CAPÍTULO X
Después de aquella reunión del ED, Hermione trataba de encontrar la manera de poder comunicar las siguientes reuniones y que no pareciera muy sospechoso que cruzaran el Gran Comedor para avisarles, y con mucha más urgencia después de la amenaza de Malfoy.
Draco estaba cumpliendo su palabra tanto con Zabini como con Granger, estaba disfrutando ese año, aunque Pansy lo siguiera acosando y amenazaba a cada chica que se le acercara. Y también vigilaba a ese trío aunque no los veía haciendo algo sospecho, la sabelotodo se la pasaba en la biblioteca o en su sala común, Potter y la comadreja entrenaban para el partido.
Hermione había encontrado la manera de comunicar las fechas de las reuniones. Llegó a una de las reuniones con cesto que contenía galeones de oro, cuando Ron los vio se emocionó.
—Si se fijan hay números alrededor de las monedas, en los galeones originales representan el número de serie y al duende que acuñó la moneda. En estos, los números mostraran la fecha y hora de la siguiente reunión. Cuando se cambié la fecha, su moneda se calentará y si ustedes la llevan en el bolsillo será fácil percibirlo. Cuando Harry cambié los números de su moneda, las de ustedes también cambiaran ya que la de él tienen un encantamiento proteico. Así que si están de acuerdo cojan una moneda.
Todos la miraban sorprendidos, Ron le preguntó porque no estaba en Ravenclaw. Al final de aquella sesión cada miembro del ED se fue con su galeón.
De este modo llegó Noviembre y con él, el primer partido de Quidditch del colegio. Empezaba con el clásico, Gryffindor contra Slytherin.
Ese día era frío y despejado, Ron amaneció muy nervioso, sus amigos trataban de animarlo durante el desayuno.
La castaña se dio cuenta que los de Slytherin llevaban unas insignias que decían "A Weasley vamos a coronar". Le advirtió a Harry que no dejase que Ron mire aquellas insignias, le dio un beso en la mejilla al pelirrojo, gesto que no pasó desapercibido para Draco y mucho menos la reacción de Weasley.
Cuando sus amigos se fueron, Hermione rogaba para que Ron no mirara esos objetos y también para que esa sea la única estupidez que hicieran las serpientes. Llegó un poco tarde al campo de Quidditch ya que como el día era muy frío volvió a su torre por una bufanda y unos guantes, al llegar vio que los equipos ya estaban saliendo y vio a Malfoy " ¿Todo lo que se ponga lo tiene que hacer ver tan atractivo?'' pensó y luego ignoró ese pensamiento que se había formado en lo más recóndito de su mente.
El partido comenzó. Hermione veía al equipo de Gryffindor, pero también veía como el viento acariciaba el cabello platinado de Malfoy y cómo sus grises ojos buscaban a la Snitch, lo observaba inconscientemente hasta Lee Jordan guardó silencio para escuchar los cánticos de Slytherin.
Weasley no atrapa las pelotas
y por el aro se le cuelan todas. Por eso los de Slytherin debemos cantar:
A Weasley vamos a coronar .
Weasley nació en un basurero
y se le va la Quaffle por el agujero.
Gracias a Weasley vamos a ganar, A Weasley vamos a coronar .
A Weasley vamos a coronar .
A Weasley vamos a coronar .
Y por el aro se le cuelan todas.
A Weasley vamos a coronar .
Hermione maldijo a las serpientes, vio a Parkinson dirigiendo los canticos. Compadeció a Ron de tener soportarla tres veces por semana durante más de tres horas y se preguntó porque ella no hacia el esfuerzo de tolerarlo si llevaban dos meses haciendo patrullas juntos.
El partido siguió con aquellos cánticos en ofensa a Ron. Estaban 40 a 10, a favor de Slytherin, Hermione vio cuando el azabache y el rubio iban tras la Snitch, ambos estaban a centímetros de atraparla pero Harry la atrapó primero haciendo que todos los leones soltaran un grito, pero fue golpeado por una Bludger y se cayó de la escoba, la castaña contuvo la respiración y luego soltó un suspiro cuando vio a su amigo levantándose. Luego vio cuando Malfoy les hablaba, por la distancia no podía escuchar más que murmullos, vio como Harry sujetaba a George y las chicas sujetaban a Fred.
