Una mera pregunta.

...

A veces el destino hace sus jugadas y no somos mas que piezas de ajedrez esperando obtener una posición en el gran tablero de la vida.

...

El círculo fue trazado, todo estaba listo y en espera del resultado. No sabía lo que sucedería o como sería; sólo que el ritual era único y poco convencional.

En el pasado invocar a un ser de otro plano de existencia era casi imposible, pero en esos días las líneas que dividían cada dimensión se habían diluido brevemente para permitir que esa clase de rituales fueran reales. Una guerra divina se había llevado a cabo en un universo alterno lo que determinaba ese punto como el momento idóneo para invocar una fuerza que pudiese darle la ventaja ante lo que enfrentaba. Constantine había investigado sobre estos planos, las conjunciones y efectos; calculando las divergencias para hacerse de un arma que le permitiera seguir cumpliendo su trabajo con más facilidad. Esos días fueron sumamente complicados; sus amigos, la gente que quiso murieron de manera brutal en manos de un demonio lleno de ambición y un arcángel enloquecido. La soledad hizo mella en él, llevándolo a un espiral de autodestrucción que sólo manchó el sacrificio de sus aliados. Ese día se juró no volver hacerlo, pelearía esa batalla sólo antes de llevar a ese terrible destino a alguien más. Y lo había intentado, de verdad que lo hizo, pero el camino en soledad es difícil; sobre todo cuando el enemigo cuenta con la superioridad en aspectos más allá de la imaginación. Fue por esto que busco algo que le diera la ventaja en esa cruenta batalla. Hallando al fin un ritual para invocar una de las armas más poderosas en contra de las hordas infernales.

-Un arma santa- Susurro

No habría otra oportunidad en su vida mortal para realizarlo, si no llevaba a cabo el ritual en ese momento toda posibilidad se desvanecería en el aire, por lo que opto por arriesgarse y realizar el la invocación a pesar de la complejidad que remarcaba. Él estaba dispuesto a todo.

Las luces de las velas destellaron, las marcas en el piso se iluminaron cual cera ardiente antes de tomar un tono oscuro como la noche; el viento soplo acompañado de un frío aterrador, las sensaciones se intensificaron creando una aura peligrosa. El cazador sin embargo no retrocedió, estaba decidido hacer valer la muerte de sus aliados exclamando las oraciones con fuerza mientras la oscuridad lo envolvía casi cegándolo. El silencio se hizo presente dejando al fin escapar una última palabra. Sin posibilidad de ver un resultado Constantine esperó hasta escuchar el sonido de unas alas; mismas que en un destello de luz resaltaron entre perdiéndose con sus alrededores. Plumas negras como obsidiana se abrieron invadiendo el espacio de manera impresionante más grandes de lo acostumbrado acompañando la silueta de un hombre quien le observó admirando los gráficos que lo rodeaban.

Ambos se miraron confundidos, el cazador no supo cómo interpretar esa presencia, sabía que era un Arcángel pero la pregunta era ¿Cuál? Y ¿Por qué estaba ahí?, ¿Era un castigo por haberse atrevido a ir en contra de las escrituras?, ¿Por usar un ritual prohibido?.

Michael por su parte sintió nuevamente sus alas impactado, estaban de vuelta con todo y sus defectos, pero habían regresado lo que le dejó sin aliento. A sus pies el círculo de invocación destellaba con matices claros y oscuros mientras el humano que le acompañaba parecía desconcertado por su presencia.

-Un arma, necesitaba un arma- Resonó el murmullo del hombre, lo que resolvió el dilema. El guerrero suspiro antes de dar a conocer su opinión, hacía mucho que no hablaba con nada ni nadie. Atrapado en el infierno, solitario e incapaz de hablar con ningún ser por instrucciones de su hermano gemelo. Aparte de eso jamás había sido invocado y menos de ese modo, lo que le dejo un tono agridulce en esa inesperada llegada.

Extendió la mano buscando salir del círculo pero un haz de luz se lo impidió.

-¿Quién eres tú?- Preguntó el mortal saliendo de su estupor, la frialdad de su voz solo revelaba las malas experiencias con los celestiales, eso y la falta de locura por la presencia de sus alas alertaron al arcángel.

"Él te invoco, restauró en parte tu fuerza y por eso estas en deuda" Pensó la criatura celestial tan pronto como el humano le cuestiono. Michael observó sus manos aún sucias con la ceniza infernal, el humano lo sacó de ese lugar para traerlo a la tierra y devolver el símbolo de su divinidad.

-¿Cómo podría ser algo así posible?, ¿Era un milagro?, ¿Por qué no había aparecido Amenadiel o Lucifer demandando un castigo?- demasiadas preguntas sin respuestas, sin embargo debía hacer algo porque el círculo seguía manteniéndolo encerrado.

-¿Quién soy yo?- Replicó finalmente con otra pregunta; su apariencia dista mucho de ser la que las historias retratan como el gran Michael; general y guerrero inigualable "La espada de dios".

-Yo soy Michael la ex espada de dios- Exclamó sin mayor alarde, optando por cruzarse de brazos mientras sus alas se cerraban levemente buscando una posición cómoda en tan pequeño espacio.

Constantine lo miró de modo analítico encendiendo la lámpara de su celular, la forma descuidada y sucia no se veía tan imponente; las alas de igual modo grandes pero dañadas. Su mirada fría sin vida sin embargo envolvían la experiencia de miles de vidas humanas tras esos tonos oscuros de sus iris.

-Eso es…- Incapaz de continuar recordó la forma angelical casi etérea de Gabriel quien lo traicionó, comparándolo con lo que tenía de frente. Un ángel marcado, sucio y herido; por otro lado Michael era un guerrero, un arma. Gabriel solo fue un mensajero frustrado.

-Es obvio que hasta que no indiques para qué me has llamado, no podremos continuar- Prosiguió el celestial

-Invoque un arma que lograra equilibrar la balanza en esta batalla- Explicó finalmente el Mago con un leve toque de resignación.

-Supongo que en parte lo hiciste- Contestó el Arcángel con un toque frío.

-Entonces terminemos con esto- Prosiguió el cazador volviendo su atención a los últimos versos del hechizo. Michael tuvo tiempo para analizar la situación, era obvio que si no aceptaba volvería al infierno y a esa horrible soledad, mientras que si aceptaba estaría fuera de ese lugar y al parecer del alcance de sus hermanos.

-Lo que sea acepto- Intervino.

Constantine no podía darse el lujo de negarse, este era el resultado y aceptaba o se quedaba sin aliados.

-Como sea; supongo que lo convencional jamás será lo mío- Pensó aceptando por su parte trabajar como aliado con el humano.

Un trato fuera de lo común para dos seres solitarios.

...

El juego comienza retratando un camino o dos, creando divergencias que pueden ser o no las que se buscan alcanzar.

...

El mago camino seguido de cerca de su nuevo aliado, el cual a la vista de todos se asemejaba más a un vagabundo que otra cosa. Con un toque sucio y desgarbado alejado a la imagen magnánima del gran arcángel vengador que se suponía era.

-Necesitarás algo de ropa y darte un baño- Comentó el humano subiendo las escaleras de un viejo edificio. Michael asintió sin hacer el intento por generar alguna conversación, es verdad que estaba relativamente libre del infierno, pero andaba como si esperara alguna emboscada en cualquier momento. No se sentía seguro y el hecho de depender de lleno de un mortal tampoco era su máxima; aunque su concepción acerca de ellos dejó de ser lo que era en el infierno, tampoco podía considerarse un amante de aquella raza.

