Capitulo 24
Flashback
George caminaba distraído por los jardines de Hogwarts, pensando que nuevo producto debía realizar, cuando sus ojos se encontraron con los de Daphne Greengrass, una chica aguerrida que nunca se dejaba intimidar por nadie, digna estudiante de slytherin. De pronto olvidó que estaba pensando
Ella desvió la mirada con desdén como siempre lo había hecho pero esta vez el no se quedaría con las ganas de hablarle, no le importaba que fuera dos años menor ,este era su último año en el colegio y no desaprovecharía esa oportunidad. Incluso Fred se había acercado a ella para invitarla a salir pero fue rechazado.
—Si a mí, que soy más guapo que tú, me ha rechazado ¿Qué será de ti?— recordaba sus palabras de burla y con mayor decisión se aproximó a ella
Ella estaba sentada bajo la sombra de un frondoso árbol acompañada de dos compañeras de su misma casa, quiénes al verlo venir le sonrieron coquetamente menos Daphne.
—Hola, preciosas— saludó con galantería, para después sacar de su capa unos polvos que aventó hacia las jóvenes
Al instante esos polvos se convirtieron en copos de nieve, haciendo reír a las compañeras de Daphne, ella por su parte, indignada se levantó y sacudió para alejarse a grandes zancadas de allí.
George corrió hasta ella y confundido le preguntó — es una nevada individual ¿No te gusta?
Ella detuvo su andar y rodando los ojos le contestó— puedes ahorrarte tus intentos de conquista inútiles…a mí no me vas a sorprender con estúpidos truquitos de magia
— ¿No te causó ni un poquito de gracia?— cuestionó sin podérselo creer, pues a todo el mundo le había sacado por lo menos una sonrisa, excepto a ella.
Ella mantenía la cara seria y severa— ¡Solo un idiota se puede reír con tus estúpidas bromas!
El abrió la boca totalmente ofendido por sus palabras, pero recordó que aún tenía un as bajo la manga. Sacó de su bolsillo un pañuelo, y dándole varios dobleces sopló en el y una paloma salió volando posándose en la cabeza de la chica, quien enojada la espantó de su cabeza.
— ¡Oh, vamos mujer! Nada te parece
—Ya te dije que a mí no me gustan estas cosas, mejor ve con aquellas tontas — señaló a sus compañeras— ¡Ve y coquetea con ellas!… ¡Tal vez te hagan caso!
El Gryffindor esbozó una pequeña sonrisa, pues detectó un tono de reproche en su voz
— ¿Te molesta que coquetee con ellas?
Ella bufó indignada y desviando la mirada se aproximó a el, apuntándole con el dedo
—Por mí, puedes coquetearle a Madam Pomfrey— el aludido arrugó el ceño ante la idea — ¡Poco me importa lo que hagas o dejes de hacer! ¡Solo deja de molestar! ¡No me interesas hoy, y no me interesarás nunca!— infló sus mejillas llenas de coraje y se dispuso a irse, cuando sintió que le tocaba el hombro
Ella estaba por recordarle a su progenitora pero el rápidamente la giró y tapó sus labios suavemente con su mano derecha mientras le habló con una dulzura seductora — Tienes razón. Yo sé que una hermosa dama como tú jamás podría estar con alguien como yo—dijo llevando sus mano izquierda al pecho mientras ella le veía confundida —solo una última cosa— dijo acercándose pero al ver que ella entrecerró los ojos mirándole con aprehensión, el levantó las manos en son de paz y se apresuró a decir— es solo que esa paloma te dejó algo en tu cabello
Daphne levantó la vista y con sus manos buscaba en su cabello algún indicio de suciedad por parte de la paloma, y cuando menos pensó sintió la calidez del dulce beso de George
Ella quedó en shock sin tener tiempo para procesar lo ocurrido. Él se separó y sonriendo le dijo — Si quisieras ser mi chica, habría más de eso
Daphne se quedó inmóvil en su sitio sin saber qué hacer, con las mejillas coloradas y el corazón palpitando fuertemente, mientras lo veía alejarse con una hermosa sonrisa. Llevó sus manos a sus labios preguntándose ¿Por qué me gustó tanto?
Pero pronto desechó esos pensamientos. A ella no podía gustarle un Weasley. Su padre pondría el grito en el cielo de solo mencionarlo. Era la primogénita y a falta de un hijo varón ella debía ser fuerte y honrar su apellido, ya que su hermana Astoria era muy blanda, sensible y débil según su padre.
