¿Kikyo o Kagome?
Inuyasha andaba caminando por el gran parque de la escuela sin saber qué hacer, mirando en todas direcciones. Luego de tanto moverse, prefirió sentarse en un banquito.
Kagome, quien estaba enamorada de él desde que comenzaron a estudiar juntos hace un año, decidió armarse de valor y confesarle sus sentimientos, incluso teniendo en la cabeza que lo más seguro es que la rechazara.
Al encontrarlo, avanzó hacia él con lentitud y muchos nervios, a tal punto que todo su cuerpo estaba temblando y su corazón palpitaba con fuerza, sin embargo, algo se atravesó y arruinó tal oportunidad de conversar.
-¡Inuyasha!-Gritó una chica.
Se trataba de nada más y nada menos que la más popular de todas; Kikyo.
La mujer se sentó sobre las piernas de Inuyasha y le dio un beso en señal de mostrar que él era su hombre.
Kagome, al contemplar aquella escena, comenzó a llorar y se echó a correr en dirección contraria.
Inuyasha separó a Kykio de sí e hizo que se le quitara de encima.
-¿Cuántas veces tengo que decirte que no me gusta que hagas eso? Es como si no me escucharas.
-Pero amor, debemos hacerle ver a todos que estamos juntos y que soy tuya y tú eres mío.
-Primero, no me digas amor, porque no estamos ni cerca de ser una pareja, y segundo, no me interesas en ese sentido. Para mí eres una persona más de este mundo.-Afirmó Inuyasha con el ceño fruncido.
Kykio se cruzó de brazos y frunció el ceño.
-¿Por qué no puedes aceptar que te gusto y ya?
-Que le gustes a todos en esta escuela, no quiere decir que yo también vaya a caer en tus trucos.
Kykio se le acercó de forma seductora y le acarició la pierna.
-¿No? ¿Estás seguro de eso?-Continuó la chica con su insinuación.
Inuyasha la hizo a un lado y se levantó.
-Completamente. Nunca me fijaría en ti, ni siquiera si me pagan. No me interesan las mujeres que utilizan su cuerpo y sus facciones de chica sensual para atraer a otros.
Kykio sonrió con sorna.
-No me digas, ¿o más bien dices todo eso porque ya hay una chica que te gusta?
-Eso no es de tu incumbencia.
-De acuerdo, lo tomaré como un sí. De hecho, sería chistoso que se tratase de Kagome.-Agregó Kykio.
Los ojos de Inuyasha se abrieron de par en par.
Kykio se rio.
-Parece que di en el clavo.
-Da igual. Me largo.
Inuyasha dio media vuelta y se retiró.
…
Kagome seguía corriendo sin darse cuenta por dónde iba, hasta que chocó con algo. Alzó la vista y se encontró con su mejor amigo.
Él, sorprendido por el semblante de la Higurashi, la tomó de los hombros.
-¿Qué te pasó Kagome? ¿Quién te hizo llorar?
-Koga… yo…
-No la presiones Koga.-Dijo Sango llegando por su espalda y puso su mano sobre su hombro.-Será mejor que nos sentemos en alguna parte.
Buscaron zona verde para tomar asiento y dialogar más amenamente.
-Ahora sí Kagome. Dinos qué paso, porque no es normal verte tan decaída.
-Bueno, pasa que… etto… no sé cómo decirlo…
-Kagome, no tengas miedo de contarnos cómo te sientes. Sabes que nos puedes decir lo que quieras y tanto Sango como yo estaremos aquí para escucharte.
Kagome tomó aire y contó de golpe toda la situación.
Sango en un instinto la abrazó para que se calmara antes de ceder ante el llanto de nuevo.
-¡Ese maldito de Inuyasha! ¡Juro que un día de estos le romperé la cara por ser tan baka!
-Koga, cálmate.
-¿¡Cómo quieres que me calme Sango?! ¡No voy a tolerar el hecho de que ese tipo no se dé cuenta de que tiene tan cerca a una mujer tan bella y agradable como lo es Kagome y en cambio busque a una facilona que se ha acostado con más de medio colegio!
-Eso ya no importa Koga.-Dijo Kagome.
Se liberó de los brazos de Sango y se levantó.
-Kagome…
-Ya entendí que no le gusto a Inuyasha, y debo aprender a vivir con ello. No sé por qué llegué a pensar que alguien tan genial como él podría fijarse en mí. Sólo soy una chica invisible que no es capaz de llamar la atención de nadie.