-Una vez que te hayas aseado, necesitaremos establecer algunas reglas en esta interesante alianza- Explicó Constantine mientras abría la puerta principal.

-De acuerdo- Susurró el viejo guerrero admirando el lugar lleno de cosas que podrían considerarse prohibidas, un verdadero conocedor y coleccionista; al menos no tendría que esconder su verdadera naturaleza lo que lo hizo sentirse tal vez un poco mejor.

Para el cazador la actitud del ángel era extraña, tal vez demasiado dócil para ser "La espada de dios", en su experiencia todos lo de su clase eran criaturas altaneras e insensibles que disfrutaban revelar sus dones con creces.

Michael por su parte se adentro en el baño, el humano del cual aún desconocía el nombre le dijo que dejaría alguna prenda en la habitación continua. La realidad es que la idea de poder sentir el agua en su cuerpo para deshacerse de toda esa podredumbre sonaba como el paraíso en la tierra, irónico que el verdadero paraíso estaba vetado al 100% para él.

Abrió la llave caliente sintiendo el agua emerger a una temperatura media, misma que trazó su forma lentamente alejando la ceniza oscura, la cual parecía haberse convertido en su segunda piel. Se había deshecho del pantalón estropeado antes de entrar a la regadera buscando tal vez olvidar por un instante esa pesadilla que imagino sería su vida por el resto de sus días. No le importaba pasar una vida mortal al lado del hombre que le invoco mientras eso le permitiera sentir nuevamente la libertad.

Los pocos minutos que tomó se sintieron como una eternidad, no usaría toda el agua caliente del humano, no quería arriesgarse a perder los privilegios de los que por el momento gozaba. Es verdad que en el pasado esa clase de cosas le eran indiferentes e incluso ofensivas; pero ahora… Ahora casi podía llorar por permitirse disfrutar de una ducha a sabiendas de que sus alas estaban de vuelta también.

Hablando del mortal, este le dejo un par de pantalones negros, una camisa blanca, zapatos negros y una gabardina oscura similar a la que él vestía, Michael tomó la ropa esperando que al menos le quedara. Para cuando termino de acicalarse el cazador ya había preparado algo de comer y leía unos viejos libros comenzando a tomar su almuerzo sin él.

-Adelante- Confirmó al verlo salir de la habitación, -Imagino que puedes comer- Prosiguió con un toque neutral.

El arcángel asintió tomando asiento para ingerir lo que sea que estuviese frente a él, en el infierno una comida no era algo que pudiese degustar después de todo. Que bajo había caído pensó al sentir la textura del emparedado en su boca como si fuese uno de los mejores manjares del universo.

Constantine analizó a su "Invitado", quien era la antítesis de lo que conocía sobre los suyos, causándole tal vez un toque de empatía. Aunque luego recordó a Gabriel y dejó de lado todo pensamiento positivo, el celestial era un arma y nada más.

Michael sabía que todo movimiento era analizado, el hombre no era tonto y a pesar de su actitud pasiva contenía un aura de peligrosidad que iba más allá de un mero humano común.

-¿Un arma contra que enemigo exactamente?- Preguntó el ángel obteniendo la atención de su acompañante.

-Los demonios, el infierno, los seres sobrenaturales que buscan acabar con la humanidad- Recalcó el hombre con un tono muy particular, había un toque de dolor en esas palabras un dolor de pérdida tan profundo que era imposible ocultarlo.

-Demonios- Murmuró Michael. Estaba agotado de eso, pero tal vez podría encontrar un objetivo en común con el hombre que le acompañaba, un poco de retribución por todo lo que había experimentado desde su derrota. Probablemente era una tontería; pero si nadie se aparecía para maldecirlo que más daba. Era mejor que limpiar pisos por la eternidad.

-Bien- Afirmó con indiferencia, -¿Cuál es el plan?-

...

Y al final solo nos queda cosechar el resultado de la jugada seleccionada; esperando que el destino no desvanezca la estrategia al final.

...

Constantine no desaprovecho la oportunidad y después de revelar su nombre sacó un viejo pergamino el cual revelaba un par de sitios donde al parecer un grupo de entidades demoníacas habían comenzado a aparecer. El cazador no estaba dispuesto a permitir que una segunda llegada se diera, no le daría la oportunidad al enemigo atacando primero.

Michael no estaba en la cúspide de su fuerza, pero era un guerrero experimentado, sabía cómo identificar las debilidades del enemigo y explotarlas.

-No quiero alarmarlos, necesito al menos uno vivo para conocer la profundidad de su trabajo; los detalles son sumamente importantes- Explicó el Mago. Él celestial en cambio se guardó sus comentarios siguiendo de cerca al humano.

-Si ya has terminado, podríamos simplemente volar al punto, creo que eso no es algo que esperarían- Intervino finalmente ofreciendo sus servicios de transporte. El hombre se limitó a levantar una ceja antes de asentir, la última vez que alguien le había hecho el favor termino muerto en manos de un grupo de demonios, el recuerdo de su joven amigo aún carcomía en las profundidades de su alma, pero esta vez las cosas por primera vez podrían resultar a su favor si jugaba sus cartas de manera adecuada.

-Bien, sin grandes entradas- Gruño a lo bajo, el arcángel no hizo mayor ademan antes de revelar sus alas, el extremo dañado se estiró con lentitud compensando antes de tomar a su acompañante y marcharse.

Segundos pasaron para llegar a su destino, al parecer la pérdida de tiempo en traslado se compensaba bastante bien. Michael descendió con lentitud ocultando sus alas de inmediato, el silencio era parte de sus habilidades aprovechando la oscuridad para hacer imperceptible su presencia. El cazador avanzó por la callejuela con un toque despreocupado, o al menos eso reveló en su amplia experiencia; a su lado en las sombras el ángel se encaminaba perdiéndose de vista con facilidad; no necesitaba llamar la atención de los presentes.

-Así que finalmente apareciste- Resonó la voz de un hombre de tamaño medio, no se denotaba impactante sin embargo el aura que emitía sólo revelaba su falta de humanidad. Constantine se viro con lentitud observando de reojo.

-Fueron demasiado llamativos como para ser ignorados- Comentó el mago con sencillez.

-Tal vez esa era la intención, deshacerse del problema antes de que la situación escale- Respondió el híbrido oculto en la piel de hombre.

-El último que pensó eso no tuvo mucha suerte- Advirtió el humano sonriendo levemente.

-Bueno el último que lo dijo no previo la preparación de su oponente, otras tres formas se divisaron rodeándolo.

-Puedes ser muy bueno, pero sigues siendo humano- Confirmó uno de los recién llegados.

No pasaron dos segundos antes de que el aludido saltara sobre el cazador, Constantine lo vio venir esquivandolo apenas por unos centímetros; sin embargo sus aliados no le dieron mayor espacio de acción al imitar a su líder buscando acabar con la vida de su enemigo. Un golpe terminó con un brazo destrozado; la mano voló al separarse del cuerpo acompañado de otros miembros pertenecientes a los atacantes. La sangre salpicó los alrededores acompañados de los gritos de dolor de los demonios. Michael se mantuvo erguido con una postura perfecta, sus alas oscuras se revestían con el carmesí de la sangre de sus enemigos. El arcángel aprovechó la confusión para finalizar su ataque degollando al grupo con excepción del líder el cual aterrado busco arrastrarse para alejarse del peligro topándose con el Mago el cual lo detuvo.

