Última Esperanza

Capítulo once: Primera mitad

Tsukiku y Shizuku se la pasaron cocinando en compañía de Lillian, que estaba empezando a poner un poco de los nervios a Tsukiku con sus preguntas tan sutiles que a veces llegaban a confundirlas y hasta había logrado hacerlas contradecirse la una a la otra, haciéndolas hablar de su infancia y el lugar de donde venían.

Lillian sin duda sospechaba algo.

Sin embargo, para suerte de Tsukiku, Shizuku rápidamente entendió lo que su abuela intentaba hacer y sacó sus trucos de pulga rastrera, inventando excusas totalmente convincentes, hablando de todo con naturalidad y justificando contradicciones con inventos de que tenía mala memoria, pero diciéndolo como sin darse cuenta.

Lillian no había dejado de lado todas sus sospechas, pero ahora no tenía ninguna prueba o motivo lógico para dudar de ellas y sus historias, aunque debía decir que era la primera persona que le había puesto las cosas tan difíciles a Shizuku.

Ángel astuto vs ángel manipulador, la batalla del siglo.

Rio entre dientes ante su propia broma interna mientras trabajaba en cambiar las formas de los moldes para que su hermana horneara galletas luego de que acabara con el almuerzo.

—¿Y por qué es que no podrán regresar luego de irse? —preguntó Lillian a Shizuku en ese momento, ambas seguían en su juego de preguntas, poniendo a prueba la astucia y rápida reacción de la otra.

—Mi nee-chan dice que nos cuesta demasiado venir aquí, y es cierto… el viaje fue muy largo y agotador, en mi pueblo no hay aviones ni nada. —Suspiró con cansancio de un recuerdo perfectamente fingido—. Y tengo que terminar la escuela y todo eso.

—Además, una vez ella se gradúe, vamos a viajar mucho —agregó Tsukiku—. Y puede que hasta mientras estudie viajemos un poco, así que no serviría mucho que nos visiten tampoco, además de que para alguien que nunca estuvo allí también sería difícil llegar.

—Bueno, siempre hay internet… ¿No tienen wifi allá? —Lillian definitivamente era un adversario formidable, no era de extrañar que, si ella sospechaba, para Gen fue fácil descubrirlas.

—De hecho, no —contestó Tsukiku—. Yo hice mi propia instalación para recibir wifi, pero es para cosas muy específicas, no la desperdició en redes sociales, es un gran gasto energético.

—¿Y cómo hiciste para aprender a hacerla? ¿Cómo te educaste tan bien en un pueblo tan pequeño? ¿Tus padres estaban muy preocupados por tu educación y nunca pensaron en mudarse?

Tsukiku por un momento no supo qué decir.

Miró a Shizuku, que ya estaba abriendo su boquita mentirosa para hablar.

—Mamá y papá amaban a sus familias más que a nada, no se despegaban de sus seres queridos. —Shizuku sonrió genuinamente, tristemente—. Nee-chan estudiaba en la escuela del pueblo vecino, allí hay internet, pero son un par de horas de viaje.

—Ya veo, queridas, como lo siento, debió ser muy complicado. —Finalmente, Lillian pareció inclinarse más a creer en ellas, aunque luego siguió haciendo preguntas capciosas.

Ja, la batalla de los ángeles continuaba.

Estuvieron así toda la preparación del almuerzo, hasta que todo estuvo listo y llamaron a todos a comer, preparar la mesa y todo eso.

Su padre volvió del trabajo en ese momento, y volvió con Suika, que venía de la escuela.

Suika se presentó ante las hermanas con una sonrisa, pareciendo muy feliz de conocerlas.

—¿Tú eres Shizuka? ¡Senku-nii me ha hablado mucho de ti! —Sujetó las manos de Shizuku. Sorprendentemente, las dos eran de estaturas muy similares, Suika era apenas tres o cuatro centímetros más alta que Shizuku—. Tenemos la misma edad, ¿no? ¡Seamos amigas!