Ante las palabras de la Higurashi, Koga se levantó y quedó a escasos centímetros de distancia de ella.
-Escucha, nunca vuelvas a decir una cosa así de ti Kagome. No tienes idea de la cantidad de hombres que darían lo que fuera por tener la oportunidad de salir contigo en una cita, y me incluyo en esa lista.
Tal declaración sorprendió a Kagome, haciendo que abriera sus ojos de par en par.
-Koga…
-He estado enamorado de ti desde el día que te conocí, y no existe otra mujer que me llene el corazón de la forma en la que lo haces tú, pero también sé que mis sentimientos no son correspondidos porque amas al idiota de Inuyasha, y el día que me armé de valor para decirte lo que siento, me confesaste que te gustaba ese sujeto, así que me guardé el amor que quería darte.
-Debiste decirme Koga, ¿por qué no lo hiciste?
-No quería perderte. No me importa si logro que seas mi novia o no, yo sólo quiero verte feliz con quien quieras estar, porque si tú sonríes, yo también lo haré. Te amo con todas mis fuerzas y es por eso por lo que te ayudaré a conquistar a Inuyasha.
-Pero no le gusto, no tiene caso que lo intente.-Afirmó Kagome con tristeza. Una lágrima brotó de uno de sus ojos y Koga amablemente la retiró de su mejilla.
-Todavía no es demasiado tarde para intentarlo. Puede que Inuyasha realmente no sea novio de Kikyo y que ni siquiera le interese.
-Yo los vi besándose, ¿cómo me vas a decir que no son pareja?
Sango se levantó.
-Vamos Kagome, todos sabemos que en este colegio Kikyo es muy lanzada cuando le gusta un chico o sólo necesita satisfacer sus deseos carnales. Además, dudo que alguien como Inuyasha tenga tan mal gusto.
Koga soltó una carcajada ante el comentario de Sango.
-Es cierto. Podrá ser algo torpe de vez en cuando, pero no lo veo capaz de caer tan bajo con las mujeres.
…
Inuyasha seguía dándole vueltas a las palabras de Kikyo, y no iba a negar que ella tenía razón. Desde que cruzó miradas con Kagome por primera vez, no pudo evitar sentir una calidez en el pecho, ganas de conocerla y permanecer a su lado por el resto de sus días. Estaba claro, se había enamorado de ella como un loco.
-¿Inuyasha?
Aquella voz hizo que el nombrado levantara la cabeza para observar a su interlocutor.
-Hola Miroku.-Exclamó Inuyasha con cara de pocos amigos.
-¿Y esa cara? ¿Pasó algo?
-Kikyo, eso es lo que pasó.
Miroku se frotó las sienes.
-¿Por qué no me sorprende?-Suspiró el otro.-Se te insinuó de nuevo, ¿verdad?
Inuyasha se limitó a asentir.
-Te juro que ya no encuentro formas de decirle que no me interesa tener nada con ella. Es como si no le importara.
-Es normal. Ella siempre ha sido así.
-Es tan diferente a Kagome. Ella es linda, dulce, muy tierna, amable, sencilla, divertida, con una sonrisa mágica que logra que olvides todas tus preocupaciones.
-Creo que ya va siendo hora de que le digas lo que sientes. El día que menos te lo esperes, alguien te la puede quitar. Aunque no lo creas Kagome-san es muy popular entre los hombres, y lo irónico es que ella ni se ha dado cuenta.
-Lo sé, pero tengo miedo de revelarle mis verdaderos sentimientos. Una chica tan genial como ella nunca podría fijarse en un baka como yo.
-Eso no lo sabremos a menos de que le demuestres que ella para ti es mucho más que una compañera e incluso una amiga.
-¿Será que sí es una buena idea? ¿Y si me rechaza?-Preguntó Inuyasha aterrado de solo pensar en esa posibilidad.
Miroku suspiró y rodeó a su amigo por el hombro.
-Es preferible eso a que te sigas carcomiendo la cabeza al no conocer su respuesta. Ve y dile lo que sientes.
-Supongo que tienes razón. Bien, lo intentaré.
-¡Esa es la actitud!-Exclamó Miroku con emoción y le dio un buen manotazo en la espalda a su amigo.
-¡Ay! Pero sin tanta violencia.
Miroku sólo pudo reír.
-Gomen, la emoción me ganó.