Fin Flashback
Daphne cerró de golpe su álbum de fotos escolar, cerrando también sus recuerdos. Pero le era imposible sacarse de la mente a George, sobre todo estos últimos días en los que con el pretexto de ayudar a la señora Narcisa el se había estado colando a su mansión, sin dejar de mirarla y lanzarle una sonrisa traviesa.
—No lograrás importunarme de nuevo— se decía a sí misma, tras suspirar para sacárselo de su mente, y volvió a pensar en él con coraje por ayudar a Hermione —Eres un idiota… ¡Un idiota!
Draco y Harry, en compañía de algunos hombres, acudieron al lugar donde se suponía estaba el niño. Pero al entrar a la cabaña no encontraron a nadie… Solo una tetera que aún estaba caliente, lo que indicaba que acababan de salir de allí.
— ¡Maldición!— dijo Draco frustrado
—Alguien debió avisarles— dedujo Harry
— Ah… ¿tú crees?— respondió con ironía —Si me entero que es alguien a quien conozco, esa persona sabrá de lo que soy capaz— gruñó de coraje — Vamos, esto aún no ha terminado. Continuemos buscando ¡rápido!— apremió a los demás hombres
—Si nos damos prisa, tal vez los encontremos…. No deben estar muy lejos—dijo Harry
—Pues entonces mueve el trasero, Potter
Pasaron varias horas buscando en sus alrededores, preguntando a cuántas personas se les cruzaron en el camino hasta que después de tanto indagar a Draco le parecióver una conocida prenda en el piso.
Se acercó, la levantó y dijo a Potter—Está bufanda es de Hugo ¡Estoy seguro!
El joven frunció el ceño— pero… Si Ron lo tiene ¿Cómo es que dejó su bufanda tirada?
Draco analizó sus palabras y concluyó que tenía razón —tal vez…tal vez el niño escapó— dijo, y ambos se miraron preocupados, pues al menos en custodia de ron sabían que nada malo le pasaría. Pero estando solo, a merced de la naturaleza, no estaban tan seguros
Mientras tanto Alexander había regresado con su patrón, a rendir cuentas sobre la desaparición de Hugo.
Él ya lo esperaba en su mansión, sentado en su estudio, con cara de pocos amigos… Al verlo entrar se dirigió a él y severo le cuestionó con falsa calma — ¿Así que perdiste a Hugo?
El hombre sabía del temperamento inestable del pelirrojo, y con temor contestó —Fue un descuido. Yo me distraje para servirle su comida y…
Ron invadido por la cólera arremetió contra los libros en su escritorio tirando los el suelo
—Es increíble que no hayas podido cuidar a un niño, un niño de apenas 8 años… ¿Fue más inteligente que tú?
—Yo…
— ¡Cállate!—le ordenó
Con el movimiento de varita lo amarró de pies y manos, dejándolo sentado en el sofá a la espera de que el regresará
—hasta que encuentre Hugo, me esperarás aquí y recibirás tu castigo
La noche se hizo presente y una muy angustiada Hermione al lado de Draco y Harry buscaban a Hugo en el interior de ese inmenso bosque. Se alumbraban con antorchas y con la luz de sus varitas, al tiempo que gritaban el nombre del niño incesantemente sin obtener respuesta.
Sin esperarlo ni saber cómo, Ron apareció dónde estaban, y se aproximó a ellos. Al verlo, Malfoy, sin darle tiempo a decir una palabra, le propinó un puñetazo en la cara.
— ¡Por tu culpa maldito, el Niño está perdido!
Ron pronto se incorporó, listo para devolverle el golpe. Pero fueron interrumpidos por la llegada del jefe de Aurores: un hombre alto, robusto y de expresión severa.
— ¿El niño simplemente se perdió o fue secuestrado?— preguntó el hombre
Malfoy estuvo a punto de responder sin embargo Hermione lo detuvo y con los ojos le pidió que no lo hiciera, pues ella tendría mucho que perder si descubrían que había falsificado documentos.
—Mi hijo se perdió— respondió y pudo ver cómo Ron sonreía satisfecho, mientras Malfoy hacia puños sus manos
Ella al ver eso, lo tomó de la mano — Sigamos buscando
Ron los observó con gran furia, sabiendo que de no ser por la presencia del jefe de aurores lo habría hechizado allí mismo.
Con el jefe de aurores liderando la búsqueda siguieron buscando en los alrededores.
Pasaron las horas y Ron, lejos de importarle la aparición de su hijo, se había retirado a descansar, mientras los demás continuaban la búsqueda, a cada segundo más desesperados.