-Podemos hacer esto de dos modos, sin embargo la manera en la que termine depende de tus decisiones- Advirtió el humano, notando el miedo en los ojos del demonio, algo extremadamente raro. El celestial no se movió de su posición; sus alas reposaban en su espalda aunque la guardia seguía alta, pero eso no era lo que mantenía a la criatura del infierno en ese estado, era algo más; algo proveniente del ser que los había cazado. El terror crecía a cada momento invadiendo esa alma oscura dejándolo prácticamente congelado de terror; porque incluso los demonios poseen miedo a algo.

-No fue idea nuestra, necesitamos recolectar la fuerza vital de esas almas, eso es todo lo que se- Explicó el demonio finalmente. Constantine asintió consiente de que no habría nada más por obtener de un peón de ese nivel.

Un sonido de movimiento fue la única advertencia que tuvo antes de que la cabeza del último híbrido cayera al piso capturando el terror en esa mirada oscura. El humano le miro pero no le reclamo en absoluto, ¿Qué podría decir?, obtuvieron lo que habían ido a buscar y no podían darse el lujo de permitir que nadie supiera de la presencia de Michael a menos que fuese absolutamente necesario.

-Bueno fue una buena cacería- Finalizó el Mago.

-Lo fue- Contestó el arcángel sintiéndose mejor consigo mismo, tal vez después de todo esta era su segunda oportunidad.

...

Y así un último movimiento para cimentar el principio del fin.

...

Ambos optaron por seguir su camino a pie, aún tenían que adaptarse pero al parecer las cosas no serían tan complicadas. Los dos compartían un objetivo.

-Supongo que esto amerita la visita a cierto establecimiento donde podremos obtener más información- Dijo el Mago. Michael sonrió al escucharlo, por primera vez en mucho tiempo parecía disfrutar su trabajo.

El lugar se divisó poco después, un hombre grande de aspecto imponente se mantenía

erguido en la puerta analizando a todo aquel que se acercaba, Constantine entendía que no sería admitido por lo que opto por seguir de frente recargándose en el muro al lado del vigilante.

-No es bueno que estés aquí, la última vez causaste un desastre y no tienes permitida la entrada- Advirtió el sujeto.

-Si bueno no estoy entrando, solo pasó un poco de tiempo admirando el paisaje- Respondió el hombre de la gabardina sonriendo de manera descarada.

-Aun así ahuyentas a la clientela- Confirmó su interlocutor molesto.

-La calle es un espacio público amigo, si no te gusta entonces deberás permitirnos pasar- Intervino el arcángel poco después deteniéndose justo al lado del humano. No hizo uso de sus habilidades, su aliado tenía la situación completamente controlada.

El sujeto analizó al recién llegado de un modo frío y analítico antes de liberar un suspiro y tomar la cadena que bloqueaba la entrada.

-No causes problemas en el interior- Advirtió con resignación antes de hacerse a un lado. Los dos cazadores se adentraron al lugar, Michael pensó en las grandes diferencias que existían entre ese lugar y el LUX, toda la extravagancia tan característica de su hermano en contraste con la sencillez de ese bar. El Mago se abrió paso hasta la barra, donde el barman negó al notar su presencia.

-No sé si considerarte valiente o tonto-Gruñó a lo bajo distinguiendo la segunda presencia con facilidad.

-Dime que no lo hiciste- Susurró mirando la forma del celestial.

-Tienes los hechos frente a ti- Contestó el humano con indiferencia.

-Tonto es entonces- Se dijo el ente tomando un vaso y sirviendo un poco de whisky.

-Quiero saber si sabes algo acerca del almacenaje de energía vital- Dijo Constantine cambiando el tema.

-Sé que alguien quiere jugar al salto de dimensiones; pero no creí que fueras tu- Lo reprendió el sujeto.

-No soy yo, la presencia de mi amigo es algo sin precedentes y no tengo una explicación para ello; aún así esto es diferente, esto es masivo- Afirmó el humano.

-Más que la presencia de la mitad del demiurgo, claro- Murmuró el sujeto.

–La realidad Constantine es que hay muchos que buscan venganza por lo que sucedió y están decididos a todo para borrarte de la faz de la existencia- Exclamó el Barman. La energía se usará seguramente como un conducto, ¿Para qué?, no puedo decirlo; pero si fuera tú me andaría con cuidado. Aunque por lo que veo ya tomaste tus precauciones- Finalizó.

El Mago asintió alejándose buscando salir del lugar, era un hecho que su último trabajo aún tenía repercusiones a pesar de los sacrificios. Sin hablar se alejó golpeando el muro externo con frustración. El vigilante lo ignoro y Michael se limitó a observar sin abrir la boca, ese no era su problema después de todo.

-Salgamos de aquí- Confirmó encaminándose.

-Debo admitir que tus amistades son interesantes- Intervino el ángel poco después mientras avanzaban por la acera.

-No son mis amistades, solo un método de información; una herramienta para lograr los objetivos de cada misión- Recalcó el cazador.

-Tienes un modo interesante de pensar, casi me siento identificado- Comentó Michael, -Sin embargo la experiencia me ha enseñado que esas acciones generalmente traen consecuencias negativas para aquel que las lleva a cabo- Prosiguió haciendo evidente la advertencia.

-A veces no nos queda otra opción- Recalco el humano.-Porque en el momento en que tu guardia desciende aunque sea un instante los resultados pueden ser catastróficos. El arcángel entendía perfectamente, compartía esa sensación de fracaso, frustración y enojo con el hombre; tal vez eso es lo que los había conectado originalmente. Sabía que estaba en una dimensión alterna a la suya, pero al parecer a la presencia le fue indiferente. Sería interesante verificar hasta qué punto le permitiría actuar hasta intervenir.

-Entonces, ¿Cuál es el plan?- Preguntó observando el amanecer por primera vez después de todos esos años.

-El plan, volver a casa. Necesito dormir y fumar un cigarrillo- Afirmó el humano.

Michael sonrió al escucharlo, esta aventura iba a ser sumamente interesante.

...

Un nuevo abanico de oportunidades para seleccionar, que mejor para forjar el camino dictaminado por el destino

...

La caminata fue larga, pero no traían prisa; la noche rindió frutos, por lo que para el Cazador estaba bien. Mientras el fuera el objetivo el resto del mundo podía descansar.

-A veces me pregunto ¿Qué rayos pasa en la mente de esos demonios que pelean tanto por llegar a la tierra?- Preguntó el hombre sin dirigir a nadie la pregunta, más como un comentario realizado al azar que algo más.

-No los culpo el lugar es horrible, cualquiera querría alejarse de esa pesadilla- Contestó el celestial pensando en la opción final de su hermano de quedarse. La presencia fue muy inteligente con esa jugada, al final Lucifer termino haciendo lo que tanto odiaba y por decisión propia lo que lo llevó a otra duda.

