Capítulo VIII:

"Peach Creek: A 10 kilómetros"

La garganta se les secó a muchos cuando notaron aquel cartel. El miedo, el frío, la sensación desconocida sobre qué clase de horrores se toparían al llegar a su pueblo natal. Los Eds fueron los primeros en dar una serie de pasos por la ruta hasta que divisaron la entrada, el arco que daba la bienvenida a Peach Creek. Éste se hallaba repleto de agujeros por las armas de las Kanker. Las letras en plateado brillante habían caído, un par de ellas, contra el piso. El césped se hallaba quemado, aún podía percibirse una cierta pestilencia a fuego y elementos inflamables en los alrededores del arco. Unas ligeras y finas columnas de humo gris a blanco se elevaron hasta desaparecer por efecto del viento.

Rolf sintió como si una enorme roca se hubiera caído encima suyo, aplastándolo, quebrando todo sus huesos. Sus piernas parecían temblar igual que en un terremoto. Tragó saliva aunque muy poco y de ahí fue corriendo hacia el campo, saltó la cerca y de ahí se internó en donde se encontraban los edificios rurales, la casa de la familia, los establos y sembradíos.

- ¡Rolf, espera!.- Corrió Lynne tras él y al llegar hasta donde se encontraba, se quedó helada al encontrarse con un cuadro dantesco, triste, horrible: Allí habían cuerpos de varias familias de campesinos que se habían quedado para pelear hasta las últimas consecuencias. Hombres, mujeres, niños, adolescentes, ancianos, vecinos, tal vez algunos fueron Veteranos de las últimas guerras y también cazadores. Algunos aún sostenían sus armas con fuerza en sus brazos, otros las tenían a unos pocos metros de distancia. Para el extranjero peli azul oscuro, aquella escena era sumamente desagradable. Dio unos pasos hacia adelante, parecía como si arrastrara los pies, igual que un condenado, un preso de alguna cárcel olvidada por la Humanidad o un zombie que se levantaba de su tumba para deambular erráticamente por un Mundo de luces.

Lynne fue tras él y notó las lágrimas de desesperación en los ojos de su amigo. Intentaba secarse las mismas con un pañuelo pero terminó por estallar en un llanto profundo y cargado de dolor. A unos metros más al Norte de los campos se podían apreciar a muchos "Shadow Neuroi" caídos, sus máquinas de guerra estaban en llamas y otras se habían consumido por completo. Tal vez, las del primer caso, habían sido incendiadas por bandas armadas que integraban "La Resistencia" para evitar que el enemigo las volviera a poner en funcionamiento. Por donde se encontraban los edificios rurales, éstos estaban reducidos a montañas de escombros y ruinas humeantes que iban desde el color gris al blanco. Un olor a carne quemada, proveniente del ganado que había sido encerrado por los invasores impregnaba las fosas nasales de los presentes, llevando a que se taparan las mismas para evitar no vomitar por ese fuerte hedor. Los sembradíos también se habían salvado, las cosechas, todo lo que había allí había sido pasto de las llamas, por lo que el suelo estaba, completamente ennegrecido.

No lo podía creer. La rubia de Brittania caminó y le dio un fuerte abrazo a su amigo. Los ojos de la chica también se humedecieron y ambos quedaron en silencio, siendo observados por los demás que guardaban la distancia, dejándoles un momento para que pudieran recuperarse de ese rudo golpe. Luego de unos minutos de duelo, volvieron.

- Andando, ya esto es personal para Rolf.- Pidió el extranjero.

- Oye, amigo, tranquilo.- Se le acercó Kevin y puso su mano en los hombros del extranjero.- Entiendo que estés furioso. Yo también tengo miedo por cómo puede estar mi hogar pero recuerda lo que nos dijeron las "Witches": No debemos rebajarnos al mismo nivel que las Kanker. Si lo tomas como algo vengativo, entonces serás como ellas. Ya verás que van a caer, te lo prometo.- Le dio su palabra al peli azul oscuro, mientras que guardaba silencio y de ahí asentía con la cabeza.

