CAPÍTULO 8 El RETO DE NICO

( pov Nico)

Ahí estaba Belasco, uno de los demonios de los que nos había advertido Rachel.

A primera vista solo parecía un hombre de mediana con una capa estúpida y sonrisa burlona, pero las apariencias pueden engañar , especialmente cuando lidias con hechiceros.

-No me miréis así niños, no he matado a nadie… aún - añadió divertido. Parecía que todo esto era poco más que una broma para él, pues iba a demostrarle que con mi familia no se juega

Manipule las sombras que proyectaba Belasco en la pared de la cueva y las hice sólidas, entonces las afilé como cuchillas y le ataqué por la espalda, no muy honorable pero esperaba que fuera efectivo

No lo fue

Se desvaneció apenas las sombras rozaron su capa, en un resplandor naranja.

-Otro buen truco -dijo desde algún lugar - ¿Cuantas sorpresas más me tenéis preparadas pequeños?

¿! Dónde demonios estaba?!

-¡Arriba! -gritó Leo.

Por el Estigio, estaba de pie pegado al techo de la cueva como si de un maldito vampiro se tratase.

Calypso le lanzó una ráfaga de aire que Belasco paró sin problema extendiendo la mano.

-Tú magia no es tan fuerte si no tienes tiempo de recitar complicados conjuros - se regodeo mientras saltaba del techo hasta el suelo como si fuera lo más normal del mundo- Aunque el de antes me ha resultado molesto, tendré que quitarte de en medio a ti primero.

Leo se enfureció avivando las llamas en sus manos.

-Intentalo si te atreves conde Drácula -gritó lanzándole un torbellino de fuego, que Belasco paró con sus manos y concentró entre ellas.

-Primero de todo no me compares con Vlad, nunca trae hielo a las fiestas y es un capullo, además no soy un vampiro-mientras decía esto el fuego entre sus manos cambió de color naranja a verde, el mismo verde que el que tenian los campistas controlados.

"Mierda" pensé.

-Segundo: si querías ir primero solo tenías que pedirlo- Belasco le devolvió el torbellino de llamas a Leo. El fuego no podía dañarlo pero la fuerza del torbellino le mandó volando por los aires hacia el fondo de la cueva.

-¡Leo! -gritó Calipso

-Pobre chico, no creo que siga consciente después de ese golpe. Por suerte tengo amigos que se ocuparán de él.

En la oscuridad del fondo de la cueva pude ver tres resplandores verdes. ¿Había teletransportado soldados?

Calipso me miró, se había dado cuenta también.

-Nosotros nos encargaremos de él, ve a por Leo ¡Ya!

-¡Buena suerte! - gritó Belasco riéndose mientras Calipso se alejaba.

No soy tonto, estaba claro que quería separarnos. Pero si pensaba que quitando a Calipso de en medio se había quitado a la mayor amenaza del equipo estaba muy equivocado.

Frank cargó contra Belasco en forma de rinoceronte. Sabía que se volvería a escapar teletransportandose …y eso era justo lo que quería.

Aunque no supiera dónde iba a aparecer había dejado un pequeño marcador en su sombra. Un truco nuevo que había aprendido.

Esta vez me teletransporté al mismo tiempo que él y aparecí a su espalda. Desenvainé mi acero estigio pensando en acabar con él atravesando su corazón. Pero algo se interpuso

Un tridente había aparecido entre los dos bloqueando bloqueando mi espada, el maldito chisme estaba flotando en el aire pero hacía una sorprendente fuerza sobre mi espada obligándome a retroceder.

Por suerte Frank volvió a la carga convertido en oso, propinándole un zarpazo que se comió de lleno

A una persona normal eso le habría arrancado la cabeza, pero él no era una persona normal y solo le habíamos cabreado.

Su grito de dolor se convirtió en un grito de furia que desencadenó un torrente de llamas contra Frank. Y al contrario que Leo Frank no era ignífugo. Me viaje entre las sombras para aparecer junto a él y pude ver como se retorcía, cambiando de forma una y otra vez. pasando de un animal a otro.

-Tranquilo Frank, te voy a ayudar- invoqué a la muerte, a la desesperanza, al frío. La temperatura dentro de la cueva descendió y las llamas sobre el cuerpo de Frank se apagaron.

Por un momento temí no poder retirar el aura de muerte que había invocado y que me consumiera, pero por suerte enseguida la temperatura volvió a la normalidad. Pero Frank seguía herido, no gravemente por lo que parecía pero había perdido el conocimiento.

-Impresionante- dijo Belasco aplaudiendo mientras su tridente volaba alrededor suyo- Realmente me estoy planteando si tu no serías mejor aprendiz que tu hermana. Corromper a tu hermana me costaría bastante, pero en ti ya noto oscuridad.

Me mordí la lengua antes de responder "No estoy interesado". Si seguíamos luchando ahí íbamos a terminar matando a Frank en el fuego cruzado y sinceramente no estaba seguro de poder derrotarlo en un combate justo con esos poderes de curación que tenía.

-Suena tentador. Pero con una condición. Tienes que derrotarme, en un uno contra uno, sin poner en peligro a mis amigos. Si ganas me quedo a tu merced, si pierdes deshaces tu hechizo y juras no volver a este campamento.