El sol comenzaba a salir cuando Harry vislumbró un trozo de tela sobre una rama torcida que se direccionaba hacia un pozo.
Draco y Hermione vieron la preocupación pintada en el rostro del elegido y corrieron tras de él, miraron hacia el agujero y el Niño se encontraba allí, estaba inconsciente y no respondía a los gritos desesperados de su madre.
Harry como pudo la sostuvo en brazos en contra de su voluntad, mientras Draco bajaba al pozo por el Niño.
— ¡Hugo, mi niño….Harry suéltame! —le ordenaba a su amigo, pero él la contenía—Déjame ir con mi hijo…¡Hugo!
Con agilidad Draco descendió por el pozo y llegó al lado del pequeño, acariciando su rostro y buscando en su cuello signos vitales. Contuvo la respiración preparándose para lo peor, al tiempo que Hermione no paraba de gritar preguntándole por su hijo.
Suspiró con alivio y respondió — ¡Está vivo, Hugo está vivo!
Harry soltó a Hermione y ella se abrazó a su amigo con alegría
Malfoy daba suaves palmaditas en las mejillas del niño tratando de despertarlo—Hugo, háblame… No te des por vencido… ¡Hugo, responde! — decía con desesperación en su voz
El niño, al sentir su presencia, poco a poco fue abriendo los ojos, encontrándose con la mirada grisácea del joven, al verlo sonrió débilmente
— ¿Viniste?— preguntó dudoso, pues llevaba horas imaginando que Draco llegaba por él y temía que solo se tratase de una ilusión
—Por supuesto que vine por ti… Jamás te dejaría — lo tomó en brazos, sin dejar de acariciar sus mejillas —Dime ¿Estás bien? ¿Te duele algo?
El niño respondió débilmente —Estoy bien
—Por supuesto que sí ¡Eres fuerte!— dijo y le dio un beso en la frente
Hermione ayudada por Harry descendió hasta su lado, no importándole lastimarse, corrió hacia ellos y llenó de besos el rostro de su pequeño.
—Tienes fiebre—dijo preocupada tocando su frente
Sin perder más tiempo Draco levito al niño hacia Harry, quien lo cargó y lo condujo hacia su auto, arropándolo y poniendo compresas frías sobre su frente.
—Tío Harry…tengo frío
—Lo se pequeño, estarás bien
Mientras tanto Draco escaló rápidamente hasta salir del pozo y dirigirse al niño, sin embargo la voz de Hermione lo detuvo en el acto
— ¡Malfoy! ¿Y yo qué?—dijo molesta consigo misma por no poder escalar al igual que él, debido a su mano lastimada
—Créeme si el niño no tuviese fiebre te dejaría allí—ella le miró sería pero no dijo nada
Él sacó su varita del pantalón, con toda la intención de hacerla levitar, pero ella al ver sus intenciones lo detuvo
— ¿Qué crees que haces? ¡Eso no me gusta! —Dijo y él puso los ojos en blanco guardando su varita—Lánzame una soga o algo
Draco no tenía tiempo para buscar sogas así que de nuevo bajó al pozo ante la mirada incrédula de la joven
— ¿Pero cómo vamos a subir?—dijo exasperada— sería más fácil con una soga
—Súbete —le ordenó, poniéndose de espaldas hacia ella y flexionando un poco las rodillas
—Pero…
—Sube— repitió y ella de mala gana obedeció
Se subió sobre su espalda, con sus piernas rodeando la cintura del joven y con su mano sana aferrándose a su cuello. Él dio un leve brinco para acomodarse y volteó su rostro hacia ella inconsciente de la cercanía en la que se encontraban. Sus bocas quedaron a escasos centímetros de distancia, sin embargo él se aclaró la garganta y procedió a subir.
Harry dejando al niño en el auto, se dirigió hacia ellos, ayudándolos a subir. Se incorporaron rápidamente y vieron venir a Hugo corriendo a abrazarlos. Ambos se agacharon a su altura y le devolvieron el abrazo, al mismo tiempo que Hermione no paraba de besar y reconfortar a su hijo. Draco por su parte lo abrazaba con fuerza y besó su cabello, agradeciendo encontrarlo con vida.
Tras varios segundos, Hugo se separó de ellos y le preguntó a su madre:
— ¿No te casaste con mi padre, verdad?
—Hijo, ¿Pero cómo lo…?
—Alexander dijo "Tu madre se casará con tu padre por ti"—comentó con tristeza
Draco frunció el entrecejo — ¿No me digas que por eso escapaste?
