Para su suerte, Gerheade eligió ese momento para preguntar si ya estaba preparado porque la ceremonia estaba por empezar.
Afortunadamente, el Rey Hada estaba más que seguro de que superaría ese día.
