Capítulo 27

Lady Catherine sentía que no podía respirar de la indignación. En su vida ella había visto un espectáculo más indecente que el que tenía enfrente. Por su parte, Anne estaba igual de sorprendida, pero al contrario de su madre, también estaba feliz. Al parecer su desaparecido primo ya tenía una mujer en su vida y eso la liberaría de la constante presión de su madre. Ella no estaba interesada en casarse ni con ese ni con ningún otro hombre y sólo quería vivir el resto de su vida en paz.

"¡FITZWILLIAM DARCY!" gritó Lady Catherine al borde de un ataque de ira.

Por unos segundos William se olvidó que su tía estaba en su casa y se dejó llevar por aquel maravilloso beso que su esposa le dio. Él maldecía su mala suerte porque en ese momento le hubiera gustado estar a solas con Elizabeth y dejarse llevar por su pasión. Una vez que dejó de besarla, le susurró algo al oído y luego le ofreció su brazo y se acercó donde estaban su tía y prima.

"Lady Catherine, permítame presentarle a mi esposa, ella es la señora Elizabeth Dalton. Querida, ella es Lady Catherine de Bourgh, hermana de mi difunta madre, y ella es su hija, la señorita Anne de Bourgh," dijo William muy formalmente. Aunque internamente estaba muy entretenido mirando la cara de horror y disgusto de su tía.

"Encanta, Lady Catherine, señorita de Bourgh," dijo Elizabeth completamente ruborizada. Cuando ella besó a su esposo pensó que estaban solos. Más tarde, ella iba a aclarar unas cuantas cosas con su marido.

Lady Catherine miró a Elizabeth de pie a cabeza y no fue capaz de responder al saludo, pero Anne si lo hizo con una sonrisa muy leve y sin que su madre lo notara.

"Señorita Dalton, me imagino que usted sabe que mi sobrino y mi hija están comprometidos desde que estaban en sus cunas. Era el deseo más grande mío y de mi hermana Anne que algún día nuestros hijos se casaran. Espero que tengas la decencia de no interponerte entre ellos," dijo Lady Catherine con desdén. "Además, que te quede claro que te casaste con un comerciante, no con el heredero de Pemberley."

Elizabeth miró a su esposo porque no supo cómo reaccionar a lo que esa mujer le dijo. A ella no se le había pasado por la cabeza que su matrimonio con William podía verse alterado si es que él asumía su nueva identidad.

"Lady Catherine, le voy a pedir que no vuelva a repetir eso. Mi padre y su hermano, Lord Matlock, saben muy bien cual es mi postura ante este tema. Además, siento mucho informarle a usted que nadie, ni siquiera mi madre Violet a quien adoro, tiene el poder de decidir por mí. Por lo tanto lo que usted o mi madre hayan planeado es asunto de ustedes y no mío. Por favor, y escuche bien porque no quiero tener que volver a repetirlo, yo amo a mi querida esposa Elizabeth Dalton, y si algún día me transformo en Fitzwilliam Darcy, mi mujer será Elizabeth Darcy," concluyó William enfáticamente.

"Cómo se nota que creciste lejos del lugar que te correspondía. Está claro que la familia de comerciantes que te crió no supo enseñarte modales y valores dignos de un Darcy," replicó Lady Catherine enojada.

"Mis padres adoptivos me enseñaron a ser respetuoso de las opiniones ajenas, de valorar a las personas por lo que son y no por lo que tienen, y a nunca llegar a una casa sin invitación," dijo William. Pero al ver a su prima extremadamente mortificada añadió. "Lo siento, señorita de Bourgh, no quise ser descortés con usted."

"No se preocupe, señor Dalton, yo entiendo," susurró Anne, pero al ver como su madre la miraba prefirió no agregar nada más.

Elizabeth notó a su marido muy tenso y para evitar que la discusión pasara a mayores, le dio un leve apretón en la mano izquierda. Ella no deseaba que siguiera discutiendo con esa mujer tan ruda y altanera.

