Basado en: "Inuyasha" de Rumiko Takahashi (publicado por Shogakukan Shounen Sunday Comics) ⒸRumiko Takahashi/Shogakukan/Sunrise
CHOCOLATE IMPERFECTO
by: Atori
oneshoot
—¡Mañana ya es San Valentín! —declaró Towa con mucha emoción.
—¿Cómo puedes saberlo si en esta época no existen los días o esas cosas como llamabas de la época moderna? —le dijo Setsuna sin comprender.
Su hermana le hizo un gesto divertido y le enseñó una de las tantas cosas que se había traído de la época moderna.
Cuando Towa había decidido quedarse en la época feudal con su hermana y sus padres, no iba a privarse de eventos anuales como San Valentín o Navidad que podrían celebrarse en familia. Así que, se había traído una agenda consigo, donde ella misma había investigado en qué día se encontraban, teniendo en cuenta la temperatura y las estaciones. Algo que a su tía Kagome le había parecido una magnifica idea y a ayudarla en su investigación para disfrutar de esas fiestas que tanto les gustaban.
Abriendo su agenda, viéndose en primera página los doce meses del año, se lo mostró a su madre y a su hermana.
—Desde que llegué aquí, y tomando en cuenta el tiempo y lo que me contó la tía Kagome, pudimos determinar más o menos en que mes estábamos. Desde entonces, he llevado un registro de los días que hemos pasado para repetir la Navidad, el día de la madre, el día del padre, el día del niño y todos los demás eventos. Así es cómo sé que mañana es San Valentín.
—¿Eh? ¡Eres impresionante, Towa! —alabó su madre maravillada de su hija.
—Así que, madre —arremangándose la manga ancha de su kimono, como si se estuviera preparando para trabajar—, tenemos que ir preparando el chocolate para padre.
Esa frase no emocionó mucho a Rin, la cual hizo que soltase una sonrisa nerviosa.
—¿Chocolate? —preguntó Setsuna que aún no entendía más de la mitad de las cosas que su hermana había traído de la época moderna hace año y medio—. ¿Te refieres a esas pepitas marrones que son excesivamente dulces?
—¡Eso mismo! —decía Towa más emocionada, hasta que se acordó de algo que la puso seria—. Pero, la tía Kagome dijo que si queremos que nos duren unos cuantos años más en el almacén especial donde están guardadas, tendremos que moderarnos en su uso. Ya que hasta el periodo Meiji no viene el cacao a Japón.
Otra de las tantas cosas que tanto Setsuna como Rin no entendían para nada. Towa tenía muchos conocimientos sobre la vida moderna, y aunque llevaba un año y medio en la época feudal y se había adaptado perfectamente a esa vida, quedaban cosas que ella echaba de menos y que no tenían en esa época.
—¡Por eso hay que aprovechar el cacao que nos queda, madre! ¡Venga! —levantándose y tratando de ayudar a hacerlo— ¡Pongámonos manos a la obra que te ayudo!
—Espera, Towa —resistiéndose y obligando a su hija mayor a que se sentara con cierta confusión en la cara—. Creo que sería mejor que el cacao que tenemos guardado se lo demos a Inuyashasama y a Kagomesama.
—¿Eh? ¿Por qué? —preguntó con desilusión—. ¿Es que no quieres prepararle chocolate a padre?
—Sí, claro que me gustaría. Pero… —con cierta pena, recordó lo sucedido el año pasado, cuando celebraron el primer San Valentín.
Tanto Towa como Kagome se habían entusiasmado muchísimo con la idea, y le habían ayudado a hacer ese dulce, que la verdad, estaba delicioso. Pero después de entregárselo a Sesshoumaru y que éste comiera un trozo, había puesto una expresión exageradamente neutral. Towa y Setsuna no se habían percatado, pero Rin que lo conocía muy bien, podía ver el asco que le producía el dulce.
Jaken se lo había confirmado pocos días después.
Como también le había hecho unas bolitas de chocolate a Jaken, para agradecerle todo lo que había hecho por ella y por sus hijas, Jaken había declarado que el chocolate era algo demasiado asqueroso para el gusto de un demonio. Pero que Sesshoumaru, por no hacerle un feo a Rin, se lo había comido, a pesar de lo vomitivo que debió haber sido para él.
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—Para nosotros, los demonios, comer esto, es como para vosotros los humanos comer excremento de animal.
—Pero, si a Towa y a Inuyashasama les encanta —inquirió Rin, donde ambos tenían parte demoníaca.
