Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
~Sombras de la noche. ~
_._
Estaba muerta.
"Ayúdame"
Ella se esfumó en el aire justo frente a sus ojos unos instantes después.
Si tan sólo hubiese llegado a tiempo, ahora la tendría entre sus brazos sintiendo la calidez de su cuerpo. Sin embargo la frialdad del doloroso vacío frente a él prevaleció y sirvió como un recordatorio de su error.
Sus mecánicos pasos lo llevaron hasta la orilla de ese vertiginoso acantilado, aquél paraje olvidado que poco a poco y con el paso del tiempo continuaba resquebrajándose. Él supo entonces que cualquier movimiento en falso auguraba una muerte fatal pero no le importó, ¿cómo podría? Al menos no cuando a partir de ese momento la vida perdió total significado.
Lo que una vez anheló y protegió con tanto esmero había desaparecido, dejando su ser y su corazón en una profunda oscuridad y rompiéndose a cada segundo por el inmenso dolor de su pérdida.
—Te lo dije Senku, te dije que me desharía de cualquier obstáculo en nuestro camino. —la hermosa mujer se acercó a Ishigami para tocar su hombro, aprovechando su posición de derrota y agonía en el suelo.
"Por toda una vida y más allá de ésta" pensó ella al recordar su ferviente promesa de amor hacia este hombre. Luna sabía que ellos estaban destinados a estar juntos.
¿Destino o simplemente una insana obsesión? Nadie podría explicarlo con claridad.
Senku se apartó de ella como si su agarre quemara, como si de su simple toque emanaran un millón de llamas. No podía soportar que un ser tan vil y asqueroso como ella le pusiera una mano encima y sobre todo, no después de lo que había hecho, eso era algo que él jamás podría perdonar...
La odiaba con todo su ser y desde lo más profundo de su alma, esta vida y cualquier otra no le bastarían para ganar el perdón que Ishigami Senku jamás le otorgaría.
— ¿Por qué? —Hubo un tinte de rabia impregnando el tono de voz de Senku y un sentimiento oscuro creciendo exponencialmente en su interior—. ¡¿Por qué demonios lo hiciste Luna?! ¡No tenías el derecho de asesinar a Kohaku! —Su voz ahora se quebró ante esta aterradora y dolorosa verdad.
La ira burbujeó en el interior de Senku, dejando a un lado cualquier resquicio de apacibilidad y desinterés tan propios en él. Quería arrojarla por aquel precipicio y darle el mismo destino que ella le dio a Kohaku.
— ¡Ella era un obstáculo, estaba robándome tu amor Darling! —el rostro de Luna se contrajo con desagrado ante la actitud de Senku.
Esa mujerzuela, aun estando en las malditas profundidades de ese turbulento mar todavía lograba mantenerse arraigada en los pensamientos de Senku. ¿Acaso Luna no era la única capaz de usar magia demoniaca? Eso no podía ser posible y no lo toleraría, ella no podía perder el amor de este hombre.
Entonces la solución era simple, usaría un encantamiento para tener la voluntad de Senku. Sometería a Ishigami a sus más bajos deseos y caprichos, obligándolo a adorarla por toda la eternidad. Así él se olvidaría se esa mujer.
—No lo entiendes Darling, Kohaku no era más que un obstáculo entre nosotros y esa era la única manera de librarnos de ella. Con su muerte ahora eres libre de su control, de ese maldito maleficio al que te condenó desde el día que llegó a este lugar.
Luna Wright era una hermosa mujer con un toque de ingenuidad que la hacía bastante peligrosa, pero eso no era todo, ella no era una mujer cualquiera a la que se le podría engañar.
Senku Ishigami era un hombre joven de rasgos hermosos, una avasalladora inteligencia, tenaz y con una sorprendente diligencia para avanzar hacia sus fines y mantener sus ideales. Por desgracia el sueño andante de Luna desde el momento en el que puso la mirada en él.
A pesar de la innata y encantadora belleza en esa mujer, Senku no formaba parte del selecto grupo exclusivo que la seguía y adoraba al punto insano de la locura, él definitivamente no cayó enamorado de esa mujer como cualquier otro lo hubiera hecho con tan sólo una absurda mirada de su parte. Algo tan antinatural.
Y él sabía por qué.
Ella era una bruja, una criatura que practicaba las artes oscuras condenando su alma a lo más profundo del infierno.
—Entiéndelo tú Luna, no te amo y jamás lo haré... mataste a Kohaku y al hacer eso te has ganado todo mi desprecio —Kohaku Weinberg fue un respiro inesperado para Senku, la mujer con la que quería pasar el resto de su vida y a la que pensaba pedir matrimonio justo esa noche—. Me arrebataste lo más preciado que tenía y preferiría estar muerto antes de entregar mi alma a una sucia criatura como tú.
Senku se acercó a ella con paso decidido con la única intención de terminar con esa insulsa existencia, sin embargo antes de llegar a ella, su cuerpo perdió la capacidad de moverse y permaneció inmóvil como si de una atadura invisible se tratara. Tal como una presa frente a su depredador ¿Cómo había llegado a semejante situación?
Ni él mismo lo sabía.