Pero a Lady Catherine era difícil hacerla callar o hacerle ver que estaba equivocada, por lo que siguió debatiendo sobre el mismo tema. "En todo caso, tu opinión es irrelevante en este asunto. Tú tendrás que hacer lo que tu padre te ordene porque si no lo haces, estoy segura que él te desheredará," dijo Lady Catherine triunfalmente.

"Con la fortuna que me heredó mi padre, Aaron Dalton, tengo todo lo que necesito para darle a mi esposa y futuros hijos todo lo que necesitan," replicó William desafiante.

"Mi Lady, creo que es mejor no seguir insistiendo en este tema," intentó decir Elizabeth pero Lady Catherine no estaba dispuesta a escuchar a nadie. Por eso siguió hablando sin parar.

Afortunadamente otra vista llegó a calmar el asunto. "Buenas tardes, Dalton, señora Dalton, espero no importunar pero he venido a traerle un mensaje a Lady Catherine," dijo Richard un poco avergonzado.

"Fitzwilliam, cómo te atreves a llegar así de improviso," dijo Lady Catherine muy enojada. "Estoy muy ocupada arreglando unas cuantas cosas con este ingrato sobrino y esta mujer que insiste en importunarnos."

"Me habría gustado poder haber avisado a mi amigo Dalton y su distinguida esposa mi visita. Pero como usted decidió venir sin avisar, y yo vengo a darle un mensaje de mi tío George, pues me tocó venir sin avisar también."

"No me interesan tus explicaciones, no eres bienvenido en este lugar así que es mejor que te vayas y dejes de interrumpir nuestra conversación."

"Tomando en cuenta que esta es mi casa, creo que soy yo quien decide quien es bienvenido o no," dijo William entre sorprendido y divertido.

"¿Soy bienvenido, Dalton?" preguntó Richard tratando de no reír. La situación era tan ridícula y él notó como Elizabeth y William estaban igual de divertidos, por lo que le dio más risa aún.

"No lo sé, déjame preguntarle a mi esposa. Querida, ¿es bienvenido mi amigo, el coronel?"

"Por supuesto que es bienvenido," replicó Elizabeth con una bella sonrisa.

"Ves tía, soy bienvenido en esta casa. Ahora que hemos resuelto ese problema, permíteme decirte por qué estoy aquí."

"No me interesa si eres bienvenido o por qué estás aquí, Fitzwilliam. Si no paras de interrumpirme te juro que no te invitaré nunca más a Rosings," retrucó Lady Catherine absolutamente exasperada.

Richard estuvo a punto de decirle a su tía que le hacía un favor no invitándolo a su casa porque era probablemente el lugar más aburrido de todo Inglaterra, pero se guardó su opinión por no herir a Anne y decidió ir directo al punto. "Tío George dijo que si no dejabas en paz a su hijo no volvería ayudarte a resolver todos tus problemas."

"Yo no acepto que nadie me amenace," dijo Lady Catherine.

"Por favor déjame terminar. Tío George dijo que no volvería a ayudarte y que te recordara que él siempre cumple con lo que promete. Eso era todo, ahora puedes seguir importunando a Dalton, pero me veré en la obligación de regresar a casa Darcy para decirle que tu no aceptas amenazas," concluyó Richard con una sonrisa triunfal.

Lady Catherine pensó por unos cuantos segundos y sin decir nada, salió abruptamente del salón. Anne inmediatamente se puso de pie y fue tras de su madre, pero antes de irse quiso disculparse.

"Siento mucho todo lo que ha pasado. Richard, gracias por venir," ella hizo una reverencia y se fue.

A Elizabeth y William les dio mucha pena la señorita de Bourgh. Era una mujer muy demacrada y que parecía estar sinceramente mortificada por la actitud petulante y grosera de su madre. Ellos aceptaron sus disculpas y se sintieron tranquilos al ver que ella se veía un poco más aliviada.

