Basado en: "Naruto" de Masashi Kishimoto (publicado por Shuuka Shounen Jump) ⒸMasashi Kishimoto/Shuuka/Pierrot


TÓMATE VALENTÍN

by: Atori

oneshoot


—Bienvenida, mamá

Recibía Sarada, ayudándola con las bolsas de la compra, mientras Sakura estiraba sus hombros por lo agotada que había quedado tras el turno que había tenido en el hospital.

—Mamá haberme dejado una nota, que yo hacía la compra.

—Es que no me di cuenta de que faltaban ingredientes para la cena de esta noche —dejando la bolsa sobre la mesa.

Sarada se encargaba de guardarlo todo, aunque en realidad, ella estaba buscando unos ingredientes en particular.

—¿Y Sasukekun?

—¡Ah! —cogiéndola despistada por observar tan detenidamente las bolsas—. Papá ha ido a hacer unos recados para el Nanadaime. Dijo que volvería antes de la cena.

Sakura suspiró y aún sin recuperarse del cansancio, ayudó a su hija a guardar las cosas.

—Mamá —empezaba Sarada con una sonrisilla, al encontrar lo que esperaba que su madre comprase—, como papá estará fuera hasta tarde, tendrás tiempo para hacerle algo muy bueno y especial, ¿no?

—¿Eh? ¿De qué hablas? —le preguntó Sakura sin comprender.

—De esto —sacando el chocolate en tabletas—. Mañana es San Valentín y supongo que querrás prepararle a papá un rico y delicioso chocolate casero. Aunque como sé que se te da mal, no te preocupes que te ayudaré a hace…

—Eso lo compré para ti.

Ahora Sarada se quedó sin comprender.

—¿No me habías dicho que querías preparar chocolate a varios de tus amigos y a Naruto? —le preguntó como justificante por haber comprado las tabletas de chocolate.

—¡Ah! Sí. Pero no pensaba en prepararlo, sino en comprarles uno en la tienda —seguía Sarada aún estupefacta.

Sakura se sintió un poco mal por haber derrochado el dinero, y propuso que después fuese a casa de Ino y de Hinata para que al menos lo aprovechasen.

—Pero, ¡Mamá! ¡¿Es que piensas darle chocolate comprado a papá?! ¡¿No piensas en esforzarte en hacerlo para él?! —preguntó Sarada muy enfadada, sin creerse que su madre tuviese la desfachatez de regalarle algo sin haber sido hecho con sus propias manos.

Puede que estuviera agotada por los continuos turnos, y apenas tuviera tiempo, pero conocía muy bien a su madre. Y si era por su padre, ella sacaba fuerzas de dónde sea para hacer algo para él.

Y bueno, aunque ella le regalase chocolates de los que vendía en la tienda, no los regalaba con connotación romántica como era el caso de su madre.

—¡Por supuesto que no, Sarada! ¿Cómo puedes pensar algo así? —la recriminó ofendida.

—Entonces, ¿cuándo vas a hacerle el chocolate a papá?

—No le voy a hacer chocolate.

La cara de Sarada fue todo un poema.

—Ya sabes que a tu padre no le gusta. Así que no tiene sentido regalarle algo que no le guste.

La naturalidad de su madre sorprendía cada vez más a Sarada.

—Entonces, ¿no piensas regalarle nada a papá por San Valentín? —sintiéndose decepcionada.

Sarada abrió los ojos cuando su madre se giró hacia ella, y con una sonrisita misteriosa le dijo:

—Eso es un secreto.

.

El día de San Valentín había llegado.

Aquel día, aunque fuese un evento muy especial para muchos, no significaba que fuese festivo y no tuviesen que ir a trabajar. Pues, aunque fuese el día del amor y la amistad, era un día como otro cualquiera.

Desde primera hora de la mañana, Sarada había visto como el comportamiento de su madre era como el de otro día cualquiera. Quizás, la única diferencia es que estaba un poco más feliz, pero eso era porque por fin, tras siete días de turno en el hospital, libraba y podría descansar.