—¡Claro! —Shizuku directamente se lanzó a abrazarla, haciéndola reír, con el rostro enrojecido.

Senku las miró con una sonrisa suave y ojos brillantes. Tenía un punto demasiado blando por esas dos.

Kohaku bajó en ese momento y vio la escena, sintiendo su corazón derretírsele un poco.

Se quedó congelada en medio de las escaleras, y de pronto, como si sintiera su presencia, Suika volteó hacia ella.

El rostro de la rubia más joven se iluminó por completó, sus ojos se ampliaron y las lágrimas se acumularon en los bordes.

—K-Kohaku… —Sonrió temblorosamente, acercándose a las escaleras—. Y-yo… supongo que ya soy muy mayor para pedirte un abrazo… —Pequeñas lágrimas se deslizaron por sus mejillas.

Kohaku no dijo nada, simplemente corrió a envolverla en sus brazos, ocultando su rostro en su cabello, mientras Suika sollozaba a viva voz, pidiéndole perdón por no haberla ayudado, por haber dudado de ella y de su padre.

La escena hizo que algo de alguna forma se quebrara en la familia. Lillian volvió a llorar, siendo abrazada por sus hijos Shinichi y Roy. Senku bajó la cabeza con una sonrisa, con sus ojos cristalinos. Solo Tsukiku vio a Rei recién llegando, contemplando la escena también con lágrimas en sus ojos, pero ella pareció querer llorar en soledad, porque salió de la casa otra vez, sin ser notada por nadie. Era la primera hija de Byakuya y Lillian, la más cercana a su padre, probablemente era de las que más lo extrañaban, sino la que más.

Al ver que Shizuku también estaba llorando a moco tendido ahora, conmovida hasta los huesos, Tsukiku rodó los ojos y la abrazó, acariciando su cabello.

No se dio cuenta de que desacomodó su tiara, haciéndola desprenderse y caerse.

—Bueno, vamos a cenar. —Luego de que Kohaku limpiara cariñosamente las lágrimas de Suika, Lillian quiso recuperar el buen ánimo—. ¡Shizuka-chan ha preparado algo delicioso para…! —Se cortó—. ¡Oh, Dios mío! —Se quedó con la boca abierta.

En ese momento, las hermanas rompieron su abrazo, y fue entonces que Tsukiku notó que la tiara de Shizuku estaba en el suelo.

Oh, genial…

—¿Qué? —Shizuku no entendió las miradas de todos en ella. Muy buena vista de 11.0 y todo, pero no se dio cuenta de que los tres mechoncitos en su frente, frente a esos lindísimos ojos carmín suyos, ahora eran de un blanco-verdoso en vez de un castaño rojizo

—Te pareces… —Kohaku estaba boquiabierta— a Senku…

—¡¿Eh?! —Shizuku se crispó por completo, empezando a sudar frío y mirando a su hermana, que estaba haciendo grandes esfuerzos para no lanzar una palabrota y mantener una expresión estoica hasta que se le ocurriera una excusa.

—Ni tanto. —Shinichi se frotó la barbilla—. Tiene las características de mi hermano, pero la cara es igualita a Kohaku-nee, es como si fuera su hija, ja, ja, ja. —Rio divertido, sin darse cuenta de lo mucho que las hermanas palidecieron ante sus palabras.

—De hecho, se parece un poco a Senku-nii —dijo Roy—. En la mandíbula, y la estructura ósea de su cabeza. —Se acercó a ella, también frotando su barbilla.

—Es lo que yo note hoy mientras hacíamos el almuerzo. —Lillian tomó la barbilla de Shizuku, que a este punto parecía a punto del colapso nervioso. Ella era buena mintiendo, pero no cuando datos innegables estaban sobre la mesa—. Y no solo ella, también me parece que su hermana se parece a Senku… y a Kohaku.

Todos empezaron a analizarlas a ambas con la mirada.