Belasco sonrió

-Que divertido, ¿crees que así salvarás a tus amigos? Y lo más gracioso ¿crees que tienes alguna oportunidad contra mí? Pero admito que me hace gracia, ¡hagámoslo! Pero no aquí, al fin y al cabo estamos en un campamento romano.

Belasco golpeó con su tridente el suelo, un torbellino de niebla verde nos rodeó. Nos estaba teletransportando.

"Bueno" pensé "Pase lo que pase los demás están a salvo".

Mientras tanto Calipso

Calipso no estaba a salvo, tampoco lo estaba leo a decir verdad. La titánide estaba luchando por la vida de ambos en esos mismos momentos. Cuando llegó al fondo de la cueva donde Belasco había lanzado a Nico lo primero que vió en la oscuridad fueran los ojos brillantes de Reyna Ramirez Arellano.

La señorita Arellano había elegido el peor momento para visitar el campamento de Júpiter, tanto ella como los dos centuriones que le acompañaban estaban totalmente bajo el control del Antiguo Señor del Limbo. Y los dones de Reyna combinados con la magia de Belasco le daban tanto a ella como a sus compañeros una fuerza y agilidad sorprendentes.

Calipso maldijo en griego antiguo, y preparó a sus sirvientes aéreos, al tiempo que murmuraba un hechizo para poder ver en la oscuridad.

Enseguida localizó a Leo y pudo enviar a los espíritus del viento a ponerlo a salvo justo antes de que uno de los centuriones le cortara la cabeza.

Tres pares de ojos luminosos volvieron a mirarla.

Calipso maldijo en griego antiguo, varias veces esta vez. Lanzó una rafaga de aire tras otra. Eso habría sido suficiente para enviar volando a personas normales pero ese trío no eran personas normales en ese momento. Avanzaban hacia ella, sin apenas perder el equilibrio por las rafagas que lanzaba.

"Pues habrá que cambiar de estrategia" pensó con desagrado, y es que lo que tenía que hacer a continuación no les gustaba en absoluto.

La cuestión es que mucha gente se olvidaba de quién era ella. Sabían que era una poderosa hechicera y también sabían que era la señora de Ogygia, pero eso eran todo cosas en las que se había convertido a lo largo de su vida. La gente, olvidaba que antes de todo ella era Calipso una titánide e hija de Atlas, el titán más fuerte de todos.

Así que como ya había hecho en la primera guerra contra los dioses le rezó a su padre, invocó su fuerza. Era un movimiento desesperado y lo sabía, era la primera vez que hacía eso como mortal y nada le garantizaba que su padre fuera a responder a su llamada.

"Padre, por favor, después de todos estos años, después de quedarme encerrada en esa isla por ti, me lo debes"

La fuerza llegó , justo en el momento justo, cuando uno de los centuriones iba a atravesar con su espada. Pero ella le sujetó el brazo y le detuvo sin esfuerzo.

Le sería fácil partirselo pero no quería hacerles más daño de lo necesario, eran víctimas al fin y al cabo.

Simplemente le lanzó contra una de las paredes de la cueva como quien lanza una pelota. Por mucha resistencia sobrehumana que tuviera el centurión perdió el conocimiento.

Ahora le tocaba al otro, parecía confuso, como si su cerebro lleno de magia negra aun estuviera procesando lo que acaba de ocurrir. Calipso no le dio tiempo a pensar más corrió hacia él y hundió el puño en su estómago con la suficiente fuerza para hacer que cayera al suelo inconsciente.

Ya solo solo le faltaba Reyna, por desgracia Calipso desconocía el poder que le había dado Belasco. A Belasco Reyna le recordaba a su antigua aprendiz, la mutante Illyana Rasputin, más conocida como Magik. Así que le había parecido gracioso darle alguno de sus poderes.

Reyna comenzó a crecer, una par de cuernos brotaron de su frente y sus piernas se convirtieron en patas de cabra. La criatura que se alzaba ante Calipso llegaba con la cabeza hasta el techo de la cueva, tenía garras que parecían poder destrozarla incluso con su actual fuerza y la miraba con sus ojos brillantes inyectados en sangre.

Calipso dudo y retrocedió un par de pasos y la criatura se dispuso a atacar.

Por suerte nunca llegó a hacerlo. Toda la cueva comenzó a temblar, el techo comenzó a desmoronarse y una pila de rocas sepultó a Reyna.

Otra pared de la cueva se derrumbó, revelando un pasaje por el que entró una chica de piel morena y pelo rizado.

-Lo siento mucho Reyna pero no te iba a dejar matar a nadie, créeme me lo terminarás agradeciendo- dijo dirigiéndose a la pìla de rocas bajo la que se encontraba el monstruo inconsciente- Eres Calipso ¿no? Encantada de conocerte por fin, soy Hazel Levesque, creo que tenemos amigos en común.

Siento haber tardado tanto en continuar he tenido problemas con el TFM y algún problema de salud, espero que os haya gustado la introducción de Hazel. Como siempre digo no dudéis de dejarme cualquier comentario que tengáis. Intentaré que el próximo capitulo ( la conclusión del enfrentamiento contra Belasco) este listo la semana que viene. Nos leemos.