Disclaimer: Los personajes de Inuyasha, le pertenecen a su creadora Rumiko Takahashi.

Este Fan Fiction lo hago puramente por diversión, sin ningún fin de lucro.


Mansión

Tierras de Inu no Taisho

Noche

El camino a la mansión transcurrió de forma silenciosa. Sesshomaru no había dicho una sola palabra desde que Rin subió a la carroza y su usualmente parlanchina esposa, se encontraba muda. Al principio, presa de los nervios que le inundaban al darse cuenta de que estaban SOLOS. Esto cambió al percatarse del hermoso paisaje que se veía a través de la ventana.

—Sostente— dijo en voz baja Sesshomaru.

Rin iba a preguntar por qué, pero apenas le dio tiempo de agarrarse con fuerza al brazo de su esposo cuando la carroza comenzó a descender.

—Llegamos— volvió a hablar él.

—Este lugar es… Es hermoso— dijo Rin.

Frente a ellos se extendía una enorme casa, rodeada de pasto, flores y árboles con deliciosas frutas.

Por un momento se dejó llevar y haciendo a un lado las zapatillas hizo un rápido recorrido por el área verde, disfrutando de la brisa fresca de la noche y la luz de algunas luciérnagas que se encontraban cerca.

—¡Rin!— dijo Jaken, que la alcanzó con Ah-Un —Ya habrá tiempo de que veas los alrededores. Es un poco tarde y ustedes los humanos necesitan dormir. Te prepararé el baño—.

—Tiene razón señor Jaken. Muchas gracias por cuidar de mí— dijo contenta.

—¡Ay! pero ¿Qué cosas dices niña? Hago esto porque el amo me lo ordena nada más— dijo tratando de cuidar las apariencias, aunque Rin sabía que se preocupaba por ella.

Jaken la guió al cuarto de baño principal. Era amplio y tenía un ofuro lleno de agua caliente.

—Cuando termines de bañarte, puedes colocarte esta ropa— dijo Jaken extendiendo una yukata.

[Unos minutos más tarde]

Rin salió del baño, se puso ropa, una yukata rosada con diseños florales y se dirigió a la sala de estar. Estaba cansada. Recordó que no había podido descansar bien por los preparativos de la boda y que necesitaba reponerse.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por Jaken que salió de la nada.

—Escúchame bien. La habitación principal está al fondo de este pasillo en la zona más alejada de la casa, desde allí podrás ver el amanecer en la mañana—.

—¡Estupendo! Por cierto ¿Dónde está el amo?— preguntó.

Jaken entrecerró los ojos y le dijo:

—¿Acaso olvidaste que el amo es ahora tu esposo? Te está esperando para dormir— dijo Jaken.

Rin se congeló. Pero para sorpresa de Jaken, luego de despedirse siguió su camino con calma hasta perderse por el pasillo.

—¿Y a esta qué le pasa?— murmuró el diablillo.


Habitación principal

Mansión de Inu no Taisho

Noche

Para Sesshomaru no había nada que pasara desapercibido. Escuchó los pasos de Rin que se acercaba a la habitación y luego sintió la puerta cuando abrió y cuando cerró.

Allí estaba él sentado sobre el suelo de tatami, vestido con una yukata gris oscuro con un patrón de hojas en tonos azules, morados y verdes. Llevaba el pelo recogido en una trenza. Rin nunca lo había visto así y probablemente, sus ojos eran los únicos que alguna vez lo verían de esa manera, porque ahora era la única que podía apreciar este Sesshomaru que los demás no conocían.

Mi esposo— dijo en sus adentros.

Esta vez, a pesar de estar sonrojada, no actuaba con torpeza. Todo lo contrario, se propuso actuar a la altura de lo que era: La esposa del demonio más poderoso.

Sesshomaru la miró y sonrió levemente. Tan levemente que incluso Rin creyó que se trataba de su imaginación.

—Jaken me dijo que estás cansada— dijo Sesshomaru.

—Rin está cansada— dijo hablando en tercera persona— Pero Rin puede permanecer despierta para acompañar a su esposo— dijo e hizo una reverencia.