Senku y Kohaku parecían simplemente shockeados, con los ojos muy abiertos, y fue de tanto estarles prestando atención a sus padres que Tsukiku no se dio cuenta de Suika acercándose a ella, sino hasta que le quitó la tiara a toda velocidad.

Se quedó con la boca abierta, mientras su cabello blanco-verdoso y sus ojos tan azules como los de su madre se revelaban.

—¡Oh, por Dios!

—¡Se parece a los dos!

—¡Es como si fuera su hija!

—¡Es como si hubiera viajado desde el futuro!

—Oye, ¿y si esa es la razón por la cual su tecnología es tan avanzada?

Ante esas palabras de su hermano Shinichi, Senku, que hasta el momento solo había parecido sorprendido y contrariado, de repente entrecerró los ojos. Algo hizo clic en su mente y empezó a mirarlas a ambas con una expresión totalmente diferente.

Kohaku seguía simplemente sorprendida, pero Senku ya lo había entendido todo.

En ese momento, él recordó la primera vez en la que se encontraron, cuando "Shizuka" lo abrazó y lloró desconsoladamente, recordó las excusas que le dieron, el interés que siempre demostraron en su relación con Kohaku, y el "me recuerdan a mis padres" que la más pequeña le dijo no hace mucho. Eso, más el despliegue de destreza tecnológica que poseía "Yukiko", más el punto suave que tenía por ambas, y el verlas con esas apariencias, le dijo todo lo que necesitaba.

Ellas eran sus… hijas…

Hijas suyas y de Kohaku…

Eso hizo que mirara a Kohaku de inmediato, que seguía confundida, sin conectar los puntos.

El corazón comenzó a latirle fuertemente en el pecho, y entonces… entonces, sintió una aguja clavarse en su cuello.

—Auch… —Se llevó la mano al cuello, para luego desmayarse.

Todos se quedaron boquiabiertos, viendo a Tsukiku con una pistola de apariencia extraña en su mano, apuntando directo a Senku.

Ella le disparó a su madre luego, sabiendo que era la única amenaza que podría detener sus disparos en ese momento. Luego les disparó a los demás, que por suerte fueron demasiado lentos para reaccionar a tiempo.

—¡Nee-chan! ¡¿Cómo pudiste hacer eso?! —Shizuku le reclamó por su sangre fría y mirada de absoluto fastidio al dispararle a casi toda su familia.

—¿Qué querías que hiciera? Nos descubrieron. —Guardó la pistola en su bata de laboratorio—. Mierda, esto es malo… ya no podré volver a usar esta pistola en ellos. Si la usó dos veces podría tener efectos secundarios. —Chasqueó la lengua, tomando sus tiaras otra vez y volviendo a cambiar el color de sus cabellos y sus ojos—. Nuestra tía Rei está afuera, así que debemos llevarlos al comedor, sentarlos en la silla y fingir que nada pasó, ¿está bien?

Justo en ese momento, Rei entró a la casa, quedándose con la boca abierta al ver a todos desmayados.

—¡¿Q-qué pasó aquí?!

Tsukiku hizo amago de sacar su arma otra vez, pero Shizuku sostuvo su brazo, enviándole una mirada de reproche.

—¡Creo que hay una fuga de gas! ¡Tenemos que salir de…! —Se interrumpió a media oración, desmayándose en brazos de su hermana.

Wow, otra de sus actuaciones estelares.

—¡Rápido, ayúdame a sacar a todos de aquí, deja la puerta abierta y abre las ventanas! —gritó, cubriéndose la nariz con una mano mientras luchaba por llevar a su hermana afuera.

—¡Oh, por Dios! —Rei entró en pánico por un segundo, antes de hacer lo que le dijo.

Ja, hubiera sido más fácil dispararle.

Rei fue más útil en sacar a todos de la casa, Tsukiku tenía mucha fuerza para patear idiotas, pero la verdad que sus brazos de fideos no la ayudaban nada a cargar gente.