Entonces, todo sucedió tan rápido, vio que Harry junto a un pelirrojo iban hacia Malfoy, Harry le propinó un puñete en el estómago al rubio. Hermione bajó corriendo, cuando llegó al campo, vio a Mcgonagall llevarse a Harry y a George, mientras el rubio se levantaba con ayuda de sus compañeros, tenían roto el labio y se apretaba el abdomen. Vio a Nott dirigirse hacia Malfoy, la castaña lo cogió del brazo.
—Dime quien ha escrito esa canción. —Le dijo con voz dura.
— ¿Por qué tendría que responderte a eso? —Theo se soltó bruscamente. Y siguió su camino.
—Idiota. —La chica lo fulminó con la mirada.
— ¿Por qué no me lo preguntas a mí? —Un moreno apareció por detrás.
—Dímelo si lo sabes. —Le ordenó
—Cuidado con ese tono Granger. —Zabini la vio con una sonrisa.
—No estoy para usar modales, dímelo. ¿Por qué lo hicieron? ¿Quién lo hizo?
—Lo hicimos porque fue divertido.
—Ron estaba nervioso, acaso a alguno de ustedes les gustaría que le hagan eso. ¿Tú... —Lo apuntó con el dedo. —...cómo te sentirías si te hicieran eso? Dime quien creo esa estúpida canción.
—Draco, Pansy y yo, ¿algún problema? ¿Nos golpearas como lo acaba de hacer Potter? —Ya había soportado lo suficiente y que le hablaran así, había sido el detonante.
—Eres un idiota, todos ustedes son unos desalmados, malditas serpientes.
—Eh, eh, exprésate mejor. A algunos les hizo gracia. Admítelo, sino fuera porque Potter atrapara la Snitch, hubiéramos hecho papilla a Gryffindor ¿no crees?
—Dime qué harías si fuera tu primer partido y te dediquemos una canción de mierda. —Hasta ella se sorprendió de aquellas palabras. —Esa canción estaba llena de ofensas, acaso sabes cuánto tiempo estuvo entrenando Ron, cuántas tardes paso sentado sobre su escoba para que el día por el cual estuvo esperando con tanta anticipación lo insulten así, de esa forma tan cruel y despreciable.
—Vaya la leona sacó sus garras para defender a su comadreja, el cual no es tan valiente y no tiene los pantalones para defenderse solo, míralo sigue parado allí como un idiota. —Le dijo Zabini, dirigiendo su mirada hacia donde se encontraba Ron mirando a la nada.
—Tú estás aquí defendiendo a tus amigos, él es mi amigo y estoy haciendo lo mismo que tú, ¿o lo insinúas porque te gusta Parkinson y crees que yo lo hago porque me gusta Ron?
—No me gusta Parkinson...
—Entonces ¿te gusta Malfoy? —Hermione lo interrumpió.
—Tampoco y si crees que me ofendes pues te equivocas, sangre sucia.
—Cierto, soy una sangre sucia y estoy orgullosa de serlo, pero eras tú quien le sonreía a esta sangre sucia. —Dijo apuntándose a sí misma.
—Me equivoqué, lo acepto, pero no eres más que una mojigata, sabelotodo insufrible. —La miraba con desprecio. —Pero tras esos trapos que llevas tienes un cuerpo... —Y se mordió el labio.
—Cerdo. —Le dijo enojada, al ver como la miraba con lujuria. —Púdrete, tú y ellos púdranse todos juntos, con su sangre pura y sus incestos. —Se acercó peligrosamente hacia él y le susurró. —Váyanse todos juntos a la mierda.
Y se marchó en dirección al castillo, junto a Neville.
—Hermione ¿Qué le dijiste para que se quede quieto y callado? —Le preguntó su amigo.
—Algo que no me gustaría volver a repetir. —Le miró y le sonrió. —Aunque se lo merecía.
Más tarde, se supo que Harry y los gemelos fueron sancionados por Umbridge, ellos no podrían volver a jugar Quidditch y les habían quitado sus escobas. Angelina estaba furiosa y Ron no apareció en toda la tarde. Pero ese día sucedió algo bueno, Hagrid había regresado.