Richard les contó que su padre le informó a George Darcy que Lady Catherine visitaría a William justo cuando él estaba en la casa. Como su tío no había estado bien de salud, él se ofreció para lidiar con su tía. Además, les contó un poco más sobre la personalidad de Lady Catherine y les dijo que Anne no era como su madre sino más bien todo lo contrario.

Elizabeth se excusó porque estaba agotada después del viaje y la desagradable escena, y se fue a su habitación a cambiarse de ropa. Entonces, Richard aprovechó de explicarle a William que su padre estaba sinceramente arrepentido de todo lo que le había dicho unos días atrás y esperaba que se olvidara de todo.

"¿A qué se debe este cambio tan abrupto?" preguntó William sorprendido.

"A que tu padre le dijo que si no te dejaba en paz no volvería a ayudarlo en nada. Mi padre y Lady Catherine dependen mucho de la ayuda financiera de tío George, por eso no se atreven a contradecirlo," explicó Richard. "Antes de irme, me gustaría que fueras a verlo, él hace un año que no ha estado bien de salud y todos estos malos ratos lo hacen sentirse aún peor."

Richard se quedó unos cuantos minutos más para explicarle algunas otras cosas a William y se fue rumbo a casa Darcy para informarle a su tío que había logrado resolver todo satisfactoriamente.

William fue al cuarto de su esposa, la tomó en sus brazos y comenzó a besarla, acariciarla y a decirle lo mucho que la había extrañado. Ambos estaban tan felices de estar juntos que necesitaban expresar sus sentimientos de una forma más profunda. Por eso hicieron el amor, y después, se quedaron abrazados conversando de todo lo que les había pasado en los días que no se vieron.

William estaba contento de que la señora Bennet se sintiera mejor, y agradeció mucho que su madre se haya ofrecido a cuidarla para que Elizabeth pudiera regresar a Londres. Después hablaron sobre la situación de William, y Elizabeth comprendió por qué su esposo estaba tan molesto y herido, pero lo invitó a mantener su corazón abierto a su padre.

"Mi amor, creo que tu padre sinceramente está buscando un acercamiento entre ustedes. Por favor no lo juzgues por las actitudes de tu tío o tía porque no es justo."

"Creo que tienes razón. Me gustaría que mañana me acompañaras a hablar con él, ¿te parece?"

"Por supuesto, sabes que puedes contar conmigo para todo lo que necesites."

"Gracias, cariño. Pero ahora no quiero hablar más de problemas, sólo quiero disfrutar de la compañía y el amor de mi esposa," dijo William apasionadamente y besó nuevamente a Elizabeth.

"Te amo, William, y te extrañé mucho."

"Y yo a ti, mi dulce amor."

William volvió a tomar a Elizabeth en sus brazos e hicieron el amor una vez más. Ellos permanecieron el resto del día encerrados en la habitación de Elizabeth hablando de ellos y de todos los desafíos que tenían por delante.

P&P

William y Elizabeth visitaron al señor Darcy varias veces en los días siguientes y lograron establecer una relación de respeto y amistad con él. Elizabeth sintió mucha pena al saber todo lo que ese señor había sufrido desde la desaparición de su hijo y le pidió a William que fuera sensible ante eso. Aunque William lograba racionalmente comprender que George Darcy era su padre y que además era un buen hombre, no lograba verlo ni admirarlo de la misma forma como lo había hecho con Aaron Dalton. Pero sabía que había cosas que tardaban tiempo y estaba dispuesto a darselo al señor Darcy. Por lo menos ni Lady Catherine ni Lord Matlock volvieron a molestarlo, lo que hizo que todo fuera infinitamente más fácil.

