Introducción: Este relato está basado en el primer partido de las Casas que se desarrolla en el juego Hogwarts Mystery. La idea me vino a la cabeza debido a que, desde que vi a Murphy McNully por primera vez en el juego, deseé que durante el cuarto año de estudios en Hogwarts, cuando se supone que el juego permite el 'modo romance', mi personaje, Aralyn McGregor (de Gryffindor), será con él con quien desee emparejarse. Y cuál será mi sorpresa cuando descubro que Murphy no es una opción de las que el juego ofrece para emparejarse (al menos por ahora, o eso dicen los comentarios de Internet, que yo todavía no lo he comprobado porque estoy terminando el tercer año de mi personaje). Así que, para intentar 'desquitarme', he decidido plasmar en un fanfic todas aquellas variopintas ideas que se me han ido ocurriendo sobre esta pareja, mi pareja preferida. He de decir que este fanfic es más o menos un experimento. Nunca había escrito un relato basado en mis experiencias de juego. Y hace muchísimo tiempo que no manejo personajes tan jóvenes, adolescentes (suelo escribir sobre adultos, a veces adultos bastante jóvenes, pero adultos, al fin y al cabo). Así que no sé si seré capaz de inyectar sensación real de adolescencia a mis personajes. Aún así, de vez en cuando adoro los experimentos. Así que, si lo deseais, 'pasen y lean la complicada y ardiente historia de amor entre Aralyn McGregor y Murphy McNully'.
Aralyn McGregor, la 'rompe maldiciones' de Hogwarts, como así la llaman todos después de haber abierto con éxito una de las cuatro bóvedas malditas en busca de su hermano Jacob, aún desaparecido, ha logrado formar parte del equipo de quidditch, en su tercer año como estudiante de Gryffindor. Orión Amari, capitan del equipo, le ha encomendado la dura y exigente tarea de tomar decisiones durante el primer partido de las Casas, que les enfrenta contra Hufflepuff. Pero su primera decisión no ha sido sólo elegir cómo enfocar el partido; sino elegir a quién de los tres de sus compañeros que han depositado en ella todas sus esperanzas —Orión Amari, capitán; Sky Parkin, cazadora; y Murphy McNully, el rubio comentarista que la trae de calle desde que le lanzó un montón de manuales sobre quidditch y decidió convertirse en su mentor—, hará caso aceptando la jugada estrella que cada uno de ellos le ha propuesto para tan difícil partido. Tres expertos en quidditch, tres amigos... ¿o quizá, dos amigos y...? Desde luego, ella sabe que si permite elegir a su corazón, uno de ellos tiene muchas probabilidades de ganar. ¿Qué hechizo contenían esos enormes manuales que 'él' le lanzó?, Aralyn se pregunta, angustiada. Ella no lo sabe, pero es consciente de que algo cambió en su vida, desde el preciso momento en que él lo hizo. Ahora, su corazón no descansará hasta saber qué significa para ella todo eso que siente por él. Y ... qué opinará él al respecto.
Capítulo 1: He elegido con el corazón.
—¿Dónde está la quaffle? ¡El cazador contrario se ha distraído y no la ha encontrado! ¡McGregor anota! ¡Qué gran orgullo!
Aralyn McGregor escuchaba la voz del comentarista del partido de quidditch, Murphy McNully, como sumida en un sueño. Sentía que, si aquel primer partido de las Casas que enfrentaba a su propia casa, Gryffindor, con la de Hufflepuf, no terminaba inmediatamente, ella caería de la escoba desmayada. Era tanta la ansiedad que su capitán, Orión, había generado en ella al depositar toda la responsabilidad de la toma de decisiones del equipo sobre sus hombros, que no sería capaz de llevar las riendas del equipo durante mucho más tiempo. Aún así, caería luchando; lo había decidido.
—¿Y qué es esto? ¡La snitch ha sido atrapada! ¡Qué partido memorable! ¡Gryffindor ha ganado el primer partido de las Casas contra Hufflepuff, situándose en una magnífica posición para ganar la copa de quidditch! —McNully se desgañitó, gritando—. ¡Ha sido un gran trabajo en equipo para Gryffindor y una impecable dirección por parte de McGregor!
Había seguido a su corazón. Y había ganado.
Aralyn descendió sobre su escoba con cuidado; se sentía agotada. Ahora que ya no era necesario mantener toda su concentración en el partido, sentía cómo la adrenalina se había largado de su cuerpo como un rebaño de erumpent en estampida. Caminó hacia los vestuarios sin esperar a nadie y, al llegar, su intención fue dejarse caer sentada sobre el primer banco que encontrase. Pero no se lo permitieron.
—Ya estamos en camino hacia el partido para ganar el campeonato —escuchó cómo el golpeador de su equipo afirmaba, alegremente.
