Rotos. Completamente rotos. Esa es la palabra que más los identifica. El dolor, el miedo, la agonía y el engaño, los rodean, atosigan y no los dejan vivir en paz. Son seres malaventurados, dueños de un duro pasado, presos de un tortuoso presente y prisioneros de un incierto futuro, que vislumbra entre penumbras un poco de ilusión.