Él bajó la mirada y cubrió su rostro con una mano para ocultar la sonrisa. Aún en esas circunstancias Rin seguía siendo la misma de siempre.

—Acércate— le dijo él.

Acto seguido, Rin obedeció y se sentó al frente suyo. En su interior, los nervios la mataban y pensaba en lo ridícula que debía verse tan ruborizada y lo fuerte que debía escucharse su corazón en los sensibles oídos de él.

Sesshomaru le acarició la mejilla, adivinando sus pensamientos.

—Conozco la costumbre humana de la noche de bodas. No obstante, no debes preocuparte. Soy un demonio. —le pasó la mano sobre la cabeza— tenemos mucho tiempo. Puedes dormir, yo velaré por tus sueños— dijo Sesshomaru con la voz más dulce que ella le había escuchado.

—La verdad es que estoy muy nerviosa y sé que usted puede sentirlo. Sin embargo, también sé que pase lo que pase, usted me cuidará, como siempre lo ha hecho. Por eso no tengo miedo. Estoy dispuesta a servirle y ser una buena esposa— dijo sosteniendo la mano de él, aún en su mejilla, entre las suyas.

Cerrando los ojos, Sesshomaru se acercó a su rostro y la besó. Luego la ayudó a ponerse de pie y cargándola la llevó a el futon y corrió las cortinas.

Jaken observaba desde afuera para asegurarse que no se acercara ningún ser vivo o muerto a molestar a la pareja, cosa que podía costarle su vida. Antes de que la habitación quedará en la oscuridad, distinguió la mirada seria de su amo que se dirigía directamente hacia él.

—Parece que está será una noche ocupada— dijo riendo.

Se acercó a Ah-Un y se elevó sobre el terreno para vigilar desde arriba. Así permaneció toda la noche.


[A la mañana siguiente]

La puerta de la habitación principal se abrió y emergieron dos figuras. Primero apareció Sesshomaru, llevaba el mismo atuendo de la noche anterior, pero esta vez tenía el pelo suelto. Luego tomada de su mano salió Rin, esta vez con una haori oscura sobre sus hombros. El rostro de él se veía sereno. Ella por su parte, irradiaba felicidad.

Jaken los vio intercambiar un beso fugaz y luego se despidieron tomando cada uno su camino.

Sesshomaru se sentó en la entrada de un gran ventanal y desde allí observaba a Rin que recorría el jardín buscando qué comer.

—Espera un momento. ¡Son duraznos!— dijo reconociendo su fruta favorita. —¡Y están maduros!— tomó unos cuantos en sus brazos y se dirigió a la cocina, de donde emanaba un aroma familiar.

Jaken estaba pelando verduras y cuando vio a Rin le sonrió.

—Señor Jaken. ¡Mire qué hermosos duraznos hay aquí! Podemos comerlos con el desayuno— dijo ella. —Por cierto ¿Qué hace? Pensé que ustedes no comían.—

—Lo hacemos en raras ocasiones. Hoy es un día especial, así que te acompañaremos. O al menos yo. No sé si el amo comerá de esto— dijo Jaken.

—Permítame ayudarle— y encendió la leña.

Nunca cambiará. Ahora que ella y el amo son compañeros, no tiene porqué hacer nada de esto. Pero aunque le dijera que no lo haga, no me hará caso. Tan obstinada— murmuró Jaken.

—¿Dijo algo señor Jaken?— preguntó Rin, ajena a sus pensamientos.

—Que hay que darnos prisa. Al amo no le gusta hacerse esperar—.

Al cabo de un rato los dos colocaron los platillos en la mesa y llamaron a Sesshomaru. Era un desayuno tradicional: arroz, sopa de miso, tsukemono —vegetales encurtidos— y huevos. Además cortaron algunos duraznos para compartir.

—¡Itadakimasu!— dijo Rin emocionada. —El señor Jaken y yo preparamos estos alimentos con mucho amor—.

Sesshomaru miró los alimentos y después miró a Rin. Entonces empezó a comer, con toda la calma y elegancia que lo caracterizaban.