—Quizás se deba a que su gusto esté más enfocado al de un humano que al de un demonio.
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—Y por eso, creo que es mejor no hacer chocolate para Sesshoumarusama.
Towa se deprimió como si su padre le hubiese dado una bofetada injustificada. Le hacía tanta ilusión hacer chocolate junto a su madre, que no sabía que eso resultase tan horripilante para su padre.
—Perdón, madre —interrumpía Setsuna con su expresión serena, a diferencia de Towa—. Pero aunque a padre le resulte vomitivo, si tú se lo preparas, padre lo comerá sin pensárselo dos veces. Pues todo lo que hagas tú, padre nunca lo va a despreciar.
Rin la observó con cierto asombro y hasta con un tierno sonrojo en sus mejillas como si todavía fuese una chiquilla. Setsuna había hablado con su tono formal y natural, mientras que para ella, le seguía emocionando esos pequeños detalles que Sesshoumaru tenía con ella.
—Gracias, Setsuna. Pero —soltando un profundo suspiro en medio de su sonrisa—, me sabría mal preparar algo que hiciera sufrir a tu padre.
Towa se había quedado pensando, donde no se había rendido en querer preparar chocolate con su madre. Y entonces, se le ocurrió una idea.
—¿Y entonces, por qué no le agregamos algo que le guste a padre?
—Pero Sesshoumarusama apenas come —le recordó Rin. Incluso en todo el tiempo que llevaba a su lado, lo habría visto comer dos o tres veces.
De niña, cuando le había preguntado con toda su inocencia de porqué no comía como Jaken, él le había dicho que no tenía la necesidad de hacerlo.
—No os preocupéis. No le dejaré sin regalo de San Valentín y le prepararé un bonito arreglo floral —les dijo en un aliento de animarlas.
Pero Towa estaba dispuesta a preparar el chocolate con su madre, sí o sí.
—Espera aquí, madre —levantándose con rostro decidido—. Voy a preguntarle al abuelo Jaken que es lo que suele comer padre —y sin esperar a que pudieran detenerla, Towa ya se había alejado de ellas.
Rin no entendía esa insistencia de Towa en querer preparar algo que a su padre le disgustaba. Consultándoselo a Setsuna, le preguntó si sería porque ella también querría dárselo a alguien.
—No creo que sea eso, madre. Creo que es por el hecho de hacer estas cosas tan típicas del mundo de donde se crío contigo.
Rin abrió la boca con sorpresa.
—La verdad es que la entiendo muy bien. A mí, aunque no me gusta el chocolate, también me hace mucha ilusión prepararlo contigo, madre —mostrando un rostro avergonzado, por sincerarse de lo que a ella también le encantaba, y que, debido a su personalidad, no podría expresarse tan clara como Towa.
Rin sonrió con ternura y para sorpresa de su hija, la abrazó con fuerza.
—Muchas gracias, Setsuna. De verdad, que os quiero muchísimo a las dos.
Setsuna asomó una sonrisa tranquila, sintiéndose muy bien en los brazos de su madre y feliz de tener ese instante solo para ella.
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Llegó el día de San Valentín.
Medio escondidas tras un árbol, Towa y Setsuna observaban como su madre le regalaba el nuevo chocolate que había preparado a su padre.
Aunque era una tontería esconderse, ya que seguramente, su padre las habría olido a kilómetros, les picaba demasiado la curiosidad. Sin embargo, su padre no les había dicho nada ni alzado una mirada como advertencia para que dejasen de cuchichear. Quizás porque a ellas las toleraba que les espiasen, o porque quería tranquilizarlas de que no iba a rechazar el chocolate que su madre le había preparado para él.
—Esto… Sesshoumarusama —decía Rin ajena de que sus hijas estaban a pocos metros de distancia—. Hice esto para usted. Es chocolate, pero le añadí algunas cosas para que esté de su gusto.
Sesshoumaru cogió aquel chocolate envuelto. A través de la tela, aún olía a ese aroma que le provocaba algo de arcadas. Pero por Rin, soportaba cualquier cosa.
La observó donde no dejaba de mirarle con expectación y hasta miedo, como si buscase algo más a través de él.
Deshizo el lazo que lo cubría, y ahí estaba esa cosa marrón en corazón, aunque algo deforme, pero que su esposa había preparado con toda la buena intención para él.
A diferencia del que había recibido el año pasado, aquella cosa era más gruesa y pesada. Como si tuviera algún tipo de relleno.