Su padre también se comportaba como siempre. Como si no le diera importancia a ese día. Incluso había aceptado la repentina y pequeña misión que el Nanadaime le había encargado.

De verdad, que no entendía a sus padres.

Era el día de San Valentín, ¿Y no había nada especial? ¿Ni un regalo ni una felicitación ni nada?

Se sentía tremendamente molesta. Con el enfado encima, se marchó de casa, despidiéndose de mala manera.

Mientras caminaba, para dirigirse a la tienda a comprar los chocolates para sus amigos y las personas queridas, le repateó ver cómo varias chicas le entregaban el chocolate al chico que le gustaba o a su pareja, creándose una escena ultra romántica.

Mientras que sus padres…

¡Nada!

El chocolate de amistad que ella les había entregado a Kawaki, Mitsuki y Boruto, fue entregado sin ninguna pizca de amabilidad.

No le importó como Boruto se lo había agradecido, y destrozado el papel de regalo que la dependiente lo había empaquetado con mucho mimo; ni tampoco como Mitsuki se lo agradecía con suma formalidad, guardándoselo, para compartirlo con el gato que tenía en su casa como mascota; ni como Kawaki observaba el regalo sin comprender muy bien a qué venía ese regalo para todos y que al probarlo por primera vez, lo había devorado como los taiyakis que tanto le encantaban.

Sarada se había despedido de ellos aún con su carácter tormentoso, para dirigirse a la siguiente parada para entregar los chocolates que había comprado.

Tras entregárselo al Nanadaime, a su sensei Konohamaru y a Chouchou, su carácter había ido mejorando. Para su mejor amiga, tuvo que encargar un chocolate grande y muy especial que Chouchou había quedó babeando por él. Recibió también su chocolate de amistad por parte de ella, donde Sarada lo había observado con fijación.

Por unos segundos había maquinado en colocar una nota que pusiera De Sakura para Sasukekun, y así que su padre recibiera un chocolate de su madre, aunque no fuese verdad. Pero al menos, que tuviera el detalle.

Pero suspiró con pesadez al percatarse de que aquello sería fácil de descubrir.

—¡Mamá, todo por culpa de tu frialdad! —murmuraba para sí misma queriendo descargar su puño contra algo o alguien.

También, le echó la culpa a su padre por el mal gusto al no apreciar el increíble sabor del chocolate.

Mirando la bolsa de la tienda donde había comprado todos los chocolates, volvió a suspirar con pesadez al ver que le faltaba el último por entregar. El de su padre. Un chocolate con sabor a café, donde a su padre no le disgustaba tanto como el chocolate normal.

—No entiendo por qué mamá no puede pensar en algo ingenioso en vez de dejarle sin chocolate a papá.

.

Por la noche, tras anunciar su llegada a casa, Sarada olió a algo muy extraño. Al dirigirse a la cocina, vio como su madre cocinaba alegremente un montón de comida de color rojo.

—Bienvenida, Sarada. En un rato termino el último plato.

Sarada puso cara de asco viendo como todas las comidas que su madre había preparado, tenía un alimento común, el tomate.

Sopa de tomate.

Ensalada de tomate.

Tomates en tempura.

Tomate a la plancha.

Arroz con tomate natural.

Pastel de tomate.

Aquello era un festín de tomate. El alimento que tanto le disgustaba a Sarada.

Observó a su padre que estaba sentado a la mesa y bebiendo algo de color rojo. ¿Acaso sería zumo de tomate?

—¡Ya está! —dijo Sakura poniendo en la mesa el último plato con tomate que había preparado—. Lávate las manos antes de comer.

Pero Sarada tenía ganas de vomitar viendo todo eso.

—Lo siento mamá, pero no tengo hambre —dijo Sarada con expresión enferma—. ¡Ah! Papá, esto es para ti.

Dándole el chocolate de café que había comprado sin mucha emoción y largándose de inmediato hacia su habitación.

Sakura no entendía muy bien el comportamiento de su hija. Preocupada por su salud, quiso ir a revisarla, pero Sasuke le dijo que no lo hiciera.