- Espero que así sea, amigo Kevin. Ruego a mis Ancestros de que las Kanker paguen con su vida en la prisión o en la Muerte.- Fue lo que sentenció Rolf, mientras que se iba dirigiendo a los demás.- Será mejor movernos, pronto va a anochecer.-

- Sí, es verdad y todavía no hemos llegado al pueblo.- Le respaldó Jimmy.- ¿Qué haremos? ¿Vamos a continuar con la búsqueda?.- Preguntó el chico albino.

- Todo depende del tiempo que nos dé.- Apuntó Charlotte cuando, de golpe, empezó a llover intensamente sobre los campos de California.- Genial, ¿qué sigue ahora? ¿Nieve?.- Preguntó ante ese "momento poético", riéndose y así dándole un poco de humor a la situación en la que todos estaban metidos.

- Puede ser. Tendrían que ver este lugar cuando nieva, es una belleza.- Señaló Johnny.- Plank y yo armamos un "Club del Invierno".

- Suena divertido.- Se le acercó Yoshika.

- Owwww, el Invierno en Peach Creek es muy relajante, a pesar de tener que ir a clases pero...- Sarah se encogió de hombros y de ahí miró al frente.- Se debe disfrutar al máximo, igual que las demás estaciones.

Una vez dicho y cumplido aquello, reanudaron la marcha. La lluvia caía incesante, abundante y comenzó a formar pequeños charcos en la banquina de la ruta, por ambos tramos. El olor a autos quemados persistía ya que, por donde se encontraban, notaron unos pocos vehículos que habían incendiados por el enemigo, otros tenían signos de haber chocado, el combustible había dejado su "marca" sobre los mismos. Uno de los citados se había incrustado contra los guardarraíl, partiendo al mismo en dos, doblándolos y quedando una importante abertura abierta de par en par.

Los faroles que iluminaban el camino por las noches hasta la llegada del Amanecer estaban intactos, salvo por unos pocos que había sido derribados, tal vez producto de los bombardeos con Artillería, además de encontrarse con unos cuantos agujeros en el pavimento. Al fondo se podía apreciar una estación de servicio, una fila de autos abandonados, no tan larga y una enorme pancarta de color blanco ondeaba ante el suave viento que se hallaba allí.

"No hay gasolina".

Ese era el mensaje que estaba transmitiendo, además de que un par de patrullas de la Policía se hallaban abandonadas, los surtidores vacíos pero los pequeños edificios, así como el bar que funcionaba para aquellos que se detenían para tomar algo, se encontraba de pie aunque su puerta había sido violentada y los restos de cristales estaban desparramados por el piso.

Minna observó el lugar, el clima no parecía mejorar y fue entonces que pudo divisar algo en el horizonte. Tomó sus binoculares, no era buena idea volar ya que podría alertar al enemigo, así que se quedó quieta, en su posición y de ahí pasó a ver qué podía tratarse de todo el asunto.

- Tengan cuidado con los coches, pueden estar funcionando las alarmas.- Pidió Doble D a los demás.

- Sí, es verdad. Será mejor evitar los que están incendiados, también.- Recalcó Eddy, debido a la temperatura del metal que ardía.

- ¿Algo en el horizonte, Comandante?.- Preguntó Erica a la chica pelirroja pero ésta negó con la cabeza.

- No, nada peligroso, solo veo los edificios recortados al fondo.- Apuntó con su mano derecha.- Allí está Peach Creek.- Dio esa noticia.

Los primeros en ir fueron los Eds, Rolf, Kevin junto a los otros unos segundos después. El chico de gorro negro se puso a mirar el lugar, azuzó aún más la vista pero nada parecía estar en llamas o destruido.

- No se fíen demasiado, amigos. Apenas es la zona comercial lo que estoy viendo desde aquí.- Argumentó Doble D, pasándoles los binoculares a los otros.

- Quizás deberíamos descansar aquí un rato.- Propuso Johnny.- Esta lluvia es inclemente y no parece querer ceder.-

- Pararemos aquí un rato para comer, recuperar fuerzas pero solo por una hora.- Dio Minna ese aviso y le hicieron caso.


