Capítulo 21 ¡Devuelveme a mi hijo!


Horas antes

Al caer Harry inconsciente rápidamente Narcisa tomó al Niño y junto con Rosalie se aparecieron en un hotel muggle de 5 estrellas dónde Ron había sido llevado para curar sus heridas.

Vieron como una enfermera de San Mungo salía de la habitación.

Fueron conducidas hasta su alcoba donde el hombre reposaba con múltiples heridas en el brazo, costillas y rostro.

Hugo y Rosalie esperaron afuera de la alcoba.

Narcisa sonrió por dentro al verlo en ese estado pues sabía que se lo merecía.

— ¿A qué debo el honor de su visita?

—Necesito una confesión suya

—No confesaré nada ¡Lárguese de aquí!

—Quizá no quieras confesar pero que tal por tu hijo—dijo y obtuvo toda la atención del pelirrojo

— ¿A qué se refiere? Mi hijo está conmigo—respondió ignorando el trato de Rosalie

— ¿Estás seguro?... Ríete cuanto quieras pero gracias al querido Maximiliano tengo a tu hijo en mi poder, hice un trato con Rosalie y es tu turno de cumplir—hizo una pausa y continúo—ahora la pregunta es ¿A quien le entregaré a Hugo? ¿A su madre o a su padre?

Tras un rato de negociación Narcisa obtuvo lo que quería, una confesión por escrito donde Ron confesaba haber asesinado al padre de Hermione.

Luego regresó a su mansión y al escuchar las voces de su hijo y de Hermione decidió fingirse lastimada y entró pidiendo ayuda y desplomandose en el suelo.

—Madre ¿Qué te pasó?—corrió su hijo levantándola — ¿Dónde estabas? ¿Quién te hizo esto?

—Lo lamento hijo… no pude evitarlo… se llevaron al niño… nos tomaron por sorpresa—dijo con voz lastimera

Hermione se sintió culpable y Draco cargó a su madre llevándola a su habitación para que descansara.

Al regresar junto a la chica, la encontró ayudando al elegido a incorporarse

—¿Qué fue lo que pasó ,Potter?

Él se sobaba la cabeza con los pensamientos revueltos en su mente, intentaba recordar pero un dolor punzante en su cabeza se lo impedía.

—No lo presiones ¡No ves que está lastimado!

— ¡Y tú no ves que se llevaron a tu hijo!

—Lo lamento, Hermione, te falle, debía cuidar a Hugo y deje que me lo arrebataran

Hermione le dio ánimos —vamos a recuperarlo, no te angusties —dijo más para ella que para su amigo


En la mansión Greengrass las jóvenes hermanas se encontraban platicando cómodamente en la habitación de Daphne hasta que Astoria sacó el tema de su boda y su hermana resopló molesta.

—Podríamos cambiar de tema ¿por favor?... no estoy de humor para esos jueguitos

Astoria le miró con reproche —Esto no es ningún juego ¡Es mi boda con Draco! Y Narcisa…

—Narcisa no se cansa de jugar a la suegra ¡No la soporto!—dijo cruzándose de brazos, jugando con las borlas de su almohada

—Ella trajo mi dote ¡No es un juego!— reclamó bajando la mirada

Daphne suspiró y dejó de lado su almohada para tomarla de las manos con ternura — Por supuesto que no hermanita pero Draco nunca te hará feliz, mereces a alguien mejor… alguien que te quiera de verdad

La chica se levantó de la cama y apartó las manos de su hermana — ¡Estás en un error ¡No hay nadie mejor que Draco Malfoy para mí!

—Ese hombre terminará arruinando tu vida ¿No lo ves? Él no es bueno para nadie, fue un mortífago, lleva la marca tenebrosa ¡Entiéndelo!

Astoria con los ojos llorosos le contestó —Hermana, por favor, apóyame en esto ¿Si?—Daphne rodó los ojos al no lograr que ella entendiera — Mira yo sé que no puedo pertenecer a nadie más que a Draco ¡Estoy enamorada de él desde que era niña y lo sabes!