Hugo lo miró con sus ojos húmedos en lágrimas —Quería rescatar a mi mamá
Al decir eso, lo abrazaron nuevamente con fuerza
—Te lo prometo, mi vida. Nunca me casaré con él… ¡Te lo prometo!—decía Hermione entre sollozos
Hugo le sonrío y comenzó a sentirse mareado, recargándose en Malfoy, quien sin perder tiempo lo cargó en brazos, dirigiéndose al auto de Potter dónde su amigo de lentes ya estaba esperándolos.
— ¿Hugo estás bien?— preguntó preocupada la joven, pero el niño se encontraba muy débil para responder y solo asintió con la cabeza
Subieron los tres al auto. Draco mantenía al niño sobre su regazo, mientras Hermione le aplicaba compresas frías en su frente.
De vuelta a la mansión Malfoy, llevaron al niño hasta una alcoba dejándolo descansar, e hicieron que una medimaga se encargara de revisarlo y recetarle pociones revitalizadoras y suero, ya que el niño había sufrido las inclemencias del tiempo y no había comido ni bebido nada en varias horas.
Neville, George, Luna… Todos habían ido para mirar al niño y llevarle sus buenos deseos y uno que otro regalo.
Cuándo se quedaron nuevamente los tres solos, el niño dirigió su vista a la mesita de noche y puedo ver los frascos de las pociones que le acababan de recetar y emocionado le dijo a su mamá:
— ¡mira mamá! Son las pócimas mágicas que te daban a ti
La joven tragó grueso ante los recuerdos que venían a su mente y Draco al ver el semblante pálido de la chica no dudo en preguntar a qué se refería, pero ella no respondía, tenía la mirada fija sobre las pócimas.
Con gritos, con recuerdos, que iban a su mente tan rápido como un trueno se sumergió en sus recuerdos en contra de su voluntad.
Flashback
Se vio a sí misma en un enorme cuarto pintado de blanco sin nada alrededor, solo ella tendida en una cama amarrada de manos, con una pócima en la mesita de noche.
Sus labios estaban secos de tanto gritar por ayuda, sus ojos habían perdido ya el brillo que te da la alegría de vivir y su estómago había dejado de pedir comida hace ya varias horas.
De pronto la puerta se abrió y de ella entró su hijo, el cual corrió a abrazarla, y ella fingió su mejor sonrisa para no preocuparlo.
— ¡Mamá!— dijo besando su mejilla
—Mi niño, pronto regresaré contigo
El pequeño negó con la cabeza— No deberíamos volver a escapar— dijo el niño con tristeza acariciando la mejilla de su madre
Luego de unos minutos entró Ron y posando la mano en el hombro de su hijo le habló:
—descuida hijo, tu madre se enfermó un poco porque estuvo fuera… ¿Cierto mi vida?
Hermione contuvo el llanto y fingiendo una sonrisa ante su hijo se dirigió a él —Tomaré mis pócimas mágicas y estaré bien muy pronto Ya lo verás—el niño miró a las pócimas y asintió
— ¿Y cuando te sientas bien podremos jugar?
—Jugaremos mucho mi amor, ve y prepara tus cosas…jugaremos muy pronto
— ¡Qué bien!— expresó el niño contento y salió de la habitación corriendo hacia su salón de juegos
Ron le sonrío a Hermione, pero ella le volteó la cara. No tenía palabras para describir cuánto lo odiaba en ese momento.
—Una semana sin comida, mi querida esposa—le dijo mientras paseaba la mirada de las pociones a ella y viceversa — ¿Quieres que te muestre un poco de compasión?—sonrío falsamente —Bueno, ya que insistes tanto…
Sacó del bolsillo de su pantalón unas pesadas llaves que usó para liberarla de las cadenas que la aprisionaban, sintió la Libertad en sus muñecas y pronto llevó sus manos para sobarlas, le dolían y habían quedado marcas en sus muñecas.
—Ahora ,ordena la cama—le ordenó mientras la observaba
Ella poco a poco se levantó, haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban y recargándose en la cama fue acomodando las almohadas y tendiendo las sábanas, alisándolas.
Luego de varios minutos de suplicio, por fin terminó su labor y el le dijo con calma:
— ¿Tienes hambre? Mandé que prepararan algo exquisito para comer
La joven se apoyó en el barandal de la cama y con pesadez alzó la vista, contestándole— No quiero comer
Él dejó salir un bufido, pero ella no le importó. Cómo pudo se hizo camino a la puerta, recargándose en las paredes hasta llegar a la habitación de su hijo.