Algunos fueron hasta los baños para secarse la lluvia que les había caído encima, así como también para lavarse el rostro tras los últimos combates vividos allí afuera. Minna, Trudie y Mio instalaron un pequeño "Puesto de Control" en la cafetería de la estación de servicio, en donde se pusieron a revisar los mapas y los informes brindados por la "Inteligencia Militar".

- Después de descansar aquí, llegaremos hasta Peach Creek. Los chicos necesitan saber cómo se encuentran sus hogares.- Señaló la Teniente de Karsland ese punto en cuestión.

- Sí y también veremos si hay civiles atrapados. Tal vez no, puede que hayan escapado. El tema eran las grandes ciudades, ¿recuerdas cuando mostraron, en aquel noticiero, el pánico desatado en Nueva York y las otras?.- Preguntó la Mayor Mio Sakamoto, haciendo referencia a esos momentos de inicio durante la "Invasión Shadow Neuroi".

- Cómo olvidarlo.- Respondió Minna con seriedad.- Allí dieron haberse producido los primeros muertos, producto de los choques de autos, la desesperación y los saqueos.- Aquello sonó muy frío contra las Kanker.- Ese trío de locas van a pagar caro cuando haya sido liberado este país de sus garras. Aún así, chicas, debemos seguir cuidando nuestros pasos. No sabemos qué clase de trucos y maquinaciones nos están preparando esas malditas.

- Es verdad.- Le respaldó Trudie.- Ya lo vimos en varios frentes. Las últimas "Colmenas" eran, en pleno sentido de la palabra, un "Ser Vivo" que no conocía los límites, era igual a un bruto desatado y lo mejor será dar en el blanco. Aunque una infiltración como esa puede costarnos tiempos.

- Tiempo, municiones, entre otras cosas.- Añadió la Comandante pelirroja.- Pero...- De ahí tomó un lápiz que llevaba consigo y trazó un "mapa".- Si nosotras asaltamos el interior con rapidez, puede que las Kanker no tengan tiempo suficiente para efectuar sus planes de victoria, así que vamos a tener que ir con cuidado.

- Muy bien, entonces que así sea.- Finalizó la peli negra de Fuso.


- ¿Ves humo?.- Preguntó Nazz a Ed pero éste negó con la cabeza, bajó los binoculares y se refregó los ojos, debido a que los tenía sumamente secos por la prolongada exposición hacia el pueblo, a la espera de hallar algún indicio de cambios.

- No, nada.- Respondió el fan de la Ciencia Ficción.- Es como si no hubiera ocurrido ningún tipo de combates, saqueos, pillaje. Nada, así de simple.- Les explicó éste, sentándose en uno de los bordes de la entrada al bar.- Oiga, chicos, ¿ustedes tuvieron algún mensaje o llamada de sus familias?.- Les lanzó esa pregunta pero nadie respondió.

- No, ninguna.- Habló la Porrista rubia en representación de los demás.- Pero, si les soy sincera, espero que todos estén bien. Deben de estar muy asustados. Yo ruego que los míos hayan podido salir a tiempo del pueblo.- Pidió y juntó sus manos, mientras que Kevin la abrazaba.

- Lo mismo digo. Traté de comunicarme con mis padres. Lo último que supe, antes de que nos fuéramos para Brittania con las "Witches", fue un silencio estático como resultado final.- Contó Jimmy esa triste experiencia.

- Cuando las Kanker se fueron de allí, provocaron todo un vendaval al aparecer los "Shadow Neuroi".- Recordó Eddy ese momento.- Yo tampoco pude llamar a mis padres, ya que las líneas de teléfono estaban muertas.

- Yo dejé una carta para los míos, pero también pienso que se encontrarán en algún lugar seguro junto a los demás.- Teorizó Doble D.

- Dios te oiga, amigo. Dios te oiga y de que estén sanos y salvos.- Lanzó Kevin aquel ruego, acompañando a Nazz durante ese momento tan duro.