Mientras Rei llamaba a los bomberos con pánico en su voz, todos empezaron a despertar

Como los bomberos iban a venir de todos modos, Tsukiku mandó a unos cuantos nanobots a esparcir gas por toda la sala, lo suficiente para desmayar a una persona, aunque comenzó a dispersarse por las ventanas abiertas. También atribuyó el problema a una fuga en la cocina.

Los bomberos llegaron y no tardaron en encontrar la fuente y tranquilizar a todos. Les dieron indicaciones y les prohibieron entrar a la casa en un par de horas, luego se fueron. Bien, un problema menos.

—Bueno… ¿quién quiere hacer un picnic? —propuso Shizuku, logrando que el estado de ánimos de todos mejorara casi instantáneamente.

El almuerzo había estado en unas ollas en el comedor, que estaba en el segundo piso, así que pudieron usar la excusa de que no le había llegado nada de gas y sacaron la mesa y unas sillas afuera para comer.

Tsukiku solo había borrado de la mente de todos desde que se cayó la tiara de Shizuku, así que todos recordaban el momento emotivo de Suika y Kohaku, ellas mismas estaban muy unidas, sentadas lado a lado con sonrisas en los rostros y hablando entre ellas.

—Oigan, ¿por qué hay galletas con la forma de mi cara? —Cuando Senku notó lo que Tsukiku había hecho con los moldes de lechugas, una vena se hinchó en su frente y todos se rieron de él.

Kohaku no pudo seguir riendo mucho cuando Senku empezó a compararla con galletas de leones. Acabó arrojándole una galleta al rostro, por lo que todos volvieron a reír.

Las hermanas Ishigami intercambiaron una sonrisa.

Habían tenido un pequeño descuido, pero finalmente parecía que todo iba a estar bien.

.

Los siguientes días fueron los mejores que Senku había tenido en mucho tiempo.

Finalmente tenía su consciencia limpia, ya sin ninguna duda de que se había hecho justicia por la muerte de su padre, y sabiendo que Kohaku no era su enemiga.

Su negocio estaba mejor que nunca. Lanzó las tiaras de modificación holográfica (o las TMH) al mercado, y estaban siendo un rotundo éxito, como se esperaba. No podían exactamente cumplir la inmensa demanda que había, así que aumentaron el precio y ahora estaba buscando ampliar sus fábricas haciendo negocios con otras empresas aparte del conglomerado Nanami. Finalmente iba a lograr expandirse.

Su familia estaba mejorando. Todos parecían felices de tener a Kohaku con ellos de nuevo, sin mencionar a las hermanas Shichimi, que rápidamente se ganaron el cariño de su madre y sus hermanos. Parecían especialmente apegadas a Suika, tal como su prima. Ellas se parecían mucho a Kohaku, quizás esa era la razón por la cual Senku también les había tomado tanto cariño tan rápido.

También estaba comenzando a pasar más tiempo con sus amigos. De repente ellos parecían muy interesados en saber qué era de su vida personal, quizás por apoyo sobre lo que paso con Gabriel, pero agradecía poder ir a beber con ellos y hablar de banalidades, también porque tenían negocios en común y no era raro que mayormente se vieran solo para trabajar.

Así que su vida estaba mejorando en el aspecto de salud mental, crecimiento laboral, económico y tecnológico, también en el aspecto familiar y con sus amistades.

Solo tenía unos cuantos problemas por el momento…

Primero: el asunto con Gabriel se volvió mediático, las redes sociales y los medios de comunicación hicieron un escándalo al respecto, todo el mundo quería opinar sobre eso, algunos incluso lo dudaban, hasta decían que era una conspiración orquestada por la misma Kohaku. Por suerte, la mayoría era gente sensata que reconoció que fueron engañados por esa horrible excusa de ser humano. Aparte de estar en la cárcel, Gabriel se había ganado el repudio mundial.

Segundo: a veces tenía sueños… extraños… Y eran sueños con las hermanas Shichimi. Nada muy extraño, por supuesto, pero si un tanto… inquietante. Soñaba haberlas visto con el cabello del mismo color al suyo. Y haber tenido la impresión de que ellas tenían algo que ver con Kohaku y con él… no estaba seguro de en qué sentido, pero le daba esa impresión.