Fin de Flashback
— A mi mamá también le daban esas pócimas—dijo Hugo sacando a su madre de sus pensamientos
Hermione observó con reticencia las pócimas y tragó saliva resistiéndose a los recuerdos.
— ¿Sabes Draco? No tuve miedo y tampoco lloré —le platicaba el niño sintiéndose ya un poco mejor
El aludido sonrío, acercándose a él abrazándolo— ese es mi campeón
Hugo le miró y le confesó— ¿Pero sabes? Ahora sí quiero llorar
Ambos adultos se miraron a las caras consternados
—Si quieres llorar hazlo, fuiste muy valiente estando solo en ese bosque—el niño le abrazó —además… Si lloras prometo que no le diré a nadie
Hugo miró a su madre con las lágrimas deslizándose por sus mejillas
— ¿Puedo abrazarlos a los dos? —Dijo el niño con la cabeza baja—es que me da pena
Los tres se abrazaron mientras Hugo se desahogaba en la seguridad de los brazos de Draco y de su madre.
En la mansión Greengrass Astoria seguía tejiendo las cosas para su vestido de novia, hasta que su padre entró a su habitación hecho una fiera, ya que se había enterado de qué Malfoy estaba ayudando a Granger a buscar su hijo y eso le parecía inapropiado.
Astoria rápidamente escondió su bordado y llevó su mano derecha hacia su anillo de compromiso protegiéndolo.
— ¡Papá, por favor …Draco se casará conmigo
—Si, Claro que lo hará— respondió con ironía, y sin importarle los pedidos de su hija se acercó y tomándola de la mano le quitó el anillo de compromiso
—¡Papa, no por favor…
—Por favor ¡Nada!... Recoge todo lo que trajeron junto a ese anillo de compromiso y devuélveselo ¡Ese compromiso se terminó!— sentenció decidido, sin embargo su hija con lágrimas en los ojos tomó su bordado y continuo trabajando en él sin importarle los gritos de su padre
—Mientras tú lloras por Malfoy, el desgraciado está detrás de esa Granger
Su hija levantó la vista incrédula ante lo oía
— Agitó a todo el mundo para buscar a ese niño ¡Todo el mundo se burla de mí!
— ¿Qué?
—Dijiste que estaba enamorado y mira ¡Lo único que hemos conseguido es que nuestro apellido sea mancillado!—exclamó enojado levantando los brazos—está tan enamorado que rompió su promesa en cuanto pudo
Astoria con un nudo en la garganta le contestó —él no rompió su promesa…tú sí
—Basta ¡Silencio!
Ella bajó la cabeza y conteniendo sus lágrimas continúa con su bordado, su padre soltó un bufido exasperado al verla tan calmada y sin reaccionar.
—No entiendo lo que pasa por tu cabeza…simplemente no te entiendo—negó con la cabeza para después salir de la habitación
Dafne que había escuchado todo desde el umbral de la puerta de la habitación, entró y se sentó de rodillas a un lado de su hermana intentando quitarle el bordado a lo cual ella se negó.
—Hermana, escucha… Esto es lo mejor que te pudo haber pasado ¡Ese hombre no te merece!
Astoria sintió un gran vacío en su estómago y mordiéndose los labios se contuvo de llorar, Y permaneció en silencio hasta que por fin su hermana se alejó.
Draco Hermione y Hugo estuvieron abrazados por largo rato hasta que el niño cesó sus sollozos y cerró sus ojos para descansar, pero pronto fueron interrumpidos por la llegada de Narcisa quien tras dedicarle una mirada de desprecio a Hermione pidió hablar a solas con su hijo.
—Te dije que no era buena idea venir aquí…debemos ir con el señor Lovegood
El respondió con terquedad —y yo te dije que no voy a volver a perder de vista a tu hijo
Ella suspiró resignada y tras unos segundos de mirarse sin decirle nada, él se bajó de la cama no sin antes dejar arropado y darle un beso al niño.
Draco salió de la habitación y se dirigió al estudio donde su madre ya lo esperaba.
— ¿Ahora qué pasó mamá?—dijo en tono cansino
—Aún sigues detrás de esa mujer… ¡No lo puedo creer!
—Madre, no es momento para discutir
Ella le dedicó una sonrisa y señaló el anillo de compromiso de Astoria, qué hacía hace unas horas le habían devuelto
—Han cancelado el compromiso
Draco sintió un alivio y sonrío internamente, aunque ¡claro!, no podía demostrarlo frente a su madre. Con una sonrisa preguntó su madre
— ¿Fue Astoria quién lo decidió?