—Seguro que ha estado comiendo por ahí y estará llena —dijo con una sonrisa tras ver la chocolatina que su hija le había regalado, y sabiendo que no le gustaba mucho el tomate.

—¿Eh? ¿Sarada te ha regalado chocolate con sabor a café, sabiendo que no te gusta el chocolate? —le preguntó tras ver el paquete con una sonrisa—. Realmente es una chica muy buena.

Sasuke asintió con la cabeza, no pudiendo estar más de acuerdo con su esposa.

—Entonces, cómo Sarada no va a cenar con nosotros… —espetó Sakura sintiéndose emocionada de repente.

Sasuke observó como su esposa se dirigía a un lado de la cocina para coger algo que había estado escondido al lado de la nevera.

—¡Tachán! ¡Aquí tienes! ¡Mi regalo de San Valentín para ti!

Sasuke lo cogió con algo de curiosidad. El regalo que le ofrecía Sakura tenía la forma de un cubo y estaba algo congelado.

No pudo evitar preguntarse si sería algún chocolate que habría hecho a última hora, y por eso estaba todavía congelado. O quizás, viendo el banquete a base de tomates, sería un chocolate de tomates.

Al pensar por segunda vez lo del chocolate de tomates, le pareció que eso no encajarían bien juntos como comida, siendo algo, seguramente, vomitivo.

Aún así, no se hizo de rogar, y abrió el paquete para saber qué le había preparado su esposa para San Valentín.

Su único ojo visible se abrió con sorpresa al ver la forma de un intento de corazón de un tomate solidificado.

—Intenté que se pareciera a un corazón, pero por más que estuve todo el día haciendo la forma no me daba salido —se excusaba Sakura toda nerviosa.

Sasuke rodó su ojo hacia los dedos de Sakura, viendo como las puntas estaban completamente rojas. Para hacer la forma de corazón de un tomate, Sakura tuvo que haberlo congelado, y luego, estando congelado, recrear la forma del corazón. Algo muy complicado y que debió de haberle llevado horas.

Dejando el corazón sobre la mesa, se levantó y acercándose a su esposa cogió una de sus manos, viendo más de cerca ese rojo que quedaba en la punta de los dedos, para verificar si procedía del tomate o del frío al manipular durante tanto tiempo algo congelado. Cuando se percató de que era lo segundo, entendió cuando Sakura apartó su mano para esconder sus dedos rojos y que no lo siguiera viendo.

—Esto… No es nada… —decía Sakura nerviosa—. Utilicé guantes al principio, pero se me resbalaba y estropeaba el tomate. Y cómo sé que te gustan tantos… —empezando a hablar sin parar.

Pero Sasuke se quedó serio y callado. Como si no le hubiera gustado que llegara a semejantes extremos por él y pasó por su lado para marcharse de la cocina.

Sakura no sabía que eso pudiera causarle a Sasuke, así que quiso detenerlo.

—Ah… Sasukekun…

Sasuke se detuvo y girando la cabeza.

—Te espero en cama —le dijo con una sonrisa arrogante.

Sakura vio como su marido se dirigía hacia el dormitorio con la cara toda roja, captó la indirecta de su esposo.

Eso significa que…

Eso quería decir que esa noche…

Él y ella…

Puso sus manos sobre las mejillas tratando de calmar la calentura que sentía, pero fue imposible.

La última vez que Sasuke se había puesto así, había sido la noche en que habían concebido a Sarada. Y no solo eso, aquella noche él había sido tan intenso que no habían parado hasta la mañana. Y peor aún, ¿cómo esperaba que controlara sus gritos de placer cuando Sarada estaba al otro lado de la habitación?

FIN


Notas de la autora:

Pues como hice un fic de San Valentín para mis otras dos parejas Gold, no podía dejar al sasusaku de lado. Así que aquí está este pequeño corto para conmemorar este día. Quería introducir algo de kawasara, pero no sabía cómo meterlo.

Espero que os haya gustado y feliz día del amor y de la amistad a todos los sasusaku fans.

'Atori'