-¿Sabes algo sobre mi versión de este universo?- Le cuestiono a su acompañante poco después, era extraño que no hubiese nadie de su especie en la cercanía. En su universo no eran muy dados a visitar el mundo terrenal, pero se sentía esa energía en el ambiente y aquí sólo había… ausencia. Un vacío inexplicable que en el pasado podría haberlo desconcertado. Actualmente, no le podía importar un ápice a menos que esto implicase un peligro inminente para su existencia.

Constantine lo miro antes de replicar. -No era raro encontrar a los tuyos en lugares de culto; pero después de las acciones de Gabriel, han dejado de hacerse presentes con tanta frecuencia. No sé si es debido a la opinión del creador o en base a las acciones que el Mensajero realizó. El odio en la voz del humano le reveló al arcángel más de lo que su interlocutor imagino, al parecer su hermana…hermano en este mundo creo un problema que afecto de manera directa a su nuevo compañero.

-¿Habría sido tan catastrófico como sus propias acciones?- Se preguntó el celestial. Había muchos fragmentos de su personalidad dañados, su confianza mermada y lo único que realmente le permitía salir adelante era el hecho de que aún podía mantener esa careta falsa. Flaquear no estaba en su agenda por el momento.

El mago se detuvo, estaba agotado; el ritual no le había ayudado. Su energía estaba en lo más bajo y necesitaba descansar por un par de horas mínimo.

-Tal vez un vuelo de vuelta no sea tan mala idea- Susurro.

-Busquemos un punto seguro- Fue la sencilla respuesta mientras se adentraba a un viejo edificio abandonado esperando poder partir con seguridad desde ese punto. Aunque veces la suerte no está del lado deseado, y esa fue la buena fortuna del Cazador.

Humanos; todos ellos fumando o consumiendo narcóticos los miraron al entrar. Al parecer el lugar era un punto de reunión para adictos. Constantine maldijo a lo bajo buscando alguna reacción de su acompañante, pero a este parecía no importarle del todo. Si el grupo deseaba envenenarse hasta morir era muy su problema.

-Tal vez desees buscar una nueva ubicación- Exclamó al fin cruzándose de brazos, aunque igual podrían pensar que es una alucinación. Honestamente no creo que les importe mucho- Finalizó con indiferencia, era verdad que el revelar la divinidad en los mortales podría tener efectos catastróficos; pero en este caso ellos mismos ya estaban recorriendo el camino.

-Mejor salgamos de aquí- Respondió el Cazador encendiendo su cigarrillo.

-Una alucinación es una buena definición de cómo esta gente ve las cosas- Intervino una voz, tanto Michael como Constantine se percataron finalmente de la silueta sucia y desparpajada en uno de los rincones más alejados.

-Tú- Fue la expresión llena de odio del hombre.

-Quién hubiese imaginado que de todos los horribles lugares que componen esta apestosa ciudad sería este donde volveríamos a encontrarnos. El ente se incorporó con dificultad, usando el muro como apoyo saliendo a la luz emitida por la luna.

-Gabriel- El nombre llego a la mente del arcángel de alas negras admirando las grandes diferencias existentes con su hermana y esta representación tan ajena a su parecer. Esta criatura contaba con un toque etéreo casi irreal que a pesar de todo el descuido seguían en marcándolo como una entidad sobrenatural.

-Has estado ocupado- Prosiguió poco después analizando al otro celestial.

-No puedo decir que ha sido un placer, pero como puedes ver estamos ocupados- Aclaró el humano dando media vuelta para alejarse. Michael no sabía cómo reaccionar, la realidad es que no se vio a sí mismo interactuando con esta versión de hermano – hermana. Gabriel era alguien importante para él en su mundo y prefería guardar esa imagen en su mente, uno de los pocos recuerdos positivos de esos años en soledad, cuando a escondidas ella bajaba a verlo; hasta que Amenadiel se percató y prohibió por completo esas visitas esporádicas.

El ente etéreo se volvió hacia él, tal vez esperando alguna otra reacción, pero solo obtuvo una mirada de desdén antes de que el ángel del miedo siguiera los pasos de su aliado, o al menos esa era la intención hasta que la criatura volvió a llamarles con desesperación.

-¡Esperen!- Gritó, -Esto no es una vida, yo…yo…- Las palabras murieron en cuanto un enfurecido Constantine se vio enfrentándolo.

-Tu eres un maldito asesino que no merece perdón, usando a personas inocentes a su antojo como si no fueran nada; tú que se supone debías estar aquí vigilando y protegiendo no destruyendo. No me importa si sufres, esto no se compara en nada al dolor que causaste. ¿No te gusta?, que pena. Esta es la vida que nos tocó vivir- Exclamó saliendo del lugar a toda velocidad sin dignarse a mirar atrás una vez más.

Michael le siguió.

-Hermano, por favor no me dejes aquí, sé que esto se ve mal. Pero sólo pido otra oportunidad- Susurro con dolor dejándose caer de rodillas. La vieja espada seguía viendo la salida, pero las palabras llegaron más profundo de lo que imagino, tal vez se trataba de la empatía con sus propias vivencias; no le importaba ir en contra del humano que lo trajo si eso implicaba la redención de otro celestial a pesar de no estar relacionados. Pero Michael era experto en detectar la mentira y este ser vestía la suya con gran saña.

-Tal vez tu oportunidad llegue cuando el arrepentimiento sea real y todo lo que salga de esa boca no sea falso; ¿Cómo podrías ser el mensajero si no eres capaz de dar los mensajes como son?- Susurro siguiendo a su compañero fuera del edificio. No haría nada en ese momento, pero continuaría observando; tal vez este encuentro no fue fortuito. Si el ser creador de ese universo se asemejaba a su padre, entonces no era una coincidencia en absoluto. Un sentimiento que en parte le hizo sentirse bien, jamás se sintió realmente apreciado en su mundo y el hecho de que fuese considerado por dicha presencia le motivaba a tomar en serio esa segunda oportunidad.

...

¿Coincidencia? o realidad.

...

-Voy a creerlo, nos topamos con él de todo o todos los seres que podían existir. No sé si es una burla o que- Refunfuño el cazador frustrado, sus manos apretadas tan sólo revelaban la ira contenida. De haber sido posible el humano lo habría matado con una orden; pero a pesar de su sentir no le dijo que lo hiciera.

-Tal vez es una lección, o un regalo- Comentó llamando la atención de su acompañante.

-No le veo el objetivo; el maldito sigue sin arrepentirse de nada- Afirmó el Mago, -Cada palabra no es más que veneno. Incluso Lucifer es más honesto que él- Prosiguió.

-De eso no cabe duda- Confirmó el arcángel, Lucifer podía jugar con muchos conceptos, pero un mentiroso descarado no era algo que lo definiera, por algo era el iluminador en su mundo. En este seguía ausente y pensó que sería mejor de ese modo, no se adaptaba a imaginar un diablo que no fuera idéntico a él.

-Supongo que es mejor, hay que vigilarlo. No confió en él suelto sin ningún tipo de supervisión; sin embargo dejémoslo vivir la vida mortal. Será interesante conocer sus reacciones.-Comento haciendo evidente que era más inteligente a la hora de juzgar que sus hermanos o tal vez más empático. Un detalle de la humanidad que a los suyos les faltaba aprender, Michael paso años en el infierno para conocer el significado de dicho término.