Pasó una hora, el tiempo prometido para que pudieran descansar, asearse y comer algo se había terminado y con ello reanudaron la marcha hacia Peach Creek. La lluvia continuaba cayendo sin parar y volvía a empapar sus ropas desde la cabeza hasta los pies. Las gotas quedaban atrapadas en las hojas de los árboles y caían, de un tamaño mucho más grande, contra ellos y los dejaba sorprendidos. Al seguir el camino de la ruta, los presentes notaron que un par de esos citados más arriba había caído, producto de los combates contra las Kanker o los bombardeos.

- No son muy frondosos estos árboles, podemos pasar sobre ellos.- Dijo Eddy y de ahí fueron cruzándolos, uno por uno, hasta que llegaron al otro lado del camino.

La arboleada que se encontraba en manos lados de la ruta seguía en pie, unos pocos se hallaban derribados pero no era un problema grave o serio, unos pequeños trabajos de mantenimiento y todo estaría listo en cuestiones de minutos u horas. El grupo no perdió ni un segundo y de ahí fueron metiéndose más hacia el Sur, hasta dar con una zona en construcción. Los cimientos de una serie de inmuebles, las máquinas y materiales seguían allí junto a un enorme montículo de arena, el cual era de un color amarillo oscuro, por efecto de las lluvias caídas sobre esa región. Algunos faroles yacían prendidos, su luz se mezclaba con las precipitaciones, dándole un escenario bien parecido a las películas policiales y detectivescas de los Años 20 y 30. Otros seguían funcionando pero titilaban de vez en cuando.

- La Central Eléctrica debe de estar teniendo algún problema con el suministro.- Sostuvo Doble D, mientras que examinaba uno de los paneles que tenía dicho aparato luminoso.

- Espero que sea eso y no una emboscada.- Pidió Eddy, ya que el ambiente seguía muy callado.- Deberíamos seguir avanzando, ¿no?.

- ¡Chicos, vengan!.- Oyeron la voz de Ed y fueron corriendo hasta donde se encontraba. Estaba de pie en lo que antiguamente era el Arroyo de Peach Creek, sobre una de las tantas rocas que conformaban el lecho.

- ¡Que me parta un rayo, han secado el Arroyo!.- Exclamó Johnny con asombro pero notó algo raro que se levantaba.- No, esperen, ¿lo ven?. Allí, al fondo, donde desemboca.

Algunos se miraron entre ellos pero lo descubrieron, al final del camino, se podía ver una represa que las Kanker habían levantado para evitar que las aguas se escaparan e inundaran la zona del "Parque de Caravanas" donde ellas vivían, el cual había quedado reducido a cenizas y escombros que aún humeaban.

- Rechazaron hasta su propio hogar.- Objetó Nazz con decepción.- Me cuesta creer que hayan hecho esto.

- Están consumidas por el poder y la locura. Además, esa voz que tenían, no sonaban como si emplearan una aplicación para generar miedo, sino de que sonaba tan natural y aterrorizante que me puso la piel de gallina.- Recordó el chico calvo, acercándose hasta la rubia.-

- Y todavía no hay rastro de ellas por aquí, ni tampoco de los "Shadow Neuroi". ¿Qué estarán tramando?. No detecto ni un "Dron" o cámaras de Seguridad, eso es lo más raro de todo.- Apuntó Kevin hacia varios puntos del "Sitio de la Construcción".

- Si, es verdad.- Habló Mio, colocando su mano en los hombros del pelirrojo.- Toda esta atmósfera es demasiado extraña.- Apuntó la Mayor de Fuso.

Decidieron no hablar más, aún así, Johnny optó por volar la represa y así fue devuelto el caudal de agua a su curso normal, dejando tras de sí una estructura en llamas hasta que las aguas se hicieron cargo de sepultarlo en el lecho para siempre, como una tumba acuática.