Pero además, el procurador de los Darcy le trajo excelentes noticias a su cliente porque les informó que el cambio de identidad de William Dalton a Fitzwilliam Darcy sería mucho más fácil de lo pensado. Ellos sólo tenían que interponer una acción judicial en la que se declaraba que Dalton y Darcy eran la misma persona y que todo lo hecho por el primero aplicaba para el segundo. De esa forma los estudios en Oxford, las inversiones, la nueva empresa y el matrimonio con Elizabeth serían reconocidos como acciones hechas por Fitzwilliam Darcy.

Aclarado ese punto, Elizabeth logró convencer a William de que lo mejor que podían hacer era ir al baile organizado por los Matlock, enfrentar a toda esa gente curiosa y luego seguir con sus vidas lo más lejos posible de ese ambiente.

Los trámites del cambio oficial de identidad durarían por lo menos seis meses por lo que tendrían tiempo para hacer la transición de manera pausada y pensada.

Cinco días antes del baile, Elizabeth fue a visitar a Georgiana porque deseaba saber cómo estaba y contarle algunas cosas más sobre su nuevo hermano. William fue a buscarla a casa Darcy una vez que terminó de entrevistar a un señor que le ayudaría con la administración de su empresa en Londres. Él tenía demasiadas cosas que hacer y se dio cuenta que era hora de delegar funciones para poder disponer más libremente de su tiempo.

"Señor Darcy estuve pensando que ahora que tengo un buen asistente, quiero adelantar el viaje de luna de miel que le prometí a mi esposa. Después del baile de Lord Matlock, prefiero irme lejos de Londres para evitar problemas. Ayer lo conversé con Elizabeth y está de acuerdo que es mejor no estar en la ciudad por un tiempo. Mi madre también cree que es una buena idea." William estaba en el estudio del señor Darcy contándole sus futuros planes.

"Creo que es una excelente idea, pero quiero proponerte algo. El viaje al Distrito de los Lagos es bastante largo. ¿Qué te parece si hacen una parada en Pemberley? Podemos viajar todos juntos hasta Derbyshire, pueden quedarse unos días con nosotros y luego continuar vuestro viaje. Georgina estaría muy feliz de saber que tendrá unos días para compartir con ustedes, pero además, creo que es importante que después de veintidós años puedas volver al hogar que tanto amabas."

William se sintió un poco nervioso porque sabía que probablemente ir a ese lugar desataría una serie de recuerdos en él. Pero sabía que algún día debía enfrentar todos sus miedos para poder cerrar definitivamente aquel capítulo de su vida. "Le preguntaré a Elizabeth, pero creo que es una buena idea, señor."

Mientras padre e hijo hablaban de Pemberley y la serie de negocios relacionados con la hacienda, Elizabeth y Georgiana estaban en el salón bebiendo té y disfrutando de una placentera conversación.

"Lizzy, haber encontrado a mi hermano ha sido una de las sorpresas más grandes de mi vida porque no sólo es un hombre bueno y honorable sino también muy cariñoso. Ahora me siento doblemente protegida y sé que Richard y William siempre estarán a mi lado. Pero además, ahora tengo una hermana," dijo Georgiana tomando la mano de Elizabeth.

"William y yo también estamos felices de tenerte en nuestras vidas y nunca dudes que puedes contar con nosotros para todo lo que necesites."

Desgraciadamente, la placentera conversación se vio interrumpida por dos desagradables visitantes que llegaron sorpresivamente. Aunque la familia no estaba recibiendo a nadie, Caroline y Louisa le dijeron al señor Gibson que necesitaban hablar urgentemente con el señor Darcy debido a una emergencia familiar. Él sabía que el señor Darcy fue muy buen amigo del difunto señor Bingley, y por eso accedió a la petición de las hermanas. Entonces, él las hizo pasar al salón donde estaba la señorita Darcy y su amiga para poder avisarle a su patrón de lo que estaba ocurriendo.

"Mi querida Georgiana, no sabes el gusto que nos da verte," dijeron Caroline y Louisa fingiendo alegría.