De ese modo los dos volvieron a casa. Michael comenzó a conocer al hombre que al parecer le había brindado su segunda oportunidad, era bueno en lo que hacía y mientras investigaban el asunto de los demonios recolectores de energía vital encontraron algunas otras criaturas oscuras como brujas o espectros que no requirieron verdadera interacción del arcángel. Constantine fue eficiente y mortal. Aún así Michael nunca bajaba la guardia, estaba en su naturaleza como guerrero celestial.

Ese día en particular ambos volvían de una visita a una vieja casona, donde había rumores de posesión. Todo parecía apuntar a un exorcismo común algo rutinario para el Mago. Michael espero a las afueras sobando lentamente su hombro malo; la dolencia siguió presente en ese universo, lo que lo hacía imaginar que quizá en esa dimensión el concepto de autorrealización seguía presente y la herida estaría ahí de manera constante. Hacía mucho que se había acostumbrado, pero pensó que quizá existiría la oportunidad de mejorar físicamente en ese nuevo mundo. Constantine noto las reacciones del ángel percatandose de dichas lesiones, dándole tiempo para hablar de ello; cada uno tenía su historia y ninguno de los dos compartió abiertamente sus experiencias. Aún así debían tratarlo, era imperativo que cada quien conociera los puntos débiles del otro si querían ser realmente un equipo. El cazador decidió que lo tratarían en cuanto estuviesen en un lugar seguro.

...

Para poder llegar al final se requiere conocer los pros y los contras, es tan simple como decir la verdad.

...

La puerta se cerró a su espalda, el humano no dio mayor rodeo dirigiéndose a su aliado el cual parecía esperar algún reclamo, no es que quisiese hurgar en la mente del hombre, pero ese temor a no conocer las habilidades y debilidades de su compañero se hizo presente casi como si lo gritará.

-Sabes, también me conocen como el ángel del miedo- Exclamó comenzando el argumento, no sabía del todo hasta donde estaba el alcance de sus poderes en este momento pero era importante que entendiera exactamente que o quien trabajaba a su lado.

-Puedo sacar a relucir los miedos más profundos de cada criatura viva y moldearlos a mi voluntad- Explicó, -Al ser un guerrero esta es una habilidad sumamente útil en una batalla o en un interrogatorio; conozco el uso y manipulación de cualquier arma, para mí es algo innato. Por lo demás imagino que ya sabes lo que los rumores mencionan sobre el demiurgo y el papel que me toco al ser creación- Susurro, aunque no sé cuál sea el alcance de los mismos en este universo. Mi llegada fue algo fuera de lo común después de todo- Finalizó.

-Bueno esa habilidad sobre el miedo es funcional, imagino que será interesante ver a un demonio aterrorizado; sobre todo cuando son ellos quienes gozan de jugar con los miedos de la gente.-Sonrió el humano para sí.

-Me has visto trabajar - Prosiguió poco después. Y era verdad, no había nada más que aprender a confiar el uno en el otro. Aceptaron un trato y lo honraron.

-Creo que sería sumamente productivo si practicamos un poco - Finalizo el hombre. Constantine había visto de primera mano algunos de los movimientos del arcángel, conocía su denominación, sabía que era un arma; todo su diseño parecía basarse en ese objetivo, incluyendo esa cortante personalidad. Aunque estaba herido; los movimientos pausados hablaban sobre una historia que se contaba a través de sus cicatrices.

-Mis alas también pueden ser escudos efectivos contra prácticamente todo o armas letales dependiendo del uso que le quiera dar, aunque…- El pensar en revelar esas dolencias, sus debilidades le hizo retroceder por un momento; pero ¿Cómo podían llevar a cabo esa alianza sin confianza?

-Vamos Michael no puedes ocultarlo de él, es verdad que las cosas no salieron bien al final, pero si tus hermanos no te proporcionaron esa supuesta segunda oportunidad bien puedes crearla tú mismo- Pensó deteniendo todo argumento

-¿Qué podía ser peor que lo que ya había vivido?- Se preguntó el arcángel.

-Como habrás notado yo no estoy del todo…Bien- Comenzó en un tono suave -Una herida de batalla tan profunda como la mía dejo secuelas; mismas que me obligaron a cambiar muchas de mis estrategias y estilo de pelea. Aun así soy lo que soy y no retrocederé ante una batalla- Confirmo permitiendo que el humano conociera finalmente su secreto. Para él admitir ese defecto implico más de lo que cualquiera habría imaginado, pero de sólo imaginar su destino final preferiría morir en medio de una batalla que volver a su eterno castigo. Odiaba haber sido olvidado, detestaba todo lo que experimento después de su derrota. Ni siquiera el honor de partir como un guerrero le fue concedido.

El hombre escucho con claridad las palabras de su interlocutor, entendía en parte el peso del secreto revelado con tanta dificultad, debió ser indescriptible tener que admitir ese "defecto" como seguramente el arcángel lo veía ante un mero mortal. Aunque ese mero mortal le había otorgado una oportunidad para demostrar que era más de lo que sus hermanos consideraban. Si conocía bien a los celestiales podía imaginar la reacción poco empática de quienes fuesen su familia, probablemente el gran guerrero fue olvidado, dejado a un lado; burlado e ignorado por dicha dolencia. Constantine no supo cómo interpretar su sentir, no deseaba empatizar con nadie de nuevo. Las marcas seguían siendo recientes en su alma, pero al mismo tiempo le parecía imposible ignorar la situación que se presentaba ante él con la figura de un ser mítico herido y marcado casi tanto como él. Aun así entendía que el mostrar lastima sólo despertará el lado oscuro de dicha criatura.

-Puedo trabajar con eso- Exclamó finalmente antes de dirigirse a su habitación. Michael lo observo marcharse esperando algún comentario despectivo el cual nunca llegó.

...

Gabriel no pudo dejar de lado ese encuentro casual con la versión poco poética de su hermano; era verdad que físicamente se veían muy distintos, pero el poder que emanaba de esta criatura se sentía tan imponente como el que consideró original. Sabía que necesitaba de esa fuerza para recuperar sus alas. Estaba cansado de ser un mero mortal odiaba por completo la experiencia; atrapado entre todos esos adictos. Él un ser celestial no tenía por qué soportar tal indignación, y la oportunidad de escapar de esa pesadilla se presentó con la presencia invocada por ese cazador, tenía que buscar cómo acercarse; pero el ente sintió su mentira antes de siquiera haberla emitido. Bueno él era el mensajero, encontraría la manera de convencerlos aunque fuese a través del humano.

Con un gesto agobiado, se encaminó hacia las callejuelas esperando localizar al hombre. No tenía las cosas a su favor pero algo se le ocurriría.

Al mismo tiempo el arcángel del miedo camino pensativo, las reacciones de ese humano eran extrañas hasta cierto punto. Inesperadas en su mayoría, aunque no podía decirse experto en ellas. El tiempo no es indiferente y las experiencias en el infierno sólo le hicieron reforzar su coraza ante cualquier situación, pero al mismo tiempo entendió que la soledad y el olvido eran semejantes a la muerte. Al menos en el miedo hay sensaciones de por medio. Y fue esa sensación la que le hizo detener el paso, captando al fin el temor del caído quien seguía buscando ocultar su presencia; aunque para una criatura como él sería difícil no detectarlo. Su creación se basaba en esa clase de situaciones. Honestamente su familia lo subestima desde la caída, relegandolo de la mayoría de las cosas por ese hecho.

