Apreté los puños y los relaje una y otra vez como un tic nervioso por apaciguar el frio. Cerca de mi, Sasuke respiraba entrecortadamente a través de su bufanda con movimientos inquietantes en su lugar. Me hubiera gustado soportarlo pero sus movimientos no ayudaban a calmar mis nervios.

— No lo hagas —dije con fastidio. Se quedó quieto fulminandome con sus oscuros ojos -Así no puedo pensar.

— Hace demasiado frío.

— Entonces vete, no es necesario que me acompañes. Solo te pedí un aventón.

Chasqueó la lengua mirando a la misma dirección que yo. No muy lejos, una gran masa de personas vestidas de un asqueroso y deprimente color negro.

— No puedo dejarte así como así. Estoy aquí para evitar que hagas una estupidez.

Me encogi de hombros sin dejar de ver una cabellera negra inconfundible entre la multitud.

— Solo tengo que hallar el momento adecuado para acercarme.

Me empujó fuerte logrando que desviara mi atención hacia él con evidente cabreo.

— Está enterrando a su novio ¿qué clase de imbecil se acerca a conquistar a una chica el mismo día en que su novio está siendo enterrado?

— No quiero conquistarla. Quiero darle el pésame.

— Mirala bien y dime si en verdad espera que le den el pésame.

Abrí mi boca con la intención de replicar pero no pude encontrar nada. Sasuke alzó una ceja esperando pero me quedé callado mirándolo con el ceño fruncido.

Esta vez miré a la multitud. Algunos ya de estaban retirando y otros se quedaron a hablar, abrazar o llorar junto con la familia del fallecido. Los sollozos desgarradores pudieron atravesar el silencio en el que nos encontrábamos mi amigo y yo.

Mis ojos se movieron rápidamente de la triste escena hacia una delgada figura vestida con un recatado vestido de mangas largas que llegaba un poco más arriba de las rodillas, sus piernas enfundadas por medias negras hasta sus muslos y para complementar el triste paisaje, llevaba agarrado un paraguas entre sus finos dedos. Su largo cabello negro se movía levemente por la ventisca invernal y sus hombros temblaban. Me cuestioné si estaba llorando o tal vez era por el frío.

Apreté y aflojé los puños de nuevo. Y di un paso. El fuerte agarre de Sasuke en mi hombro me detuvo y reprimi un gruñido.

— Déjame.

— Piensa antes de actuar. Ella está devastada, si te acercas con intenciones nada honestas estoy seguro que se dará cuenta. Ella es lista.

Esta vez le devolví el empujón con molestia.

— ¿Crees que soy de esos bastardos que se aprovechan de la situación? ¡¿Por quién demonios me tomas?!

— Por un cabeza hueca —me zafé de su agarre.

Suspiré y centre mi mirada en su muy femenina figura. Ahora estaba hablando con los familiares de su difunto novio. A pesar de que estaba hablando parecía como si no estuviera allí realmente. Estaba apagada, triste y con los hombros ligeramente caídos.

La pérdida de Toneri Otsutski fue un gran shock para todos, en especial para su queridísima "luna" como siempre la llamaba.

Hinata resultó ser la más afectada y esta vez me replantee el hecho de acercarme a darle el pésame.

¿Realmente querría estar allí? Su expresión me dio a entender que quería salir corriendo del lugar lo más pronto posible.

Miré a Sasuke de nuevo y parecía saber lo que pasaba por mi cabeza. Su mano me dio una ligera palmada en la espalda, transmitiendo el hecho de que ya habíamos estado mucho tiempo allí, y que no era el momento ni lugar para consolar a Hinata.

Asentí con cierta renuencia y dócilmente lo segui a su auto.

Me senté en la parte trasera, Sakura en el copiloto me miraba con atención y duda. Como si esperara que en cualquier momento me bajara del auto y corriera al lado de Hinata. Le sonreí en respuesta mientras le ponía el seguro a la puerta y miraba de nuevo hacia afuera.

— Es mejor así Naruto.

— Si, si... parece que no viste lo que le hice a la puerta.

— Aún así veo tus intenciones —la quería mucho a mi amiga pero cuando me reclamaba cosas que no eran de su incumbencia me daban ganas de cerrarla en una bolsa y jamás dejarla salir. Sasuke a veces decía que era molesta y en ocasiones concordabamos en ello.

