CAPÍTULO XX
Era otro día de patrullas Hermione no vio al rubio en todo el día y supuso que seguía recuperándose, pero no se arriesgó a ir a verlo de nuevo.
Draco había salido de la enfermería por la tarde, a pesar de que se encontraba mejor, su temperatura era variable. Quería acabar con la conversación que tenía pendiente con Granger, por lo tanto a pesar de las insistencias de sus amigos fue a hacer sus patrullas.
—No era necesario que vinieras si no te sientes bien. —Le regañó la castaña cuando lo vio aparecer.
—Estoy bien, tengo deberes que cumplir y una conversación pendiente. —Respondió Draco solemnemente.
—Una vez me dijiste que no me meta en tu vida y eso haré. Empecemos. —La preocupación se había ido cuando la castaña recordó lo sucedido noches atrás.
—Sigues enfadada.— Afirmó. —Tú me dijiste que estabas enfadada con Malfoy y no con Draco pero no me dijiste quien estaba enfadada si Granger o Hermione.
—Las dos. —Su voz era fría.
— ¿Por qué?
—Porque usaste a las dos y aunque dices que no fue así, al inicio hiciste que se vaya Granger y de ese modo jugaste con las dos. —Ambos caminaban por el largo pasadizo.
—Granger siempre está molesta con Malfoy.
—Y ahora Hermione también está molesta con Draco. —Hermione seguía sin querer verlo a los ojos.
—Si así son las cosas ahora. —Después de eso el rubio no dijo nada más.
Había mucha tensión entre ambos, y ambos querían hablar pero su orgullo no se lo permitía, Hermione no quería dejar las cosas así después de todo, así que fue la primera hablar tras casi dos horas.
— ¿Qué apostaste con Zabini?
Draco se sobresaltó al escucharla hablar.
— ¿Eh? —Ella lo miró expectante. —Si yo... te... besaba... él iba a... ser mi esclavo por un mes. Tuvimos tres semanas para cumplir la apuesta.
— ¿Tuvimos? —Ella alzó una ceja.
—Nott y yo nos dimos cuenta de su juego y Theo le hizo otra apuesta a Blaise.
— ¿Cuándo acabó tu plazo?
—Hoy.
— ¿Cuál era la apuesta que le hicieron a Zabini?
—Besar a... tu... amiga... Weasley.
— ¿Qué?- Hermione no creía que esos Slytherin eran capaces de llegar a tanto. —Pero Ginny tiene novio.
—Créeme que ese no es obstáculo para Blaise.
—Supongo que ganaste. —El rubor acudió rápidamente a las mejillas de la chica.
—En realidad con lo que ha pasado no hemos tenido tiempo de hablar sobre eso. —Y entonces a Draco se le ocurrió una idea. —Sin embargo, si quieres no les diré nada, si de esa manera entenderás que no he estado jugando contigo.
La castaña lo miró directamente.
Draco se dijo que estaba loco por hacer eso. Por tratar de solucionar las cosas, por tratar de conseguir su perdón. Había descubierto cierto interés hacia ella y no quería que las cosas vuelvan a ser como antes, algo se lo impedía, algo le impedía dejar que ella siga enojada con él y que se aleje.
— Pero...
Hermione se encontraba muy confundida. Delante de ella no tenía a un chico orgulloso ni tampoco a un chico arrepentido.
—Creo que Blaise no lo ha logrado.
—No sé qué hacer pero no dejaré que volvamos al comienzo después de lo que hemos estado logrando.
— ¿Entonces no estarás molesta conmigo?
—Sí, pero Granger siempre estará molesta con Malfoy. Aunque no quiere reconocer que le debe algo. —Hermione trataba de cambiar el tema de conversación ya que aún no creía que había besado a Draco.
— ¿A qué te refieres?
—El curso anterior le lanzó el maleficio Densaugeo. —Malfoy se sintió culpable al recordarlo. —Y ella aprovechó eso, dejando que sus dientes redujeran de tamaño, haciéndolos más estéticos. Después sus padres se molestaron con ella por hacerlo con magia.
—Entonces ella no le debe nada. —El Slytherin se preguntaba porque ella lo trataba bien y se preocupaba por él, cuando él le había hecho daño. —Él la hechizó.
—Pero ella lo golpeó en tercero. —Hermione recordó que fue ese el momento en que descubrió el gris de los ojos del joven.
—Y a él le dolió y... dejemos de hablar de eso...
—Bueno entonces dime algo.
—Eh... ¿Qué harás en tus vacaciones de navidad?