—¿Qué le parece amo?— preguntó Jaken —¿Verdad que Rin se ha vuelto una excelente cocinera?—.

Rin se ruborizó.

—Oh, señor Jaken. No es para tanto. Además la hicimos los dos juntos—.

—Buen trabajo— dijo el amo, dirigiéndose a ambos, Rin y Jaken, que sonrieron orgullosos de su logro.


Espacio aéreo

Mansión de Inu no Taisho

Media mañana

Luego del desayuno, Sesshomaru se puso sus ropas habituales e invitó a Rin a dar un paseo sobre Ah-Un.

—Desde aquí la vista es estupenda amo— dijo Rin extasiada.

—Hmmp— dijo Sesshomaru con su habitual calma. —Eres mi esposa ahora.

Podrías dejar de llamarme amo—.

—Me siento cómoda llamándole amo— sonrió —Pero está bien. Cuando estemos solos te llamaré simplemente Sesshomaru ¿Está bien para ti?—.

—Haz lo que quieras— dijo él.

Un rato más tarde regresaron a la mansión para que Rin continuara explorando. El lugar era bastante grande, lo suficiente para mantenerla ocupada un par de días.

—Iré a dar una vuelta por los alrededores— dijo Rin.

—Procura que Jaken te acompañe. Este lugar es seguro, pero nunca se sabe quién puede estar al acecho— dijo recostandose de un árbol.


Zona más remota de la casa

Mansión de Inu no Taisho

Tarde

Su esposa y su criado caminaron hasta la parte más frondosa y oscura de la mansión. Aún faltaban unas horas para el anochecer pero los árboles no permitían que pasara mucha luz en esa área. Había además una habitación cerrada.

—No recuerdo esta parte de la casa— dijo Jaken pensativo. —¿Segura que el amo te dijo que podías explorar a tus anchas?—

—Así es. Aunque este lugar me produce escalofríos— dijo Rin.

Del interior de la caseta se escuchaban ruidos. Rin y Jaken se miraron. Él hizo señas de que esperara detrás de él mientras deslizaba la puerta levantando una nube de hollín.

—¿Quién anda ahí? Está en los terrenos del gran Sesshomaru del Oeste. Un paso en falso y él mismo aparecerá y lo partirá por la mitad— dijo haciéndose el valiente.

—Señor Jaken— dijo Rin.

De la oscuridad emergió un pequeño demonio mapache. Por su apariencia era fácil deducir que se trataba de un niño. Su ropa estaba sucia de hollín y tenía una garra herida.

—Yo… No quise molestar al amo. Solo estoy buscando un lugar para pasar la noche y algo de comida. Mi nombre es Kaito— dijo presentándose.

Rin miró a Jaken y le hizo señas de que esperara.

—Nadie va a hacerte daño Kaito. Pero no creo que este lugar tan sucio sea apropiado para que nadie pase la noche. Busquemos un lugar donde puedas lavarte y descansar—.

—¿Quién es esta humana y por qué es tan amable?— preguntó dirigiéndose a Jaken.

—Mucho cuidado con tus palabras, jovencito. Esa «humana» a la que te refieres es la esposa del amo y por tanto, lo que ella diga es ley en esta casa—.

— ¡¿Qué?! — se estrujó los ojos— No puedo creer que el famoso Sesshomaru haya tomado como esposa a una humana— dijo atónito.

Rin lo miró un poco molesta.

—Perdone señorita Rin— dijo haciendo una reverencia— Como sabrá es algo muy raro que un humano y un demonio se conviertan en pareja. No fue mi intención ser descortés.— Luego añadió —Agradezco su generosidad y me pongo a sus servicios.—

El trío se puso en marcha hacia la parte de la mansión donde se hospedaban ante la mirada inquisidora de Sesshomaru que evaluaba de lejos la situación.

Rin se percató y se acercó para explicarle lo que pasaba.

—¿Está bien si este pequeño youkai pasa la noche aquí?—

—Si quiere pasar la noche aquí tendrá que trabajar a cambio. Que se lave y ayude a Jaken con los preparativos de la cena— dijo serio.