— ¿Por qué ella habría de hacer algo tan estúpido? Fue su padre quién le quitó el anillo de compromiso a su hija y todo por culpa de esa Granger, que no tiene escrúpulos—sentenció dejando con evidente molestia el anillo en la mano de Draco, para sentarse en un sillón cansada llevando sus manos al rostro.
—Esa pobre niña quedó destrozada, está desconsolada…y todo por tu culpa y la de esa mujer
El joven la escuchaba con gran decepción en su interior
— ¡ Acaso no tienen escrúpulos!
— ¡Ya basta madre suficiente!
Narcisa se levantó y lo encaró— ¿Acaso no tienes ni un poco de cargo de conciencia por esa pobre chiquilla? ¿No tienes un poco de lástima por esa muchacha como la qué sientes por esa Granger?
El desvío la mirada atormentado por las palabras de su madre, que habían logrado hacerle sentir culpable.
Apretó el anillo en su mano y con un suspiro de resignación se dirigió a la salida.
—Ah… una cosa más—dijo Draco antes de salir— ¡No quiero que vuelvas a meterte con Hermione! ¿Entiendes?
Narcisa sabía que había logrado apelar a su humanidad y tranquilamente se acercó a él, cogiéndolo de la mejilla y dándole un beso.
—Se qué harás lo correcto
Pasaron varias horas y Ron hizo su aparición en la mansión Malfoy, su hermana se encargó de salir a su encuentro.
El la saludó como si no hubiese pasado nada y le preguntó — Ginny ¿mi hijo está aquí? Lo espere por horas en San Mungo pero nunca llegó
— ¡Lárgate de aquí! Y regresa al hospital tal vez algún día llegué
Ron sonrío y se acercó a paso lento— escucha querida, no estoy para bromas…quiero ver a mi hijo ahora mismo
Ginny sacó su varita apuntándole sin embargo él no paró su andar, de pronto la puerta se abrió y de Ella salió Harry con varita en mano repitiéndole que se largara de ahí.
—Escuchen…no tengo ningún problema con ustedes y tampoco vine a causarlos ¡Solo vine por mi hijo y por mi esposa…vine por ellos y solo con ellos me iré
— ¿Tu esposa dices? Nunca te casaste con ella ¡Hermione está bajo nuestra protección ahora ¡Así que lárgate!
— ¡Lárgate con tus perros y déjanos en paz! — dijo la pelirroja
— ¡No me parece apropiado que me hables de esa manera hermana! —siseo con toda la intención de lanzarle un hechizo
— ¡No te atrevas a ponerle un dedo encima!— amenazó Harry colocándose en frente de su esposa varita en mano
Estaban en un intercambio de palabras cuándo Draco por fin llegó de la casa de los Greengrass, y con toda la furia acumulada, se dirigió al pelirrojo.
— ¡Tú!...pedazo de porquería, ya me tienes harto— se próximo a él plantándole un puñetazo en la cara que lo hizo caer al suelo y aprovechando su desventaja comenzó a golpearlo una y otra vez en el rostro — me las vas a pagar imbécil…¡Todo es tu culpa!¡Tu culpa!
Y Harry le hubiera seguido la corriente si no hubiera sido porque en ese momento apareció el jefe de los aurores por llamado de Narcisa, y los separó. Con la expresión severa se dirigió al pelirrojo.
—No te puedes llevar a ninguno de los dos ¿oíste?— le advirtió — Ahora vete de aquí si no quieres que te arreste
Harry contenía a Draco cómo podía, mientras Ron no paraba de incitarle
—Esto no se va quedar así, Malfoy—decía, pero el jefe de aurores se interponía entre los dos
—Weasley…
— ¿Ah sí? ¡Eso quiero verlo imbécil! ¡Te voy a partir la cara!
— ¡Ya basta! ¡Weasley vete de aquí. No me hagas arrestarte
Con un gruñido de rabia por no poder hacer nada , se desapareció de allí.
Era la hora de la cena en la mansión de los Greengrass y con todos sentados a la mesa, Astoria fue la última en llegar. Tímidamente y pellizcándose los dedos con nerviosismo, se acercó a su padre.
—Papá ¿Podemos hablar? Solo te pido que no te enojes y que me dejes terminar de decirte lo que sucede ¿sí?
Su padre contrariado asintió y le instó a continuar
—Lo que pasa es que hoy… vino Draco—empezó a relatar con timidez—y me devolvió la argolla de matrimonio y dijo que solo yo puedo quitármela, si así lo deseo
—Pero hija… No la estás usando, ¿verdad?