"Ha pasado demasiado tiempo desde que no nos juntábamos a conversar," dijo Caroline feliz de poder por fin acceder a casa Darcy. Pero su alegría desapareció por completo cuando vio que Elizabeth también estaba allí. "Eliza, ¿qué haces aquí?" preguntó aunque creía saber la respuesta.

"Lizzy es nuestra invitada," dijo Georgiana con un hilo de voz. Aunque para ella era difícil hablar con resolución, ella no pensaba dejar que Caroline insinuara que su cuñada no era bienvenida en la que algún día sería su casa.

"Y yo estoy feliz de poder pasar una agradable tarde con mi querida amiga," dijo Elizabeth para calmar la situación. Ella notó que Caroline le habló con inusitada agresividad, pese a que ella nunca había sido amable.

"¿Cómo has estado, Georgiana. Sabemos que tu familia ha tenido muchas grandes sorpresas en el último tiempo," dijo Louisa para cambiar el tema y evitar que Caroline se enfrascara en una discusión absurda.

Georgiana y Elizabeth soportaron lo mejor que pudieron la ola de preguntas indiscretas de Louisa y respondieron de la mejor forma sin revelar absolutamente nada. Caroline no se atrevió a hablar, sólo observaba a Elizabeth enfurecida y maldiciendo a esa mujer a la que odiaba más que nunca.

Afortunadamente, a los pocos minutos el señor Darcy y William se unieron a ellas en el salón y Louisa no se atrevió a decir nada más. Después de saludar a las recién llegadas, William se acercó a la ventana y comenzó a mirar hacia el parque. A él le gustaba mucho hacer eso y pensaba que tal vez era una costumbre que tenía desde niño. Aquel parque era muy hermoso y tenía destellos de recuerdos paseando por allí acompañado del señor Darcy y su madre.

Por su parte, el señor Darcy se sentó en frente de las hermanas Bingley y fue directo al punto. Él sabía que probablemente ellas estarían allí para enterarse de lo que estaba pasando de primera fuente y luego esparcir el chisme por todo Londres.

"Gibson me informó que necesitaban mi ayuda en algo urgente," dijo el señor Darcy.

"Así es, señor Darcy, pero es algo más bien delicado," dijo Caroline mirando a Elizabeth desdeñosamente.

"Padre, hay algo que quiero mostrarle a Lizzy. Si nos disculpan, regresaremos en unos minutos." Georgiana aprovechó la oportunidad para pedirle a Elizabeth que la acompañara a su cuarto y no tener que seguir soportando a esas mujeres que cada vez le gustaban menos. Elizabeth miró a su esposo, y lo vio muy ensimismado mirando por la ventana por lo que prefirió no interrumpirlo y fue con su amiga.

El señor Darcy miró a Caroline dándole a entender que ya estaban solos y podía hablar y ella no tuvo más remedio que decir lo que la había traído a la casa. "Louisa y yo, le queríamos pedir a usted que nos ayudara con Charles. Él respeta mucho la opinión de usted y creemos que es la única persona que nos puede ayudar."

"Nuestro hermano ha regresado a Hertfordshire e insiste en quedarse allá perdiendo su tiempo. Dice que se quiere hacer cargo de esa hacienda que alquiló…" explicó Louisa.

"Y nosotras no queremos que siga perdiendo su tiempo en ese lugar lleno de salvajes sin educación ni modales. Mi hermano merece mucho más que eso," complementó Caroline.

El señor Darcy siempre pensó que las hijas de su amigo eran muy engreídas y mal educadas y que tenían demasiada influencia sobre Charles, él único con sentido común de esa familia. Por eso se alegró de que por fin haya comenzado a tomar decisiones independientes y a labrarse su propio camino.

"Lamento decirles que no estoy de acuerdo con ustedes. Creo que Charles ha tomado una excelente decisión porque si desea algún día comprar una hacienda, debe aprender cómo se maneja. Además, las comunidades rurales son totalmente distintas a la gente que vive en la ciudad y un hacendado debe entender eso."