Rin pensó en protestar, pero luego se dio cuenta que era la mejor reacción que podía esperar de él. Quizás el viejo Sesshomaru lo habría exterminado sin mediar palabra o lo habría echado sin pensarlo. Al menos estaba dándole la oportunidad de ganarse aquello que necesitaba. Esta era su manera de ser generoso. No porque le importara aquel chico, ni mucho menos. Sino por consentir a Rin.

Ella sonrió.

—¿Qué es tan gracioso?— preguntó.

—Nada. Muchas gracias Anata— y se fue a informar la decisión de su esposo al invitado inesperado.

Jaken escuchó las instrucciones del amo y procedió a mostrarle a Kaito el baño, la cocina y la habitación que compartiría con él por esa noche.

Luego de bañarse, se puso ropa limpia y se dirigió a la cocina donde Jaken preparaba Udon para cenar. Rin estaba vigilando el caldo mientras él preparaba los fideos.

—Rin— dijo Jaken—

—¿Sí?— dijo ella.

—Kaito y yo nos encargaremos del resto. Ve y hazle compañía al amo. En un momento iremos con la comida—.

—Está bien. Pero la próxima vez yo me encargo de la cena— dijo serena y se retiró en búsqueda de su esposo.


Habitación de Sesshomaru y Rin

Mansión de Inu no Taisho

Noche

Sesshomaru la esperaba. Estaba sentado afuera de la habitación que compartían, sin armadura y con los ojos cerrados.

Ella se acercó traviesa, de puntillas para observar mejor, sin embargo olvidaba que los sentidos de él eran muy agudos y se encontró con sus brillantes ojos abiertos en la oscuridad.

—¿Se puede saber qué estás haciendo?— preguntó él.

Ella le respondió ruborizada.

—Nada, es que quería verte un poco más de cerca—.

—Hmmp— dijo como de costumbre, esta vez eliminando la distancia entre ambos con uno de sus brazos ubicándola entre sus piernas mientras la miraba fijamente a los ojos. Su rostro se encendió aún más así que lo cubrió con las manos.

—¡Pero no tan cerca!— dijo avergonzada.

Sesshomaru le acarició la cabeza con una mano y esbozó una pequeña sonrisa.

—Oye. ¡No hagas eso!— dijo quitando los flecos de cabello que cayeron en su cara. Luego sonrió al ver el rostro de él que pronto volvió a su habitual seriedad.

Rin entonces se acomodó a un lado suyo y recostó su cabeza en su hombro mientras observaba las estrellas, sabiéndose una persona muy afortunada al poder disfrutar del cariño de un ser como Sesshomaru.

Decidió romper el silencio con un monólogo que duró unos veinte minutos sobre las cosas que le gustaría volver a hacer ahora que estaban todos juntos. Sesshomaru solo escuchaba e imaginaba el brillo en sus ojos mientras hablaba de esas cosas que ella amaba. Nunca había sido muy conversador, pero escuchar a Rin le llenaba de paz y francamente no le importaba oirla parlotear por horas. Tan solo interrumpió cuando sintió los pasos de Jaken y Kaito que se acercaban con las bandejas.

—Rin— dijo él.

—Perdón. Me dejé llevar— rió un poco.

—Es hora de que comas algo—.

—Amo bonito. Este mocoso y yo hemos preparado algo rico para usted y su esposa— dijo Jaken presentando las bandejas.

Sesshomaru miraba con frialdad al muchacho y él lo notó. Fue tal el efecto de su mirada que sintió escalofríos.

—No creas que confío en ti— dijo abiertamente. —Aún me debes una explicación de lo que hacías en mis terrenos— y empezó a comer.

Rin y Jaken intercambiaron miradas. Luego miraron a Kaito que entendió el mensaje de inmediato. Sería mejor que empezara hablar por su propio bien.

—Bueno, sucede que…—


Esta historia continuará en el siguiente capítulo donde hablaré sobre el origen del pequeño mapache y un poco más sobre el tema principal de nuestro interés SessRin.