Tercero: Su salud mental, su vida laboral, su vida familiar y social, todo estaba mejorando, pero últimamente a su cerebro se le daba por pensar en… su vida amorosa.

Más precisamente, su puto cerebro no lo dejaba en paz respecto a Kohaku.

Por el amor de todos los cielos, solo fue un flechazo de la adolescencia, ¿cuál era su problema? ¿Cómo podía tener sentimientos por ella todavía?

Esos últimos días, trabajaba durante las mañanas y llegaba a casa a almorzar, siempre comiendo con las hermanas y con Kohaku, viendo series de televisión. Luego terminaba su turno y salía un rato con sus amigos, después volvía a casa para cenar y seguía pasando tiempo con su familia, Kohaku y las hermanas Shichimi, pero ellas dos siempre los dejaban solos en cierto punto.

Esa noche jugaron videojuegos un rato antes de ponerse a ver películas. Sorprendentemente, a la doctora no le gustaban mucho los videojuegos, decía que eran "demasiado fáciles". Su hermana, por otro lado, parecía ser algo competitiva en los videojuegos, pese a su personalidad mayormente dulce y tranquila.

En juegos donde ver los patrones era clave, Senku aplastó a Kohaku y "Shizuka", pero en juegos donde la velocidad de reacción era clave, ellas lo aplastaron y luego compitieron entre sí, resultando la más pequeña perdedora.

—Ow. —La hermana menor lloriqueó abrazada a su prima—. No soy muy buena en los videojuegos… ¡Bueno, solo tengo que seguir intentando! —Se preparó para jugar otra ronda con fuego en los ojos.

—Me aburró. —La mayor rascó su oído con fastidio—. Mejor veamos una película.

—Ow, está bien. —Aunque con lágrimas en los ojos, Shizuku dejó el mando—. ¡¿Cuál veremos ahora?!

—¿Cuál quieren ver? —Senku sacó la caja de películas que antes había estado guardada en el armario de Kohaku.

—¿Qué tal Wall-E? —propuso Kohaku—. Hace mucho que no la vemos.

—¿Qué es Wall-E? —preguntó Shizuku.

Senku y Kohaku jadearon con horror, mientras que Tsukiku alzó una ceja.

—¿No la recuerdas? Papá y mamá te la ponían todo el tiempo cuando tenías… Ah, claro, solo dos años. —Rio nerviosamente.

—Tus padres eran personas sabias —dijo Kohaku.

—Exacto, suena a que eran excelentes padres. —Senku asintió.

Tsukiku y Shizuku lucharon por no reírse.

Pusieron la película del pequeño robot y Shizuku lloró al menos unas tres veces, para luego acabar declarándola su película favorita. Senku y Kohaku parecieron muy orgullosos de ella. Como "padres orgullosos" irónicamente.

Tsukiku se abstuvo de burlarse de su hermanita por sentimental solo por esa vez. Ja, a ella también le gustaba la película, y cuando era muy, muy pequeña, la primera vez que la vio también llegó a derramar una lagrimita.

A pesar de estar sentimental, Shizuku no perdió oportunidad en buscar una película que tuviera romance para poner a continuación, y luego de unos minutos fingió tener sueño para que ambas pudieran retirarse como siempre y dejar sola a la pareja, que por suerte siempre se quedaba a terminar las películas.

Como siempre, se fueron a la habitación que compartían, pero dejaron una mosca espía para saber lo que pasaba entre ellos mientras veían la película.

Senku estaba un poco disgustado con la película que, aunque no contenía mucho romance, el que contenía resultaba tan asquerosamente empalagoso que tenía ganas de vomitar… quizás porque ver a gente besándose le recordaba que él no podía estar con la persona que quería… o quizás porque de plano siempre detestó el romance. Sip, definitivamente era eso último, diez billones por ciento seguro.