—Estoy muy decepcionada de ti Darling, no podré perdonarte fácilmente esta vez ¿sabes? Debo castigarte de algún modo... —Luna asumió una fingida pose pensativa mientras observaba a Senku luchar inútilmente con todas sus fuerzas para liberarse de su prisión.
De pronto una idea cruzó por su malévola mente ¡Claro! Si Senku no podía amarla como ella quería por amar a esa otra mujer, entonces lo complacería, podría pensar en ella y hundirse en ese miserable sentimiento cuanto quisiera pero jamás se reunirían, nunca.
—Bien esto será simple —Luna estrechó la mirada en él y una ligera sonrisa se esbozó de sus delicados labios—. Seré piadosa contigo Darling, no vas a morir... te convertirás en aquello que reniegas con todas tus fuerzas. Pasarás toda la eternidad entre la delgada línea de la vida y la muerte, recordando así al amor perdido y añorando su presencia sin la posibilidad de reunirte con ella en la otra vida jamás.
El cuerpo de Senku se volvió más pesado, perdiendo la capacidad para comprender lo que ella estaba diciéndole, sin embargo la mirada de satisfacción en el rostro de Luna le advirtieron que no se trataba de nada bueno. Como nada que viniese de ella.
Luna acercó su rostro al suyo. Palabras inentendibles brotaron de sus labios al tiempo que sacaba del escote de su vestido un diminuto frasco y se bebía el dudoso contenido.
Senku pudo sentir en sus propios labios un sabor desagradable cuando Luna lo besó, aunque aquello no se trataba de un simple beso, ella estaba dándole de beber el contenido de ese frasco con aquel repugnante gesto en contra de su voluntad.
—Es una lástima que las cosas terminaran así, todo podría haber sido diferente si no te hubieses encaprichado con esa campesina, pero ahora tendrás mucho tiempo para reconsiderar eso y yo estaré esperándote —Luna se limpió los labios, mirando de manera intensa a Senku que era incapaz de reprocharle aquello—. Sólo falta un pequeño detalle y espero no te lo tomes demasiado personal Darling. —Sin mucho esfuerzo empujó a Ishigami por el acantilado, sin borrar esa sonrisa de sus labios.
Estaba cayendo y el aire frío que golpeó su rostro era una clara señal de su abrupta precipitación hacia el vacío. Todo terminó con un sonido sordo al golpear la dura roca del fondo, cuarteando el suelo y levantando una nube de polvo.
Sorprendentemente no podía sentir dolor alguno, Senku abrió los ojos para darse cuenta que seguía vivo a pesar de las heridas y la sangre que brotaba de éstas ¿Cómo fue posible aquello?
No, algo había cambiado y él ya no se sentía el mismo de antes. A duras penas levantó la mano sólo para notar que las heridas comenzaban a cerrarse mientras una inmensa sed le pedía ser saciada por algo más que simple agua o vino... sangre.
La debilidad se apoderó de él y enseguida se dejó caer en la oscuridad de la noche al cerrar los ojos con desesperación. El tiempo perdió todo sentido, no sabía dónde estaba ni cuánto permaneció en la inconsciencia.
Senku salió de ese limbo tiempo después y entonces la vio, notó a Luna sonriéndole desde arriba en su posición, tal como si él estuviese recostado sobre el suelo y ella observándolo desde arriba a través de una rendija. Sin embargo la claridad fue reemplazada por las sombras, como si una puerta o cualquier otra cosa estuviesen cerrándose tan lentamente y ella disfrutara de cada segundo.
Y quizá así fue.
La caja fúnebre con el hombre que había osado negarse convertirse en su amante se estaba cerrando lentamente, y Luna se sirvió de la cara de confusión y terror de Senku mientras era consumido por la profunda oscuridad de la que no podría escapar a menos que ella así lo quisiera.
Podría estar ahí por años e incluso siglos, pero no importaba ya, Luna le había dado el regalo más preciado que pudiese ofrecerle: la inmortalidad y eterna juventud. Ella una bruja, le dio a un simple humano la condición más preciada que un mortal pudiera llegar a desear.
Atado a las sombras y resguardándose en la oscuridad de su corazón, anhelando saciar la sed que sólo la sangre humana podría calmar.
Pero por sobre todo, añorando a la única mujer que jamás podría volver a ver.
El castigo de un amor no correspondido.
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Fin.
N/A:
Escribí esto hace años y pensé que lo había perdido cuando mi otra laptop se murió… y en parte así fue porque este es sólo un pequeño fragmento de esa historia, recordé que una amiga mía tenía esta parte del fic y lo recuperé… entonces lo adapté para Dr. Stone… se supone que implícitamente es un Senhaku y lo es… Luna sólo es la villana en turno para la trama y de igual manera lamento poner a la rosita como la villana u.u
Esto se basa principalmente en "Sombras tenebrosas" y era la introducción al fic que abarcaba el reencuentro de los trágicos amantes en un futuro de cientos de años… pero weno… mi archivo se murió y súper F por ello al menos recuperé esto… peor es nada o al menos eso creo :/
Pero en fin, lamento si esto es demasiado Ooc y ambiguo… repito, no es un SenLuna sino un Senhaku.
Ya saben que pueden dejar sus comentarios al respecto ya sean incluso tomatazos XD
Hasta la próxima! n.n