Señalé el seguro de la puerta para resaltar mi punto.

Sasuke entró, y condujo todo el camino en silencio. Sakura por su parte parecía querer decirme algo y pudo notar por mi humor que no quería escuchar nada. Ya tuve suficiente con Sasuke.

Solo pude pensar en Hinata, en su agonía y su tristeza.

...

Dos semanas después me mantuve alejado, viéndola y siguiendola como su sombra. Queriendo acercarme sin saber cómo. A veces la veía de mal humor, uno parecido al de Sasuke que mantenía a las personas alejadas de ella. Otras veces estaba decaída aceptando de mala gana los pesames de personas que apenas conocía. En otras simplemente se mantenía sola, alejada y tranquila en la biblioteca. El lugar donde conoció a Toneri, y donde los veían juntos todos los días. 3l lugar donde la veo ahora.

En vida, Toneri era demasiado perceptivo. No podía estar cerca sin que él se diera cuenta que miraba a su novia. Sabia muy bien de mis sentimientos por ella, y por respeto a su relación y a su persona, decidí mantenerme al margen. No me acercaba a la biblioteca desde hace mucho tiempo por eso, de vez en cuando, me conformaba con verla desde las gradas.

Me acerqué repasando su semblante opaco y ojeras notorias, parecía más delgada y pálida que antes en tan solo unas semanas. Sentí mi rostro tenso por la preocupación, así que me acerqué no más de tres pasos cuando sus grises ojos se encontraron con los míos.

Por un momento su rostro se crispó en sorpresa pero se recompuso inmediatamente.

—Hola Naruto — su voz se escuchaba rasposa y débil tal vez por la falta de habla o la mala alimentación.

Trague saliva y camine la distancia que quedaba hasta sentarme frente a ella.

El silencio fue malditamente incómodo y maldije el hecho de no responderle de inmediato. Así que observé el libro entre sus manos alcanzando a ver el título grande en letras blancas.

— "La desaparición de Stephanie Mailer" —repetí en voz alta fingiendo interés.

Vislumbré una pequeña mueca parecida a una sonrisa, cerró el libro y hojeó la portada.

— Es un buen libro.

— Así parecía. Estabas absorta hasta que llegué — ella asintió generandose otro silencio. El insistente tic-tac del reloj en la pared burlándose de mi incompetencia por iniciar una conversación. Sabia que las cosas iban mal cuando era consciente que mi pierna se estaba moviendo en un estado de ansiedad — y... ¿Ya la encontraron? Digo, a Stephanie —Agregué cuando me vió con confusión.

— Bueno... aún no.

— Menos mal —ella alzó una de sus lindas cejas con extrañeza —digo, por el libro. La historia se acabaría pronto si la encontraban en el primer capítulo ¿verdad? — de inmediato quise darme un zape por las estupideces que estaba soltando.

Ella mostró una sonrisa más abierta, sus dientes asomándose tras sus lindos labios rosas. Poder arrancarle una sonrisa así de pequeña me hizo sentir relajado y feliz.

— Extrañamente estas tomándole interés a los libros.

— Oye —repliqué con fingida ofensa —También leo libros.

— ¿En serio? —Asenti divertido — Nombra tres.

Me quedé en silencio tratando de recordar algún libro y solo pude recordar aquellos que coloreaba en mi niñez.

— Caperucita roja, los tres mosqueteros y ¿batman? — No sabía si lo último era un libro pero si que hay comics de eso.

Ella negó levemente. Aún estaba sombría pero el deje de diversión se pudo asomar en sus facciones.

— Esos son cuentos para niños, a excepción de Batman.

— Son cuentos pero siguen siendo libros — me defendí.

— Para niños — puntualizó despacio para que entendiera.

Esta vez me reí fuertemente ganándome una llamada de atención de la encargada de la biblioteca.

Era la primera vez después de mucho tiempo, por no decir años, en que pude cruzar más de 5 palabras con ella. Siempre que nos encontrábamos, ella estaba agarrada del brazo de Toneri, siendo el saludo de manos y contadas palabras las únicas interacciones que teníamos.