—Escúchame, este amor que dices sentir te va destruir… hazme caso.

—Aunque me pudriera en Azkaban por su amor no me quejaría porque haré de este mundo el paraíso para él… Te lo puedo jurar — se levantó y salió de su recámara sin mirar atrás.

Daphne se llevó las manos a las sienes, consternada por no hacerle ver a su hermana el daño que ella misma se haría.

— ¿Cómo te hago entender que ese hombre nunca te va amar?


Ron disfrutaba de su victoria, recostado en la cama siendo atendido por sus sirvientes.

" Ahora vendrás a mí, quieras o no Hermione, vendrás por Hugo"

Pensaba con una sonrisa satisfecha para luego ordenar que llevarán a su hijo a su lado.

El niño se detuvo en el umbral de la puerta mirando a su padre con temor.

—Ven Hugo ¡Acércate!—el niño titubeó pero finalmente obedeció y se sentó en la orilla de la cama donde su padre le palmeo un espacio para que tomara asiento —Te extrañe como no tienes idea, hijo

— ¿Lastimaste otra vez a mi mamá?— preguntó con inocencia

Él pelirrojo extrañado le respondió — Por supuesto que no, tú madre está bien no te preocupes ¿Por qué no habría de estarlo?

—No estoy preocupado porque sé que Draco la cuida

Ron soltó una leve risa—Te ves valiente ¿Qué pasó? ¿Esos días en la mansión Malfoy te dieron valor? — el pequeño guardó silencio y él prosiguió—Él me robó a tu madre, destruyó nuestra familia ¡Él es un hombre malo!

Hugo se armó de valor y respondió—Draco no es malo, él nunca golpea a mi mamá

Ron se acercó a él peligrosamente y el niño con miedo se movió hacia atrás mientras su padre le hablaba—Mira lo que me hizo a mí — dijo señalando sus heridas — me pateó innumerables veces, me lastimó sin importarle nada ¡Es un hombre malo y se acabó!

Hugo guardó silencio sin querer contradecir a su padre, al tiempo que el hombre acariciaba su mejilla —Dime ¿Qué te ha dicho tu madre de ese hombre?

El infante pensó un poco antes de hablar —Creo que él a veces…

— ¿Algunas veces qué hace, Hugo? ¡Dime qué es lo que hacen!

—Él la hace reír—dijo y su padre dejó de acariciarle la mejilla—Mi mamá se ve muy bonita cuando sonríe ¿Lo sabías? Tú nunca la has visto reír.

Por un momento Ron se quedó pensativo recordando sus momentos en Hogwarts y por un breve instante anhelo volver a esa época, anhelo esos buenos momentos pero pronto los desechó.

Él fin justifica los medios, si hubiera seguido por ese rumbo, sería él mismo perdedor sin un centavo en el bolsillo, el hijo olvidado, al que nadie quiere.

Se aclaró la garganta incómodo y ordenó que llevarán al niño a un lugar más seguro, dónde no pudieran encontrarlo.


Ginny había regresado a la mansión Malfoy en cuanto supo lo que había pasado se quedó a cargo de Narcisa y su marido.

Momentos más tarde Hermione y Draco entraban al hotel especificado por Ron; la castaña corrió al elevador presionando con desesperación todos los botones.

Draco miraba asombrado ese extraño aparato muggle y exclamó—No sé mucho de estas cosas muggles pero de seguir así lo vas a romper.

Se detuvo en el acto, le lanzó una mirada molesta y luego siguió presionando los botones con ansiedad.

Él suspiró — Si rompes ese taladror

— Elevador — corrigió ella

— como sea… si lo rompes tendremos que subir por las escaleras y créeme que ya no tengo energías suficientes como para cargarte —dijo con una sonrisa de lado — aunque si me sigues mirando así tal vez cambie de opinión

Ambos sonrieron y el elevador se abrió ante ellos.

Hermione entró y al ver que el rubio analizaba el elevador como si se lo fuera a comer vivo no tuvo más opción que jalarlo hacia adentro, dónde el joven acomodó su saco, quedando en silencio hasta que llegaron al piso correcto.