Louisa y Caroline escucharon atentamente al señor Darcy y no se atrevieron a contradecirlo. La última esperanza que tenía de persuadir a Charles de abandonar Netherfield se había esfumado y no les quedaba otra alternativa que viajar a Hertfordshire para hacerse cargo personalmente del asunto.

Pero el señor Darcy quería aprovechar la oportunidad para aclarar otro tema y no permitir que rumores maliciosos afectaran la entrada de su hijo en sociedad. "Nosotros nos conocemos hace muchos años gracias a la gran amistad que me unió a vuestro padre. Me imagino que ustedes están al tanto de los rumores sobre mi hijo, por eso quiero aclararles que él será presentado oficialmente en el baile que está organizando Lord Matlock. Espero sinceramente que no hayan venido a hacerme preguntas al respecto, pero además, les voy a pedir discreción con este tema porque no tengo nada más que decir ni agregar al respecto."

"No se preocupe, señor Darcy, puede contar con toda nuestra discreción," dijo Louisa inmediatamente y Caroline asintió.

Aprovechando que William estaba muy cerca de la mesita donde estaban los refrescos, Caroline se puso de pie y fue a servirse una taza de té mientras Louisa hablaba con el señor Darcy.

"Señor Da… Dalton, ¿deseas una taza de té? Sé que te gusta con mucha azúcar y unas gotas de limón." Cuando Caroline vio que tenía la atención de aquel hombre tan perfecto, agregó con una sonrisa coqueta, " es que siempre me fijo muy bien en lo que hacen las personas que me interesan."

"Gracias, señorita Bingley, pero no me apetece nada en este momento,"contestó William muy sorprendido. Él no podía creer que esa mujer estuviera coqueteando de esa forma tan descarada sabiendo que él era un hombre casado.

"Eliza está en alguna parte de la casa con Georgiana, ¿qué te parece si vamos a dar una vuelta por el jardín?, hay muchas cosas que me gustaría decirte."

"Perdón, pero dudo que usted y yo tengamos algo de qué hablar."

"Sé muy bien quien eres, Fitzwilliam Darcy," dijo Caroline con una sonrisa enigmática. "Te estaré esperando en el jardín para que conversemos, la tarde está maravillosa y el jardín de esta casa debe ser uno de los más hermosos que haya visto, después de los de Pemberley, por supuesto."

"¿Qué quiere, señorita Bingley. No tengo ni tiempo ni paciencia para sus juegos," dijo William irritado.

Pero Caroline confundió el enojo de William con nerviosismo y decidió decir todo lo que había estado pensando las últimas noches antes de quedarse dormida. "Desde que nos conocimos supe que había una conexión especial entre nosotros, y sé que tú sentiste lo mismo. Ahora que has dejado de ser un simple comerciante me imagino que dejarás atrás esa vida y a la insignificante Eliza. Ella ya no será tu esposa y quiero que sepas que estaré feliz esperándote cuando finalmente te hayas librado de ella."

William tuvo que respirar hondo antes de poder responder a tamaña impertinencia y descaro. Esa mujer no tenía límites, pero seguía siendo una dama y él era un caballero, por lo que su respuesta tendría que ser directa y sincera, pero dentro de lo posible respetuosa.

P&P

Gracias a todos los que dejan comentarios y siguen la historia con entusiasmo.

Sólo tenemos dos capítulos más y llegaremos al fin de esta larga historia. Espero les haya gustado este señor Darcy/Dalton. Les compartiré lo antes posible los dos últimos capítulos, pero planeo escribir el segundo capítulo de "The Return" antes. En todo caso, antes de la Navidad, esta historia estará finalizada.

En el próximo capítulo, William viajará a Pemberley.

¡Nos vemos pronto!

Saludos,

Yo