—Nuestra Casa debe estar celebrándolo ahora —el guardián aseguró, con voz de estar deseando celebrar la victoria junto a sus compañeros de Gryffindor.
Ambos se quedaron mirándola, a la expectativa.
—¡Fue increíble! —ella se contagió de su entusiasmo, por fin—. ¡La multitud, el partido, la victoria! ¡Todo!
—¡Exacto! —el golpeador afirmó, vehemente—. No hay nada como eso. Así que, ¿cómo te sientes después de haber jugado el primer partido entre casas? —quiso saber, curioso.
Aralyn lo miró con cansancio.
—¿Sinceramente? Agobiada.
—¿Por qué? —objetó el golpeador—. Excelente partido. ¡Bien hecho! —la felicitó—. Ya eres una pieza clave en nuestro equipo. Nos esperan buenos tiempos —auguró, alegremente.
—Gracias —ella respondió, con una sonrisa amable—. Sólo me alegra que le hayamos dado esta victoria a Gryffindor. La profesora McGonagall me ha dicho antes del partido que quería una victoria hoy.
Sus dos compañeros no pudieron responder, ya que, en ese preciso momento, hizo acto de presencia Orión Amari, acompañado por Skye Parkin.
—Reunión —ordenó el capitán, sin más.
Skye lo miró con fastidio.
—Por favor, déjanos disfrutar de la victoria, capitán —casi le ordenó.
—Pero, ¿qué somos sin un discurso motivacional de equipo, Skye Parkin? —él objetó, con voz serena, dedicándole una media sonrisa.
El buscador de Gryffindor, su compañero que faltaba en la reunión, entró en la carpa entusiasmado, justo para escuchar aquella frase, y declaró:
—Yo sé la respuesta: ¡Ganadores!
Todos rieron.
—Lo haré rápido —Orión insistió, sin embargo—. Nuestra gran victoria sobre la casa Hufflepuff merece unas palabras. Ha sido un día de quidditch memorable para todos nosotros. Hemos ganado juntos, guiados por las decisiones que Aralyn McGregor ha tomado sola.
—Sólo quiero dejar claro que no ha sido idea mía decretar que yo tomaría las decisiones —la aludida interrumpió, mirando a su capitán, muy seria.
—240 puntos contra 110. ¡Gryffindor ha conseguido una gran victoria! —todos escucharon la voz de Murphy McNully a sus espaldas y se giraron para mirarlo, sorprendidos.
—Bien venido, McNully. Aunque estábamos en mitad de algo… —Orión le dijo, con cierto tono de reproche.
Sentado en su silla de ruedas, como siempre, él le dedicó una amplia sonrisa, con un pequeño matiz arrogante.
—Cierto. Estábamos en mitad de una reunión —Skye apoyó a Orión, raramente—. Justo a tiempo, también, porque Aralyn y yo necesitamos mantener una pequeña charla después del partido —añadió, con voz que no admitía réplica.
—Tendrás que esperar, porque yo también tengo que hablar con Aralyn —Orión ordenó, con voz amable pero autoritaria.
—Coge tu turno, porque yo he venido a hablar con Aralyn —él respondió, sin dejarse amedrentar—. Adoro a esa chiquilla. —La miró fijamente a los ojos, aún sonriente, nada más terminar aquella frase.
Ella no supo porqué —o quizá lo supo demasiado bien, pero no se atrevió a reconocérselo a sí misma—, pero su rostro enrojeció al escuchar aquella última frase. Suspiró disimuladamente, al ver cómo los tres se dirigían miradas retadoras. Lo que significaba que habían dejado de observarla. Y los encaró, con una mirada conciliadora.
—Mmmmmmm… Entonces, ¿los tres queréis hablar conmigo? ¿Ahora?
Se dio cuenta de cómo Murphy volvía a fijar su aguda mirada en ella.
—Entonces, supongo que deberíamos hablar todos juntos —él declaró, por fin—. Vayamos al campo.
Los cuatro salieron de la carpa de vestuarios y caminaron hacia el campo de quidditch, tranquilamente.
—Yo hablaré primero —Murphy declaró, nada más todos hubieron llegado al campo.
—¿El capitán no debería dirigir esta conversación? —Orión, objetó, molesto.
—Tonterías. Yo he dicho que quería hablar con Aralyn antes de que tú lo pidieses —Skye se inmiscuyó, de nuevo.
—No. Yo hablaré primero —Aralyn dejó claro, contundente.
Los tres volvieron a centrar sus miradas en ella, sorprendidos.
—Oh, está bien. Escuchemos… —Skye aceptó, por fin.
—¡Esto supone un giro inesperado! ¡99,7 % inesperado, diría yo! —Murphy declaró, entusiasmado.