—Mis padres y yo iremos a esquiar. ¿Y tú? —Una sonrisa apareció en esos labios rosados.
—No lo sé, supongo que lo mismo de todos los años. —En sus ojos se veía la melancolía.
—Entiendo. Viktor insiste en que vaya a Bulgaria. —La castaña quiso cambiar de tema al recibir la cortante respuesta de su acompañante. —Aunque no me interesa ir, tal vez solo le enviaré un regalo.
— ¿Por qué le enviarías un regalo? — Él alzó la ceja, quería interpretar esa pregunta como simple curiosidad.
—Es mi amigo y él me envió un regalo de cumpleaños.
— ¿En serio? —Su tono de voz era incredulidad. —Sospecho que su regaló de navidad del curso anterior fue un beso.
—Si un beso fuera un regalo, pues eres muy caritativo.
— ¿Qué? —Draco se sentía confundido. "¿Acaso me está reclamando?" pensó
—Tu fama dice que besas a cualquier cosa que tenga falda. —Hermione no era consciente de que sentía celos.
—Esa es la fama de Malfoy, por otro lado Draco no es tan fácil. —Su típica sonrisa de lado apareció en sus labios.
Ambos estaban frente a frente.
—Entonces, dime, ¿a quién besé a Draco o a Malfoy? —Un ligero rubor se adueñó de sus mejillas al notar que el rubio se iba acercando.
— ¿Y yo a quien bese a Hermione o a Granger? —Y con una sonrisa seductora dio un paso más.
—Yo pregunté primero. —La castaña en vez de retroceder dio dos pasos más.
—Que te parece... —Y el Slytherin dio dos pasos. —...si lo comprobamos. —La miró fijamente a esos ojos chocolate, cortando la poca distancia que existía entre ellos.
La cogió suavemente de la cintura mientras unían sus labios. Hermione se sorprendió a sí misma respondiendo ese beso en cuanto sintió los labios del chico.
Y una vez más menta y chocolate se estaban mezclando.
Ella lo cogió tímidamente del suéter que Draco llevaba bajo el abrigo. Hasta ese momento su conversación los había llevado a los campanarios. Hermione iba retrocediendo hasta chocar con una pared. El beso no terminaba, todo lo contrario se hacía más profundo, más íntimo.
En el momento en que el oxígeno les hizo falta se separaron y al igual que la primera vez sus respiraciones eran irregulares y se mezclaban por la escaza distancia que había entre ambos, juntaron sus frentes y Draco abrió los ojos, sin saber en qué momento los había cerrado, vio los labios de la castaña que habían pasado del rosa al rojo, sonrió sabiendo que él fue el causante de aquella transición de color. Hermione abrió los ojos, lo miró y fue ella quien esta vez tomó la iniciativa de un nuevo beso.
Cuando se volvieron a separar el ojigris notó que la chica tenía las mejillas sonrojadas, se vieron a los ojos una vez más y comenzaron a caminar, la Gryffindor también notó que el chico tenía un rubor apenas visible y que gracias a la luz que les daba la luna pudo ver. Estuvieron caminando en silencio, un silencio para nada incómodo y muy confortable, ambos sumidos en sus pensamientos.
Hermione vio la hora y era el momento en el que acababa la tregua, al igual que las otras noches.
—Y acabamos otra vez. —Ella sonrió.
—El tiempo pasó volando.
Sin razón alguna ambas voces eran apenas un susurro.
—Ahora cada uno debe ir a descansar, así que... eh... hasta pronto. —Granger se disponía a irse.
—Hermione espera. —La chica se detuvo y volteó. —No me dijiste nada sobre la apuesta, ¿debo decirles?
—Fue tu idea, tú toma la decisión. Solo espero que no lo vuelvas a hacer. —Algo había hecho el rubio en aquella chica que hizo que se le ocurriera una idea. —Y en todo caso si vuelve a suceder pídeme ayuda. —Por enésima vez se volvió a ruborizar.
—No entendí. —Malfoy levantó una ceja. — ¿Me ayudarías?
—No lo repetiré. Buenas noches.
Y se fue dejando a un rubio confundido y divertido a la vez.
Tal vez para ambos había sido lo mejor ignorarse, pero una parte de ellos se lo impidió creando algo en ellos que ninguno de los dos eran capaces de entender... aún.
N/A: Quiero pedir disculpas por haber desaparecido por tanto tiempo, dejándoles sin capítulos. Trataré de estar más activa por aquí y si todavía siguen leyendo la historia a pesar de mis prolongadas ausencias, muchas gracias.