A medida que avanzaba la película, empezó a explicarle a Kohaku los temas científicos que aparecían allí, ya que después de todos estas eran películas que eran del agrado de uno o del otro, y la mayoría contenían al menos un poco de ciencia.

En el último tramo de la película, Kohaku empezó a bostezar y, ya para la escena final, de repente ella apoyó la cabeza en su hombro, con sus parpados casi cerrándose solos del sueño.

Sus ojos relucían con el brillo que desprendía la pantalla, sus pestañas eran largas y espesas, sus labios se veían tan rosados y llenos… Senku empezó a analizarla con la mirada y no pudo apartar la vista, totalmente deslumbrado por su belleza.

Una vez, apenas conociéndose, ella le dijo que la dejó "embelesada" y, de hecho, la mayor parte de su relación fue ella impresionándolo sin parar, cada día, con su fuerza, su valentía y su fiereza, aparte de tantas otras cosas… él solo podía impresionar con ciencia, pero ella lo deslumbraba con su personalidad, con su honestidad…

No podía creer que perdió tantos años creyendo mentiras estúpidas, no podía entender como pudo desconfiar de ella o incluso despreciarla…

Casi inconscientemente, llevó una mano a su mejilla, acariciándola con temor, apenas y si rozando su piel con la yema de sus dedos.

Ella alzó la vista hacia él, todavía soñolienta.

Finalmente había dejado de estar tan pálida, su rostro recupero cierto tono de rosa y sus mejillas ya no estaban tan hundidas, probablemente porque "Shizuka" había estado dándole de comer sin parar. La idea lo hizo sonreír inconscientemente, y de pronto los ojos de Kohaku se desviaron a sus labios… y se quedaron allí.

Algo en el pecho de Senku dio un hueco, el aliento se le atoró en la garganta y, de pronto, casi como si estuviera hipnotizado, se inclinó hacia ella, besando apenas la comisura de su boca por inercia, esperando una bofetada.

La bofetada no llegó, y él bajó sus labios a su barbilla, rozando su piel con un toque casi fantasmal. No hubo ninguna señal de rechazo.

Fue entonces que se atrevió a finalmente rozar sus labios con los suyos.

El toque suave trajo a su mente recuerdos del primer beso que compartieron, tan pasional y descontrolado, y ya no pudo contenerse de besarla en serio.

Ella cerró los ojos, temblando de pies a cabeza.

Senku profundizó el beso, llevando sus manos a sus caderas.

Kohaku no le correspondió, pero Senku no fue capaz de apartarse sino hasta que sintió sus manos en sus hombros, empujándolo hacia atrás con suavidad, con un movimiento inseguro y casi tembloroso.

Kohaku estaba demasiado aturdida, confundida y contrariada. En un momento había estado a punto de dormirse, y al siguiente tuvo los labios de Senku sobre los suyos.

No pudo procesarlo, la sensación fue demasiado… fue incluso mejor que el primer beso que tuvieron,

Una parte de ella quiso devolver el beso y mandar todo al diablo, pero… otra parte, más fuerte y dolida, le advirtió lo mucho que había sufrido por años llorando cada vez que el recuerdo de ese beso le venía a la mente, junto con el recuerdo de Senku arrancándole el collar que le había regalado en su graduación del cuello y echándolo a la carretera.

La frialdad en su mirada le había roto el corazón.

Creyó que ya no tenía rencor hacia él, pero… aunque su corazón pudiera soportarlo como amigo, no podría soportarlo como nada más.

—¿Por qué hiciste eso? —preguntó con voz gélida, levantándose del sofá.

Senku sintió su sangre helarse en las venas.

—Yo… Lo siento. —Bajó la mirada, sin saber qué más decir.

¿Qué podría decir?

Ella claramente no sentía lo mismo que él.

—No vuelvas a hacer algo así. —La dureza y desprecio de sus palabras lo hizo alzar la vista otra vez, viendo con sorpresa su gesto lleno de angustia y algo de desprecio.