Dejaron atrás el "Sitio de la Construcción", el recién renovado y recuperado Arroyo de Peach Creek junto al destruido "Parque de Caravanas". El cartel que anunciaba la bienvenida a este último lugar yacía oxidado y consumido por el paso del tiempo, sin ningún tipo de cuidados y el enorme anuncio que se hallaba en la zona donde se construirían nuevas casas y edificios, ahora no era más que un montón de cenizas opacas. Pero aún así, el grupo siguió avanzando con cautela, revisando cada sector del pueblo.

- Je, aquí es donde entramos Minna, Trudie y yo para buscar evidencias sobre el Dr. Reginald Kanker.- Recordó Francesca, con las manos en los bolsillos, mientras que apuntaba hacia el camino por el que vinieron en jeep por primera vez.

- Si, no estamos muy lejos del "Cul-de-sac", la zona residencial de los chicos.- Recordó la Teniente Barkhorn, ya que se hallaba en el Oeste, por el extenso callejón que ellos llamaban "The Lane".

- Es verdad, desde aquí están nuestras casas.- Dijo Ed, pero no se animaba a ver desde lo alto de las cercas de madera, ya que podrían haber patrullas enemigas por allí.- Teniente Barkhorn, mire.- Apuntó el joven al final del callejón, en donde notaron que, en la entrada, verse unas cuantos metros de aquella pared extensa y divisoria, derribadas junto a un par de árboles, los cuales parecían haber sido bombardeados.

Cruzaron por ese sector y de ahí se toparon con el área de juegos. Éstos se hallaban intactos, salvo por algunos árboles caídos y que habían aplastado parte del cercado metálico que rodeaba el perímetro de los mismos. En la otra esquina se perfilaban un par de casas con bonitos y extensos jardines, un farol que estaba encendido, producto de que el Cielo estaba un tanto oscuro por la precipitación abundante que caía, así como también la calle que se extendía de Este a Oeste.

- Esta es la ruta para ir al Centro del pueblo, sobre todo a la dulcería, los negocios y más al Oeste se va a la Escuela.- Señaló Kevin.

- Oigan, ¿creen que "Lemon Brook" haya sobrevivido?.- Preguntó Nazz, ya que ellos eran rivales de la otra urbe.

- Miren que los detesto a esos malditos por ganarnos en el "Campeonato Local de Fútbol Americano" pero...espero que no haya muerto nadie, ni allí ni tampoco aquí.- Fue el pedido que hizo el Capitán pelirrojo.

Tomaron por la calle que seguía hacia el Oeste, para la "Escuela de Peach Creek" y finalmente terminaron en el mismo punto donde todo había comenzado. Los chicos fueron los primeros en reconocer ese lugar. Allí seguía todo igual, no se habían dañado sus hogares, todo estaba intacto aunque la carroza con la que habían puesto tanto esfuerzo para celebrar el "Día de la Amistad", ahora yacía incendiada hasta los cimientos y sus cenizas volaban por todas partes. El chico de cabello blanco sintió un enorme pesar en el corazón al ver esa escena, Perrine y Sarah fueron hasta él para animarlo y con ello fue Eddy, el cual le puso su mano en los hombros.

- Oye, ya que estás viniendo esto...No te dejes desanimar, para el próximo harás una mucho mejor e igual a que tú y los demás hicieron. Te lo prometo. Y si necesitas una mano, aquí estamos para ayudarte.- Le habló el chico de baja estatura, liberándose de esos últimos restos de la "carga" que llevaba consigo por un largo tiempo.

- ¿En serio, Eddy?.- Preguntó Perrine a él.-

- Es verdad, no miento. Pero ahora, dejemos atrás lo ocurrió en el Pasado, aprendamos a seguir adelante, aprendamos de nuestros errores y de ahí obtendremos un mejor Futuro.- Prometió éste.-

- Haces bien para enmendar tu error de cuando le hiciste ese calzón chino a Jimmy.- Se le acercó Sarah a él.- Sin embargo, ya tendremos tiempo para recuperar lo perdido. Ahora hay que terminar con esta guerra, ¿quién sabe lo que harán las Kanker ahora?.