-Debes mejorar esas habilidades- Comentó al aire esperando una respuesta de "Gabriel",

el nombre aún sonaba raro en su mente dirigido a ese ser pero tendría que adaptarse. No tenía idea de cuándo volvería a ver a su hermana después de la prohibición dictaminada por Lucifer.

-Supongo que es difícil ocultarse de alguien conocido como la "Espada de dios"- Exclamo el ente haciendo un leve ademán para exaltar el título.

Michael sonrío al escucharlo analizando sus acciones, ¿Así había sido él?; se vio a sí mismo en una situación similar odiando por completo la imagen. Tal vez las perspectivas eran buenas para analizar el resultado. Al final este arcángel de tonos blancos era tan malo como él y ahora lo percibía desde otro ángulo.

-¿Te has arrepentido de tus pecados?- Le cuestiono repitiendo la trillada frase buscando transmitir la misma ironía en su comentario. Gabriel no pudo evitar reaccionar a las palabras desconcertado.

-Sé que no lo has hecho, pero imagino que es insoportable existir entre tantas criaturas inferiores- Prosiguió el guerrero siguiendo con el juego. Michael era hábil en la manipulación, reconocía los métodos con facilidad, optando por jugar con los conceptos antagonizando a su interlocutor.

-Te burlas de mi situación y disfrutas el ridiculizarme mientras exhibes tu superioridad- Gruño el ángel etéreo.

-No me burlo, sólo trato de hacerte ver que ese no es el método para obtener lo que quieres- Explico sintiéndose el más hipócrita de los seres. Aun así hubiese preferido eso a que lo dejaran abandonado en medio de la nada.

-Sólo el magnánimo Guerrero, la mano derecha de Dios puede juzgar a otros; su palabra es la del mismo creador- Gruño obteniendo finalmente una carcajada honesta de parte del arcángel oscuro.

-Exclusivamente Gabriel podría hablar así y pensar esa clase de cosas- Murmuró para sí notando las miradas de los transeúntes.

-Camina conmigo- Pidió Michael finalmente recuperando la compostura, por un momento el dolor constante de su costado parecía diluirse con el estado de ánimo. No era buena idea fraternizar con un traidor estratégicamente hablando, pero en su caso haría una excepción.

-No sé lo que hiciste para ganarte este castigo, pero si sigues por el mismo camino el resultado será aún peor. Mi recomendación es que reconsideres ese hecho y cambies la estrategia- Comento enfocando los alrededores, cualquiera ya fuese sobrenatural o no se alejaba al sentir esa aura de peligrosidad ocasionada por el miedo.

-Como dije, el juez- Susurro el caído con desdén. Michael se detuvo enfocandolo.

-Esto no es una broma, puedes o no seguir mi consejo; pero no esperes que te ayude si me ignoras. No sé cómo sea mi versión de este mundo, pero yo en definitiva no tengo la paciencia. Cada quien puede hacer lo que quiera con su vida- Dijo. –Después de todo, de eso se trata el libre albedrío- aclaró alejándose a pie. No le daría el privilegio de ver sus alas.

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La experiencia dictamina muchas de nuestras decisiones y nos facilita ser empáticos con quienes aún no recorren el camino.

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Constantine se preparaba para un caso cuando el celestial llegó, no hablo sobre la salida de Michael; cada quien era libre de hacer lo suyo, aunque considero notablemente obsequiarle un celular.

-A veces me pregunto ¿Cómo el orgullo puede ir de la mano con la idiotez?- Comentó el recién llegado al aire, el mago lo miro pero se abstuvo de hacer comentarios, al parecer el arcángel estaba peleando con sus propios demonios.

-Creo que necesitamos un celular- Respondió sonriendo antes de entregarle un papel con una dirección.

-¿Qué se supone que es esto?- Preguntó el ángel.

-La dirección de nuestro destino- Respondió su aliado sonriente.

-Súper- Fue la réplica antes de revelar sus alas tomando a su pasajero para salir de ahí.

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Y la costumbre se hace presente.

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Este no era el primer o segundo trabajo que realizaban juntos, las noticias comenzaron a recorrer el mundo sobrenatural con velocidad; muchos entes optaron por ocultarse, la mayoría de las criaturas de niveles bajos se desvanecieron de las zonas activas y al final el Cazador se vio disfrutando de un día de paz, lo que le permitió finalmente llorar a sus caídos y dedicarles una tarde de alcohol, cigarro y lágrimas.

Michael pudo apreciar a su compañero en el peor de los momentos, empatizando en parte con sus acciones y aunque el alcohol no tenía el mismo resultado en él, tomó a su lado escuchando las palabras del hombre herido. Oyó los relatos de ese infierno tan distinto al suyo. Historias del viejo Lucifer así como la intervención divina de la presencia. Al parecer ese mundo era completamente distinto al suyo dejándolo un poco aliviado.

-Entonces no has escuchado de Amenadiel- Comentó bebiendo otro vaso de alcohol, brandy o whisky la verdad no recordaba el nombre de la bebida, pero le permitía compartir algo con su aliado. Historias de batallas pasadas entre otras cosas.

-No nada amigo, pero supongo que es parte de las grandes diferencias que hay en los universos, como el hecho de que seas un adonis de cabello oscuro y no un chico güero de grandes alas blancas- Dijo dándole un par de palmadas en la espalda, Michael negó para sí percatandose de la falta de dolor en su costado, un cambio gradual que agradeció, sin saber si se trataba de él o de la dimensión; aunque lo refería más al lugar pues no sentía menos indigno.

-Eso es un alivio, en mi mundo no hizo nada más que acabar con mi paciencia- Exclamo –Aclamando que era el más cercano a la presencia para terminar aliándose con Lucifer. Honestamente no pensé que las cosas terminarían como lo hicieron, pero debí esperarlo. Cuando la utilidad de alguien se termina, lo mejor es deshacerse de ellos antes de que se conviertan en una carga.

-¿Te desecharon?- Preguntó el hombre finalmente, el alcohol acabo con todas las inhibiciones dejando a la deriva esa naturaleza curiosa.

-Se podría decir que sí; lo peor es que al final toda la lucha me llevo al mismo resultado. Así que supongo que mi utilidad se acabó cuando terminó la rebelión, algunos somos creados para un objetivo y fin.

-Amigo tú no eres de úsese y tírese, por favor; nadie puede serlo aunque a veces eso deseáramos- Susurro su compañero.

-Pfff y si eso piensas no quiero imaginar en qué nivel estoy- Río finalmente levantando el brazo para beber un poco más, pero el celestial le detuvo.

-Tal vez debemos dejarlo ahí, no querrás sufrir de envenenamiento por alcohol-Advirtió el arcángel ignorando los quejidos del humano, no era su ángel guardián oficial, aunque considerando las circunstancias podría serlo.

-A que hemos llegado- Finalizó con un leve toque de resignación.

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Esa noche nadie durmió, el alcohol cobró su cuota con el humano del dúo, dejándolos a ambos con una experiencia poco agradable. Aun así Michael sólo podía imaginar lo dolido que su aliado iba a estar cuando se recuperará. De cualquier modo todas esas experiencias en marcaban un camino peculiar para el guerrero alado, quien cambió su perspectiva con cada día recorrido; porque a pesar de lo breve de esa estadía, había sido más educativa que todos los años de soledad en el infierno.