Orión lo taladró con una mirada de reproche, que no hizo mella en su habitual confianza en sí mismo.
—Adelante, Aralyn, te escuchamos —el capitán la animó a continuar.
—Tengo el presentimiento de que todos queréis hablar conmigo sobre mis decisiones tomadas durante el partido —ella comenzó, decidida—. Sobre ello, debéis saber que mi corazón me ha ayudado a decidir qué movimiento usar cuando se necesitara. Así que ha sido una decisión personal al elegir a quien más me ha hecho creer en su punto de vista. Y ese ha sido Murphy. Y ganamos. Así que, todo ha salido bien.
Por un momento, su mirada se encontró fugazmente con la de Murphy, quien profundizó en sus ojos con la suya, como si pretendiese invadir lo más oculto de su alma para descubrirlo y poseerlo. Aralyn se vio obligada a desviar su mirada, rápidamente, si no quería que sus mejillas enrojeciesen casi hasta explotar.
—Así que, los tres hemos intentado influenciarte antes del partido porque sabíamos que tomarías las decisiones… —Skye reflexionó.
—Si habéis intentado influenciarme o no, vosotros lo sabéis. Pero los tres habéis pedido verme, me habéis compartido algo personal, y vuestro movimiento preferido ha salido a la luz —Aralyn explicó, agradecida.
—¡McNully! ¡Orión! ¡Qué vergüenza! —Skye se encaró con ambos chicos, enfadada.
—¿Nosotros? —Murphy preguntó, mirándola con sarcasmo.
—Yo no creo en la vergüenza —Orión respondió, tranquilamente.
—Bien intencionado o no, parece ser que todos hemos hecho lo mismo, Skye —Murphy le recordó, mordaz.
—Escuchad: yo he aprendido algo nuevo al hablar con cada uno de vosotros. Así que, hacerlo no ha sido nada malo —Aralyn dejó claro.
—A mí, por mi parte, me alegra haber mantenido nuestra fructífera conversación. Por eso quería hablar contigo —Orión confesó—. Te he dado las riendas del equipo y tú has elegido usar 'Dónde está la quaffle'.
—Me alegra que apruebes mi decisión —ella respondió, sintiéndose aliviada.
—Haya sido por mí o no, me enorgullece que confíes en mis enseñanzas —Murphy declaró, mirándola con orgullo—. Aunque preferiría que me llamases McNully, como hacen todos mis amigos. ¿O es que todavía tú y yo no lo somos? —le preguntó, con cierta molestia en la voz.
—Sí que eres mi amigo, un buen amigo. Por eso tendrás que aceptar que, para mí, tú siempre serás Murphy; te guste o no. Y con respecto al partido, he elegido usar 'Dónde está la quaffle' porque creo en ti, Murphy, porque sabía que significaría mucho para ti —lo enfrentó con decisión, pronunciando su nombre con toda intención, sin dejarse intimidar de nuevo por aquella mirada profunda, que parecía estar sondeándola constantemente.
—Ningún juego depende de un sólo movimiento. Pero creo que 'Dónde está la quaffle' ha tenido mucho que ver con nuestra victoria —él respondió, aceptando el reto de su mirada.
Tanto Orión como Skye se quedaron observando a ambos, sorprendidos y pensativos, pensando que entre ellos dos había 'algo' que se les estaba escapando. Sintiéndose incómodo con la situación, Orión continuó, tratando de relajar la tensión.
—Ha sido una victoria con suerte. Y muy arriesgado. 'Surfeo con escoba' es más efectiva —opinó.
—'Dónde está la quaffle'… Buena suerte, McNully, si pretendes que la gente acepte ese nombre —Skye dijo a Murphy, con todo de burla—. Pero la 'Pinza Parkin'… ¡Ese movimiento es un clásico! —concluyó con orgullo.
—No os peleéis, por favor —Aralyn suplicó, angustiada—. Ha sido nuestro primer partido entre Casas. No ha sido mi decisión… tomar decisiones.
COMENTARIOS
Realmente, no espero que nadie lea este nuevo 'experimento' mío. Principalmente, porque no tengo ni idea de cuántos seguidores de Fanfiction juegan a Hogwarts Mystery y por lo tanto, conocen a los personajes y las circunstancias en las que lo he basado. Y en segundo lugar, porque ya me siento muy rara de por sí, escribiendo este relato. Por eso lo llamo 'experimento'. De todos modos, si alguien decide acompañare recorriendo este interesante (para mí, al menos) camino, se lo agradezco de antemano.
He decidido no alargar mucho este primer capítulo, que se basa en una transcripción (al menos en un 90%, como diría McNully), de los diálogos del juego. Mi propio relato se adueñará del fic, más o menos, al final del segundo capítulo o principios del tercero.
Hasta pronto.
Rose.