Enserió su mirada, volviendo a bajar la cabeza, antes de llevar su dedo a meñique a su oído, haciendo una mueca de indiferencia, como si no sintiera una estaca atravesándole el pecho.

—Tranquila, leona. Solo fue cosa del momento. —Apartó la mirada—. No volverá a ocurrir.

Kohaku se le quedó mirando un momento, para luego abrazarse a sí misma y salir a toda velocidad de la sala, pisando fuerte.

Apenas ella se fue, Senku enterró el rostro entre sus manos, maldiciendo a viva voz.

Maldita sea… ¿en qué estaba pensando?

Solo era un estúpido flechazo de la preparatoria, y ella apenas y sí lo había perdonado por toda la mierda que le causo en su vida. ¡Qué imbécil por querer forzarla a ser algo más!

Nunca más lo haría, nunca más la tocaría ni volvería a verla con otros ojos.

Se olvidaría de ella y punto.

.

Tsukiku había estado haciendo una mueca de asco al ver a sus padres besarse, mientras que Shizuku estaba casi llorando de alegría, pero ambas se quedaron con las mandíbulas desencajadas al ver lo que sucedió después.

—Mierda. —La mayor frotó sus sienes—. Genial… acaban de arruinarlo todo.

—N-no lo creo… ¡S-solo es un tropiezo, todavía tenemos chance! —Shizuku intentó ser optimista, pero era difícil creerle cuando parecía al borde del llanto por la desesperanza.

En ese momento, escucharon el portazo que dio su madre al llegar a su habitación, que estaba junto a la suya.

Tsukiku miró a Shizuku.

—Ve a hablar con ella, pregúntale por sus sentimientos, intenta averiguar qué siente por papá.

La menor asintió, frotando sus ojos y tomando aire, para luego salir y golpear a la puerta de su padre.

—¡Déjame sola, Senku!

Shizuku retrocedió, sorprendida. ¿Ella había estado esperando a su padre?

—¿Ma…? Eh, ¿Kohaku? —murmuró junto a su puerta.

Hubo un momento de silencio, antes de que ella le abriera la puerta, con las mejillas rojas y los brazos cruzados bajo su pecho.

—Lo siento, creí que… Lo siento.

—Emm… Escuché el portazo y temí que te pasara algo. Lo siento si te moleste… —Le hizo sus mejores ojos de cachorrito regañado.

—No, está bien… Eh, pasa. —La dejó entrar y ella suspiró aliviada.

Bien, ahora debía ver cómo hacerla hablar.

—¿Senku-sensei te hizo algo? —preguntó con tono dudoso, pero sin poder evitar ser directa para ir directo al grano de la cuestión. Necesitaba saber qué sentía por su padre.

—Más o menos, él… me besó. —Kohaku tampoco pudo evitar ser directa.

Shizuku fingió sorpresa.

—¿Y eso te molestó?

—¡Sí! Bueno… no. ¡No lo sé, AGH! —Sujeto su cabeza con desesperación, antes de tomar una gran bocanada de aire—. Bien, sí, le dije que no volviera a hacerlo. —Se sentó en la cama junto a ella, frotando sus brazos con una mirada llena de confusión.

—Disculpa, Kohaku… No quiero ser entrometida, pero… una vez me dijiste que… te enamoraste una vez.

Ella la miró con sorpresa, antes de suspirar y asentir.

—Yo… ya que me enteré un poco de que tú y Senku-sensei solían ser… cercanos… no pude evitar pensar que… —No terminó la frase, mirándola intencionalmente.

Kohaku bajó la cabeza, subiendo las piernas a la cama y abrazando sus rodillas.

—Ja, dices que no eres tan lista como tu hermana, pero pareces saber mucho. —La miró cariñosamente, para luego enterrar el rostro en sus rodillas—. Tienes razón, Senku… solía gustarme.

—¿Solía? ¿En pasado? —Su corazón se detuvo por un momento.