- Sí, es verdad, aquí hay demasiado silencio. No entiendo por qué no aparecen.- Advirtió el chico de cabello blanco y de ahí, en aquel momento, una extensa pantalla comenzó a cobrar forma gracias a un grupo de "Shadow Neuroi" que se convirtieron en infinitas partículas, al estilo "Nanomáquinas" y dieron con lo que estaban buscando. Hubo estática, un ruido que permanecía inalterable hasta que se pudo ver, en las imágenes, a las tres hermanas de pie y con esos resultados que obtuvieron gracias a la "ayuda" que su abuelo había diseñado, como último recurso.

Algunos sintieron miedo. Esos ojos rojos y sumamente aterradores, que parecían arder como el propio fuego de la guerra, esas miradas desprovistas de sentimientos. Aires de superioridad y maldad corría por su ser y rezumbaban deseos de expansión, conquista, masacres y un sin de otras desgracias acontecidas. Eran como las Desgracias que habían salido de la "Caja de Pandora" cuando los Hombres habían sido expulsados del "Olimpo" durante la Edad de Oro y que debieron sobrevivir, desde la perspectiva de la Mitología y las Leyendas, a un ambiente hostil y salvaje hasta que Prometeo robó el "Fuego Sagrado" para que pudieran vivir y cocinar los alimentos hasta que su traición fue descubierta por Zeus, quien lo castigó atándolo en la cima de una montaña y en donde un águila le roería su hígado hasta la noche, cuando se volviera a regenerar y duraría para toda la Eternidad.

Y allí estaban ellas, los Eds junto a sus parejas dieron un paso al frente. Nadie iba a ser intimidado para esas dementes.

- Bueno, bueno, parece ser que volvieron a la vieja y querida tierra natal. A nuestra tierra.- Habló Lee, haciendo referencia a aquel evento histórico de cuando los antepasados de Eddy perdieron las escrituras de Peach Creek durante una apuesta con los de las Kanker.

- Eso fue hace más de 300 años, Lee.- Le espetó el chico de baja estatura.- Aprende a vivir en el Presente.- Continuó hablando y de ahí las tres hermanas se quedaron mirándoles por un buen rato, como si se trataran de simples criaturas ignorantes que dependían del Maestro para ser domesticados a su nivel.

- Ya con escucharte hablar y encima verte tomado de la mano de esa zorra italiana, ¿cómo crees que me siento?. Bueno, al principio me negué en que tú estabas con ella pero luego aprendí, por las malas, que hay que dejarse llevar por el odio que uno tiene dentro y más al tenerlos justo donde queríamos.- Habló y de ahí se encogió de hombros.- Es una lástima. Lo admito, esta guerra puede terminar aquí con una victoria o derrota para nosotras pero, da igual, todo lo que pase no será más que un recuerdo de ustedes. Su época de salvar vidas llegó a su fin, así que, si tanto quieren combatirnos y dar su última batalla, adelante, los estamos esperando aquí mismo, en Liberion. Así que...- Se detuvo y de ahí aparecieron una gran cantidad de "Shadow Neuroi", todos ellos emergían como abejas atraídas por el sonido cuando su panal era atacado y se dirigían hacia donde estaban ellos.-

- La emoción de la batalla tiene a Lee detenida, así que yo seré quien lo termine: ¡Que comience la "Batalla Final por Liberion", veamos quién saldrá victorioso en todo esto!.- Finalizó May y de ahí, junto a Marie y la pelirroja, se despidieron de ellos.


El enemigo iba emergiendo cada vez más en número y armados hasta los dientes. Las naves parecían cubrir los Cielos y allí, a lo lejos, se podía distinguir la última de las fortalezas enemigas: La "Séptima Colmena" estaba en Peach Creek y con ello, hacia el Norte, las Kanker, sus cabecillas.


[Un regreso a Peach Creek cargado de distintas emociones y ahora una batalla contra las líderes. Un combate que será a todo o nada.

Cada día falta poco para el Epílogo, amigos, así que estén preparados. Mando saludos y agradecimientos para Matfix, Franco M. Romano y los demás seguidores.

Les deseo un buen comienzo de día Jueves de mi parte y hasta la próxima, Camaradas.].