Ella continuaba tallando sus manos con nerviosismo— yo le dije que lo pensaría. Pero antes que nada quiero saber qué piensas tú
—¿Y él no se la ha quitado?
—No—se apresuró a responder—dijo que no se la quitaría y que solo yo podía tomar esa decisión
Su padre suspiro— Hija ¿Quieres volver a usarla?
—Solo si tú estás de acuerdo
El señor Greengrass volteó a ver a su esposa quién le pidió con la mirada que fuera benevolente, Daphne por su parte no estaba de acuerdo, finalmente el hombre habló:
—Así que quieres usarla de nuevo — su hija asintió esperanzada
Su padre negó con su cabeza y se levantó de su asiento dirigiéndose a ella — ¡No entiendo como ese sinvergüenza se atrevió a acercarse a esta casa!
—Papá, el vino a traerme la argolla y…
—Mientras yo este vivo ¡No volverás a hablarme de ese tipo!
—Papá, pero….
—Ese Cínico pasó frente a mis ojos abrazado a esa mujer y muy tranquilo siguió su camino ¡Pero claro! El tipo es astuto. Sabe bien que yo le rompería la cara… Por eso vino a hablar contigo
—Él nunca haría algo así ¡Él es honesto! Él..
— ¡Cállate, Astoria! Y escucha esto: si quieres seguir insistiendo en esa estupidez y usas la argolla en contra de mi voluntad ¡Ahí está la salida! ¡Vete!— exclamó señalando la puerta
Tras decir eso regresó a sentarse y Daphne habló a su hermana desde su asiento
—Hermana piensa bien las cosas ¿Malfoy de verdad te quiere como su esposa o solo está jugando contigo?
—Basta Daphne, mi hija es inteligente y no desobedecerá a su padre —dijo mirando a Astoria
—No le fallarás a tu familia ¿Cierto, hija?— dijo su madre
Astoria permaneció en silencio mirando a su familia de uno en uno, sintiendo las lágrimas acumularse en sus ojos, para después salir corriendo a su habitación.
En la mansión Malfoy, la señora Narcisa no veía la hora de que las visitas por fin se fueran y poder hablar a solas con su hijo ,pues estaba impaciente de saber cómo le había ido en su visita con Astoria.
Draco harto de sus preguntas le mostró su mano mostrando su argolla y le dijo —Le devolví la argolla, madre y le dije que solo ella puede quitársela y mira… ¡Yo aún la Porto!— dijo, esperando que con eso su madre lo dejara en paz
—Pero hijo ¿cómo es que regresaste sin haberlo resuelto?
—Madre: cometí un error y lo enmendé ¿Qué más puedo hacer?¡Ya hice suficiente!—dijo exaltado porque su madre no lo comprendiera
Ginny sin que nadie se lo pidiera se metió en la conversación
— ¡Por Dios señora! ¡Ya dele un respiro a su hijo! Él dijo que cumpliría su promesa y desgraciadamente así lo hará ¿qué más quiere?
Malfoy harto de la situación y con los sentimientos a flor de piel dejó salir un grito— ¡Por Merlín! ¡Ya déjenme en paz y encárguense de sus propios asuntos!—dijo dirigiéndose hacia el jardín
Ginebra negó con la cabeza totalmente decepcionada por la actitud de la señora Narcisa hacia su hijo — ¿Ya ve? consiguió que su hijo se enfadara
—Ginebra querida… Fuimos las 2
Narcisa hizo un amago de ir tras su hijo, pero la esbelta pelirroja se lo impidió, alegando que él necesitaba estar solo y desahogarse, no alguien que le atosigara con preguntas respecto a un matrimonio que no quería y no deseaba. De mala gana, la dama se retiró a su alcoba.
Después de un rato, en el que Ginny acostó a su hijo y se aseguró de que su esposo ya se encontraba dormido, salió al jardín en busca de Malfoy, y no tardó en distinguir su melena blonda entre la oscuridad y los árboles q lo rodeaban. Caminó hacia él, que se encontraba sentado en unas sillas que estaban afuera del invernadero de su madre; se rascaba la nuca con desesperación y a su alrededor quedaban los restos de botellas de licor que seguro ingirió .
Ginebra tocó su hombro y el brincó del susto— ¡No me toques, mujer!
—Vamos, solo quiero hablar contigo ¿Es así como resuelves tus problemas? ¿Ahogándote en alcohol?
Él estaba renuente hablar con ella pero sabía que no se daría por vencida.
