Capítulo 20


Ron permanecía inconsciente e inmovilizado en el suelo, mientras Draco daba indicaciones a Neville.

—Llevarán a Hugo a la mansión y sólo entonces dejaremos ir a este tipo

— ¡Ah esas son buenas noticias!— expresó el gryffindor contento

Hermione caminó hasta ellos y habló:

—Nunca me cansaré de agradecerles a los dos ¡Gracias!

Neville negó con la cabeza—Estoy muy avergonzado, yo busqué a Nico… Nunca pensé que él nos traicionaría ¡Me siento tan estúpido!

—Ya quedó atrás olvídalo—dijo el rubio—Ahora Hermione y yo nos iremos, cuando tengamos al niño te lo haré saber—el aludido asintió

Pero Hermione mantenía su vista en el durmiente pelirrojo, con los ojos llorosos y la impotencia a flor de piel.

—Parece un hombre normal cuando duerme, incluso los asesinos parecen inocentes al dormir… pero un inocente no puede dormir si mata a alguien —dijo sollozando al recordar el día que mató a su padre — ese día él dormía igual que ahora con sangre en sus manos

—El día que mató a tu amante— dedujo el joven de mala gana

—Si sigue vivo nos perseguirá, no me matará, pero a ti…

Draco la interrumpió—Sí lo sé, intentará matarme, es lo que le hace a todos los hombres que intentan salvarte ¿no?

Ella se limpió las lágrimas con coraje y le ordenó darle su varita a lo que él se negó

— ¡Dame tu varita! Mataré a este psicópata de una vez por todas

Él en cambio la tomó del brazo sacándola de ahí —No sé que voy a hacer con tu constante obsesión con matarlo

Ella bufó enojada y se alejó a grandes zancadas hasta poder llegar a la carretera donde un auto los llevaría a tomar un traslador con destino a Londres.

—Ten cuidado, Granger, te puedes caer—advirtió Draco pero ella seguía caminando tercamente hasta caerse al suelo

Él intentó ayudarla pero ella rechazó su ayuda

Finalmente Hermione caminó a paso lento por su pie dolorido y pronto se detuvo a descansar.

— ¿Qué piensas hacer después de tener a Hugo?— preguntó el joven temiendo su respuesta

—Me iré de aquí junto a mi hijo, no te preocupes más por nosotros

Él suspiró exasperado—Temes que Weasley me mate tal como hizo con tu amante

— No es por eso

— Ese infeliz no podrá matarme como a tu amante eso te lo aseguro—dijo y la palabra amante le causaba un gran dolor a Hermione

No pudo evitarlo y sus ojos se nublaron en lágrimas —Él… él no era mi amante — tomó aire y prosiguió — él era mi padre

— ¿Qué?

—Era mi padre... No era ningún amante

—Pero tú dijiste que era tu amante

Se alejó con tristeza y siguió caminando, él la imitó y cuando estuvo cerca la encaró.

— ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué?

—Draco ¡ya basta!—espetó soltándose de su agarre

—Dime ¿Por qué me mentiste?

—Yo no lo dije, tú lo asumiste

Él rodó los ojos —No me vengas con eso, yo te pregunté y no lo negaste

—Si te decía la verdad no me hubieras dejado ir y Ron te habría matado

—Ah si ¡No me digas!—dijo sarcástico

Ella respondió testaruda —Si, lo hice para salvarte y funcionó

—Ese no es un buen argumento ¡Dime! ¿Qué hay de mí? ¿Acaso no fui a buscarte incluso pensando que estabas muerta? ¿Acaso te abandoné con ese psicópata?

Hermione bajó la vista entristecida —No, no lo hiciste… por eso decidí decirte la verdad ¡Yo solo quería protegerte!

—¡No quiero que lo hagas! ¡No lo quiero!—gritó—si crees que te cuido porque aún siento algo por ti estás en un error ¡Estás muy equivocada!

—No creo que lo hayas hecho porque sientes algo por mí—dijo apenada con un rubor en sus mejillas

—¿En serio? — Respondió sarcástico —Ya basta Hermione ¡No sabes cuánto odio que me mientan mirándome a los ojos! ¡Siempre lo he odiado y lo sabes muy bien!