El progreso del arcángel sorprendió a su contraparte mortal en más de una ocasión; con cada caso recorrido, desarrollaron poco a poco ese compañerismo haciendo de ese equipo algo realmente efectivo.

Existieron ocasiones en las que el mismo Constantine se preguntó la verdadera razón por la que un guerrero como "La espada de dios", había llegado a replicar su llamado, ninguno hablaba del pacto o lo que representaba, trabajaban como aliados, respetaban sus espacios coordinándose. Esos tiempos fueron buenos para ambos, dejando atrás por instantes las dolorosas experiencias del pasado. Quebrantando finalmente las barreras de ambos para llegar a ser "amigos" o tan cercano al concepto como se permitieron.

Michael sin embargo no pudo evitar sentirse un poco mal por el "Gabriel", a quien a veces observaba desde lejos, sentía que debía hacer más por él, pero la aversión de su compañero de verlo le impedía tomar la decisión. No porque le tuviese miedo, sino por el respeto que ambos se habían ganado con trabajo.

-Lo has estado observando- Llego la oración un día cualquiera, el cazador percibía con claridad el interés del arcángel por su congénere de esas tierras, el único con el que había interactuado realmente desde su llegada; aun así no se veía a si mismo con un redentor cuando ni él mismo lo había logrado a su parecer.

-Conozco la historia, pero siento que falta un motivo real detrás de esas acciones-Susurro con un toque pensativo, le era imposible ignorar la situación; probablemente porque él estuvo en ese punto en algún momento de su existencia, y aunque en ese momento las cosas habían cambiado drásticamente comprendía mejor que nadie el sentir del caído.

-¿Crees que sea posible confiar en él?- Le cuestiono el humano, dispuesto a brindarle una oportunidad; basándose en la palabra de quien fuese su aliado.

-Eso es lo que quiero averiguar- Respondió el guerrero, - He observado, buscando el engaño en esas acciones y no puedo decir que no ha existido, porque ha estado presente durante un buen tiempo. Aun así tal vez analizar una nueva perspectiva puede ayudarle a corregir el camino- Explico, -Estoy seguro de que eso es lo que mi hermana hubiese querido- Confirmo.

Ambos eran aliados, pero la soledad seguía presente en lo profundo del alma del celestial olvidado.

-Supongo que podemos trabajar con ello; pero no va a vivir aquí- Aclaró el hombre poco después, buscando ayudar a su amigo, pensando en él antes que en su propia persona. Para el arcángel esas simples acciones valían más que nada.

-Claro- Confirmó poco después.

Un aliado real, eso podía ser; el apoyo para su amigo en caso de que él tuviese que enfrentar las consecuencias finales de su ausencia, no había habido señales de sus hermanos, pero no era tan inocente como para creer que tarde o temprano ellos no irían a buscarlo. Esperaba que no fuera en esa vida humana; pero el destino rara vez estaba de su lado.

Esa se convirtió en una de las razones por las que pensó hacer algo por ambos. Constantine el humano que sabía de su existencia pero que perdió su fe y el arcángel que cayó olvidando la razón real de su existencia.

-Un trabajo complicado- Se dijo con decisión. Tenía un nuevo reto en mente.

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Al mismo tiempo en una dimensión aledaña, las noticias sobre la ausencia del arcángel del miedo se hicieron presentes; mientras el "Dios" de ese universo era incapaz de localizarlo, dejando tan sólo dos opciones para ello. La muerte definitiva o el viaje interdimensional, lo que era prácticamente imposible con excepción de Gabriel. Pero ella dejo de ver al convicto mucho antes de todo ello; el mismo Lucifer se había asegurado de eso.

Zadquiel a pesar de su apoyo no se vio feliz por este resultado, la justicia era lo suyo y el castigo final parecía haber rebasado el delito considerando quien lo había impartido; la realidad es que esa norma fue rota por Michael al asesinar mortales, pero no fue el único. Los tres implicados tuvieron en medida sangre en sus manos incluyendo la de Uriel. Lucifer experimentó un conflicto de emociones poco convencional cuando decidió otorgarle a Michael una segunda oportunidad y al final no se la dio. Había mucho bajo el puente como para ser simplemente olvidado.

-Entonces Lucifer, ¿Alguna idea de donde podemos hallar a nuestro hermano perdido?- Preguntó el ángel esperando alguna solución.

-No puedo ver que nadie de aquí se atreva a matar a un arcángel a pesar de este sea Michael- Comentó el iluminador; la realidad es que le preocupaba no haberse percatado de esto, su gemelo se desvaneció y él no lo sabía lo que dejo un aire de desconcierto en su persona.

-¿Estas completamente seguro?- Repitió el ángel de la Justicia, necesitaba estar seguro del hecho antes de pensar en descartar.

-Lo estoy, pero de todos modos Mazequeen está haciendo una revisión con todos los demonios de clase alta, ellos saben con exactitud que sucede en cada uno de sus territorios-Explico la estrella de la mañana incapaz de imaginar a su "hermano" moribundo y sólo en medio de esa oscuridad eterna.

-Lo habría sentido- Susurro, -Juntos formamos parte del Demiurgo y a pesar de todo, eso es algo que no se puede ignorar- Prosiguió convencido de que el susodicho no estaba muerto.

-Cuando tengas el resultado de la investigación de Maze, avísame por favor, debo volver con Amenadiel para ver que otras opciones nos quedan- Confirmó Zadquiel marchándose. Lucifer suspiro liberando un poco de ese estrés, su cabeza le dolía cada que pensaba en lo que ese hecho implicaba. ¿Era realmente su culpa?, en parte sabía que sí. Pero ¿Quién podía culpar después de ese último encuentro?

-Rayos Michael, más te vale que no estés muerto- Susurro para sí.

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¿Qué hacer cuando no se sabe el destino de aquello de lo que debíamos encargarnos?

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La "Espada" por su parte buscó al caído entre los lugares que sabía frecuentaba, no lo había visto toda la tarde lo que lo sacó de balance; generalmente el mensajero rondaba las mismas zonas buscando permanecer en lugares conocidos a sabiendas de que no era un reto significativo para los demonios de mayor rango. Ese mundo era peligroso para los suyos si no sabían cuidarse; afortunadamente su habilidad sobre el miedo le brindaba una protección adicional.

Gabriel se encontraba desaparecido, el celestial oscuro no tenía un buen presentimiento al respecto, la experiencia indicaba que las coincidencias no existían y la ausencia de su "hermano" solo implicaba problemas. Sin más busco rastros que le dijeran que es lo que realmente sucedió. Fue entonces cuando las halló ocultas, las marcas de ese enfrentamiento, sin perder tiempo siguió las huellas hasta una bodega, donde el cuerpo inerte se hizo presente. Michael analizó los alrededores a cada paso con la guardia en lo más alto; sin revelar del todo su verdadera naturaleza. Los temores de los seres vivos que se hallaban en los alrededores salieron a relucir dejando a solas el lugar. Al final no había ser vivo en la cercanía dejándolo a él y al caído.

-Gabriel- Susurro tocando la forma herida, mirándolo para apreciar los golpes en el rostro que alguna vez brilló de manera etérea.

-No debí tardar tanto- Susurró cargándolo con la intención de alejarse del lugar; sin embargo la presencia de un demonio de clase alta le detuvo, este a diferencia de la mayoría no tenía miedo, sintiéndose atraído por la sensación del inminente peligro.