Los tres Gryffindor fueron a su cabaña y se encontraron con un semigigante muy magullado, esa noche Hagrid les contó todo sobre su búsqueda de los gigantes.
Era mitad de Noviembre, Dumbledore se encontraba en su despacho, estaba esperando a Snape.
—Pasa, Severus. —Dijo el viejo director cuando escuchó que alguien tocaba la puerta.
—Buenas tardes, ¿para qué me necesita? —Preguntó entrando al despacho.
—Toma asiento, Severus. —Snape se sentó y Dumbledore también. —Te llamé para hablar sobre el joven Malfoy.
— ¿Draco Malfoy? —El directo asintió. — ¿Es por lo ocurrido en el partido de Quidditch?
— En parte, pero es algo más importante. —Dijo muy calmado.
—Explíqueme de que se trata.
—Verás Severus, he estado observando al chico. —Su voz era muy tranquila, demasiado se diría, para estar hablando sobre algo de tanta importancia. —Draco Malfoy es un joven de tan solo quince años, tiene todo un camino el cual recorrer, y he notado que es muy frio.
—Es un Malfoy, Lucius lo ha educado así. —Se justificó.
—Draco está construyendo una coraza muy dura alrededor de su corazón, si continúa así, se convertirá en una persona incapaz de sentir remordimiento, culpa, lástima e incluso amor. —Snape lo miraba con interés. —No podemos dejar que se convierta en una persona con sangre fría y conozco a la persona idónea que podrá ayudarlo, que hará que muestre su lado bueno. Es solo un muchacho y está tomando el camino incorrecto.
—Si estoy en lo cierto, la persona de la que usted me habla ha tenido muchos desencuentros con Draco.
—Lo sé Severus, a simple vista ellos parecen muy diferentes, pero tienen tantas cosas en común que tanto tú como ellos se sorprenderían de descubrir.
—Estamos hablando de la señorita Granger ¿verdad?
—Exactamente, Hermione Granger es una joven muy inteligente, poseedora de un corazón cálido, dispuesta a abrírselo a cualquiera que la necesite. Hemos sido testigos del aprecio que tiene por sus amigos, tanto como por sacrificar su vida por ellos.
—Admito que la señorita Granger es una muchacha muy astuta. —Dijo Snape, recordando cuando la joven ayudaba a Longbotton a realizar las pociones
—Confió en Hermione y estoy seguro de que aunque tome tiempo, ambos se darán cuenta de que se complementan perfectamente. —A este punto de la conversación Dumbledore tenía una sonrisa. —No podemos permitir que Draco se eche a perder por tener esos prejuicios sobre la sangre, aún es joven y podemos ayudarlo, tal vez no directamente nosotros, pero ella podrá hacerlo.
Snape lo miró analíticamente por algunos segundos, sopesando sus palabras y al final, no le quedó más remedio que darle la razón.
—Pero... ¿cómo hará para juntarlos?
—Ambos son prefectos, haré un cambio de las parejas de las patrullas. —Lo dijo restándole importancia.
—Pues espero que su plan funcioné y en ese caso, ¿qué pasaría si llegasen a enamorarse?
—Creo que ambos son lo suficientemente inteligentes y sensatos para luchar por ello, aunque no debemos apresurarnos, primero tienen que aprender a tolerarse el uno al otro.
—Confío en su decisión, sé que en el fondo Draco es un gran chico y no deseó que siga creyendo en los ideales de Lucius. Es joven y está tomando malas decisiones, cree que debe de seguir los pasos de su padre.
—Lucius tiene ideales erróneos, ha educado a Draco con prejuicios a la sangre y un complejo de superioridad. El muchacho lo ve como un modelo a seguir y no dudo que Lucius lo obligue a formar parte de las filas del Señor Tenebroso.
—Aún tiene 15 años, no creo que el Señor Tenebroso necesite a un niño.
—Eso espero.
—Le comunicaré el cambio lo antes posible. En cuanto a la señorita Granger...