—En pasado —aseguró, con voz firme, sin lugar a replicas—. No me gustó que me besará… me sentí mal… —Bueno, el beso en sí no le disgusto, pero solo pudo recordarle cosas malas una vez que se detuvo a pensar en lo que estaba haciendo—. Es difícil para mí… olvidar todo. —Suspiró—. No sé cómo es que él puede actuar como si nada hubiera pasado. Yo no. Ni tampoco quiero. Todavía quiero que seamos amigos —le aseguró, sin querer que "Shizuka" pensara que estaban peleándose otra vez—, pero… nada más. Solo… quiero olvidar esto. —Negó con la cabeza—. Nunca podré verlo como antes. Nunca.

Fue muy difícil para Shizuku no estallar en llanto en ese momento.

Se sintió como si todas sus esperanzas hubieran sido destrozadas una vez más.

—Entiendo —dijo, con voz susurrante—. Y-yo… creo que es mejor que te deje sola. Lo siento por meterme. —Se puso en pie para irse.

—No me molestas. —Quiso tomar su mano, pero ella ya estaba a medio camino de la puerta.

—Lo siento, por todo. —Le sonrió con ojos llorosos, evitando mirarla, para luego marcharse, dejándola muy confundida.

Llegó con su hermana y de inmediato se largó a llorar, contándole todo.

Tsukiku la escuchó con rostro estoico, frotando su espalda cariñosamente.

—Así que ellos tuvieron algo en el pasado… —dijo luego de un rato estando ambas en silencio—. Y ahora, papá está reviviendo esos sentimientos… pero mamá los está sepultando.

—La noté muy segura de lo que decía… —Una vez más, Shizuku se veía devastada, cosa muy difícil de ver para su sobreprotectora hermana mayor—. No supe qué decir… N-no sé qué hacer.

—Shizuku… —Tomó su rostro y la hizo mirarla—. Ya pasaron quince días, el viejo del tiempo vendrá en unas horas, tenemos que tener nuestra decisión preparada. La única razón por la cual logramos acercarlos es porque ya tenían un vínculo en el pasado, pero no podemos hacer mucho en tan poco tiempo. Tienes que pensar muy bien lo que haremos ahora. —Acarició sus mejillas, limpiándole las lágrimas que estaban saliendo otra vez—. Piénsalo bien.

Luego de eso, le pidió dormir un poco, pero ninguna de las dos pudo conciliar mucho el sueño.

¿Qué se suponía que deberían hacer?

Tuvieron su mejor oportunidad y acabaron inmensamente decepcionadas. Su padre ya había sido rechazado y no parecía que ellas pudieran hacer mucho al respecto.

¿Qué podrían hacer?

Solo eran desconocidas para ellos.

Despertaron esa mañana con los ánimos por los suelos.

Tsukiku le preguntó qué quería hacer, pero Shizuku fue incapaz de contestarle.

Se prepararon para salir de la habitación a ayudar con el desayuno, se ducharon, vistieron y se pusieron las tiaras, para luego salir del cuarto.

Sin embargo, cuando abrieron la puerta, se encontraron con una inmensa y lúgubre oscuridad muy familiar.

Dos brazos salieron de la oscuridad, tomando sus muñecas y jalándolas hacia adentro.

Las dos casi se tropiezan al llegar de nuevo a la habitación oscura llena de pantallas brillantes, la habitación del tiempo, con el señor del tiempo parado frente a ellas, con las manos tras la espalda.

—Se les acabó la mitad del tiempo —dijo el hombre, con su mirada carente de emociones—. Espero que hayan tomado su decisión. ¿Seguirán adelante, arriesgándose a perder todo? ¿O se rendirán ahora y elegirán a uno de sus padres? Deben decidir ahora mismo.

Tsukiku y Shizuku intercambiaron miradas.

La hora de la verdad había llegado.

Continuará...

Holaaaa! :D

Capítulo patrocinado por mi querida Vanna! Ojala te haya gustado! :3

Muchas gracias a los q apoyan este fic con sus comentarios, alegran mi kokoro! :'D

No olviden que se les ama mucho, mucho, muchito!~

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!