Disclaimer: HNY no me pertenece, ni tampoco busco ningún fin lucrativo con esta historia, solo entregar y entretener al fandom Ritowa.
El final del camino
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Towa llegó lo más rápido que pudo al lugar que Rion le había hablado, estaba totalmente consternada y preocupada por su seguridad. Temía enormemente que aquella corazonada que había sentido esa vez que se separaron estuviera acertada, no quería que nada le pasara y le dolía pensar que fuera demasiado tarde.
Llegó al lugar con los músculos tensos y las piernas cansadas, era una zona montañosa, con escasa vegetación, no había muchos árboles y los acantilados eran verdaderamente amenazadores. Miró para todos lados con el corazón latiéndole a mil por hora, la preocupación le apretaba el estómago y sentía que respiraba con dificultad. Respiró profundo por la nariz intentando contener el temor que la hacía temblar.
Cuando ligeramente le llegó un aroma conocido. Sintió una subida de adrenalina al reconocer ese olor, respiró profundo una vez más y luego siguió olfateando rápidamente, siguiendo el rastro de ese aroma. Se metió en medio de unas colinas saltando de un lado a otro y descubrió que había una cueva oculta. El olor se hacía más intenso y estaba mezclado con sangre. Towa corrió apresurada y se metió en aquella cueva, adentro el olor a sangre era muy penetrante y temió lo peor.
Mientras caminaba de prisa divisó en el suelo apoyado de la pared de roca un bulto, siguió su camino sin despegar la vista ni un segundo de aquello, con el corazón palpitándole fuertemente y mil ideas revoloteándole en la cabeza, ¿Riku estaría vivo? ¿Qué tan grave serían sus heridas?
La imagen de Riku se hacía más nítida a medida que se acercaba y sin poder contener más las lágrimas que se amontonaban en sus ojos, se lanzó a su lado para asegurarse de que estuviera vivo.
—¡Riku! —gritó llegando a su lado, observando cómo casi toda la parte superior de su ropa estaba cubierta de sangre— ¡oh dios! ¿qué te ha pasado? —dice intentando con su mano correr uno de los mechones que tapaban su rostro, siendo agarrada al instante por un brazo que enterraba sus garras, pegó un gritito del puro susto— Riku soy yo, Towa. —intentó calmarlo.
Los ojos violetas del pelirrojo pasaron del relajo a la sorpresa y al arrepentimiento en solo cuestión de segundos, al percatarse de la presencia de la albina a su lado.
—Towa-sama… —dice soltando su mano, intentando enderezarse, pero la herida era tal que el dolor punzante y es escozor fueron mucho más potentes, desistiendo en su intento y quedándose en su sitio— ¿Qué está haciendo aquí?, el cometa… —balbuceaba con dificultad.
Towa podía ver el estado en que se encontraba, la piel blanca y los labios pálidos, solo indicaba la anemia severa que tenía y que debía detener rápidamente. Tenía algunas gotas de sudor en la frente que lo hacían ver en un peor estado. Del bolsillo interno de su chaqueta sacó un pequeño pañuelo blanco y lo paso por la cara limpiando y secando el sudor con sumo cuidado, sin dañarlo más de lo que ya se encontraba.
—Tranquilo, no debes preocuparte por eso ahora. —dice intentando estar calmada— Eso ya está resuelto… —le alienta mientras acaricia su cabello intentando no caer nuevamente en el llanto.
—¿Y Kirinmaru…? —preguntó de inmediato, Towa tomó su cara entre sus manos y se acercó susurrándole que debía descansar, que se encargarían de eso cuando él estuviera mejor. Riku cerró sus ojos cansados, de todas formas, no podía verla, estaba tan débil que no podía diferenciarla como las otras veces. Sabía que su hora se acercaba, se iría y lo que más lamentaba era que no podría ver su rostro otra vez— Gracias… —dijo débilmente, la albina se quedó confundida, no entendía porque él le decía esas palabras— Gracias por confiar en mí… por darme una identidad… —continuó hablando a la vez que tosía y se manchaba de sangre la mano.
—Ya no hablemos mas Riku, estas muy débil. —para ese momento sus manos aun no dejaban el rostro pálido del pelirrojo, quien parecía estar perdiendo su fuerza con cada palabra que decía.