—Yo se lo comunicaré a la profesora Mcgonagall. —Snape lo miraba confundido. —Obviamente sin revelarle la verdadera razón del cambio.
—Bueno, si eso es todo...
—Por favor Severus, habla con Draco para que no ponga objeciones al respecto. —Suavizó su tono. —Puedes retirarte y dile a Minerva que venga a verme, si no es mucho pedir.
—No habrá problema. —Snape se fue y cerró la puerta tras él.
Horas después Hermione se encontraba camino al despacho de la profesora Mcgonagall.
—Adelante. —Dijo Minerva. —Buenas noches, señorita Granger.
—Buenas noches profesora.
—Verá, esta tarde he hablado con el director y me informó de un cambio respecto a las patrullas. —Hermione la miraba expectante. —Su nuevo compañero de patrullas es el Señor Malfoy.
—Pero profesora... —La chica no creía lo que acaba de oír.
—Sé que ustedes no se llevan bien, pero ahora ustedes son prefectos y deben de dar el ejemplo, deben dejar atrás las riñas entre casas.
—Ron es compañero de Pansy Parkinson.
—Lo sé, sin embargo entre el señor Malfoy y usted han habido muchas diferencias. Todo el colegio lo sabe, por lo tanto ustedes deben empezar a dar el ejemplo.
—Profesora, usted lo acaba de decir no nos llevamos bien.
—Lo siento, no puedo hacer nada, son órdenes del director. Usted es una de mis mejores alumnas, por lo tanto creo que no se dejará llevar por las provocaciones del señor Malfoy, debemos evitar que se repita la escena del partido de Quidditch.
—Está bien, profesora. —Hermione se sentía mal, le estaban dando un voto de confianza, no podía negarse. —No me dejaré llevar por mis impulsos ni sus provocaciones.
—Eso espero. Su horario será el mismo, pero los lugares que tendrá que vigilar serán los mismos que los del Draco Malfoy, por lo tanto los mismos que el señor Weasley, así que él le informara.
—Está bien, profesora. ¿Qué pasara con Ernie Mcmillan?
—Él será el compañero de Pansy Parkinson y Ronald Weasley será el compañero de Hannah Abbott.
—Entiendo.
—Eso es todo. Puede retirarse. Y que tenga suerte.
—Gracias profesora, hasta mañana. —Se paró y se fue.
En el camino evaluaba cada palabra, si Dumbledore había ordenado el cambio, entonces debía obedecer, aunque sabía que había algo detrás de todo eso. Pero no podía agregar otra preocupación a su mente.
En otra parte del castillo, se encontraba un rubio y su profesor hablando del mismo tema.
—Draco sé que eres muy orgulloso y que no te llevas bien con Hermione Granger, pero son órdenes del Director.
—Si se lo digo a mi padre, estoy seguro que no tendré que hacer esa locura. —El chico se veía alterado.
—No Draco, hasta donde tengo entendido la señorita Granger ya accedió al cambio. —Snape le estaba mintiendo, pero lo conocía y sabía que lo iba a tomar como un desafío.
—Pero... sí... está bien. —En la voz de Draco se podía notar el enfado.
—Controla tus impulsos, son aproximadamente tres horas, tienen que tratar de tolerarse.
—Bien, ¿ya me puedo ir?
—Búscala y dile la hora de inicio de sus patrullas. Toma la iniciativa, hazle saber que no tienes ningún problema con ser su compañero.
—Está bien, no soy ningún elfo doméstico. —Lo miró y salió del despacho.
Draco se sentía frustrado.
Después de lo que contó Zabini a cerca del enfrentamiento que tuvo con la castaña, se sorprendió que "La prefecta perfecta'' le dijera tales cosas. No obstante, no quería tener ningún tipo de acercamiento con Granger.
Así llegó a la sala común de Slytherin, pues con la noticia no tuvo ganas de ir a cenar.
N/A: Les dije que habría una sorpresa en este capítulo.
Por poco y me olvido de continuar actualizando este fic. Mi mente está volando entre "Trust & Love" y "Decisiones Deliberadas" y un OS que quiero escribir para el reto en el que me apunté en el Foro "Hogwarts a través de los años"
¿Les gustó la conversación entre Snape y Dumbledore?