Se dispusieron a caminar en busca de Kagome.
Luego de un par de minutos la encontraron con Koga y Sango.
Inuyasha se armó de valor y se acercó a Kagome.
Tragó saliva para poder articular palabra con mayor facilidad.
-Kagome, ¿podemos hablar a solas?-Preguntó mirando de reojo a los demás.
-Seguro, igual nosotros ya nos íbamos.-Aseguró Sango.
-Sí, estamos sobrando aquí.-Agregó Miroku.
Sango y Miroku se retiraron.
Koga se acercó a Inuyasha y le susurró al oído.
-Si la haces llorar, juro que te mato a golpes.
-Descuida, eso no pasará.
-Más te vale.-Concluyó Koga y se fue.
-¿Y bien? ¿De qué quieres que hablemos?
-Escucha, hay algo muy importante que debo decirte antes de que sea muy tarde, y prefiero que lo escuches de parte mía que de otra persona.
-Inuyasaha, me estás asustando. ¿Qué pasa?
-Kagome, yo…
-¡Amor!-Gritó Kykio.
En el momento más inoportuno, apareció la mujer de las mayores pesadillas de Inuyasha. Esta se le abalanzó y lo abrazó con fuerza.
-¿Por qué te fuiste así de mi lado?-Preguntó la chica con voz consentida.
-Creo que estoy estorbando. Mejor me voy.-Dijo Kagome bajando la mirada.
Kykio volteó a ver a Kagome con el ceño fruncido.
-Oh, no te había visto tonta, pero sí es mejor que te vayas. Estás haciendo perder el tiempo de mi novio. Así que déjanos en paz, ¿o acaso qué creíste? ¿De verdad pensaste que Inuyasha se fijaría en una fea y estúpida chica como tú? Claro que no. Él lo que necesita es una verdadera mujer a su lado, no una niña que no vale nada.
Kagome apretó los puños con tal de no llorar.
-Con permiso.
Se dio media vuelta para irse.
Inuyasha explotó de ira. Se liberó del agarre de Kikyo empujándola. Esta se chocó de espaldas con un árbol.
Inuyasha corrió hacia Kagome y tomó su muñeca.
-Espera, no te vayas.-Suplicó el chico.
Kagome se negó a verlo a la cara.
-¿Para qué? No tiene caso que me quede.
-Para mí sí.
En un instinto, Inuyasha giró a Kagome hacia él y depositó un suave beso en sus labios. Al comienzo, Kagome no sabía qué hacer, hasta que se dejó llevar por sus emociones y correspondió a aquel tacto.
Levemente, Inuyasha se separó de ella.
-¿Qué fue eso?
-Mi forma de decirte que para mí eres la mujer más hermosa del mundo y que no hay otra como tú en mi vida. Te amo Kagome, y estoy dispuesto a hacerlo para siempre. Si no sientes lo mismo, lo entenderé. Igual no me sor…
-Yo también te amo.-Afirmó la Higurashi aún nerviosa.
Sus palabras confundieron a Inuyasha. ¿De verdad acababa de escuchar esa linda oración o simplemente se trataba de una broma por parte de su mente?
-¿Lo dices en serio?
-Claro, no podría mentirte con eso, ¿pero por qué me hiciste creer que te gustaba Kikyo?
-Ella fue la que me estuvo acosando todo este tiempo, queriendo crear una mentira de que ella y yo somos novios. Nunca me ha gustado Kikyo.
Ante tal confesión, Kagome se rio con ternura.
-Entiendo.
-Si quieres, podemos intentar ser novios. No creo que las cosas se vayan a dar mal, al contrario, pienso que aprenderemos mucho uno del otro y que, ante las adversidades, sabemos atravesarlas juntos. ¿Qué dices?
-Me encantaría ser tu novia Inuyasha.
Ambos se sonrieron y chocaron sus frentes para luego hacer que sus labios se encontraran una vez más.
oooooOOOOOOoooooo
Y he aquí el one-shot en honor al cumpleaños de nuestro querido mitad demonio mitad humano favorito, Inuyasha, del anime del mismo nombre. Espero que les haya gustado.
-Kikyo: Como siempre, yo tengo que ser la mala del cuento.
-Yo: No es mi culpa que tu cara sea de una chica mala.
-Kykio: ¡Eso no es verdad! (Ruedo los ojos)
-Yo: Sí, como digas.
-Ambas: Gracias por leer y nos vemos en otra ocasión.