—Esta vida falsa, solo tuvo sentido al conocerla… —esa frase fue mucho más difícil de expresar que cualquier otra cosa, ya estaba perdido, pronto dejaría este mundo y aunque lo único que deseaba en este momento era verla por última vez, solo pudo agradecerle por darle un sentido a su existencia y dejar que por esta vez ella acariciara su rostro como respuesta— Gracias… Towa-sama —las fuerzas de Riku cayeron con sus últimas palabras, Towa lo sintió a través de sus manos, su piel, su cuerpo, se había ido y ella no había sido capaz de decirle, ni hacer nada.
—¡Riku! —gritó sin soltarlo en ningún momento, derramando lagrimas que caían sobre la ropa ensangrentada, se acercó a él juntando sus frentes, el cuerpo estaba cambiando de temperatura, le dolía dejarlo ir sin poder aclarar que era lo que realmente provocaba en ella, quería darle un nombre y ahora nunca podría hacerlo.
Acercó sus labios a los de él en un beso agridulce, en un beso que marcaría el principio y el final.
Por más larga que pudiese ser la vida de cualquier individuo, nadie era eterno, todos tenían un principio y un final en esta historia llamada vida y aunque para muchos no es nada, para otras significaba todo. Los seres vivos están condenados a vivir en ciclos desde su concepción y tal parecer eso es una característica un tanto egoísta, como también puede ser renovadora.
La temperatura estaba subiendo, su piel le pedía que se moviera, que se levantara, pero el cuerpo le dolía, todo en ese momento le dolía, a su mente llegaron las ultimas memorias antes de caer rendido, perdido en el limbo que divide la vida de la muerte. Recordó un suave beso, un beso de vida. Riku abrió los ojos lentamente haciendo memoria de los recuerdos que le llegaban y se repetían sin cesar, se llevó con mucha dificultad un par de dedos a su boca, la sensación de ese roce había quedado gravado en su piel de una forma maravillosa.
Sonrió al darse cuenta que aún vivía.
La luz del sol llegó de repente golpeando su cara, hizo una mueca de disgusto e intentó llevar la mano que tenía en sus labios hacia sus ojos, pronto escuchó el grito de una mujer llamando a su princesa. Se incorporó con dificultad, para cuando la mujer había vuelto él estaba sentado tomándose el costado herido, que ahora estaba envuelto con vendas de tela.
—Qué bueno que ya despertaste. —dice la mujer, Riku reconoció a la sacerdotisa legendaria.
—¿Qué ocurrió…? —dijo, pero no pudo terminar ninguna pregunta cuando ve entrar ruidosamente a alguien por la puerta.
—¡Riku! —dice quedándose congelada en el marco de la puerta de la cabaña. Towa estaba agitada y sorprendida, se encontraba sin su chaqueta y con el cuello de la camisa desatado, sonrió al verlo y él sonrió al verla—, que alegría que estés bien. —dice, detrás de ella se encuentran las otras princesas.
El trio entró caminando para situarse en algún lugar de la habitación, Towa más cerca de Riku quien estaba particularmente feliz de verla ahí. Takechiyo llegó corriendo junto con Shippo, Rion y Rin quienes sostenían un gran cuenco de agua y vendas limpias. Le cambiaron las vendas, aunque él se haya opuesto al comienzo, pero era difícil negarse a la matriarca de las gemelas.
—Ya estás listo. —dice Kagome dándole una última vuelta a la tela— Las heridas han mejorado bastante en estos dos días, estarás completamente sano dentro de poco. —
—Todo es gracias al beso que Towa-sama me dio, sin ello no pude haber sobrevivido. —dice tan seguro y orgulloso de sus palabras haciendo que el grito de todos presentes dentro de la habitación se convirtiera en un gran bullicio de sorpresa y a Towa completamente roja.
Las reacciones fueron diversas, Kagome y Rin solo suspiraban de lo romántico que había sonado eso, Rion se llevó las manos a las mejillas sonrojada, Setsuna tomó su naginata dispuesto a cortarle el cuello y Moroha intentaba detenerla mientras reía burlona. Towa estaba completamente avergonzada y por más que dijera que había sido todo gracias a Tenseiga, para Riku no había nada que pudiera hacerlo cambiar de opinión y eso sería algo de lo que estaría nuevamente agradecido y de lo cual se encargaría de retribuir.
¡Hola otra vez!
Anoche tuve un sueño donde Towa se encontraba con Riku herido, de ahí salió esta historia.
Lo hice muy rápido así que pueden haber unos dedazos por ahí o una que otra falta ortográfica o gramatical, por lo que pido disculpas n.n'
Espero la historia les haya gustado y ojalá llegue más inspiración en sueños de esta pareja que amo. Así que nos estamos leyendo.
Saludos.