La espada le miró con frialdad. Sus alas aún ocultas se tensaron listas para actuar en caso de ser necesario.

-Esa es mi presa- Advirtió el ente de figura grotesca, una forma claramente identificable en los viejos libros de demonios. Una criatura del averno que no se tomó la molestia de camuflar su figura; altiva y orgullosa.

-No más- Respondió el arcángel dejando ver las gigantescas alas negras por primera vez en toda su gloria, el filo de las plumas reflejo los rayos del sol que se colaban por las aberturas dejadas ahí debido al óxido y la corrosión.

-Así que el angelito quiere jugar, tan patético como todos los de su raza. Altivos, presuntuosos e insoportables, al final son solo palabrerías porque no duran un ápice en una pelea- Argumento el demonio.

-Si lo son- Respondió el guerrero alado con indiferencia.

-Él que reposa en tus brazos rogó tanto por su vida, patético- Susurro la criatura.

-Patético es aquel que se jacta de superioridad, cuando requiere que el rival esté en su punto más débil para sentirse capaz de enfrentarlo- Respondió el celestial a sabiendas de que esto enfurecería al demonio.

-¡Maldito!- Gritó el ser abalanzándose sobre su enemigo. Michael nunca soltó a su "hermano", usando la velocidad y el filo de las alas para contrarrestar al ente. Para el ojo humano habría sido imperceptible; pero para ellos los golpes afilados de las garras y las plumas liberaron una onda expansiva que alejó a ambos antes de que el ente demoniaco se agachó buscando recuperar el aliento. Michael en cambio no espero; girando para arremeter con toda su fuerza haciendo uso de sus habilidades para degollar al ser antes de volar marchándose. Ni siquiera se esperó a ver si este había muerto realmente. Sus prioridades eran otras y si los demás hallaban el cuerpo ya verían cómo justificar esa presencia en esa tierra. No tardó mucho en llegar a la casa del humano dónde coloco al herido analizando el daño para sanarlo.

-¿Qué estás haciendo?- Escuchó la pregunta a su espalda; consciente de que el mortal no era muy afecto a Gabriel.

-Salvando su vida- Contestó volviéndose para mirar de frente a su aliado. Constantine observó la forma maltrecha del arcángel sintiendo tal vez algo de empatía por él. Probablemente él habría hecho lo mismo de estar en la posición de Michael.

-¿Necesitas ayuda?- Preguntó finalmente

-Sólo para limpiarlo una vez que termine- Prosiguió el ángel del miedo agradecido por la actitud del cazador sintiendo respeto. Éste humano le había enseñado mucho en tan poco tiempo, tal vez una lección más de la vida para él.

-Okay, me avisas- Finalizó dándole su espacio. Michael asintió concentrado en su trabajo incapaz de exclamar lo que estaba experimentando; todo era tan nuevo, sin embargo a pesar de que era probable que el ángel a su cuidado le traicionase tarde o temprano haría lo que nadie hizo por él.

La noche llegó con velocidad, ambos habían tratado las heridas del arcángel dejándolo reposar. Michael no quiso hacer uso de sus plumas, aún no estaba completamente convencido del alcance de sus habilidades curativas o el efecto que tendrían en el otro celestial. Optando por tratarlas a la antigua con ayuda de su compañero quien era un experto.

-Debo admitir que eres muy bueno- Comentó "La espada" agradecido aunque esforzándose por no ser obvio.

-He tenido práctica- Fue la sencilla respuesta verificando a su paciente, el cual reposaba tranquilamente en la cama prestada.

-La pregunta será ¿Ahora qué?- Prosiguió.

-Honestamente, no lo sé- Contestó Michael. –Solo sé que no podía dejar que esa criatura lo asesinara como si no fuese nada. Aún no puedo entender porque a pesar de la situación nadie vino auxiliarlo. Pensé que este universo era diferente, pero tal vez ese veneno que corre por mis venas, corre por el de todos los que son como yo- Aclaro.

-O sabían que había alguien que lo auxiliaría tarde o temprano- Intervino el humano -Tienden hacer eso- Explicó.

Un quejido llamó su atención los dos se volvieron para encontrarse con gesto agotado de su paciente.

-Así que alguien decidió volver a la tierra de los vivos- Resonó la voz del dueño de la casa.

-¿Dónde?- Preguntó el celestial contrariado, el dolor seguía presente pero se sentía mejor.

-No te muevas demasiado o abrirás las heridas. Como recordarás ahora eres prácticamente mortal, por lo que la recuperación también es lenta- Dijo tomando un vaso de agua aproximándose.

Gabriel lo tomo bebiendo de inmediato. –Me salvaron- Murmuro -¿Por qué?- Dijo confundido.

Michael no era un ser magnánimo, comprendía perfectamente la oscuridad de cada criatura capaz de entender el concepto del miedo. La pena tampoco era algo que lo motivara.

-Porque sabemos lo que se siente ser estar en tu posición y tal vez hubiésemos querido que alguien nos ayudara- Gruño el cazador cruzándose de brazos consciente de que sus palabras iban de la mano con la actitud de su aliado.

Para el arcángel caído las palabras pesaron más de lo que imagino, recordó ese primer encuentro en el edificio deshabitado, los planes que se desarrollaron después y que probablemente Michael conocía. Ellos podían haberse considerado todo menos aliados; sin embargo son quienes le tendieron una mano a pesar de todo.

-Pero te advierto que si llegas a intentar algo, no habrá consideración de mi parte- Advirtió aquel conocido como "La espada de dios".

...

Y el destino enmarca su jugada final

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Los pasos firmes en el pasillo llamaron la atención de los presentes, la figura de largo cabello dorado y alas blancas como la nieve les ignoró mientras caminaba hacia el salón del trono. Nadie sabía quién era o cómo había llegado a ese punto; sin embargo su mera presencia era tan imponente como la de su "Nuevo dios". Amenadiel lo esperaba, sabía quién era pero no por qué estaba ahí.

-Bienvenido- Le recibió admirando las marcadas diferencias, nadie sería capaz de relacionarlos a menos que sintiera ese interior tan profundo que enmarcaba la fuerza de la creación.

-Michael Demiurgos- Confirmó dejando a los presentes estupefactos.

...

La jugada ha tenido resultados.

...

El universo tiende a realizar sus ajustes y a veces las cosas no parecen tener un sentido; pero el sentido va más allá de las necesidades de aquellos que quieren entenderlo.

Michael estaba perdido para su mundo, atrapado en una realidad alterna donde una segunda oportunidad fue aprovechada lejos de todo lo que le fue familiar; al mismo tiempo la posibilidad de salvar a otro arcángel perdido se dio gracias a esta situación. Michael Demiurgo, la creación destinada a perecer a manos de otro hermano por codiciar su poder se encontró en la realidad de origen del ángel del miedo dejando huecos donde habrían de existir; pero llenando otros que jamás debían presentarse.

¿Por qué?...

Un arcángel de cabello rubio corto, aquel que vestía su cicatriz en el rostro con orgullo observaba el atardecer mientras bebía un sorbo de whisky satisfecho y al final se requería sólo un empujoncito para responder una mera pregunta.

-Jaque Mate- Susurró. Ahora esperare ansioso tu último movimiento- Afirmo.…

FIN