Cuando supe que Hinata me gustaba, lo único que pude hacer fue tragarme mis sentimientos. Para mí podía ser fácil meterme y tratar de arrebatarsela a Toneri pero nunca lo hice, primero porque le tenía un gran respeto a ella, a su relación y tranquilidad; y segundo, porque sabía que Toneri podía hacerla mucho más feliz de lo que yo podría. Y al ver su oscuro semblante me pude dar cuenta que ella en verdad estaba perdidamente enamorada de él. Demonios, incluso se estaba rumoreando que ambos se iban a casar una vez se graduaran.

Sus grises ojos me miraron con agradecimiento y se acomodó el cabello de tal manera que acarició gentilmente sus hombros y parte de su pecho. Tragué grueso por verla más de lo normal.

Diablos. Hinata era una belleza.

— Gracias Naruto.

— ¿Por?

Ella se apoyó en el respaldar de la silla y suspiró agotada mirando el techo.

— Por... ya sabes. —Me miró buscando reconocimiento pero supuse que mi rostro de confusión hizo que suspirara por segunda vez y rasgara la mesa con incomodidad —Por no preguntarme nada referente a Toneri.

Oh. Eso. Me quedé callado esperando, debatiendome entre seguir la conversación o darle el pésame. Hinata era como un campo minado, debía ir con cuidado o un mal paso podría marcar el fin de la conversación y posiblemente mi amistad con ella.

— Creo que ya has recibido muchísima empatía como para sumar una persona más a la lista. —Esperé su reacción, ella tan solo se limitó a restregarse el rostro con cansancio y soltó un quejido ahogado.

— Lo más horrible de la situación es escuchar cosas como "¿Estas bien?", "Lo siento mucho", "Mi más sentido pesame" —Su ceño y sus labios se fruncieron dándole un aire infantil —Por supuesto que no estoy bien, ¿Desde cuándo una persona está bien por la muerte de otra? ¿Están locos?

Se limpió con rapidez una lágrima traicionera antes de que se asomara y bajó la mirada.

Escuché todas y cada una de sus quejas y me pude dar cuenta que lo tenía todo Guardado desde la muerte de Toneri. No. Más bien desde que se supo que tenía una enfermedad terminal.

Hinata estaba llena de resentimiento hacia todos y no podía culparla. Estoy seguro que tendría la misma actitud si me llegara a pasar lo mismo con las personas que amo.

— Lo siento... — después de un rato, miró hacia la ventana avergonzada y en silencio.

— ¿Por? —dije honestamente sin entender.

— Por vomitar todo ese monólogo.

Reí con diversión.

En serio. Hinata es linda.

— Si necesitas a alguien que te escuche. Siempre podrás contar conmigo Hinata.

Generalmente el hablador era yo pero podía escucharla horas y horas sin interrumpirla por tan solo escuchar su linda voz aunque este opacada por la tristeza.

— Gracias Naruto.

Iba a alargar la conversación pero su celular vibró en la mesa mostrando las tres y cuarto de la tarde. Tomó sus cosas y me miro con un semblante de disculpa.

— Tengo clases ahora. Gracias de nuevo Naruto —asintió levemente antes de voltearse — Nos vemos.

A pesar de que no pudo verme, alcé la mano en forma de despedida. Antes de perderse por el umbral de la puerta me dedicó una última mirada y se fue.

Me quedé momentáneamente en mi asiento y desordené mi cabello con afán. De repente sentí alegría y a la vez tristeza por la situación. Porque pese a que ella había perdido a su novio hace no más de dos semanas, pude entablar una conversación más de lo que habíamos hablado en 5 años y eso contando el que he sido la única persona a la que se ha dirigido amigablemente desde el entierro.

Necesitaba verla de nuevo. Hablar con ella de nuevo. Ser su apoyo emocional por los difíciles días que estaba pasando.

¿En verdad quieres esto Toneri?

— Tu sabías que Hinata me gustaba —dije al aire y lo imaginé en frente de mi con su arrogante sonrisa, sus ojos celestes llenos de burla. —Me pregunto si me estas apoyando desde el más allá.

Continuará...

Hola esta es mi primera historia.

Me gusta mucho el Naruhina y quería darle esta temática agridulce.

Espero les guste la historia. Y disculpen las faltas ortográficas, es la primera vez que escribo y espero mejorar con el tiempo.

Todo comentario o consejo es bienvenido.

Nos leemos en el siguiente capitulo.