—Eres muy impulsivo y un idiota también ¡¿Cómo se te ocurre devolverle la argolla a Astoria si ya su padre se la había quitado?! ¡Debiste haber aprovechado esa gran oportunidad!
—No tenía otra opción, yo hice una promesa y no la voy a romper
Ella puso los ojos en blanco —Todo mundo rompe sus promesas ¿porque tú serías la excepción? Además, técnicamente tú no la rompiste… Fue su padre
El se levantó de su asiento y comenzó a caminar en círculos totalmente desesperado y sin soltar la botella de vino
—No lo entiendes Ginevra…le di esperanzas a esa joven y..
— ¿Y qué importa? ¡Lo superará!
— ¿No fui yo quien aceptó casarse con ella? ¿No fui yo quién lo hizo?—le dijo con la voz comenzándosele a quebrar —cavé mi propia tumba, Ginny… ahora debo afrontarlo
—Ay, por Merlín ¡Ya cállate!... Todos sabemos porque lo hiciste, pensaste que Hermione amaba a otro y enloqueciste porque tú…
El intentó frenar la frase de su amiga, sin dejar de jalarse los cabellos de la desesperación. Pero ella sentenció…
— ¡Porque tú aún la amas! ¡Estás enamorado de ella!
El pasó su mano por su rostro obligándose a no derramar las lágrimas de impotencia que tenía contenidas.
— ¿Qué estás diciendo? ¿De dónde sacas esa mentira?— gritó dando un sorbo a la botella sin poder mirarla de frente — ¡No estoy enamorado de Hermione, eso es absurdo!—dijo mirándole a la cara, con su rostro gritando todo lo contrario a lo que acababa de decir
En los años que llevaban de amistad Ginny había logrado apreciarlo, y eso hacía que sus ojos se llenaran en lágrimas al mirar que Draco no era capaz de aceptar sus sentimientos.
—Eres tú el que debe de dejar de mentirse a sí mismo
—Ginebra, por favor
Ginny se acercó a él —Si no te lo digo yo ¿quién lo hará?... ¿Dime: ¿vale la pena arruinar tu valiosa vida por una estúpida promesa?…. Yo sé que amas a Hermione—el negó con la cabeza — No te cases con Astoria ¡No cometas esa locura!
—Si estuviera enamorado de Hermione ¿qué ganaría? ¡Dime!... Solo conseguiré agrandar está herida que no me deja vivir— contestó con la voz quebrada y con lágrimas de impotencia— ¡No puedo tocarla, ni sentir su aroma! ¡Ponte en mi lugar, ni siquiera puedo tocar su mano!— expresó con gran dolor en su corazón —Porque sé que en el momento en que lo haga, soy capaz de mandar al mismísimo demonio todo... Hasta a mi madre— proclamó volviendo a besar a la botella
El llanto se le hizo incontenible... Nadie jamás lo había visto derramar una sola lágrima, pero esta vez, el alcohol y el dolor ganaron la batalla
— ¿Por qué? ¿Qué te lo impide? No hay obstáculos que se interpongan entre el amor
El negó efusivamente—Tú sabes que la realidad de la vida no es así ginebra, Y sabes cómo son las costumbres en esta sociedad mágica. Sí me caso con una mujer con un hijo… — tomó aire y prosiguió — Soy hombre lo puedo soportar pero ¿qué hay de ella? Hermione viviría una condena por siempre y creo que ya ha sufrido lo suficiente
— ¡Al demonio lo que diga la gente! ¡Es su felicidad lo que está en juego!— decía tratando de hacerlo entrar en razón mientras Draco seguía moviendo la cabeza hacia ambos lados y con su mano derecha limpiaba con brusquedad sus lágrimas de impotencia
La pelirroja lo agarró de las manos obligándole a verle a la cara y arrebatándole la botella para tirarla al suelo —Malfoy, tú la amas — el negó con la cabeza— y yo sé que ella te ama también…solo necesita un poco más de tiempo
Eso capturó totalmente su atención y viéndola fijamente a los ojos le cuestionó — ¿Ella te lo dijo?
—No. Pero es más que evidente… Solo un ciego como tú no se daría cuenta
El se zafó de su agarre y dándole la espalda se sentó en la orilla de la fuente del jardín, con la vista perdida en sus pensamientos, sin saber qué decisión tomar. Y preguntándose si la pelirroja tenía razón o no. Ginebra le observó sentarse y con tristeza dejó salir un suspiro para después sentarse a su lado y pasar su mano en su espalda haciéndole saber que en ella tenía una amiga en quién contar…
Espero el capítulo largo compense el tiempo que desapareci
¡ Nos leemos!