Él elevador se abrió y Draco salió de un brinco ante la mirada divertida de la gryffindor.

Él recomponiéndose le preguntó — ¿Estás bien?

Ella asintió y avanzaron por el corredor no tardando en encontrar la habitación del pelirrojo ya que era el único custodiado por dos hombres.

Al acercarse dejaron pasar a Hermione impidiéndole el paso al rubio.

— Ah sí ¿Y cómo piensas detenerme?—dijo desarmándolo con la varita para después ir tras la chica.

— ¿Dónde está mi hijo?—exigió a Ron mientras el aludido sonreía descaradamente tomando un poco de vino sentado en un pequeño sofá

— Que bueno verte de nuevo, esposa mía—Draco llegó al lado de la castaña — Ah qué bien, estamos todos reunidos.

Pero el slytherin no estaba para juegos y se acercó tomándolo por las solapas — ¿Dónde está Hugo? ¡No soy un asesino pero me estás obligando a matarte!

Ron sacó su varita al mismo tiempo que Draco, ambos se apuntaban con odio.

—Baje la varita— ordenó por detrás uno de los guardias

—Draco por favor —pidió la chica y el rubio muy a su pesar lo soltó.

— ¿Dónde está Hugo?—demandó saber de nuevo

— Claro, esposa mía

—Ella no es tu esposa— exclamó apretando los puños

—Es mi esposa y lo será hasta la muerte ¡Es mi mujer!

—Debes de entender que no es tu esposa y cuestionarte si tienes el suficiente coraje para preguntarle si quiere ser tu mujer

—Lo quieras o no, Hermione es la madre de mi hijo ¡Somos los padres de Hugo, aunque te pese!

Él slytherin estuvo a punto de irse encima del pelirrojo y hacerle entender a base de golpes lo equivocado que estaba sin embargo la chica lo detuvo.

Ron sonrió y se dirigió a Hermione—Ahora esposa mía, sobre nuestro hijo…

—¡Yo no soy tu esposa! ¡Ahora dime dónde está mi hijo! ¡Dónde está!

—Tranquila mi amor, nuestro hijo salió a dar un paseo, no esperabas que estuviera aquí cuando tú y tu "guardaespaldas" llegaran o sí?

—Devuélveme a mi hijo o tendré que ir al ministerio y acusarte por secuestrar a mi hijo.

Él pelirrojo se fingió sorprendido — ¿Al mismo niño que llevaste a Georgia con papeles falsificados? ¿Sabías que la falsificación de documentos es un delito grave?

Ambos jóvenes se miraron a la cara avergonzados ante la mirada triunfante del gryffindor.

—Si te denunció estarás en graves problemas amor… y no queremos eso ¿Verdad?

—Hablaré con el ministro…

—Y a quien crees que le creerá ¿a un exmortifago disfrazado de auror o a un héroe de guerra como yo?

—Te voy a… — dijo el slytherin tomándolo por el cuello

—Draco cálmate —pidió Hermione con gentileza y el rubio la miro y luego al gryffindor y negó con la cabeza

—No, no puedo calmarme

—Por favor… — rogó de nuevo y a regañadientes lo soltó

Ron tosió recuperando el aliento y dijo — Si lo que buscas es una solución legal para esto, tengo un muy buen camino legal

— ¿De qué hablas?

—Es un camino muy fácil y legítimo… además es la única manera para que veas a tu hijo… Cásate conmigo —soltó bruscamente y la chica abrió la boca sorprendida

— ¿Qué?

Ron sonrió mirando el gesto de desagrado del slytherin y continuo — ¡Que poco delicado he sido! Hermione, amor ¿Te casarías conmigo?

Las lágrimas comenzaban a nublar los ojos de la joven y trago grueso, incrédula ante lo que escuchaba.

—Podremos casarnos legalmente, tomar a nuestro hijo y volver a nuestro hogar—ella permanecía callada con la mirada perdida, con un dolor en su corazón — Y bien… ¿Te casarías conmigo para volver a ver a Hugo?


¡Nos leemos!
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