—De acuerdo, no me creas, eso es problema tuyo, no mío

—Y sigues mintiendo—la señaló—admítelo estás segura de que te cuido porque aún me gustas

Ella negó con la cabeza fervientemente—No, nunca lo pensé

El rubio habló serio—Hermione, soy un hombre que ha vivido lo suficiente para saber cuándo alguien me miente y se perfectamente que lo pensaste

La castaña cansada de la situación exclamó—Está bien lo admito ¡Sí, lo pensé! Ahora qué ¿Quieres que me quite la vida?

Él se rió irónico —Vamos, no digas estupideces y grábate esto en la cabeza: yo siempre ayudo a quien lo necesita y no lo hago esperando algo a cambio… No me compares con los gryffindor—dijo eso último con una sonrisa de suficiencia—Yo soy un hombre de palabra ¿Hablé claro?

—Si entendí— contestó ocultando el dolor que sus palabras le produjeron

—Ahora cuando tengas a Hugo contigo puedes irte o puedes quedarte, esa será tu decisión pero una cosa es cierta ya no tendrás que ver mi cara

—Y cada quien seguirá su camino—completo ella con tristeza

Ambos jóvenes se miraron a los ojos por un largo tiempo pero las palabras nunca salieron de sus labios, hasta que Hermione continuó su caminata seguida del slytherin.


Las horas pasaron y Maximiliano, uno de los hombres de Ron fue el encargado de llevar al niño hasta la mansión Malfoy por órdenes de Rosalie.

En la puerta de la entrada ya los esperaban Harry, Rosalie y Narcisa, el niño al verlos fue corriendo hasta ellos.

—Hola, cariño—dijo Rosalie intentando abrazarlo, sin embargo Hugo se refugió en el azabache.

—Tío Harry ¡Sálvame!—dijo abrazándose a él

—Tranquilo pequeño, no tengas miedo ¡Yo estoy aquí!

Narcisa y Rosalie intercambiaron una mirada cómplice.

—¡Quiero a mi mamá, quiero a Draco! ¡Diles que vengan!

Harry le acarició el cabello y le habló con ternura—Ya vienen en camino, no te preocupes

—¡Si!— festejó el niño

El elegido pronto mando un patronus a Malfoy avisando que el niño ya estaba con él para que liberarán a Ron como habían acordado, pero Narcisa tenía otros planes para asegurar la vida de su hijo y debía actuar rápido.

Con la guardia baja el elegido fue sorprendido al sentir sus ojos caer ante la negrura de la inconsciencia de un hechizo no verbal por parte de Narcisa.

Él Niño gritó e intentó huir pero sus esfuerzos fueron inútiles.


Ya anocheciendo llegaron a la mansión Malfoy, Hermione suspiró y se armó de valor para entrar y enfrentar los crueles comentarios de la Sra. Malfoy, pero en la entrada de la mansión encontraron a Harry inconsciente.

—¡Harry!—gritó Hermione preocupada corriendo hacia él—¿Qué pasó? ¡Reacciona!

El rubio con su varita lo hizo levitar junto a ellos hasta el interior de la mansión, depositándolo en el sillón.

—¿Qué pasó? ¿Dónde está mi hijo?— preguntó pero el joven no tenía respuesta para ello

De pronto la chimenea de la sala de estar se encendió revelando un rostro familiar para ellos.

—¡Te mataré en el momento que te tenga delante de mí!— amenazó Draco acercándose a la chimenea

Entre la lumbre pudo verse como una sonrisa triunfal se dibujaba en el rostro del pelirrojo—Perdiste tu oportunidad… Ahora cállate y déjame hablar con mi esposa

Hermione lo apartó del camino y se puso frente a él —¿Dónde está? ¿Dónde está Hugo?— preguntó angustiada

—¿Mamá?—de pronto la cabecita de Hugo apareció en la chimenea

—Hugo mi amor—la joven se acercó desesperada

Pero solo fue por unos instantes ya que Ron volvió a hablar—Vendrás voluntariamente con nosotros ¿Cierto? Te estaré esperando —dijo con calma y procedió a darle la dirección de un hotel donde quería que se vieran—Y también hablaremos sobre nuestro futuro—sonrió cínico—te envío un beso —luego la chimenea se apagó

—¿Cómo pasó? ¿Porque tiene a Hugo?—con un nudo en la garganta le cuestionó

Mientras tanto el rubio solo pudo ensombrecer su semblante.


¡Nos leemos!