Con su oído bien desarrollado, puedo escuchar cómo el corazón de Rin latía muy rápido. Aún sin eso, el simple hecho de verla, pudo comprobar lo nerviosa que estaba para ver su reacción y si le gustaba aquel invento que Towa había ideado.
Colocando una mano sobre la mejilla de su esposa, quiso calmarla y agradecerle silenciosamente por el detalle.
Las mejillas de Rin se colorearon de un fuerte carmesí y a apoyar su mejilla y su cabeza en esa gran mano, que Sesshoumaru usaba con ella con delicadeza y ternura.
Estuvieron así bastante tiempo, como si el resto del mundo no existiese, y aquel instante fuese eterno. Hasta que Rin, tras haberse relajado, pudo reflexionar fríamente y a decir.
—Rin sabe —usando todavía esa formalidad de hablar de ella en tercera persona— que para Sesshoumarusama el chocolate es algo que le repugna. Y aunque he querido mezclar cosas que podrían gustarle, me doy cuenta de que, aunque ponga las cosas que más le gustan, eso no quitará el terrible sabor que le provoca. Así que, no es necesario que se lo coma —apartándose un poco de él, para asomar una hermosa sonrisa—. Me conformo con que lo haya aceptado y el momento que hemos pasado ahora. Para el año que viene, ya le regalaré flores o algo que se me ocurra y que pueda gustarle.
Towa desde su sitio, no se sentía satisfecha con lo que su madre había decidido.
—¡Maldita sea! ¡Madre eres demasiado buena! —recriminándola en silencio para que no la oyera. Luego, cayó en depresión—. ¡Al final, no vamos a volver a hacer chocolate con madre!
—No creo eso, Towaneechan —dijo Setsuna con tranquilidad.
Towa la observó sin comprender, y siguió mirando cómo hacía su hermana. Y entonces, se llevó una sorpresa.
La misma sorpresa que tenía Rin reflejada en su rostro de ver cómo Sesshoumaru comía aquel chocolate casi sin detenerse. No sabía si era porque quería acabar pronto con ese sufrimiento de algo que le asqueaba, o porque le gustaba de verdad. El caso, es que se lo comió todo frente a ella.
—No hay necesidad de que dejes de hacerlo —pausando unos segundos, para agregar—. Solo si vuelves a hacerlo de esta manera.
—¿Le… Le… ha gustado? —preguntó Rin sin recuperarse todavía de la impresión.
—Rin —llamándola, en vez de responderle.
—¿Sí?
Y agachándose hasta estar a la altura de su oído para que sus hijas no le escucharan, le dijo:
—La próxima vez que hagas esto, procura no acercarte demasiado a mí en todo el día, porque mi sabor no te será agradable.
Y dejándola más roja que nunca, Sesshoumaru se dio la vuelta.
Towa y Setsuna no habían escuchado nada, pero veían cómo su padre había dejado toda avergonzada a su madre. Ambas tenían ideas de lo que podría haber sido, aunque estuvieran equivocadas. Pero Towa estaba convencida de que el efecto afrodisíaco del chocolate, había afectado mucho a su padre para pasar una noche apasionada con su madre.
—¡Ah! ¡Aquí estáis, niñas! —dijo Jaken acercándose y observando la situación—. ¿Rin ya le ha dado el chocolate ese a Sesshoumarusama?
—¡Sí! ¡Y se lo ha comido todo! —añadía Towa entre emocionada y avergonzada de lo que creía que su padre le habría dicho a su madre.
—Creo que deberíamos pasar esta noche en casa de Kaedesama —comentó Setsuna sin querer hablar del asunto y toda apenada.
—¿Eh? —Jaken se quedó alterado, percatándose de lo que estaban hablando—. ¿Se puede saber qué le echasteis a esa cosa marrón aparte de sangre de conejo demoníaco y carne de gallina envenenada?
FIN
Notas de la autora:
Mi aporte para el SessRinValentine.
Quise poner a la familia reunida, tras la derrota de Kirinmaru, donde Towa ya lleva un tiempo viendo con ellos. Y bueno, como el chocolate no se introduce en Japón hasta finales del siglo XIX, pues tuve que pensar en esta solución para sacarme del apuro. Porque no quería hacer un fic en la época moderna. Sino seguir el rumbo de la historia, y también dar felicidad y tranquilidad a Rin junto a sus hijas.
Espero que os haya gustado y feliz San Valentín a todos los sessrins fans.
'Atori'
